tema La ciudad de México: entre los muros, el crimen y la piel tomás bernal alanís | universidad autónoma metropolitana, azcapotzalco Resumen Este artículo nos adentra en los bajos fondos de la Ciudad de México durante el por- firiato. La novela policíaca Carne de ataúd del escritor Bernardo Esquinca, publicada en 2016, nos hace una radiografía magistral del ambiente intelectual, de la prensa, de la vida sociocultural y cotidiana de finales del siglo xix y principios del siglo xx, para mostrarnos, a través del asesino serial Francisco Guerrero, alias el Chalequero, el mundo de sombras y luces en la ciudad de México. El gobierno que va en busca del orden y el progreso, emblemas de la modernidad y de las grandes metrópolis, nos deja ver un mundo lleno de desigualdades sociales, en un México que se desplaza entre el pasado y el porvenir. Abstract This article lead us to the deeps of Mexico City during the Porfiriato. The detective novel Carne de ataúd written by Bernardo Esquinca, published in 2016, creates a great radio- graphy of the cultural atmosphere, the press, the sociocultural and daily life at the end of xix Century and the beginning of the xx century, to show us, trough the serial killer Francisco Guerrero, a.k.a. the Chalequero, the world of shadows and lights in Mexico city. The government, that is searching the order and progress, emblems of modernity and the big metropolis, allows us to see a full world of social inequalities, inside a Mexico that is moving between the past and future. Palabras clave: Positivismo, Modernidad, Estado-nación, novela policiaca. Key words: Positivism, Modernity, Nation-state, detective novel. 219 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel Para citar este artículo: Bernal Alanís, Tomás. “La ciudad de México: entre los muros, el crimen y la piel”. Tema y Variaciones de Literatura. Núm. 54, semestre I, enero-junio de 2020, uam-Azcapotzalco, pp. 219-233. Pero lo que la ciudad deteriora más en el hombre es la inteligencia, porque, o se la encajona dentro de la vulgaridad, o se la precipita a la extravagancia. En esta densa y tupida capa de ideas y fórmulas que constituye la atmósfera mental de las ciudades. José María Eca de Queiroz Y perseguir despiadadamente el vicio, la infamia y el crimen allí dondequiera que se encuentren, eso es justicia. Eugenio Sue I. Obertura La modernidad, como una estela en el mar del capitalismo, trajo tras de sí el orden y el progreso en el nacimiento y desarrollo de las ciudades. En el caso de la ciudad de México, esta imagen se construye durante el go- bierno porfirista (1876-1911), durante el cual los anhelos de una élite ilustrada y cosmopolita establecen las reglas sociales que regirán los destinos de un país a fin de alcanzar una sociedad regulada por el orden y la justicia. El porfiriato alcanza la cúspide al mantener un estado de derecho susten- tado en una serie de ideas –provenientes de Europa– y aplicarlas en el bajo mundo del crimen y la violencia: el evolucionismo, la teoría del criminal nato y el positivismo dan respuesta a una sociedad basada en las diferencias raciales, políticas, económicas y culturales a fin de establecer un orden social encami- nado al progreso y al crecimiento económico. Con estos elementos de orden y progreso se establece una serie de miradas y acciones sobre el problema criminal en el México de finales del siglo xix. El sistema penitenciario y criminológico mexicano se transforma en un mandato legal para combatir el crimen, como una forma sustancial de encontrar el ca- mino de las grandes ciudades civilizadas como París y Londres. El Estado y el or- den ejemplifican el punto de partida de esa disciplina y ese control que se ne- 220 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís cesita en la sociedad para que ésta funcione De los delitos y las penas (1764), funda de como una maquinaria perfecta.1 alguna manera la preocupación por parte En este contexto, la novela Carne de del Estado por generar un estudio, clasifica- ataúd, de Bernardo Esquinca, publicada en ción y reglamentación de los delitos y sus 2016, nos muestra una deslumbrante his- correspondientes penas y castigos como toria sobre un asesino serial en la época una forma de construcción social y penal de porfiriana, rodeada de las luces y sombras la sociedad. de nuestra historia nacional, envuelta en un Como lo ha estudiado el sociólogo fran- tiempo de miedo y misterio. Las ideas en bo- cés Luc Boltanski, para determinar la apa- ga nos llevan a intentar explicar un ambien- rición del crimen organizado en las socie- te de zozobra, a encontrar los elementos de dades modernas que quieren regular las identidad que nos expliquen cómo somos condiciones sociales de trabajo, legalidad y como pueblo, en un permanente mirar entre funcionamiento de los individuos y las ins- nuestro pasado y nuestro presente. tituciones en el plano de los intereses eco- nómicos de individuos, grupos o nacionales; II. El mundo moderno para ello afirma: y la novela policiaca La relación entre la realidad y el estado se en- La novela policiaca se va destilando poco a cuentra en el meollo de esos análisis. El enigma poco a lo largo de la historia. Su aparición se no puede constituirse –en tanto que objeto es- pierde en la noche de los tiempos, pero su pecífico– sino al destacarse ante el trasfondo de consolidación se establece con el desarrollo una realidad estabilizada y predecible, cuya fra- del capitalismo, la modernidad y