23 Norma DuráN r. a.* De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical About Relics and miracles: from the theological explanation to the authority of pontifical truth Resumen Abstract El artículo intenta explicar el milagro This article seeks to explain “mira- desde la novedad del cristianismo: el cles” in a world in which a new cha- santo como intercesor y hacedor de racter, one who performs miracles, milagros. La explicación del milagro appears: the saint. The explanation en Occidente se apoyó en la teolo- for miracles in the Western World gía de Agustín de Hipona y, poste- was initially based on Augustine of riormente, en la escolástica tomis- Hippo’s theology, and soon after ta. En el siglo xii comenzó a darse that, on Thomist Scholastics. During el monopolio de la certificación de the XIIth century, the Holy See be- lo milagroso. La Santa Sede inventó gan to monopolize the canonization nuevas prácticas para decir qué era process through the invention of milagroso y qué no. La validación de new practices. Since the validation los testimonios para la santificación of testimonies needed for sanctifi- sólo se puede hacer desde la “ver- cation can only be achieved on the dad retórica” y no desde la “verdad basis of “rhetorical truth”, not on científica”. Para explicar las eviden- “scientifical truth”, to explain the cias de estos procesos recurro al “gi- evidence that these processes use, I ro lingüístico”. will recur to the “Linguistic Turn”. Palabras clave: ciencia, retórica, san- Key words: science, rhetoric, saints, tos, canonización, giro lingüístico canonization, linguistic turn Fuentes Humanísticas > Año 27 > Número 53 > II Semestre 2016 > pp. 23-40 Fecha de recepción 14/04/15 > Fecha de aceptación 10/02/16 norma.duran03@.gmail.com * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. 24 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical Introducción ¿Cómo ocurría antes el milagro? En el mundo judío, el milagro era una La invención más importante que surge manifestación ocasional que el Dios único con el cristianismo es, desde mi punto ofrecía a su pueblo elegido: ocurría por la de vista, la aparición de un nuevo perso- voluntad directa de Él. Podemos citar nu- naje: el santo (mártir) que, en tanto tal, merosos ejemplos: el propiciar la lluvia a se identifica por su capacidad de realizar través del Profeta Elías, el maná que cae milagros por medio de sus restos o reli- del cielo, los milagros realizados cuando el quias, reliquiae (residuos, huesos, despo- pueblo hebreo sale de Egipto guiado por jos, aquello que quedaba de ese ser hu- Moisés, etcétera. Con la encarnación de mano fallecido de forma violenta). Cristo, los milagros se multiplicaron. Los La novedad de este fenómeno no era Evangelios nos dan una amplia referencia pensable de esa manera ni para la cultura de un mundo pleno de los milagros de Je- pagana ni para la judía. Sin embargo, si- sús (los exorcismos, multiplicación de pa- guiendo en esto a la antropología, pode- nes y peces, curaciones de ciegos, paralíti- mos afirmar que el pensamiento mágico cos, mujeres hemorrágicas, resucitaciones (lo milagroso en sentido amplio) ha existi- de muertos, etcétera). La finalidad de la do en múltiples culturas. Pero sólo el cris- realización de tantos milagros era testifi- tianismo concibió este tipo de milagro. car que Jesús era hijo de Dios. Sus discípu- Hasta el surgimiento de la Moderni- los repiten los mismos milagros que sirven dad, las diferentes culturas han tenido un para certificar y testimoniar la verdad de lugar para lo milagroso. Será con la Ilustra- los Evangelios. ción que lo milagroso tienda a desapare- En el mundo pagano “los milagros” se cer, y esto se deberá a la emergencia de la daban por la participación directa de los razón instrumental.1 La desaparición del dioses. Pero los rituales de la religión de pensamiento mágico se dio con la apari- la civitas eran una cosa, y las realizaciones ción del pensamiento científico; ese pro- milagrosas en las que creía la gente común ceso será lo que estudiarán las diferentes eran otra. Los rituales de la religión de la teorías de la secularización, comenzando ciudad estaban cuidadosamente articu- por la de Max Weber. lados por sacerdotes especializados que Las particulares circunstancias en las propiciaban los beneficios de las deidades. que se dio la cristianización del Imperio ro- Por otro lado, esta religión no pretendió mano durante los primeros cuatro siglos dar ninguna explicación (credo) sobre las de nuestra era (persecuciones intermiten- cuestiones trascendentales de la vida.2 tes) posibilitó la irrupción del milagro a Eran las religiones “mistéricas” (que vistas partir de estos “muertos singulares”. Estos desde la religión oficial de la ciudad eran santos emulaban la muerte de Cristo, y supersticiones) las que daban cabida a es- por este hecho se pensó que compartían tas necesidades vitales. En cambio, la “re- con Él, el paraíso. ligiosidad popular” era muy pragmática frente a los fines inmediatos. El término “do ut des” (doy para que des), da cuenta 1 Estoy plenamente consciente de toda la crítica que se hizo a este tipo de racionalidad desde la Escuela de Frankfurt. 2 John Scheid, La religión en Roma. 25 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. en forma concisa de lo que eran los ritua- 1. El “giro lingüístico” les domésticos y “populares”. como punto de partida En este contexto religioso tan diferen- te es cuando se da el proceso de cristia- El lugar desde el que puedo formular una nización de las clases urbanas de la pobla- explicación del milagro es a partir del lla- ción. Ahí los santos (mártires) comparten mado “giro lingüístico”5. Es decir, mi com- el mundo celestial, y es por su mediación prensión de los milagros parte de que lo ante Dios, que se producen ahora milagros. que hoy tenemos no es la percepción mis- La certeza de su destino celestial es com- ma de lo milagroso, sino las narraciones probada por algo inusitado hasta enton- que sobre ello se realizaron. ces: las osamentas de estos hombres Para el mundo moderno, pensar los gozan de la bilocación tierra/cielo.3 milagros implica no sólo un acto de fe, En este ensayo busco distinguir el sino también un “mundo encantado” que enorme esfuerzo explicativo de los gran- tiene su propia racionalidad, y ésta no es des teólogos occidentales para entender la de la ciencia empírica que nace con la el milagro (desde Agustín de Hipona hasta Ilustración. El mundo moderno opera con la escolástica de Tomás de Aquino), fren- otras distinciones y con otra lógica. Podría te a la explicación jurídica que lo validará resumirse de esta manera: el mundo mo- desde la Santa Sede. En otras palabras, derno estiliza sus experiencias de una si para los primeros el objetivo era enten- manera cognitiva; el mundo premoderno, der (explicación teórico-teológica), para la de una manera retórica.6 ¿Qué quiero decir segunda es certificar, autentificar y dife- con esto? Que lo que tenemos que anali- renciar lo milagroso de lo no milagroso. zar son narraciones, no son las experien- Este proceso jurídico no pasa por una cias o las percepciones mismas del acon- comprobación científica,4 sino que sigue tecimiento. Es decir, que para que estas los cánones de la comprobación de la percepciones puedan ser trasmitidas se verdad “retórica”. En este sentido, hago han tenido que formular a partir del len- explicito mi punto de partida en el si- guaje. En este sentido, se han escrito a guiente apartado. partir de un tipo de comunicación que es 5 Entiendo por giro lingüístico a la filosofía analítica que abarca la primera mitad del siglo xx y que con- 3 Sólo a partir de la retórica y de los tropos se puede sidera que el pensamiento se hace desde el len- entender esta bilocación. Los restos del mártir, guaje y no a partir de la conciencia (lo que se llama aunque sea sólo una parte de su osamenta (un hue- filosofía de la conciencia y que se instaura a par- so), se explican mediante la figura retórica de la tir de la Ilustración). Lo social se representa como sinécdoque, que consiste en convertir una parte tradición semántica en la que se vive. Es decir, del todo como representación esencial de ese lo social se convierte en lo cultural. Por lo tanto, todo. Es importante distinguir la metonimia de la se comienza a hablar de racionalidades y no de sinécdoque. Pues aunque las dos designan el todo racionalidad. Cfr. Alfonso Mendiola, “Las tecnolo- a partir de una parte, sólo la sinécdoque utiliza gías de la comunicación. De la racionalidad oral a la parte como expresión “esencial” de ese todo. la racionalidad impresa”, p. 21. En la última parte Un fragmento del cuerpo del santo representa al expongo este tipo de validación. santo en su “esencia”. 