Alfaro, Francisco Haroldo (1998). (https://orcid.org/0000-0002-4048-3911) Matera, ciudad y arquitectura italiana. p. 9-24 En: Estudios de tipología arquitectónica 1998 / editores: Luis F. Guerrero Baca y Manuel Rodríguez Viqueira. México: Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Azcapotzalco, 1998. Primera edición, 1998. Fuente: ISBN 970-654-343-3 Relación: http://hdl.handle.net/11191/5284 https://www.azc.uam.mx/ https://www.cyad.online/uam/ http://www.evaluacion.azc.uam.mx/ http://zaloamati.azc.uam.mx Excepto si se señala otra cosa, la licencia del ítem se describe como Atribución-NoComercial-SinDerivadas https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ D.R. © 2016. Universidad Autónoma Metropolitana. Se autoriza copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato, siempre y cuando se den los créditos de manera adecuada, no puede hacer uso del material con propósitos comerciales, si remezcla, transforma o crea a partir del material, no podrá distribuir el material modificado. Para cualquier otro uso, se requiere autorización expresa de la Universidad Autónoma Metropolitana. Francisco Haroldo Matera, ciudad y arquitectura italiana Alfaro El conjunto de 105 mantos rocosos n la cercanía del siglo XXI. nos adentramos a de Matera y el parque arqueológico una nueva forma de ver, evaluar y p reservar y natural de su entorno son una Elos hechos del pasado. Esta simbiosis que la presencia única que muestra las UNESCO define para Matera, es realmente un ejem- diversas actividades humanas. Su plo de esta lectura que evalúa tanto los recursos natu- reconocido valor universal se rales como los cultural es, mismos que el hombre posee manifiesta en la simbiosis entre sus y moldea pa ra su uso y disfrute . A partir de la Conven- características culturales y naturales. ción de la UNESCO sobre Protección del Patrimonio (UNESCO.1993) Cultural y Natural del Mundo, se han definido tres apar- r tados conceptuales de evaluación del patrimonio de la humanidad: los bienes naturales, los bienes cultu- rales y la combinación de ambos, con énfasis en el llamado paisaje cultural (UNESCO, 1972). La "Lista de Patrimonio Mundial " se ha venido es- ,tructurando con una serie, cada vez más larga, de si- tios y o bjetos lo mismo naturales, que urbanos y arquitectónicos. Ese conjunto de bienes forman un amp lio acervo de los mejores logros en la evo lución humana, en relación con el medio ambiente, en dife- rentes geografías y momentos históricos. La lista ins- cribe aquello que entendido como un bien común y universal, debe ser conservado en aras de p reservar materia y memoria de tal desarrollo . En ese contexto, Matera es un asentami ento q ue representa no sólo el encuentro entre humanidad y naturaleza , sino también el camino que el hombre ha tomado pa ra transformar lo natural en un recurso, Profesor Investigador de 105 mismo que modificado da origen a lo cultural. La vi- Departamentos de Métodos y sión de los ecos istemas y el papel del hombre en Sistemas/Teoría y Análisis de I ellos, se puede ejempl ifica r con esta pob lación UAM-Xochimilco y de la ENCRM-INAH. italiana: La economía pastoral trashumante y agrícola utiliza para la edad clásica había plasmado una serie de casas los cauces de los Sassi (mantos rocosos) como un sis- distribuidas en los mantos rocosos (Rocchi, 1988:1-15). tema de protección climática y defensiva para los En el paulatino proceso de la edad medieval, el hombres y para los animales, y como lugar de alma- asentamiento va desarrollándose de tal manera que, cenamiento, de producción agropecuaria y de reco- para el siglo X, no sólo había casas y sistemas lección de agua. Los flujos hídricos que provienen de agropecuarios desarrollados, sino que se da un fuerte la planicie y de las colinas arcillosas son captados, ímpetu constructivo de pequeños templos o capillas encanalados y repartidos hacia las grutas y las gradas (se asume que en la región se asentaron comunidades para controlar la erosión . Estas últimas vienen organi- utopistas) así como un gradual poblamiento de los alre- zados en un sistemas de terrazas que rompen la fuer- dedores de la ciudad con carácter más antiguo. Hacia el za del agua y favorecen la formación de terreno fértil . siglo XIII Matera contó con su primer Obispo, encauzan- Tal estructura es la trama matriz de un sistema urbano do un fuerte sentimiento religioso, con una amplia difu- complejo formado por la composición de elementos sión del patrimonio eclesiástico (Rocchi, 1988:1-15). básicos: grutas, construcciones de toba, jardines col- Para el siglo x:v. se inician transformaciones impor- gantes, canales y cisternas, caminos y vecindarios . Se tantes, como fue la reforma para la administración realiza un sistema general fruto de la correcta econo- comunal. A inicios del siglo XVI, época de cierto de- mía y administración de los recursos poco frecuentes, sarrollo, Matera pasa de 7 a 12 mil habitantes. En el una organización urbana basada en espacios y arqui- siglo XVII se dan signos importantes de crisis, sobre tectura para el agua, la luz y el viento (Laureano, 1993: todo en la relación entre el pueblo y el clero, inclusive 120) se dan enfrentamientos entre los campesinos, los señores principales y la administración comunal. Au- Matera, ciudad e historia arquitectónica nado a ello, la primera mitad de ese siglo se caracte- rizó por algunos sismos, así como por la propagación Matera es una ciudad, capital de provincia, en la re- de ciertas epidemias. Sin embargo, para 1663 Matera gión de Basilicata, al sur de Italia. Su población actual deja de formar parte de la provincia de Otranto, y pasa es cercana a las 60 mil personas, y se encuentra sobre a formar parte de Basificata; y a inicios del XVIII, hay colinas a los 400 msnm, dando el frente hacia el valle una regeneración de las actividades económicas, lo del río Bradano. Por su posición, esta región se en- que se marca inclusive con crecimientos demográficos, cuentra cercana a los mares Jónico y Adriático. Como sobre todo por el incremento de nacimientos. En este ciudad es de gran antigüedad, habiéndose encon- momento se generan nuevos trazados para