tema 67 El haiku en el colegio Chuo Gakuen y la enseñanza transcultural ivonne murillo, ezequiel maldonado | universidad autónoma metropolitana, azcapotzalco Resumen En el presente reportaje se destaca la presencia del haiku en Japón y su práctica ances- tral, su enseñanza particular en México, en escuelas como Chuo Gakuen, no obstante que el haiku es una forma poética japonesa. En su enseñanza se combinan aspectos ver- bales con visuales, su escritura y los dibujos infantiles. En la entrevista, Amelia Kayo Matsubara destaca la importancia de Japan Airlines, jal, como promotora y difusora de esta expresión poética en todo el mundo. Abstract This report highlights the presence of haiku in Japan and its ancient practice, as well as its particular teaching in Mexico in schools such as Chuo Gakuen. Haiku is the Japanese poetic form par excellence. The teaching of hiku combines verbal aspects with visuals, writing and children’s drawings. In interview with Kayo Matsubara, she points out the valuable role of Japan Airlines as a promoter and diffuser of this poetic expression. Palabras clave: Kayo Matsubara, haiku-Japan Airlines, haiku-niños, Chuo Gakuen. Key words: Kayo Matsubara, haiku-Japan Airlines, haiku-children, Chuo Gakuen Para citar este artículo: Murillo, Ivonne y Ezequiel Maldonado, “El haiku en el cole- gio Chuo Gakuen y la enseñanza transcultural”, en Tema y Variaciones de Literatura, núm. 53, semestre II, julio-diciembre de 2019, uaM-azcapotzalco, pp. 67-76. el haiku en el colegio chuo gakuen y la enseñanza transcultural ¶ tema y variaciones de literatura 5368 El 25 de septiembre de 2019, Amelia Kayo Matsubara nos concedió una entrevista a Ivonne Murillo y a Eze- quiel Maldonado para nuestra revista Tema y Variaciones de Literatura. En la conversa- ción, menciona un acontecimiento primor- dial en México referido al aprendizaje del haiku en niños japoneses y mexicanos. Si bien habló de diversos temas, ése fue nues- tro interés principal, ya que niños partici- pantes en los concursos de Japan Airlines sobre esta forma poética de origen japonés leerán sus haikus en el Encuentro “Instante suspendido. Haiku: poética y transcultura- ción”, a celebrarse en la uam Azcapotzalco. Amelia Kayo Matsubara Oda se graduó como bióloga en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido presidenta de la generación de la Preparatoria 2. Es perito traductor del japonés al español. Fue estu- diante en la escuela Chuo Gakuen y actual- mente es la directora. Este colegio inicia con niños japoneses y posteriormente incorpora a niños mexicanos. Es uno de los más anti- guos en México pues inicia sus labores en 1944, casi al final de la Segunda Guerra Mundial. En 2009, el emperador del Japón condecora a la maestra Kayo por su exce- lente labor en pro del idioma y la cultura japonesas, con la Orden del Sol Naciente con Rayos Dorados y Roseta; recibe dicha condecoración de manos del embajador de Japón en México. Amelia Kayo Matsubara logra de manera espléndida conjugar dos culturas: la japonesa y la mexicana. En ese terreno, ha logrado una verdadera haza- ña: conciliar la tradición de sus mayores, el Oriente, y la modernidad de Occidente; un Occidente, el mexicano, que aún se debate, gracias a nuestra cultura indígena, entre una modernidad y una tradición vigentes. Presencia del haiku en la cultura japonesa y en el mundo Ésta es una tradición definitivamente muy importante –nos dice Amelia Kayo Matsuba- ra Oda–, puesto que se dice que inició en el periodo del shogunato1, por 1192. Japón estaba en un periodo muy cerrado, desde mediados del siglo xvii hasta más o menos finales de la era Meiji2 en el siglo xix. Es decir, estuvo muy aislado: las tradiciones que