la funda- gilidad queda manifestada por el crimen. Ahora ción de los estados-Nación. Es un producto bien, es el Estado-nación, tal como se desarrolló de circunstancias históricas donde los inte- a finales del siglo xix, al que se debe el proyec- reses y los negocios permiten la posibilidad to de organizar y unificar la realidad o bien, de transgredir esas normas y valores res- como hoy dice la sociología, construirla, para guardados por las instituciones del mundo una población y un determinado territorio.2 moderno: la ley, la policía y el Estado. Una trinidad que se aboca a hacer cum- De esta relación aparecen los ingredien- plir las condiciones mínimas de operación y tes sustanciales del mundo de la novela po- orden que necesita un sistema social para licíaca: el crimen y la investigación, el hecho reproducir la riqueza como motor y fin de su y la consecuencia, lo prohibido y lo permiti- funcionamiento. El título emblemático del do, lo patológico y lo normal, los transgre- libro del penalista italiano Cesare Beccaria, sores y la ley, en pocas palabras: el orden y 1 Para mayor información véase el imprescindible texto 2 Boltanski, Luc. Enigmas y complots. Una investiga- sobre el tema de Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. ción sobre las investigaciones. México: Fondo de México: Siglo XXI Editores, 2010. Cultura Económica, 2016, p. 18. TEMA ¶ 221 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel el desorden. Binomio que da vida y sentido interior de una comunidad humana. Donde a las sociedades humanas en el tiempo y en los preceptos y la arquitectura jurídica es- la configuración de las formas sociales de la tablecen las normas de su funcionamiento convivencia entre el género humano. acorde a ciertos principios y valores que dan Como lo ha estudiado el fiel seguidor de cohesión a dicha sociedad para su existen- este género literario, el investigador Vicente cia. Como lo reafirma Luc Boltanski: Francisco Torres Medina, para desbrozar un poco la habitual maleza y densa bruma de Una de las características de la novela policía- esta forma literaria, el después de mucho ca radica, pues, en colocarse en el punto de in- tiempo de investigar y seguir las huellas del distinción de lo privado y de lo público, de la mundo y autores policíacos, concluye: sociedad civil y del Estado y, más radicalmen- te aún, entre dos manifestaciones de la rea- La literatura policíaca sintetiza dos elementos lidad. De un lado, la realidad como objeto de humanos: la inteligencia, el frío razonamiento y una experiencia vivida por actores individuales lo irracional… La armonía entre la organización en diversas situaciones cotidianas. Del otro, la y la turbulencia, con predominio de la primera, realidad como totalidad, reposando sobre una es el sustento de la narración policial clásica, trama de formatos, reglas, procedimientos, co- aquella que responde a la pregunta “quién es nocimientos y pruebas que pretenden tener un el asesino” y tiene puesto su interés en mostrar carácter general, y sostenida por instituciones hasta la saciedad el triunfo del bien sobre el mal. que determinan su contorno.4 Esa necesidad innata que todos los seres huma- nos sentimos en algún momento.3 La novela policíaca transpira su aliento en las grandes ciudades, como un elemen- Esa lucha entre el bien y el mal, es la are- to detonador de un espacio físico que ha na por excelencia para desarrollar el mun- crecido y se ha desarrollado en un compli- do policiaco y sus múltiples expresiones en cado mundo de calles, cerradas y un amplio el papel de la ley y el orden. Es un espacio vericueto de construcciones arquitectónicas vertiginoso donde se dan los hechos delic- que rebasan los niveles mínimos de planea- tivos como un constante reto y enigma a las ción urbana, que hacen de la ciudad, el es- autoridades y a su mundo de valores. Se en- pacio predilecto del mundo del crimen. frentan, en un incesante juego de ajedrez, La ciudad se convierte en el múltiple las dos piezas fundamentales: el que desafía espacio de intereses y pasiones de una am- a la ley y el que pretende hacerla respetar. plia gama de acciones y expectativas socia- Regresamos a un Estado que busca la les, en un caleidoscopio de negocios, traba- formalización de las relaciones sociales al jos, profesiones, entre otros muchos factores políticos, sociales y económicos que dan 3 Torres, Vicente Francisco (prólogo y selección). El cuento policial mexicano. México: Cofradía de Co- yotes, 2019, p. 4. 4 Boltanski, Luc. Op. cit. p. 39. 222 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís vida a la aparición de la novela policíaca inteligencia como artefacto de investigación en la modernidad. hacen de ella una búsqueda permanente por La sangre, los muros y la piel son elemen- la verdad y la justicia. Su función es desen- tos emblemáticos para construir las historias trañar una madeja de paradojas que hacen policiacas en el mundo moderno. La socie- de ella un ajedrez de posibilidades, donde dad recrea a través de ellas las diferencias las posibles soluciones nos llevan a caminos sociales, los desequilibrios económicos, los sin salida y a los resultados más inespera- intereses políticos, las tradiciones, el peso dos de la investigación. de la historia, los imaginarios sociales para En esa búsqueda de soluciones por de- ir delineando en el tiempo el rostro del cri- finir el origen, rumbo y desenlace de la no- men y el acto delictivo como una constante vela