permitir trado vestigios de algunos asentamientos prehistó- la expansión urbana, dando como resultado una baja ricos, razón por la cual, este sitio ha sido documentado densidad de población en los Sassi. Es precisamente ampliamente, y es lugar común entre los investigado- durante este siglo que Matera es construida casi en res e historiadores sobre los primeros asentamientos su totalidad (Rocchi, 1988:1-15). sociales de la humanidad. Para los albores del siglo XIX, se da un rápido cre- En este lugar es posible encontrar diferentes eta- cimiento de la sociedad burguesa de origen rural. así pas de desarrollo, desde la época prehistórica, con el como los primeros empresarios agrícolas. Son de he- influjo de la Magna Grecia así como del Imperio Ro- cho ellos quienes se insertan como parte de las fuerzas mano; pasando por el Medioevo y el Renacimiento; sociales, consiguiendo poder político y estructurando llegando a los impulsos de la época moderna. De al- algunos instrumentos legislativos que les favorecen. guna manera sería posible describir el asentamiento Es así que tienen acceso a la propiedad de las tierras a través de esos diferentes momentos. Durante los comunales, e incluso a aquellas confiscadas a la igle- periodos paleolítico superior, neolítico y ya en la edad sia y a los antiguos señores de origen feudal. Esta si- de los metales, en el sitio se va formando lo que se tuación particular hace que los campesinos y los conoció como la civi lización apenninica, misma que pastores se hacinen en los Sassi, ocupando establos. .- "" ""':'::.- .~, . r:. ~- .. "l \.. " -< y-4.. . ..J- ') ...... J CI ~ . ",- ' • l.,!.¡ . ~) i '~ ~ .' '_ .---.- r-;~.c~·. ..... 0_. ... Lámina 1 Si bien la ciudad de Matera es representativa del desarrollo al sur de la peninsula itálica, sus características urbanas y arquitectónicas son únicas, debido a la forma de utilización del lugar. bodegas, templos rupe~tres, así como en grutas la ejecución de algunas obras de carácter público, in- excavadas en la roca (Rocchi, 1988:1-15). cluyendo la construcción del Vil/agio Venusio (destina- Ya en el siglo XX ese hacinamiento empieza a ser do a los confinados políticos). De entre las obras urbanas observado con cuidado, creando una especie de con- destaca la realización de la calle que liga a los Sassi con ciencia de parte de la clase 'pol;tica, y de la opinión la planicie superior, sede de la Matera moderna. Du- pública, sobre la problemática del asentamiento. En rante la Segunda Guerra Mundial se inicia el último pe- 1904 se decreta la Ley 140, conocida como Zanardelli, riodo de vida de los Sassi, y para 1943 hubo inclusive que buscaba regular el régimen de las obras públicas. una revuelta de campesinos (Rocchi, 1988:1-15). Ya para 1927, y en los inicios del periodo fascista, Matera En 1948 se alzan voces que denuncian las condi- se convierte en capital de provincia, razón que pf!rmite ciones de vida en Matera, particularmente del hacina- miento de los Sassi (contaba con 16 mil habitantes, mente golpeada de manera importante por el paso que representaba el 70 % del total). Se habla de pro- de la guerra. Esa conciencia social fue sensibilizada miscuidad, grutas antihigiénicas, falta de agua, inexis- por tal narración, a través de los ojos de un personaje tencia de redes de drenaje, etcétera. Para 1952 se de la novela: decreta la Ley 619, conocida como la de saneamien- to, que in icia el desalojo de los Sassi hacia el Pensé desarrollar rápidamente mis cosas por hacer ... asentamiento en lo alto de la planicie, misma que se y finalmente me puse a buscar la ciudad. Alejada ahora complementa con la Ley 219, que procura la construc- un poco de la estación, llegue a una calle, que de un ción de nuevos alojamientos (Rocchi, 1988:1-15). solo lado estaba flanqueada de casas viejas. y del otro veía hacia un precipicio. En aquel precipicio está Llegué a Matera, ... hacia las once de la mañana. Había Matera. Pero desde donde yo estaba no se veía casi leído en la guía que era una ciudad pintoresca, que nada por la excesiva pendiente de la cañada que des- ameritaba ser visitada, que hay un museo de arte anti- cendía casi verticalmente. Veía solamente, asomán- guo y algunas curiosas casas trogloditas. Pero cuando dome, algunas terrazas y senderos, que cubrían a la salí de la estación, vi un edificio moderno y más bien vista las casas más bajas. De frente había un monte lujoso, y miré alrededor. buscando en vano con los ojos pelado y yermo, de un feo color grisáceo, sin señas la ciudad. La ciudad no estaba. Era una especie de alti- de cultivos, ni siquiera un árbol; solamente tierra y pie- plano desierto, circundado de montículos yermos, teji- dras golpeadas por el sol. En lo bajo corría un peque- dos de tierra grisácea llena de pedruscos. En ese ño torrente, Gravina, con poca agua sucia y deprimida desierto surgían, esparcidos aquí y allá, ocho o diez entre las rocas del arenal. El río y el monte tenían un grandes edificios de mármol, como aquellos que se aire sombrío y maligno, que hacían encogerse al co- construyen hoy en Roma, la arquitectura de Piacentini, razón. La forma de aquel barranco era extraña; como con portales, suntuosas arquitrabes, solemnes escritu- aquella de dos medios cuerpos colindantes, separa- ras latinas y columnas que brillan al sol. Algunos de dos por un pequeño espolón y reunidos en la parte el/os no estaban terminados y parecían abandonados, baja en un punto en común, donde se veía, a lo lejos, paradójicos y monstruosos en aquella naturaleza des- una iglesia blanca, Santa María de Idris, que parecía esperada. Había una escuálida colonia de casas para fijada en la tierra. Estos conos invertidos, estos dos trabajadores, construidas de prisa y ya presas del dete- cuerpos, se llaman Sassi: Sasso Caveoso y Sasso rioro y de la suciedad, colindantes con aquellos gran- Barisano. Tiene la forma con que, en la escuela imagi- des edificios y cerrando, lateralmente el horizonte. naba el infierno de Dante. Y comencé yo a descender Parecía el ambicioso proyecto de una ciudad colonial, por una especie de camino de herradura, de poco a quizá improvisado e interrumpido desde el principio