ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA, CULTURA Y DISEÑO 2023 Derechos de autor 2023 ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA, CULTURA Y DISEÑO Creative Commons License Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0. https://doi.org/10.24275/abhc8882 ¿Desvinculación o decrecimiento? Un marco analítico para abordar la transición socioecológica desde los estudios urbanos* Decoupling or degrowth? An analytical framework to address the socio-ecological transition in urban studies Desacoplamento ou decrescimento? Um quadro analítico para abordar a transição socioecológica a partir dos estudos urbanos Jerónimo Aurelio Díaz Marielle** Área de Sociología Urbana, Departamento de Sociología Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Ciudad de México, México ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0756-9534 Fecha de recepción: 2 diciembre 2022 Fecha de aceptación: 22 mayo 2023 Fecha de publicación: 30 de octubre de 2023 * Este trabajo forma parte del proyecto financiado por CONAHCYT- Ciencia de frontera (15004) “Ciudades en transición: dimensión espacial de la (des)vinculación ecológica, modos de vida urbanos y escenarios futuros”. ** Profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Departamento de Sociología, Área de Sociología Urbana. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 18 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... Resumen Summary La transición socioecológica se perfila como un The socio-ecological transition is emerging as a new nuevo paradigma científico centrado en las inte- scientific paradigm focused on the interactions be- racciones sociedad-naturaleza y es, al mismo tiem- tween society and nature, and at the same time, it po, la punta de lanza de una nueva agenda urbana is the spearhead of a new urban and environmental y ambiental que no está exenta de contradicciones agenda. With one foot in the dissemination of the y dilemas. Con un pie en la divulgación de los con- concepts and methodologies that make up this par- ceptos y las metodologías que conforman este pa- adigm, and with the other in the sociological analy- radigma, y con otro en el análisis sociológico de los sis of the new environmental movements, the article nuevos ecologismos, el artículo ofrece una revisión offers a review of two political ecology forces that de dos corrientes de ecología política que buscan seek to guide the direction of the transition: eco- orientar el sentido de la transición: la desvinculación logical decoupling and degrowth. The former places ecológica y el decrecimiento. La primera coloca sus its expectations on technological development and expectativas en el desarrollo tecnológico y el mer- the market, is favorable to the compact city mod- cado, es favorable al modelo de la ciudad compac- el and promotes so-called nature-based solutions. ta y promueve las llamadas soluciones basadas en The latter recognizes the value of vernacular urban la naturaleza. La segunda reconoce el valor de los knowledge, but calls for the decentralization of cit- saberes urbanos vernáculos, pero apela a la descen- ies and advocates for an equitable and democrat- tralización de las urbes y pugna por una reducción ic reduction of the population standards of living. equitativa y democrática de los estándares de vida The article concludes that urban studies (particularly de la población. El artículo concluye que los estudios urban sociology and territorial planning) can con- urbanos (en particular la sociología urbana y la pla- tribute to understanding the functioning of urban neación territorial) pueden contribuir a comprender metabolisms and providing ways to address social el funcionamiento de los metabolismos urbanos y inertia regarding climate change. aportar soluciones a las dificultades que impiden el tránsito hacia una sociedad sustentable, esto es, Keywords: climate change, urban metabolism, ter- una sociedad que sea capaz de autolimitarse, ajus- ritorial planning. tando su metabolismo a los ciclos y a los tiempos que requiere la naturaleza para regenerarse. Palabras clave: cambio climático, metabolismo ur- bano, planeación territorial. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 19 Introducción La transición socioecológica es una noción emer- gente en varios sentidos: es a la vez novedosa y u rgente. Su alcance es tan amplio como difuso puesto que hace referencia a un futuro descono- cido, a un nuevo estado de equilibrio posterior a la Resumo crisis ambiental que atraviesa actualmente el pla- neta y que es palpable en los titulares de la prensa: A transição socioecológica está emergindo como crisis hídrica en el estado de Nuevo León, grandes um novo paradigma científico focado nas intera- sequías anunciadas en el resto del país, tempera- ções entre sociedade e natureza, e ao mesmo tem- turas extremas en India y en Europa, incendios en po é a ponta de lança de uma nova agenda urbana Australia y California, grandes migraciones huma- e ambiental. Com um pé na disseminação dos con- nas por el aumento del nivel del mar en Bangladesh, ceitos e metodologias que compõem este paradig- etcétera. Todas estas calamidades tienen como te- ma, e com o outro na análise sociológica dos novos lón de fondo la degradación de los ecosistemas y movimentos ambientais, o artigo oferece uma re- el problema del cambio climático que, en última visão de duas forças de ecologia política que bus- instancia, amenaza de extinción a miles de especies, cam guiar a direção da transição: o desacoplamento incluyendo a la humana. ecológico e o decrescimento. O primeiro deposita Ante este escenario, los estudios urbanos tienen suas expectativas no desenvolvimento tecnológico la tarea de volver a interrogar la relación ciudad-na- e no mercado, é favorável ao modelo de cidade turaleza para responder a una serie de preguntas: compacta e promove as chamadas soluções basea- ¿Cuál es el papel de las ciudades en esta crisis? ¿En das na natureza. O segundo reconhece o valor do qué medida pueden contribuir a remediarla? ¿Qué conhecimento urbano vernacular, mas defende a tipo de acciones urbanísticas son viables y cuáles descentralização das cidades e uma redução equi- hay que desechar? ¿Existen formas urbanas más tativa e democrática dos padrões de vida da po- propicias a la sustentabilidad que otras? ¿Cómo re- pulação. O artigo conclui que os estudos urbanos accionan las sociedades ante el cambio climático, o (particularmente a sociologia urbana e o planeja- por qué no lo hacen? ¿La sociedad urbana moderna mento territorial) podem contribuir para compreen- es capaz de transitar pacíficamente hacia una eco- der o funcionamento dos metabolismos urbanos e nomía postcarbono, es decir, libre de combustibles fornecer maneiras de abordar a inércia social em fósiles, sin profundizar las desigualdades y sin caer relação às mudanças climáticas. en regímenes autoritarios? Este artículo ofrece algunos elementos de res- Palavras chave: mudanças climáticas, metabolis- puesta, pero su objetivo principal consiste en la ela- mo urbano, planejamento territorial. boración de un marco analítico que sea capaz de orientar futuras investigaciones empíricas acerca de la transición socioecológica en el ámbito urbano. En un primer momento, se ofrece una definición de la transición socioecológica que toma en cuenta ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 20 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... tanto sus acepciones científicas como políticas. Por también del punto de no retorno, cuando se consi- un lado, ésta se perfila como un nuevo paradigma dera que un sistema cambió cualitativamente y ya científico, desde el cual las ciudades pueden ser es- no puede regresar a su estado anterior. tudiadas como verdaderos metabolismos urbanos. En las ciencias sociales, el término transición se Por otro lado, constituye la punta de lanza de una utiliza generalmente con algún adjetivo para refe- nueva agenda ambiental internacional que no está rirse a transformaciones que atañen al orden social. exenta de contradicciones y dilemas. Se propone La transición democrática significa el fin de un régi- entonces una revisión de dos corrientes de ecolo- men político autoritario; la transición demográfica gía política que parecen tomarse en serio la crisis describe el paso de una sociedad con altas tasas de climática y que están interesadas en orientar el sen- natalidad y mortalidad, a una sociedad más enveje- tido de la transición: la desvinculación ecológica y cida, con familias menos numerosas y un aumento el decrecimiento. significativo en la esperanza de vida de la población. Una vez delineado este marco analítico, se pro- De acuerdo con Carpintero y Riechmann (2013), cede a ubicar algunos de los grandes tópicos del conviene distinguir aquellas transiciones que son urbanismo contemporáneo en cada una de estas conscientemente orientadas por algún poder polí- corrientes: mientras las nociones de ciudad compac- tico de las que son espontáneas o no deliberadas. ta, desarrollo orientado al transporte, infraestruc- Las primeras se limitan a determinado subsistema tura verde y ahora también las llamadas