policiaca, muchos investigadores han en las sociedades. determinado que su origen no es muy cla- La novela policíaca es un medio ideal ro, considerando algunos que el padre de di- para conocer los mundos y los inframundos cho género literario es Edgar Allan Poe, pero que conectan las pasiones humanas para el estudioso del tema, Fereydoun Hoveyda expresar los códigos, leyes y todo el apara- afirma lo siguiente: to jurídico-institucional, como lo expresa la novelista P. D. James: Las mejores novelas policiacas satisfacen, a la vez, las ambiciones de la inteligencia y las ape- Las novelas que giran en torno a un asesinato tencias de la sensación; cuando están logradas, atroz y cuyos escritores se proponen explorar constituyen novelas “completas”, obras “tota- e interpretar el peligroso y violento submundo les”. La novela policíaca –escribe Caillois– sedu- del crimen, sus causas, sus ramificaciones y su ce, fascina, descansa, dando al mismo tiempo efecto tanto en los perpetradores como en las una impresión de progreso, de esfuerzo recom- víctimas, pueden cubrir un espectro extraordi- pensado, de labor fecunda.6 nariamente amplio de escritura creativa que abarca las obras más excelsas de la imaginación El campo de batalla es el espacio de en- humana. Es posible que, en efecto, haya un ase- cuentro entre el bien y el mal, esas dos fuer- sinato en el núcleo central de esos libros, pero zas milenarias que se enfrentar para esta- en multitud de ocasiones no se crea un miste- blecer la ética en la sociedad. Lo que trae rio en torno al ejecutor del crimen y, por lo tan- en sí, es la lucha desatada entre las fuerzas to, no hay pistas ni detective.5 del orden (léase Estado-nación) y los indi- viduos que transgreden las leyes a través del La novela policial se convierte en un enig- delito y la desobediencia. La policía frente a ma, en un laberinto de situaciones donde la delincuencia organizada, ésa es la cues- las máscaras, las identidades, el misterio, la tión, mantener el satus quo, o enfrentarse 5 James, P. D. Todo lo que sé sobre novela negra. Bar- 6 Hoveyda, Fereydoun. Historia de la novela policia- celona: Ediciones B, 2017, p. 14. ca. Madrid: Alianza Editorial, 1967, p. 218. TEMA ¶ 223 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel a las fuerzas del mal que quieren disolver a en dos grupos: aquellos cuyo lugar en las gran- la sociedad y a sus miembros, en una lu- des celebraciones internacionales del progreso, cha descarnada por la supremacía sobre el las exposiciones universales, estaba en los stands orden social. del triunfo tecnológico, y aquellos cuyo lugar se hallaba en lo “pabellones coloniales” o “aldeas III. La modernidad porfirista nativas” que los complementaban. Se recurría a la biología para explicar la desigualdad, sobre El mundo moderno estableció patrones de todo por parte de aquellos que se sentían desti- desarrollo y evolución en el mundo occiden- nados a detentar la superioridad.7 tal. Para ello fue tejiendo un entramado de teorías o formas de explicación del mundo El siglo xix fue un siglo donde predomi- que se establecieron a lo largo del siglo xix. nó una visión orgánica y evolucionista de la Siglo que se caracterizó por el uso de la sociedad desprendida de la obra de pensa- ciencia y la racionalidad para desentrañar los dores como: Chales Darwin, George Lamarck, misterios de la vida y de la sociedad. Herbert Spencer, Augusto Comte, Thorstein Los campos de explicación de distintas Veblen, Henry George, Karl Marx, entre otros, ciencias –principalmente de las ciencias so- que establecían diferencias al interior de los ciales– encontraron en el siglo xix un gran Estados-nación, tanto de los países civiliza- avance en su desarrollo, definición y fortale- dos como en los países primitivos. cimiento de sus campos y objetos de estu- Estas causalidades de tipo histórico, geo- dio. Es el caso de la Historia, la Sociología, gráfico, económico, social, cultural, de men- la Etnología, la Antropología, por sólo men- talidades, entre otras, establecieron las di- cionar algunas de las ciencias sociales que ferencias y desigualdades entre las colonias lograron establecer sus métodos, conceptos y las metrópolis. Con lo cual se generó una y formas de delimitar su objeto de estudio. división internacional del trabajo donde las Nos encontramos en la época dorada del colonias eran explotadas en sus recursos na- Imperialismo (1880-1914), donde el con- turales y humanos por las metrópolis, crean- cierto de las naciones establece una serie de do con esto una separación cada vez más relaciones entre los países pobres y los paí- grande entre esos mundos. ses ricos, entre los países coloniales y las Estos modelos explicativos generaron metrópolis. En donde se fundaron las dife- una justificación ideológica y social de esas rencias políticas, económicas y sociales que diferencias no sólo entre las naciones sino fundamentaron la idea de progreso y civili- al interior de los mismos países. Con ello se zación, como lo afirma el historiador inglés conformó desde el plano social y racial un Eric Hobsbawm: discurso sobre la civilización y el progreso. Bajo este ambiente de pensamiento apare- La humanidad quedaba dividida por la “raza”, idea que impregnaba la ideología del período de 7 Hobsbawm, Eric. La era del Imperio, 1875-1914. Mé- forma de casi tan profunda como el “progreso”, xico: Crítica, 2015, pp. 39-40. 