XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA Alejandro De la Mora O.* L El modernismo no sólo había sido la a mención de Xavier Villaurrutia evoca generación más compacta de las letras a muchos lectores la imagen de Ramón mexicanas, sino que arrostraba el peli-gro de sobrevivir en poetas que a me- López Velarde. López Velarde constituyó nudo confundían lo romántico con lo el último eslabón de la poderosa genera- moderno.2 ción que únicamente –como sugiere Alí Chumacero– “engendró prosélitos de en- En las postrimerías del modernismo, el deble consistencia”. Esta generación es la país daba paso a un huracán que traería de los escritores modernistas mexicanos. como consecuencia que todo tuviera que Entre éstos ocupa un lugar importante refundarse, la victoria armada sobre el por- Manuel Gutiérrez Nájera, uno de los tan- firiato obligaba a derrumbar todo lo cons- tos escritores mexicanos influenciados truido hasta entonces. A pesar de ello por la literatura francesa –parnasianismo, simbolismo, e impresionismo, por men- …el edificio porfiriano no se había de- cionar algunas corrientes. La actitud de rrumbado, sobre todo en ciertos aspec- Manuel Gutiérrez Nájera con respecto a tos de la vida cultural, aunque por cues- sus influencias, sin embargo, le permitió tiones de retórica política, el discurso incorporar de manera crítica algunos ele- revolucionario fomentaba la idea de mentos que dieron como resultado una ruptura total.3 prosa innovadora y con ello, según Schul- man,1 un representante de la primera Como parte de estas influencias del por- generación modernista. Es decir, Manuel firismo aparecieron otras voces de la li- Gutiérrez Nájera y José Martí eran mo- teratura francesa –Apollinaire, Cocteau, dernistas antes de que Rubén Darío es- entre otros– que, a la par de la pujanza cribiera Azul. El Modernismo resultó una del muralismo mexicano, trajeron vientos estética crucial para la literatura mexicana: 2 Xavier Villaurrutia, Obras. * Departamento de Humanidades, UAM-A. 3 Arnulfo Herrera, Anales del Instituto de Investi- 1 Iván A. Schulman, Génesis del modernismo: Martí, gaciones Estéticas. Historia mexicana, abril-junio, Nájera, Silva, Casal. p. 697. 161 ALEJANDRO DE LA MORA O. nuevos a las letras mexicanas y permitieron LA CRÍTICA superar el agobio por la escasa calidad de los discípulos de los escritores modernis- La Poética4 de Aristóteles influyó, durante tas mexicanos. La revista Contemporáneos siglos las ideas a propósito de la literatura escenificará, en algunos años, la irrupción (antecedentes de las posteriores teoría y de la generación que presenciaría los pos- crítica literarias). El punto de vista aristo- treros aleteos del cisne. Este grupo educa- télico supone que la literatura es única y do en el porfirismo dio la espalda a los en consecuencia la crítica literaria tam- violentos desmembramientos mundiales bién lo es. Esta larga tradición aristotélica para refugiarse en la introspección y adop- se confrontará en el siglo XVIII con la ve- tar la fórmula del arte por el arte. Xavier hemencia del romanticismo.5 A partir de Villaurrutia perteneció al que él mismo la visión de los románticos, la obra litera- apodó “grupo sin grupo”. ria no podría entenderse sin comprender En estas notas que he dividido en cua- la vida de quienes la habían creado. Pro- tro partes, estudio los ensayos sobre lite- fundas reflexiones biográficas acompaña- ratura mexicana que aparecen en la obra ron, se vincularon, se entretejieron con la reunida de Xavier Villaurrutia (1991). En la interpretación de los textos literarios por primera parte de estas notas –“La crítica”– parte de la crítica especializada. presento un ceñido panorama de la críti- La primera revolución del siglo XX, ca literaria en México en los inicios del como se sabe, acaeció en México. Este siglo XX. En la segunda sección –“La críti- hecho traería repercusiones interesantes ca de Xavier Villaurrutia”– enumero algu- para las concepciones estéticas de la li- nas de las características que como críti- teratura mexicana y en consecuencia para co de la literatura mexicana observo en la crítica. La revolución rusa, segunda cro- Villaurrutia. “Un ensayo paradigmático”, nológicamente en el siglo XX, y el descu- es el título de la tercera parte y en ella brimiento del signo lingüístico por parte continúo con el propósito de la parte an- del suizo Ferdinand De Saussure,6 tam- tecedente. El colofón de este trabajo lo bién agitaron las tranquilas aguas de los integra “La crítica de las letras mexicanas” estudios literarios del siglo XX. La atmós- que se refiere a una lista de autores que fera de arrebatados cuestionamientos de- Xavier Villaurrutia seleccionó. Supongo rivada del triunfo de la revolución bol- que el tratamiento que le da a la obra y chevique demandó la sistematización y a los autores, permite vislumbrar algunas de las concepciones que como crítico te- 4 V. Aristóteles, Poética. nía nuestro autor. 5 La dimensión del término “romanticismo” suele ser ambigua. En algunos países como Alemania e Inglaterra, aunque se concreta en esta etapa, existe una larga tradición “romántica” anterior. En contraste con Francia que muestra una clara ruptura con el clasicismo anterior. Vid. la revista Athenäum (1798) editada en Alemania por los hermanos Schlegel, William Blake Poetical Sket- ches (1783), Wordsworth y Colerdige Lyrical Ballads (1798). 6 V. Ferdinand De Saussure (1916 (1982)) Curso general de lingüística. 