poco hacia el fondo. La callejuela, estrechísima, que por algún mal aroma, o más bien el escenario de mal descendía serpenteando, pasaba sobre los techos de gusto de un teatro abierto para una tragedia dan- las casas, si así aquellas podían ser llamadas. Son gru- nunziana. Estos enormes palacios imperiales y del no- tas excavadas en la pared de arcilla endurecida del vecientos eran la Comandancia, la Prefectura, Correos, barranco: cada una de esas tiene al frente una facha- el Municipio, el Cuartel de Policía, el Edificio del Parti- da; algunas son inclusive bellas con algún modesto do Fascista, la Sede de los Gremios, el Edificio de la ornamento del siglo dieciocho. Estas aparentes facha- Opera, y así otros. Pero ¿dónde estaba la ciudad? das, debido a la inclinación de la orilla, se levantan Matera no se veía (Levi, 1990:73-77). desde abajo al filo del monte, y en lo alto sobresalen un poco: en aquel pequeño espacio entre las facha- Esta visión es parte de la descripción que Carla Levi das y el declive pasan las calles, y son en conjunto hace en su narración novelada Jesucristo se detuvo pavimento para quien sale de las habitaciones de arri- en Eboli, y tal descripción publicada en 1945, desper- ba y techo para aquellas de abajo. Las puertas esta- tó una inusual reacción social en toda Italia, reciente- ban abiertas por el calor. Yo miraba al pasar. y veia al interior de las grutas, que no tienen otra luz y aire que no sea aquella de la puerta. Algunas no tienen ni si- quiera eso: se entra desde arriba, a través de clarabo- yas y escaleras. Dentro de aquellos hoyos negros, desde las paredes de tierra veía las camas, los míse- ros enseres, los andrajos extendidos. Sobre el pavi- mento estaban recostados los perros, las ovejas, las cabras, y los marranos. Cada familia tiene, en general, una sola de aquellas grutas por toda habitación y ahí duermen todos juntos, hombres, mujeres, niños y ani- males. Así viven veinte mil personas. Había una infini- dad de niños. En aquel calor, en medio de las moscas, entre las polvaredas, salían por todos lados, comple- tamente desnudos o cubiertos de harapos. Yo no ha- bía visto nunca tal imagen de miseria: yeso que estoy habituada;por mi trabajo, a ver cada día decenas de niños pobres, enfermos y mal atendidos. Pero un es- pectáculo como aquel de ayer no lo había ni siquiera imaginado. Vi algunos niños sentados en el quicio de las casas, entre la suciedad, bajo el sol que quemaba, con los ojos semicerrados y los párpados rojos e hin- chados; y las moscas les pasaban por los ojos, y aque- llos estaban inmóviles y no las espantaban ni siquiera con la mano. Si, las moscas les pasaban por los ojos, y aquellos parecían que no las sintieran. Era la conjunti- vitis endémica. Sabía que existía, por ahí: pero verlo así, entre la sucieda"d y la miseria, es otra cosa. Otros niños se encontraban, con las carillas arrugadas como de viejos, y esqueléticos por el hambre; los cabellos llenos de piojos y de costras. Pero fa mayor parte te- nían unas grandes panzas hinchadas, enormes, y la cara amarilla y enfermiza debido a la malaria. Las mu- jeres, que me veían mirar por las puertas, me invita- Lámina 2 ban a entrar: y he visto, en aquellas grutas oscuras y La estructura urbana de Matera reconoce la topografía del sitio, malolientes, algunos niños recostados en la tierra, de- generando una doble trama: la de los Sassi en las laderas y la de bajo de las hamacas, que batían los dientes por la fie- la ciudad moderna en la planicie superior. bre. Otros se arrastraban a duras penas, reducidos a piel y huesos por la disenteria. He visto también aque- llos con rostros de cera, que me parecían enfermos en medio de una ciudad golpeada por la peste. Con- de cualquier cosa peor que la malaria, quizá alguna tinúe descendiendo hacia el fondo del pozo, hacia la enfermedad tropical. quizá el Kala Azar, la fiebre ne- iglesia, y una gran muchedumbre de niños me seguía, gra. Las mujeres, delgadas, con los niños de pecho a pocos pasos de distancia, e iban mano a mano au- desnutridos y sucios aferrados a sus senos marchitos, mentando. Gritaban algo, pero yo no acertaba me saludaban gentiles y desconsoladas: a mi me pa- comprender aquello que decían en su dialecto incom- recía, en aquel sol segador, de hallarme casualmente prensible. Continúe descendiendo y aquellos me se- Lámina 3 La acCidentada trama de los Sassi, se transforma en un complejo conjunto habitacional de tipo vecinal, en donde conviven seres humanos, agricultura y animales, en espacios diversos. guían y no cesaban de llamarme. Pensé que quisieran barroca. Y alzando los ojos vi finalmente aparecer, una limosna y me paré: y hasta entonces d istinguí las como un muro oblicuo, toda Matera. De ahí parece palabras que aquellos gritaban ya en coro: "iseñori- casi una ciudad verdadera. Las fachadas de todas las' ta, dame la quinina! iseñorita, dame la quinina!". Dis- grutas que parecen casas, blancas y alineadas, pare- tribuí aquellas pocas monedas que tenía, para que se cían que me miraban, con los huecos de las puertas, compraran unos caramelos: pero no era eso lo que como negros ojos. Es verdaderamente una ciudad be- querían, y continuaban, tristes e insistentes, a pedir la llísima, pintoresca e impresionante. Hay inclusive un quinina. Habíamos entonces arribado al fondo de bello museo, con algunos vasos griegos ficticios, yal- la boca, a Santa María de Idris, que es una bella iglesita gunas estatuillas y algunas monedas antiguas, encon- Lámina 4 El esquema de la Matera antigua da lugar a dos barrios: Sasso Caveoso y Sasso Barisano, divididos y unidos por la Civita, conjunto urbano donde se ubica la catedral, antes de arribar a la planicie de la ciudad actual. tradas en los alrededores. Mientras lo visitaba, los ni- (1986), que establece la programación y seguimiento ños estaban todavía afuera bajo el sol y esperaban de las obras de restauración, urbanización y prepara- que yo llevara la qiJinina (Le vi, 1990:73-77). . ción para el uso. En el siguiente año se propusieron dos concursos para proyectos ejecutivos, así como En 1967, con la Ley 126, se construyen nuevas vi- para la realización de