tema La suave Patria: acto de resistencia gloria josephine hiroko ito sugiyama | universidad autónoma metropolitana, azcapotzalco Resumen La suave Patria, poema dramático, desde la perspectiva deleuziana y guattariana, que genera espacios críticos, rizomáticos, no hegemónicos de enunciación, en una deste- rritorialización-reterritorialización de conocimientos, en sus devenires, líneas de fuga, molaridades. Todo esto conecta el poema con cada lector, en particular, y con opiniones vertidas por expertos en el campo literario, en tanto que crean nuevas perspectivas, en un encuentro, reconfigurando nuevas maneras de ver este texto. Abstract La suave Patria, a dramatic poem from the Deleuzian and Guattarian perspective, which generates critical, rhizomatic, non-hegemonic spaces of enunciation, in a deterritorial- ization-reterritorialization of knowledge, in its becoming, lines of flight, molarities. All this connects the poem, with each reader in particular, and with opinions expressed by experts in the literary field, as they create new perspectives, in an encounter, reconfigur- ing new ways of seeing this text. Palabras clave: Suave patria, Ramón López Velarde, Gilles Deleuze y Félix Guattari, resistencia, rizoma. Keywords: Suave patria, Ramón López Velarde, Gilles Deleuze and Félix Guattari, re- sistance, rhizome. Para citar este artículo: Ito Sugiyama, Gloria Josephine Hiroko, “La suave Patria: acto de resistencia”, en Tema y Variaciones de Literatura, núm. 56, semestre I, enero-ju- nio de 2021, UAM Azcapotzalco, pp. 89-110. 89 la suave patria: acto de resistencia “La suave Patria” emplazada a co- en una máquina dificulta su movimiento y construir y reconstruir, plena de disminuye su efecto útil por el rozamien- sensibilidad esta transitorie- to y los choques, en un deseo, entendido dad de la nación en aquel entonces, de prin- como lo definen Deleuze y Guattari, como cipios del siglo pasado, edifica hoy, a cien producción: “la máquina que se desmonta años de la muerte de su autor, José Ramón en engranajes, que a su vez se constituyen Modesto López Velarde Berumen, un espa- en máquina. Flexibilidad de los segmentos, cio abierto de aperturas epistemológicas, de desplazamiento de los obstáculos”2. agenciamientos, de conocimientos deveni- Obra dramática –“La suave Patria”–co- dos de la desterritorialización, en sus para- mo la caracteriza Ramón López Velarde, su digmas, migración de colores, olores, tactos autor, ya que divide al poema en Proemio, y sabores, líneas de fuga. Esto conforma Primero y segundo actos con un interme- una realidad intensiva y molecular que ope- dio. Este poema sorprende por inusual, en ra como causa inmanente, cuyo efecto se que se presenta el fenómeno del noma- hace presente en molaridades que captan la dismo deleuziano que, aunque parezca an- multiplicidad.1 Todos estos términos fueron titético en un primer momento, nómada creados por Gilles Deleuze y Félix Guatta- es quien menos se mueve: el pensamiento ri constituyen un desafío permanente, en que, sin transportarse, es viajero incansa- nuestra sociedad postmoderna: frágil, líqui- ble que se reterritorializa en un concepto en da, incierta, compleja y múltiple de saberes el que respira y descansa a la espera de lo en el escudriñamiento y (re)visitación. inesperado que habrá de relanzarlo. El pen- Ahora bien, Malraux desarrolla un con- samiento, nómada por excelencia, está en cepto filosófico del arte, cuando mencio- variación, como el poema velardiano que na que: “El arte es lo único que resiste a la nos atañe. “La suave Patria”, himno interior muerte”, y así quiso que fuera, el mejor co- y a la vez épico-irónico, reestructuración nocido como Ramón López Velarde en “La nacional. Su precio fue la mitificación, indu- suave Patria”. Poema, deseo de resistencia, cida y capitalizada por el Estado que nece- en el sentido en que lo entendían Deleuze sitaba una mitología revolucionaria con la y Guattari. Resistencia, como la conserva- cual legitimarse.3 De ahí que el presiden- ción de lo fundamental, de las raíces, de la te Álvaro Obregón, aconsejado por José tradición. Oposición por distintos métodos Vasconcelos convencieran a López Velar- a los invasores de un territorio, a ese ele- de, a quien se convirtió en cantor de la pa- mento que modifica o entorpece el paso de algo, fuerza en contra, renuencia que 2 Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, p. 84. 3 Allen W. Phillips, refiere que el momento en que se 1 Entendemos lo molecular como la unidad mínima publica el poema coincide con la aparición ‘natural’ de sustancia con carácter propio. Lo molar como el de una vuelta hacia lo mexicano, proceso derivado conjunto de moléculas, por lo tanto, unidad plural, de la Revolución, en Phillips, Allen W., Ramón López colectiva. Velarde, el poeta y el prosista, p. 9. 90 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama tria, poeta nacional, descubridor del nue- primer acto, cincuenta y nueve al segundo vo México. y veinte al intermedio. de todos estos ver- El vate jerezano no tuvo una ambición sos, distribuidos en treinta y tres estrofas –a desmedida para este intento, sino tan solo las que ya numerosos estudiosos, literatos la de cortar a la epopeya un gajo. Quiso al y críticos han cercenado o aumentado.5 De mismo tiempo cantar el primer siglo del éstos: “sólo un verso alude a la Revolución México independiente (1821), reivindicar indirectamente al referirse ‘al hambre y al el quinto centenario de la caída de Tenoch- obús’”6. Esto no sorprende, como tantos titlan (1521) y, sobre todo, poetizar sus dia- otros versos del poema, ya que cuando mu- rias sensaciones y reflexiones sobre la rea- rió López Velarde apenas se iniciaba la lla- lidad interior, aunque veladamente, a la mada “etapa constructiva”. En sus tiempos, vez, histórica y política del país, como dijo fines del siglo antepasado principios del xx, en su prosa, Novedad de la Patria. Y es por el poeta no alcanzó a ver sino el preludio medio de la clave del poema: la mujer, que de la guerra civil entre los partidos que se justifica realmente el título: ‘suave patria’. disputaban el poder. Él apoya a Madero, en El epíteto ‘suave’ sugiere una patria dul- su convicción por una transición pacífica ce, íntima, amorosa como la de una madre, a la democracia; sigue a Carranza, y se da quien nos abraza, cobija, protege; luego cuenta de cómo Obregón usurpa el poder nos orienta sobre buena parte de las imá- y sabe de la lucha desigual. Los versos 9 y genes de este canto satírico-íntimo, ardid 10 de “La suave Patria”, dedicados a los que utiliza con astucia e inteligencia el autor lopezverlardiano para indicar y abordar un propósito consciente. No en vano López Ve- 5 El 12 diciembre de 2019, Ernesto Lumbreras presen- larde había dicho: “Nada puedo entender ni tó “Un acueducto infinitesimal: Ramón López Velar- sentir sino a través de la mujer [...]. De aquí de en la Ciudad de México 1912-1921”, un ensayo en que corrige a especialistas como Allen W. Phillips que las mismas cuestiones abstractas me lle- y Alfonso García Morales, quienes hacen afirmacio- guen con temperamento erótico.”4 El zaca- nes equivocadas o presentan cifras erróneas a este tecano, ante la dualidad espiritual amorosa respecto, considerando mayor el número de versos que tiene. No es la única discrepancia numérica y la sexualidad, profundiza en la necesidad tratándose de La suave Patria. Gabriel Zaid afirma de entenderse, así como el corolario de con- que de aquella revista se imprimieron sesenta mil vertir la poesía en la fuente, el medio y el ejemplares. Marco Antonio Campos dice que se imprimieron cien mil. Guillermo Sheridan asegura sentido final de ese entendimiento, como lo que fueron setenta y cinco mil. Más importante aún dijera San Juan de la Cruz. es la “numerología”, para decirlo con Lumbreras, “La suave Patria” consta de ciento cin- de la disposición estrófica del poema. Tanto en el cuenta y tres endecasílabos: dieciocho co- manuscrito en limpio de López Velarde, como en su publicación original en el número 3 de la revista El rresponden al proemio, cincuenta y seis al Maestro, el texto consta de treinta y tres estrofas, “número que empata con la edad del poeta al mo- mento de publicarse”. 4 José Luis Martínez (comp.), Ramón López Velarde. 