tenía desde antes, difícilmente las podía perder, no eran definitivas. Japón se ha caracterizado por ser muy diferente, por tener una cultura muy distante de la occidental. Precisamente por eso empezó a abrirse al mundo exterior, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Fue cuando los gobernantes dije- ron: “Tenemos que renacer, tenemos que crecer, tenemos que abrirnos al mundo ex- terior.” Pero siempre luchando por conservar sus tradiciones. Entonces, este significado se basa en la palabra giri, término que signifi- ca estar agradecido. Es algo que caracteriza a las tradiciones. Les hablamos de valores 1 Shogunato, bakufu japonés o shōgunshoku, gobier- no del shogun, o dictadura militar en Japón de 1192 hasta 1867. Vid. ‹https://www.britannica.com/topic/ shogunate›. 2 “El llamado impacto occidental constituyó una de las principales causas de la abolición del shogunado y la restauración Meiji del año 1868, que llevó a la restauración de la autoridad imperial y fue el factor decisivo que impulsó a los japoneses a iniciar un pro- ceso de modernización.” Beasley, W. G., Historia con- temporánea de Japón, Barcelona, Montaner y Si- món, 1995. ivonne murillo, ezequiel maldonado TEMA ¶ 69 como: ser honrados, ser cumplidos y sobre todo anteponer la obligación a la diversión, antes que cualquier otra cosa. Por eso es tra- dición también del Japón el que una persona se prepare, que entre a una compañía, y de hecho pasar a formar parte de esa empresa le ofrece una lealtad, ya casi de por vida. En Japón no es muy bien visto que una persona trabaje en un lugar, se cambie a otro y luego a otro más, porque eso quiere decir que no pudo cumplir su papel. O sea, el significa- do de tradición en el Japón es fundamental. Haiku, tradición y presencia en la modernidad Éste es un tema muy complejo –repone con un gesto reflexivo Kayo Matsubara–. Muchos de los jóvenes actuales han perdido ya va- rias tradiciones; aunque las costumbres, las tradiciones no se mantengan, ellos siempre tienen algo en su interior que por naturaleza logran conservar. Es más, a nosotros que so- mos segunda o tercera generación –mi pa- dre perteneció a la era Meiji–, siempre nos decían: “Hay tradiciones que hay que con- servar.” En esta escuela las hemos conserva- do mes con mes: hay tradiciones de enero o febrero o de marzo, de cada mes. Yo he vis- to que, por ejemplo, hemos cambiado de personal docente. Vienen profesores jóve- nes muy capacitados, muy entrenados para dar clase del idioma japonés a extranjeros; luego se asombran y dicen: “¡Ay, caray, ni en Japón mantienen estas tradiciones!” Enton- ces, muchos de ellos expresan: “¡Yo no sabía esto!” Otros dicen: “¡Ay, estoy recordando mi primaria!” Las tradiciones, quiera que no, se siguen manteniendo en las escuelas, en los kindergarden. Sin embargo, cualquier ja- ponés, por naturaleza, uno sabe que puede confiar en él. O sea, por lo menos a los que han venido aquí a nuestra escuela, que no saben mucho de costumbres o de tradicio- nes. Pero si nos dicen una cosa, sabemos que no están mintiendo. Si se comprometen a algo, sabemos que lo van a hacer. Enton- ces, como dicen las personas mayores, se han perdido tradiciones. Pero ¡ay! ¿cómo de- cir? El centro, la esencia primordial de un ja- ponés es ser honesto, cumplido, trabajador ¿sí?, entonces, sí es un poco complicado. En la modernidad se ha perdido mucho. Se han perdido valores también. Antes se decía que los japoneses tenían diez valores fundamen- tales, entre ellos la lealtad. Ahora se dice no, no están los diez, pero por lo menos está el giri, al que se suman: el honor, el deber, la obligación. Las personas un poco mayo- res que yo se quejan mucho de la pérdida de tradición