6 Cfr. Alfonso Mendiola, Retórica, comunicación y 4 Me refiero a la ciencia moderna que nace en los si- realidad. Ver segundo capítulo. El texto de este glos xviii y xix y que procede empírica e instru- autor está formulado a partir de la obra de Niklas mentalmente. Luhmann. 26 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical primordialmente oral y que se modela, en Una cultura con primacía retórica tiene su forma escrita, a partir de la retórica. El como objetivo fundamental moralizar y mundo de la retórica no es el mundo de no conocer, o dicho de otra manera, su la ciencia, sino que es un mundo que se forma de conocimiento es moralizante, valida lingüística y no empíricamente. Si por esto la relación peculiar en la filosofía lo previsto no sucede, la expectativa no escolástica entre verdad, bondad y belle- cambia, pues la verdad descansa sobre ex- za. Es decir, la verdad debe ser buena y pectativas morales. Al ser así, lo que cam- moral, mientras que la modernidad sepa- bia es la justificación por no ver realizada ra estas tres esferas: la ciencia, el dere- la expectativa. cho y el arte.8 Vale poner un ejemplo: cuando se ha- ce una peregrinación para pedir por lluvias El discurso cristiano, como un sistema para salvar las cosechas, y éstas no se dan, organizado de pensamiento, tuvo una re- la no realización de la expectativa puede lación especial con la textualidad, se cen- ser adjudicada a la falta de fe de los pere- tró en textos y tomó sus metáforas y tro- grinos.7 Nunca se pondrá en duda la capa- pos de ellos. El cristianismo se modeló cidad de Dios para propiciar las lluvias. en el lenguaje9 a partir de la narración de De ahí el inmenso abismo que separa la acontecimientos como la encarnación, manera en que los modernos podemos muerte y resurrección de Jesucristo, de ahí hablar de la realidad. Ya que las expecta- que las narraciones de los milagros de los tivas modeladas cognitivamente funcio- santos sean reformulaciones de todo este nan en términos de la comprobación em- mundo milagroso.10 pírica de la hipótesis. El saber, en su Por todo esto, acepto la verdad que figura moderna, implica corrección de la surge de esta lógica de pensamiento, pero estructura de la expectativa (hipótesis) entiendo que no es mi lógica de verdad. cuando ésta no se cumple. Conocer, en Asumo como verdadero lo que las narra- la modernidad, es sinónimo de aprender. tivas nos muestran como milagroso. Para Por ejemplo, si mi expectativa es que a estos hombres y mujeres, los milagros cierta temperatura el agua se congela, ocurren y se transmiten por la narración y esto no sucede, tengo que reformular que se hace de ellos, que es finalmente mi presupuesto. lo que nosotros tenemos. El milagro ven- dría a ser una puesta en narrativa de lo verdadero en sentido literal, analógico, anagógico (moral) y escatológico (particu- larmente el evento del martirio, del cual 7 “¿Qué implicaría para el hombre del siglo xvi mo- hablaremos). Los santos y santas repiten dalizar su expectativa en términos cognitivos?: aceptar que no existe una relación causal entre la lo que la narrativa bíblica posibilita. En procesión y la lluvia. La comprensión de que no hay ninguna relación entre el ritual del cura y la lluvia traería consigo una estilización cognitiva de la expectativa, y eso no era posible en aquel siglo. 8 Alfonso Mendiola, op. cit., p. 151. Pero aunque la lluvia no llegue, la expectativa se 9 Cfr. Averil Cameron, Christianity and the Rhetoric of mantiene contrafácticamente, porque la carencia Empire: The Development of Christian Discourse. de lluvia se explica por medio del concepto de 10 Alain Boureau, L’Événement sans fin. Récit et chris- pecado.” Alfonso Mendiola, op. cit., p. 147. tianisme au Moyen Âge. Ver capítulo 1. 27 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. un primer momento fueron los apóstoles cada aniversario de la muerte del familiar quienes operaron milagros. En sentido se reunían celebrando un festín en me- anagógico (moral) corroboraban lo mo- moria de éste. Esta celebración seguía ralmente verdadero y, en última instan- perteneciendo al ámbito de lo privado. cia, evidenciaban su propio destino es- En el contexto de las persecuciones catológico: su estancia definitiva en el se comenzó a dar la práctica de resguar- reino celestial. dar piadosamente los restos de quienes Desde estos presupuestos abordo el habían muerto dando testimonio de su fe. mundo en el cual los milagros ocurren. En La primera constatación de este nuevo el Antiguo y en el Nuevo Testamento se cuidado por los restos de un mártir data encierra todo lo posible y lo imposible o de las actas de san Policarpo en el año sobrenatural. 156.11 Las persecuciones romanas en con- tra de la nueva religión habían sido espe- cialmente duras en la parte oriental del 2. El milagro a partir imperio, en Occidente habían sido menos de la primera religión revelada: numerosas.12 Al organizarse las iglesias la cultura judeocristiana cristianas, a lo largo y ancho del Medite- rráneo va a darse un trato especial a El culto a los muertos era una práctica fuer- aquellos restos de quienes dieron prueba temente instalada en la cultura greco- de esta virtus (una especie de fuerza) que rromana, pero una nueva significación permanece en sus restos como testimo- comenzó a operarse en el seno de este nio de que gozan ya de la gloria eterna. Los cuidado por los muertos. De esta cultura mártires, mediante su muerte violenta, permanecía la práctica de celebrar con un comparten ya la gloria eterna, pues emu- ágape muy importante el aniversario de la laron con su muerte la del Salvador. Es por muerte del familiar. En esta sociedad, esta analogía que sus restos o reliquias la memoria por los antepasados era res- pueden operar milagros. guardada y celebrada el día del falleci- La primera vez que la palabra mártir miento, y no la del nacimiento del perso- (martus en griego, testigo)13 es utilizada naje. El cristianismo conservará está fecha para nombrar a alguien que muere por de rememoración por considerar que era una causa –en este caso sus creencias– el momento en que se celebraba el naci- aparece a finales del siglo II, antes era só- miento a la eternidad. Esto era particu- lo testimonio, testus, superstes, en latín. larmente conmemorado en la fecha de la Ahora se utilizaba para referirse a personas muerte de los primeros mártires. que habían dado su testimonio a través de En el mundo romano, la conmemo- su “bautismo de sangre”, es decir, de su ración de la muerte del familiar era una muerte violenta, misma que igualaba la costumbre que pertenecía al ámbito de lo manera en la que Cristo había redimido privado, es decir, ni el estado ni ninguna institución religiosa específica tenían inje- 11 René Aigran, L’hagiographie, p. 13. rencia en estas prácticas. Los recién con- 12 No estamos diciendo que no las hubo: hay que re- vertidos no eliminaron sus prácticas fu- cordar a los mártires de Lyon y Tarragona. 