6 “El tigre incendiado: Ensayos sobre Ramón López Obra poética, «Lo soez», El minutero, p. 317. Velarde”, en: ‹http://www.cervantesvirtual.com›. TEMA ¶ 91 la suave patria: acto de resistencia chuanes, lo certifican. Sobre estos versos capaz de velar por su patria, luchar por ella hay un sinnúmero de comentarios de estu- hasta el último aliento. diosos y críticos. Se dice que López Velarde López Velarde no redacta una oda sino debió inspirarse en una novela que su her- sintetiza (a su estilo) y aquilata (como toda mano Jesús trajo de París, con el título de poesía) una parte de nuestra historia, como Le chevalier Destouches (1864), una obra él dijera con toda intención y acertadamen- que dedicó al tema de la Revolución fran- te en un poema lírico-dramático. En el proe- cesa el decadentista y católico ultramon- mio utiliza un comienzo de una épica muy tano Barbey D’Aurevilly. Esta obra fue muy generalizada en otras épocas, que usaran difundida, a fines del xviii. En concreto, en Virgilio (Eneida), Lope de Vega (Gatoma- un pasaje en el que el caballero chuán7 Des- quia) o bien Rubén Darío (“yo soy aquel que touches tiene la misión de cruzar el canal ayer no más decía”, en Cantos de vida y de la Mancha con la misión de llevar noti- esperanza).9 En éste anuncia su intención de cias a sus camaradas exiliados en Inglaterra, no detenerse en hazañas militares, ni en loar en un bote y, teniendo que suprimir toda a los generales revolucionarios, como era carga inútil, debe remar con sus propios fu- la costumbre en los actos conmemorativos siles para no despojarse de ellos.8 Por todo entonces. A decir de José Emilio Pacheco: ello cabría interpretar la mención como una “estos siete versos son un prodigio de laco- nueva, irónica y cifrada alusión a su propio nismo y concentración”10. En “La suave Pa- carácter ‘reaccionario’ y a su resistencia. Este tria”, Velarde aprovecha las bondades que le pasaje, acto de resistencia, que alegórica- brinda tanto la lírica como la dramática: Dice mente trata el autor, en un registro deleu- Benjamín Jarnés, escritor español, que López ziano, el mexicano revolucionario debe ser Velarde “se complace en `hacer ver’, mucho más que en `hacer oír´, sus poemas”, de ahí 7 Véase David Huerta, Proceso, 24 feb 2011, pp. 55- que varios autores comentaran que cada es- trofa es un cuadro.11 56. Jean Cottereau, líder de una rebelión promo- No obstante, la música nárquica de campesinos, “La Vendée”, ocurrida en 1793 en Francia, era hijo de un comerciante de zapa- tos, Pierre Cottereau, quien tenía por sobrenombre 9 José Emilio Pacheco, Juan José Arreola, Alfonso Gar- Chuan (castellanizado del francés Chouan), de modo cía Morales, Octavio Paz, Allen W. Phillips –quien de- que sus cuatro hijos, entre los que se contaba Jean, cía de López Velarde que fue innovador en el estilo y fueron conocidos como los Chuanes, y su insurrec- audaz en la forma y la expresión–, Xavier Villaurrutia, ción como Guerra de los Chuanes. fueron los campe- José Luis Martínez, Gabriel Zaid, grandes conoce- sinos monárquicos de que en 1793 que se rebelaron dores y comentadores de la obra de Ramón López contra el gobierno de la Revolución francesa. Velarde, han dado luz a varios de los versos que se 8 Véase Eugenio de Hoyo, Glosas a la suave Patria, dicen “oscuros” que componen “La suave Patria”. pp. 22-23; también Francisco Monterde, “La suave 10 José Emilio Pacheco, “Suave Patria o Patria espe- Patria”, p. 130; J. E. Pacheco, La lumbre inmóvil, p. luznante”, en Proceso, 2 de julio de1988, núm. 609, 164; José Luis Martínez (comp.), Ramón López Ve- p. 51. larde. Obras, p. 888; Martha Canfield, La provincia 11 Benjamín Jarnés en Periódico de poesía. Dirección de inmutable. Estudios sobre la poesía de Ramón Ló- cultura unam, Felipe Garrido, núm. 032, Ramón Ló- pez Velarde, pp. 122-123; J. J. Arreola, Ramón López pez Velarde, unam, http://www.archivopdp.unam. Velarde: el poeta, el revolucionario, pp. 101-102. mx › 48-poemas 92 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama dice lo que no se deja decir de otra mane- tros fortuitos que encontramos en “La suave ra, la vida misma cuando se mueve, cuando Patria”. Se trata de “pensar desde el pensa- deviene uso de formas tradicionales, en una miento en movimiento que no soporta es- inquietud contemporánea. La música de la tar atado a una sola realidad supuestamen- poesía a partir de este renovado contexto te estable: acto de resistencia. Intuye que el de enlaces y reciprocidades con la tradición pensamiento es una finísima cutícula trans- mexicana, posicionamiento del poeta frente parente que danza con los ritmos de las rea- al pasado o la recuperación de una memo- lidades siempre plurales y embrionarias”14. Y ria contenida en un pasado hecho de des- desde aquí, Velarde envuelve en sus letras trucciones (la conquista) y situaciones rui- a la ‘suave patria’ hasta el final. nes (venta del territorio). En el primer acto hace una síntesis desde Y el autor de Zozobra emplea esta fór- los orígenes hasta la revolución. Topogra- mula realizando una anticipación manifies- fía, costumbres, ambiente provinciano, en ta, en la cuarta estrofa le pide permiso a la particular del triángulo que habitó: Zaca- patria para arroparla con la música de su tecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, con lugar natal, misma que lo formó a él: “Sua- pinceladas rápidas. Asociaciones entre el ve Patria. Permite que te envuelva/en la más maíz, alimento por excelencia del mexicano honda música de selva/ con que me mo- y las minas relucientes de oro, metal, y tam- delaste por entero/al golpe cadencioso de bién al hombre blanco, al conquistador. Una las hachas.”12 Deleuze y Guattari ponen en esdrújula, preferidas por López Velarde, al fi- juego el pathos del pensamiento, las ideas nal de cada estrofa, muestra un movimien- sensibles que se reúnen y desdibujan, y to rítmico ascendente al principiar el verso, sin embargo no pierden la diferencia, nota pero aquí, terminado en descenso prolonga- esencial de su singularidad. Ese pensamien- do continua con la técnica de la oposición to que afirma las distribuciones anárquicas, capital-provincia ojerosa, que muestra el los desarrollos rizomáticos13 y los encuen- desvelo y el exceso de maquillaje de las pu- tas, que con un eufemismo designa como cortesanas. La ciudad, pecaminosa, en que 12 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en: El Maestro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º abunda la prostitución: “Sobre tu Capital, junio 1921, p. 311. cada hora vuela/ ojerosa y pintada, en ca- 13 Rizoma, concepto filosófico desarrollado por Gilles rretela”15, en cambio, en provincia, se oyen Deleuze y Félix Guattari. Es lo que Deleuze llama una imagen de pensamiento, basada en el rizo- ma de las plantas, tallo subterráneo cuyas raíces cre- cen indefinidamente, (carece de centro) y aprehen- 14 Gilles Deleuze, Différence et répétition, p. 102. Re- de las multiplicidades de una realidad dada. Es un cordemos que para Deleuze pensar es crear. Crear modelo descriptivo o epistemológico en el que la en la filosofía deleuziana sugiere trazar líneas de organización de los elementos no sigue líneas de fuga que fisuren y atraviesen los sistemas estables, subordinación jerárquica –con una base o raíz dando conectar conceptos y éste es el movimiento propio origen a múltiples ramas, de acuerdo con el conoci- en donde se produce la actividad filosófica. do modelo del árbol de Porfirio–, sino que cualquier 15 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en: El elemento puede afectar o incidir en cualquier otro. Maestro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º TEMA ¶ 93 la suave patria: acto de resistencia las campanas metálicas de las iglesias, co- con la ciudad (industrialización) y el esta- mo centavos cayendo, en tanto rondan los blo con la provincia, el aire puro y diáfano, palomos colipavos, apreciados por los mu- y la contaminación, que hoy día se acentúa chachos de aquella época que se entrete- en la ciudad, con la finalidad de comprender nían atrapándolos, ambiente limpio y de in- el funcionamiento inmanente de la máqui- genuidad. Las oposiciones son pensadas en na literaria, es decir, de que forma la enun- el nivel molar,16en la diferenciación, en la ciación y los enunciados (lo que es dicho) tensión entre territorialidad y desterritoria- se relacionan con el estado de cosas (lo que lizar: la inaccesibilidad no es una función es hecho), y ambos constituyen el real, en- jerárquica sino una contigüidad del de- tendido como la producción maquínica del seo.17Así, la