162 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA ordenamiento de las discusiones. Una ex- de análisis crítico. Este planteamiento de- presión de ello lo ilustra la creación de los sarrollado en lengua española por Amado Círculos lingüísticos de Moscú y Praga. En Alonso12 antepone los valores poéticos de ambos, además de algunos excesos dog- gestación y formales a los valores históri- máticos propios del periodo estalinista, cos, filosóficos, ideológicos o sociales. florecieron inquietudes que respaldarían la Al parecer Xavier Villaurrutia y toda la reestructuración del paradigma de la críti- generación de los Contemporáneos par- ca literaria. Una de ellas es el Formalismo.7 ticipó de la Estilística en sus ensayos so- Como botón de muestra, me concentro bre literatura mexicana. Resulta paradóji- en uno de los textos proverbiales del for- co que con los ojos puestos en Francia, malismo ruso: Morfología del cuento,8 pu- no hayan sentido curiosidad por la efer- blicada en el año de 1928 por Vladimir vescente discusión que tenía lugar en Eu- Propp,9 traducida al francés por el búlga- ropa como resultado de los vehementes ro Tzevetan Todorov, de enorme influen- cambios de todo tipo, incluido obviamen- cia en la cimentación de la antropología te, los relacionados con la crítica literaria. estructural y, en general, del estructura- lismo. Los formalistas concentran en la obra literaria, análisis inmanente, la aten- LA CRÍTICA DE XAVIER VILLAURRUTIA ción y la intención de la crítica y, conse- cuentemente, ello desplazó los estudios Xavier Villaurrutia ejerció la crítica con una biográficos tan preciados por la crítica li- actitud tradicional: teraria del siglo XIX. El siglo XX mexicano, en sus inicios, ca- En términos generales, Villaurrutia reció de información con respecto a las adoptó las proposiciones acostumbra- transformaciones de la crítica literaria en das en otras latitudes en lo que atañe Europa y Estados Unidos. La disciplina a la relación del arte con la naturaleza, estaba regida, por un lado, por las opi- con el individuo creador, la moral, la niones de Alfonso Reyes10 y por otro, por nacionalidad las reflexiones que hacían los escritores11 en su obra. La poética de Alfonso Reyes señala Alí Chumacero en el Prólogo a los 13 coincide con la Estilística como método textos recopilados de Xavier Villaurrutia. José Joaquín Blanco lo concibe marginado de la realidad, encerrado en él: 7 Según Demetrio Estébanez Calderón (2001:431) “Puede afirmarse que con el Formalismo se están …los jóvenes criados en la clase media sentando las bases de una nueva rama de la porfiriana, refugiados en las bibliotecas Teoría literaria, la Narratología [...] sobretodo, con los análisis de la estructura funcional (“funcio- de autores franceses (mientras, cuando nes”) del relato en la obra clave de V. Propp eran niños, a unos cuantos kilómetros se (Morfología del cuento), un continuador o libraban batallas, saqueos, motines, etc.), discípulo del Formalismo (el énfasis es mío). 8 V. Vladimir Propp, Morfología del cuento. 9 Alfonso Reyes, El deslinde: prolegómenos a la teoría literaria. 10 Gilberto Owen, De la poesía a la prosa en el 12 Xavier Villaurrutia, op. cit. mismo viaje. 13 José Joaquín Blanco, Crónica literaria. Un siglo de 11 Amado Alonso, Materia y forma en poesía. escritores mexicanos. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 163 ALEJANDRO DE LA MORA O. sólo con gran esfuerzo generalmente ine- Conviene puntualizar que en este estudio ficaz, intentaron incorporarse a la nue- me concentro,19 por un lado, en el apar- va realidad que, como producto de la tado “Mexicana” del subcapítulo Textos y revolución, instalaba una compleja na- pretextos y, por otro, en la sección “Le- ción que, por lo pronto, parecía no nece- sitarlos o, incluso expulsarlos.14 tras mexicanas” del subcapítulo Juicios y prejuicios con base en que ambas con- gregan únicamente ensayos sobre lite- Las obras reunidas de Xavier Villaurrutia ratura mexicana, lo que constituye mi presentan, como puede advertirse en el corpus, que es el interés de este análisis; índice, los ensayos de nuestro autor dedi- sin que ello implique que los ensayos cados a la crítica en general y, particu- sobre pintura, música y cine carezcan de larmente, de la literatura mexicana agru- interés. Insisto, se trata de una cuestión pados en un par de secciones: Textos y 15 de pertinencia temática, únicamente.pretextos y Juicios y prejuicios.16 La pri- Xavier Villaurrutia afirma20 que el libro mera agrupación se justifica por la se- Textos y pretextos reúne una selección de lección que el mismo Xavier Villaurrutia 17 estudios y notas, publicados en un lapso realizó, sin embargo no encontré expli- de diez años, acerca de autores que le cación de los editores de la obra de Vi- propiciaron un comentario o reflexión, llaurrutia para el agrupamiento de los en- que le permitieron advertir la aparición de sayos en la sección denominada “Juicios algún texto, “la visita de un espíritu” o la y prejuicios”. En ambas, aparecen ensayos existencia de algún movimiento literario. sobre pintura, música, cine y literatura si- En el mismo espacio narrativo, X. Vi- tuación generalizada entre algunos escri- llaurrutia explica que su afición a los li- tores mexicanos. Probablemente, la diver- bros de crítica literaria, le acarreó un sidad de disciplinas impidió a Villaurrutia “castigo delicioso”, de tal forma que se vio concentrase en algunas cuestiones teóri- obligado a dedicarse a la crítica. Agrega, cas de la