soluciones (por ejemplo, las políticas de planificación familiar y basadas en la naturaleza resultan funcionales a la su impacto en la demografía), mientras que las del narrativa de la desvinculación ecológica, la narrativa segundo tipo tienen un alcance general y pueden del decrecimiento, en cambio, tiende a reconocer el ser calificadas como “de amplio espectro” en la me- valor de los saberes urbanos vernáculos, apela a la dida en que involucran al sistema en su conjunto. descentralización de las urbes y pugna por una re- Desde la Historia, las transiciones de amplio es- ducción equitativa y democrática de los estándares pectro son asimiladas a la idea de “revolución”. La de vida de la población. llamada revolución agrícola corresponde a un pro- Finalmente, se abordan las diferentes concepcio- ceso milenario de domesticación animal y vegetal nes sobre la Democracia que prevalecen en ambas que implicó la sedentarización de diversas socie- corrientes, para avanzar hacia una reflexión sobre dades humanas y el advenimiento de las primeras el papel de la planeación territorial y los instrumen- “ciudades arcaicas” (Mumford, 2012; Morris, 1979; tos de gestión del suelo urbano en la transición so- Soja, 2008). La revolución industrial, por su parte, cioecológica. determinó la transición del feudalismo al capitalis- mo, un sistema económico y social basado en la acumulación de capital, de tecnologías y de poder Los significados de la transición en manos de la burguesía y del Estado, tendiente a concentrar a la población y a los factores de pro- La palabra transición se refiere al cambio de un es- ducción bajo una nueva forma de organización es- tado de equilibrio a otro. Toda transición implica pacial: la “ciudad industrial”. Ya entrado el siglo XX, periodos de crisis y en algunos casos es posible iden- la revolución verde generalizó el uso de tractores, tificar el punto de inflexión a partir del cual se ha pesticidas y fertilizantes derivados de la industria transitado hacia un nuevo estado de cosas. Se habla petroquímica y tuvo por efecto el éxodo de millones ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 21 de campesinos hacia las grandes metrópolis, dando La ciudad como metabolismo: el estudio lugar a la revolución urbana (Lefebvre, 1972). de las transiciones socioecológicas ¿Qué sentido reviste entonces la llamada tran- sición ecológica? En las Ciencias Naturales, y en Desde el ámbito académico, Fischer-Kowalski y Ha- particular en Biogeografía, el concepto tiene un ca- berl definen la transición socioecológica como un rácter más espacial que temporal: se refiere a una “cambio del patrón fundamental y específico de zona de contacto entre dos o más ecosistemas; este interacción entre la sociedad humana y los sistemas es el caso de la Zona de Transición Mexicana don- naturales” (2007, p. 8). El método que se persigue de han confluido biotas de las regiones Neártica y desde esta perspectiva consiste en entender la re- Subtropical a lo largo de una historia que se cuenta lación sociedad-naturaleza como un gran metabo- en tiempos geológicos (Juárez-Barrera et al., 2020). lismo que puede ser estudiado mediante el análisis Sin embargo, el mismo concepto ha adquirido de los flujos de materia y energía. Así, mientras la un significado mediático distinto, de tal suerte que economía clásica mide el crecimiento económico en parece estar desplazando a la noción de desarrollo función de la circulación del dinero, esta propuesta sostenible: en Francia, el Ministerio de Ecología y de economía física pretende medir la degradación Desarrollo Sostenible fue sustituido en 2017 por un ambiental que implica el proceso productivo de una Ministerio de la Transición Ecológica y Solidaria; en sociedad. España, el sector ambiental se organiza desde 2018 La metáfora del metabolismo, que asimila la so- en torno al Ministerio para la Transición Ecológica y ciedad a un organismo vivo, no es tan novedosa, el Reto Demográfico; asimismo, el gobierno ecua- ya que constituye, según John Bellamy Foster, un toriano cuenta desde 2021 con un Ministerio del elemento central del materialismo histórico de Karl Ambiente, Agua y Transición Ecológica. Marx. A mediados del siglo XIX, el filósofo revolu- La transición ecológica se configura efectiva- cionario alemán habló de la “brecha metabólica” mente como una nueva agenda política que a su para describir el desequilibrio de la interacción entre vez se subdivide en distintos ámbitos de actuación: la humanidad y el resto de la naturaleza derivado de la transición energética hacia fuentes de energía la producción capitalista y de la creciente división que no emitan Gases de Efecto Invernadero (GEI); entre el campo y la ciudad (Foster, 1999). Desde la transición agroecológica hacia sistemas alimenta- un enfoque ciertamente darwinista, esta metáfora rios libres de agroquímicos que erosionan los suelos contenía la idea de una coevolución de la sociedad y reducen la biodiversidad, la transición pesquera, con la naturaleza. la forestal y así sucesivamente en distintos secto- Medio siglo después, Patrick Geddes también se res. Así mismo, con el fin de enfatizar la dimensión sirvió de metáforas organicistas para sentar las ba- social de las políticas ambientales, algunas depen- ses de la planeación urbana y regional. En su obra dencias gubernamentales comienzan a agregar el Ciudades en evolución, publicada en 1915, el natu- sufijo “socio” frente a “ecológica”: en Chile, por ralista escocés alertó sobre los riesgos de una civili- ejemplo, existe desde 2022 una Oficina de Transi- zación “paleotécnica” basada en el uso del carbón, ción Socioecológica Justa, adscrita al Ministerio de en particular, el riesgo de engendrar conurbaciones, Medio Ambiente. término que acuñó para asimilar la expansión urba- na a una enfermedad cancerosa. Adelantándose a su tiempo, Geddes abogó por el uso eficiente de los ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 22 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... recursos renovables disponibles en el entorno más Actualmente, se puede decir que la metáfora inmediato de las ciudades (Geddes, 2009). metabólica es un elemento central del paradigma Más recientemente, Abel Wolman (1965), pio- de la transición socioecológica, ya que, de acuerdo nero de la ingeniería sanitaria norteamericana (ha- con Haberl (et al. 2011), una transición socioeco- bía estandarizado el método de cloración del agua lógica implica el cambio de un régimen metabólico potable desde los años 20), formuló la necesidad a otro. Siguiendo a estos autores, la humanidad de comprender el “metabolismo de las ciudades” ya habría atravesado dos grandes transiciones de desde un enfoque integral que consistía en el aná- este tipo: las revoluciones agrícola e industrial. En lisis de los flujos elementales que cotidianamente la figura 1, se aprecia, en ambos casos, un incre- ingresan a las ciudades (agua, alimentos y com- mento masivo en el uso de energía total per cápita, bustible), así como los principales flujos de salida pasando de un uso casi exclusivo de energéticos y (aguas residuales, residuos sólidos y contaminan- materiales obtenidos de la biomasa por parte de la tes atmosféricos). Sus propuestas prácticas iban en sociedad de cazadores-recolectores, a una utiliza- el sentido del reciclaje tanto del agua como de los ción generalizada de recursos no renovables en la residuos urbanos. sociedad industrial (minerales y combustibles fósi- les), dando lugar a la economía extractivista en la que todavía vivimos. Cazadores- Sociedad Sociedad Unidad Recolectores agraria* industrial** Uso de energía total per cápita GJ/hab/año 10-20 40-70 150-400 Uso de materiales per cápita Tn/hab/año 0.5-1 3-6 15-25 Densidad de población Hab/km2 0.025-0.0115 < 40 < 400 Población agraria % - > 80% < 10% Uso de energía total por unidad de GJ/ha/año < 0.01 < 30 < 600 superficie Uso de materiales unidad de superficie Tn/ha/año < 0.001 < 2 < 50 Biomasa (% de uwso de energía) % > 99% > 95% 10-30% Fuente: Haberl et al. (2011,w p. 2), traducido por Carpintero y Riechmann (2013, p. 52). * Valores típicos para el régimen socioeconómico agrario europeo avanzado (siglo XVIII). En las sociedades agrarias basadas en el trabajo intensivo de producción hortícola con importancia reducida del ganado, la densidad de población podría ser significativamente mayor, mientras que el uso de materiales per cápita sería menor. ** Valores típicos para economías actuales plenamente industrializadas. En países con alta densidad de población, los valores de uso de energía y materiales per cápita tienden a estar en la cota inferior del intervalo, mientras que los valores son mayores cuando se miden en unidad de superficie. Lo contrario es verdad para los países con baja densidad de población, en estos casos, los valores por unidad de área pueden ser muy bajos. Figura 1. Perfiles metabólicos de cazadores-recolectores, sociedad agraria e industrial. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 23 Diversas metodologías han sido desarrolladas para Finalmente, otra metodología que puede ser apli- estudiar los metabolismos socioecológicos, conside- cada al estudio de los metabolismos urbanos con- rando distintos flujos y distintas escalas geográficas siste en medir la llamada huella ecológica. Esta y temporales. A nivel planetario, Krausmann et al. propuesta ha sido desarrollada por la Global Foot (2009) han medido el aumento en el consumo glo- Print Network para calcular el “área biológicamente bal de materiales a lo largo del siglo XX, haciendo productiva de tierra y agua que requiere un indivi- uso de indicadores demográficos y económicos bá- duo, población, actividad para producir todos los sicos. A escala nacional, la metodología de Análisis recursos que consume y absorber los desechos que de Flujos de Materiales ha sido llevada adelante con genera” (York University, 2022). indicadores más precisos y con resultados que per- La huella ecológica es cotejada con la biocapaci- miten comparar, por ejemplo, el régimen metabó- dad de los ecosistemas para regenerar los recursos lico de cuatro países de América Latina (Russi et al., que demanda la sociedad en un tiempo dado. Con 2008). Esta misma metodología ha sido empleada esta metodología, se pone en evidencia el déficit con resultados satisfactorios para la región metro- ecológico que padece el planeta Tierra desde la dé- politana de París (Barles, 2009) y existen propues- cada de 1980, pero además se puede dar cuenta de tas para analizar los metabolismos urbanos de las las grandes disparidades que existen entre los paí- megaciudades latinoamericanas que incluyen a los ses más “desarrollados” (Europa, Japón, Australia Gases de Efecto Invernadero (GEI) entre los flujos de y América del Norte) y los llamados Países Menos salida (Delgado, Chávez y Juárez, 2012). Avanzados (África subsahariana). Por su parte, Víctor Manuel Toledo propone so- fisticar el Análisis de Flujos de Materiales para inte- grar aquellas “instancias y mecanismos de carácter Desvinculación ecológica o decrecimiento: no material con los cuales y dentro de los cuales dos corrientes de ecología política ante la el metabolismo tiene lugar”, es decir todo el an- crisis climática damiaje simbólico y sociológico que envuelve las relaciones sociedad-naturaleza (2013, p. 51). Asi- Los pueblos indígenas de los países del Sur han de- mismo, plantea la necesidad de reconocer la “tra- nunciado, desde su propia cosmovisión, los efectos ma metabólica” a escala regional, incorporando el devastadores de la moderna civilización occidental. estudio previo de los metabolismos agrarios, urba- La toma de conciencia acerca del carácter global, nos e industriales. A su juicio, el desafío científico sistémico e injusto que reviste la crisis ambiental consiste en: ahora también motiva importantes movilizaciones sociales en los países “desarrollados”, tales como [...] realizar el estudio completo de toda la cadena me- las protestas encabezadas por la adolescente Greta tabólica en un territorio limitado o particular (por ejem- Thunberg o el movimiento Extinction Rebellion. A plo, una cuenca hidrológica o una región económica) diferencia de los ecologismos que están centrados [con el fin de] detectar los flujos que terminan siendo en la defensa de los territorios ancestrales, estos excretados hacia la naturaleza por los anteriores pro- nuevos ecologismos reclaman cambios drásticos en cesos en forma de residuos, basura, substancias y emi- el modelo de desarrollo haciendo valer los indica- siones (Toledo, 2013, p. 60). dores y las predicciones que genera la comunidad científica. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 24 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... El Panel Intergubernamental de Expertos sobre que se identifiquen caminos para mantener la tasa Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) es de crecimiento económico sin incrementar el uso de hecho unánime en cuanto al origen antrópico de recursos” (Swilling et al., 2013, p. 14). Para este del aumento de 1° Celsius de la temperatura me- propósito, se promueve el empleo de fuentes reno- dia del planeta registrado en los últimos 150 años. vables de energía y el cierre de ciclos de materiales Esto quiere decir que, desde el inicio de la Revolu- en los procesos productivos: lo que ahora se conoce ción Industrial, la concentración en la atmósfera de como “economía circular”. Gases de Efecto Invernadero (GEI) como el dióxido Desde la misma perspectiva de “crecimiento ver- de carbono (CO2) se ha disparado debido al uso de de”, existe una importante literatura en torno a la combustibles fósiles (gas, petróleo o carbón) que noción de transición hacia ciudades postcarbono. se requiere para sostener los estándares de vida de Independientemente de la red de ciudades postcar- los “países desarrollados”. Por otra parte, el IPCC bono, que abordaremos en el último apartado, esta considera que, de no lograr una drástica disminu- literatura aborda principalmente asuntos técnicos y ción de las emisiones de aquí al año 2050, es alta- constructivos ligados a las certificaciones para desa- mente probable que las sociedades sean incapaces rrollos inmobiliarios, tales como la Building Research de enfrentar los desajustes climáticos del futuro. A Establishment Environmental Assessment Method partir de entonces, todos los escenarios son posi- (BREEAM), la Leadership in Energy and Environmen- bles, incluyendo el colapso civilizatorio en menos tal Design (LEED), la Comprehensive Assessment de un siglo. System for Building Environmental Efficiency (CAS- Frente a este escenario catastrófico, se perfilan BEE) o la Green Mark (Bottero et al., 2021). diversas corrientes de ecología política que sostie- En suma, se puede decir que la narrativa de la nen la necesidad de imaginar escenarios alterna- desvinculación (decoupling) es fundamentalmente tivos. Para efectos analíticos, es posible distinguir progresista y que sus promotores tienden a colocar entre todas ellas al menos dos grandes narrativas, su confianza en la tecnología (capacidad de contro- la de la desvinculación y la del decrecimiento. lar los flujos de materia y energía) y en el mercado (capacidad de financiar el “crecimiento verde”), de- 1. La desvinculación ecológica: crecimiento jando prácticamente intacta la economía neoliberal económico sin emisiones de GEI capitalista, como afirman sus detractores (Conde et al., 2023, p. 9). Esta narrativa es impulsada por organismos inter- Otra crítica hacia esta corriente se dirige al su- nacionales como el Programa de Naciones Unidas puesto según el cual el desarrollo tecnológico se para el Medio Ambiente, el cual concibe dos moda- traduce automáticamente en una disminución del lidades de desvinculación ecológica: 1) la desmate- consumo de energía y recursos: esto carece de fun- rialización, tendiente a reducir la parte de recursos damentos empíricos ya que, hasta ahora, la llegada primarios por unidad económica de salida y 2) la de las llamadas “energías limpias” no ha traído el desvinculación del impacto, que consiste en incre- esperado reemplazo progresivo de las energías ba- mentar la actividad económica disminuyendo al sadas en combustibles fósiles. Lo que se observa, mismo tiempo el impacto ambiental. Ambas con- en cambio, es que se amplió la disponibilidad y el cepciones parten del supuesto según el cual “una consumo de energía en general (Carpintero y Rie- transición hacia una economía verde depende de chman, 2013, p. 57). ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 25 Enfrascada en el horizonte ilimitado de la eco- adoptar el Indicador de Desarrollo Humano–, los nomía capitalista, la corriente de la desvinculación estudios del decrecimiento plantean la búsqueda ecológica coquetea finalmente con la idea de reabrir de alternativas para satisfacer las necesidades hu- el camino para el desarrollo de la industria nuclear, manas básicas de la población en un contexto de cuyo potencial supera a cualquiera de las llamadas recesión crónica que puede ser anticipado y pla- fuentes renovables (hidráulica, eólica, solar) y prác- neado, o repentino y caótico. Esta narrativa recha- ticamente no produce gases de efecto invernadero. za el “tecno-optimismo” y abre, en cambio, una agenda de investigación para identificar y promover 2. El decrecimiento: reducción equitativa y los mecanismos que favorecen la adaptación de las democrática de los estándares de vida preferencias sociales hacia una reducción de los es- tándares de vida (Büchs & Koch, 2019). La narrativa del decrecimiento apela a ciertas fibras Maricarmen Tapia –quien introdujo un reciente románticas (en el sentido clásico de “regreso a la número de la revista Crítica Urbana sobre hábitat y naturaleza”) y al mismo tiempo hunde sus raíces decrecimiento– afirma que “el decrecimiento hace en la ciencia moderna. Sus principales exponentes, que repensemos la forma de organización espacial, entre ellos el francés Serge Latouche (2022), rei- el tamaño y densidad de las ciudades, así como vindican como punto de origen la publicación del las distancias entre las funciones esenciales para la informe Los límites del crecimiento (Meadows et al., vida” (Tapia, 2023, p. 3). Sin embargo, la literatura 1972), elaborado por un grupo de físicos e informá- sobre decrecimiento casi no