santidad niño Dios se presenta deseo.19 El análisis de la máquina literaria de- en provincia, y los veneros del diablo, en la bería centrarse en dos polos que tienen una ciudad. Pero, lo importante siempre sucede relación de heterogeneidad y de reciproci- en otro lado, en los corredores, tras bam- dad, en lugar de una relación de subordi- balinas, donde se afrontan los verdaderos nación y de correspondencia, como la del problemas inmanentes del deseo y de po- significante y el significado –estos dos polos der.18 Y por redes rizomáticas se unen el son el contenido y la expresión–.20 petróleo (historia de nuestro México, teñi- La patria con su palacio compuesto de sus da de sangre, oro negro, centros de vicio) minas del rey de la baraja (el metal), del ba- rro, terruño que suena a plata (las minas), alusiones secretas de su lenguaje, memo- junio 1921, p. 311. José Emilio Pacheco explicó que ria de los lares selváticos (la provincia), de López Velarde rescata en estos versos una imagen eróticas montañas, cual ‘pechos al vapor’(la que desaparecerá pronto: las “cortesanas” –esto es, mujer) y planicies (territorio). La gran rique- las prostitutas de lujo- que solían anunciarse pa- seando por la Avenida Madero (como se llaman San za de nuestro México, inmenso, no preten- Francisco y Plateros desde el régimen carrancista) en de realizar una fiesta inconmensurable, con coches de alquiler de cuatro asientos y cubierta ple- gadiza: en carretela (Pegaso, 8 de marzo 1917, José Luis Martínez (comp.) Ramón López Velarde, Obras, p. 473). la novela de Agustín Yáñez que narra la vida 19 Gilles Deleuze y Félix Guattari, Anti-Edipo. Capita- de veinticuatro horas de la capital se titula Ojerosa y lismo y esquizofrenia, p. 72. pintada (1960), título inspirado de “La suave Patria”. 20 La presentación más importante de la teoría semió- 16 Tanto lo molecular como lo molar no son naturales, tica de Louis Hjelmslev a la que se refieren Deleuze y sino que son unidades que producimos, creamos. Guattari), el análisis del signo debe empezar por su La esquizofrenia es la huida, subordina lo molar a función, que consiste en una solidaridad entre sus lo molecular, en tanto que la paranoia, es el polo dos elementos, la expresión y el contenido: “una ex- opuesto, reaccionario, en donde no existe posibili- presión sólo es expresión en virtud de ser una dad de expresión molecular o social. Precisamente expresión de un contenido y un contenido sólo es entre lo esquizofrénico (colectivo) y lo paranoico contenido en virtud de ser un contenido de una (individual) se encuentra el delirio. expresión. Por lo tanto –y salvo a través de un aisla- 17 Véase Gilles Deleuze y Félix Guattari, Kafka. Por una miento artificial– no puede haber un contenido sin literatura menor, p. 76. una expresión; ni tampoco puede haber una expre- 18 Ibid., p. 76. sión sin contenido. 94 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama toda la historia nacional, sino modestamen- go (Jorge Esquinca)23: en donde se dan los te, ‘cortar un gajo a la epopeya’, como ya agenciamientos.24 Los agenciamientos pro- se mencionó y dijera el propio Velarde en puestos por Deleuze que son una multi- el proemio. Verbena en que desfilan los fes- plicidad que comporta muchos géneros tines policromos, en especial los de la pro- heterogéneos. Brota la audacia verbal, las vincia tan conocida y cara al autor de La metáforas precisas y resplandecientes, la re- Sangre devota, con sus fuegos artificiales, signada ironía y la inmensa capacidad de con su temporales de verano, en que se oye describir todo lo que contempla median- el trueno, se engolosina uno con las com- te la observación de los lugares interiores potas y los higos que, de higueras, milagro- que la misma observación ilumina, como lo samente, renacen cuando Felipe es crucifica- son las ideas velardianas del pasado, con el do en el Japón, convirtiéndose en San Felipe presente y el futuro; de la historia de princi- de Jesús.21 pios del siglo pasado con la actualidad, co- Frente a una revolución fallida, López Ve- mo en el caso de Esquinca y otros; también larde propone el regreso a la tierra, zona de del territorio nacional, que si antes hubo un país pobre vestido “de percal y de abalo- quien vendiera la mitad de nuestro territorio rio”, materiales humildes, no obstante, terri- –gran parte de lo que hoy ocupan Califor- torio, como lo entienden Deleuze y Guattari, nia, Arizona, Nevada, Utah, así como parte que es mucho más que una cosa u objeto, es de Colorado, Nuevo México y Wyoming–, un acto, una acción, una relación, un mo- aún posee una grandeza tanto territorial vimiento de territorialización y desterritoria- como de espíritu y que establece uniones, lización, que se repite y sobre el cual se ejer- relaciones de reinos de diferentes natura- ce un control. Sobre el asunto, Guattari y leza, con lo que la patria es a la vez, digna Rolnik plantean que el territorio se puede y reluciente, nación, cuerno de la abundan- desterritorializar, esto es, abrirse, en líneas cia: terreno fructífero y colorido, la plata de fuga y así salir de su curso y destruirse.22 Así, México es el terruño mutilado, 23 (des)administrado por continuos gobiernos Jorge Esquinca, (antol.), País de sombra y fuego, Mé- xico: Maná-Selva Negra-Universidad de Guadalajara, inconscientes y faltos de ética, por los ven- 2010. depatrias antaño; hoy día la historia con- 24 Agenciamiento se trata de un concepto creado a tinúa y los desmanes aumentan: son tam- partir de una palabra que logra su mayor significa- ción en el francés ‘agencement’. Proviene del verbo bién tus hijos quienes son mutilados, y más latino ago, agis, agere, que significa hacer (ejem- aún tus hijas, víctimas de sombra y fue- plos: agente, agenda). Por tanto, está ligado a una pragmática, en que los elementos tienen relaciones entre sí, según líneas de encuentro. Éstas pueden 21 Cuenta la leyenda que una criada de la casa de los verse como relaciones sociales o vínculos. los agen- padres de Felipe exclamó que la higuera, que ya ciamientos son las relaciones de la reunión de gé- parecía haber fenecido, resucitaría cuando Felipe lo- neros heterogéneos en su multiplicidad que realizan grara convertirse en santo. alianzas, por medio de enunciados que no son pa- 22 Félix Guattari y Suely Rolnik, Cartografías del deseo, ralelos, no obstante, constituyen las piezas de una p. 323. misma máquina. TEMA ¶ 95 la suave patria: acto de resistencia inmaculada, el oro negro, los bosques, los de enunciados. Los enunciados no son ideo- desiertos y la planicie. Para Deleuze y Guatta- logía. Son piezas de agenciamiento, en que ri lo importante no son las filiaciones sino no hay ni infraestructura ni superestructura, las alianzas y las aleaciones. En ellas todas las funcionan como los rizomas, en que no hay articulaciones son pensadas en términos de jerarquía. Los enunciados son como formali- agenciamientos y el cruce de éstos, en que zaciones no paralelas, de tal forma que nun- por supuesto intervienen los rizomas. Así, por ca se hace lo que se dice: “oigo lo que se ejemplo, el verso que habla de la superficie fue, lo que aún no toco”25 y nunca se dice de maíz en la primera estrofa del primer acto lo que se hace, porque Velarde ama a la se conecta con el pelo rubio y el oro de las patria, la suave, la madre, la que lo acoge, minas, vocablos unidos por su semántica, no arropa, deleita y amanta. Lo único que uno obstante, encontrarse lejos en cuanto a su hace es agenciar signos y cuerpos como pie- posición en los versos de “La suave Patria”. zas heterogéneas de una misma máquina En la cuarta estrofa, en el primer verso, el (la grandeza y enormidad y variedad que le poeta alude a la parte de nuestro territorio proporciona riqueza del territorio nacional que se anexo Estados Unidos. en el segun- que, al compararse con la locomotora, ésta do, expresa la pobreza del pueblo mexicano parece un juego ganado como aguinaldo. Si que viste de percal y abalorio, contrastan- bien, el tren no aparece junto con aguinaldo do con la exuberancia y fertilidad del territo- en la misma estrofa o verso, se establecen rio, con una gran variedad de climas, materia canales interiores que los unen por medio prima, petróleo y minas. Deleuze y Guattari de la semántica, los rizomas de que hablara hablan de rizomas interiores que compar- Deleuze, y a la vez aguinaldo se agencia con ten un territorio, en este caso, la patria, en regalo que nos