13 nerarias, al contrario, las conservaron y François Hartog, “El testigo y el historiador”, pp. 49, 51. 28 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical a la humanidad y, como su resurrección era ba, poner ofrendas en recuerdo de ellos la prueba de la Redención, estos mártires y festejar su aniversario luctuoso, aunque lo emulaban ahora gozando ya con Él del a algunos teólogos les molestaba16 (pues paraíso celestial. veían una continuidad con las prácticas El milagro, a partir de las reliquias, se paganas) fue un hecho cotidiano que no se justificaba por medio de una analogía. Es- eliminó en el paleocristianismo. La tumba ta vez provenía del Antiguo Testamento. era por antonomasia el lugar privado de La correspondencia la encontraron en II la familia. Reyes 13: 20, 21.14 Como esto ya había su- Los cristianos de estos tiempos, aho- cedido en el Antiguo Testamento, podía ra lo sabemos, no tuvieron sus propios ce- ocurrir nuevamente. La palabra mártir ten- menterios. Tradicionalmente se inventó la drá desde ese momento una nueva conno- creencia de que las catacumbas eran el lu- tación, significando ahora: quien goza ya gar particular de entierro de los cristianos. de la bienaventuranza eterna. De alguna Incluso se dio la bella invención de que eran manera se considera que estos restos lugar de reunión en tiempos de persecu- comparten un doble lugar, pues al lograr ción. Grandes especialistas17 han venido su salvación participan tanto del reino de a demostrar que las catacumbas eran los Cristo celestial, como del lugar terrenal: cementerios colectivos de los romanos y el locus donde descansan sus restos. Con que, en algún momento, los cristianos esto se produce la bilocación de estos se- también las utilizaron como cualquier ro- res humanos especiales, inusitada e im- mano más.18 Incluso la palabra cemente- pensable hasta entonces: la unión de lo rio no denominaba la noción que hoy te- celestial con lo terrenal; es por ello que nemos de ella. La palabra koemeterion, del realizan milagros, prodigios, exorcismos griego, significaba únicamente tumba.19 y curaciones. Locus significaba lugar don- En estos tiempos se empezó a dar la cos- de reposaban estos personajes y, a la vez, tumbre de querer enterrarse junto a uno también se nombraba con esta palabra a de estos mártires que, estando ya en pre- sus reliquias.15 sencia de Cristo, podían interceder por Como en los Evangelios no se explici- ellos a la hora del juicio final.20 taba nada del cuidado por los muertos, las costumbres funerarias de visitar la tum- 16 Victor Saxer, Morts, martyrs, reliques en Afrique 14 “Eliseo murió y fue sepultado. Por entonces hacían chrétienne aux prémiers siècles. Cfr. sobre todo la incursión en la tierra, y un año y otro, las tropas de parte que dedica a Tertuliano. Moab, y sucedió que mientras estaban unos se- 17 Eric Rebillard, Religion et sépulture. L’Église, les pultando a un muerto, vieron de pronto venir una vivant et les morts dans l’Antiquité tardive. de estas tropas y arrojaron al muerto en el sepul- 18 Utilizo la palabra romano en sentido general: toda cro de Eliseo y se fueron; y en cuanto el muerto persona que fuera ciudadana del imperio, ya re- llegó a tocar los huesos de Eliseo, resucitó y se sidiera en el norte de África, en Sicilia, en Medio puso de pie.” Oriente, etcétera y no en el sentido de habitante 15 Esos loci indicaban exactamente donde cielo y de la ciudad de Roma. Este tipo de “cementerio” tierra se tocaban, coincidían. El santuario que con- existió en la antigüedad, así como los columbaria. tenía la tumba o una reliquia se denominaba sim- 19 Cfr. Erick Rebillard, “L’Église de Rome et le déve- plemente Loca sanctorum. Lugar donde las leyes se loppement des catacombes. À propos de l’origine suspendían. Peter Brown, The cult of the saints. Its des cimetières chrétiens”, p. 742. Rise and Function in Latin Christianity, p. 11. 20 Peter Brown, op. cit., p. 57, nota 36. 29 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. Mientras duraron las persecuciones día para hacer grandes banquetes que (la última se dio a principios del siglo iv) las eran ofrecidos a los santos patronos por catacumbas albergaron a muchos difuntos toda su familia: la comunidad cristiana. cristianos. Peter Brown, en su ya célebre Brown22 se refiere a los obispos como libro The cult of the saints, explica que es- “grandes empresarios”, pues fueron ellos tos “amici de Cristo” reproducían las rela- quienes canalizaron este culto en favor ciones clientelares del patrono con sus de la Iglesia. De ahí en adelante fue pena- protegidos, es decir, los santos como ya es- lizable pretender la propiedad de los res- taban en el cielo y gozaban de la presen- tos de un mártir en beneficio propio. La cia divina eran seguros intercesores para Iglesia y sus santos patronos fueron los ad- quienes no se sentían capaces de dar el ministradores de la nueva división social mismo testimonio de sangre de los márti- que impuso la Iglesia: los ricos y los pobres, res. A la larga y ya sin persecuciones, estos y ella fue la que administró las limosnas personajes serían los santos patronos, para repartirlas entre los pobres.23 los amigos de Cristo, que podían operar Los mártires, y luego los santos en milagros y curaciones pues intercedían general, operaron una complicadísima por los fieles como los patroni terrenales elaboración de la “mentalidad” pagana lo hacían a diario con su clientela. Esto no que contaba con una serie de seres invisi- es un pequeño cambio; las figuras que bles como ángeles, demonios, lares, ge- unían cielo y tierra (ángeles, daimones, ge- nius, etcétera. La delicada red que unía a nius, lares, penates y demás divinidades los muertos paganos con sus propias fami- tutelares), no eran, en estricto sentido, se- lias en ágapes y otros cultos privados sería res humanos ¡y ahora eran hombres y prerrogativa de las iglesias, que unirán mujeres muertos! El gran acierto de la definitivamente los restos mortales de Iglesia, cuando el cristianismo dejó de ser los santos con los altares (tumba-altar). perseguido, fue que los obispos ejercie- Los nuevos santuarios albergaron en su ron el control de estos cuerpos. En vez de interior los restos de los mártires. El mapa ser los restos de los mártires y confesores de la cristiandad occidental se reformuló parte del culto funerario familiar, pasaron por los sucesos (milagros, curaciones, exor- a ser propiedad de la Iglesia. Obispos con cismos) que ocurrían en ellos.24 Lo que el una gran visión de futuro, como Ambro- cristianismo vino a trastocar fueron los lí- sio de Milán, en el año 386,21 hicieron tras- mites, antes infranqueables, entre vivos y ladar los restos y osamentas de mártires muertos, así como entre lo terrenal y lo ce- recién descubiertos a sus basílicas y lo- lestial. El gran esfuerzo por explicar teo- graron de esta manera que el culto de estos lógicamente el milagro (la teología es restos ya no fuera familiar. Pasó entonces a ser un culto de la Iglesia. Los obispos se volvieron los grandes administradores de la época. Ahora sí se podía justificar el gran 22 festejo en su dies natalis, su nacimiento Cfr. Peter Brown, op. cit., p. 38.23 Cfr. el último libro de Peter Brown, Through the eye a la vida eterna, el día de su muerte, el of the needle. 24 Peter Brown, The cult of the saints. Its Rise and Function in Latin Christianity. Sobre todo, capí- 21 Victor Saxer, op. cit., p. 240. tulo 6. 