tema Claroscuros de otredad en Comedia sin solución de Germán Cueto nayeli de la cruz | doctorado en letras, ffyl, unam Resumen El artículo se propone analizar el tema del Otro a través de un modelo proveniente de las artes plásticas como el claroscuro ya que el paso del color negro al blanco, de la luz a la sombra connota como el personaje experimenta un proceso de interiorización que describe la alteridad, así la puesta en escena es la dilucidación de un concepto filosófico. Abstract The article aims to analyze the theme of the Other through a model from the plastic arts such as chiaroscuro since the passage of the color black to white, from light to shadow connotes how the character undergoes a process of internalization that describes Otherness, thus the staging is the elucidation of a philosophical concept. Palabras clave: Otro, claroscuro, luz, sombra, teatro mexicano, ventana, Comedia sin solución. Keywords: Other, chiaroscuro, light, shadow, Mexican Theatre, window, Comedia sin solución. Para citar este artículo: De la Cruz Nayeli, “Claroscuros de otredad en Comedia sin solución de Germán Cueto”, en Tema y Variaciones de Literatura, núm. 58, semestre I, enero-junio de 2022, UAM Azcapotzalco, pp. 49-59. 49 claroscuros de otredad en comedia sin solución de germán cueto La luz que dilucida la actitud y la indolencia tinto entre los distintos, pero ¿qué se en- de las cosas surge de los sótanos, tiende como otro o distinto?, ¿qué significa del subsuelo de las obscuridades y ser otro entre los otros? Una muestra feha- va levantando las perspectivas, ciente de transmitir la idea de la diferencia es lentamente, con una pesadez su obra Comedia sin solución, la cual es el de pupilar al amanecer. punto de partida para intentar una respues- ta a las preguntas anteriores, pues, en la Arqueles Vela, El café de nadie pieza el tema del Otro es una de sus líneas directrices que se configura por el recurso del claroscuro que a partir de la primera acotación se pone de manifiesto: “La escena. Conocemos a Germán Cueto (1893- –Obscuridad. Al fondo una gran ventana y, 1975) por su adscripción al Estriden- detrás de ella, la fría claridad de la luna”,2 en tismo (1921-1927), como el escultor, las subsecuentes líneas, en ello centraremos por el artífice de máscaras, por su aporte nuestras reflexiones. invaluable al teatro de títeres en México, por En el ámbito cultural del México del si- su colaboración en el grupo Rin-Rin,1 por ser glo xx, Cueto ha pasado a ser reconocido, el expositor en algunos países de Europa, el primero como el escultor seguido del escritor colaborador de Cercle et Carré (1930), por teatral de una de las principales vanguardias su labor de director en el Instituto de Danza nacionales, el Estridentismo, en cuyos már- del Palacio de Bellas Artes (1948), el amigo genes los estudiosos de su proyecto teatral entrañable de Angelina Beloff, el dibujan- han subrayado que tanto su figura como su te, el ceramista, el estudiante fugaz en la Es- obra se tornan poco convencionales. Al de- cuela Nacional de Química Industrial, el co- cir de Evodio Escalante: munista, pese a todo, sigue siendo para el gran el público un artista desconocido. Es Cueto es el menos Estridentista de los Estri- quizá porque tales facetas si bien traducen al dentistas, no porque sus propuestas de los años artista rebelde y de ruptura frente al canon, veinte carezcan de radicalidad, eso está fuera también, determinaron los confines de una de toda discusión, sino por su talante silencio- estética que, por convicción del autor, apos- so, ajeno al alboroto y al estrépito del que ha- tó por erigir un autor-otro entre los otros cían gala muchos de sus contemporáneos de (sus pares iconoclastas), un dramaturgo dis- la vanguardia.3 1 Para el teatro de títeres, en 1932, también colabo- raron la primera esposa del artista, Lola Cueto, An- 2 Germán Cueto, “Comedia sin solución”, en Horizon- gelina Beloff, Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la te. 1926-1927, ed. facs., México: Fondo de Cultura Canal, Enrique Assad, Germán List Arzubide, Rober- Económica (Colecc. Revistas Literarias Mexicanas to Lago, Graciela