obras de consolidación estruc- viendas, y se inician los programas de adaptación de tural de los inmuebles existentes en dos áreas del los viejos Sassi. Esta leyes modificada en 1971, por Sasso Caveoso, lo que resultó en la primera interven- la 1043, en la que se proponen las normas de acción ción verdadera en el sitio. Para diciembre de 1993, para desarrollar concursos internacionales para la re- Matera es inscrita en la lista de Patrimonio Mundial cuperación de los mantos rocosos. El primer concur- de la UNESCO. so se desarrolla en 1974, mismo de carácter internacional, buscando generar proyectos para el Matera y su medio ambiente arreglo, utilización y restauración de los Sassi, decla- rándose desierto el primer premio. Para 1978 se da Los primeros asentamientos se dieron en una estruc- luz a la Ley 457, que establece las normas para la tura geológica particular. Dicha estructura es el marco edificación con carácter residencial y recuperación ambiental, duro, seco, matizado por el color y la tex- del patrimonio arquitectónico y urbanístico existen- tura del sitio, en donde se da una evolución por de- te (Rocchi, 1988:1-15). más atractiva. El sitio es una barranca que tiene como En 1980 y con las normas previas, se arriba a los bajo fondo la llamada Gravina de Matera, un torrente planes de recuperación del Sasso Barisano, de acuer- pluvial, a partir de la cual se elevan las laderas de do a la Ley 219; dándosele continuidad con la Ley 771 mantos rocosos de tobas calcáreas. En esa estructura en pendiente, y hacia los 350 metros de elevación, se La arquitectura y el urbanismo de Matera muestran las oquedades naturales que dieron pie a las primeras cuevas utilizadas por una población tras- La escasez de recursos, la necesidad de darles a los humante que encontró refugio para sus animales, para pocos un uso apropiado y comunitario, la economía su producción agrícola y para ella misma. En una pri- de la tierra y del agua, el control de la energía del sol mera época, en el periodo paleolítico, esas grutas y del viento, el conocimientos de las leyes de la me- naturales fueron utilizadas má's con un carácter sim- Cánica y de los fluidos, han guiado la organización de bólico que utilitario. los Sassi de Matera. La acción del hombre no recae simplemente en el ambiente, sino que lo transforma Estos ambientes, como la Gruta de los Murciélagos, en una estratificación de intervenciones basadas en fueron utilizados hasta el paleolítico, y quizá tuvieron la gestión armónica del espacio. Los terraceados y el un uso ritual más que de habitación. La cueva que se uso de la actividad agropecuaria trashumante, los ar- quitó a las fieras era demasiado importante para ser caicos métodos para defenderse del calor y del frío, una simple morada: era un lugar sagrado para sepul- para conservar los productos, para recoger el agua y tura, tesoro y templo (Laureano, 1993: 109). llevarla a los huertos, sobre canales desarrollados hasta las cuevas y hasta la cisterna, punto nodal de la orga- Se dice que quizá esas funciones fueron continuas, nización vecinal, constituyen una matriz identificable aún en la época neolítica, ya que la habitación se daba sobre la que se desarrolla el tejido urbano (Laureano, realmente en el campo de las planicies cercanas, a 1993:109). través de excavaciones en el terreno, que a manera de sótanos, eran el refugio de esas primeras sociedades. En este gran corte natural y escarpado de la Gravina, Ya para la era de los metales, es-posible que se haya con esos dos conos invertidos a los que se hacía refe- iniciado el proceso de asentamiento en los mantos rencia en el texto de Cario Levi, fue donde se dio un rocosos emergentes de la Gravina, ya cerca de los 400 ampl io e intenso trabajo para generar terrazas y m . A esa altura la materia calcárea presentaba cierta excavaciones que permitieran algunas actividades consistencia tierna, debido a lo poroso y Iig~ro que agropecuarias. De esas manufacturas, una de las cons- era el material logrado por la cimentación de ese es- trucciones más importantes fueron las cisternas, elabo- trato de origen volcánico. radas en subterráneos en forma de campana, con fines Por razones particulares de asolea miento y pro- productivos, que son sin duda el hecho más antiguo, tección, la ocupación se da sobre la orilla oriental, incluso que las viviendas . En las estructuras de estos en donde la toba emerge de un modo más consis- mantos rocosos, existen dos cauces originales en los tente . En esa loma surgen los Sassi, barrios que se Sassi, mismos que permitieron formar un imponente moldean sobre la morfología de este banco de roca sistema de recolección de agua, tanto con intencio- fácilmente excavable. Dos grietas a manera de cu- nes de regadío, como de almacenamiento para netas que la población del lugar llamó grabig/ione abastecimiento de humanos y ganado. Las cisternas (pequeñas gravinas) lo atraviesan hasta introducirse realmente fueron muchas en número, superando a las a la Gravina de Matera . Esas aperturas en el terreno cuevas habitadas, por lo que auxiliaban para cubrir la forman dos cauces separados por una manto calcáreo necesidad de agua para consumo, así como para la más elevado . Esa conformación geológica da pie a producción, de lo que da testimonio la organización los dos barrios: el Sasso Caveoso y el Sasso Barísano, de terrazas cortadas en la piedra, para actividades quedando como elemento central y nodo de este agrícolas en huertos y jardines 11 colgantes " . asentamiento urbano la Cívíta, formando un conjun- Con el paso del tiempo el carácter habitacional fue to que se muestra como el escenario de un teatro a tomando espacios destinados a la agricultura e inclu- cielo ab ierto, dándole al sitio un cierto carácter sive introduciéndose en las antiguas cisternas, por lo escénico. que la casa Materana empieza a desarrollarse, arman- do colectivos habitacionales, vecindarios, que utiliza- ban el agua para fines domésticos . Cuando la población aumentó, surgieron nuevas necesidades hidráulicas, generándose cisternas ya con otro carác- ter arquitectónico. La unión entre los sistemas de agua y las cavidades, el proceso