da la patria, en resistencia: su devenir y que proceden por desterrito- “cuando nacemos, nos regalas notas”, es rialización hacia otros agenciamientos o es- decir, nos instruyes (enseñanza), luego “un tratos: Eres mi niña (suave, ingenua, infantil, paraíso de compotas”: nos alimentas y brin- transparente, pudorosa, casta y fresca), mi das sostén (nutrición), con dulzura y devo- mujer (rozagante, fértil, jugosa, joven fruc- ción, y finalmente “te regalas toda entera”, tuosa y sensual), y me eres cercana y san- generosa y protectora (lo das todo); pero ta como la hostia: blanca, pura, natural, y es para que, por agradecimiento, con res- sencilla: el pan bendito. Te amo por tu ino- ponsabilidad y compromiso te cuidemos y cencia y esplendor y con cercanía, no con un protejamos como tú lo hiciste con nosotros, respeto que te aleja. Te conozco por lo que acto de resistencia. Así, López Velarde utiliza eres: tierna, maternal, abundante, elegante, esta imagen de la mujer salvadora para de- generosa, pura; ultrajada por el ambicioso, sarrollar el concepto de la nacionalidad. invasor despiadado, que como no te pro- fesa el cariño que yo, solo viene a usarte y 25 despojarte. Estado de cosas, estado de cuer- Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio pos; pero también enunciados, regímenes 1921, p. 314. 96 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama Alfonso García Morales26 dice que en tada, cuya función es la de guía, custodia o López Velarde, vida, poesía y leyenda se mediación en la meditación. El viaje, el mo- confunden. alusiones secretas se disuelven, vimiento, la desterritorialización adquieren, trueno al oído, envuelto en música de sel- gracias a la imagen del rizoma, una dimen- va, del sitio natal, la de los recuerdos –el sión más precisa. El rizoma no abandona un ritornelo, concepto de Mil mesetas, relacio- territorio para ocupar otro, sino que conecta nado con el del deseo, proviene de la música, nuevos territorios, que permiten desmon- y es semejante al refrán que tiene por función tar y (re)montar y los invade con su color, crear territorios al repetirse–. En el ritorne- con sus formas, con su perfume, que van lo se piensa la territorialización y señala el cambiando y fusionándose con los colores punto de partida hacia la desterritorializa- formas y perfumes de lo invadido. Se puede ción, en un viaje de ida y vuelta. Resisten- ser un sedentario, o un amigo y amante fiel cia, tolerancia y rechazo. Es la repetición de y moverse entre las cosas, estar siempre en inspiración deleuzeana que genera la dife- el medio, no dejar de hacer mundo. Así, el rencia de variaciones infinitas: “El ritornelo adjetivo que califica a la patria ‘pura’ se une va hacia el agenciamiento territorial, se ins- con inaccesible al deshonor, diamantina, im- tala allí y vuelve a salir”27. Lo que se repite pecable, casta, provinciana; regalo, con viá- es la diferencia; de eso trata Diferencia y tico, generosa; azar con lotería, Rey de repetición, de afirmar la diferencia como oros, sota de bastos, juego, ruleta; juego fundamento ontológico, y la repetición co- que, también por su parte, se relaciona con mo principio distribuidor28 –con el aguamiel, rima, tren, juguete (remembranza de la in- la compota y las pechugas que nos pala- fancia); y azar, a su vez con valor y éste con deamos, en festines de fuegos artificiales. héroe y con Cuauhtémoc; Cuauhtémoc, el amor y la religiosidad de López Velar- trueno, violencia, fusil, metralla, metal, mo- de se confunden con el mito personal en neda, centavo; metal de nuevo se liga y que proyecta su temor y deseo de muerte, establece rizoma con campana; ésta con arraigado pero tambaleante, sin transición iglesia, cuaresma, ave (rosario); pero el true- hacia la mujer provinciana y católica pro- no también se agencia con la lluvia y la yección modernista, mientras expresa su in- violencia. Lluvia, signo de fecundidad y re- quietud artística–. Aquí, su musa, la patria, novación, movimiento dinámico de la es- su idealización, que le permite imaginar y trofa que se manifiesta por la cantidad cantar; y la fidelidad absolutamente delimi- significativa de sus verbos: baña, enloquece, pide, requiebra, incorpora, derrumba; hu- mor al solicitar viático. Similitudes y contras- 26 Alfonso García Morales, “A. López Velarde 1921: la medula guadalupana de ‘La Suave Patria’”, en: Biblio- tes. Estrofa llena de alegría que choca con la teca virtual universal en: ‹http://www.cervantesvir- siguiente de tristeza. Presencia de aliteración tual.com › obra-visor › html›. de erres y el encabalgamiento: y al fin de- 27 Gilles Deleuze y Claire Parnet, Diálogos, Pretextos, rrumba las madererías/ de Dios. “En nuestra Valencia, 1980, p. 320. 28 Gilles Deleuze, Diferencia y repetición, p. 79. imaginación está presente el estrépito del TEMA ¶ 97 la suave patria: acto de resistencia terruño, el movimiento ascendente y diná- te.33 Los versos del trueno, en mi interpre- mico se detiene, coincide maravillosamente tación, podrían tener una variante: alude a con el encabalgamiento y ahora viene el las guerras revolucionarias iniciadas en 1910 descenso sobre tierras labrantías, que llevan –el poeta había intervenido como redactor al descanso, la serenidad y coinciden con la del Plan de San Luis, junto con Pedro Anto- caída de la lluvia”.29 Éxtasis del poema, Aquí, nio de los Santos– y que aún se prolonga- “el tono erótico del lenguaje plasma la fusión ban en el año en que escribió el poema, entre mujer y tierra. El orgasmo que describe 1921.34 En el último verso alude a la lucha el poeta se equipara con el derrumbar ma- revolucionaria, donde se halla la totalidad dererías “sobre las tierras labrantías”30. Otra histórica de la patria, el destino del mexica- propuesta, la de Eduardo Huchim, se basa no siempre incierto, simbolizado por el azar, en el catolicismo y aduce que: “‘trueno del juego de ruleta. temporal’ lo remite al apóstol san Juan, lla- El autor de El don de febrero aprende, de mado ‘Hijo del trueno’ por Jesús. Fin de la provincianos y exseminaristas como él, có- vida temporal, para dar paso a la vida eterna mo tratar poéticamente el mundo provin- (Apocalipsis), trance en que se oyen voces y ciano. Sus primeras influencias son el me- ruidos atronadores. Como Juan, López Ve- xicano Amado Nervo, la revelación de un larde alude al pasado –‘lo que se fue’–, el repertorio de cómo expresar artísticamente la futuro –‘lo que aún no toco’– y también a ‘la inquietud psíquica y la delicadeza femenina; hora actual’ [...]”31. En el fin de los tiempos, de Andrés Gonzales Blanco, español, recoge Juan, “Hijo del trueno”, se dirige a las “siete el dilema entre y la fe y el escepticismo, en- Iglesias que hay en Asia” diciéndoles: “Con tre el misticismo y el erotismo. Leopoldo Lu- vosotros sea la paz de parte del que era (pa- gones jugó un papel vital en López Velarde. sado) y del que viene (futuro) y de los siete de él aprende: la voluntad de evitar lugares espíritus, que están delante de su trono.”32 comunes, el uso de la ironía, el vocabulario Ahora es el trueno, no del temporal, si- inusual, la imagen sorprendente y sobre no de la metralla. trueno, símbolo bisémico: todo la confesión como sistema crítico de sí de la lluvia de vida, el de la metralla, muer- mismo. Estas cinco máximas están presen- tes en “La suave Patria” que, junto con la prosa, vienen a coronar la obra lopezvelar- 29 Víctor Manuel Mendiola, “Las circunstancias de la diana, quien ya se encontraba a un paso de suave patria”, en Nexos, 1º de abril de 2013. 30 Idem. la muerte. 31 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- Con López Velarde termina el moder- tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio nismo y comienza la poesía mexicana con- 1921, p. 314. 32 Eduardo R. Huchim, “‘La suave patria’: Sus enigmas temporánea, en una extraordinaria origi- y la gitana”, Revista de la Universidad de México, nalidad, exploración a fondo, lleva al límite nueva época, núm. 59, enero 2009, p. 1; Huchim, E. R., “Y la respuesta está en la biblia”, en Nuevo Testa- mento II, Biblioteca de Autores Cristianos y Editorial 33 Ibid., p. 5. Miñón, pp. 697-698. 34 Ibid., p. 1. 