Amador y Elena Huerta Múzquiz. Modernas), 2011, p. 467. Hacia 1934 Cueto dirigió el grupo Rin-Rin, más tarde 3 Evodio Escalante, “Germán Cueto, un ensayo de res- está al frente Roberto Lago. titución”, en Una Visión Vanguardista, ‹http://www. 50 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 58 nayeli de la cruz No será más bien que la voluntad de ca- Romeu ya ha anotado algunas ideas sobre llar, al interior de lo estrépito, resulta más esta faceta del dramaturgo mexicano: “to- estrepito, intenta ser otro entre los otros, ser da máscara oculta y muestra. Encubre una más distinto entre los distintos. Silvia Pappe identidad visible y a la vez supone otra acaso afirma que en más deseada, más anhelada, más profunda y, por tanto, más real y menos aleatoria”.6 A sus textos al igual que una parte representati- saber, se presenta un elemento que deten- va de la obra plástica, son a la vez resultado de ta una poética de alteridad. una serie de experimentos de desestructuración Francisco Daniel Téllez arguye: estética, y representación simbólica de una épo- ca donde algunos aspectos de una estructura Sin lugar a dudas, Comedia sin solución es una social determinada dejaron de ser funcionales,4 rareza dramática desde el punto de vista de su composición formal. Su progresión lineal, de se trata de dar a conocer propuestas principio a fin, puede dar lugar a la confusión.7 diferentes. Elissa J. Rashkin sobre el trabajo visual La rareza como signo de lo diferente, de anota: “su contribución más extravagante otro. Es claro cómo esa alteridad textual y fueron sus máscaras”, además, lo define de la personalidad autoral ha sido identifi- como “uno de los artistas más difíciles de cada por los especialistas. De entre esos clasificar de su tiempo”, es decir, un autor distinguido por estar al margen de la estéti- 6 5 Teresa Bosch Romeu, “La máscara y su posibilidad de ca imperante. Traigo a cuento lo anterior sugerencia”, en Germán Cueto, un artista renovador, porque tal objeto estético abordado por México, Círculo de Arte, 1999, pp. 17-18. Es intere- Rashkin establece un puente con la escritura sante la lectura acerca de la máscara realizada por teatral, pues en Comedia sin solución el Evodio Escalante en su artículo “Germán Cueto, un ensayo de restitución”, el académico observa como recurso de la obscuridad del que se echa las máscaras de nuestro autor vedan su función mano es una forma de máscara porque no utilitaria o ceremonial para erigirse como “un objeto deja ver el rostro o a ese Otro oculto en los semiótico independiente” y de “contemplación es- tética”, entorno a ellas elabora una clasificación: la protagonistas. Al respecto, Teresa Bosch máscara mimética; la creacionista; la protuberante, primitiva, saturada de consistencia; y la geometrista. Sin duda, de acuerdo con lo mencionado líneas arri- museofedericosilva.org/cueto/articulos/ensayo/› ba, es interesante analizar, con base en el tema del [junio de 2022]. Otro, las imbricaciones que las máscaras pueden 4 Silvia Pappe, “Historias. Una nota preliminar entorno establecer con la pieza Comedia sin solución, cu- al set”, en Estridentópolis: urbanización y monta- yas aproximaciones merecen un estudio a parte (E. je, México: uam-Azcapotzalco (Ensayos, 14), 2006, Escalante, “Germán Cueto, un ensayo de restitución”, p. 21. Una visión Vanguardista ‹http://www.museofederico 5 Elissa J. Rashkin, “Las miradas del Estridentismo”, en silva.org/cueto/articulos/ensayo/› [junio de 2022]). La aventura Estridentista. Historia cultural de una 7 Francisco Daniel Téllez Vázquez, Comedia sin solu- vanguardia, trad. Víctor Altamirano y Daniel Castillo, ción, pieza sintética del Estridentista Germán Cueto México: fce/uv/uam (Lengua y Estudios Literarios), [Tesis de Maestría en Letras], México: FFy L, unam, 2014, pp. 138-139, cursivas mías. 2015, p. 65. TEMA ¶ 51 claroscuros de otredad en comedia sin solución de germán cueto trabajos, los acercamientos de Téllez pres- durante su estancia en París, alude a las tan mayor cuidado a las implicaciones de lo habilidades escultóricas del mexicano: que él llama “juegos intercambiables de los roles (yo-usted-el