de transformación de éstas en habitacio- nes, la evolución .de los principios constructivos y el uso de nuevas técnicas para los dispositivos hidráuli- cos, llevan en el tiempo a una continua combinación entre los tipos arquitectónicos de las cisternas y aque- llos de las casas. En el complejo monástico rupestre de San Nicolás de los Griegos el vestíbulo de ingreso a las dos naves está excavado en una gran cisterna en fo rma de campana, que, en su bóveda, ha permitido la recuperación arqueológica de un horno de la edad de bronce. En Murge, dispositivos de recolección de agua más recientes tienen la forma de casas sumergi- -4 das en el terreno, de las cuales despuntan en la su- L.4l11 iotle . perficie sólo los techos de la cubierta . Este tipo de O~~nJd~ "1r~ cisterna, visible desde las plazuelas anteriores a los Sassi, no lejano de la aldea neolítica, cerca del cortijo de Radogna, fue realizado en el fondo de un peque- ño aljibe . La parte sumergida en el terreno tiene la intención de filtrar y recoger los fluidos hídricos to- mados de la parte superior en donde hay un pozo, un vertedero y algunos estanques para abrevar a los ani- males. La estructura hidráulica tiene en los depósitos subterráneos un genial di.;;positivo de producción Lámina 5 hídrica, y con la parte superficial del techo a dos aguas El desarrollo de Matera significó pasar de las grutas como formando un frontón, asumen su forma y cualidad ar- refugios naturales, a la elaboración de una trama cultural que quitectónica: es un verdadero y real templo del agua cuenta con más de 2000 años de evolución, mostrando así la (Laureano, 1993: 111). unión de edificio-ciudad-territorio. Las grutas se convierten en la forma original de la arquitectura habitacional y son modificadas parcial- De la gruta se originan las formas y los tipos de la mente por la excavación humana . El trabajo en bóve- arquitectura construida. Con las tobas obtenidas de da sobre la roca, es posteriormente consolidada por la excavación se realizan las paredes que cierran la sillares de toba, trabajados a manera de dovelas dando entrada. Este muro de clausura se llama "palomba ", la forma final de un arco . El mismo material extraí- y el término con el cual en Matera se llaman todas las do sirvió para generar el taponamiento de la gruta, grandes cisternas es "palombaro ", siendo la cisterna dejándose sólo los pasos en vanos dimensional mente el uso más antiguo de las amplías cavidades selladas. controlados. Se generaron así los palomares/que die- En latín el palumbarium era un remanso artificia l de ron ese toque característico al lugar. agua; la palabra deriva de la actividad del plomero, que con el metal dejaba completamente impermea- Baste recordar que en el caso de la cueva, ásta podía ser bles, soldadas, las superficies (Laureano, 1993: 111). ampliada excavando hacia el interior del manto rocoso, de acuerdo a las necesidades de sus ocupantes. Algunos investigadores han llegado a proponer que la antigua y constante práctica de forrar el interior de Las ventajas y desventajas recíprocas, están unidas de- las grutas con sillares de toba, y luego continuar hacia b ido a la circunstancia de que es la excavación de las el exterior con esa forma constructiva, haya sido el ori- cuevas lo que permite obtener el material de cons- gen de las bóvedas. Tal construcción externa, prolon- trucción del "Iamione", motivo por el cual los dos ti- gada más allá de la boca de la cueva, se volvió pos terminen coexistiendo sin que uno suplante al completamente autónoma, generando una unidad ha- otro. Como en el tiempo el "Iamione" se ensambla bitable que fue bautizada con el término lamia o en un tipo constructivo complejo, así los subterráneos lamione, en la que anchos muros de toba funcionaban (cisterna), terminan siendo verdadera arquitectura con como elementos soportantes de la bóveda de cañón ambientes de geometría precisa y proporcionada, sos- edificada. Estos muros fueron constru idos por un siste- tenida con arcadas y decorada de nichos y cornisas ma de doble muro, con sillares externos e internos mam- (Laureano , 1993:114). posteados, rellenando el espacio entre ellos. En relación con sus proporciones, los muros tienen más largo en Desde el punto de vista ambiental, una de las inno- profundidad, lo que da a los espacios esa sensación vaciones constructivas generadas en el sitio fue el longitudinal hacia el interior. Esta proporción dimen- manejo hidráulico. Se partía del principio de que el sional generó módulos precisos. agua en torrente, que bajaba por las laderas, debía ser fragmentada y repartida en cauces que provoca- La amplitud está estrechamente ligada a la necesidad ran fluidos controlados de recolección, a través de de las paredes que reciben el empuje de la bóveda. canales, cisternas, pozos y grutas, permitiendo con ello Por lo tanto, cuanto más grande es la arcada más gran- reducir pendientes fuertes y evitando erosiones de deberán de ser los muros, dando esto proporcio- destructivas. nes y módulos constructivos precisos. Los viejos Es ahí donde resalta el corte del terreno para ge- maestros constructores recomendaban la "ley del cuar- nerar las terrazas artificiales, ya que cumplían con este to ": las paredes deben ser gruesas por lo menos un papel de amortiguar la caída del agua, pero también cuarto del claro del arco. Los lados cortos cerraban el porque permitieron el asentamiento de unidades ha- frente y el fondo de l "Iamione ". No teniendo funcio- bitables. Sobre cada terraza artificial, que era sostenI- nes estructurales, son los lugares donde se pueden da por el manto rocoso o por muros mamposteados, hacer los vanos de acceso y de ilum inación. La cubier- . se abrían grutas cuyos ingresos giraban en torno a una ta de tejas está hecha de tal manera que las paredes plazoleta o espacio abierto en forma de herradura . perimetrales sean más altas que el techo para permi- Estas grutas perseguían los estratos calcáreos en la tir la canalización controlada y la recolección del agua profundidad de las rocas, y a la manera de los dedos p luvial (Laureano, 1993: 111 -14). de una mano, las grutas penetraban en una especie de trazo