98 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama el lenguaje de su época si bien no comulga afirman varios poetas (Octavio Paz, Carlos con las vanguardias existentes. En “La sua- Monsiváis), la melodía es sentido. Otro caso ve Patria”, se dirige directamente a ella y le lo sería la frase sentenciosa y enérgica: “Yo dice: vales por tus mujeres, vives al día, co- que solo canté de la exquisita/ partitura del mo de milagro; tu vida es una constante del íntimo decoro”37, que es nada menos que azar, la baraja, la lotería; de tápalos presen- del tipo de ritmo enfático. Para el autor de tes, el paisaje jerezano. La poesía lopezvelar- “La suave Patria” la sonoridad del verso es diana, con la gran libertad que se permitía fondo, medio para provocar emoción. su autor, paradójicamente estaba constreñi- López Velarde toma muy en serio su mi- da, encajonada, pero esta especie de cárcel sión como poeta. Para él, lo son aquellos que era la que le permitía el esfuerzo por con- saben escudriñar “la majestad de lo mínimo, tener en endecasílabos sus pensamientos oyendo lo inaudito y expresando la médula e ideas, como en botellas alambradas, espe- de lo inefable”38, eran seres desprestigiados, cie de corsé, a la vez, rizomas constantes nada populares, pero sabían oír: “El roce de que se unen y diversifican, con el propósito las ideas, el contacto con una vitrina de las de la hegemonía: la consolidación del esta- piececillas desmontadas del reloj, los pasos do mexicano después de la revolución, pero perdidos de la conciencia. […] el aleteo de siempre fiel, como él lo era a su persona y a una imagen por los ámbitos de la fantasía, su poesía, siempre digno. Y de ahí surgie- el sobresalto de las manecillas al ir a ayuntar- ron endecasílabos precisos, selectos y ma- se sobre las XII, la angustia del pabilo cuan- ravillosos. De hecho, en los endecasílabos do va a gastarse el último gramo de cera.”39 velardianos existen dos ritmos principales el Camino arduo y arriesgado como consagra- mayor o propio (maiore) y el menor o impro- ción solitaria de la realidad, y que nos da pio (minore).35 El primero tiene tres tipos. El idea de su manera de crear, de componer, enfático, el heroico y el melódico, mientras que culminan en su obra postrera: “La sua- que el segundo dos, el sáfico y el dactílico. ve Patria.”40 López Velarde, trágico-cómi- Velarde hace uso de todos. Su rigurosidad co. vive la historia de la destrucción, del la podemos observar, por ejemplo, en el se- miedo, del sufrimiento de la gesta revolu- gundo verso de la segunda estrofa, en que cionaria. Sintetiza en su magna obra “La presenta un ritmo heroico, con acentos en suave Patria” (sin que sea su mejor poema), la segunda y en la sexta silabas. “con remos que no pesan, porque va [...]”36. Vemos co- mo el ritmo coincide con el texto, como 37 Ibid. 38 Alfonso García Morales, “López Velarde 1921: la mé- dula guadalupana de ‘La Suave Patria’”, en Biblio- 35 Tomás Albaladejo Mayordomo, “Retórica”, en El teca universal en: ‹http://www.cervantesvirtual.com Lenguaje literario, p. 132. Véase también Fernando › obra-visor › html›. Lázaro Carreter, Diccionario de términos filológicos. 39 “Predominio del silabario”, en Ramón López Velarde, 36 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- Poesías completas y El minutero, p. 76. tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio 40 Ramón López Velarde, Poesías completas y El minu- 1921, p. 311. tero, p. 77. TEMA ¶ 99 la suave patria: acto de resistencia conflictos nunca resueltos entre el erotis- balbucear, en la escritura, a esa disciplina a mo, la religiosidad, la infancia, la madurez, la que pertenece, la hace apelar a un con- la seguridad y la libertad. El mismo decía: cepto del ser como puro devenir, traicio- “Cuando me sobrevenga/el cansancio del nando así todo concepto que remita a cual- fin/me iré […].”41 quier identidad fija. Ya Joyce, Conrad, Kafka En él, se vislumbra una gran desilusión y Beckett, antes que el filósofo, habían lo- frente a la trágica caída de Carranza. Se sen- grado pasar del “es” del verbo ser a la con- tía abatido, fracasado, derrotado. Mas resis- junción “y”. De ahí que sean ellos y otros más te. En el plano de los desarrollos acontecen quienes abran la brecha de una filosofía ex- hechos, y se entablan conexiones con aque- perimental de la que Deleuze no dudará en llo que no le pertenece, con aquello que es- alimentarse. Ante la pérdida de un sujeto tá por fuera y del que roba algo y lo incor- incapaz de volver a lo Mismo, Deleuze pro- pora, lo territorializa. De ahí que para López pone, a la manera de la experimentación Velarde su esencia nacional, su identidad, estética, mil mesetas: único factor unificador y capaz de resistir la Existen así, mil mesetas, mil niveles, múl- temida absorción estadounidense es el cato- tiples planos en los cuales la potencia y la licismo: médula guadalupana de la patria, representación, lo auténtico y lo inauténti- valores que cohesionan a la comunidad, re- co, las pulsiones y el pensamiento no se dis- cordar por qué seguimos en pie, a pesar de tinguen y no se jerarquizan, sino que se di- las adversidades, acto de resistencia. Un ferencian y se seleccionan de acuerdo con devenir siempre otro, devenir intenso, deve- su naturaleza, activa o reactiva, a través de nir imperceptible, como escriben Deleuze y un proceso de constante experimentación.43 Guattari en su afortunado Mil mesetas (Mi- “La suave Patria” es un poema lleno de lle Plateaux). Atravesado por la literatura, el círculos: el reloj, el sol, la anulación de los Deleuze filósofo, encontró que “balbucear”, sentidos, la carreta; el ferrocarril, la rueda de en general, “es una perturbación de la pa- la infancia, colipavos que giran en torno al labra. Pero hacer balbucear el lenguaje es campanario, órbitas musicales y visuales que otra cosa. Significa imponer a la lengua la nunca retornan al mismo punto: resistencia. labor lenta de la variación continua”42. Y es Y esto sucede en el poema de este ensa- en esta operación sobre el lenguaje, sobre yo, que se mueve de manera análoga a las la escritura y sobre ese “sujeto” en perpetuo inquietudes del poeta, pensamientos fina- movimiento, como Deleuze construye una les en los que López Velarde plantea una ética y una estética de la multiplicidad. Hace vuelta consciente y lúcida; sombría y alegre como de moribundo que encuentra una extraña paz: 41 Ramón López Velarde, Ramón López Velarde, selec- ción y nota de Hugo Gutiérrez Vega, material de lectura, núm. 49, unam. 42 Gilles Deleuze y Félix Guattari, Kafka. Por una litera- tura menor, p. 80. 43 Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, p. 61. 100 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama Pensar es un acontecimiento del afuera multaneidad, la desmesura es el conjunto absoluto; un acontecimiento de encuen- del tiempo, es la inmensidad del pasado tros imprevistos de afectos y preceptos que (Cuauhtémoc) y del futuro, se dan en la poe- chispean por detrás de las afecciones y de sía y en el pensamiento. Ya no es el inter- las percepciones. El acontecimiento es es- valo, presente variable, es la inmensidad del cisión, y a su vez es relación, entre el des- pasado y del futuro, es el conjunto del tiem- pliegue del ser que adviene al ente, lo con- po constituido como simultaneidad. Con figura y lo determina. El acontecimiento Robert Delaunay (1885-1941) pionero del nombra este entre como el entrecruzamien- arte abstracto surge la fórmula del simulta- to entre la nada, el ser y la temporalidad, neísmo. No se cansa de explorar las circun- es decir, el instante milagroso y misterioso ferencias, los semi-círculos, estudios sobre en el que ocurre el estallido y despliegue el ritmo y el movimiento, como observamos de la diferencia; pues tanta es la potencia en la séptima estrofa, en se rompe continui- con la que el ser adviene y se alza sobre la dad discursiva, ya anticipado por el último nada que produce la diferencia y la indivi- verso anterior, que generalmente, de forma duación de los entes.44 técnica, Velarde muestra con un encabalga- “La suave Patria”, poema, desde una pos- miento para colmar de resonancia acústi- tura póstuma premonitoria, fin de la vida ca el principio del siguiente verso. del autor de El son del corazón, reintegrar- Intermedio, enlace entre los dos actos. se con el universo. Estos elementos que evocación a Cuauhtémoc, fin de una raza. comparten una territorialidad inicial, dado Principio y fin. Nopal como sufrimiento, do- el devenir, proceden por desterritorialización lor del pueblo y del héroe representado por hacia otros agenciamientos o estratos. las espinas. Tono irónico. estoicismo del hé- Deleuze dice que Henry Miller y D. H. Law- roe, su suplicio, frente al que el rostro del rence han entendido mejor del funciona- héroe permanece inalterable, sereno, que- miento del inconsciente que cualquier teoría dando inmortalizado en la moneda, estam- psicoanalítica; es decir, han capturado los pa que evoca su temple y recuerdo de su afectos,45 así como lo hizo López Velarde, color cobrizo. De Hoyo explica lo de joven única forma de vivir el pasado desde el pre- abuelo de la siguiente manera: “Cuauhté- sente. La inmensidad, la simultaneidad del moc murió en plena juventud, a los veinti- pasado y del futuro en el conjunto. Y ¿cuán- cuatro o veinticinco años.”46 Pero también, do y dónde, el pasado y el futuro son simul- hoy podríamos hablar del abuelo, porque táneos? Solo y únicamente en el conjunto somos legado de este pasado de quien fue- del tiempo, si los sacamos del conjunto del ra joven en sus tiempos. Cuauhtémoc sufrió tiempo, ya no son simultáneos. y la si- tortura al quemársele los pies. De acuer- do con la tradición náhuatl, el hombre es 44 Ibid., p. 72. 