30 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical pensada como “la” ciencia) en Occidente Pero, ¿cómo se había pasado de la an- la dio Agustín de Hipona.25 tigua repugnancia de los muertos a una nueva familiaridad con ellos? “Por la fe en 25 La explicación teológica que se da en el cristianismo la resurrección de los cuerpos, asociada al occidental siguió durante la Alta Edad Media culto de los antiguos mártires y de sus la interpretación de Agustín de Hipona. Según tumbas”, nos contesta Philippe Ariès, en Benedicta Ward, Miracles and the Medieval Mind, 26 y Benoît Bourgine, “Le miracle dans la théologie su ya legendario y bello libro. fondamental classique”, estas explicaciones están Para el Occidente cristiano, que reci- explicitadas en los textos de Agustín: De Genesis bió a los nuevos pueblos que llegaron para ad litteram y de De Tritintate, De Utilitate credendi y La ciudad de Dios. Agustín se refiere a los mila- quedarse en los territorios de Europa oc- gros con varias palabras: signa, portenta, virtutes cidental, la cristianización y las prácticas signorum monstra, magnalia, mirabilia y mira. Para funerarias tomaron un camino particular. el obispo de Hipona las razones de la Creación estaban contenidas en las seminun semina y las Se empezaban a configurar unas prácticas seminales rationes. Es decir, dentro de la propia que la Iglesia iría monopolizando poco a creación estaban contenidas todas las posibili- poco. El cuidado por los muertos, su me- dades, que a veces causaban milagros y que pa- recían estar en contra de la naturaleza, pero de moria y su “culto” fueron absorbidos por la hecho eran inherentes a ella. Toda creación, por Iglesia, quien tuvo el poder de decir quién consiguiente, era entonces tanto natural como se enterraba en un campo santo y quién no. milagrosa. Para Agustín había actos maravillosos de Dios mostrados en los acontecimientos del Con esto decidía quién moría dentro de mundo, pero ellos no eran opuestos a la naturaleza la Iglesia y quién no, en otras palabras, sino eran la realización de esas razones escondi- disponía quiénes tenían acceso a la salva- das dentro de la naturaleza, por eso, toda ella era potencialmente milagrosa. Hay tres niveles de ma- ción eterna. Siglos más tarde esto deri- ravillas: las provocadas por los actos visibles y varía en la intercesión por los muertos en diarios de Dios, vistos por los hombres como sig- el tercer lugar, aquel representado por el nos de la bondad de Dios; las provocadas en el 27 ignorante, que no comprende cómo funciona la purgatorio a fines del siglo xii, y culmi- naturaleza y se sorprende con lo que un hombre sabio no, y las maravillas provocadas como mi- lagros genuinos, manifestaciones del poder de Dios, no contra natura sino praeter naturam. Dios ma el versículo del evangelio de Juan (5,17) que no entra en contradicción con la naturaleza de justifica: “Mi padre sigue obrando todavía. Y por los seres tal y como salieron de sus manos desde eso yo obro yo también.” Agustín, sin embargo, el primer día. Él actúa en virtud de una disposición en el último libro de la Ciudad de Dios nos viene a puesta en ellas desde la creación. Los milagros hacer toda una relación de los milagros realizados no son, pues, obras divinas en contra de la natu- por las reliquias de los santos. Prácticamente la raleza por Él creada. Mediante la noción de “ra- llegada de las reliquias de san Esteban a Uzalis lo zones seminales” tomada del estoicismo y del habían puesto frente a los portentos realizados neoplatonismo, explica cómo Dios ha colocado por sus restos. Los pensadores del siglo xviii se lo en las creaturas potencialidades que se prestan a reprocharán, pues pensaban, desde su contexto, dos especies de desarrollo; uno ordinario, según que era el del deísmo, que se perdía el esfuerzo el curso normal de la naturaleza –la razón seminal reflexivo tan importante que había sido alcanzar de un ser se identifica entonces con la ley de el monoteísmo. Desde ese momento, la hazaña su desarrollo; otro, extraordinario, según una po- de los primeros cristianos se perdía “al cristianizar- sibilidad escondida en ella desde su creación. El se las masas incultas, que se decantaron por el milagro corresponde a la puesta en obra de esta politeísmo, encarnado en la creencia de los san- potencialidad insólita, que deja de ser milagro tos y sus milagros y reliquias. Cfr. Peter Brown, explicado desde aquí. Sin embargo, continúa el The cult of the saint. Its rise and Function in Latin obispo de Hipona: si Dios creó el tiempo y todas Christianity, p. 15. las cosas, no quiere decir que después de la 26 Philippe Ariès, El hombre ante la muerte, p. 34. Creación, Dios deje de actuar en ella. Agustín to- 27 Cfr. Jacques Le Goff, El nacimiento del purgatorio. 31 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. naría con la celebración universal de los Vigilancio (siglo iv), Claudio de Turín (es- fieles difuntos el 2 de noviembre (siglo xi). pañol que nació a mediados del siglo viii) Como hemos visto, las reliquias de los o Juan Calvino (xvi) las desechan por va- mártires y santos fueron fundamentales nidad o devoción idolátrica. Siempre hubo para el cristianismo de la temprana Edad gente que pensaba diferente. Sin embar- Media. Fueron el equipamiento fundamen- go, la homogenización vino con la Refor- tal de altares, juramentos, empuñadura ma Gregoriana. En los siglos x y xi los san- de espadas… Eran fuente de milagros, ex- tos extendieron su poder de protección y pelían olores gratos, sanaban a los enfer- fueron foco de los movimientos de paz. mos, etcétera. Las translationis, relatos de traslados de estas reliquias, son tratadas por Gregorio de Tours que ya da cuenta 3. La Reforma Gregoriana de ellos. Los traslados de reliquias son un y la canonización papal género mixto que oscila entre la vitae, las crónicas y los anales.28 Muchos de ellos En el siglo xiii surgió la necesidad de re- están conectados con la memoria de dedi- pensar la distinción entre lo sobrenatural y caciones de iglesias y otras formas de lo natural. Esto se debió a que por primera procesiones. Estos relatos, más inclinados vez Roma pretendió el monopolio de decir a dar testimonio de los poderes de las re- qué es milagro y qué no lo es. Esta cuestión liquias, eran la forma más común de “ca- delimitaba finalmente quién accedía a los nonizar” al santo. Era un proceso que no altares, es decir, quién podía ser intercesor pasaba por Roma. El obispo del lugar era frente a Dios, del milagro. El nominativo quien formalizaba esta “canonización”. En de santo sólo lo ostentaría quien la Santa el siglo IV se nos da ya testimonio de estos Sede decidiera. Así comenzaba la histo- traslados. Uno de ellos es la invención de ria de un proceso para “canonizar” a los santa Cruz por santa Helena, texto muy personajes que operaran milagros.30 Des- conocido en Occidente desde épocas tem- de luego, se entiende que el milagro es pranas y que provee de detalles que serían realizado por Dios, y es mediante la inter- muy comunes en otros traslados, aunque cesión de este personaje, que Dios los pueden ser muy variados.29 lleva a cabo. La translatio se escribía para decir có- Este proceso se desarrollaba a partir mo había sido adquirida la reliquia, así de la iniciativa del obispo ordinario (o del como para hacer aceptable la presencia metropolitano) del lugar donde el santo del cuerpo de un santo en un monasterio había muerto. El papado aceptaba abrir lejano, pues el robo y los traslados de re- una averiguación, únicamente si se apoya- liquias ocurrían cotidianamente en este ba por un número suficiente de súplicas de universo. Desde luego hubo disensiones en la sociedad cristiana, pues no todos aceptaban los milagros de las reliquias. 