DOI: 10.24275/uama.7049.9002 Francisco De Parres Gómez ORCID: 0000-0002-7978-7234 El arte comunitario maya-zapatista como práctica compleja transdimensional desde la aesthesis decolonial Páginas 277-298 En: Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana / Nicolás A. Amoroso Boelcke, Olivia Fragoso Susunaga y Alejandra Olvera Rabadán, coordinadores. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, 2021. 375 páginas. ISBN 978-607-28-2162-0 Relación: https://doi.org/10.24275/uama.1242.8980 Universidad Autónoma Metropolitana División de Departamento del Unidad Azcapotzalco Ciencias y Artes para el Diseño Medio Ambiente https://www.azc.uam.mx/ https://www.cyad.online/ https://medioambiente.azc.uam.mx/medio- ambiente.html Excepto si se señala otra cosa, la licencia del ítem se describe como Atribución-NoComercial-SinDerivadas https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ Lo estético en la vida cotidiana El arte comunitario maya-zapatista como Mtro. Francisco De Parres Gómez práctica compleja transdimensional Escuela Nacional de desde la aesthesis decolonial Antropología e Historia 277277 Ir al índice Resumen Abstract El artículo aborda la estética desde la pers- The article addresses aesthetics from a pectiva decolonial y el arte como dispositivo decolonial perspective, and art as a complex and complejo y transdisciplinario, en particular, transdisciplinary device. They are problematized problematizados a través del movimiento zapa- by way of the Zapatista movement in Mexico’s tista en el estado de Chiapas, México. Por ello, state of Chiapas. Therefore, we will delve into profundizaremos en los factores que articulan the factors articulating artistic practices of estas prácticas artísticas de resistencia con resistance with different dimensions of reality, las diferentes dimensiones de la realidad, con in which the everyday life, the homo complexus las que en la cotidianidad, se ve relacionado el is related. The Zapatista de-colonial aesthesis homo complexus. La aesthesis decolonial zapa- practiced as community art, has a multiple tista practicada en forma de arte comunitario, chronotopic structure that combines different cuenta con una estructura cronotópica múlti- times, spaces and discursive objects that range ple que conjuga diferentes tiempos, espacios y from historical colonization, armed uprising of objetos discursivos que van desde la coloniza- its communities, the current civilizatory stage in ción histórica, el levantamiento armado de las crisis, and autonomic alternatives to modernity, comunidades, el estadio actual civilizatorio en that make this type of art and aesthetical crisis, así como las alternativas autonómicas practices, ones that seek better ways of existing frente a la modernidad, que hacen de este tipo from the “Other feel-thoughts”. de arte y prácticas estéticas, puestas en prácti- ca que buscan mejores formas de existir desde Key words: Decolonial aesthesis, complexity, los sentipensares Otros. art, Zapatismo, resistance. Palabras clave: Aesthesis decolonial, compleji- dad, arte, Zapatismo, resistencia. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana Introducción “En el caso de los pueblos que ya estaban en nuestro continente antes de la invasión y la colonización, había una visión del mundo que sufrió un quiebre en la invasión y la colonia. Se nos impuso a fuerza de golpes y derramamiento de sangre otro statel kuxlejal, otra manera de pensar, incluso otra menara de sentir, de querer y amar […] Es decir que se nos ha despojado de nuestro saber desde hace muchos años y a pasos agigantados en diversos campos de la vida: político, epistémico, económico, sistemas de gobierno, espiritual.” (López, 2015, p. 270). En los albores del 1 de enero de 1994, mientras la clase política hege- mónica celebraba la entrada de México al Tratado de Libre Comercio, y con ello, el “triunfo” de la estrategia económica a cargo del presi- dente en turno, Carlos Salinas de Gortari y su gabinete, aconteció el levantamiento armado de miles de indígenas en el sureste mexicano, en medio de infinidad de debates sobre si la toma del poder por medio de las armas era un camino que se había agotado; empero, el mundo entero estaba por conocer un movimiento guerrillero poco ortodoxo en cuanto formas de acción, donde una de las mayores armas que te- nían, y que hasta la fecha emplean, es el uso de la palabra y la fuerza de lo simbólico. Tras el levantamiento, las reacciones por parte tanto de detractores como de simpatizantes a escala nacional e internacional no se hicie- 278278 ron esperar. Los enfrentamientos más álgidos entre el Ejército Federal y las comunidades insurrectas, quienes se identificaron como Ejército Ir al índice Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), duraron cerca de 12 días; no obstante, esta sigue siendo una problemática que continua irresoluta hasta la actualidad, y que en sus diferentes etapas se ha caracteriza- do por fuertes disputas en el terreno discursivo, político y simbólico, donde las 13 demandas de las comunidades indígenas zapatistas (tie- rra, trabajo, alimentación, vivienda, salud, educación, independencia, democracia, libertad, información, cultura, justicia y paz) se encuen- tran por demás vigentes. El movimiento zapatista gestó todo un nuevo abanico epistemoló- gico y heurístico tanto en la teoría como en la práctica en múltiples sentidos (Aguirre, 2017), mismo que dio cabida a abordajes que van desde los estudios antropológicos, políticos, económicos, sociológi- cos, pedagógicos, psicológicos y un largo etcétera, hasta discusiones que se enmarcan en el uso de la estética, la poética, la literatura y el arte, que son las dimensiones en que nos concentraremos. Lo an- terior se justifica porque, si bien el uso de estos últimos elementos ha sido constante en la historia de este movimiento en resistencia, recientemente, y sobre todo a partir de la etapa más contemporá- nea del Zapatismo, (la cual podemos identificar desde 20121), se hace énfasis en que los tres pilares de lucha actuales son: la ciencia, el 1 Esta etapa es inaugurada el 12 de diciembre de 2012 con una enorme manifestación multitudinaria donde las Bases de Apoyo Zapatistas hicieron un gran performance co- lectivo, donde marcharon en silencio y simbólicamente volvieron a tomar las cabeceras municipales que habían tomado por las armas en 1994. Lo estético en la vida cotidiana arte y el pensamiento crítico que habitan en “los sótanos del mundo” (Subcomandante Galeano, 2016). La estética como elemento fundante del EZLN Como ya hemos mencionado en otros escritos (De Parres y Zagato, 2019; De Parres, Díaz, Zagato y Arcos, 2018), el uso de elementos liga- dos a la dimensión sensible, y por lo tanto, a la estética, como las me- táforas y alegorías, es intrínseco a la praxis política del EZLN. Incluso, en la etapa de la clandestinidad2, (10 años antes del levantamiento ar- mado de 94), existen diferentes relatos (Le Bot, 1997; Muñoz, 2003) de cómo los grupos guerrilleros en lo que se le denominaba “células culturales”, dedicaban por lo menos un día a la semana a escribir poe- sía, leer literatura, componer