propone soluciones ur- ticos del Instituto de Tecnología de Massachusetts banas específicas, por lo contrario, tiende a rechazar que, además de contribuir al avance de la agenda la narrativa de la agencia ONU-Hábitat según la cual ambiental internacional, formularon un verdadero la urbanización constituye un hecho irreversible e tratado sobre la dinámica de los sistemas y el com- inevitable. Para los partidarios del decrecimiento, portamiento de la economía física. Sus conclusiones el desarrollo urbano no solo no constituye la única son tan simples como vigentes: un planeta limitado forma de organización territorial de la especie hu- no puede sostener el crecimiento poblacional y eco- mana, sino que es preferible imaginar una descen- nómico de manera ilimitada. tralización radical de las urbes (Bookchin, 1995). En Los partidarios del decrecimiento rechazan tanto esta línea se ubican por ejemplo las regiones agro- el neomalthusianismo como el eco-fascismo y tien- politanas de John Friedmann (1979) o la ecópolis den a cifrar sus esperanzas en la resiliencia social de Alberto Magnaghi (2011), la cual se basa en un y comunitaria, con marcados tintes anticapitalistas modelo de desarrollo local autosostenible y ha sido (Demaria et al., 2019). Asimismo, consideran que calificada por Carlos García como “la primera uto- es inútil seguir tomando decisiones de política eco- pía del siglo XXI, el anuncio de la agonía de la me- nómica con base en el objetivo de crecimiento del tápolis tardocapitalista” (2016, p. 189). Producto Interno Bruto (PIB), ya que dicho indicador no refleja la huella ecológica, la desigualdad social ni muchos otros aspectos del bienestar humano. La utopía de la ciudad compacta En continuidad con los debates impulsados des- de la década de 1980 por el Programa de Nacio- Repensar la forma, el tamaño y la densidad de las nes Unidas para el Desarrollo –el cual terminó por ciudades nos remite hacia la clásica confrontación ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 26 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... entre dos modelos de ordenamiento urbano: el de XIX–, y más recientemente a Le Corbusier o la ciudad compacta y el de la ciudad dispersa. Esta Mario Pani. confrontación adquiere un renovado interés en el contexto de la crisis climática y se entrelaza hasta A lo largo del siglo XX, esta segunda corriente dio cierto punto con las narrativas de la desvinculación pie a todo tipo de utopías urbanas que buscaban y el decrecimiento. Para simplificar los términos del soluciones “ganar-ganar” para acceder a los bene- debate, estos modelos se asocian a dos grandes ficios de las altas densidades urbanas y, al mismo corrientes de pensamiento que –retomando a los tiempo, evitar los problemas ambientales asociados historiadores Françoise Choay (1965) y Carlos Gar- a la ciudad industrial. La Ciudad Jardín de Ebenezer cía (2016)– podemos caracterizar de la siguiente Howard, por ejemplo, fue concebida como una red manera: de pequeñas ciudades de 30 000 habitantes, deli- mitadas por cinturones verdes y articuladas entre • Corriente culturalista/romántica: pugna por la sí por modernos sistemas ferroviarios (Hall, 1996). valorización de la ciudad histórica y el urba- La propuesta de Howard gozó de una importante nismo de proximidad, se acomoda bien con popularidad en el periodo de entreguerras (1918- las altas densidades y con la idea de ciudad 1939), pero lo que se impuso a partir de la segunda compacta, favorece la heterogeneidad del te- mitad del siglo XX fue una suburbanización difusa jido urbano, concibe las plazas y calles como propiciada por el uso masivo del automóvil y por espacios de socialización y, en consecuencia, la disponibilidad de gasolinas baratas. Convertidas defiende medidas favorables a la peatonaliza- en eslogan de ventas, las “ciudades satélites” y las ción. Su principal medida para la intervención “ciudades jardín” quedaron finalmente inmersas en urbanística es la “escala humana”. En este la megalópolis, término que acuñó el geógrafo Jean rubro podemos ubicar a personajes tan in- Gottmann (1957) para caracterizar a la gigantesca fluyentes como Camilo Sitte, Patrick Geddes, conurbación que se extiende por toda la costa no- Jane Jacobs o Jan Gehl. reste de Estados Unidos. • Corriente progresista/iluminista: adopta el Ya entrado el siglo XXI, se han dejado de es- funcionalismo y el racionalismo como princi- cuchar las voces que defendían el modelo de la pios para la organización y estandarización de ciudad dispersa y hasta en Los Ángeles –la icónica la ciudad, promueve la zonificación de usos megalópolis automovilizada– se comienza a apos- del suelo e imagina una estructura urbana tar por una estrategia de Desarrollo Orientado al abierta y expansiva guiada por la moderni- Transporte (DOT), es decir, por la densificación ur- zación de los medios de locomoción (tran- bana alrededor de nuevas redes tranviarias (Hous- vía, metro, automóvil, teleférico, etcétera). En ton et al., 2015). Efectivamente, se ha consolidado general rehúye a las altas densidades debido cierto consenso en torno a la inviabilidad de la ciu- a los problemas que éstas ocasionan: la con- dad dispersa, la cual resulta insostenible en al me- gestión urbana, la falta de espacios verdes y nos tres aspectos: la rápida propagación de enfermedades. Aquí ubicamos a Ildefons Cerdá –creador del con- • Por el alto consumo de tierras útiles para la cepto de urbanización a mediados del siglo agricultura, la forestería y la conservación ambiental. Este problema se reconoce bajo ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 27 el concepto de huella urbana incluido en el a los usos mixtos que habían sido sacrificados en el Objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo altar de la zonificación iluminista. Sostenible; al respecto ya existen mediciones Ahora bien, aunque podemos adherir a muchos y se le da seguimiento al fenómeno en la Zona de los principios plasmados en la NAU, persisten du- Metropolitana del Valle de México (Couturier das en cuanto a su implementación. En primer lu- et al., 2020); gar, no queda claro cómo se pretenden corregir los • Por el costo material que implica tener que efectos del mercado de suelo que originan la segre- acercar equipamientos, infraestructura y ser- gación social a escala metropolitana, ni cómo se va vicios urbanos a las nuevas urbanizaciones; a evitar la expulsión de los sectores más vulnerables • Por el alto consumo de tiempo y energía que de la sociedad en el marco de una estrategia general requieren los traslados centro-periferia. de reforzamiento de nuevas centralidades urbanas. En segundo lugar, un asunto consustancial al Ante el fracaso del urbanismo funcionalista, la co- debate sobre la morfología urbana es el de la zo- rriente culturalista/romántica ha ido recuperando nificación primaria, que consiste en distinguir las terreno: ahora se promueve la densidad intraurba- áreas urbanas y las áreas no urbanizables en una na, la mezcla de usos de suelo, la regeneración de ciudad y/o alrededor de ella. Desde que cayeron las centros históricos, la movilidad no motorizada; asi- ciudades amuralladas medievales, la distinción en- mismo, los peatones recuperan espacios tanto fí- tre lo rural y lo urbano ha sido cada vez más difícil sicos (ampliación de banquetas, calles peatonales, de establecer en el mapa, y una vez establecida, el zonas de tráfico controlado, etcétera) como jurí- desafío ha consistido en hacer respetar los límites dicos (la figura del peatón aparece en las Leyes de definidos por las autoridades públicas frente a los Tránsito) y las banquetas se convierten en objeto de intereses privados de los propietarios del suelo. La estudio (Capron et al., 2022). NAU responde parcialmente a esta problemática, Estas recientes evoluciones han sido consagra- señalando la necesidad de articular los instrumen- das en la Nueva Agenda Urbana (NAU) adoptada tos de regulación del suelo rural y urbano a través por las Naciones Unidas en 2016. En este documen- de “políticas y planes de ordenación territorial in- to la planeación territorial adquiere una clara orien- tegrados” (2016, art. 96). tación que consiste en facilitar la accesibilidad en En México, la visión sectorizada del territorio ha vez de seguir expandiendo la movilidad: con el mo- llevado efectivamente a la adopción, por un lado, delo de la metrópolis policéntrica se pretende sub- de Programas de Desarrollo Urbano y, por otro, de sanar los estragos de la dispersión urbana a través Programas de Ordenamiento Ecológico. La integra- de nuevas centralidades que acerquen los empleos, ción de ambos instrumentos puede ayudar a mejo- los servicios y los equipamientos a las periferias, li- rar la delimitación entre las áreas urbanas y el suelo mitando así la movilidad pendular metropolitana de conservación ecológica (Azuela, 2013, p. 73), (commuting). La NAU es unívoca a la hora de defen- pero no resuelve el problema de la convivencia de der el modelo de ciudad policéntrica y compacta: se distintos regímenes de propiedad, incluyendo ade- trata de limitar la artificialización de suelos natura- más de la propiedad pública y privada, a la llamada les, de dar prioridad a la regeneración urbana por propiedad social en manos de ejidos y comunidades encima de la ampliación, y se promueve el retorno (Duhau, 1993, p. 201). ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 28 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... Finalmente, algunos autores han denunciado “la interdependencia de los flujos de materia, agua, falacia de la ciudad compacta” (Neuman, 2005) con energía, etcétera. También ayuda a dimensionar el argumento de que el camino hacia la sustenta- la vulnerabilidad de las metrópolis contemporá- bilidad no necesariamente tiene que pasar por una neas, cuya dependencia a energías provenientes reorganización de la morfología urbana. El talón de de combustibles fósiles compromete su viabilidad Aquiles de la ciudad compacta radica efectivamente en el largo plazo, máxime si se considera que los en que se focaliza sobre la forma urbana, esquivan- efectos del cambio climático deberán enfrentarse do el problema del crecimiento exponencial de los en un contexto de escasez y de encarecimiento de flujos de energía y materia en una economía capi- los energéticos. talista. En efecto, ¿cuál es el sentido de impulsar la Ante este escenario, es crucial revalorar los sa- “compactación” de una ciudad, si se sigue constru- beres antiguos y retomar algunas de las estrategias yendo un tipo de infraestructura que contribuye al de adaptación a las condiciones ambientales que incremento de la actividad metabólica de la ciudad? encontraron las civilizaciones urbanas a lo largo de la historia. En México, son bien conocidas las inno- vaciones técnicas de origen prehispánico como las Urbanismo vernáculo, infraestructura verde chinampas, pero también se puede remontar a los y soluciones basadas en la naturaleza primeros ordenamientos urbanos de la era novohis- pana. En el siglo XVI, por ejemplo, las Ordenanzas La reducción de costos de los combustibles fósi- de descubrimientos, nueva población y pacificación les, combinada con el desarrollo de infraestructura de las Indias decretadas por el rey Felipe II preconi- eléctrica, hídrica y de transporte, propicia que las zaban que “las calles en lugares fríos sean anchas y metrópolis extiendan su área de influencia a luga- en los calientes sean angostas” o que “las cuatro es- res cada vez más lejanos para obtener los recursos quinas de la plaza [central] miren a los cuatro vien- que necesitan. Así, por ejemplo, para sostener a tos porque de esta manera no estarán expuestas a una metrópoli como la del Valle de México, se re- los cuatros vientos principales que sería de mucho quiere la transferencia masiva de recursos hídricos inconveniente”. Más allá de la crítica al proyecto provenientes de cuencas vecinas, en este caso de colonial subyacente (O’Gorman, 1986; Rojas-Mix, los ríos Lerma y Cutzamala, siendo que, a lo largo 1978), lo que interesa resaltar con este ejemplo es de su historia milenaria y hasta bien entrado el siglo la antigüedad y la perennidad de los principios bio- XX, el abasto de la capital mexicana había depen- climáticos en el diseño urbano y arquitectónico. dido de su propia cuenca. Así, mientras la antigua Antes como ahora, se debe diseñar en función infraestructura hidráulica funcionaba, básicamente, de los vientos dominantes y del asoleamiento natu- con la fuerza de la gravedad, ahora la capital de- ral de cada sitio; también se debe reconocer que los pende de ingentes cantidades de energía eléctrica parques, las fuentes y los paseos arbolados no solo para hacerse de agua potable y también para tratar cumplen con una función estética, sino que ayudan y bombear las aguas residuales hacia las cuencas a mantener temperaturas y ambientes adecuados vecinas, conformando de este modo una inmensa para la vida. Estos principios forman parte de la en- “región hidropolitana” (González, 2016). señanza del urbanismo en México (García Ramos, Este ejemplo permite entrever el carácter sis- 1961; Bazant, 2013) pero no siempre se ven refle- témico de los metabolismos urbanos, es decir, la jados en los reglamentos sobre edificaciones ni en ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 29 los ordenamientos urbanos, mucho menos en las de “impulsar el desarrollo de proyectos de infraes- ciudades realmente existentes. tructura verde en las zonas metropolitanas y ciuda- Desde el punto de vista de quien escribe, la re- des medias y pequeñas”. A nivel estatal, algunas cuperación de la arquitectura vernácula constituye entidades como la Ciudad de México se han dotado una estrategia clave para avanzar hacia la erradica- de oficinas especializadas: la Dirección de Infraes- ción del aire acondicionado y de la calefacción arti- tructura Verde de la Secretaría de Medio Ambiente ficial en los edificios. Así también, considero que la dirige obras tales como el mejoramiento de parques noción de urbanismo vernáculo puede convertirse y espacios públicos con jardineras y materiales fil- en un elemento central para la formulación de es- trantes, la creación de taludes en el Canal Nacio- trategias de mitigación y adaptación al cambio cli- nal con malla-fibra de coco, jardines polinizadores mático en las ciudades, generando consenso entre y equipamientos ecoturísticos en Áreas Naturales partidarios del decrecimiento y de la desvinculación Protegidas, entre otros proyectos incluidos en el Pro- ecológica. Por un lado, ambas corrientes apelan al grama Especial de Infraestructura Verde (SEDEMA, abandono de la matriz energética actual y promue- 2022). En este documento, el manejo adecuado ven el cierre de ciclos de flujos en los procesos pro- del arbolado adquiere un carácter estratégico, ya ductivos. Por otro lado, esta noción es más precisa que se concibe como una medida para mitigar y está menos desgastada que la llamada infraestruc- el calentamiento local asociado a la urbanización: el tura verde, la cual, a pesar de revestir un significado fenómeno de las “islas de calor” es bien conocido similar, genera escepticismo entre los partidarios del y representa un verdadero riesgo para los habitan- decrecimiento. tes del Valle de México (Vargas & Magaña, 2020; De acuerdo con la definición establecida por Barrera et al., 2022). la Comisión Europea en su Estrategia europea so- Según sus promotores, la infraestructura verde bre las infraestructuras verdes de 2013 (citada en no es un catálogo de soluciones “llave en mano”, ONERC, 2019), este término se refiere a una “red sino que requiere la elaboración de estudios en cada de espacios naturales y semi-naturales planificada sitio, con el fin de determinar las estrategias de ac- estratégicamente y gestionada con el fin de pro- ción más adaptadas al clima y a la topografía local. veer una amplia gama de servicios ecosistémicos Cabe aquí destacar los esfuerzos de algunos insti- tales como la purificación del agua, la calidad del tutos municipales de planeación en la elaboración aire, espacios recreativos, atenuación y adaptación de sus propios manuales, como el de Hermosillo, al cambio climático” (p. 306). La Estrategia europea Sonora, que propone soluciones adaptadas a climas para la biodiversidad de 2020 (ibid.) enfatiza que no áridos (Peñúñuri e Hinojosa, 2019), o el de León, solo se trata de “áreas verdes” sino de todo tipo de Guanajuato (IMPLAN de Léon, 2020) que prefig ura espacios naturales, y que éstos deben estar inter- una red de nodos (parques) y conectores (cuerpos conectados para formar corredores de aire fresco, fluviales y ciclovías) para esta ciudad. Asimismo, absorción y salida de excesos hídricos y espacios Mérida, Yucatán, cuenta desde 2017 con su pro- atractivos para la fauna silvestre. pio Plan Municipal de Infraestructura Verde. La idea es relativamente sencilla y en México Pero entonces, ¿cuál es el problema con la in- ha permeado en distintos niveles. A nivel federal, fraestructura verde? Por un lado, el adjetivo “ver- la Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial de” se presta a cierta ambigüedad y hace tiempo 2020-2040 coloca entre sus objetivos la necesidad que dejó de ser una garantía de compatibilidad ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 30 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... con los principios ecológicos. Por otro lado, el tér- (Global Green New Deal). Esta red articula a 94 al- mino fue inicialmente impulsado por los mismos caldes de grandes ciudades en todo el mundo, in- organismos financieros internacionales que ahora cluyendo a la Ciudad de México y Guadalajara, y promueven las soluciones basadas en la naturaleza se ha fortalecido a raíz de los Acuerdos de París de (SBN) en aras de atraer flujos de capital hacia las 2015, en los que los Estados Parte de la Convención nuevas industrias del sector verde (paneles solares, sobre Cambio Climático (1992) se comprometieron autos eléctricos, etcétera). ¿Y en qué consisten es- a mantener el aumento de la temperatura media del tas soluciones? A falta de una definición precisa, el planeta por debajo de los 2 grados Celsius con res- Observatorio Nacional sobre los Efectos del Calenta- pecto a la era preindustrial (C40, 2020). ¿Qué tipo miento Global (ONERC, 