224 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís ce la antropología criminal italiana, que en- deseada, aun en contra de todo lo que los hom- tre sus exponentes se encuentran: Cesare bres hagan o dejen de hacer; otros creían que Lombroso, Enrico Ferri y Rafael Garófalo, los el futuro depende en gran medida de nuestros cuales proponen una serie de ideas para es- propios esfuerzos y que no hay nada en la natu- tablecer las conductas criminales en las so- raleza de las cosas que impida un avance seguro ciedades modernas. La idea del “criminal e indefinido.8 nato”, desarrollada por Cesare Lombroso, será implementada en el período porfirista Estas ideas y estructuras mentales per- para tratar de explicar: la pobreza, el crimen, mearon la explicación sobre el mundo so- la violencia, la “degeneración racial”, como cial y las leyes que regían la conducta de los problemas atávicos de la población indíge- individuos. Los científicos –la élite cultural na del país. porfiriana– utilizaron el uso de las ciencias Así, estas ideas fundamentaban la ilu- sociales para explicar el devenir de la histo- sión de que el mundo navegaba y se mo- ria y enfrentar los grandes problemas nacio- vía hacia esa fuerza llamada: progreso. Se nales. Su visión positivista sobre la historia y pensaba que nos esperaba una época de la población del país justificaba las políticas esperanza y felicidad para el mundo, don- excluyentes de la época. de las necesidades materiales y espirituales La modernidad como proyecto econó- se iban a resolver por el avance tecnológico mico y como realidad social se convertían y productivo que se estaba gestando en los en los ideales del porfiriato. Las crónicas de países de Europa y que los beneficios de esa Manuel Gutiérrez Nájera, que abrieron las carrera hacia la civilización y el progreso iban puertas al Modernismo en México, retrata- a ser patrimonio tarde o temprano de todas ron una ciudad moderna y cosmopolita con las razas del mundo. todos los atractivos de las grandes ciuda- Con ello y la creencia en los adelantos des mundiales como: París, Londres, Nueva técnicos y del conocimiento se pretendía so- York, Chicago, pero también con su contra- lucionar los problemas de los países pobres, parte, los lados oscuros de ese inframundo para llevarlos de ser sociedades primitivas a que tiene toda gran ciudad que se aprecie transformarlos en sociedades civilizadas. Esa como tal. certeza era compartida por todo el mundo La ciudad de México era un paisaje en como un camino abierto, seguro y que lle- constante ebullición, donde las múltiples vo- garíamos a él sólo con seguir los pasos de ces resonaban en todos los rincones, don- las grandes potencias. Como lo afirma John de el bullicio y el movimiento se deslizaban B. Bury: por sus modernas avenidas pletóricas de sorpresas en sus elegantes escaparates y co- Así, hacia 1870 y 1880 la idea del Progreso se mercios. Los pasajes de Walter Benjamín se convirtió en un artículo de fe para la humani- dad. Algunos la defendían en la forma fatalista 8 Bury, John B. La idea del progreso. Madrid: Alianza de que la humanidad se mueve en la dirección Editorial, 1971, p. 309. TEMA ¶ 225 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel transformaban en los centros comerciales tenciarias otorgaban a las autoridades un ins- de las grandes metrópolis donde la delin- trumento apto para regenerar a las personas.9 cuencia encontraría un lugar propicio para extender sus brazos y delinquir en estos es- Los discursos criminales estigmatizaron a pacios comerciales que atraían a una infini- cierta población: a los indígenas y a las cla- dad de población para admirar y desear los ses pobres y menesterosas que transitaban nuevos artículos de moda. en las grandes ciudades. La criminología po- Este espacio del glamour y ostentación sitiva se construyó como una expresión cien- generaban en el universo del hampa la po- tífica de la época –basada en la ciencia, la es- sibilidad de hacer de las calles un lugar para tadística, la medición y la observación– para traficar y realizar una serie de actos vandá- determinar los patrones de la criminalidad. licos: robar a transeúntes, asaltar locales y Estas ideas se fincaban en la teoría del negocios comerciales, hasta llegar al asesi- medio ambiente, del evolucionismo y la nato como una situación de las diferencias selección natural. Justificaban un tipo de sociales expresadas entre el mundo del di- orden social pragmático y funcional a las nero y la elegancia y otro mundo, el de la ideas de progreso, higiene, trabajo y un ba- pobreza y el de la exclusión social. samento moral. Todas ellas dieron explicacio- En el porfiriato confluyeron una serie de nes, muchas veces, fuera de la realidad, sólo factores que hicieron del crimen un tema de se utilizaron para justificar un mundo dife- suma importancia. Ante los avances de la in- renciado en lo social, lo económico, lo racial dustrialización, el capitalismo y el crecimien- y lo cultural.10 to económico los Estados-nación procura- Muchos intelectuales debatieron en el ron mantener una paz social que permitiera ocaso del siglo xix y en los albores del siglo el avance social e industrial en una sociedad xx la pertinencia de considerar la necesi- de contrastes profundamente arraigados en dad de buscar un cambio social en la men- la historia y la cultura del país. Como lo ex- talidad del indígena y de los sectores pobres pone el historiador Pablo Piccato: del país. La conveniencia impostergable de acercar estos sectores al progreso y a la civi- El