radial, en donde las centrales eran más pro- El lamione, con su estructura y ambiente único, en fundas. Algunos análisis han podido demostrar que la algunas ocasiones se conformó, por esos grandes mu- orientación de la gran mayoría de las cuevas. grutas y ros laterales portantes que sostenían a una pesada bó- casas, debido a que su posición geográfica es el sur. veda y que no podían ser perforados para alojar vanos, permiten la penetración solar de manera relevante. en la única iluminación, que era por el vano de la facha- procurando luz y calor al interior de los cuartos. da de ingreso. El resultado era el de una gruta construi- da , ya no excavada , con pocas posib ilidades de La necesidad de iluminación está determinada por la ampliación debido a las limitaciones físicas del exterior. forma de la excavación y, junto al uso de recoger el agua por gravedad, determinan su desarrollo no com- pletamente horizontal, y con una pendiente que avan- za conforme a la profundidad. Se crean múltiples planos de cisternas sobrepuestos a lo largo de las galerías que se hunden sesgadamente en el bajosuelo. La inclinación del recorrido permite a los rayos sola- res penetrar hasta el fondo y facilitar la aireación . Es posible que la excavación misma se efectuara siguien- do la proyección del sol en el fondo de la pared. De ;:r-" hecho en las cuevas dirigidas al sur; las galerías se con- tinúan en profundidad de acuerdo con la inclinación de los rayos solares determinados por la altitud del sol durante el año. En invierno el sol alcanza el punto más bajo sobre el horizonte y, la excavación, se desa- rrolla en profundidad con un recorrido calculado para recoger hasta el fondo la energía irradiada y funcio- nando para el almacenamiento del calor. En las esta- ...~ . . ciones calurosas el sol se encuentra más alto en el t . ,il ~. .., zenit, ;t la luz no golpea directamente la parte termi- nal de las cisternas, que permanecen frescas y húme- Lámina 6 das . Sobre la pared del fondo de estas largas El concepto partió de una organización comunal que perm lt lo cavidades a menudo se esculpían nichos con varios el desarrollo de unidades habitables a partir de entrepaños que, como un meridiano, siguen los mo- cavemas alrededor de un patio, concepto que evolucionó con la vimientos solares durante el año marcando en las va- ampliación al exterior de dichas viviendas. rias estaciones el punto alcanzado por la luz en las entrañas de la tierra (Laureano, 1993: 115-16). cerró parcialmente la plazoleta en forma de herra- dura, generando un ambiente más íntimo y protegi - Este sistema de cisternas, en diferentes planos ho- do para el vecindario . Debido a la construcción de rizontales, se ligaba con pozos y con otro tipo de esta arquitectura del lam;one, la recolección de las dispositivos de aireación vertical. Una forma de ase- aguas de cubierta se convirt ió en un medio más para gurar el mejoramiento del agua era la filtración, mis- alimentar los mantos hídricos del sitio. El Jardín o ma que se conseguía conectando decenas de huerto precedente dio paso a una especie de ejido cisternas, por medio de tuberías, canales y filtros, por urbano, a donde se dirigía el agua previamente re- lo que el pozo de alimentación facilitaba un agua de- colectada . Por la necesidad de conectar la Vida de purada. Era como un sistema de alambiques confor- los diferentes niveles de la ciudad, las antiguas caí- mado por cisternas en forma de campanas, muy das o bajadas laterales de agua , se convirtieron en cercanas entre sí, que permitían pasar el líquido de escaleras, dándole esa perspectiva vertical al com- una a otra, sedimentando materia y purificando el plejo urbano. Fue así que la red de canales horizon- agua. tales para llevar agua, se modificó poco a poco para Toda esta estructura servía lo mismo para apoyar dar cabida a caminos y senderos que permitieron el la producción agrícola, que par., la manutención de acceso a los diferentes vecindarios. Se sobrepUSie- animales y para el consumo de la comunidad. El paso ron techos, canaies, terrazas, calles , ja rd ines casI en de un asentamiento rural a uno con características un tejido de elementos co lgantes. urbanas se dio debido a la facilidad de desarrollo Los lamion; col indantes y sobrepuestos forman ha- que el lamione permitió. Esta prolongación externa bitaciones, ambientes y pisos. Los techos de las casas Lámina 7 Lámina 8 La sobreposición de cisternas, grutas, edificaciones, jardines, calles, Este esquema de plantas, permite hablar de esa continuidad escaleras y terrazas, dan ese carácter colgante al sitio, que pende entre los espacios insertos en la roca, y las construcciones de la roca, en una interesante relación entre naturaleza y cultura. externas. El carácter vertical del sitio se destaca por la continuidad de las escaleras interconectadas. inferiores alcanzan el filo del escalón superior que se vecindario se cierran completamente, dejando un in- extiende sobre ellas con la calle o los jardines de las greso en arco sobre el cual pasa un corredor de ins- casas superiores, determinando el paisaje urbano con pección, dando origen a una casa con patio, que con la formas de terrazas degradantes. Es posible ver el tiempo se define c?mo un tipo habitacional autó- despuntar tras las rocas la fronda de un higo o nomo. En otras situaciones, completos planos encontrarse, al nivel de los techos, la ordenada trama terraceados con gradas se conjuntan en una gran fa- de un huerto. Cada mínima superficie plana está des- chada palaciega, que esconde, detrás del alzado de tinada para cultivar jardines colgantes y pequeños ar- un edificio construido, una realidad de rocas, galerías boles frutales. Cuando las habitaciones se elevan más y grutas (Laurean o, 1993:117-18). allá de la escalera superior se les abre un acceso, dan- do lugar a una estructura urbana similar a una calle Al recorrer Matera uno puede sorprenderse por la con- cerrada por dos fachadas. tinua estructura de galerías, techos, terrazas, caminos, desniveles, sobreposición de edificaciones, techos y cu- La tipología del "Iamione", ensamblado en varios mo- biertas que son el sendero del