45 Gilles Deleuze y Félix Guattari, El Antiedipo. Capita- lismo y esquizofrenia, p. 58. 46 Eugenio del Hoyo, Glosas a la Suave Patria, p. 61. TEMA ¶ 101 la suave patria: acto de resistencia rostro sabio y corazón firme, como lo fue el modo de concebir la existencia como una joven abuelo Cuauhtémoc. Le interesa no colaboración de sangre con los dioses. La “la contemplación de las esencias”, sino la reflexión profunda acerca de lo que existe, posesión interior de una raíz para dar apoyo lleva a descubrir que todo está sometido al a su rostro y corazón inquieto. Esto llevó a cambio y al término: los sabios indígenas a forjar flor y canto Ambos temas: inestabilidad de lo que –poesía y arte– que es tal vez la única mane- existe y término fatal, que para el hombre ra de decir palabras verdaderas, de colmar significa la muerte, parecen ser los motivos sus anhelos, capaces de dar raíz al hombre que en la mayoría de los casos impelen al en la tierra: superar la muerte y el cambio. sabio indígena a meditar y a buscar un más De acuerdo con Tecayehuatzin de Huexo- hondo sentido en las cosas, a concebir la tzinco, al final solo hay indignación, engaño, vida como una especie de sueño, y al tiem- vacío.47 Los relatos de los quinientos años po, cáhuitl, como “lo que nos va dejando”.50 de la conquista, en que el nopal mestizo De acuerdo con el ‘huehuetlatolli’ (plá- vence al rosal blanco español y yanqui, al tica de los viejos): “hay unas cuantas cosas sufrir el valiente Cuauhtémoc, con orgullo que dan alegría al hombre sobre la tierra: la el suplicio que aún hoy se recuerda y cele- risa, el sueño, los alimentos, nuestra fuerza y bra. Hay una línea abstracta que los recorre, nuestra robustez, todo esto que nos brinda monta en redes que se extienden, se pier- la madre patria, y por las cuales, de acuerdo den y reaparecen en lugares insospechados. con los consejos de los sabios, en la vida hay Crea caminos, puebla sin dividir, prolonga que luchar y esforzarse”51: acto de resisten- un pasado arcaico en múltiples presentes; cia. Del gran joven abuelo sólo ha quedado es el ápice de la profundidad del pasado: la triste estampa, y Velarde lo reivindica en “[...] abuelo: escúchame loarte, [...].”48 Este su extrañeza y desculturización: desterrito- héroe es estatua, es historia, e irónicamente rialización que es la pérdida de la relación es olvido, sólo es una moneda de cambio, natural de la cultura de los territorios geo- en que están labradas la imagen y el ros- gráficos y sociales y, al mismo tiempo ciertas tro de nuestro México. El siglo anterior a la relocalizaciones territoriales relativas, par- Conquista había recibido la concepción mís- ciales, de las viejas y nuevas producciones tico-guerrera del pueblo del Sol, introduci- simbólicas, lo que realiza López Velarde. “No da por Tlacaélel, Itzcóatl y Motecuhzoma como al César el rubor patricio/ te cubre el Ilhuicamina49: preservar con la sangre de los rostro en medio del suplicio”52, están inspi- sacrificios el presente orden cósmico. Este rados, según José Luis Martínez, en el pa- 47 Ibid., p. 166. 50 Ibid., p. 163. 48 José Luis Martínez (comp.), Ramón López Velarde. 51 Miguel León Portilla, op. cit., p. 165. Obras, p. 267. 52 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- 49 Miguel León-Portilla, Los antiguos mexicanos a tra- tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio vés de sus crónicas y cantares, p. 161. 1921, p. 313. 102 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama saje de Los doce Césares de Suetonio, que bajo la máscara de la ironía. El rapto, rasgo cuenta cómo Julio César, en el momento típico del carácter del mexicano, que pro- de ser apuñalado, se cubrió el rostro y las viene de impulsos elementales como su es- piernas para caer dignamente,53 y no como píritu belicoso y demostración de valentía Cuauhtémoc quien con la frente en alto, en que no ponga en tela de juicio su virilidad.55 los últimos momentos del Imperio azteca, Para García Morales, en la compleja, sintéti- rechazó cada oferta de rendición, sin nun- ca estrofa doce, la Patria vuelve a aparecer ca acobardarse y mostró su valentía hasta el como mujer mestiza, cortejada con senti- último aliento, a diferencia de César. miento y con brío; y llega a confundirse En el segundo acto, hay toda una serie con el festín en versos que acumulan sen- semántica sobre los juegos de azar que atra- saciones. Ella es raptada por el hombre que viesa el poema, que comienza con el “Rey desea mostrar su valentina, pero la huida, de de Oros” de la baraja española, pasa por “la modo paradójico, demuestra cobardía, no ruleta de mi vida” y llega hasta la estrofa obstante, es una tradición especialmente acerca de la sotamoza y de la lotería. So- pueblerina, muy mexicana que da color y bre este segundo acto es Eugenio de Hoyo movimiento, sumado a elementos típicos quien ha hecho algunos de los comentarios y, consecuentemente, mexicanismos (chupa- concretos más pertinentes y a quien sigo rrosa o colibrí, aguamiel o pulque, jarabe o en lo fundamental. Al mexicano se le va la baile). El nomadismo deleuzeano, un em- vida en el alcohol y el juego: “la vida no vale pirismo trascendental, una política de lo nada”, “mañana ya Dios dirá”54. molar y de lo molecular, se refiere no so- Desde el primer verso, ya lo menciona- lamente al desplazamiento de un punto mos, el poeta se sitúa en perspectiva de a otro, sino que incluye la creación de es- valores: la patria vale por sus mujeres. Ellas pacios vitales dentro de los perímetros de son las productoras de milagros. Mujeres va- la vasta cartografía geopolítica. Para glosar lientes y fuertes, mas no fáciles. Mujeres dis- con Deleuze, hay en la prosa y en el verso cretas y recatadas, en la resistencia. de López Velarde cierta movilidad adjetival, En la pirotecnia verbal, truenos y fuegos típica de la poesía contemporánea: con fre- artificiales, con estruendo: matraca y tiros, cuencia un atributo del objeto se desplaza a gran alboroto. acto típico de machismo, Ló- otro cercano, y así el poeta atribuye a una pez Velarde retrata la costumbre provincia- cosa una cualidad que lógicamente no le na con burla. Y para máximo contraste, la pertenece. La oposición se produce, pero discordancia u oposición contradictoria, en también se intensifica el significado después días de Cuaresma, que son de recogimien- lo que se pretende decir a través del espíri- to, de luto, de silencio, se da el escándalo tu contradictorio del mexicano es que hay del colorido rapto. Tristeza que se esconde 55 Ramón López Velarde, Novedad de la patria, p. 1. 