2019), de Francia, ejempli- de proyectos financian y qué empresas consultoras fica esta nueva idea mediante una serie de “buenas y constructoras capitalizan estos fondos? prácticas” tan diversas en naturaleza como en es- Suponiendo que se trata de proyectos de mo- cala: a nivel metropolitano, se defiende el cinturón dernización de los servicios urbanos (transporte verde de Vitoria-Gasteiz (España); a nivel barrial, se eléctrico, gestión del agua, generación de energía presume el plan de gestión de aguas pluviales de y gestión de los desechos, etcétera), ¿cómo se ven Pontilly, Nueva Orleans (EE.UU.); a nivel manzana, afectados los servicios tradicionales y sus trabajado- se destaca el plan de adaptación al cambio climático res? ¿Quién mide el impacto ambiental y social que StEP Lima de Berlín (Alemania). generan las soluciones basadas en la naturaleza? Y, Ahora bien, siguiendo a Buhler (2021), el pro- en última instancia, ¿en qué momento estas inver- blema con el empleo de términos vagos y ambiguos siones masivas van a empezar a revertir la tendencia en las políticas públicas y en los instrumentos de global en materia de emisiones de CO2? planeación y ordenamiento territorial, no es que los documentos resulten aburridos o incompren- sibles, sino que tienden a ocultar agendas de in- Hacia una gestión democrática de la versión específicas. En otras palabras, dado que la transición socioecológica: desafíos globales, formulación de estos instrumentos implica numero- locales e individuales sos conflictos de intereses y visiones contrapuestas, la vaguedad termina sirviendo como un mecanis- A pesar de los llamados de la comunidad científica mo para enviar señales discretas a determinados y de la presión social que ejercen los movimientos actores económicos y financieros. Así mismo, los ecologistas, hasta ahora los Estados han incumplido partidarios del decrecimiento consideran que el des- con los objetivos de reducción de emisiones de GEI. tino de las SBN es servir como señal para los acto- Para comprender las razones de este fracaso, Robert res vinculados a las agendas financieras europea y Brulle (2020) analiza la actuación de las grandes estadounidense (Conde et al., 2023), como antes empresas petroleras, sus estrategias de incidencia lo hicieron los conceptos de Smart City o Eco City parlamentaria (lobbying) y sus campañas publicita- (Sonn & Park, 2023). rias. De acuerdo con su explicación, las promesas Un ejemplo elocuente de las redes políticas y de los Estados se ven opacadas por la feroz com- financieras que se construyen alrededor de estas petencia económica que se libra en los mercados ideas es el Grupo de Liderazgo Climático C40, que globalizados. En estas circunstancias, los actores es- ahora promueve el llamado Pacto Verde Global tatales y corporativos tienden a formar “coaliciones ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 31 de interés” que en los hechos mantienen una eco- nas comparten metodologías y estrategias nomía de crecimiento basada en la matriz energé- para hacer frente a los choques económicos tica petrolera: una empresa global que reduce sus que resienten en sus finanzas públicas de- emisiones de CO2 es una empresa que pierde pro- bido a la escasez de energéticos. En efec- ductividad y partes de mercado y, en última instan- to, el manual de las Ciudades Postcarbono cia, es un Estado que pierde influencia geopolítica. (Lerch, 2007) se centra en cómo lidiar con Bajo esta lógica, es posible comprender por qué las los servicios públicos y la gobernanza en grandes empresas sostienen una agenda reacciona- una era sin petróleo. ria y cómo es que impulsan verdaderas campañas de desinformación acerca del cambio climático, que Sin embargo, estas experiencias alentadoras no de- terminan alimentando las posturas negacionistas ben ocultar los conflictos sociales y las resistencias entre la población. que enfrentan los gobiernos locales a la hora im- Ante la parálisis de los Estados nacionales, de plementar medidas de mitigación y/o adaptación por sí desdibujados por la globalización, los gobier- al cambio climático. En particular, Bowden et al. nos locales parecen adquirir mayor protagonismo (2019) han demostrado que el negacionismo climá- en la lucha contra el cambio climático. En parti- tico constituye una fuerza social tan discreta como cular, dos redes de gobiernos locales han llamado poderosa, que es capaz de inhibir toda iniciativa la atención entre los estudiosos de las transiciones transformadora y de soslayar proyectos que son a (Bermejo, 2013). priori ecológicos (infraestructura verde, ciclovías, etcétera). 1. La Transition Towns Network tuvo como Para comprender los procesos sociales que es- punto de partida la adopción de un Plan tán detrás del negacionismo, este equipo realizó de Acción para la Reducción Energética un trabajo etnográfico en una de las seis ciuda- por parte del municipio de Kinsale (Reino des costeras de Australia que se encuentran más Unido). Esta iniciativa fue impulsada en amenazadas por la elevación del nivel del mar. La 2007 por el profesor Rob Hopkins, quien municipalidad de Lake Macquarie había elaborado desde entonces ha logrado articular una un plan de adaptación que incluía cambios en la red-movimiento que cuenta con 1,123 normatividad urbana (elevación de las futuras vi- grupos locales y que tiene presencia en 26 viendas sobre pilotes) y la construcción de nuevos países (Transition Network, 2023). La red diques. Al cabo de tres años de concertaciones y promueve estrategias de incidencia en los de consultas públicas, el plan fue rechazado por la municipios a partir de una serie de princi- población, la cual, aludiendo a cómo se han ges- pios cercanos al decrecimiento (reconocer tionado los desastres en el pasado y a la amenaza el carácter limitado de los recursos, crear de desvalorización de las propiedades, se rehusó a resiliencia comunitaria, promover la justicia actuar en función de los escenarios que plantea la social, entre otros). comunidad científica. 2. Las postcarbon cities. Articuladas bajo el li- Existen desde luego diversos factores, incluso derazgo de Portland –primera ciudad en Es- subjetivos, detrás de la inacción ante el cambio cli- tados Unidos en declararse en “emergencia mático. De acuerdo con Brulle y Norgaard (2019), energética”–, estas ciudades norteamerica- es necesario considerar el sentimiento de ansiedad ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 32 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... e impotencia que genera semejante amenaza en los aprendizaje continuo” (Swilling et al., 2013, p. 16). individuos: dado que no es fácil aceptar una idea El desafío democrático, desde esta perspectiva, con- que afecta nuestra seguridad ontológica, la reacción siste en acercar los conocimientos científicos a la suele ser la pasividad o incluso el ritualismo, es decir, población y en impulsar estratégicamente la agen- seguir con el comportamiento habitual a pesar de da y las inversiones de la desvinculación ecológica. que el contexto apremia. Esta actitud, asemejada Por otro lado, estudios recientes sobre el papel al concepto de histéresis de Pierre Bourdieu (1979, de la participación ciudadana en la transición so- p. 122), se observa también en el inmovilismo de cioecológica abogan por que “los principios eco- las instituciones que deberían estar formulando res- lógicos no se conviertan en un nuevo dogma que puestas oportunas ante la crisis climática (secretarías sustituya la capacidad de decisión colectiva de una de Estado, agencias de urbanismo, universidades, comunidad” (Donadei, 2019, p. 67). En esta misma etcétera). A nivel institucional, dicen los autores, las corriente, Medina et al. (2014) proponen la con- relaciones internas de poder tienden a desechar las formación de “barrios en transición”, una escala alternativas que desafían a los regímenes de prác- supuestamente idónea para generar “autonomía ticas y terminan reproduciendo rutinas organizacio- funcional” a partir de procesos de democracia veci- nales para que todo siga igual. nal. En ambos casos, se considera que es necesario Ahora bien, aunque es necesario comprender el acompañamiento por parte de equipos multidis- los mecanismos sociales e individuales que obsta- ciplinarios capaces de implementar metodologías culizan la transición socioecológica, lo cierto es que de Investigación-Acción Participativa. nadie tiene soluciones definitivas ante el cambio cli- Finalmente, Conde et al. (2023) son más espe- mático y que, en efecto, ninguna medida debería de cíficos al plantear que la corriente del decrecimien- ser impuesta en nombre de la Ciencia. Los diagnós- to debe mantenerse en una posición contraria a ticos y los escenarios que plantea el IPCC sin duda los grandes proyectos de inversión y defender ante deben ser mejor comprendidos por la población, todo la justicia social y la democracia participativa. pero ello no significa que los expertos internaciona- les tengan la llave para reorganizar a la sociedad o Una planificación para una transición verde desde el para transformar el régimen general de producción. punto de vista del decrecimiento se esforzará, en pri- Esta