en Japón. Pero si ustedes van a allá, van a ver muchos festivales. Es algo que también a veces critican, porque muchas de las tradiciones se han vuelto ya comer- ciales. Entonces dicen: “¡Ah, bueno, ya se va a celebrar el Año Nuevo!” Y sí, es la mayor tradición del Japón. Después, en febrero, se ahuyentan a los espíritus malignos. Hacen muchos recuerditos, variados adornos, y di- cen que se ha comercializado. Antes, esta tradición era para pedir a los espíritus por una buena cosecha, para ahuyentar los ma- los espíritus, los malos pensamientos de uno mismo. Aquí en la escuela, por ejemplo, a los niños les decimos: ¿cuáles son tus pro- pósitos?, ¿qué es lo que quieres que salga de ti?, y entonces ellos responden: “Ya no quie- ro ser flojo, quiero hacer mis tareas.” Todo el haiku en el colegio chuo gakuen y la enseñanza transcultural ¶ tema y variaciones de literatura 5370 a diferentes niveles. En efecto, está el peli- gro de que se pierdan muchas tradiciones conforme avance la modernidad del país… El haiku como práctica ancestral: conservación y enseñanza Se le ha dado mucha importancia al haiku. Por un tiempo estuvo relegado solamente a los nobles o a los poetas, o personas muy en contacto con la naturaleza. Sí, antes se de- cía que era solamente para la nobleza y por mucho tiempo esto estuvo, no olvidado, sí lo tenían muy presente. A partir del año 2012, me parece, fue que empezaron a re- tomar el haiku como parte importante del programa educativo. No tiene mucho que se imparte entre los niños, por decirlo así, en el programa de la primaria. Al respecto, les comento sobre Japan Airlines, jal: se preocupa mucho por la conservación de es- tas tradiciones, por el arte, por la difusión de la cultura. jal cada dos años impulsa el concurso de haiku para niños, no solo en Japón, sino en todo el mundo. Entonces el haiku, en mi muy personal manera de apre- ciar, es muy importante: pone en contacto al estudioso, ya sea niño, adolescente, adul- to, lo vincula con la naturaleza. El haiku, en sí, debe expresar básicamente algo natural, algo que vio o que está viendo y que siente. O sea, el haiku es, desde luego, la métrica, las sílabas. Sí es un poema muy corto, pero con sustancia. Y no es cualquier poema, no tiene que llevar rima, pero sí debe tener un sentimiento o un pensamiento. Entonces, lo relacionan mucho con las cuatro estaciones o con la naturaleza, con la vida o con un momento que pasó o que está pasando la persona que lo escribe. Un ins- tante, un sentimiento, algo muy importante para ella, lo plasma en un haiku. Entonces, esto les da sensibilidad a los niños. Yo tengo treinta y tres años aquí en la escuela, como maestra, veintiocho como directora. En los primeros años yo me preocupaba mucho por la lectura, la escritura, el manejo de los kanjis, que son signos ideográficos que se utilizan en la escritura del japonés; pero un día me enteré del concurso de haiku. Hay una ciudad en Japón que se llama Matoshi, que nos invitaba a tener un intercambio de estudiantes; participaban sus escuelas con nuestro colegio. Por varios años, enviamos dibujos y men- sajes. Entonces jal nos invitó al concurso. Nos invitó a participar escribiendo un haiku con ilustración. A mí se me hizo bastante no- vedoso. Yo había leído los haikus de Bashō. Uno conoce ese tipo de poesía y últimamen- te ya se le da mucha difusión a este exce- lente escritor. Yo no sabía que también para los niños hubiera haiku y fuimos de los pri- meros, verdaderos pioneros, nuestra escuela y otras dos escuelas aquí en México. Fue difícil explicarle a los niños pues nos preguntaban: ¿qué es el haiku? Pues mira, cinco, siete y cinco. Unos querían escribir so- bre sus juguetes, otros se apenaban; no