literatura que rebullían en Euro- Xavier Villaurrutia, que la intención de pa particularmente en Francia. Esa es la publicar esta selección de textos consiste opinión de Alí Chumacero: en proporcionar un servicio a los amantes No fue, con todo, un intelectual siste- de la literatura mexicana que carecen de mático, capaz de dejar establecidos en apoyos y referencias para realizar estu- teorías los métodos o sus concepciones, dios críticos. sino que abordaba los temas llevado del También afirma que la identificación de impulso inmediato que lo conducía a imágenes ajenas es una manera de loca- rescatar algo de que él mismo era.18 lizar las propias, así como sus preferen- en lugar del título del artículo – seguramente que 14 Villaurrutia, ibídem, p. 639-763. alguna razonable causa obligó a los editores a ello, 15 Ibid. p. 764-1086. sin embargo, ambos procedimientos facilitarían 16 Xavier Villaurrutia, Textos y pretextos. la consulta. Asimismo, resulta incómodo consul- 17 Xavier Villaurrutia, Obras, p. XXVII. tar la bibliohemerografía colocada al final de la 18 Resulta farragoso buscar en Obras, fuentes he- Introducción y no al final del libro. merográficas, en una hemerografía organizada 19 V. Villaurrutia, op. cit., p. 639. con base en el nombre de la revista o periódico, 20 Ibid., p. 640. 164 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA cias incomprensiones y limitaciones: “No mesura al emplear ditirambos del tipo: es culpa mía si son, al mismo tiempo que “No es una ilustración retórica comparar de las ajenas, imágenes de algunas de mis la obra de Henríquez Ureña a una fun- preferencias, de algunos de mis gustos y aun ción respiratoria”.23 de mis incomprensiones y limitaciones”.21 Cuando Villaurrutia emprende la tarea Los ensayos relacionados con la críti- de analizar el estilo de los autores usa ex- ca literaria en la sección Textos y pretex- presiones como: “uniformemente retar- tos, particularmente en el apartado “Mexi- dado”, “de pura ascendencia castellana”, cana”,22 señalan los siguientes propósitos “tradicional”. Para referirse a la poesía de de la actividad del escrutinio literario: de- los autores: “aislada”, “condensada y fe- velar los secretos de un texto, destacar liz”, “sólida y moderna”, “complicada y las líneas de un movimiento literario, en- sencilla”, “exterior, aguda y certera”, “po- contrar relaciones de correspondencia con liédrica, irregular, compleja”. Es difícil de otros textos, indagar la temática, analizar la entender que a un autor tan atendido por recepción que ha tenido la obra por par- los críticos, le hayan dedicado tan pocos te de los lectores y determinar las influen- trabajos relacionados con su actividad co- cias del autor. mo ensayista de la literatura mexicana.24 Aunque no lo es de manera explícita, En otro orden de ideas, la mayoría de las otro propósito es comentar algunas carac- reflexiones de Xavier Villaurrutia alrede- terísticas del autor, particularmente algu- dor de las obras de literatura mexicana nos aspectos psicológicos, como puede que analiza, se concentran en aspectos leerse en los ensayos dedicados a la obra formales y a veces su sensibilidad de poe- de Ramón López Velarde, Gorostiza y ta confunde su inteligencia crítica. En sus Alfonso Reyes. ensayos no se identifica algún movimiento La mencionada sección “Mexicana” es- literario en gestación, ni tampoco se re- tudia la obra de: Ramón López Velarde, valora alguna obra mal evaluada. La se- Efrén Rebolledo, Francisco de Icaza, Pe- lección que hace el poeta de obras y dro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Ge- autores es heterogénea. Constantemente naro Estrada, José Gorostiza y Salvador se detiene en la descripción de imágenes Novo. En estos estudios no se observa que coinciden con las que él ha creado. que Villaurrutia emplee un procedimiento Esporádicamente, sus agudas observacio- sistemático para indagar las especificida- nes sobre la personalidad de los autores des de cada autor. El crítico realiza obser- parecen desmesuradas. Para describir el vaciones de índole general acerca de los estilo de autores y obras escrutados em- poemas del autor que estudia, dedica plea giros sonoros muy originales, pero buena parte de sus consideraciones a re- carentes de sustancia. señar la temática que se abordó, hilvana anécdotas, efectúa comparaciones con otros autores y, en ocasiones, pierde la 23 En el tomo IX del Diccionario de escritores me- xicanos, de reciente aparición, hay alrededor de seiscientos trabajos hemerógráficos dedicados a los ensayos de Villaurrutia y, entre ellos, dificil- mente llegan a treinta, aquellos cuyo asunto es las 21 Ibid., p. 639-686. letras mexicanas (5 %). 22 Ibid., p. 670. 24 Ibid., p. 641. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 165 ALEJANDRO DE LA MORA O. UN ENSAYO PARADIGMÁTICO expresó con un fervor que las mías de ahora son incapaces de revivir”.28 Este El ensayo de Villaurrutia más famoso es comentario de Villaurrutia ilustra la idea el que el descubridor del “grupo sin que el mismo tiene acerca de la selección grupo” dedicó a Ramón López Velarde.25 de obras y autores: “la visita de un espíritu”. Inclusive, hay quien afirma que es el me- Villaurrutia considera,29 como se dijo jor trabajo de crítica alrededor de la obra antes, que la crítica consiste en develar del poeta zacatecano. los secretos de un texto, destacar las lí- El ensayo denominado Ramón López neas de un movimiento literario y encon- Velarde consta de dos partes: “Encuentro” trar las relaciones y correspondencias en y “Su poesía”. La primera parte es un co- el espacio y el tiempo con otros textos llar de perlas anecdóticas muy del gusto y, asimismo, “un servicio a los amantes de cierta crítica basada, probablemente, de la literatura mexicana que carecen de en la “semiosis ilimitada” que supone que apoyos y referencias para realizar estu- la interpretación es ilimitada y fluye por sí dios críticos”. misma.26 El crítico de los contemporáneos En ese marco, Xavier Villaurrutia analiza se detiene en el asunto relacionado con la recepción de la obra de López Velarde los comentarios que R. López Velarde y estima que a éste se le admira más de lo emite con referencia a su obra (la de Xa- que se lo lee, y se lo lee más de lo que se vier Villaurrutia): “bruñe cada racimo, estudia. Considera que sus prosélitos han cada pecosa pera”. Advierto, señala X.V., desvirtuado su obra al ignorar las “angustias que Ramón López Velarde concentra su más íntimas y oscuras” sin discurrir que atención en: “El sol en su trayectoria, visto éstas expresan la complejidad del poeta. fuera y dentro de la casa, era el persona- Posteriormente, Villaurrutia enumera en je del poema y el sujeto del verso deba- forma de preguntas una serie de asuntos jo del que amplificado, enorme, vi. res- que posteriormente atenderá, entre ellos balar, lenta y pendularmente el índice de aparecen: la complejidad de su estilo, la la mano derecha de López Velarde”27 que causa de esa complejidad y la necesidad se posiciona en un lugar específico de los de un estilo oscuro. Plantea ahora un acer- poemas (“debajo de la línea de uno de camiento a la personalidad de Ramón mis manuscritos”) al tiempo que decía: López Velarde y entreteje una serie de in- “Es extraordinario cómo ha captado estas terpretaciones para constituir una imagen dos cosas […] ¡Y qué definitivamente re- del autor que estudia. Así las cosas, apa- tratadas por usted quedan las peras […] rece ante mis ojos un personaje que re- Eso es: las peras son pecosas”. Sin em- nunció a la sencillez de su espíritu, guia- bargo... Villaurrutia no cita las palabras do por el drama de su lucidez, con una de López Velarde... ¡¿las imagina?!: “No imagen doble de sí mismo: “escoltado estoy seguro de que éstas hayan sido sus por ángel guardián y un demonio estrafa- palabras, pero no eran otras ideas que lario”30 y escindido en cuerpo y espíritu. 25 Umberto Eco, Los límites de la interpretación. 28 Ibid., p. 639. 26 Xavier Villaurrutia, op. cit., p. 643. 29 Ibid., p. 647. 27 Ibid., p. 643. 30 Ibid., p. 651. 166 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA El procedimiento que emplea para ana- trar que la obra de López Velarde respira lizar la poesía de López Velarde consiste el ambiente de un drama complejo que en trazar paralelas entre la denotación y la consiste en la convivencia de aspiracio- connotación como ilustro adelante. nes extremas y contrapuestas “cielo-tierra, Afirma en ese ensayo que la poesía virtud-pecado, ángel-demonio”. Considera de López Velarde es poliédrica, irregular Xavier Villaurrutia que esta actitud antiéti- y compleja. Considera que a la fecha, el ca es una influencia de Charles Baudelaire: amante de Fuensanta no tiene un discípu- lo sino múltiples y falsos imitadores. Éstos Pero si un abismo separa la forma del no distinguen entre los fenómenos y la arte de cada uno, otro abismo, el que se esencia, afirma. Se quedan con la idea de abre en sus espíritus, hace de Baudelaire la suavidad provinciana, el color local y de Ramón López Velarde dos miem- de sus temas y un tono de voz opacada bros de una misma familia, dos protago- por los pecados y las angustias. nistas de un drama que se repite a través del tiempo con desgarradora y magnifi- Por ello, entre otras causas, Villaurrutia ca angustia.31 recurre a la intertextualidad para demos- Procedimiento de interpretación de Xavier Villaurrutia Pág. Denotación Connotación(interpretación de X. V.) (versos de R. L. V.) “… halla en paraísos 647 mahometanos una manera de Finjo interinamente de árabe prolongar su religiosidad sin hurí Yo varón integral 648 “… concilia monoteísmo y nutrido en el panal poligamia Cristo y Mahoma” de Mahomay en el que cuida Roma en la mesa central “… cuando intenta objetivar su drama interior, sólo halla la imagen de algo, que suspendido Soy un harem y un hospital/ 648-649 entre estos dos mundos, oscila colgados juntos de un ensueño como un péndulo…” Cuadro no. 1. Fuente: Elaboración propia. 31 Ibid., p. 653. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 167 ALEJANDRO DE LA MORA O. Además de la del autor de Las flores del Así las cosas, el ensayo que la crítica mal, indica otras: Luis Carlos López, Julio considera paradigmático en la obra de Herrera Reissig y Leopoldo Lugones. Xavier Villaurrutia, emplea para el análisis El siguiente asunto que aborda Villau- de una obra literaria los elementos si- rrutia es el estilo de López Velarde. Indica guientes: la recepción del texto por parte que le atraen las imágenes inesperadas, las de los lectores, averiguar los secretos del relaciones sutiles.32 Asimismo que odia el texto, determinar las influencias del autor, lugar común y la expresión borrosa. Esta observar su estilo e indagar la temática. característica lo conduce, indica Xavier Ello al margen de la ideología, la historia Villaurrutia, al igual que a Góngora, a bus- y la filosofía. Es claramente una crítica con car su propio lenguaje –expresión inexac- los tintes propios de la