reflexión nos conduce, a fin de cuentas, a mer lugar, en visibilizar y minimizar los costes, sean distinguir las concepciones de la Democracia que estos ambientales, sociales, políticos y/o culturales. En encierra cada una de las corrientes de ecología po- segundo lugar, y para evitar marginalizar aún más los lítica que hemos descrito en este trabajo. grupos, lejanos y cercanos, afectados por la extracción Por un lado, los promotores de la desvinculación o la infraestructura verde, se deben implementar prác- ecológica abogan por una gobernanza basada en ticas de participación auténticas y no simbólicas, para la identificación de “agentes dominantes” intere- garantizar que los beneficios y los costes de la transi- sados en el cambio, los cuales habría que vincular ción ecológica se distribuyan de manera justa (Conde con los “actores locales pertinentes” para impulsar et al., 2023, p. 12). innovaciones con efectos a corto, mediano y largo plazo; asimismo, consideran que es necesario “re- En cualquier caso, considero que ninguna de estas configurar la infraestructura urbana en procesos de dos corrientes ha otorgado suficiente atención al ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 33 papel que puede desempeñar la planeación terri- Reflexiones finales torial, entendida como el conjunto de políticas y regulaciones sobre los usos del suelo. Siguiendo a A lo largo de este trabajo, intenté identificar y re- Emilio Duhau, los ordenamientos que resultan de marcar las diferencias entre las principales corrien- esta actividad “constituyen instrumentos de control tes de ecología política que se plantean seriamente público del uso del suelo, destinados a desempeñar el problema de la transición hacia un nuevo esta- funciones vitales, ya que operan como mecanismo do de equilibrio sociedad-naturaleza. Vimos que la para la conciliación de la realidad de la apropiación narrativa de la desvinculación ecológica se presta privada del suelo” (1993, p. 185). fácilmente a una apropiación conceptual por parte En el debate sobre la transición socioecológi- de los defensores del statu quo, en tanto que la na- ca, se debe reconocer y atender el problema de la rrativa del decrecimiento adopta una postura más apropiación privada de las plusvalías que derivan de radical y apela a una transformación profunda del la afectación pública de determinados usos de sue- régimen de producción capitalista vigente. lo: considérese, por ejemplo, la definición de zonas El decrecimiento aparece como una filosofía in- para la creación de futuras áreas verdes urbanas. tegral que se apega a una ética ecológica basada ¿Qué instrumentos normativos se requieren para en sólidos principios democráticos y de justicia so- introducir estas mejoras en los lugares más densa- cioambiental. Esto le confiere cierta superioridad mente poblados? ¿Cómo recuperar espacios públi- moral con respecto a la desvinculación ecológica, cos sin desplazar a los actuales habitantes? ¿Qué la cual adolece de una visión tecnocrática que pa- tipo de retribuciones deben aportar los propietarios rece reducir la complejidad urbana a un cúmulo de de los predios colindantes a los espacios interveni- flujos de materia y energía. dos, que se verán beneficiados por estas medidas? Ahora bien, la coherencia ética del decrecimien- En definitiva, ¿cuáles son los límites a la propiedad to puede fácilmente tornarse en una postura inflexi- privada y cuáles son las mejores estrategias para re- ble que impida mirar la realidad de frente. Por ello, distribuir los costos y los beneficios de las acciones es necesario, en primer lugar, dejar de fetichizar “lo urbanísticas, incluyendo las acciones de regenera- local” como si ésta fuera la única escala apropiada ción de los ecosistemas? para impulsar la transición socioecológica, siendo Es entonces necesario desplazar la discusión de que hay evidencia de procesos participativos que la dimensión morfológica (ciudad compacta vs. ciu- terminan por adoptar posturas reaccionarias y a ve- dad dispersa) hacia la dimensión política y procedi- ces francamente negacionistas del cambio climático mental de la planeación territorial, con el objetivo (Bowden et al., 2019). de identificar los mecanismos sociales y los instru- En segundo lugar, las experiencias concretas que mentos normativos que son más apropiados para exalta la literatura del decrecimiento corresponden hacer valer la función social y ambiental de la ciu- a movimientos antisistémicos que están regular- dad por encima de los intereses particulares de los mente anclados en el ámbito rural (Demaria et al., propietarios del suelo. A esto nos referimos cuando 2019), dejando de lado el análisis de los problemas hablamos de avanzar hacia una gestión democrática y de las soluciones encontradas en las grandes me- de la ciudad de cara a la transición socioecológica. trópolis. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 34 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... En tercer lugar, el decrecimiento se presenta de autolimitarse, ajustando su propio metabolismo como una filosofía que respalda la transformación a los ciclos y a los tiempos que requiere la naturale- de los modos de vida de los individuos (Latouche, za para regenerarse. Desde luego, hacen falta más 2022), no obstante, todavía hace falta identificar investigaciones sobre los procesos de planeación experiencias concretas de adaptación voluntaria local, incluyendo el análisis de los conflictos que hacia una reducción colectiva de los estándares de emergen en torno a la infraestructura verde y a la vida, como sugieren Büchs y Koch (2019). infraestructura para la movilidad no motorizada, En definitiva, este trabajo no buscaba orientar con el objetivo de distinguir los motivos profun- la adopción, por parte del lector, de una postura dos de las oposiciones. El negacionismo climático ideológica u otra. Como hemos visto, ambas cues- es uno de ellos, pero también es necesario interro- tionan la viabilidad del actual régimen metabólico gar el sentimiento de imposición o la existencia de basado en los combustibles fósiles, y ambas tienen demandas prioritarias desatendidas, para avanzar fortalezas y debilidades. Lo que se pretendía con hacia una mayor comprensión de los nuevos eco- este trabajo era establecer un marco analítico que logismos y sus efectos disruptivos dentro de las dis- contribuya a la renovación de los estudios urbanos tintas culturas políticas. de cara a las controversias que suscita la transición socioecológica. Y, en efecto, se desprenden algunas pistas y orientaciones para futuras investigaciones Referencias bibliográficas en el campo de la sociología urbana, del diseño y la planeación territorial. Azuela, A. (2013). El ordenamiento territorial en Un siglo después de que Patrick Geddes advirtie- la legislación mexicana. En M. T. Sánchez Sala- ra los límites urbanísticos de una civilización basa- zar, G. Bocco Verdinelli y J. M. Casado Izquierdo da en el uso del carbón, el llamado a abandonar la (Eds.), La política de ordenamiento territorial en matriz energética de los combustibles fósiles se ha México: De la teoría a la práctica (pp. 47-78). vuelto más audible. Al mismo tiempo, la compren- UNAM/INECC. sión de las modernas ciudades como metabolismos Barles, S. (2009). Urban Metabolism of Paris and urbanos abre la posibilidad de redimensionar el área Its Region. Journal of Industrial Ecology, 13(6), de influencia y el impacto regional de las ciudades. 898-913. https://doi.org/10.1111/j.1530- Desde el diseño y la planeación territorial, ahora es 9290.2009.00169.x necesario aportar soluciones para reducir los flujos Barrera, I. G., Caudillo, C. A. C., Medina, S. L. M., de materia y energía que entran y salen de las ciu- Ávila, F. G. Á. y Montejano, J. A. M. (2022). La dades. Es probable que estas soluciones no depen- isla de calor urbano superficial y su manifesta- dan de la tecnología de punta, sino que más bien ción en la estructura urbana de la Ciudad de tiendan hacia la recuperación de elementos del ur- México. Revista de Ciencias Tecnológicas, 5(3). banismo vernáculo y hacia el empleo de tecnologías https://doi.org/10.37636/recit.v53312330 sencillas y socialmente apropiables. Bazant, J. (2013). Manual de diseño urbano. Trillas. En los tiempos que corren, los estudios urba- Bermejo, R. (2013). Ciudades postcarbono y tran- nos son también llamados a aportar explicaciones sición energética. Revista de economía crítica, y posibles soluciones a las inercias sociales que im- 16, 215-243. piden el tránsito hacia una sociedad que sea capaz ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 35 Bookchin, M. (1995). From urbanization to cities: Conde, M., Sekulova, F. y D’Alisa, G. (2023). La dis- Towards a new politics of citizenship. Cassel. minución de la socialización de costes de la tran- Bottero, M., Dell’Anna, F. & Morgese, V. (2021). sición ecológica. Crítica Urbana, 27, 8-12. Evaluating the Transition Towards Post-Carbon Couturier, S., Luna, R. H., Covarrubias, J. O., Ran- Cities: A Literature Review. Sustainability, 13(2). gel, J. A. F., Kuffer, M., Sliuzas, R., Cervantes, F. https://doi.org/10.3390/su13020567 