sen- sei, maestro, mejor yo no. Les preguntaban los papás ¿quieren participar? Cómo expli- carles si ni yo misma sabía a ciencia cierta el manejo de esta forma poética; yo los había leído, pero no sabía bien cómo enseñarles a escribirla. Entonces nos dieron un folleto: Cómo hacer un haiku. Éste es del 2012, jus- tamente cuando empezaron a introducir el haiku en la niñez. Era importante entender ivonne murillo, ezequiel maldonado TEMA ¶ 71 que no es poesía de adultos; se puede ir practicando, es posible ir sintiendo la poesía desde niños. Y aquí en México, pues era muy, muy difícil. Me di cuenta de que jal lo estaba promoviendo a nivel mundial, y nos man- dó este folleto donde viene perfectamente bien explicado en español. Después les dije a los niños: bueno, aunque no rime, ustedes platiquen de lo que quieran, les decía yo. Pero no es así, aquí en nuestra escuela no tenemos cursos sobre haiku. Sin embargo, cuando se viene el concurso, sí les damos su clase especial; citamos a los papás, les pre- guntamos ¿quién quiere participar? Se trata de esto, les mostramos los libros. Lo más maravilloso para los niños es que no sólo plasman su idea, su sentir o su pen- samiento, sino que lo iluminan, lo ilustran, y algo que también a mí se me hizo maravillo- so es que el haiku tiene que llevar las sílabas en el idioma natal y después jal se encar- ga de traducirlo al japonés. Al momento de traducir, desde luego, ya no son cinco, siete, cinco, pero traducen la esencia y después de esto, lo promueven y más que nada lo tradu- cen en el idioma que se considera universal: el inglés. Por ejemplo, un haiku de aquí lo escriben en japonés y en español, pues sí, muy bien, pero hay países que no dominan ninguno de estos dos idiomas. Entonces, a mí esta acción de jal se me hace increíble, muy buena, muy interesante. Participamos el año pasado, en diciembre de 2017, que salió la convocatoria. Fomento de la escritura en las escuelas Exactamente, eso se ha perdido [el fomento a la lectura], y se ha perdido también el há- bito de la misma, aunque más que nada de la escritura. Con la modernidad y sus secue- las, ya los chicos no escriben prosa y mucho menos poesía. Yo recuerdo que cuando no- sotros estábamos en la escuela nos dejaban como tarea hacer una poesía con tal tema. Y lo hacíamos, incluso en la secundaria lle- gamos a tener concursos de poemas. La enseñanza del haiku entre niños mexicanos Hay que promover la enseñanza del haiku. Pero también es comprensible que, sin la enseñanza adecuada del propio idioma na- cional, será difícil que se quiera inculcar algo más. Yo creo que entre los niños mexicanos –continúa Kayo Matsubara, con su voz afa- ble– la práctica del haiku está en pañales, está empezando. Tal vez en escuelas como el Liceo Mexicano Japonés, que tiene am- bas culturas, sería interesante ver si lo intro- ducen o cómo lo enseñan. Sí, bien, ahora está Cristina Rascón, quien le ha dedicado mucho a la enseñanza del haiku para niños y a su divulgación. Recepción del haiku, una expresión japonesa Aquí, a los niños no se les hace raro que les pidamos que hagan un haiku porque, de he- cho vienen a estudiar el idioma japonés. En- tonces, uno de los trabajos en los grupos el haiku en el colegio chuo gakuen y la enseñanza transcultural ¶ tema y variaciones de literatura 5372 avanzados es escribir un poema. Ustedes sa- ben muy bien que en Japón se maneja mu- cho la poesía y las descripciones o escritos, que dejan de tarea en vacaciones de verano o de invierno. Consiste en hacer una narra- ción de las vacaciones y nos dicen: tres ho- jas cuadriculadas. Nos explican, y luego hay concurso sobre esto. Nosotros, en nuestro libro del 50 aniversario, tenemos también escritos