otro)” porque a partir A veces las manos del escultor de hierro se de ello revisa cómo “el lenguaje entonces es hieren en la lucha con la lámina dura y afilada, objeto teatral en sí mismo y artificio me- traidora como ella sola, con cuchillos en todos diante el cual se condensa la angustia de los sus filos, y entonces el artista, imposibilitado personajes”.8 Me parece que dichos juegos de trabajar, sueña las nuevas concepciones, adquieren, además, una implicación mayor los nuevos monstruos, el gesto heroico de los a través del asunto del Otro en la pieza que modernos cabecillas.9 nos atañe, asunto que el tesista no aborda. Además de Comedia sin solución Cueto Como sucede en dicho arte de lo estáti- es autor de otras obras teatrales: el sainete co donde el creador se debate entre dichos “El Pescador y el Vagabundo”, sobre teatro elementos, de igual forma en la pieza Co- guiñol; escribió “Don Huele Queso” y “Don media sin solución, la pluma del dramatur- Saca Clavos”, las cuales a casi un siglo poste- go se hermana con la paleta del pintor, en rior a su publicación, fueron reunidas por cuyo caso los diálogos de los personajes, Serge Fauchereau en: Germán Cueto, en Ma- las acotaciones y el claroscuro, configuran drid, bajo el sello del Museo Nacional Centro las formas actanciales en el sistema de re- de Arte Reina Sofía-Editorial RM, en 2004. presentación. La apropiación de este modelo Comedia sin solución es una pieza en un organizador del discurso, perteneciente al acto dada a conocer originalmente en la re- ámbito de la pintura,10 se presenta en la di- vista Horizonte (1926-1927) –uno de los dascalia inicial: “La escena. –Obscuridad. tres órganos del movimiento Estridentista–, Al fondo una gran ventana y, detrás de en su número nueve de marzo de 1927, ella, la fría claridad de la luna”,11 con ba- acompañada, como era habitual en los tex- se en la relación binaria de negro-blanco se tos de la época, de un grabado en blanco configura una nueva sintaxis semántica de y negro firmado con las iniciales de rac. lo llamado el Otro, y a partir de las primeras Una década posterior aparece en el núme- páginas el lector-espectador deduce estar ro ciento cuarenta y ocho del periódico Iz- ante una obra diferente. quierdas. No será sino hasta veintiocho años después de su publicación que se lle- vó al escenario. 9 Ramón Gómez de la Serna, “Máscaras de hierro”, En un comentario publicado original- en Serge Fauchereau (ed.), Germán Cueto, Madrid: mente en El Sol de Madrid (1930), Ramón mncars/Editorial RM, 2004, p. 148. 10 Luz Aurora Pimentel, El espacio en la ficción, Méxi- Gómez de la Serna, a quien Cueto conoció co: unam/Siglo xxi, 2001, p. 26. 11 G. Cueto, “Comedia sin solución”, en Horizonte. 1926-1927, ed. facs., México: Fondo de Cultura Eco- nómica (Colecc. Revistas Literarias Mexicanas Mo- 8 Idem. dernas), 2011, p. 467, las cursivas son mías. 52 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 58 nayeli de la cruz De entrada, un punto sustancial que público e ir perfilando otro tipo de espec- aleja a la pieza de los discursos tradicionales tador. La gran tarea del lector-receptor es, radica en estar casi exenta de un hilo ar- a partir de la voz y de la capacidad de la gumental, se nos da cuenta de una breve imaginación, elaborar imágenes (efectos más sustanciosa conversación iniciada en de sentido, una sensación) y representar13 medio de la oscuridad entre los personajes estados de ánimo sobre todo de angustia –Ella, Uno y El otro–, en un espacio único generados cuando los protagonistas se con- acompañado por una gran ventana para frontan con el otro, por ejemplo, en reitera- finalizar con el encendido de la luz blanca dos momentos el personaje Ella expresa: que pasa por el color naranja y el silencio de las voces actanciales. El texto al privilegiar Ella. –La oscuridad me angustia. Si usted pudiera los conflictos vivenciados de un personaje dar con el encendedor… (p. 468). respecto al otro, concede mayor relieve a los Ella. –A mí, sí; me importa más de lo que usted actos internos. Me atrevería a decir que el cree. Y si usted está en el secreto de esta broma, discurso teatral se presenta