C. & Martínez, R. L. (2020). Monitoring the land Bourdieu, P. (1979). La Distinction: Critique sociale consumption rate of urban growth from the Ur- du jugement. Éditions de Minuit. ban Footprint of Mexico, an online national car- Bowden, V., Nyberg, D. & Wright, C. (2019). Plan- tographic platform. Terra Digitalis. https://doi. ning for the past: Local temporality and the org/10.22201/igg.25940694.2020.1.70 construction of denial in climate change adap- Delgado, G. C., Chávez, C. C. y Juárez, P. R. (2012). tation. Global Environmental Change, 57. ht- Cambio climático y el metabolismo urbano de tps://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2019.101939 las Megaurbes Latinoamericanas. Hábitat Sus- Brulle, R. J. (2020). Denialism: Organized opposition tentable, 2-25. to climate change action in the United States. Demaria, F., Kallis, G. & Bakker, K. (2019). Geo- Handbook of U.S. Environmental Policy, 328- graphies of degrowth: Nowtopias, resurgen- 341. ces and the decolonization of imaginaries Brulle, R. J. & Norgaard, K. M. (2019). Avoiding cul- and places. Environment and Planning E: Na- tural trauma: Climate change and social inertia. ture and Space, 2(3), 431-450. https://doi. Environmental Politics, 28(5), 886-908. https:// org/10.1177/2514848619869689 doi.org/10.1080/09644016.2018.1562138 Donadei, M. (2019). El papel de la participación Büchs, M. & Koch, M. (2019). Challenges for the en la transición socio-ecológica de la ciudad. degrowth transition: The debate about well- RETOS. Revista de Ciencias de la Administra- being. Futures, 105, 155-165. https://doi.or- ción y Economía, 9(17), 55-70. https://doi. g/10.1016/j.futures.2018.09.002 org/10.17163/ret.n17.2019.04 Buhler, T. (2021). When vagueness is a stra- Duhau, E. (1993). Planeación urbana y políticas me- tegic resource for planning actors. Plan- dio ambientales. En Dinámica urbana y proce- ning Theory, 20(4), 325-349. https://doi. sos socio-políticos (vol. 1, pp. 185-206). UAM org/10.1177/1473095221995861 Azcapotzalco. C40. (2020). Deadline 2020. How cities will get the Fischer-Kowalski, M. & Haberl, H. (2007). Socioe- job done. www.c40.org/other/deadline_2020 cological Transitions and Global Change: Tra- Capron, G., Monnet, J. y Pérez López, R. (Eds.). jectories of Social Metabolism and Land Use. (2022). Banquetas: El orden híbrido de las aceras Edward Elgar. en la Ciudad de México y su área metropolitana. Foster, J. B. (1999). Marx’s Theory of Metabolic Rift: Universidad Autónoma Metropolitana. Classical Foundations for Environmental Sociolo- Carpintero, ó. y Riechman, J. (2013). Pensar la tran- gy. American Journal of Sociology, 105(2), 366- sición: Enseñanzas y estrategias económico-eco- 405. https://doi.org/10.1086/210315 lógicas. Revista de Economía Crítica, 16. Friedmann, J. (1979). The Crisis of Transition: A Cri- Choay, F. (1965). El urbanismo: Utopía y realida- tique of Strategies of Crisis Management. Deve- des. Lumen. ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 36 ¿DESVINCULACIóN O DECRECIMIENTO? UN MARCO ANALíTICO PARA ABORDAR LA TRANSICIóN... lopment and Change, 10(1), 125-153. https:// Krausmann, F., Gingrich, S., Eisenmenger, N., Erb, doi.org/10.1111/j.1467-7660.1979.tb00034.x K.-H., Haberl, H. & Fischer-Kowalski, M. (2009). García Ramos, D. (1961). Iniciación al urbanismo. Growth in global materials use, GDP and po- Universidad Nacional Autónoma de México. pulation during the 20th century. Ecological García Vázquez, C. (2016). Teorías e historia de la Economics, 68(10), 2696-2705. https://doi.or- ciudad contemporánea. Gustavo Gili. g/10.1016/j.ecolecon.2009.05.007 Geddes, P. (2009). Ciudades en evolución. KRK. Latouche, S. (2022). La décroissance (2e éd. mise à González, A. E. (Ed.). (2016). La región hidropo- jour). Que sais-je ? litana de la Ciudad de México: Conflicto gu- Lefebvre, H. (1972). La Revolución urbana (Trad.: bernamental y social por los trasvases Lerma y M. Nolla; 2a. ed.). Alianza Editorial. Cutzamala. Instituto Mora. Lerch, D. (2007). Post Carbon Cities: Planning for Gottmann, J. (1957). Megalopolis or the urbani- Energy and Climate Uncertainty: A Guidebook zation of the northeastern seaboard. Economic on Peak Oil and Global Warming for Local Go- geography, 33(3), 189-200. vernments. Post Carbon Press. Haberl, H., Fischer-Kowalski, M., Krausmann, F., Magnaghi, A. (2011). El proyecto local: Hacia una Martinez-Alier, J. & Winiwarter, V. (2011). A so- consciencia del lugar. Universitat Politècnica de cio-metabolic transition towards sustainability? Catalunya. Challenges for another Great Transformation. Meadows, D. H., Meadows, D. L. y Randers, J. Sustainable Development, 19(1), 1-14. https:// (1972). Los límites del crecimiento: Informe al doi.org/10.1002/sd.410 Club de Roma sobre el predicamento de la hu- Hall, P. (1996). Ciudades del mañana: Historia del manidad. Fondo de Cultura Económica. urbanismo en el siglo XX (1a. ed. en inglés en Medina, J. M. L., Ruíz, A. M., Jerez, E. de M., Arrie- 1988). Ediciones del Serbal. ro, C. G., Oliver, C. F., Dimuro, G., Morilla, C. R. y Houston, D., Boarnet, M. G., Ferguson, G. & Álvarez-Díaz, R. G. (2014). Transición socioeco- Spears, S. (2015). Can compact rail transit co- lógica en ámbitos urbanos metropolitanos: (Re) rridors transform the automobile city? Plan- construyendo barrios a escala humana. Revista ning for more sustainable travel in Los Angeles. de Economía Crítica, 17, Article 17. Urban Studies, 52(5), 938-959. https://doi. Morris, A. E. J. (1979). Historia de la forma urbana. org/10.1177/0042098014529344 Desde sus orígenes hasta la revolución industrial. IMPLAN de Léon. (2020). Manual para la gestión Gustavo Gili. de la infraestructura verde en la ciudad de León, Mumford, L. (2012). La ciudad en la historia. Sus Guanajuato. Instituto Municipal de Planeación orígenes, transformaciones y perspectivas (1a. de León, Guanajuato. ed. en inglés en 1961). Pepitas de Calabaza. Juárez-Barrera, F., Espinosa, D., Morrone, J. J., Es- Naciones Unidas. (2016). Nueva Agenda Urba- calante, T. y Bueno-Hernández, A. A. (2020). na. https://habitat3.org/wp-content/uploads/ La complejidad biótica de la Zona de Tran- NUA-Spanish.pdf sición Mexicana y la evolución del pensa- Neuman, M. (2005). The Compact City Fa- miento biogeográfico de Gonzalo Halffter. llacy. Journal of Planning Education and Revista mexicana de biodiversidad, 91. https:// Research, 25(1), 11-26. https://doi.or- doi.org/10.22201/ib.20078706e.2020.91.3402 g/10.1177/0739456X04270466 ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023 JERóNIMO AURELIO DíAZ MARIELLE 37 O’Gorman, E. (1986). Reflexiones sobre la distri- Sonn, J. W. & Park, J. (2023). Smart city, eco city, bución urbana colonial de la ciudad de Méxi- world city, creative city, et cetera et cetera: A co. Boletín del Archivo General de la Nación, Marxian interpretation of urban discourses’ 3(31), 36-39. short lifecycles. Cambridge Journal of Econo- ONERC - Observatoire National sur les Effets du mics, beac069. https://doi.org/10.1093/cje/ Réchauffement Climatique. (2019). Des Solu- beac069 tions fondées sur la Nature pour s’adapter au Swilling, M., Robinson, B., Marvin, S. & Hodson, changement climatique. Rapport au Premier mi- M. (2013). City-level decoupling: Urban resour- nistre et au Parlement (p. 306). La Documenta- ce flows and the governance of infrastructure tion Française. transitions. A report of the working group on Peñúñuri, Ma. G. e Hinojosa, E. (Eds.). (2019). Ma- cities of the international resource panel (p. 99). nual de lineamientos de diseño de infraestruc- United Nations Environment Programme. tura verde. Instituto Municipal de Planeación Tapia Gómez, M. (2023). Por qué decrecer. Hacia Urbana de Hermosillo. un nuevo modelo territorial. Crítica Urbana, 27, Rojas-Mix, M. (1978). La Plaza Mayor. El urbanismo, 3-4. instrumento de dominación colonial. Muchnik Toledo, V. M. (2013). El metabolismo social: Una Editores. nueva teoría socioecológica. Relaciones. Estu- Russi, D., Gonzalez-Martinez, A. C., Silva-Macher, J. dios de historia y sociedad, 34(136), 41-71. C., Giljum, S., Martínez-Alier, J. & Vallejo, M. C. Transition Network. (2023). Transition Network | (2008). Material Flows in Latin America. Journal Transition Towns. https://transitionnetwork.org/ of Industrial Ecology, 12(5-6), 704-720. https:// Vargas, N., & Magaña, V. (2020). Warm Spells and doi.org/10.1111/j.1530-9290.2008.00074.x Climate Risk to Human Health in the Mexico City SEDEMA. (2022). Programa Especial de Infraestruc- Metropolitan Area. Weather, Climate, and So- tura Verde de la Ciudad de México. https://www. ciety, 12(3), 351-365. https://doi.org/10.1175/ sedema.cdmx.gob.mx/programas/programa/in- WCAS-D-19-0096.1 fraestructura-verde Wolman, A. (1965). The Metabolism of Cities. Soja, E. W. (2008). Postmetrópolis. Estudios críticos Scientific American, 213(3), 178-193. sobre las ciudades y las regiones (1a. ed. en in- York University. (2022). National Footprint and Bio- glés en 2000). Traficantes de Sueños. capacity Accounts. https://data.footprintne- twork.org ANUARIO DE ESPACIOS URBANOS, HISTORIA • CULTURA • DISEÑO ISSN 2448-8828. No. 30, enero-diciembre de 2023