30 Es preciso insistir: es el proceso el que fabrica al santo, pues es éste el resultado escrito de un procedimiento y de un interrogatorio oral, aunque también es un objeto material (papel y 28 Paul Geary, Furta sacra. Thefts of relics in the Cen- tinta) organizado, que utiliza un lenguaje y unas tral Middle Age, p. 11. prácticas discursivas. Cfr. Didier Lett, Un procés 29 Ibid., p. 12. de canonization. 32 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical personalidades influyentes, tanto laicas vocabulario del milagro. Tomás de Aquino como eclesiásticas. Es significativo que fue el pensador que más influyó en la teo- desde esta época los procesos de canoni- logía de este tiempo. Él tendió a rempla- zación tendieron a volverse motivo de Es- zar muchas distinciones con el binomio tado, y tanto monarquías como prelados natural/sobrenatural. Desde el siglo xiv, de una nación unían sus esfuerzos para será muy común encontrarlo en las len- abrir “una causa”. La última palabra des- guas vernáculas.35 cansaba en la decisión del pontífice. Uno Para mantener su preeminencia en de los rasgos más importantes de este la sociedad, el clero de estos siglos debió proceso era basarse en interrogatorios: repensar profundamente su relación con preguntas formuladas por el clero romano. el mundo laico, reafirmando y precisando Era un proceso que seguía las pautas de los instrumentos de mediación que tenía los procesos judiciales, es decir, obedece y dándose otros nuevos. Este trabajo se a una “juridización” que se extendía a to- completó en los siglos xii y xiii, con el de- dos los ámbitos de la sociedad. Incluía, sarrollo de la teología de los siete sacra- por ejemplo, la supresión de los juicios mentos (sobre todo la confesión auricular ordálicos31 y el establecimiento de la Inqui- y la obligación de hacerlo, al menos una sición (contra los herejes principalmente). vez al año), el culto eucarístico (también En los procesos de canonización,32 se obligatorio anualmente), el matrimonio, preguntaba a los testigos si los milagros el surgimiento del purgatorio y de la pre- operados eran sobre o contra natura.33 dicación. El culto a las imágenes y las reli- Esto es significativo pues el concepto su- quias será conservado con un control más pranaturam hace su emergencia en estos severo por parte de la Iglesia. siglos.34 Lo sobrenatural tendrá un éxito Cuando resurgieron las ciudades, ha- contundente; aparece contemporánea- cia el siglo xii, la difusión de la cultura ára- mente con el surgimiento de los mendi- be había extendido sus vínculos con Occi- cantes, la escolástica y la Reforma Grego- dente. El saber de Aristóteles se difundió riana. De aquí en adelante formó parte del a partir de su recepción árabe; luego lle- garía directamente del griego. Con ello se dará una nueva explicación teológica del 31 La prohibición de estos juicios eran otra señal del proceso que se operaba en toda la sociedad cris- milagro. Esta recepción quedó más clara- tiana occidental. La verdad ordálica dejaba en ma- mente formulada por la filosofía escolás- nos de la comunidad el consensar, mediante la tica de Alejandro de Hales, Alberto Mag- valoración de estas pruebas, si Dios se inclinaba ante tal o cual decisión. Cfr. Thomas Head, “Saints, no, Buenaventura y culminó con Tomás heretics and fire: finding meaning through the or- de Aquino.36 deal”, en Sharon Farmer y Barbara H. Rosewein, (eds.), Monks and nuns, saints and outcasts, Ithaca/ Londres, Cornell University Press, 2000. 35 Ibid. 32 El “proceso clásico”, con todas sus etapas, quedó 36 En De potentia, Tomás de Aquino distingue entre conformado hasta el siglo xvii, con Urbano viii. Cfr. aquellos milagros que están por arriba de la natu- Christian Renoux, “Une source de l’histoire: de la raleza (supra naturam), los que son contra la na- mystique moderne revisitée: les proces de cano- turaleza (contra naturam) y los que están más allá nisation, p. 189. de la naturaleza (praeter naturam). Como ejem- 33 Robert Bartlett, The natural and the supernatural in plo de milagro sobrenatural, menciona aquel en el the Middle Ages, p. 10 que Dios concede materia con una forma en que 34 Ibid. la naturaleza es incapaz de conseguir: encarnación 33 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. ¿Cómo controlar lo milagroso frente a los santos. En el futuro esta instancia será los procesos centrífugos e incontrolados? la llamada Congregación de Ritos (1588). En una época en que la Iglesia se redefi- nía en todos los ámbitos, el monopolio Es frecuente pensar que el nacimien- de canonizar a los personajes que hacen to de la canonización pontifical ocurre en milagros no es un evento menor. Antes 993, pero, nos dice André Vauchez,37 el que nada, se comienza a exigir que sean término canonizare apareció, por primera probadas las virtudes de los candidatos a vez, en un texto del siglo xi. Con la Refor- santos y que se demuestre la reputación ma Gregoriana la centralización comenzó de santidad del servidor de Dios. En 1234 su marcha. En una primera instancia só- se decreta la reserva pontifical para propo- lo se buscaba la canonización para dar un ner el culto de futuros santos y se insti- lustre suplementario al santo. Las cosas tuirá un proceso que indague sobre la pro- comenzaron a cambiar a partir de Grego- ducción de los milagros efectuados por rio VII (siglo xi). El siglo xii constituyó un siglo de transición, progresó el proceso de canonización pontifical, aunque no dejó del Verbo, o cuando la naturaleza puede convertir de existir la translatio obispal que tenía la materia en cierta forma sin importar cuál sea su valor definitivo como canonización; sin materia particular (es una acción inmediata de Dios). Un milagro es contra natura cuando la dis- embargo, la prerrogativa papal ya empe- posición de lo material ocurre y contradice lo zaba a poner en duda estos traslados. que normalmente sucede: cuando una virgen da Hasta el siglo xi, el culto de los santos ha- a luz. Un acontecimiento praeter naturam es cuan- do Dios produce un efecto que la naturaleza bía permanecido como un dominio mar- puede producir, pero Él lo hace de tal manera, ginal de la iglesia regido esencialmente que nadie puede alcanzarlo según la naturaleza. por la costumbre. Esto ocurre cuando la naturaleza carece de herra- mientas suficientes para lograrlo; como cuando En el IV Concilio de Letrán (1215) se to- Cristo convierte el agua en vino; cuando ocurre mó el decreto de un sínodo de la época ca- una plaga, pero ésta es mayor que cualquier otra: rolingia y se insertó en el Decreto de Gra- la plaga de ranas en Egipto, o cuando un acon- tecimiento sucede en menor tiempo de lo normal: ciano, que prohibía venerar las reliquias curación con la invocación del santo. En estos descubiertas recientemente sin la autori- últimos ejemplos, Tomás prefiere, a comparación zación del princeps; pero, si en el xiii el de Agustín, ver el milagro, no como una acelera- ción de la naturaleza, sino como una suspensión princeps era el pontífice, en el ix era desde del proceso natural de la naturaleza. Cfr. Michel luego el emperador. En la segunda mitad Goodich, Miracles and wonders. The development del xiii la canonización papal deja atrás el of the concept of miracle, 1150-1350, pp. 19-20. Por otro lado, Tomás insiste en que la finalidad traslado de reliquias como acto decisivo del milagro es el testimonio de la verdad. “Los de canonización y comienza un periodo de verdaderos milagros no pueden suceder más que definición por parte de la Santa Sede.38 por el poder divino: Dios los produce para la utili- dad de los hombres con dos fines, confirmar la Para Inocencio IV (1243- 1254): verdad predicada, y mostrar la santidad de un hombre que Dios quiere proponer como ejemplo de virtud.” (Suma teológica IIa II ae q 178) Esto reafirmaba otra distinción importante: la que se da entre milagro y magia. Cfr. Alain Boureau, Satan héretique. Histoire de la demonologie (1280-1330), 37 André Vauchez, La sainteté en Occident aux derniè- p. 129. Los verdaderos milagros son peticiones de res siècles du Moyen Age, p. 25. alguien a Dios. Ellos eran los santos. 