como un con- le ruego me dé cuanto antes una explicación. cepto filosófico: el Otro, porque describe el Sobre todo: encienda la luz, se lo suplico. Yo proceso que conlleva el encuentro del Yo quiero luz. Necesito ver, ¡quiero la luz! (p. 469). con el Otro, por esta vía aporta la acepción Ella. –No se ponga sentimental. Usted en del término a través de los contrastes del cambio, sólo también al oír mi voz, ha hecho un color negro y del blanco, sobre ello volve- bello fantasma de mí (p. 470). ré más adelante. Ella. –Porque es horrible esta situación (p. 471). La obra, tanto en su nivel escrito como Ella. –¿Quién vendrá a sacarme de este suplicio? de representación, manifiesta formas poco (p. 472). convencionales, pues si bien el drama “es el Ella. –¡Ya por favor! Déjeme usted en paz universo imaginario el que se presenta an- (p. 473). te los ojos y los oídos del espectador”,12 en este caso una de las dos anteriores no se De acuerdo con el fragmento, las sen- realiza, ya que no es una pieza para verse, saciones e imágenes son producidas desde sino para escucharse, pues predomina la la oscuridad, el interior del escenario y la escena en la penumbra donde sólo las vo- gran ventana situada al fondo, que hacen ces, o los diálogos, orientan la imaginación hincapié en esa singularidad de percibir y ex- del lector y del espectador. Así, con base en perimentar la obra de una manera distinta. el claroscuro, se genera y experimenta otra manera de transmitir el hecho teatral y, 13 por ende, crear un nuevo-otro efecto en el René Wellek y Agustín Warren apuntan que la imagen es “una sensación, operación, pero también ‘representa’, remite a algo invisible, a algo ‘interior’. Puede ser presentación y representación al propio 12 José-Luis García Barrientos, Cómo se comenta una tiempo” (“Imagen, metáfora, símbolo y mito”, en obra de teatro, México: Paso de Gato (Artes escé- Teoría literaria, pról. Dámaso Alonso, Madrid: Gre- nicas. Teoría y técnica), 2012, p. 50. dos, 1974, p. 223). TEMA ¶ 53 claroscuros de otredad en comedia sin solución de germán cueto De esta manera resulta oportuno que el bajo una composición de luz negra, blanca autor se apoye en un artilugio de la plástica y naranja. Así, Comedia sin solución resulta como el marco de la ventana, conviene una invitación a ingresar en una experien- aclarar que en las acotaciones iniciales ésta cia teatral diferente y en un recinto de re- se presenta como un atributo del amue- flexión por la complejidad que implica blado, pero hacia la parte media del texto, abordar, desentrañar, con base en tres co- las indicaciones son más específicas, pues lores y las luces un asunto como el Otro, tal oquedad practicada en la pared es, strito sin duda, el receptor ante ello va más allá sensu, un marco: de las convenciones. El tema del Otro también alcanza vigen- (Silencio absoluto. A poco, oyese lejana una cia en el personaje femenino, al atribuirle música de cilindro. Cuando termina, se ve una participación sustancial en la escena, cruzar por el marco de la ventana, la sombra cabe aclarar que si bien todos los actan- del cilindrero, con su instrumento a cuestas.) tes tienen una participación equitativa, Ella (p. 470). obtiene mayor relieve hacia el final de la obra, ante todo, es quien experimenta en primer Ortega y Gasset anota: plano la alteridad. Desde Grecia la figura femenina, al lado de la del bárbaro (la más viven los cuadros alojados en los marcos. Esa relevante en el imaginario helénico), el ex- asociación de marco y cuadro no es accidental. tranjero, el esclavo, la Gorgona, los niños, El uno necesita del otro […] el marco postula los ancianos, esto es, todo aquel que no constantemente un cuadro para su interior, hable la lengua, son sólo algunas de las for- hasta el punto que cuando le falta tiende a mas representativas del Otro. La mujer en convertir en cuadro cuanto se ve a su través.14 relación con el hombre se construía como un otro porque era diferente a éste por En nuestro caso, las funciones del marco se no poseer el logos, el conocimiento, se- trasladan a la idea que Cueto aporta sobre ñala Octavio Paz “la mujer siempre ha sido la obra de