discurso de la élite regional sobre progreso lización dependía de integrarlos a la nación y expansión económica giraba en torno a la por una serie de medidas mentales, de tra- “regeneración” racial y cultural de la población y a la creación vertical de nuevos ciudadanos gracias a la inmigración y al mestizaje, e incluía 9 Piccato, Pablo. Ciudad de sospechosos: crimen en la luchar contra el rezago y falta de disciplina con Ciudad de México, 1900-1931. México: Centro de Es- tudios Superiores en Antropología Social/Fondo Na- higiene, criminología y penología. La criminolo- cional para la Cultura y las Artes, 2010, p. 29. gía se volvió tema favorito de la reforma social 10 Para mayor información sobre el uso y explicación de porque la disciplina científica construida alrede- estas teorías criminológicas a la época porfirista, véa- dor de ella proveía de explicaciones plausibles se Guerreo, Julio. La génesis del crimen en México. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Ar- de los vicios populares, y las instituciones peni- tes, 1996. 226 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís bajo y de higiene para irlos transformando La visión de los vencedores sobre los en ciudadanos. vencidos, como ley histórica, emanaba de Otro de los grandes problemas a deba- esa preeminencia de los grupos en el poder tir para desarrollar al país, era la creación de político que justificaba un orden de cosas en ciudadanos que permitieran un juego más aras de sus intereses. La historia mexicana amplio y abierto sobre el uso y la producción tenía sus excluidos, los condenados de la de las tierras, su ingreso al mercado de tra- tierra, eran los causantes del subdesarrollo, bajo, del uso de una economía de intercam- no querían entrar al progreso y a la civiliza- bio monetario y la posibilidad paulatina de ción. Pero los intelectuales y el poder polí- realizar estudios y una preparación técnica tico no comprendían que ellos eran en gran para afrontar las oportunidades que abría parte causantes de esa situación histórica el trabajo industrial y comercial en las gran- que había alcanzado una profunda dimen- des ciudades. sión estructural. La combinación del positivismo y libera- lismo económico generaron un paisaje que IV. La ley y el crimen: justificaba una sociedad evolutiva funda- el color de la piel mentada en la diferenciación social, en un “espíritu emprendedor” y señalaba una serie El Porfiriato propició en sus mismas entrañas de vicios y virtudes que tenían las distintas la creación de un campo adecuado para el clases sociales al interior de la nación que desarrollo del crimen –como una actividad las disponía a desarrollar acciones y traba- ilícita causada por las enormes desigualda- jos acordes con su condición social y racial, des producidas por la misma sociedad– en como lo apunta el estudioso Moisés Gonzá- sus sueños por encontrar el progreso y la lez Navarro: civilización a través de la modernidad. Di- cha modernidad no era más que estar en lo Aunque según otros, el problema era más cultu- presente, en la actualidad en contraste con ral que racial. Porfirio Parra insistió: la población el pasado. india imposibilitaba el progreso. Varios atribu- En esa búsqueda incesante de la mo- yeron la falta de “espíritu industrial” a la escla- dernidad, tanto el gobierno y el pueblo vitud, a la miseria, la embriaguez y el incesto; mexicano, encontraron realidades contras- otros a las romerías, y otros más a que los ha- tantes de un proyecto social que pretendía cendados los hacían trabajar como bestias. De encontrar el “alma nacional” de aquello que cualquier modo, como para no pocos el indio Benedict Anderson llamo las “comunida- era de baja estatura, sucio, demacrado y “muy des imaginadas”: feo”, urgía la inmigración extranjera.11 La nación es una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana. Es 11 González Navarro, Moisés. Sociedad y cultura en el imaginada porque aun los miembros de la na- porfiriato. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994, p. 160. ción más pequeña no conocerán jamás a la TEMA ¶ 227 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel mayoría de sus compatriotas, no los verán ni El contrato social del porfiriato era vio- oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente lado por la criminalidad. Como dicen, cada de cada uno vive la imagen de su comunión.12 sociedad tiene los criminales que ella produ- ce por sus particulares formas de organiza- Así era el mundo porfiriano, una malla ción social y por los códigos de comporta- de intereses y visiones encontradas de lo miento moral. La ley representa el dique que que debería ser el Estado nacional. Tiem- contiene las aguas en permanente estado po de proyectos, de posibilidades que mar- de desbordarse entre las fronteras de la le- caron distintos derroteros de una nación en galidad y la ilegalidad. Esa práctica judicial a formación que no encontraba todavía su la que se refiere Elisa Speckman, en su libro rostro en este juego inacabado de la iden- Crimen y castigo: tidad nacional. Esa tarea redentora, auspi- ciada por los científicos, mostró el mundo En otras palabras, la ley era vista como el meca- del atraso, la pobreza, la ignorancia y el cri- nismo utilizado por la sociedad para combatir men como emblemas de problemas y vicios a sus partes enfermas y neutralizar a los hom- atávicos de la población pobre que toda- bres ineptos a la vida social. En este contexto la vía no se