38 Ibid., p. 35. 34 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical canonizar consiste en decidir con toda re- implicaba, desde un mundo que modela- gularidad y de manera canónica que un ba sus saberes desde la retórica, ajustarse santo sea honrado como tal, es decir, que a las posibilidades narrativas que tenía esa le sea dado un culto solemne como se le sociedad, y éstas se organizaban en tres da a los santos de la misma categoría. Si modelos: el género deliberativo, el epidíc- se trata de un confesor, que se celebre tico y el judicial.41 para él el oficio de confesor; si se trata de He analizado en otro lugar que estos un mártir igual, y así sucesivamente.39 relatos de santos no comparten, en forma “pura”, uno sólo de estos géneros, pero de- No obstante estas prescripciones, has- finitivamente están organizados desde es- ta el siglo xvi los obispos continuaron con te pensamiento. La diferencia con la forma la iniciativa de los traslados de reliquias y to- como la sociedad moderna estructura su davía la opinión pública tendía a confundir verdad es radicalmente diferente de la traslado y canonización, incluso a acordar- que estamos hablando. Es en este sentido le más importancia al traslado. En los últi- en el que me ubico desde el “giro lingüís- mos siglos de la Edad Media gran cantidad tico”: las percepciones sólo pueden ser so- de nuevos cultos no fueron ni aprobados ni cializadas (comunicadas) por el lenguaje, reprobados por la Santa Sede, y se desa- y éste presupone tres niveles en la comu- rrollaron localmente con toda libertad. nicación: el nivel sintáctico, el semántico y Esto es indicativo de la lentitud para impo- el pragmático.42 Si antes de este “giro” la ner los criterios de Roma. ciencia siempre se formuló pensando en la existencia de un solo tipo de enunciados, los constatativos (que sólo se fijaban en el 4. Corroboración del milagro nivel sintáctico y en el semántico), hoy la en los procesos de canonización pragmática ha venido a complicar la com- prensión de todo texto y, desde luego, más La entrada en escena del papado iba acom- evidentemente la de los textos “histó- pañada de formas de control que antes no detentaba. Esto incluía el monopolio de la verdad. La canonización implicaba, desde luego, decidir sobre el milagro. Un primer de la conciencia […] por lo tanto hay que elaborar un concepto de narración que tome en cuenta los requisito que pedía la Santa Sede para co- condicionamientos sociales. Debe quedar claro menzar el proceso de canonización era la que estos condicionamientos sociohistóricos se redacción de una vita, es decir, la narración manifiestan en la función y estructura de la narra-ción, son comunicativos”. Alfonso Mendiola, Re- de la vida del santo o santa. No hay santo tórica, comunicación y realidad, pp. 251-252. sin “biografía” del personaje. Para nuestra 41 María del Carmen Ruiz de la Cierva, “Los géneros finalidad esto es muy importante. Hoy sa- retóricos desde sus orígenes hasta la actualidad”, en http://www.rhetorike.ubi.pt/00/pdf/carmen-los_ bemos que no hay relato neutro.40 Narrar generos_retoricos.pdf [consultado el 7 de junio de 2015]. Los tres géneros que enuncia Aristóteles son: el deliberativo, el epidíctico y el judicial. Si 39 André Vauchez, ibid., p. 35. la vita está construida bajo el paradigma del epi- 40 Hoy, inclusive, se ha puesto en duda la universa- díctico, el proceso de canonización se insertaría lidad de la narración, en el sentido de que los mo- como realizado a partir del judicial. dos de narrar son distintos en cada época: “la na- 42 Cfr. J. L. Austin, Cómo hacer cosas con palabras. Pa- rración es una operación social y no una operación labras y acciones. 35 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. ricos”.43 Es decir, una narrativa comparte tancia. Esta averiguación se hacía bajo con la literatura la tropología: la “modali- juramento, ya que si el testigo mintiera zación”44 del lenguaje, misma que le im- cometería perjurio, falta capital en esa pide asignarle a los enunciados únicamen- época.46 La intención de esta primera te una función “constatativa”. “biografía” es juzgar si la vita apoyaba la Dicho todo esto, uno de los primeros intención pastoral que presidía a toda ca- criterios de garantía sobre quién había nonización. El primer requisito era asegu- realizado milagros era el recabar informa- rar que la vida del santo fuera trazada a ción sobre los prodigios y portentos que manera de suscitar la imitación de virtu- se le atribuyen al personaje que se quiere des y que no fuera tachada de historias ex- postular como santo. En muchas regiones travagantes y poco edificantes.47 estos criterios fueron: don profético en ar- El acta notarial, ampliamente conoci- tículo mortis, muerte en olor de santidad y da en Italia en el siglo xii, fue un elemento poder taumatúrgico. A partir de este mo- importante en el proceso; sus caracteres mento, el milagro se testimonia, se sope- fundamentales ya estaban presentes des- sa, se valora y se corrobora mediante el de aquí, pues el acta tenía un valor de ins- testimonio. Testimoniar es “hacer decir” a trumento público. El problema era el de alguien que vio el milagro. Ésta es la prime- las pruebas de santidad; se necesitaba una ra instancia, pero cuando ya no hay quien evidencia que fuera aprobada desde dos dé testimonio de vista, será quien haya cuestiones fundamentales: la virtud de oído de quien vio, quien dé el testimonio. costumbres y la verdad de los signos (obras La canonización incluía necesaria- de piedad en vida, y las manifestacio- mente el milagro. Sin milagro no hay san- nes de los milagros después de la muer- to. La cuestión era cómo certificarlo. Es en te).48 La averiguación preliminar debía de- este contexto donde nace el procedimien- mostrar que los numerosos milagros se to bajo la fórmula de un proceso judicia- producían en la tumba del santo; en este rio.45 Es decir, una averiguación a base de paso no era necesario probar la realidad preguntas y respuestas a los testigos pre- de esos milagros, pues eso constituía el senciales y a los de segunda y tercera ins- proceso de canonización. Esta averigua- ción, llamada en la época processus o infor- matio in partibus, se confiaba a tres comi- 43 Desde la aparición del texto de Hayden White, Me- sarios, entre los cuales se encontraba, en tahistoria. La imaginación histórica en la Europa principio, al menos un obispo.49 La inda- del siglo xix, la consideración de la retórica ha ve- nido a trastocar las evidencias de la historia. El gación se hacía generalmente donde se en- modelo más elogiado de la puesta en práctica de contraba la tumba del santo y donde se la explicación pragmática es el bello libro de Fran- çois Hartog, El espejo de Herodoto. 44 La noción de modalización se refiere a que todo 46 Sin embargo, nos dice José Luis Sánchez Lora enunciado construye una forma de intersubjeti- (“Hechura de santo: procesos y hagiografías”, pp. vidad institucional entre los interlocutores. 349), que “en el juramento basta la verdad moral y 45 No es coincidencia que la Santa Sede extienda es- ésta queda a salvo si el testigo tiene certeza mo- ta lógica de monopolio a los procesos inquisito- ral, y para ellos es suficiente que jure lo que tenga riales y a la justicia (prohíbe, como lo hemos di- por más probable. cho, la justicia ordálica). La “juridización” obedece 47 André Vauchez, op. cit., p. 41. a la centralización de todo aquello que hable de 48 Ibid., p, 43. lo verdadero. 