53 José Luis Martínez (comp.), op. cit., p. 890. Ramón López Velarde – unam ‹https://archivos.juridi- 54 Véase Eugenio del Hoyo, op. cit., p. 76. cas.unam.mx consultado el 17 de abril de 2021›. TEMA ¶ 103 la suave patria: acto de resistencia una enorme distancia entre naturaleza y es- para darse valor en su cobardía; apapacho, píritu, quizá derivada de sus mezclas: “Cas- tranquilizante; encubierto por una máscara tellana y morisca, rayada de azteca [...].”56 de ironía (bisutería: abalorios), lo falso que A continuación, los endecasílabos se esconde una profunda tristeza: acompañan de dísticos. El dístico es en la El deseo problematiza, cuestiona y resis- poesía griega y latina, una composición que te, en otras palabras, pone en contacto inte- consta de dos versos, por lo común un hexá- rior/exterior la subjetividad y el mundo, metro seguido de un pentámetro, conjunto que son como dos pliegues de una misma de once también, como los endecasílabos, superficie. Sostenido por un principio de in- en el que siguen resonando las líneas ante- manencia, el deseo se actualiza en el mun- riores. En el caso de “La suave Patria” resue- do, se vuelve extensivo por un proceso de nan: “inaccesible al deshonor, floreces”57, y diferenciación, pensada en términos topo- vives de milagro, expresan la confianza de lógicos de una sustancia que al plegarse en que, en medio de la tragedia, del hambre y ese movimiento se diferencia. No hay corte la guerra, cuyas consecuencias aún se deja- en esa diferenciación, no hay emanación.59 ban sentir, la Patria se salvará o, al menos, El deseo en ese sentido es un terreno im- encontrará el consuelo en la fe.58 portante para pensar la posibilidad de cons- Ave resulta polisémico en Velarde: sím- truir nuevas formas de existencia, con imá- bolo de sueños juveniles. deseos frustrados, genes o sensaciones de distintos dominios ilusiones muertas, vuelo de libertad, ternura sensoriales como la soledad del bosque, del entierro en una caja de carretes de hilo, con el verde chillón de los loros, o el ad- evocación infantil, gustaba de recordar los jetivo azul que se desplaza de la respiración momentos ingenuos de cuando era niño y al incienso, de la embriaguez del rompope las aventuras coloreadas por su fértil imagi- a su dulzura, que eleva la temperatura en la nación, además del ave maría de las cuen- sensualidad, realidades que se intensifican tas del rosario. Deseo que en Deleuze no se y desplazan antitéticas. También, en la an- entiende como carencia, sino como produc- tepenúltima estrofa, el poeta equipara la ción, como mencionamos. Y, así es el deseo muerte de ánima y estilo con una estam- velardiano, lenguaje plástico, siempre en la pa lascivia y concupiscente: la desaparición búsqueda de lo festivo, lo pintoresco, lo exu- gradual de las cantadoras que, con su atre- berante, de cohetes en verbenas, regocijo, vida sensualidad, empitonan (término de la tauromaquia), la camisa con su pecho con los senos rectos como los cuernos del to- 56 Ramón López Velarde, Novedad de la patria, p. 1. ro. La seriedad y la preocupación por la pér- 57 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio dida de lo mexicano se contrasta con una 1921, p. 313. 58 Alfonso García Morales, López Velarde 1921: la me- dula guadalupana de “La Suave Patria”, en Bibliote- ca virtual universal en: ‹http://www.cervantesvirtual. com › obra-visor › html›. 59 Gilles Deleuze, Diferencia y repetición, p. 89. 104 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama imagen frívola y erótica que, es también par- el consejo con el que termina el poema: “Pa- te del ánima y estilo nacionales. tria, te doy de tu dicha la clave: sé siempre El nacionalismo lopezvelardiano acoge igual, fiel a tu espejo diario;/cincuenta ve- voces mexicanas como chía, nopal, chupa- ces es igual el AVE/taladrada en el hilo del rrosa, jarabe (medicinal, dulce y baile), rom- rosario, y es más feliz que tú, Patria suave.”61 pope, rebozo. A veces emplea fórmulas del Ante el miedo a la desaparición de lo que lenguaje popular como: ‘Vives al día’, ‘de ama, el poeta aconseja a la patria a ser siem- milagro’, ‘hasta el huesito’, ‘pechugas (para pre igual, fiel a su espejo, que no permita designar los senos)’. También es peculiar de la intromisión de ideas ajenas, extrañas, lo López Velarde la utilización de vocablos re- cual expresa también en Novedad de la pa- ligiosos y cristianos, con gran probabilidad tria. Es la permanencia de la tradición lo que del ambiente creyente de su hogar y los funda la posibilidad de recobrar lo perdi- años de estudio en el seminario: domingo do y elaborar una versión nueva de la tra- de Ramos, niño Dios, San Felipe de Jesús. dición mexicana. O palabras como rosario, ave, responsos, López Velarde enuncia aquí las ame- católica, cuaresma; un cruce de vocablos o nazas a costumbres y esencias nacionales expresiones, un diálogo entre ellos, alcan- que, llegadas del norte, “quieren morir tu zar ciertas lecturas, apropiárnoslas y enlazar- ánima y tu estilo” y que recuerdan algunos las con otras, para darle sentido a la escritu- fragmentos de su artículo “La fealdad con- ra; combinadas con frases antitéticas como quistadora”: “Cada día [...] más con la filtra- ‘el joven abuelo’, ayer/hoy o bien otras lle- ción yanqui… Nos ayankamos a gran prisa nas de picardía: ‘las pechugas al vapor’. No [...] todo acusa que la Patria pierde su rit- se trata de un dualismo, sino de una mul- mo esencial.”62 tiplicidad de líneas, direcciones y dimensio- El autor de El minutero que habla de nes, que toman los rumbos más extraños y las sensaciones del cuerpo pasa al espíritu, sorprendentes. rizomas que se abren y mul- mediante esas redes rizomáticas a las que tiplican, formando redes insospechadas.60 tienden lo molar: olor de incienso (evocador El peligro del que termina hablando es de la santidad, de los ritos católicos), sa- sutil y preocupante, pues se cierne sobre lo bor de rompope (la dulce y espesa bebida más íntimo y delicado: el del ánima y del es- mexicana, que es solaz y deleite del mexica- tilo: el estilo de vida propio de México, con no al embriagarse). Recuerda a Deleuze, in- su catolicismo, cada vez más endeble, y que fluido por los escritores arriba mencionados, él ve a punto de perecer por los embates no quien propone: sólo de la norteamericanización y el protes- tantismo, sino y, en fin, por la modernidad 61 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- histórica en que la tradición fenece. De ahí tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio 1921, p. 313. 62 Guadalupe Appendini, A la memoria de Ramón Ló- 60 Gilles Deleuze Félix Guattari, Anti-Edipo. Capitalismo pez Velarde, México: Gobierno del Estado de Zaca- y esquizofrenia, p. 150. tecas, 1988, pp. 181-182. TEMA ¶ 105 la suave patria: acto de resistencia Romper la lógica del ser (del “es”) y pasar mente desea López Velarde es que la Pa- a la lógica rizomática de la conjunción (del tria sea fiel al mundo agrícola o, mejor, pro- “y”). No buscar quiénes somos, sino todo vinciano, es porque éste conserva muy viva aquello que podemos sumar gracias al “y”, la cultura tradicional católica. Quizá por sustituir el movimiento vertical de “es” por ello, sea el católico del Hoyo quien mejor en- el movimiento horizontal del “y” … “y”… tiende este aspecto de López Velarde. Sobre “y”, en que el límite no es el contorno, sino el final de “La suave Patria” dice: “cierra el lo que el yo puede hacer, de lo que es ca- poema con la metáfora de la Patria como paz. Cuerpos que desean relacionarse por- una reina de fiestas patrias pueblerinas, lle- que así aumentan su potencia de agencia- vando, cruzada al pecho, la bandera triga- miento, provocan en el lector la atracción rante, verde la Independencia, blanco la pu- o la repulsión hacia ciertos complejos. De- reza de la Religión, rojo la unión de todos seo de autoproducción de vida del hombre, los mexicanos”.65 Observamos como el ele- expansión de potencia.63 gir determinados agenciamientos y dejarse Sobre las cuatro últimas estrofas y en conducir por el deseo (en el sentido deleu- especial sobre la imagen final la carreta de ziano) llevan al poeta y al lector por rizomas paja alegórica,64 diremos que si lo que real- distintos que pueden conducir a pensamien- tos dispares, justificar, agenciado otros rizo- mas, ya sean nacionales o extranjeros. A al- 63 Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, p. 92. gunos les podrán parecer descabelladas las 64 J. E. Pacheco apuntó que el temor y el disgusto por la ideas de otros, pues cada uno está influido norteamericanización de México están en la base de “La Suave Patria” (Antología del Modernismo Mexi- por sus aprendizajes, su bagaje personal, cano. 1884–1921, p. 165), y transcribe la opinión bien que se debe trabajar en la búsqueda que le comunicó Usigli: “la alusión fue tomada de la de la coherencia de los caminos que van historia de ‘Booz endormi’ de Victor Hugo. Hugo tal vez represente la alegoría de la cultura antigua en el hombre viejo (Booz) y a la moderna en la doncella, dándose las manos en torno a la carreta que lleva la alegría, al amor y a la belleza, por encima de la locura cosecha”, aunque me parece harto improbable, pero de los hombres que se destrozan