de los niños. Cuando éramos pe- queños y estudiábamos aquí, para nuestros padres era la emoción más grande recibir unos libritos que hacíamos. Los tengo en el museo de la escuela, donde cada quién escri- bió un poema y una narración. Para los pa- pás, como trabajaban todo el día, era muy importante recibir ese libro y ver la expresión de sus hijos: no sólo el avance en idioma ja- ponés, sino qué era lo que sentían, cómo lo expresaban. Nosotros a veces escribíamos un tema libre: ayer fui a casa de mi abue- lita, comimos esto, comimos lo otro; pero a veces: estoy muy triste porque se murió mi gallinita que se llamaba fulanita de tal. O sea, teníamos que escribir algo en japo- nés con nuestro vocabulario y el tema era libre. Yo, hoy en día, todavía disfruto leer lo que escribíamos durante seis años en cada grado escolar. Nos costaba mucho trabajo, porque el idioma era muy complicado. No po- díamos preguntarles, era una sorpresa para los papás y los maestros y con eso nos cali- ficaban. Hacíamos dos veces al año esos libros. No eran haikus, pero sí nos obliga- ban a pensar, a expresarnos. Es algo que en nuestro momento todos odiábamos, decía- mos ya se viene y tenemos que escribir. Y esto era nuestro coco. Pero hoy yo lo aprecio como no tienen idea. Ver nuestras letras, todas chuecas, porque las escribíamos los alumnos de sexto año (nos tocaba pasar todo lo que se escri- bía), y los de kinder y primero hacían los dibu- jos. Teníamos que expresar nuestro avance en el idioma. Aquí, en Chuo Gakuen, no sólo nos enseñaban el idioma, sino que conocía- mos tradiciones, costumbres, principios. Era pensar y sentir como japoneses, sin olvidar que somos mexicanos. Porque todos ya éra- mos nacidos aquí. Por eso, particularmente, le tengo mucho cariño a esta escuela. Cuan- do nos graduábamos, nuestro director nos decía: “Tienen que ser dignos representan- tes de los descendientes de japoneses, pero tomando la cultura de México. Nunca ol- viden que son descendientes de japoneses nacidos en México.” Yo por muchos años se los seguí diciendo a todos los alumnos. Entonces, el haiku para mí es la sublimación de lo que nosotros estudiábamos. En ese tiempo tal vez a nuestros maestros no les daba tiempo de enseñarnos hasta ahí, has- ta ese grado. Entonces yo quiero que ahora los niños sí puedan, que aprendan también a través del haiku este amor por la naturale- za, este sentir que tienen que respetar, que tienen que cuidar a la naturaleza. Relación entre lo verbal y lo visual en el haiku Pues esto es muy importante. Y, como les mencionaba, yo siento que jal dio en el cla- vo con esto al decir hagan su haiku y plás- menlo con dibujo y expresen lo que están viendo. O sea, como son los tres sentidos: ivonne murillo, ezequiel maldonado TEMA ¶ 73 el sentir, el ver y el escribir. Es una forma de expresión excelente. ¿Cómo expresarlo? Pues precisamente así, con colores, con un dibujo, lo que sienten, y a escribir su poema. La manera cómo crean los niños un haiku: escritura, dibujo… Esto es fundamental y lo deseo mencionar. De hecho, en Chuo Gakuen los niños hacen haiku con dibujos. Algunos primero escriben y otros primero dibujan. Yo les digo: es corto el tiempo que tienen aquí. Entonces cito a los papás un sábado para que puedan venir con los niños. Les explico todo el proceso, para evitar que los papás se los hagan, por- que es muy dado aquí en México: les dejan una tarea a los niños y llegan con su ma- ravilla de trabajo. Entonces yo sí les digo a los papás: no acostumbren mal a los niños, dejen que ellos se expresen. Ustedes los pueden orientar si ellos se los piden, pero no hacerles el trabajo ni decirles ponle esto o haz lo otro. Entonces, yo veía que algunos niños