subía al sueño de la modernidad, defensa de los derechos humanos perdía toda como lo expresa Ricardo Pérez Montfort: relevancia. Lejos de privilegiar las garantías in- dividuales, los positivistas se concentraron en la Así, como si se tratara de un médico auscultan- seguridad del conjunto y se inclinaron por un do a un paciente, el derecho de los sectores pu- Estado fuerte capaz de asegurar la integridad dientes a entrometerse en múltiples aspectos de del cuerpo social.14 la vida privada, de las tradiciones y en general de la cultura de las clases populares se explica- En esta sociedad, cruzada por inmensas di- ba también a través de ese afán por identificar ferencias, el color de la piel fue un estigma las patologías sociales con el fin de enmendar difícil de superar para la población indíge- anomalías, controlar desviaciones y encausar el na y los tratos más pobres de la población. La desarrollo hacia la higiénica modernidad.13 maquinaria legal y el discurso oficial sobre el crimen pecaban de un exceso en las visiones positivistas que justificaban el atraso de es- tas comunidades que, por otro lado, intenta- ban integrar al mundo de la modernidad. 12 Anderson, Benedict. Comunidades imaginadas. Re- flexiones sobre el origen y la difusión del Naciona- lismo. México: Fondo de Cultura Económica, 2007, p. 23. 13 Pérez Montfort, Ricardo. Cotidianidades, imaginarios 14 Speckman Guerra, Elisa. Crimen y castigo. Legislación y contextos. Ensayos de historia y cultura en Mé- penal, interpretaciones de la criminalidad y adminis- xico, 1850-1950. México: Centro de Investigaciones tración de justicia (Ciudad de México, 1872-1910). y Estudios Superiores en Antropología Social, 2008, México: El Colegio de México/Universidad Nacional p. 55. Autónoma de México, 2002, p. 106. 228 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís En este contexto de contradicciones se te de ajedrez social que explica la condición establece la novela de Bernardo Esquinca, humana en sus fundamentos éticos, como Carne de ataúd, un verdadero thriller, que lo expresa el autor: nos sumerge en el México de finales del siglo xix y principios del siglo xx, para mostrarnos Los pobres eran el verdadero lastre que impedía ese inframundo de la sociedad mexicana que el país abrazara de lleno la modernidad y donde los resortes del crimen tienen que ver prosperidad impulsadas por el Señor presidente. con un pasado difícil lleno de carencias y he- Se sentía satisfecho de contribuir desde su trin- rencias familiares y sociales. chera, deteniendo y analizando a los criminales Esos estereotipos que se construyeron y natos, y también manteniendo alejado al popu- difundieron por la élite porfiriana y por los lacho de los barrios céntricos donde vivían y viajeros extranjeros que cruzaron este país pasaban los ciudadanos de primera categoría.15 lleno de reminiscencias del pasado. De ese pasado que pesaba en el alma nacional, co- Los espacios, las intenciones y los deseos mo una estirpe condenada desde mucho de una sociedad diferenciada muestran las tiempo atrás. Pasado y sangre que emergen fronteras de la modernidad en una ciudad como dos fuentes brotantes para inundar que se autonombra cosmopolita, pero que el paisaje mexicano con la nota roja como tiene en su arquitectura los rostros del pasa- espacio de lectura y fabuladora de historias do y del presente, como un Jano, que ve ha- macabras y llenas de miedo. cia ambos lados. El color de la piel también La lectura y la escena del crimen son dos tiene sus recovecos preferidos y se desliza en elementos insustituibles para narrar las an- las sombras de la ciudad. danzas de la ley y la persecución del crimi- Los protagonistas de esta novela policía- nal por parte del policía-detective, guardián ca sintetizan magistralmente los espacios, del orden y de los intereses de la sociedad. los discursos y los anhelos de una sociedad Bernardo Esquinca logra una interesante tra- que se desenvuelve entre la tradición y la ma y reconstrucción –en distintos planos na- modernidad, entre lo primitivo y la civiliza- rrativos y temporales del célebre asesino ción: El Chalequero, el típico criminal de los Francisco Guerrero, alias el Chalequero– para bajos mundos; Carlos Roumagnac, el inte- mostrarnos el universo del crimen en la épo- lectual que expresa las novedades de la cri- ca de Porfirio Díaz y así revelar la riqueza de minología; Julio Ruelas, el pintor y el artista la novela policíaca como un documento-ter- de los bajos fondos; Rafael Reyes Spíndola, mómetro que mide los impulsos de vitalidad periodista y empresario que vislumbra en la o muerte que tiene cualquier sociedad. nota roja un poder real y futuro; Madame Los enfoques de las novedosas teorías cri- Guillot, espiritista y difusora de ideas esotéri- minales y el avance de la ciencia en el cam- cas de la época; Eugenio Casasola, reportero po de la criminología muestran el cuerpo de conceptos e ideas que rodeaban el mun- 15 Esquinca, Bernardo. Carne de ataúd. México: Alma- do del crimen y del criminal, como una suer- día Ediciones, 2016, p. 36. TEMA ¶ 229 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel y la conciencia memorística del caso; y el Los pobres eran una rémora del pasado poder de los militares, escritores y políticos: que no permitían el desarrollo y la moderni- Sóstenes Rocha, Ireneo Paz, Félix Díaz, Por- dad que el presidente quería para el país. No firio Díaz y Francisco I. Madero, todos ellos se integraban a las nuevas