49 Ibid., p, 50. 36 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical producían los milagros que habían dado que aseguraba haber visto el portento y nacimiento al culto, luego se extendía a los su deposición deberá ser avalada (sope- lugares donde había pasado su existencia. sada) por su calidad de testigo. Haber Los comisarios eran acompañados de re- visto transmitía una certeza mayor que la ligiosos, generalmente mendicantes, para de haber oído. Decir que se ha visto, pro- asistirlos y asegurar la regularidad del pro- baba el haber presenciado el portento. El cedimiento. Entre ellos se reclutaban los testigo venía a testimoniar en su lengua intérpretes, que traducían a las lenguas ro- materna, oralmente. ¿Pero, qué implicaba mance las preguntas de los comisarios, ponerlo por escrito? La escritura, como la elaboradas en latín y cuyas respuestas en palabra, es una técnica de comunicación romance serían traducidas y puestas por distinta de la oralidad. Aunque no se pue- escrito nuevamente en latín. de reducir un mensaje al medio material de La averiguación, sin embargo, ponía su transmisión, todo cambio en los siste- más énfasis en los milagros, aunque tam- mas de comunicación tiene efectos impor- bién se averiguaba sobre la fama y exten- tantes sobre los contenidos transmitidos.51 sión del culto. La meta era recoger las indi- La escritura permite conservar las pala- caciones sobre las circunstancias de cómo bras de los testigos pero los transforma por se producían los milagros. Ya elaborada un proceso de abstracción y de selección. la averiguación, el Papa confiaba a uno o Construye un dispositivo espacial de selec- muchos cardenales el examen del dosier. ción de la información y un nuevo tipo de Esto podía durar años. Mientras tanto, clasificación: la semejanza morfológica. los cardenales preparaban una relación o La puesta por escrito tiende a borrar las relatio para sus colegas y en este nivel es contradicciones y destila de los relatos los en el que se expresaban todas las reser- factores de semejanzas que no existían vas y dudas. Más tarde el Papa reunía un en su forma oral. Además, entre las pro- consistorio secreto donde se conocían las fundas alteraciones provocadas por las opiniones, luego, en un segundo momen- metamorfosis entre lo dicho y lo escrito,52 to, se consultaba para la sentencia y, des- dos aspectos merecen ser estudiados: el pués, en un tercer consistorio (éste era impacto del paso de lo oral a lo escrito y público), si era positivo, se inscribía al nue- el del romance al latín.53 vo santo. Después de esto se daban las El derecho medieval manifiesta una solemnes bulas y se instruía al obispo del neta preferencia por el testimonio oral, lugar a celebrar solemnemente la fiesta del santo.50 51 “Las tecnologías de la comunicación configuran las En esta perspectiva típicamente gre- estructuras cognitivas y, segundo, la ciencia es el goriana –la necesidad de un control y de resultado de un cambio tecnológico en los medios la búsqueda de autenticidad– el proceso de comunicación, es decir, la ciencia sólo es posible después de la invención de la imprenta.” Alfonso se recargaba en la verdad del milagro. ¿Pe- Mendiola, “Las tecnologías de la comunicación. De ro cómo comprobarlo? La respuesta es- la racionalidad a la racionalidad impresa”, p. 15. 52 taba en el testimonio, es decir, era la ca- Cfr. E. A. Havelock, La musa aprende a escribir. Re-flexiones sobre la oralidad y la escritura desde la lidad o cualidad de la narración de alguien Antigüedad hasta el presente. 53 Para la historia de la construcción de un proceso cfr. Didier Lett, Un Procés de canonisation au Mo- 50 Ibid., pp. 53-66. yen Age. 37 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. “por la voz viva” a expensas de la voz muer- particular que corrobora la superioridad ta (la escritura): “Es más digno de fe, lo de lo oral, pero a pesar de todo esto, la re- es que dicho de viva voz y sobre juramen- dacción del proceso verbal que será la to que la supervivencia del documento es- prueba en la Santa Sede, está como paso crito mismo.” (Novela 73 del Código Justi- de una lengua a otra. La lengua en la que niano) Inocencio II confirma el adagio e el notario formula la pregunta es en latín, Inocencio IV escribe que “sólo los testigos pero el testigo contesta en romance. Lue- son de derecho natural, y es sólo por arti- go traducirá esto al latín, pasando por la ficio de derecho, un milagro de derecho po- adaptación a la jerga jurídica. La fuerte sitivo, que se puede dar la piel de un animal influencia del notario se nota cuando se muerto como referencia a lo real.”54 (Ha- pregunta sobre la fama santitatis. Ellos, bla, desde luego, de lo escrito en pergami- los notarios, juegan un rol esencial en el nos). La voz en la Edad Media es una auc- proceso pues ajustan el testimonio oral a toritas, en el sentido medieval de garantía. una forma jurídica propia. La justicia está En el marco de un procedimiento inquisi- “formalizada” y de ahí resulta la estanda- torial, cuya meta es hacer decir la verdad, la rización de las deposiciones que dan la palabra de los hombres y mujeres, consig- impresión de realidad en el mismo proce- nada en un proceso de canonización, se so: siempre la misma declaración. Es la parece a la palabra de Dios, es similar a la “forma” la que garantiza la verdad. No es verdad ordálica, prohibida desde el siglo el relato de una historia que dan nuestros xiii. Ambos medios certificaron la verdad documentos, sino es más el discurso de un medieval (la primera hasta la Reforma Gre- procedimiento. Muchos de los testigos son goriana y la segunda a partir de ella). letrados y testifican en latín; otros, la ma- Alain Boureau distingue una escala de yoría, no. El notario escribe una lengua que indicios de verdad que pasan por lo reve- no hablan. Hay palabras que se resisten a lado (texto escriturístico), autorización la latinización, como los términos médi- (padres de la iglesia), autentificación (na- cos y toponímicos. En general, la oposición rrador que dice “yo vi, yo constaté”) y el no está entre los testigos que dominan la alegado dicitur, que se acerca al rumor. La escritura y rechazan las palabras y la gra- autenticidad de un episodio procede de un mática vulgar. Se trata más bien de una contrato de creencia (o de veracidad) esta- oposición de lengua entre los que la hablan blecido entre el narrador y sus auditore/ y los que la escriben. Los notarios utilizan lectore que se apoyan en una garantía: el latín vulgar, salido de la lengua notarial. una auctoritas.55 La averiguación in par- Con toda esta documentación produ- tibus se hace para decir o hacer decir. El cida los testigos deponen, bajo juramento, discurso realizado en primera persona es su identidad, su presencia física, su pala- transformado en un relato hecho en tercera bra y su cuerpo son sus pruebas. En el tes- persona del singular. En él hay indicios de timonio: “Fenómeno oral que implica ins- oralidad y este efecto revierte un estatuto tancias de enunciación y condiciones de recepción”,56 se constata el contexto en el cual las palabras son solicitadas, oídas, 54 Ibid., p. 260. 55 Alain Boureau, L’Événement sans fin. Récit et chris- tianisme au Moyen Âge, pp. 35-36. 56 Didier Lett, op. cit., p. 217. 