nivel superior. Es posible dos, permite realizar casas, palacios e imponentes con- distinguir esta evolución de grutas, lam;one, terrazas en juntos arquitectónicos . Algunas estructuras de gradas, fachadas dirigidas hacia la barranca, en una com- oosición que da un esquema, ya no arquitectónico, sino urbanístico: con las antiguas plazoletas en forma de he- rradura, modificadas por él crecimiento arquitectónico, se termina por cerrar el espacio con una puerta en for- ma de arco, generando una plaza cerrada, que termina convirtiéndose en un patio común de los vecindarios. Las casas con patio empiezan a ser desarrolladas, consi- guiéndose una serie de edificaciones complejas y ricas en detalle. Estos son decorados con frisos y sillares en punta de diamante labrados en la toba y tienen las plantas su- periores aligeradas por loggias y terminan con un te- cho de mansarda abierta, útil para secar los productos agrícolas. Las escaleras externas en arco rampante pe;miten acceder a las habitaciones sobrepuestas en otros niveles. La pared de cierre para el ingreso es a menudo remetida, dejando vista la parte terminal de la bóveda. Se crea una arcada que, al nivel del terre- no, da sombra a la entrada y, en los niveles superio- res, crea los balcones característicos. Algunas soluciones constructivas sorprenden por su ingenio. La perforación'practicada sobre los arquitrabes de las ventanas para aligerar en ese punto delicado el peso del muro es llamada por los maestros constructores de Matera "malizia H Se convierte de hecho en un adorno amanerado, que maliciosamente esconde de manera elegante una importante solución estructu- ral. Expedientes técnicos muy similares es posible en- Lámina 9 contrarlos en las excavaciones arqueológicas de Umn la secuencia, de cubiertas y calles, de terrazas y jardines, fue El Jimal, una ciudad en el desierto del Jordán de la posible gracias a las formas constructivas logradas al paso de años. Es posible que arcos y bóvedas hayan tenido su origen en época helenística. Giuseppe Flavio, historiador del estos impulsos edificatorios. siglo 1 d. c., en su obra La Guerra Judaíca ( IV, 1, 23), describe en esta extensa región, sistemas urbanos muy similares a aquellos de los Sassi, con habitaciones cuyos ejemplificación de lo extraordinario que puede ser un techos están al nivel de la~. calles, así como con cistemas resultado de crecimiento en el tiempo, que termina subterráneas (Laureano, 1993: 118-19). conformando una estructura que es de hecho un tapiz de intenciones y de variantes que parten del mismo Esta evolución permitió desarrollar soluciones cada origen pero que se adecuan con el paso del tiempo. vez más complejas en donde lo~ procesos constructi- Matera tiene una trayectoria tal que es difícil imagi- vos no fueron destructores de la obra precedente, sino naria en su época de mayor lucimiento, ahora que se por el contrario, se integraron de tal manera que die- nos ofrece como un espectáculo funerario, en donde ron como resultado un complemento en la trama ori- la necrópolis pareciera ser la única manera de enten- ginal, como una especie de estratificación lógica y der este conjunto, y la necrología la única manera de ordenada en un aparente caos. Es esta una clara leer su historia. El investigador Pietro Laureano sintetiza así la evo- Tejido urbano lución de Matera hasta nuestros días: En el altiplano se observan cortijos rupestres y corti- jos construidos. Vecindarios hundidos. Casas y pala- Tip o base cios. En la zona de la Gravina existe ya una integración En el altiplano el ambiente es boscoso; claros en la vertical de los niveles edificados; as i como una selva; lucus. Existen refugios y algunas fosas neolíticas; densificación de la habitación; utilizando redes de cis- recintos y estacadas; cisternas en forma de campana. ternas así como realizando otras cisternas en los luga- En las márgenes de la barranca existen grutas natura- res elevados. les sobre el perfil calcáreo; retenciones de agua de escurrimiento y estanques sobre las grutas. canaletas Saturación del tejido urbano labradas sobre la pared y cisternas bajo los umbrales; Existe ya una expansión de la ciudad más al/á dellími- sistemas de estacada y fosas sobre el perfil y drena- te calcáreo hacia la planicie y sobre las colinas. Se da jes. En las terrazas degrad¡;jas en torno a los cauces el colapso de las redes de recolección y de es - drenados del afluente de la Gravina existieron plazo- currimiento del agua .. Hay una saturación del tejido letas circundadas de grutas. excavaciones en cuevas habitacional de los Sassi. Se congestiona el vecinda- para guardar animales. depósitos. graneros. produc- rio. Se transforman las cisternas en habitaciones. Ini- ción de estiércol. formación de humus; cultivo en jar- cia la promiscuidad. Se transforman los cauces de dín sobre terrazas artificiales con mamposteados en drenaje en cal/es y separación de los Sassi de la seco. Gravina y el altiplano frontal . Los Sassi son vergüenza nacional. Evolución del tipo base En el altiplano hay una progresiva deforestación . Los Sassi. Centro histórico Patios hundidos excavados sobre el plano calcáreo Se da el desalojo de los Sassi y se crea la ciudad mo- (la edad de los metales proveyó nuevas herramientas). derna. Se forma un conjunto urbano: con un gran corrientes para los cultivos. e xcavaciones de las pa - Centro histórico deshabitado . Aparecen la cultura de redes del patio hundido para crear refugio para la conservación y las leyes especiales de recuperación. los an imales. cámaras frías para enseres domésti- Los Sassi son patrimonio mundial de la humanidad cos. graneros. cisternas y neveras. En los márgenes (Laureano. 