teatro, vista como una venta- para el hombre ‘lo otro’, su contrario y su na-marco cuyo contenido “mirado” es el complemento”.15 Siempre enmarcada desde dramatismo del esquema, el Otro, no visto ámbitos de la vida cotidiana y las necesida- sino experimentado, en otro sentido, desde des domésticas, quedó al margen de toda el espacio dramático y el espacio teatral el participación de la vida pública. De modo lector y el público imaginan el contenido que era vista como lo foráneo, lo irracional, de una “pintura” virtual, un gran cuadro 14 José Ortega y Gasset, “Meditación del marco”, en El 15 Octavio Paz, “Apéndice. La dialéctica de la soledad”, espectador, selec. y pról. Gaspar Gómez de la Serna, en El laberinto de la soledad. Posdata. Vuelta a Navarra: Salvat Editores (Biblioteca Básica Salvat), El laberinto de la soledad, pról. Alejandro Rossi, 1971, p. 91. México: fce (Colección Popular), 2009, p. 256. 54 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 58 nayeli de la cruz dependiente del hombre.16 Contrario a lo cia de un nombre propio procura un carác- anterior Cueto en su obra de alguna forma ter genérico que traduce la experiencia del resignifica a la mujer como otredad al situar- otro como una parte esencial de la condi- la en ámbitos metafísicos y ontológicos. Ma- ción humana, así se otorga a la pieza un nifiesta la preocupación por darla conocer sentido universal. por sus capacidades de reflexión, pues en Conviene señalar que en lecturas previas los diálogos iniciales puede intuirse estar el tema del Otro no ha sido identificado ante una figura femenina distinta: como una problemática de esta naturale- za, sino como un “malentendido, esto es, ella. –Es verdad. (silencio corto). –Aunque la imposibilidad de la comunicación”, o un usted todavía no me lo haya preguntado, me “diálogo alternado entre tres seres sin ros- parece conveniente decirle quien soy. tro: Ella, Uno y el Otro, se genera la con- el otro. –No se moleste, con saber que es usted fusión de Ella, al advertir, una vez iniciado el una mujer, me basta para estar encantado. diálogo con Uno, la presencia de un tercero ella. – ¡Gracias!... Sin embargo, le diré, por si en discordia”,17 en primera instancia resulta le interesa saberlo, que usted y yo tenemos el acertado este nivel de lectura que está en mismo nombre. función del argumento, sin embargo, el tex- uno. –Usted también es… to teatral presenta una mayor complejidad ella. –sí: yo también soy… yo (p. 467). que subyace en la vibración colorística ini- ciada a partir de la sombra hasta la luz Es claro cómo se intenta, con base en el para explicar el proceso del Otro, concepto pronombre personal, el paso de lo colecti- que de acuerdo con Emmanuel Levinas, vo a la individual, en cuyo contexto la mu- la relación del Yo frente al Otro (Autrui, lo jer se pronuncia, existe, a través del Yo, distinto) es una confluencia donde el Yo ba- toma la palabra que le fue vedada en siglos jo un ‘movimiento hacia adelante’ siempre anteriores. Quizá en ello radique que el se dirige hacia el Otro para llevar a cabo el autor haya dado mayor importancia a la ‘encuentro’ que implica ‘un salir de sí’ sin caracterización de los personajes por el retorno18 en dirección con el ‘rostro’ del empleo de la voz para, en cierta medida, Otro que ‘revela’ al ‘Yo’. En Comedia sin poner coto a ese silencio. Igualmente, a par- solución, Ella, situada, como el resto de los tir de estos primeros diálogos, la alusión a personajes, en el interior oscuro, se cons- las nomenclaturas que aportan la identidad truye respecto al Otro, la diferencia estriba de los protagonistas hace patente el es- en la búsqueda de la luz: quema de la alteridad en el que confluyen: Ella, El otro, Uno, el Mismo, donde la ausen- 17 E. Escalante, op., cit.; F. Daniel Téllez Vázquez, op., cit., pp. 65-66, respectivamente. 