Estilística. ta, bastante común entre la crítica litera- Obsérvese, además, que el plantea- ria, que pasa por alto las características de miento crítico de Xavier Villaurrutia tiene un lenguaje. Pero ante la incomunicación, una estructura de tipo intencional: selec- prefiere constreñirse a la renovación de ciona temas y problemas. En estas deci- los sustantivos mediante la asociación siones, las condiciones sociales del autor, de un adjetivo sugerente y novedoso, ya posiblemente tengan alguna influencia en que “Dar nuevos nombres a las cosas lo sus interpretaciones: habría confinado el círculo de la razón perfecta: la locura”.33 …pertenecía también a una familia ve- Posteriormente, el autor de los Noctur- nida a menos por la Revolución, con la nos se refiere a la temática velardiana que diferencia de que él venía de una fami- abreva en la Biblia y en la iglesia católica. lia criolla legítimamente aristócrata: “los Considera que el empleo de la mitología Villaurrutia eran marqueses del aparta- cristiana tiene la finalidad de reforzar la do. Entre sus antepasados había poetas y miembros de la alta clerecía colonial, sinceridad de sus sentimientos, facilitar su o humanistas célebres…35 expresividad para que emerjan sus tor- mentos y zozobras causados por el ero- tismo y la religiosidad. Alrededor de la LA CRÍTICA DE LAS LETRAS MEXICANAS imagen femenina puedo advertir en Vi- llaurrutia una gran eficacia y facilidad pa- En esta sección que inicia con un ensayo ra describirla (éstas, por cierto, no apare- dedicado a la poesía mexicana, Villaurrutia cen cuando Xavier Villaurrutia habla de estudia a los siguientes autores: sor Juana la mujer en sus poemas). El ensayo finali- Inés de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, za con una expresión solemne: “[la obra Bernardo Ortiz de Montellano, Salvador de López Velarde es] La más atrevida ten- Novo, Luis G. Urbina, Rafael López, Enri- tativa de poner a flote el alma oculta de que González Martínez, Mariano Azuela, un hombre”.34 José Vasconcelos, Antonio Caso, Alfonso Reyes, Antonio Helú, los poetas jóvenes de México de aquel entonces, Jaime To- 32 Ibid., p. 659. rres Bodet, Manuel Horta, Jorge Cuesta, 33 Loc. cit. 34 Guillermo Sheridan, Los contemporáneos ayer. p. 53. 35 Ibid., p. 841. 168 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA Elías Nandino, Efrén Hernández y Alfonso nina, vale decir: “accidental”; no tributa Gutiérrez Hermosillo. algún ejemplo de esta eventualidad. Así Xavier Villaurrutia entiende la crítica las cosas, aporta algunas pautas para ar- literaria como una actividad fundamental gumentar que Juana de Asbaje produjo del conocimiento: su asombrosa obra porque era una mujer con “curiosidad de tipo masculino”. ¿Cómo conocer a un espíritu o a una La reiteración de las concepciones di- obra del espíritu sin hacerlos girar a fin cotómicas del autor de los Nocturnos de que reciba la luz plena el hemisferio aflora nuevamente cuando discute el que, voluntaria o involuntariamente, se asunto de la estética de los escritores: “Al halla bañado en sombra?36 artista no le hace falta la Estética (con mayúscula) para realizar su trabajo; en Probablemente mediante este procedi- cambio, la estética (con minúscula) [...] no miento, el estudio de los poetas mexica- sólo es necesaria para el artista, sino fa- nos seleccionados por Villaurrutia, le per- tal e imprescindible”. mitió concluir que la poesía mexicana se Así las cosas, Juan Ruiz de Alarcón es caracteriza por cinco atributos: la soledad, un autor asomado a sus limitaciones y al- el color gris, la hora crepuscular, un senti- cances dentro y fuera del teatro. Es la con- miento de tristeza y una musicalidad muy traparte de escritores que escriben con fina, vale decir ensordecida. fuego y genio. Villaurrutia prefiere a los se- Al referirse a la obra de sor Juana Inés gundos, pero no desdeña a los primeros. de la Cruz distingue tres modalidades en Sin embargo, en su ensayo no se refiere ella: poesía cortesana, de circunstancias y a ninguna de las obras del talentoso cor- de ingenio. Más adelante, intenta, el crí- covado, en lugar de ello, gran parte de tico del no grupo, discriminar entre curio- su reproche consiste en reproducir la re- sidad masculina y femenina a propósito probación de José Bergamin39 para des- de la obra de la Décima musa. Afirma, pués reproducir, asimismo, la crítica de en este ámbito, que existen dos tipos de Henríquez Ureña: “escribe Pedro Hen- curiosidad. La curiosidad de tipo feme- ríquez Ureña, el agudo crítico de Ruiz de nina y la curiosidad de tipo masculina. Alarcón”.40 Poco trabajo de análisis, qué Una es “accidental”37 como la de Eva y la duda cabe. de Pandora. La otra es una “especie de Fernández de Lizardi, continúa Xavier avidez del espíritu que deteriora el gusto Villaurrutia con el análisis de las “letras del presente en provecho de la aventu- mexicanas”, es un observador paciente ra”38 y está representada, según nuestro que desciende a la pobre condición esté- crítico, por Simbad el marino y por Ulises. tica del pueblo impulsado por su formación Aunque el teórico de la curiosidad seña- incompleta. Este hecho, según Villaurru- la que no es una cuestión de géneros: ya tia, trajo como consecuencia el sacrificio que hay hombres con curiosidad feme- de su aptitud artística: 36 Ibid., p. 776. 37 Loc. cit. 39 Ibid., p. 789. 38 Ibid., p. 787. 40 Ibid., p. 792. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 169 ALEJANDRO DE LA MORA O. [José Joaquín Fernández de Lizardi] Es- que están todos los colores, pero sus- cribió para el pueblo, sí, pero sin preten- tituidos, de México.43 der elevar su pobre condición estética, descendiendo él, por el contrario, y sa- Villaurrutia no se detiene en la explicita- crificando sus aptitudes artísticas en una ción de la forma. Sus apreciaciones son tarea que su incompleta cultura le dic- vagas, generales y en ocasiones metáforas taba como imprescindible41 falsas: “amante despacioso de la técnica tradicional”;44 “acendrado amor a las for- Según Villaurrutia, con relación a Fernán- mas poéticas tradicionales”;45 “Sus teorías dez de Lizardi, “reconoce sus valores y fi- tienen, como la danza que estudia y pre- ja sus contornos”: fiere el ritmo ondulante y diverso que es la esencia mejor del hombre”.46 Mi intromisión quiere ser, si más modes- ta, más severa. Examinando lo que hay En otro estudio de las letras mexicanas, en el platillo de la crítica apasionada, el que dedica “A la memoria de Rafael lo que hay en el platillo que reconoce López”, después de caracterizar al poeta valores y fija contornos, sólo quiero de- como uno de los sólidos representantes cidirme por este último, advirtiendo que, del modernismo mexicano, el crítico Xa- si mi actitud pesara un poco, ayudaría vier Villaurrutia engarza una serie lugares a inclinar la balanza del lado que han comunes referentes a su obra: “Poemas contribuido a llenar Reyes y Urbina42 de circunstancia, algunos de hábil factura, los más, que encierran otros, certeras ilu- En otro de sus ensayos al estudiar la obra minaciones de su inteligencia penetran- de Luis G. Urbina, lo clasifica como “el te”.47 Sugiere a los múltiples amigos de más mexicano de los mexicanos” y reite- Rafael López “ordenar la obra de prosa ra, al delinear las características de la obra dispersa y la poesía completa”.48 Lo que de Urbina, los adjetivos que discriminan se agradece en este caso es que obviara el colorido de la poesía mexicana: tono el besamanos al funcionario público. En ensombrecido, clima espiritual. Sin embar- efecto, Rafael García dirigió El Archivo go, al detallar el color de la poesía del General de la Nación y el Instituto de In- “más mexicano de los mexicanos”, pres- vestigaciones Estéticas49 y desde 1910, a cribe: “colorido rico” propio de “una pa- pesar de no haber concluido la licencia- leta variada”. Esta actitud contradictoria tura en Derecho, impartía clases de Li- culminará en una observación muy poco teratura española por instrucciones de atinada y, por decir lo menos, confusa: Justo Sierra.50 ¿Cuál es el color de la poesía mexicana?: es color gris, gris perla. No quiero decir 43 Ibid., p. 829. que haya ausencia de colores, sino que 44 Ibid., p. 795. los colores parecen deleitarse dentro 45 Ibid., p. 802. 46 de los grises, suavizarse, matizarse en Ibid., p. 795.47 Ibid., p. 796 ellos, creando una paleta plateada en la 48 Recién fundado el Instituto en 1937. Despla- zó de su cargo al otrora secretario particular de José Vasconcelos. 41 Ibid., p. 790. 49 Arnulfo Herrera, op. cit., p. 695. 42 Ibid., p. 767. 50 Villaurrutia, op. cit,. p. 797. 170 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA La relación entre la vida y la obra de crimina entre ésta y el relato, sobre las los autores le parece un asunto que debe concepciones del novelista, refiere a otros considerarse a la hora de estudiar a un autores que tratan los aspectos teóricos autor (situación que obvia en casos como de la novela, determina los límites de la los de Rafael López): “Vida y obra se res- novela de la Revolución, señala caracte- ponden y corresponden y, pudiéramos rísticas del estilo de Azuela y emplea su decir, entablan diálogos”.51 En el artículo manida tipología dicotómica para clasifi- dedicado a González Martínez incluye carlo. Probablemente, esta prolijidad ha- una disertación acerca del “género” au- bría que enmarcarla en la discusión54 de tobiográfico. Opina que la literatura me- la época alrededor del subgénero: novela xicana es, ha sido y será escasa en auto- de la Revolución. biografías. Sugiere que ello se debe a la Los ensayos de crítica literaria que escri- “idiosincrasia del mexicano”. De regreso be Villaurrutia constituyen también un a la temática de su ensayo, se refiere a escenario en el que arregla algunos en- Enrique González Martínez en “El hom- tuertos y aprovecha para agudas precisio- bre del Búho” como el poeta al que le nes. Es el caso de “Prólogo a un libro de correspondió sustituir al cisne por “el ave cuentos policiacos” en el que además silenciosa de Pallas”. Villaurrutia nos ofre- de dar cuenta de la obra de Antonio Helú ce, también, su sentir acerca de la prosa realiza su propia apología: “Cuando algún de Enrique González Martínez: “Nos re- crítico, más malicioso que justo, alude a ferimos a la adecuación natural de la pro- Dama de corazones considerándola co- sa al pensamiento y al sentimiento del mo una novela y, más como una novela hombre que recuerda y escribe no para es- frustrada, se equivoca”.55 Puntualiza que cribir mejor, sino para mejor recordar”.52 Dama de corazones es un monólogo inte- Aquí cabría traer a estas líneas, con fines rior que sigue la corriente de la conciencia de contrastación, el juicio que le merece de un personaje durante un tiempo real y la prosa de López Velarde: otro psíquico. En este ensayo se observa mayor preocupación por la puntualiza- La prosa de El minutero es una prosa de ción de su objeto de estudio. Señala de poeta. Con ello quiero decir que con- la novela policiaca las dos características serva el desinterés, la gratuidad y aun sustantivas de la misma: el interés y la la música que son más del terreno de la diversión. Adecuadamente señala la in- poesía que del campo de la prosa. 