se ponían a escribir y otros ya lo traían escrito. ¿Lo hiciste tú o lo hizo tu papá? No, respondían, yo pregunté, pero es mi idea. Ahora es muy difícil porque participan niños desde 7 años hasta 13 ó 14. Niños de prima- ria y secundaria. En este último concurso no pude llevar ese control, pero confío en los papás y confió en los niños, en que lo hicie- ron ellos. Pero sí, es bien importante porque depende de cada pequeño. A la pregunta de si primero dibujan o primero escriben, yo llegué a ver lo que los niños estaban escribiendo y después em- pezaban a dibujar, y otros empiezan a ha- cer su dibujo: ¡ah pues sí que es un conejito! y que esto y que lo otro. Pero la mayoría primero escriben y luego dibujan. Eso me parece un punto muy interesante porque di- je ¿qué es lo correcto? No se sabe, ¿no? Yo creo que, o más bien yo sentí que depende de cada persona. Sobre el concurso de jal, bueno... Todos los trabajos que se han hecho para el con- curso, se han enviado a Japón. jal estipula que pasan a ser de su propiedad, inclusive le comentaba al maestro Ezequiel que noso- tros presentamos ocho haikus ilustrados, me parece, y solo fueron premiados tres. Nos felicitan. Hay escuelas que presentan 10, 15 hasta 20 haikus y ninguno es seleccionado. Como le digo, fueron seleccionados tres y de esos tres yo tengo las fotografías. jal sabe que tengo las fotos porque siempre que han participado yo las tomo. Desde luego no las publicamos, pero para los alumnos y para sus papás es un gusto ver los haikus selec- cionados. Ellos sí les toman foto antes de presentarlos. Sugiero enviar al lector a la pá- gina de Ganadores del Concurso jal. Les pido que consulten la página: ‹http://www. jal-foundation.or.jp/wch/15th/mexico.html›. El intercambio entre México y Japón, países cuya riqueza cultural es innegable, cobra particular relevancia en la labor que durante fructíferos años ha impulsado Kayo Matsu- bara. Nos llama particularmente la atención el trabajo que desarrolla trasmitiendo, no so- lamente el conocimiento del idioma japo- nés, sino el énfasis que pone en la cimenta- ción y fortalecimiento de valores humanos en sus jóvenes estudiantes. Esta experiencia el haiku en el colegio chuo gakuen y la enseñanza transcultural ¶ tema y variaciones de literatura 5374 Fotografías: Ivonne Murillose traduce, a su vez, en la sensibilización que logra al introducirlos en la práctica del haiku a temprana edad. Esta forma poética in- centiva la observación acuciosa del entor- no, de la naturaleza, de la vida misma, para lograr la síntesis y la reflexión sobre lo que el joven estudiante percibe en su cotidia- neidad y que lo urge a plasmar, en la breve- dad expresiva de 17 sílabas, su pensamien- to. Más aún, la relación que existe entre lo expresado verbalmente y lo representado gráficamente propicia en los pequeños au- tores formas paralelas y complementarias de desarrollo de su expresión artística, dando lugar a la práctica y adopción transcultural de dos tradiciones populares de la literatura japonesa: el Haiku y el Haiga3, que cobran carta de naturalización en nuestro país, a través de la obra de estos reconocidos y pre- miados haijines. 3 “El arte del haiga es un estilo de pintura japonesa, a la tinta, accesible a todo el mundo. No es necesario nin- gún tipo de habilidad artística previa para poder reali- zarla. Si bien es conveniente conocer los principios básicos de la técnica de esta expresión artística, es quizás más importante acercarse al mundo poético de los haikus.” Yaura, Yukki, Haiga, Madrid, Edicio- nes Hiperion, 2005. ivonne murillo, ezequiel maldonado TEMA ¶ 75 el haiku en el colegio chuo gakuen y la enseñanza transcultural ¶ tema y variaciones de literatura 5376