producciones in- partícipes del péndulo del tiempo entre el dustriales y sus valores y tradiciones se opo- ayer y el hoy. nían a los valores del mundo moderno: tra- Los crímenes revelan las debilidades de bajo, higiene, educación y honradez. Lo cual una sociedad, lo prohibido y lo permitido, retrasaba la evolución del país e impedía la las culpas de una comunidad social que no integración de la nación a plenitud. Otra vez ha podido resolver sus grandes diferencias Roumagnac da sus puntos de vista sobre el en distintos órdenes del acontecer nacional. atraso de México: En los crímenes, en su forma y proceder se delatan las miserias a la que han llegado Podemos decir que el delincuente nato es un los humanos que no han podido fortalecer lo individuo ancestral y degenerado, que exhibe suficiente los lazos de fraternidad que rigen los estigmas físicos y mentales del hombre pri- sus mundos. mitivo. Representa una etapa intermedia entre Y las teorías evolucionistas y positivistas el animal y el hombre; por lo tanto, Darwin pue- justificaron un orden de cosas y situaciones de descansar tranquilo en su tumba: el Eslabón que mezclaban la naturaleza biológica y la Perdido ha sido encontrado. Y es el enemigo diferenciación social y cultural como ele- por excelencia de nosotros, los evolucionados mentos inherentes a la criminalidad y al de- Homo sapiens...17 lito en la sociedad porfiriana. Así lo sostenía el investigador Carlos Roumagnac en distin- La prensa descubrió en los asesinatos tos momentos a lo largo de la novela: crueles, repetitivos y llenos de sangre una fuente inagotable para expandir su poder y Ahora mostraba el dibujo de un indígena, con sus espacios de venta y así acelerar un interés el cráneo desproporcionado y unas orejas muy por los hechos delictivos de ese México que grandes... Lombroso sostiene que las tenden- se movía en la violencia y en el inframundo cias criminales son propias de seres humanos de la ciudad que era una respuesta a su involucionados, que han regresado a un esta- crecimiento y diferenciación social cada vez do similar al del hombre primitivo, y que por lo más galopante. tanto son incapaces de controlar sus pulsiones El Chalequero reunía una historia de po- agresivas. Todos ellos tienen rasgos claramente breza y de necesidades materiales que lo ha- distintivos: frente huidiza y baja, asimetrías cra- bían llevado por el mundo de la delincuen- neales, gran desarrollo de los pómulos, orejas cia y el crimen. Las teorías ambientalistas en asa, y notoria pilosidad...16 jugaban su papel para justificar los caminos 16 Esquinca, Bernardo. Op. cit., p. 34. 17 Ibid., p. 25. 230 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís errados que tomaban los criminales para em- convirtió en el paladín de las investigacio- paparse del bajo mundo de la prostitución, nes de los delitos y de sus infractores. Por el robo y, por último, del asesinato conside- ello es preciso apuntar lo siguiente: rado como el punto final de una carrera que transgredía las leyes y el orden social. El atributo primordial del positivismo, y del cual El positivismo busco las leyes que expli- pueden deducirse todas sus características prin- caran el mundo social. Trayendo consigo cipales, es su insistencia en la unidad del méto- una serie de ideas de la época de muchos do científico. Esto quiere decir que las premisas autores y distintas disciplinas para buscar e instrumentos que se consideran eficaces pa- soluciones al problema de las patologías de ra el estudio del mundo físico tienen igual va- la sociedad moderna y así nos encontramos lidez y utilidad para el estudio de la sociedad y con autores tan disímbolos como: Auguste el hombre. Insistiendo en esta idea, los positi- Comte, Carlos Marx, Charles Darwin, Sig- vistas han propuesto el uso de métodos para mund Freud, Gabriel Tarde, Emile Durkheim, cuantificar el comportamiento, han aclamado la Georg Simmel, Cesare Lombroso, José Inge- objetividad del científico y han afirmado que nieros, Enrico Ferri, Rafael Garófalo, Gustave la acción humana posee una naturaleza defini- Le Bon, entre muchos otros, que hicieron da y está regida por leyes.18 propuestas para determinar lo normal y lo patológico que se estaba manifestando en Así, el Chalequero se convierte en una las sociedades modernas y cosmopolitas. celebridad nacional. Sus crímenes sobre mu- En esta desenfrenada búsqueda de solu- jeres atraen la opinión pública y su interés ciones al cada vez más fuerte problema de reside en ser un asesino serial que rompe la delincuencia, del enfrentamiento entre el con la ley y con moldes sociales de com- orden y la ley contra el desorden y la anar- portamiento. Es un personaje que se obser- quía social, los poderes establecidos instru- va y se estudia, para comprender a la natu- mentaron una serie de leyes y medidas jurí- raleza humana en sus estadios más atávicos dicas que llevaron a cabo los funcionarios y salvajes. públicos –jueces, abogados, burocracia, po- Los malos tratos, el incesto, la pobreza, licías, las cárceles, los sistemas penitencia- fueron parte de la infancia y de la trayecto- rios, las teorías criminológicas, entre otros ria existencial de Francisco Guerrero, el Cha- factores– que hicieron posible el estudio de lequero, que determinaron de cierta manera los delitos y de las penas como algo sustan- su vida futura. Es esa supuesta mirada cien- cial del mundo moderno. tífica del académico Carlos Roumagnac, que Los hechos sociales, entre