38 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical recibidas y consignadas por escrito. La de- nes, curación de ciegos y paralíticos.59 Lo posición producida está subordinada a lo más común y menos original es relatar que está destinada. En otras palabras, los milagros post mortem, aunque para- los testimonios producidos son comple- dójicamente es a partir de ellos cuando mentos condicionados por la finalidad de muchas veces se deduce la santidad del la documentación. La escritura, como las personaje. No hay santo sin milagros. El de palabras pronunciadas, tiene su propia efi- resurrección es siempre el más valorado cacia performativa.57 Las palabras pronun- por ser el milagro crístico por excelencia. ciadas por los testigos pasan por un proce- Jesús mismo resucitó. Es el símbolo de la so de unificación de su léxico y sintaxis. victoria de la vida eterna sobre la muer- La puesta por escrito de las deposiciones te. Los beneficiados son, por lo general, representa el principio de un proceso vo- seres impecables.60 luntario de estandarización. Estos proce- Lo que quisiera enfatizar es que el mi- sos tomarán una forma extrema con la lagro se produce a partir de las narraciones reescritura del proceso bajo la forma de de los testigos, y las deposiciones de éstos abreviatio. Las fuertes desemejanzas y las serán las que validen la acción milagrosa. contradicciones que pudieran existir en Además, no es lo mismo el testimonio de la forma oral son atenuadas, o borradas, un clérigo que el de un laico, ni el de un en provecho de los relatos que presentan hombre que el de una mujer.61 Tenemos semejanzas extremas que, sin embargo, ante nosotros la fabricación de toda una nunca llegan a ser meras duplicaciones. narrativa que hace decir y constatar el mi- Los postuladores de la causa saben lagro. Un milagro que se oficializa por la que hay una estricta jerarquía entre los autoridad de la Santa Sede. Sólo los clé- milagros: los que son in vita serán oídos rigos, que son los jueces, y el papa, en en primer lugar, luego vienen los post mor- última instancia, serán capaces de distin- tem (estos se realizaban por lo general a guir los verdaderos de los falsos… partir de las reliquias del santo).58 En par- ticular los que realizó Cristo: resurreccio- 5. A manera de conclusión 57 La noción performativa tiene que ver con la teoría del lenguaje llamada pragmática. La pragmática se Aquí me regreso al inicio de mi primera quiere distinguir de la semántica; mientras la consideración: la verdad en la Edad Media semántica estudia los enunciados independientes está ligada al lenguaje, es decir, se corro- de un contexto de habla, la pragmática los estu- dia como oraciones emitidas en un contexto de- bora y se prueba a partir de éste. En el caso terminado. La pragmática divide el acto de habla del milagro, es particularmente notorio, en tres partes: locución (lo que se dice), ilocución pues son los procesos de beatificación y (el modo en que se dice) y perlocución (el modo de recepción de lo que se dice). Esta teoría hace una distinción entre enunciados constatativos (aquellos que designan algo en el mundo) y los per- 59 Didier Lett, op. cit., p. 383. formativos o realizativos (los que provocan algo en 60 Ibid., p. 384. el mundo). Cfr. J. L. Austin, op. cit. 61 “Pero, ¿qué es una autoridad fidedigna? En mate- 58 Desde luego, el término reliquia se había exten- ria religiosa lo será el clérigo para el laico; y el con- dido, desde hacía muchos siglos, a lo que había to- fesor, prior o cualquier padre grave para los reli- cado o pertenecido al santo (lo que contenga su giosos”. José Luis Sánchez Lora, “Hechura de santo: sangre, su sudor, sus cabellos, una uña…) procesos y hagiografías”, p. 351. 39 Fuentes Humanísticas 53 > Ideas y religión en México > Norma Durán R. A. canonización,62 así como la escritura de Bibliografía la vida lo que certifica la santidad. Esta indagación, que fue conformada e institu- Aigran, René. L’hagiographie. Bruselas, So- cionalizada a partir de la Reforma Grego- cieté des Bollandistes, 2000. riana, ha tenido muchas modificaciones. Ariès, Philippe. El hombre ante la muerte. Desde el siglo xiv los procesos duran Madrid, Taurus, 1992 (1977). siglos, los criterios de santidad y la valora- Austin, J. L. Cómo hacer cosas con palabras. ción del milagro varían, como varía todo Palabras y acciones. Barcelona, Paidós, en la historia. Importa subrayar que la in- 1982. dagación que sigue una particular orde- Bartlett, Robert. The natural and the super- nación, saca de los testigos el testimonio natural in the Middle Ages. Nueva York, que corrobora el milagro. No opera con Cambridge University Press, 2008. pruebas “científicas” (empíricas) que certi- Boureau, Alain. “Miracle, volonté et imagi- fiquen esta averiguación, son testimonios nation. La mutation scolastique (1270- orales de los testigos los que fabrican el 1320)”, Miracles, prodiges et merveilles milagro, sus testimonios son pesados, au Moyen Age. París, Publications de sopesados, estandarizados para verificar la Sorbonne, 1995. su autenticidad. . L’Événement sans fin. Récit et Los hombres y mujeres que vivieron christianisme au Moyen Âge. Paris, Les en estos largos siglos no eran ingenuos. Belles-Lettres, 1993. Su racionalidad simplemente no era la . Satan héretique. Histoire de la nuestra. Si partimos de lo que Michel demonologie (1280-1330). París, Odile Foucault ha venido diciendo: la verdad no Jacob, 2004. es una; cada sociedad fórmula una for- Brown, Peter. Agustín de Hipona. Madrid, ma de verdad que no obedece la lógica Acento, 2001. de otras verdades que se han producido en . El mundo en la Antigüedad otras épocas, podremos entender un poco tardía (de Marco Aurelio a Mahoma). más la Edad Media. Buscar la lógica que Madrid, Taurus, 1989. explica estos fenómenos que dan cuenta . The cult of the saints. Its Rise de otras formas de pensamiento es la la- and Function in Latin Christianity. bor por excelencia del historiador. Volver University of Chicago Press, 1981. inteligible lo que ya no lo es, porque ha si- . Through the eye of the needle. do suplantado por una nueva verdad, la del Princeton, Princeton University Press, mundo moderno: la que nace con la cien- 2012. cia moderna. La Verdad con mayúscula ha Burgine, Benoit. “Le miracle dans la theo- dejado de existir desde que se ha histori- logie fondamental classique”, en Re- zado, y esto nos obliga a hacer un esfuerzo cherches de Science Religieuse. 4, t. 98, para comprender otro tipo de verdades y París, Centre Sevres, 2010/4. relativizar un poco nuestras certezas. Cameron, Averil. Christianity and the Rhe- toric of Empire: The Development Ward. Benedicta Miracles and the Me- 62 André Vauchez, op. cit., p. 117. Los procesos de bea- dieval Mind. Filadelfia, University of tificación y canonización se establecerán hasta las reformas de Urbano VIII, entre 1625 y 1634. Pennylvania Press, 1993. 40 De reliquias y milagros: de la explicación teológica a la autoridad de la verdad pontifical Geary,Paul. Furta sacra. Thefts of relics in Rebillard, Erick. “L’Église de Rome et le the Central Middle Age. New Jersey, développement des catacombes. À Princeton University Press, 1990. propos de l’origine des cimetières Goodich, Michel. Miracles and Wonders. chrétiens”, en Mélanges de l’École The development of the concept of Mi- Française de Rome. Antiquité. T. 9, racle. 1150-1350. Cornwall, Ashgate núm. 2, 1997. Publishing Company, 2007. Renoux, Christian. “Une source de l’histoi- Hartog, François. “El testigo y el historia- re de la mystique moderne revisitée: dor”, en Historia y Grafía. Núm. 18, les procès de canonisation”, en Mé- México, Universidad Iberoamerica- langes de École Française de Rome. na, 2002. Tomo 105, 1993-1. Hartog, Francois. El espejo de Herodoto. Sagrada Biblia. bac, Versión Nacar Colunga. Buenos Aires, FCE, 2003. Sánchez Lora, José Luis. “Hechura de san- Jean Mayendorf. Unité de l’émpire et divi- to: proceso y hagiografía”. Carlos Al- sition des chrétiens. París, Cerf, 1993. berto González y Enriqueta Vila Villar Le Goff, Jacques. El nacimiento del pur- (comps.). Grafías del imaginario. Re- gatorio. 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