53 teracción de ambas, dice nuestro autor, la segunda depende del primero. Precisa En el ensayo dedicado a Mariano Azuela que el interés, es “un interés sui generis”, su actividad como crítico literario es más basado en el enigma, en el misterio. Con objetiva, descriptiva y minuciosa. Refle- otro excelente trazo, aporta una caracte- xiona sobre el género, sobre el papel de rística más de la novela policiaca: la memoria, el tiempo de la novela, dis- 51 Ibid., p. 798. 52 Ibid., p. 812. 53 V. Víctor Díaz Arciniega, Querella por la cultura 54 Villaurrutia, op. cit., p. 816. “revolucionaria” 55 Ibid., p. 817. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 171 ALEJANDRO DE LA MORA O. La misión del novelista policiaco es in- La primera apreciación que salta a la vista trigar al lector […] creándole una espe- es el escaso número de verbos finitos. Pre- cie de intoxicación anhelante […] a fin dominan, en este fragmento, los sustanti- de adivinar o resolver por su cuenta la vos, adjetivos y los verboides en infiniti- solución del misterio.56 vo. También es sobresaliente el empleo de dicotomías, a veces analógicas –“resbalar Paradójicamente cuando Villaurrutia es- a modo de patinaje”– y otras contrarias cribe despreocupación, tiene mayor lu- –“agua dura en apariencia, insólida en cidez como crítico. Escribe de una forma realidad”, “sumergirse sin sumergirse”– muy semejante a lo que él mismo dice constante en sus enunciaciones. Sus ad- del estilo de Antonio Helú: “… no lo pone jetivaciones suelen oponerse a las deno- en peligro de instalarlo en la Academia de taciones generalizadas: mar-pequeño, la Lengua, ni en ninguna otra Academia, mar-tranquilo. Sus metáforas son irónicas: cosa que, no sólo no le preocupa sino que “el pequeño tranquilo mar de nuestro pa- lo haría temblar”.57 sado lírico”. Nuestro crítico es el sujeto El análisis de la prosa de Xavier Villau- epistémico de la estética posmoderna: in- rrutia se facilita porque su expresión es- ternamente, la concepción de la racio- crita es bastante uniforme. Se podría se- nalidad totalitaria está en crisis y en el leccionar al azar una página y, en ésta, un exterior, no hay modelos férreos. Villau- párrafo y seguramente lo que se afirme rrutia se opone al modelo dual de la como resultado del análisis de este frag- disyuntiva “o” y opta por el de la con- mento podrá, por la homogeneidad de junción “y”, dialéctica: resbalar y pati- estilo, aplicarse a la totalidad. Aunque no nar, agua dura e insólida, sumergirse y pretendería sostener esa afirmación des- no sumergirse. Su ideología parece con- de el punto de vista estadístico, el ejerci- tradictoria. Efectivamente, en otro mo- cio podría ser interesante. Veamos es- mento, cuando evoca una revolución, se te fragmento: le ocurre la “rebelión” de Adán y Eva;59 más cercana, como resulta obvio, al mo- Quisiera poder contagiar a ustedes el deleite que yo experimento al resbalar, delo dual: cielo-tierra. rápido, sobre el pequeño tranquilo mar Otros aspectos ideológicos de Xavier de nuestro pasado lírico, en un a modo de Villaurrutia se muestran cuando hace patinaje sobre agua dura en apariencia, una periodización de la literatura mexi- insólida en realidad, con el peligro de cana en el ensayo: “La poesía de los jó- apoyarse demasiado y sumergirse, sin venes de México” que originalmente fue sumergirse al cabo.58 una conferencia que se leyó en la Biblio- teca Cervantes. Omite de la historia de la literatura mexicana la literatura preco- lombina, por considerar “inauténticas” 56 Ibid., p. 818. sus fuentes. En el periodo Colonial, nin- 57 Ibid., p. 819. 58 Me refiero al momento en que describe la rup- tura con el pasado escenificado por Enrique González Martínez y “la revolución de Adán y 59 Según el Diccionario de la lengua española, Eva”, es decir Ramón López Velarde y José Juan “ningunear”: “No hacer caso de alguien, no Tablada, respectivamente. Vid. Ibid., p. 825. tomarlo en consideración.” 172 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA gunea60 a José Joaquín Fernández de Li- De pasada, señala que la fama de Manuel zardi. Cuando describe el Romanticismo Flores y Manuel Acuña no corresponden mexicano, emplea expresiones del tipo: a la calidad de su obra. En “Un mediodía” “… profesión de incultura absoluta y falta advierte que la tranquilidad porfiriana de disciplina espiritual”61 o “… fue el tiem- mejoró la situación de los poetas. Según po de la mala memoria y de la improvisa- Villaurrutia, Manuel Gutiérrez Nájera ción risible”.62 En ese mismo ensayo, que inaugura el periodo, Salvador Díaz Mi- como ya quedó dicho es un estudio de rón es el clásico. De Luis G. Urbina seña- la poesía mexicana en varios periodos lará su aliento moderado pero original, históricos, nuestro autor divide su texto José Juan Tablada será según Xavier Villau- en: “En el principio” (Colonia e Indepen- rrutia: “maestro de literaturas exóticas”.65 dencia), “Un mediodía” (Modernismo), Al referirse a Amado Nervo lo denomina: “Una transición” (Ateneo de la juventud/ “Espíritu de resonancias delicadas”, aun- Revolución mexicana), “La poesía de los que en otro espacio narrativo se refiere a jóvenes” (México posrevolucionario) y este “espíritu” de manera un tanto diferen- “Entremés: el