18 Jacques Derrida, “Violencia y metafísica. Ensayo so- 16 Cfr. Leticia Flores Farfán, En el espejo de tus pupilas. bre el pensamiento de Emmanuel Levinas”, en La Ensayos sobre la alteridad en Grecia antigua, Mé- escritura y la diferencia, trad. Patricio Peñalver, Bar- xico: Ediarte, 2011, pp. 11-12. celona: Anthropos, 1989, p. 129. TEMA ¶ 55 claroscuros de otredad en comedia sin solución de germán cueto el otro —Entonces a pesar de todo, a pesar plástico-simbólico, dado que se implica to- mío, más que de nadie la veremos… [la luz] do un degradado colorístico del negro al Cuando sea tiempo. Pero entre tanto, reco- blanco para intensificar el efecto del negro nozcamos que es bien interesante la forma en como medidor y signo teatral de la confron- que se nos ha traído hasta aquí. tación entre ambos personajes y, por tanto, ella —Muy interesante, pero usted sabe ¿por de la angustia realizada en Ella porque su qué y para qué? contraparte, el otro, la pone al descubierto, […] anota Levinas “Cada cosa revela la otra o se el otro— ¿Qué nos importa? revela en función de la otra”.19 Asimismo, ella —A mí, sí; me importa más de lo que se erige la inmensidad de la diferencia, por usted cree. Y si usted está en el secreto de esta ello no resulta gratuita la frase “me encanta broma, le ruego que me dé cuanto antes una la obscuridad”, el color negro representa la explicación. Sobre todo: encienda la luz, se lo otredad en su mayor expresión. suplico. Yo quiero luz. Necesito ver, ¡quiero Es importante destacar que la idea de la luz! la otredad lleva a Cueto a cuestionar el el otro —Si yo pudiera, tal vez haría algo por papel o la función del protagonista desde satisfacer su deseo, aunque fuera contrariando su caracterización hasta su presencia en la el mío, que el es de seguir así… escena, ello deja pensar que la posible inten- […] ción del autor es realizar una abstracción ella —Sí… algún día… ¿pero mientras? Yo de las formas para proyectar los actantes. estaría más tranquila si pudiera ver el sitio en Al respecto, no concretamente en Cueto, que me encuentro, buscar una explicación… sino en el movimiento de vanguardia en el ¡Odio las tinieblas! que se enfiló nuestro autor, Pappe arguye el otro —Yo las amo por propicias. “los personajes ‘típicamente’ Estridentistas ella —Propicias, ¿a qué? ¿Puede usted no suelen tener una presencia exacta: no explicarme? aparecen de cuerpo entero ni suelen tener el otro —No, No puedo explicárselo a usted, rasgos definidos”.20 En Comedia sin solu- pero me encanta la obscuridad. Vea usted ción, son entidades desdibujadas, intan- que ni siquiera el interés de conocer su rostro, gibles, volátiles, no hay duda que estamos de verla a usted con los ojos de la cara, me ante entes diferentes, otros, en los que se hace desear la luz. Con oír su voz me basta hace énfasis en su interiorización. para reconstruirla dentro de mí… y este trabajo Pero la otredad no culmina con la oscu- es más bello que todas las realidades (p. 469, ridad, sino con el paso de ésta hacia la luz, cursivas mías). hacia el blanco, donde los constantes la- Por una dialéctica del sí a las tinieblas y del no a ellas, la protagonista se construye 19 Cfr. Emmanuel Levinas, La huella del otro, trad. como un ser distinto respecto al Otro, y Esther Cohen, Silvana Rabinovich y Marico Montero, México: Taurus, 2000, pp. 58-62. asegura la tensión dramática con un valor 20 S. Pappe, “Personajes”, en op., cit., p. 95. 56 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 58 nayeli de la cruz mentos son el primer paso para el recono- minosidad pues adquieren un valor plás- cimiento del Otro, darle voz, pues de acuer- tico, así se anota en las acotaciones: “vuelve do con Levinas “la particularidad del otro a oírse, más claramente, la misma queja”, es el lenguaje, lejos de representar la anima- “se escucha claramente el lamento” (pp. lidad o el residuo de una animalidad, cons- 471-472). tituye la humanización total del otro”.21 En El cambio es un proceso fundamental la obra, el trayecto se inicia en medio del para llegar a “la experiencia de la otra orilla, silencio con la sombra del cilindrero que cru- [que] implica un cambio de naturaleza”,23 en za por el marco de la ventana, y anuncia, este caso es la luz. En la obra, el paso del según las acotaciones, una serie de lasti- negro al blanco está cifrado tal cambio, este mosas quejas prolongadas y entreveradas último es insinuado por diversas vías: como con los diálogos, que