en su codicia por es una posibilidad rizomática. López Velarde protesta bienes ilusorios”. Canfield descarta lógicamente esta de manera oblicua y sutil contra la anglosajonización fuente pictórica, y yo apoyo su postura. No parece de México que ya está matando su “ánima” y su “es- alejarse mucho de la conclusión sobre el mensaje del tilo”. Velarde habla en nombre del pueblo, da a la poema, según la cual México debería perseverar su Patria el consejo, de ser ella misma, casi al final del riqueza agrícola. Me parece a mí que, más sencilla- poema, situación aún válida en la actualidad, clari- mente, la carreta de paja constituye un trono rústi- videncia del autor. J. L. Martínez, menciona que ni co, de paja, del establo, del maíz, del oro que es la en el relato bíblico ni en el de Hugo, aunque traten riqueza de la tierra, en la cual radica la salvación de sobre un idilio rústico sobre la paja, no hay carreta la patria. La intuición de O. Paz nos acerca más a lo o trono alguno y aventura que López Velarde pudo que considero la intención del poeta: “Hay un fin inspirarse en el cuadro “El carro de heno” del Bosco, de fiesta: la aparición de ‘la carreta alegórica de representación alegórica de la locura del mundo, y paja’, trono rústico de Pomona-Guadalupe-Tonan- concluye: “El poeta propone, asimismo, que la Pa- tzin“ (Antología del Modernismo Mexicano 1884- tria conserve su realidad agrícola y, en ella, un sitio 1921, p. 191. culminante, abierto a todos los vientos y con ruidosa 65 Eugenio de Hoyo, op. cit., p. 70. 106 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama uniendo sus rizomas. Quizás como dijera López Velarde fue único a su modo y Pacheco hay que mirar al peligro del veci- estilo. Incluso ahora leyendo a Deleuze y a no, frente al que nos advirtiera Velarde, a Guattari en Mil Mesetas y en el Antiedipo, pesar de los pocos años que vivió, y si tener pareciera que se hubiera adelantado a su fe y ser fiel a la patria. Finalmente, la Patria, tiempo. El poema está lleno de rizomas, no es la tierra que debemos llevar siempre, con hechos de unidades sino de dimensiones la frente en alto, como Cuauhtémoc, con la o más bien de fases y procesos cambian. banda trigarante, que la representa. La Pa- tes, que se territorializan, desterritorializan y tria es la que nos nutre, defiende y abroque- reterritorializan, mediante agenciamientos la, y como sus hijos, lo menos que podemos y que, como menciona Deleuze, aunque los hacer es creer en ella, respetarla y cuidarla. términos no estén contiguos, por canales in- ternos se comunican y son precisamente Consideraciones finales estas uniones las que hacen que el poema en su totalidad dé el efecto que produce, López Velarde no estaba muy lejos de pensar como si resumiera las vivencias del autor en en nuestra situación actual. Desde enton- la provincia. En ocasiones frases en aparien- ces, premonitoriamente, advirtió del peligro. cia oscuras (los chuanes, y la carreta de pa- En el fondo del poema hay innovación, hay ja); otras completamente familiares (el san- novedad intensa. El poeta de la sensuali- to olor de la panadería). La patria le es tan dad erótica cohesiona polos de tradiciones cercana como la muchacha que veía día con opuestas mexicanas: por un parte, la pro- día asomarse a la ventana, recatada y tí- vincia: la patria de la “honda música de sel- mida: “niña que asoma por la reja/con la va” y de “relámpago verde de los loros”, en blusa corrida hasta la oreja/y la falda baja- que reina la chica pudorosa y modosa, re- da hasta el huesito”.66 No como algo lejano, servada; en contraste con la patria “ojerosa mítico, sino como algo cercano como el pan y pintada”, en sus grises, descomposición, diario. Personas que llegan a ser aconteci- prostitución, desvergüenza y corrupción, de mientos, dijera Deleuze, la patria, paradigma la capital. de todas las muchachas pueblerinas, reca- Con la concepción de la Patria como tadas, pero también atrevidas, intrépidas, mujer, López Velarde pudo realizar poética- osadas y audaces. “La suave Patria” es un mente su idea “íntima” de México, en que poema de enigmas, que al autor le gus- celebra la Independencia, rememora “la ta proponer, y de claves amorosas, políti- conquista” pero sorteando los peligros de cas y sociales.67 Un poema dramático, como la épica, de forma dramática y en sordina, y dejando a un lado la historia de liberalismo 66 Ramón López Velarde, “La suave Patria”, en El Maes- oficial usada desde entonces para conme- tro. Revista de la Cultura Nacional, núm. 3, 1º junio morar a la patria, y de la que, con sus expe- 1921, p. 313. 67 riencias había aprendido a desconfiar. Y muy probablemente uno de los atractivos del poema sea esta situación, a la que Velarde, de for- ma intencional nunca quiso renunciar. Lo aprendió TEMA ¶ 107 la suave patria: acto de resistencia lo anunciara López Velarde, el cual nos da una obra maestra, sino como una reliquia una lección de hermenéutica a cada mo- que llevara el sudor de su agonía. ¡Qué cla- mento en la interioridad de la mujer, pero rividencia doble, de moribundo y de gran también sobre un garañón y con matraca, poeta! Tiene el ritmo de sus últimos pasos resulta maravilloso jugarse la vida por una sobre la tierra”69. mujer –le maravillaba a Borges, porque da La literatura como producción de resis- la casualidad de que esa mujer es la pa- tencias. López Velarde le pide al lector ser tria.68 Al elegir a la mujer, López Velarde an- fiel a la patria, la que lo cuida y mima, lo en- ticipa la voluptuosidad melancólica de su golosina y ampara, para justificar la tradi- muerte, amor que es deseo y deseo, en el ción mexicana que elabora en un ritornelo, sentido deleuziano. La patria como la hem- relacionado con el del deseo, y semejante bra es su continuidad, en su perpetuación, al refrán que tiene por función crear terri- todos sus significados rizomáticos posibles. torios “al repetirse”. Es decir, el sentido es Para López Velarde es una revelación que lo inseparable del acontecimiento y el aconte- guía en su exploración de la realidad y de cimiento mismo es inseparable del devenir sí mismo. Por ella penetra en ciertas zonas de la vida, cuyo carácter radical es siem- prohibidas, ya lo dijo la mujer es la cla- pre retornar.70 Sostener la constitución inma- ve de su deseo, de su producción, en sen- nente. Esto es a lo que se refiere y a lo que tido deleuziano, sin ella nada puede enten- nos conduce Deleuze, a las multiplicidades der ni sentir. Allá, en espacios más vastos que se definen por el afuera, por la línea e inclementes, la verdad se abre, en abun- abstracta, línea de fuga o de desterritoriali- dantes representaciones mitológicas y fabu- zación según la cual cambian de naturaleza lares, maquínicas de la patria y produce tal al conectarse con otras. Así, en cada instan- suerte de perturbaciones que precipita un te, la línea de fuga señala a la vez la realidad movimiento de desterritorialización. de un número de dimensiones, de multipli- Hoy en día, en el centenario de su muer- cidad, es su extensión rizomática, diversa, te, parecen coincidir tanto expertos como de infinitas coordenadas, de acontecimien- legos, que mientras más se le estudie y so- tos que como migraciones se desterrito- bre todo se le lea con el corazón, se llegara rializan-reterritorializan, en una continuidad a comprender todo lo que quiso decir en su gran poema López Velarde. Su amigo y compañero José Juan Tablada declara: “su ‘suave Patria’ no sólo me conmovió como 69 Nina Cabrera de Tablada, José Juan Tablada en la intimidad, p. 176. 70 El sentido de la noción de vida en Deleuze no debe confundirse con una noción orgánica ni evolucionis- de Nervo y Lugones e incluso en una ocasión dijo ta de ésta, sino que debe ser comprendido como de- que Nervo, al querer simplificar su poética, lo había venir, sin forma, a-significante, no organizada, como perdido todo. apertura que potencia la transgresión de todo límite, 68 Conversaciones con Borges en Arreola, J. J. Ramón como fuerza expansiva que desborda todo orden po- López Velarde: el poeta, el revolucionario, p. 138. lítico o jerárquico, en una ilusión virtual ad infinitum. 108 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 56 gloria josephine hiroko ito sugiyama para conformar un nuevo territorio, invocar Del Hoyo E., Glosas a La suave Patria, México: nuevas epistemologías profundas y diversas. 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