música, practicar el baile, representar obras de teatro, e incluso, en mitad de la selva, había ocasiones en que tenían la oportunidad de observar películas; actividades que no sólo estaban destinadas a realizarse como “tiempo de ocio”, sino sustan- cialmente, tenía funciones de fortalecimiento político, de identidad, de reconocimiento mutuo para potenciar lo simbólico. Era necesario agitar el pensamiento insurgente para romper con la dominación, así, el arte era y sigue siendo una herramienta para la formación de cua- dros de batalla. Hubo factores que posibilitaron está unión entre política, estética y arte dentro del EZLN que se remiten a su composición, la cual es 279279 heterogénea. Tenemos a algunos grupos de guerrillas urbanas nacidas después de la masacre de 1968, que recuperan el arte como elemen- Ir al índice to disruptivo3. Posteriormente, estas perspectivas de lucha se unie- ron con las de los indígenas mayas pertenecientes a distintos grupos étnicos4, con una historia, memoria y tradición fuertemente arraiga- das en las prácticas festivas y rituales, lo que provocó que en conjunto la dimensión sensible de la lucha y su parte estética fueran un ele- mento fundamental para comunicar sus ideas a partir de una densa carga simbólica. 2 Al respecto de la fundación del EZLN, la etapa de la clandestinidad y la importan- cia de lo simbólico, recupero esta cita del libro 20 y 10 el fuego y la palabra donde el Subcomandante Insurgente Marcos relata el inicio del movimiento: “El 17 de noviembre del año 1983… se fundó el EZLN, y como EZLN comenzamos a caminar la montañas del sureste mexicano, cargando una pequeña bandera de fondo negro con una estrella roja de cinco puntas y las letras “EZLN”, también en rojo, al pie de la estrella. Aun car- go esa bandera. Está llena de remiendos y maltratada, pero todavía ondea airosa en la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. También nosotros llevamos remiendos en el alma, heridas que suponemos cicatrizadas, pero que se abren cuando menos lo esperamos. Durante 10 años nos preparamos para esos primeros mi- nutos del año 1994…” (Subcomandante Insurgente Marcos citado en Muñoz, 2003: 22). 3 Como ejemplo de movimientos artísticos que no sólo han acompañado a las luchas, sino que se han articulado de manera orgánica con las mismas, tenemos al Grupo SUMA o a la Escuela de Cultura Popular Mártires del 68, esta última actualmente activa y que ha acompañado infinidad de movimientos sociales. 4 La conformación del EZLN que como ellos mismos lo explican es 99% indígena y 1% mestiza, agrupa a diferentes etnias mayas, principalmente: tzotziles, tzeltales, tojolaba- les, choles, zoques y mames. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana Partimos de defender la idea de que estética y política tienen una relación indisoluble, por ello, hacemos énfasis en que el Zapatismo po- tenció esta vinculación al llevarla al plano de la praxis. Como se observa, desde sus primeros comunicados, la poética es un elemento constante en su estrategia comunicativa. Como ejemplo, un extracto de un co- municado del 26 de febrero de 1994, apenas a casi dos meses del levan- tamiento armado, firmado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN (CCRI – CG del EZLN)5: Cuando el EZLN era tan sólo una sombra arrastrándose entre la niebla y la oscuridad de la montaña, cuando las palabras justicia, libertad y democracia eran sólo eso: pala- bras. Apenas un sueño que los ancianos de nuestras comu- nidades, guardianes verdaderos de la palabra de nuestros muertos, nos habían entregado en el tiempo justo en que el día cede su paso a la noche, cuando el odio y la muerte empezaban a crecer en nuestros pechos, cuando nada ha- bía más que desesperanza. Cuando los tiempos se repetían sobre sí mismos, sin salida, sin puerta alguna, sin mañana, cuando todo era como injusto era, hablaron los hombres verdaderos, los sin rostro, los que en la noche andan, los que son montaña… (EZLN, CCRI – CG, 1994). 280280 En este fragmento se puede apreciar cómo se hace manifiesta una forma estetizada de hacer política, donde las figuras retóricas conec- Ir al índice tan las demandas actuales del movimiento como la justicia, demo- cracia y libertad, con otra serie de valores encarnados pertenecien- tes al conocimiento indígena, como los hombres verdaderos y los sin rostros, figuras ancestrales que se articulan con los relatos expresa- dos en la cosmovisión maya en libros como el Popol Vuh (S. XVI), que posteriormente serviría como una de las bases. Además, las historias de los mayas contemporáneos que fueron fundamentos para que el Subcomandante Insurgente Marcos (SCIM) escribiera los relatos de El Viejo Antonio (SCIM: 2012)6, que dan cuenta de ese encuentro entre los ideales revolucionarios de los guerrilleros y las formas de resistencia de los pueblos originarios; historias, en donde incluso se retoman dis- cursos fundantes, como la creación del mundo desde la visión maya y su relación con las perspectivas de lucha planteadas por el EZLN. A este libro se pueden agregar varios más que mantienen la mis- ma tónica de entrecruzar, extender, desvanecer y reinterpretar los 5 Todos los comunicados zapatistas expuestos a lo largo de este texto son de dominio público. Pueden ser consultados de forma extensa en el órgano oficial de comunicación de EZLN en internet, de nombre Enlace Zapatista. Este sitio web constituye el acervo histórico más amplio del movimiento, contiene todos sus escritos publicados desde 1993 hasta la fecha. 6 La primera edición que se tiene de este libro es del año 1998, el cuál condensa muchos de los escritos en los que a través de la pluma de Marcos habla el Viejo Antonio, quien cabe aclarar, no fue un personaje de ficción. Así mismo, existen ediciones posteriores hasta la más reciente de 2012, donde se siguieron agregando más historias, ya que Marcos, cons- tantemente evocaba la figura de este viejo sabio maya para verter reflexiones de carácter político, usando la literatura como recurso político en los comunicados del EZLN. Lo estético en la vida cotidiana límites entre lo estrictamente político y lo estético-artístico, (en este caso en forma literaria) como Desde las montañas del sureste mexicano (1999), Según cuentan nuestros antiguos… (2007), En algún lugar de la Selva Lacandona. Aventuras y desventuras de Don Durito (2008), bajo la autoría de Marcos, y los más recientes Habrá una vez… (2017) y Hablar colores (2018), escritos ya por el Subcomandante Insurgente Galeano (SCIG)7. Si bien en los casos anteriores, la política, la memoria y la estéti- ca son transmitidas a partir de los textos de Marcos, estos escritos al mismo tiempo responden a construcciones colectivas de conoci- miento, que se articulan con las formas de organización y toma de acuerdos de los pueblos originarios que funcionan a través del diálogo y el consenso, como las asambleas que dan cuenta del sentipensar8 (Guerrero, 2010) comunitario. Podemos evocar otros eventos fundacionales que evidencian la fuerte presencia de la dimensión estética de la que hace uso el EZLN. Una serie de eventos muy significativos al respecto, nos remite a la creación en 2003 de los cinco Caracoles Zapatistas, centros que con- densan las diferentes regiones en donde tiene presencia el movimien- to, y que funcionan como espacios operativos, legislativos, lugares de encuentro, de administración y toma de acuerdos colectivos. Lo rele- vante, en nuestro caso, es hacer énfasis en el uso del lenguaje poético que dio nombre a cada uno de ellos: 281281 • El Caracol de la Realidad, de zapatistas tojolabales, tzeltales y mames, Ir al índice se llamará “MADRE DE LOS CARACOLES DEL MAR DE NUESTROS SUEÑOS”, o sea “S-NAN XOCH BAJ PAMAN JA TEZ WAYCHIMEL KU”UNTIC”. • El caracol de Morelia, de zapatistas tzeltales, tzotziles y tojolaba- les, se llamará “TORBELLINO DE NUESTRAS PALABRAS”, o sea “MUC”UL PUY ZUTU”IK JU”UN JC”OPTIC”. • El Caracol de la Garrucha, de zapatistas tzeltales, se llamará “RESISTENCIA HACIA UN NUEVO AMANECER”, o sea “TE PUY TAS MALIYEL YAS PAS YACH”IL SACÁL QUINAL”. 