generan una atmós- ya vimos por el encendedor, por la imagen fera de tensión pues el momento ha llegado, del sol (signo de transición de la noche señala Ella la hora: “¡las diez!” (p. 471) para oscura al día) hasta concretarse en la idea realizar el trayecto hacia el Otro, proceso de Voluntad que Ella adquiere: en el cual se efectúan una serie de puntos claves como: ella. –¿Cuándo saldrá el sol?... La búsqueda que estriba en seguir el el otro. –Cuando usted quiera. No se ator- “camino” trazado por los lamentos (mencio- mente más. Seguramente no ignora usted los nados arriba) que conllevan al doloroso milagros que la Voluntad realiza. Es lo más encuentro: “Eso es una queja de dolor…. Sí, cierto, que todo cuanto nos sucede ha sido an- es un lamento, no cabe duda” (p. 471), tes reclamado por nuestra voluntad… que tienen como fin la revelación de la luz. ella. –¡Ya por favor! Déjeme usted en paz. Aunado a lo anterior, el deseo por esa reve- (silencio) lación es patente por el signo teatral del uno. –No vale hacerse ilusiones. Nada puede el encendedor, aludido en diversos pasajes por hombre. Su voluntad no es más fuerte, ni vale Ella: “no le parece que deberíamos buscar más que la voluntad de un títere. el encendedor” (p. 471, cursivas mías). Pero ella. –¡luz!... ¡luz!... ¡¡luz!! regresemos a los lamentos, los cuales son el otro. –¡Eso es!... En cuanto a usted la llame al mismo tiempo un tipo de frontera que con toda la fuerza de su necesidad de ella, la sirve de puente, no de barrera22, que favo- luz vendrá. La voluntad lo alcanza todo. Yo se rece el diálogo con la luz, por ende, resul- lo digo a usted y, aunque me hallo tan bien en tan una extensión del deseo por la lu- la sombra, si usted cree que necesitamos para algo la luz… siga llamándola. Lo más que puedo hacer, es seguirla a usted hasta la luz… 21 Emmanuel Levinas, Entre nosotros. Ensayos para […] pensar en otro, Valencia: Pretextos, 1993, pp. 46-47. 22 Claudio Magris, “Desde el otro lado. Consideraciones fronterizas”, en Utopía y desencanto, trad. J. A. 23 Octavio Paz, “La otra orilla”, en El arco y la lira, González Sainz, Barcelona: Anagrama, 2004, p. 57. México: fce, 2018, pp. 122-123. TEMA ¶ 57 claroscuros de otredad en comedia sin solución de germán cueto ella. –Aunque nada puedo creerle a un loco ella. –No importa… si así podemos al fin salir como usted, basta que sea usted quien me lo de dudas (con rabiosa energía) ¡Venga la luz! ¡Si dice, para desear ardientemente comprobarlo y ella existe en alguna parte, yo quiero la luz! pedirla con toda la energía de mi Voluntad… (en el momento de decirlo, se hace la luz… una (p. 473). luz resplandeciente y deslumbradora que casi ciega. entonces aparece la escena sola… la La protagonista, de acuerdo con el fragmen- luz, que vino a borrarlo todo, la llena de un to, es una “forma” intangible, se sugiere modo absoluto, de un único color: el naranja. como un concepto, Voluntad, que afirma cae, a poco, lentamente el telón.) (p. 473, cursi- su angustiosa modificación. Ese acto-mo- vas mías). vimiento: sombra-voluntad-luz conduce al “‘salir de sí’ sin retorno”: 24 La luz blanca es un paso previo a la revela- ción del yo, ya que la manifestación ab- el otro. –Y… sin embargo… soluta es el naranja, es su símbolo, y el ella. –¿Qué? pronunciamiento de la existencia, es la in- el otro. –Que si no fuera demostrarle debilidad, mensidad y el punto clave de la estabilidad le rogaría que aún esperase un poco. ¡Es tan porque la protagonista deja la tensión de grato este misterio!... Piense que con la luz todo las polaridades. Así se revela Ella bajo un se acabará (p. 473, cursivas mías). Yo naranja en la escena, a quien el resto de los personajes se asimila porque la dife- Hace el viaje sin regreso para conocer los rencia ha concluido, tal color así lo denota, límites de su voluntad permeada de un ca- pues es el único. Si bien la escena está ca- rácter de extrañamiento, como resulta el rente de personajes, considero que éstos encuentro con la alteridad. Asimismo, deseo no desaparecen en su totalidad sino presen- y Voluntad son la antesala a la revelación tan una configuración distinta de