estridentísimo”. Como se te: “… a fin de lograr como lo hizo Amado puede observar, una periodización que Nervo, una coherencia simplista y, al fin mezcla etapas históricas con movimien- de cuentas, una serenidad vacía”.66 Aun- tos literarios. que X. Villaurrutia aclara que se basa en En el periodo colonial selecciona a la edad del poeta, coloca en este perio- Francisco de Terrazas, Sor Juana Inés de do a Enrique González Martínez. “Una La Cruz y a Juan Ruíz de Alarcón, señala transición” coincide con el México de 1910 que la poesía de éste último marca el tono y rechaza que Rafael López haya sido el medio, crepuscular que Carlos Pellicer mentor de la nueva generación de poetas destruirá. Considera asimismo como para- como Roberto Argüelles Bringas, Alfonso digmáticos del periodo a José Diego de Reyes y Ricardo Gómez Robalo. Señalará Abad y a Francisco Xavier Alegre. Inclu- la revuelta en contra del lirismo racional ye en esta sección al Romanticismo me- y el espíritu extranjero comandada por xicano del que afirma que Rodríguez Ramón López Velarde y José Juan Tabla- Galván y Fernando Calderón “sintetizan da. A vuela pluma habla del estridentismo los defectos de este periodo y sus pocas y concluye con una lista de poetas jóve- cualidades”.63 En el México Independien- nes: Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer, te distingue a Ignacio Manuel Altamirano, Salvador Novo, Enrique González Rojo, Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto. De José Gorostiza e Ignacio Barajas Lozano. Prieto lamenta que su preocupación cos- Como colofón, posiblemente se pueda tumbrista “no haya ido más allá de la afirmar que a veces, como en el caso de simple observación exterior o verbal”.64 José Vasconcelos, el crítico Villaurrutia olvida la mesura: “Su obra ha resonado en todo el mundo de occidente”.67 La 60 Ibid., p. 820. 61 Loc. cit. 62 Loc. cit. 65 Ibid., p. 646. 63 Ibid., p. 821. 66 Ibid., p. 803. 64 Ibid., p. 822. 67 Ibid., p. 639. FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA 173 ALEJANDRO DE LA MORA O. trayectoria de un crítico que dialoga con de referencia o de controversia”.72 Es pro- los estertores del modernismo, admirador bable que los estudios críticos a los que del último eslabón –Ramón López Ve- alude X.V. sean afines a la Estilística, a larde– de esta estética crucial para la li- pesar de su admiración por el crítico ca- teratura mexicana y que vive una época talán Eugenio D’ Ors quién estaba muy marcada por cambios revolucionarios, se documentado en la cultura rusa. En la ma- condujo de acuerdo a los cánones de yoría de sus ensayos críticos se concre- su educación porfirista. Fino y sensible ta en el comentario formal y, en estos para algunas de las expresiones de los casos, en el análisis de imágenes pareci- poetas de su predilección, profundo pa- das a la de él. Su proceso interpretativo ra perfilar la figura de la mujer en otros de las obras se sustenta en el paralelismo autores –Sor Juana Inés de la Cruz, Ramón entre la denotación y la connotación co- López Velarde–, superficial para ello en mo lo señalé en líneas anteriores. Muy su obra. Asume la crítica masoquista y cercano a los propósitos de la estilística, tempranamente: “Desde muy temprano, omite los aspectos históricos, ideológicos, la crítica ejerció en mi una atracción filosóficos y sociales. Pero no se trata de profunda […] ¡Nadie pasa impunemente una crítica inmanente. En el conjunto bajo las palmeras de la crítica! Mi castigo, de los casos comenta aspectos biográfi- castigo delicioso, no se hizo esperar”.68 cos de los autores que supone emparen- El crítico en diálogo con los espíritus: “el tados con sus obras. conocimiento o la vista de un espíritu”69 Xavier Villaurrutia fue un crítico acerbo para determinar autores y obras. El autor con unos –José Fernández de Lizardi– y que rescatará al pueblo de su ignorancia: ditirámbico con otros –José Vasconcelos “Escribió para el pueblo, si, pero sin pre- y Pedro Henríquez Ureña. tender elevar su pobre condición esté- Las contradicciones en la obra ensayís- tica”.70 El analista vago en el momento de tica de Villaurrutia dedicada a la literatu- describir aspectos fundamentales de la li- ra mexicana, no obscurecen los aciertos teratura, véanse las descripciones de la de este tipo de crítica y críticos. Xavier Vi- prosa de Enrique González Martínez y llaurrutia es quizás uno de los más im- la de Rafael López Velarde.71 Escribió sus portantes. Su estudio resulta imposter- ensayos de crítica acerca de la literatura gable para comprender el desarrollo de la mexicana como una autocrítica “la críti- crítica literaria en México, en una época ca siempre es un forma de autocrítica” y en la que las disyuntivas esencialistas sus- asimismo como una forma de servicio: tituían a los análisis cuantitativos y argu- “servir, en algunos casos, a los amantes de mentativos. En momentos en los que la nuestra literatura, de nuestro arte, que no crítica académica casi no hacía lecturas cuentan, por falta de notas y de estudios con rigor lógico, ni terminología especia- críticos […] con muchos puntos de apoyo, lizada. Lecturas, éstas, cuyo propósito no consiste en la profesionalización de la actividad crítica, sino en el desarrollo de 68 Loc. cit. la cultura 69 V. nota 31. 70 V. Supra. 71 Loc. cit. 72 Loc. cit. 174 FUENTES HUMANÍSTICAS 37 LITERATURA XAVIER VILLAURRUTIA COMO CRÍTICO DE LA LITERATURA MEXICANA BIBLIOGRAFÍA Ocampo, Aurora (dir.). 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