7 En el año 2014 después del asesinato de José Luis Solís López, o como era conocido en su comunidad, el maestro Galeano, Base de Apoyo Zapatista del Caracol La Realidad, y cumpliendo con la tradición que se había heredado desde los tiempos de la clandes- tinidad, en colectivo, el EZLN decide que la figura del Subcomandante Marcos deje de existir y simbólicamente “muera”, para renacer bajo el nombre de Subcomandante Insurgente Galeano, (en honor al compañero caído), aunque ahora con un papel, funcio- nes y atribuciones muy distintas dentro del movimiento, como por ejemplo, pasar la vo- cería principal al Subcomandante Insurgente Moisés, ahora vocero principal del EZLN. 8 El sentipensar es una categoría de Patricio Guerrero Arias que marca distancia con el pensamiento dicotómico cartesiano y enfatiza la continuidad entre lo sensible y lo racional, principalmente en los pueblos originarios, articulada a la categoría de cora- zonar que también apela al plano experiencial de lo humano. No pasamos por alto que hay abordajes previos de categorías similares como la de Fals Borda desde la sociología sentipensante, sin embargo, partimos desde Guerrero Arias porque consideramos que existe mayor proximidad con los planteamientos desde la Decolonialidad en la que nos posicionamos. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana • El Caracol de Roberto Barrios, de zapatistas choles, zoques y tzeltales, se llamará “EL CARACOL QUE HABLA PARA TODOS”, o sea “TE PUY YAX SCO”PJ YU”UN PISILTIC” (en tzeltal), y “PUY MUITIT”AN CHA “AN TI LAK PEJTEL” (en chol). • El Caracol de Oventik, de tzotziles y tzeltales, se llamará “RESISTENCIA Y REBELDÍA POR LA HUMANIDAD”, o sea “TA TZIKEL VOCOLIL XCHIUC JTOYBAILTIC SVENTA SLEKILAL SJUNUL BALUMIL. (Marcos, 2003). Unidad y diversidad es lo que resalta en la creación de los Caracoles, en términos de Morin (2001) sería esta una manifestación de la Unitas Múltiplex, donde diferentes pueblos, distintos idiomas y formas de concebir la lucha, tienen sus particularidades pero al mismo tiempo se mantienen cohesionados a partir de un proyecto común, el cual se podría resumir, en este caso, (remitiendo también a la unidad y la di- versidad), en la construcción de: “Un mundo donde quepan muchos mundos”. Esta concepción también se expresa en la pintura, como ejemplo están las obras de David y Gersam donde los caracoles son los ele- mentos centrales de las composiciones. En la primera, observamos a cinco caracoles antropomorfos que parecería que, “una vez que cum- plieron su misión” en México, se alistan para llevar su mensaje a otras 282282 geografías. En la segunda, se muestra también la figura de un caracol con un arma de fuego la cual dispara hacia el mundo, lo que destaca, Ir al índice es que sus proyectiles no son balas sino flores, arte y palabras, re- presentados en forma de notas musicales y el símbolo sagrado de la vírgula, que representa la comunicación, el habla, la escucha y el en- Figura 1 Pintura tendimiento; elementos que ambas pinturas conectan con el cosmos, realizada por David, Base de apoyo representado por el mundo, los planetas y el universo. zapatista, 2017. Figura 2 Pintura realizada por Gersam, Base de apoyo zapatista, 2018. Lo estético en la vida cotidiana El arte zapatista contemporáneo desde la complejidad Como se ha señalado, el arte en sus diferentes manifestaciones ha sido recurrente dentro de la forma de hacer política del EZLN; en ese sentido, si bien con anterioridad habíamos conocido algunas de las expresiones artísticas de las comunidades autónomas, no es hasta la etapa más actual del movimiento que esto se retoma de manera más sistemática y como uno de los elementos centrales de la lucha, a partir de los Festivales CompArte por la Humanidad9, realizados anualmente desde 2016 hasta 2018. A pesar de que las expresiones artísticas que presentaron las Bases de Apoyo del EZLN en estos festivales fueron por demás variadas en cuanto a técnicas, formatos y temáticas, podemos identificar que grosso modo se puede establecer tres grandes grupos: 1) Los actos que pode- mos ubicar en un eje discursivo-semiótico como las canciones, las poe- sías y la literatura; 2) otro conjunto perteneciente a las artes plásticas, en su mayoría pinturas, esculturas y bordados que estarían en un eje semiótico-discursivo; y un tercer eje que contiene a las semiosis com- plejas10 que involucran lo performático, la proxémica y la kinésica, com- puesto por danzas, las obras de teatro y el performance. 283283 Ir al índice Figura 3 Sistema de las artes zapatistas. En estos eventos con una duración promedio de una semana cada uno, (aunque su organización tomó casi medio año por evento), rea- lizados en territorio autónomo, es que por primera vez podemos acceder de manera más profunda al sentipensar (Guerreo, 2010) de 9 Es a partir también de esta etapa, que los zapatistas expresan de manera explícita que sus tres pilares de lucha en la actualidad son la ciencia, el arte y el pensamiento crítico que se produce desde los pueblos originarios y los desposeídos a nivel global, bajo su metáfora de los que habitan en los “sótanos del mundo”. Así como desde 2016, cada año han realizado el Festival CompArte por la Humanidad, dedicado a todo tipo de manifes- taciones artísticas. Llevan a cabo también anualmente una serie de encuentros que se enfocan a la ciencia, de nombre L@s Zapatistas y las ConCiencias por la Humanidad. 10 Con semiosis desde la perspectiva lotmaniana nos referimos a procesos de generación de sentido. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana estos pueblos mayas que se encuentran en resistencia, donde adver- timos que, además de estar practicando una gama muy extensa de vertientes artísticas, los objetos semiótico-discursivos (Haidar, 2006) que se abordan en sus artes, cuentan con una estructura que logra abarcar diferentes tiempos y espacios, así como prácticas que deve- lan lo complejo y transdisciplinario de la condición humana desde la concepción zapatista. Desde una perspectiva compleja, concebimos el arte como una ex- ploración de la subjetividad en la que a pesar del predominio del pla- no expresivo sensorial, también funciona como complemento de la razón, es decir, forma parte del continuum cognitivo-epistemológi- co razón-emoción (De Parres, 2019), y por ende, como toda práctica humana, se desdobla en varios planos de análisis si se piensa al ser humano como transdimensional. El arte entonces, no sólo es una ex- ploración de representaciones, sino de formas de construir el mundo, es un conjunto de prácticas semiótico-discursivas (Haidar, 2006) que no únicamente develan de manera esencialista rasgos propios de la cultura y la identidad de un grupo social, sino que ponen a discusión formas particulares de representación, imaginarios en continua re- configuración, compromisos históricos, posicionamientos políticos, así como la puesta en juego de múltiples discursos y subjetividades insertas en un tiempo y un espacio determinados. 284284 Concebimos entonces la producción artística como una serie de Ir al índice manifestaciones de lo humano que producen conocimiento, misma que abarca desde los procesos racionales hasta los sensibles, pasando por una gama muy amplia de prácticas que ponen en continuidad es- feras de la vida que aparentemente se encuentran disociadas, como la ciencia y el arte, pero que en realidad, se encuentran unidas de forma dialógica (Morin, 1997), es decir, de manera holística, y que experimen- tamos a diario como homo complexus (Morin, 1999): El conocimiento pertinente debe enfrentar la compleji- dad. Complexus significa lo que está tejido junto; en efec- to, hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo (como el económico, el político, el sociológico, el sicológico, el afectivo, el mitoló- gico) y que existe un tejido interdependiente, interactivo e interretroactivo entre el objeto de conocimiento y su con- texto, las partes y el todo, el todo y las partes, las partes en- tre ellas. Por esto, la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad. (Morin, 1999: 17) Por ello, de acuerdo a los objetos semiótico-discursivos que son abordados en el sistema de las artes zapatistas, consideramos nece- sario entenderlo desde una perspectiva transdisciplinaria, ya que, a diferencia de otras perspectivas unidisciplinarias que se enfocan en la historia o en la crítica del arte, desde la complejidad y la transdiscipli- nariedad se busca abordar el arte como un práctica humana inserta en las dinámicas de la reproducción social, es decir, el arte es visto como Lo estético en la vida cotidiana un proceso de producción, circulación y recepción, donde múltiples dimensiones como la histórica-política-cultural-simbólica-artística, entre otras, articulan una red de relaciones y sentidos que afectan al conjunto de la sociedad. Como muestra de lo anterior, hemos realizado una sistematización de cientos de piezas (recopiladas con la asistencia a los festivales men- cionados anteriormente durante tres años, que involucra el diálogo y convivencia con las comunidades autónomas a través de estos en- cuentros), que identifica cuáles son las temáticas más recurrentes que expresan los zapatistas en su discurso artístico-político, lo que nos permite dar cuenta de las diferentes dimensiones de lo humano que están problematizando a través de la estética. A continuación presen- tamos sólo una muestra de la densidad simbólica o profundidad de sentido que están abordando, por ejemplo, en las poesías y canciones que expusieron en los Festivales de los años 2016 y 2017: Figura 4 Objetos discursivos más re- currentes. Poesías y canciones 2016-2017. 285285 Ir al índice Podemos advertir que los zapatistas en su arte actual, además de ex- plorar una gama de disciplinas muy amplias, están manifestando des- de la dimensión más sensible de su resistencia, cuáles son los temas fundamentales que es necesario discutir en sus comunidades, donde las problemáticas que históricamente los han aquejado, se encuentran interconectadas a través de la concepción que ellos tienen de su pro- yecto político y de su ideología, donde la memoria, la ancestralidad y su lucha cotidiana para mantenerse al margen de la modernidad capi- talista que los oprime, son dimensiones que se expresan a través de su arte que se relacionan con la integralidad de su proceso autonómico. Las demandas desde un inicio han sido muy claras. La autodetermi- nación de los pueblos no puede reducirse a la independencia material. Ideolog C ía a p z i a t p a ali t s i m st o a H / i s H t i o d r r i a as L r a e v m o ulu je c ri F o i n n ari C ca a o s s l o h n is ia tó / r i C ca a s pita A ln is c m R o e e s s i t s r t a e l n id c a ia d R h e is s i t s ó te r n ic c a ia a C cN L t i u I a - be l Vo r v a e c A ió nte d ra n p e in a s g d a o d b íge o ie s r n n a/ o A buelos Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana En 2013, por ejemplo, los zapatistas enlistan sus niveles de resisten- cia11. Identifican la resistencia económica, ideológica, psicológica, cul- tural, política, social, militar, en la salud y educación. Es por ello, que durante 25 años han luchado para construir sus propias formas de existencia, por instaurar la justicia, recuperar su pasado y plantearse horizontes de futuro con base en la dignidad, con el objetivo de des- colonizarse, sanar las heridas coloniales y resignificar la historia vivida en el presente. En esta línea, si bien pueden existir contradicciones al interior del movimiento, los mayores conflictos que se tienen son hacia el exterior, donde a pesar del contexto socio-histórico-políti- co-cultural adverso que enfrentan, la constante es apostar por el diá- logo que apunte hacia la resolución de las problemáticas internas, y fortalezca la organización para resistir a las condiciones que están en contra de su proyecto autonomista. Todo esto, ahora se está reflexionado a través del arte como un ci- clo más que se completa para iniciar uno nuevo, (lógica que apela a la espiral dialógica del Caracol) o un eslabón más que se suma a la conti- nuidad, donde también era necesario que las comunidades ejercieran su propia autonomía en el arte, haciendo que este tipo de prácticas se conviertan en formas de ejercer el poder desde abajo: Así lo decimos, porque así fue y así seguirá el mejora- 286286 miento de nuestra autonomía. Fue construido por miles de mujeres y de hombres zapatistas, con ciencia y arte, que Ir al índice por ahora ya se puede ver en las 5 zonas de los caracoles. El arte que los (sic) estamos mostrando, nuestras compa- ñeras y compañeros, crudamente nació y salió de sus men- tes, ellas y ellos las decidieron de cómo las van a presentar, sobre cómo han trabajado como zapatistas y autónomos, con su resistencia y su ser rebeldes. Todo fue una cadena de arte, el pensar qué es lo que van a presentar, si es bai- lable, canción, poesía, escultura, obra de teatro, cerámica […] Les llevó meses para sus preparaciones. Para los pue- blos de miles de mujeres y hombres de zapatistas, fue un repasar lo que somos, sólo que ya de otra manera, ya no de plática o bla, bla, bla, sino con la técnica de Arte, todo los hizo que se movieran, niñ@s, jóvenas y jóvenes, padres y madres, y abuel@s. Lo que repasaron en forma artística, de forma en arte l@s compañer@s zapatistas fue su resistencia y