caracteri- de su Yo, son el camino más viable hacia el zación y de significarse en el escenario, son trayecto sin regreso que resulta la luz, de ahí signos de color. que el Otro indique “Piense que con la luz En otras palabras, Cueto hace una abs- todo se acabará”. Incluso para evitar la sali- tracción25 de los personajes y por tanto de da de la oscuridad el Otro intenta seducirle o convencerle: “–Que si no fuera demostrarle 25 debilidad, le rogaría que aún esperase un Además de la recurrencia por la máscara y los retra- tos (los perfiles), el abstraccionismo es otra de sus poco. Es tan grato este misterio” (p. 473), constantes que está presente en la obra que nos en cambio la figura femenina asevera: atañe como en su producción plástica, ámbito en el cual destacan sendos títulos: Abstracción (1958), Abstracción (s.f.), Máscara abstracta (s. f.), Mural abstracto (1960), Escultura abstracta (1968), ad- vierte con acierto Evodio Escalante que “Cueto se proyecta como el primero de los artistas plásticos 24 J. Derrida, “Violencia y metafísica. Ensayo sobre el mexicanos que incursiona en los terrenos de la abs- pensamiento de Emmanuel Levinas”, op. cit., p. 129. tracción” (E. Escalante, op., cit.). 58 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 58 nayeli de la cruz la otredad; sobre ellos, en base a recursos Flores Farfán, Leticia, En el espejo de tus pupilas. plásticos, de acuerdo con la acepción del Ensayos sobre la alteridad en Grecia anti- término abstracción, intenta separar, aislar al gua, México: Ediarte, 2011. personaje de su aspecto físico para reducirlo García Barrientos, José-Luis, Cómo se comenta a sus emociones mediante luces, sombras, una obra de teatro, México: Paso de Gato y en un solo espacio que determina el (Artes escénicas. Teoría y técnica), 2012. encuentro, eso es el hombre, emociones, Gómez de la Serna, Ramón, “Máscaras de hie- así lo confirma en una parte de la última rro”, en Germán Cueto, Madrid: mncars/Edi- acotación del texto: “con rabiosa energía”. torial RM, 2004, p. 148. En cuanto a la alteridad, por medio de una Ortega y Gasset, José, “Meditación del marco”, mirada plástica representa y simboliza es- en El espectador, selec. y pról. Gaspar Gómez ta categoría filosófica a través del color, de de la Serna, Navarra: Salvat Editores (Biblio- la triada negro-blanco-naranja para generar teca Básica Salvat), 1971, pp. 89-95. una novedosa sintaxis de otredad teatral. Pappe, Silvia, Estridentópolis: urbanización y montaje, México: uam-Azcapotzalco (Ensa- Bibliografía yos, 14), 2006. Paz, Octavio, “Apéndice. La dialéctica de la sole- Bosch Romeu, Teresa, “La máscara y su posibilidad dad”, en El laberinto de la soledad. Pos- de sugerencia”, en Germán Cueto, un artista data. Vuelta a El laberinto de la soledad, renovador, México: Círculo de Arte, 1999, pról. Alejandro Rossi, México: fce (Colección pp. 17-19. Popular), 2009, pp. 253-275. Cueto, Germán, “Comedia sin solución”, en Pimentel, Luz Aurora, El espacio en la ficción, Horizonte. 1926-1927, ed. facs., México: México: unam/Siglo xxi, 2001. Fondo de Cultura Económica (Colecc. Revis- Rashkin, Elissa J., “Las miradas del Estridentismo”, tas Literarias Mexicanas Modernas), 2011, en La aventura Estridentista. Historia cultural pp. 467-473. de una vanguardia, trad. Víctor Altamirano y Derrida, Jacques, “Violencia y metafísica. Ensayo Daniel Castillo, México: fce/uv/uam (Lengua sobre el pensamiento de Emmanuel Levinas”, y Estudios Literarios), 2014, pp. 125-151. en La escritura y la diferencia, trad. Patricio Téllez Vázquez, Francisco Daniel, Comedia sin Peñalver, Barcelona: Anthropos, 1989, solución, pieza sintética del Estridentista Escalante, Evodio, “Germán Cueto, un ensayo Germán Cueto [Tesis de Maestría en Letras], de restitución”, en Una Visión Vanguardista México: FFy L, unam, 2015. ‹http://www.museofedericosilva.org/cueto/ Wellek, René y Agustín Warren, Teoría literaria, articulos/ensayo/› [junio de 2022]. pról. Dámaso Alonso, Madrid: Gredos, 1974. Fauchereau, Serge, Germán Cueto, ed. Serge Fauchereau, Germán Cueto, Madrid: mncars/ Editorial RM, 2004. 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