ellos el crimen, describe a la perfección el perfil del infractor fueron estudiados por los avances, tanto de las ciencias naturales como de las sociales, para regular un orden social basado en el 18 Taylor, Ian, Paul Walton y Jock Young. La nueva cri- respeto a las leyes y a las buenas maneras minología. Contribución a una teoría social de la conducta desviada. Buenos Aires: Amorrortu Edito- de los países civilizados. La racionalidad se res, 2017, p. 29. TEMA ¶ 231 la ciudad de méxico: entre los muros, el crimen y la piel de la ley y la armonía social, cuando susten- V. Palabras finales ta las ideas sobre el criminal y su mundo: La novela de Bernardo Esquinca, Carne de No eres un refinado: eres un ignorante, un oscu- ataúd, explora los bajos fondos de la ciu- ro hijo de la miseria y el delito. Te engendraron dad de México a finales del siglo xix y princi- allá abajo en las tinieblas del fondo social. Eres pios del siglo xx para mostrarnos el paisaje un incompleto, perteneces a la humanidad em- individual y social de Francisco Guerrero, brionaria. Tus sentimientos son rudimentarios, alias el Chalequero, un asesino serial de mu- tu conciencia es confusa. Tu niñez fue proba- jeres durante el momento resplandeciente blemente maliciosa y taimada; tu juventud, de- de la dictadura porfirista. senfrenada y ardiente. Eres un epiléptico, un Como novela policiaca nos muestra los degenerado, un enfermo.19 elementos esenciales de ella: el crimen y la investigación como una pareja que baila ba- Tenemos en esta descripción “científica” jo el frenesí de la búsqueda y la persecución. un retrato de la época, el aire que se respi- Persecución que se da en una ciudad de Mé- raba en la modernidad de las ciudades, el xico llena de contrastes entre una urbe mo- ambiente intelectual del debate de las ideas, derna y otra que vive en el pasado. la construcción de estereotipos sociales, la Novela se sombras y luces, itinerario de existencia de los fantasmas del pasado y una nación que no acaba de consolidarse y la incertidumbre del presente. El gobierno en la cual el pasado popular sigue teniendo borraba las huellas del pasado –como era un peso en ciertos sectores sociales, eco- el mundo de las pulquerías– y alentaba los nómicos y culturales marginados de un pro- paseos dominicales de una élite que se en- yecto de nación que quiere imaginarse al teraba a través de la prensa de los bajos fon- paralelo de las grandes urbes de la moderni- dos que rodeaban el mundo de la ciudad de dad mundial. México y sus sueños de modernidad. Momento incesante de búsquedas indi- El plano urbanístico de la ciudad mostra- viduales y colectivas. Sueños de la razón sin ba los dos mundos: el de la riqueza y el de razón, de bucear en ese pasado atávico que la pobreza, el del pasado y el del porvenir, el sigue envolviendo al pueblo y a la raza mexi- del orden y el del desorden, el de la norma cana, para procurar una explicación de las y el de las patologías, en fin, la apuesta por conductas que desbordan el orden y el pro- dejar de ser para llegar a ser. greso. La sangre que recorre las calles y el mundo citadino del crimen y la piel. 19 Esquinca, Bernardo. Op. cit., p. 183. 232 ¶ tema y variaciones de literatura 54 tomás bernal alanís Fuentes Guerrero, Julio. La génesis del crimen en Méxi- co. México: Consejo Nacional para la Cultura Alberro, Solange (sel.). Cultura, ideas y mentali- y las Artes, 1996. dades. México: El Colegio de México, 1992. Hobsbawm, Eric. La era del Imperio, 1875-1914. Anderson, Benedict. Comunidades imaginadas. México: Crítica, 2015. Reflexión sobre el origen y la difusión del Na- Hoveyda, Fereydoun. Historia de la novela poli- cionalismo. México: Fondo de Cultura Eco- ciaca. Madrid: Alianza Editorial, 1967. nómica, 2007. James, P. D. Todo lo que sé sobre novela negra. Boltanski, Luc. Enigmas y complots. Una inves- Barcelona: Ediciones B, 2017. tigación sobre las investigaciones. México: Pérez Montfort, Ricardo. Cotidianidades, imagi- Fondo de Cultura Económica, 2016. narios y contextos. Ensayos de historia y cul- Bury, John B. La idea de progreso. Madrid: Alian- tura en México, 1850-1950. México: Centro za Editorial, 1971. de Investigaciones y Estudios Superiores en Carregha Lamadrid, Luz et al. Miradas retrospec- Antropología Social, 2008. tivas al México de Porfirio Díaz. San Luis Po- Picatto, Pablo. Ciudad de sospechosos: crimen tosí: El Colegio de San Luis, 2017. en la Ciudad de México, 1900-1931. México: Esquinca, Bernardo. Carne de ataúd. México: Al- Centro de Investigaciones y Estudios Supe- madía Ediciones, 2016. riores en Antropología Social/Fondo Nacional Ferri, Enrico. Sociología Criminal. T. I. México: para la Cultura y las Artes, 2010. Tribunal Superior de Justicia del Distrito Fede- Speckman Guerra, Elisa. Crimen y Castigo. Legis- ral, 2004. lación penal, interpretación de la crimina- Fornaro, Carlo de. Díaz, zar de México. México: lidad y administración de justicia (Ciudad Debolsillo, 2010. de México, 1872-1910). México: El Cole- Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. México: Si- gio de México/Universidad Nacional Autó- glo XXI Editores, 2010. noma de México, 2002. González Navarro, Moisés. Sociedad y cultura en Taylor, Ian, Paul Galton y Jock Young. La nueva el porfiriato. México: Consejo Nacional para criminología. Contribución a una teoría so- la Cultura y las Artes, 1994. cial de la conducta desviada. Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2017. TEMA ¶ 233