1993: 120). de la Gravina se arriba al taponamiento de las grutas. excavació n de las cuevas y proyección La actuación de la sociedad contemporánea externa de su arquitectura con los materiales de excavación: "Lamione" . Recuperación del agua de Como resultado de diversas inquietudes. el gobierno los techos en el pozo del patio común. Prolonga- local y el de la repúbl ica italiana, decretaron diferen- ción de las casas de esquina y formación del tes leyes, siendo una de las más importantes la de vecindario en torno a la cisterna; casas en hilera; 1952, que llevó a la reubicación de la población comunidad de religiosos; monasterios . En las hacinada en el viejo conjunto urbano, hacia nuevas terrazas degradadas en torno a los cauces drenados edificaciones en la ciudad moderna, lo que provocó de la Gravina existieron prolongaciones en pro - el abandono de estos antiguos barrios. fundidad de las grutas utilizando la parte final como Para la década de los sesenta Matera fue designa- cisterna; se proyectan al exterior las formas de las da por el gobierno italiano, junto con Venecia, como excavaciones y se utiliza el material extraído para una entidad urbana única la cual se podría beneficiar construcción. Vecindario . Jardines colgantes; uso de leyes especiales de protección para conservar su de los bordes de las llanuras pantanosas para patrimonio. Es así que la rehabilitación de su centro cultivos y de l interior para la producción de antiguo se inicia en esa época y ha continuado hasta fertilizante . nuestros días de una manera lenta . Dentro de esos planes de rehabilitación se propone la reocupación municipio la realización de los planes de rescate que de las construcciones, considerándose inclusive que son revisados a través de programas bienales. se puedan destinar algunas de ellas para institucio- Una amplia zona de los alrededores de Matera está nes culturales tanto italianas como extranjeras, pero protegida por la provincia de Basilicata bajo los tér- se está dando énfasis a la reocupación para la minos de la Ley Regional del Parque Arqueológico. vivienda . Histórico y Natural de Matera, que se encuent ra inser- Se puede decir que los Sassi fueron evacuados jus- ta en los planes regiona les de desarrol lo de Basilicata . to cuando otros centros históricos sufrieron de gran- Estos instrumentos legales definen controles acerca des transformaciones o impulsos modificadores. de cualqu ier t ipo de intervención, tanto de construc- Matera mantuvo su imagen intacta, misma que repre- ción como de demolición o reconstrucción. buscan- senta un desarrollo casi orgánico de más de dos mil do proteger el sitio de posibles alteraciones . años. Sin embargo el sitio muestra ahora grandes pro- Los barrios rocosos de Matera son la mejor y más blemas estructurales así como el deterioro de más de completa muestra que sobrevive como ejemplo de cuarenta años de falta de mantenimiento y de una continuidad de este t ipo de asentamientos en toda la subutilización degradante, por lo que existe una ne- región del mediterráneo y cuyo valor agregado es su cesidad urgente de intervenciones estructurales y de clara armonía con el ecosistema . El compromiso aho- limpieza, así como de reocupación. Matera es muy im- ra es elaborar planes hacia el nuevo milenio que permi- portante por su autenticidad ya que se ha mantenido tan el progreso y desarrollo de la zona, aprovechando sin cambios recientes : mantener ese carácter que le las experiencias de intervención en otros lugares y que permitió vivir por años, hasta este siglo XX, es lo que ayuden a respetar los materiales tradicionales. las téc- debe regir en su restauración. nicas constructivas, la cromática, entre otros aspec- Actualmente el gobierno de la municipal idad de tos, y procurando especialmente usos adecuados para Matera, en colaboración con la Superintendencia estas antiguas viviendas. Deseable será también la per- de Antigüedades y con el apoyo de el Centro para la manente supervisión para mantener el equilibrio en- Valorización y Gestión de los Recursos Histórico-Am- tre esta zona a recuperar y la ciudad moderna . bientales, tienen especial responsabilidad para buscando crear zonas intermedias de protección. res- incentivar la investigación y el entrenamiento en tringiendo urbanizaciones que afecten el sitio. actividades relacionadas con los programas de rehabi- Como especial punto está la visión internacional que litación. A partir de 1986, desde la aparición de la ley a través de la UNESCO ha reconocido a Matera como 771 , diferentes presupuestos han sido asignados (de patrimonio de la humanidad desde 1993, por lo que recursos públicos e inversiones privadas) a estos tendrá que atenderse el problema del turismo que poco programas para rescatar tanto edificios públicos como a poco ha venido llegando a la zona . Es necesario pro- para apoyar a particulares. poner planes de administración del turismo que impI- Es en este punto donde la visión y el papel del go- dan ciertos tipos de desarrollo que terminan arruinando bierno italiano juegan un papel relevante, definiendo la autenticidad de los ambientes que se busca prote- el marco legal y los programas de acción dentro de ger. Sí, Matera representa un ejemplo único de asenta- planes de rescate con un amplio criterio . La Ley 771 miento en zonas rocosas adaptadas por el hombre a designó a los Sassi como de excepcional interés na- las características geomorfológicas y su ecosistema. mos- cional, razón por la cual el municipio tomó el estudio trando el paisaje cultural construido ala largo de diferentes y la responsabilidad de los barrios a través de un de- etapas de la historia humana, pero es necesario pensar y partamento especial. La mayor rarte de esa área his- ocuparse en los siguientes pasos que se darán para tórica es propiedad del Estado dejando en manos del proteger. conservar y usar este patrimonio social. Bibliografía LEYI, Cario. Cristo si e fermato a Eboli. ltalia. Enaudi Tascabill. ALFARO, Salazar F. Haroldo (1995) . Materas Survey and Letteratura No. 40. 1945-1990. Repon.ltalia . ICCROM-ARC 95. MATERA, la citta dei Sassi. Patrimonio dell'Umanita . Italia. ICCROM (1994). Survey & Repon-Matera. ARC 94. Italia. Piano di Matera. Azienda di Promozione Turistica. --- (1995). $urvey & Repon-Matera. ARC 95. Italia. ROCCHI, Paolo (1988) . I Sassi di Matera. Tra Restaure LAUREANO, Pietro (1993) . Giardini de Pietra . 1S assi di Matera Conservativo e Consolidamento. Venezia. Marsilio Editori. e la Civilta Mediterranea . Torino . Bollati Boringuieri UNESCO. Protection of rhe World Cultural and Natu~a · Editore. Heritage. Convención de 1972.