su rebeldía, su gobierno autónomo de la Junta de Buen Gobierno, sus MAREZ (Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas), sus autoridades locales (comisariadas, comisariados, agentas 11 Estas diferentes dimensiones de la resistencia vienen identificadas y se hace un pro- fundo análisis al respecto de cada una de ellas, en los cuadernos de La Escuelita. La liber- tad según l@s Zapatistas, eventos realizados en 2013 para que la sociedad civil nacional e internacional, conocieran cómo es que los zapatistas viven la cotidianidad de su lucha, al habitar durante una semana con una familia zapatista en sus territorios de todos los cinco Caracoles. Lo estético en la vida cotidiana y agentes), su sistema de salud autónoma, su sistema de educación autónoma, sus radio emisoras autónomas, sus 7 principios del mandar obedeciendo en sus nuevo siste- ma de gobernar autónomo, su democracia como pueblos, su justicia, su libertad. Su defensa de la madre tierra y su trabajar colectivo en la madre tierra. Con todo esto estará naciendo nuevas generaciones de jóvenas y jóvenes, para el futuro zapatista. (Subcomandante Insurgente Moisés, 2016b). Así, podemos observar cómo el arte zapatista está interactuando con diferentes elementos propios de prácticas que podríamos con- siderar como complejas y transdisciplinarias, ya que, debido a su densidad, que rebasa los análisis unidisciplinarios o en términos de Morin de la inteligencia parcelada (Morin, 1999), es necesario explorar múltiples niveles de la condición humana, que conformarían al homo complexus en términos de Morin. No obstante, aquí la historia funge un papel fundamental porque si bien como especie compartiríamos todas las dimensiones de la vida y su complejidad, éstas no se experimentan en las mismas condiciones, ya que nuestras experiencias se ven entrecruzadas de forma transver- sal por el poder y la colonialidad. Es por eso que los mayas zapatistas, como pueblos originarios que históricamente han sido invisibilizados, no exaltan precisamente los mismos valores que enaltece el arte occi- 287287 dental, que se puede permitir explorar temas como el amor románti- co, la belleza o el goce estético per se. Ir al índice En territorio rebelde los intereses en el arte cambian, basta con re- mitirse a títulos de algunas obras como en lo referente a la música, las canciones: “La historia triste de nuestros abuelos”, “La tempestad de los acasillados” (Oventik, 2017); las poesías “La madre tierra” (La Garrucha, 2016) o “La remota esclavitud del pasado y el presente” (La Garrucha, 2017); la obra de teatro “Cómo los ricos convertirán el mundo en finca” (La Realidad, 2017) o “Experimento del capitalismo” (Morelia, 2017); y en la plástica las pinturas “Desde nuestra raíz somos hombres y mujeres de maíz” o “La autonomía Zapatista es fértil y re- sistente” (Anónimas). Así mismo, los nombres de algunos conjuntos musicales nos deve- lan hacia donde apuntan los intereses de las comunidades autónomas cuando de hacer arte se trata, por ejemplo: los grupos “Los seguido- res de la lucha”, “Los primos rebeldes del sur”, “Grupo renacimiento maya-chol”, “Mensajeros de justicia”, “Los rebeldes de la Zona Norte”, “Dignidad y resistencia”, entre otros. Son denominaciones que refie- ren siempre al carácter de fortaleza y compromiso de los intérpretes para con las causas colectivas del movimiento. En todos los casos anteriores, resulta relevante que tanto el lugar de enunciación de quienes producen este arte como los temas que les in- teresa abordar, toman distancia con los circuitos más convencionales Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana destinados al consumo de arte hegemónico. Este es arte de resistencia desde el momento en que se eligen espacios no legitimados para cir- cularse, además de que las condiciones de los productores como indí- genas, campesinos, pertenecientes a un movimiento social. También se dislocan de la figura del “artista” que responde a los intereses de la estética fundada por el imaginario occidental-eurocentrado. Los zapatistas entonces, están haciendo una apuesta por reescribir su historia, poniendo en juego distintos mecanismos para lograrlo. En primer lugar, así como en las obras de arte que remiten al pasado se denuncian las injusticias, al mismo tiempo se exalta la resistencia que han mantenido desde tiempos de la Colonia sus “abuelos y abuelas”. También en el pasado se reivindica la memoria de los caídos en la ba- talla y se promete en el presente continuar con su lucha, donde las re- ferencias a la organización, la autonomía y resistencia son constantes. Para el futuro las posibilidades y significaciones que se proyectan son variables, ya que, o se vislumbran panoramas sombríos que anuncian la crisis global gracias a las dinámicas neoextractivistas que dañan la naturaleza, o se depositan las esperanzas de construcción de sistemas más equilibrados, donde los pueblos indígenas a nivel global, necesa- riamente tienen un papel central. 288288 Ir al índice Figura 5. Formación de “musiqueros” zapatistas antes de un ensayo en el Festival CompArte por la humanidad de 2018 en el Caracol Morelia, Chiapas, México. Fotografía, De Parres, 2018. En términos concretos, lo que las comunidades insurrectas hacen en el arte es jugar con el tiempo y el espacio para construir narrativas Otras, y en ese sentido, hay que recordar que para los pueblos origi- narios12 la concepción del tiempo no es lineal como en occidente. Así mismo es como se aborda desde la mirada de la complejidad: 12 Como pueblos originarios nos referimos a todas aquellas poblaciones principalmente habitantes de Abya Yala que han sido racializadas como parte de un proceso histórico de exclusión y dominación, con el objetivo de intentar defender la superioridad de unos grupos étnicos sobre otros, apelando a la clasificación social para justificar el saqueo colonial hasta la actualidad vigente. Cabe señalar, que en un proceso de resignificación del lenguaje, y como un contra golpe simbólico hacia el poder, actualmente se reivindica el uso de las categorías pueblos indios y pueblos originarios. Lo estético en la vida cotidiana …la historia no constituye una evolución lineal. La his- toria es un complejo de orden, desorden y organización. Obedece a la vez a determinismos y azares. Conoce tur- bulencias, bifurcaciones, derivas, fases inmóviles, ésta- sis, y éxtasis, reacciones o retroacciones que desenca- denan contraprocesos, periodos de latencia seguidos de periodos de virulencia... Es un encabalgamiento de devenires encontrados, con alea, incertidumbres, que comportan evoluciones, involuciones, progresiones, re- gresiones. Sus múltiples evoluciones a menudo comba- ten entre sí. (Morin, 2003: 239). En el arte, los zapatistas construyen múltiples cronotopos (Bajtín, 1989), es decir, condensaciones del tiempo y el espacio que evocan sím- bolos que tienen capas diacrónicas, sincrónicas y pancrónicas, es decir, producen funcionamientos 1) retrospectivos, que recuperan elementos del pasado, 2) perspectivos que utilizan elementos del presente y los apli- can de acuerdo al contexto, y 3) prospectivos, que permiten proyectar significaciones hacia el futuro. Hemos identificado que podemos siste- matizar el arte zapatista por medio de sus objetos semiótico-discursivos más recurrentes, además de organizarlos temporalmente en ejes en los que se podrían ubicar, ya sea en el pasado, presente, futuro y un cuarto eje que llamamos transtemporal, porque son piezas que transitan desde el pasado hasta el futuro en una misma obra con una estructura cro- 289289 notópica múltiple13. Aquí presentamos sólo un ejemplo que refiere a las poesías y canciones que presentaron las comunidades en 2016, (nuestro Ir al índice corpus general es bastante más amplio): Tabla 1. Cronotopos en el sistema de las artes zapatistas. (Elaboración propia) 13 Este ejercicio taxonómico no representa un contrasentido a la lógica artística zapa- tista misma, ya que su organización o esquematización responde a necesidades mera- mente explicativas y analíticas. En suma, el uso de la categoría de cronotopo implica una densidad simbólica o riqueza de sentido no lineal, que responde además, a la coexisten- cia simultánea de varios tiempos y espacios. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana Como se puede observar, tanto la densidad simbólica como la po- lifonía y los objetos semiótico-discursivos que se abordan en el arte zapatista son muy amplios, situación que intensifica su complejidad y transdisciplinariedad cuando profundizamos sobre los producto- res de estas obras, los cuales, se desempeñan en muy distintas ac- tividades humanas y dimensiones de la realidad, como lo expresa el Subcomandante Insurgente Moisés en un extracto de este comunica- do referido al arte: Nuestras compañeras y compañeros artistas, no es su profesión de ser artistas, sino su profesión es y se llama “Todólogo”14 porque son carpinteros, albañiles, tiender@s, trabajan la tierra, es locutor, locutora, miliciano, milicia- na, insurgenta e insurgente, autoridad autónoma, maes- tr@s de la escuelita, promotor de salud o de educación, y todavía se dan tiempo de ser artistas. (Subcomandante Insurgente Moisés, 2016b). Como testimonio de lo anterior, tenemos el caso de Ernesto15 del caracol de Oventik. Campesino; padre soltero de una niña de 15 años; practicante de la medicina tradicional y zapatista desde hace más de 25 años. Ernesto relata que tiene tres décadas como escultor; desde un año antes del levantamiento de 94 es pintor y lleva 12 como dibu- 290290 jante. En su tiempo en el movimiento ha donado más de 15 obras gran- des a la organización y para “-apoyar a la lucha”, lo que devela cómo Ir al índice por medio del arte también se consiguen recursos. La corriente predilecta de Ernesto en la pintura es el automatismo16, perspectiva en la cual se comienza la obra con elementos que pare- cerían disconexos para después en el proceso creativo integrarlos. Relata que cuando conoció esta técnica, su pasión era tan fuerte que la creatividad se volvió como “-una adicción”, ya que “-quería estar pintando día y noche sin parar.” 14 En dialogicidad y recursividad con las reflexiones que se hicieron para este traba- jo, mismas que surgen del ir y venir entre el pensamiento del autor y la convivencia con las comunidades autónomas, valdría la pena resaltar existe un símil entre la ca- tegoría del homo complexus de Morin (1999) y la categoría de todólogo que presenta el Subcomandante Insurgente Moisés (2016b), en cuanto a que las dos refieren a la versa- tilidad de la condición humana y sus prácticas, sin embargo, esto se deja planteado para desarrollar en próximos trabajos. 15 El nombre de la persona fue cambiado por motivos de seguridad. Hasta la actuali- dad, las comunidades zapatistas sufren acoso constante por parte de grupos contra- insurgentes, llámese militares, paramilitares, narcoparamilitares o policiales. Para más referencias, se pueden consultar las denuncias más actuales del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, donde se documenta que en 2019, han aumen- tado los vuelos rasantes de helicópteros del Ejército Federal, además de aeronaves no tripuladas (drones) sobre las comunidades autónomas, intentos de espionaje, decomiso de vehículos de la organización Zapatista, así como patrullajes de convoyes militares fuertemente armados en los espacios limítrofes del territorio autónomo. 16 Esto denota cómo los sujetos autónomos están involucrados en su proceso creativo con expresiones que producen ejercicios de transferencia y contratransferencia de in- formación, de la que se apropian y resignifican de acuerdo a su propio contexto, por lo tanto, hay interacciones estéticas y artísticas entre el interior y el exterior de las comu- nidades, efecto que para nuestros intereses tiene especial relevancia en el arte pero no se limita a ello, ya que esto produce relaciones sociales más extensas. Lo estético en la vida cotidiana Aunque en el pueblo en donde vive, sólo él y su hija son zapatistas y en su tiempo de trabajo es campesino, no recibe “-ni un peso del go- bierno”. Junto con su hija, se dedica a realizar eventos culturales para su comunidad aunque los demás no sean parte de la organización. Esto lo realizan porque a partir del arte, con proyecciones de cine, les enseñan a los demás sobre temas como los transgénicos o el cuidado de la tierra. Ernesto recuerda cómo su papá sembraba el maíz criollo y ahora que eso “-está destruido”, asunto que no quiere que siga suce- diendo, por eso utiliza el arte como herramienta pedagógica. Ernesto también es fotógrafo y tiene muchos años haciendo un ar- chivo de plantas medicinales, su predilecta es el “copalchi”, que a él le ayudó mucho; sirve para curar la colitis y la gastritis. El conocimiento de las hierbas lo aprendió de las abuelas. Entre su afinidad por la foto y por la medicina tradicional, tiene el proyecto de hacer una exposi- ción de fotografía de flores “muy pequeñitas”, cuyo fin, como el mismo relata “-es político”, ya que quiere dar a conocer a la gente de su co- munidad que: “-lo más bello se esconde en una flor por más pequeña que sea y no en una moto, un carro o en una caguama17….”. Su objetivo a largo plazo es hacerle entender a su comunidad que es necesario recuperar el conocimiento ancestral de la naturaleza, aprendizaje que también comparte con sus compañeras promotoras de salud, yerbe- ras, hueseras y parteras del caracol de Oventik. Este ejemplo de un artista zapatista como homo complexus o todó- 291291 logo en sus diferentes roles de la vida cotidiana, deja de manifiesto la perspectiva compleja y transdisciplinaria que envuelve la producción Ir al índice de arte desde las comunidades rebeldes mayas, las cuales, además de todas las actividades que tienen que realizar para hacer frente y re- sistir al despojo, depositan en el arte grandes esfuerzos para caminar hacia la transformación social de la mano de la potencia creativa, ele- mento clave para la insurrección, misma que funciona como impul- so para fortalecerlos en todas las demás dimensiones de su proyecto autonómico, que apunta siempre, hacia la búsqueda y construcción constante de democracia, libertad y justicia con base en el diálogo y el consenso. El arte comunitario zapatista como aesthesis decolonial Sí partimos desde la dimensión ontológica de la condición humana, una de las formas en que ejercemos nuestra politicidad es a través del uso de la estética, no entendida en términos kantianos como el juicio acerca de lo bello, lo sublime y sus contrapartes (Kant, 2013), sino la estética abordada desde el concepto primigenio de aesthesis; es decir, las formas de sensibilidad a través de las cuales conocemos y construimos el mundo. Sin embargo, en necesario apuntar que: “…mientras que lo aesthésico es biológicamente universal en los orga- nismos vivientes, no lo es culturalmente. Culturalmente lo aesthésico está geopolíticamente con-formado por la colonialidad del poder y 17 Forma coloquial de llamarle a las cervezas de tamaño grande en México. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana las clasificaciones sociales que sitúan y confrontan los seres humanos compitiendo y jerarquizando el sentir, saber, pensar, creer.” (Mignolo, 2019: 27). Desde la perspectiva decolonial entonces, se problematiza cómo a partir de la Colonia y la conquista en el siglo XV, se instauraron una serie de patrones de dominación como la raza, la clase, la división in- ternacional del trabajo, la clasificación sexo-genérica entre otras, que (a pesar de los procesos independentistas), siguen estando vigentes hasta nuestros días, y donde el cómo sentimos, nos expresamos y concebimos el ordenamiento del mundo, se encuentran entrecruza- dos por el poder. La colonialidad, entonces, sería un estatuto fundante de la modernidad, que pone en la cima de los valores civilizatorios los propios del imaginario occidental-eurocentrado, donde las aesthesis como formas de sensibilidad con las que se construye el mundo, han tenido un papel fundamental. El arte, mirado desde la perspectiva hegemónica concretamente, ha servido para crear sistemas de exclusión con base en la clasifica- ción social (como ejemplo los museos dedicados al “arte consagrado”), que gracias a los privilegios coloniales, exalta ciertas formas de sentir, pensar, hacer y crear, y descartan Otras expresiones que cuestionan o se disloquen de las jerarquías estéticas que occidente ha construido 292292 por siglos. No obstante, existen múltiples luchas emancipatorias, que identifi- Ir al índice can que el sentir, el pensar, el crear y el hacer no están exentos de la dominación y que sus saberes han sido acallados. Es por ello, que cada vez se experimenta más con el arte como una forma de sanación fren- te a las heridas y despojos que infinidad de poblaciones del Sur global han sufrido desde la Colonia, incluso cuando se invoca el dolor, per- mitiendo así liberar sus aesthesis desde una perspectiva decolonial, que recupera sus conocimientos e historias y los resignifica desde una mirada crítica. Este es el caso de los zapatistas, que como hemos visto, identifican que existe un continuum “casi sin rupturas” desde la escla- vitud hasta la explotación, o en otras palabras, desde la época colonial hasta la etapa actual del neoliberalismo rampante, (o de acumulación por desposesión militarizada y paramilitarizada), que se manifiesta en piezas de arte que ubicamos en el cronotopo transtemporal, en las que se aborda desde Colón hasta los tratados comerciales actuales. Como ejemplo de lo anterior, existen poesías y canciones que ver- balizan el dolor como forma de sanación ante de la colonialidad, como “Látigo de la finca” que pregunta: ¿Cuántas vidas, cuántos sufrimientos, cuántas caras han desaparecido sin vestigios y sin culpas sólo por ser indígena? (Oventik, 2017); o “La vida de nuestros abuelos” que versa: Trabajaron de sol a sol, recibiendo latigazos sin compasión, mientras nuestros abuelos trabajaban el patrón descansaba, violaba a las mujeres del pobre trabajador. No tuvieron derecho de hablar, mucho menos re- clamar, vivieron humillados, vivieron despreciados por esos desgracia- dos. (La Realidad, 2017). Lo estético en la vida cotidiana La sanación decolonial abarca todas las esferas porque las heridas coloniales emplazadas por la MCP18 no fueron colocadas únicamente en la esfera del arte y la estética, sino en todas las esferas de la colonialidad del vivir y del saber. Y, dado que el control de subjetividades, la adminis- tración de heridas coloniales es en últimas una cuestión epistémica/epistemológica, la epistemología incluye la teorías estéticas y del arte. (Mignolo, 2019: 24). Recuperamos entonces la idea de que las prácticas artísticas tienen varias dimensiones ligadas a bases socio-histórico-político-cultura- les-estéticas, por ende, podemos identificar que existe una tendencia que casi invariablemente liga la experiencia artística y estética en re- lación con la belleza y el goce, lo que reduce el universo de posibili- dades al mínimo, ya que estas pautas son dictadas desde un cúmulo muy reducido de sensibilidades que buscan establecer lo que merece considerarse como arte y como bello; empero, para las condiciones en que es producido el arte zapatista estas reglas cambian. Lo relevan- te no es el producto final, sino el proceso de creación colectiva que pone de manifiesto cuáles son los sentipensares (Guerrero: 2010) de la comunidad. Con el objetivo de establecer diálogos decoloniales entre una multi- plicidad amplia de aesthesis, es importante poner de relieve la concep- ción que tienen los zapatistas de lo que puede ser considerado como 293293 “artista”, ya que a diferencia del pensamiento eurocéntrico que enal- tece el “genio creativo”, las concepciones son más extensas, como ex- Ir al índice presa este fragmento de un comunicado que invitaba al primer Festival CompArte: “Podrán participar tod@s quienes tengan como práctica el ARTE. Para el zapatismo, artista es toda persona que reivindique su actividad como arte, independientemente de cánones, críti@s de arte, museos, Wikipedia y demás esquemas “especialistas” que clasi- fican (es decir: excluyen) las actividades humanas.”  (Subcomandante Insurgente Moisés: 2016a). Al hacer un quiebre con la figura del “genio creativo”, lo que el Zapatismo hace es poner en primacía la colectividad frente a la in- dividualidad. En ese sentido, en la mayoría de las obras, sean estas pinturas, canciones, poesías, esculturas y demás vertientes, la autoría se diluye, es decir, en muchos casos son piezas anónimas, con firmas colectivas o con pseudónimos que cambian con el tiempo, donde más que la autosatisfacción creativa, lo que se explora en el arte una posi- bilidad de defender la vida comunitaria: …el neozapatismo recupera el hecho histórico bien sa- bido de que en el origen de la historia humana, cuando aún predominan las formas comunitarias de organización social, y cuando la sociedad no está aún desgarrada en clases sociales antagónicas, ni el arte ni la ciencia son aún 18 “Matriz Colonial de Poder como articulación de las dominaciones instauradas en la Colonia aún vigentes. Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana actividades separadas de la vida cotidiana, ni tampoco son la labor exclusiva de sólo unos pocos seres humanos, clasi- ficados y calificados, o como “artistas” o como “científicos. (Aguirre, 2017:223-224). Esta forma de concebir la creación y el arte desde un abanico exten- so de sensibilidades, es decir, de aesthesis, se articula con las formas ancestrales de organización mayas, como las asambleas que se reali- zan para que toda la comunidad dialogue qué quiere expresar cuando se va a pintar un mural en algún pueblo zapatista, o las reuniones que tuvieron por meses miles de indígenas para decidir cuáles eran los asuntos importantes a tratar desde su sistema de las artes, donde así como es sustancial la recuperación del pasado para la sanación de- colonial, lo más trascendental, sea tal vez la fuerza que se proyecta mientras se construyen caminos hacia la liberación, como lo expresa este fragmento de la canción “Los insurgentes”: Soy un soldado y porto un fusil para buscar la liberación, soy un soldado de pueblo pobre que hoy se rebela por su libertad. Desde pequeño deje a mis padres y por conciencia me vine a luchar, en las montañas nos preparamos con una fuerte instrucción militar. (La Realidad, 2016). La potencia decolonial liberadora, entonces, necesariamente tiene que articular el arte con lo comunitario, entendido como un espacios 294294 de negociación, de resolución de conflictos, de construcción y ejerci- cio de praxis política y estética, donde el conocimiento y los sentires, Ir al índice es decir, los sentipensares (Guerrero, 2010) negados por occidente, in-surgen a partir de la resignificación de la historia y proyección de horizontes Otros, con base en la cosmovisión maya que recupera la di- mensión colectiva que da cabida a la unidad y a la diversidad al mismo tiempo. Al respecto, Xuno López, intelectual tzeltal que ha trabajado lo colectivo desde la cosmovisión maya hace un juego de palabras que apunta lo siguiente: De kolel y kolelal, que tienen una amplia gama de sentido y significados en tzeltal y tzotzil tomamos kol. Estas pala- bras refieren lo que en castellano sería liberación, liberar- se, desatarse, soltarse, desencadenar, dejar ir, desanudar, etc. Mientras que lek hace referencia a lo digno, lo bue- no, lo justo, lo honesto, lo sencillo, lo que es correcto, la bondad, la virtud, la gratitud, la compasión, la solidaridad, la amabilidad, lo que es útil, lo oportuno y conveniente, adecuado, lo saludable, lo agradable y gustoso, lo diverti- do y grato, lo servible, lo sabroso y magnífico en cualidad. (López, 2015: 276). Desencadenarse y liberarse desde la dignidad, la justicia, la bondad pero también la desde digna rabia es la apuesta. Tomando en cuenta que lo fundamental es el sentir de las aesthesis desde lo kol-lek-tivo. Los pueblos originarios hacen lo propio, ahora toca a nosotros pensar cómo abonamos para abrir estos nuevos caminos desde el Arte / Ciencia. Lo estético en la vida cotidiana Figura 6 Pintura Conclusiones realizada por Josué, Base de apoyo “Y, además, como somos pueblos originarios, un@s y otr@s zapatista, 2018. piensan que lo que hacen ell@s es arte y cultura, y lo que Figura 7 Pintura hacemos nosotros es artesanía y ritual, que lo que en ell@s realizada por Omar, Base de apoyo es análisis y conocimiento, en nosotros es creencia y su- zapatista, 2018. perstición. Ignoran que nosotros pintamos colores que, cientos de años después, aún desafían los calendarios, que cuando en la “civilización” todavía creían que la tierra era el 295295 centro y ombligo del universo, nosotros ya habíamos des- cubierto astros y números.” (Subcomandante Insurgente Ir al índice Moisés, Subcomandante Insurgente Galeano 2016b). El primer punto del texto fue de plantear la estética como un ele- mento fundante del EZLN. Posteriormente identificamos la creación de arte desde las comunidades zapatistas como un proceso complejo, transdisciplinario y transdimensional. Profundizamos en su sistema de las artes, sus objetos semiótico-discursivos más recurrentes y es- tablecimos los cronotopos o ejes espacio temporales dislocados en los que se articulan estas narrativas. Abordamos algunos ejemplos espe- cíficos de obras y artistas. Ubicamos la producción artística zapatista dentro de un sistema más amplio de las artes, para colocar el sentir, pensar, hacer y crear de las comunidades autónomas dentro de una perspectiva decolonial comunitaria. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional como movimiento so- cio-político-cultural-militar en resistencia, ha hecho énfasis de forma ínsita en su estética como parte fundamental de su praxis política. Desde esta perspectiva, podemos afirmar que el arte zapatista fun- ciona como un dispositivo detonador y articulador de la memoria que opera también como herramienta pedagógica, es decir, de transmi- sión de saberes, ya que si se cancelan las posibilidades para repre- sentarse, en términos ontológicos se están cancelando las posibilida- des de existir y por ende de trascender, donde es imperante ganar la Lo estético en el arte, el diseño y la vida cotidiana batalla para que no se erradique la memoria viva y en resistencia de los pueblos originarios. La materialización de las aesthesis zapatistas resulta combativa gra- cias a la posición contrahegemónica que ejercen sus productores. En ello se aboga por la creación de un arte socialmente comprometido, donde a través de la praxis, se busca la expansión de las concepciones estéticas por medio de la creación de públicos más plurales y partíci- pes, ya que hay un proceso en el que se socializan los actos creativos en búsqueda de hacer valer sus demandas centrales de autonomía, donde es necesario que se ejerza también la autonomía artística, en- tendida ésta como la liberación del arte de su propio autoelitismo, es decir, de la autosatisfacción creativa. Para finalizar, y a la luz de las reflexiones que se abordaron en el tex- to, dejamos este par de obras que plasman las metáforas con las que los zapatistas han nombrado a este sistema rapaz, de muerte, despojo y acumulación por desposesión militarizada en el que vivimos: la “hi- dra capitalista”. Ese monstruo de muchas cabezas que habita en cada uno de nosotros, pero que al mismo tiempo, podemos juntos derrotar en kol-lek-tivo. Siempre y cuando nos demos la oportunidad de cono- cer y ejercer las múltiples aesthesis que tengan como fundamento la dignidad, e integren el conocimiento complejo que abarca desde las 296296 artes hasta las ciencias, como lo viven cotidianamente las comunida- des mayas rebeldes zapatistas del Sureste mexicano. Ir al índice Fuentes de información Aguirre, C. (2017). “Artes, ciencias y saberes neozapatistas. Nacer desde abajo el nuevo mundo no capitalista” En Carlos Aguirre Rojas. La tierna furia. Nuevos ensayos sobre el neozapatismo mexicano. Colombia: Ediciones desde abajo. Pp. 209-232. Bajtín, M. (1989). “Las formas del tiempo y el cronotopo en la novela.” En Mijaíl Bajtín. Teoría y formas de la novela. Madrid: Editorial Taurus. Pp. 237- 409. De Parres, F. (2019) “Continuum epistemológico razón-emoción: relación re- cursiva en la aesthesis decolonial.” En Julieta Haidar e Ignacio Ramos (Coords.) Fronteras semióticas de la emoción. Los procesos del sentido en las culturas. 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