25 años La revista Fuentes Humanísticas es el espacio editorial del Depar- tamento de Humanidades, perteneciente a la División de Ciencias Sociales y Humanidades, que permite el diálogo entre los investi- gadores nacionales y del extranjero de las distintas disciplinas que integran el campo humanístico. Sus objetivos son los siguientes: • Enriquecer el ámbito de las humanidades a través de la publica- ción de resultados de investigación, que aporten elementos a la discusión académica en las diversas disciplinas humanísticas. • Estimular, en este contexto, la expresión e intercambio de ideas entre pares. • Fortalecer las líneas de investigación: Historia, Historiografía, Literatura, Ligüística, Cultura, Estudios culturales, Educación y Comunicación. Fuentes Humanísticas se encuentra registrada en los siguientes índi- ces internacionales: • Latindex • EBSCO Information Services. Academic Databases for Colleges and Universities • Repositorio Institucional Zaloamati Directorio Dr. Salvador Vega y León n Rector General Mtro. Norberto Manjarrez Álvarez n Secretario General Dr. Romualdo López Zárate n Rector de la Unidad Azcapotzalco Mtro. Abelardo González Aragón n Secretario de la Unidad Dr. Óscar Lozano Carrillo n Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades Mtro. Miguel Pérez López n Secretario Académico de la División de Ciencias Sociales y Humanidades Dra. Marcela Suárez Escobar n Jefa del Departamento de Humanidades Comité editorial Dra. Teresita Quiroz Ávila n Editora de la Revista Mtra. Begoña Arteta Gamerdinger Dr. Tomás Bernal Alanís Mtro. Alejandro Caamaño Tomás Mtra. María Emilia González Díaz Mtra. Alejandra Herrera Galván Dra. Edelmira Ramírez Leyva Mtra. María Dolores Serrano Godínez Asesores externos Dra. Graciela Sánchez Guevara n Universidad Autónoma de la Ciudad de México Mtra. Concepción Lugo Olín n Instituto Nacional de Antropología e Historia Mtra. Patricia María Montoya Rivero n Facultad de Estudios Superiores Acatlán Universidad Nacional Autónoma de México Dra. Martha Islas n Universidad de Guadalajara Dr. J. Carlos Vizuete Mendoza n Universidad de Castilla-La Mancha, España Dr. Mario Rubí n Sociología, Universidad Autónoma Metropolitana Consejo Editorial Divisional Dr. José Luis Zarazúa Vilchis Mtro. Gonzalo Carrasco González Dra. Lilia Rodriguez Tapia Dra. Lidia Girola Dr. Antonio Marquet Montiel Dr. Saúl Jerónimo Romero n Coordinador de Publicaciones de Ciencias Sociales y Humanidades María de Lourdes Delgado Reyes n Distribución 3 Convocatoria 2016 La revista Fuentes Humanísticas abre sus puertas a los investigadores de todo el mundo dedicados a las Humanidades para que envíen artículos, ensayos, reseñas y comentarios críticos para su posible publicación en las secciones: • Historia e Historiografía • Literatura y Lingüística • Educación y Comunicación • Cultura y Estudios culturales • Mirada crítica • Debate. Actividades y publicaciones Dosier i Semestre 2016: “Biografía, autobiografía, memorias y testi- monios”. Coordinadora Rocío Romero. (Cerrado) Dosier ii Semestre 2016: “Lenguas y culturas en el marco de la fran- cofonía”. Coordinadora Yvonne Cansigno. Con la integración de México como Estado observador de la Organización Internacional de la Francofonía (oif) se abre un escenario importante para reflexionar desde las Humanidades, sobre la relación historia, literatura, cultural e idiomas entre México y Francia, motivo por el cual la revista Fuentes Humanísticas invita a los especialistas a enviar textos inéditos (artículos, ensayos, reseñas y comentarios críticos) para su número 53. (Fecha límite de recepción 30 de septiembre 2015) Los textos se someterán a un proceso de dictaminación; deberán ser inéditos, estar escritos en español, y llevar anexo, tanto en español co- mo en inglés: título, resumen (5 líneas) y palabras clave; además de sín- tesis curricular (5 líneas), así como correo electrónico, teléfono (par- ticular, institucional y celular). No se aceptan contribuciones que estén consideradas en otras publicaciones. Los autores de los trabajos elegidos que colaborarán en distintas secciones de la revista o en el dosier, dan su consentimiento tácito para que estos se publiquen y difundan en formato impreso y electrónico. La presentación de originales se realizara única- mente vía electrónica a la dirección: fuentes@correo.azc.uam.mx. Las normas editoriales se pueden consultar en las páginas 223-226 y en: http://fuenteshumanisticas.azc.uam.mx. Contenido Vladimiro Rivas Iturralde 7 Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Presentación Literatura rusa Vladimiro Rivas Iturralde 9 Dosier Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Tolstoi y/o Dostoyevski Óscar Mata 27 Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta Rocío Romero Aguirre 41 Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud Christine Hüttinger 53 Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco El cuento ruso desde 1917 Víctor Toledo 67 Benemérita Universidad Autónoma de Puebla Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Meryem Için 89 Literatura y Ruhr Universidad de Bochum, Alemania Lingüística Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza 99 Universidad Autónoma del Estado de México Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres 111 Francisco Javier Beltrán Cabrera Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Humanidades Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro 123 Beatriz González Ortuño / Paola González Lázaro Colegio Superior de Neurolingúística y Psicopedagogía Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje Historia e 137 Jorge Alberto Rivero Mora Historiografía Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Acatlán El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles fílmicos de Tin Tan Estudios 157 Omar Alejandro Ángel Cortés culturales Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de Oliverio Girondo Mirada 173 Beatriz Ramírez Grajeda crítica Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco 181 Antonio Marquet Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco 191 Laura Stephany Rocha Sánchez Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto sobre la Universidad y la Educación 207 Silvestre Manuel Hernández Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa 217 Colaboradores 221 ¿Quiénes somos? 223 Reglas de funcionamiento 227 Debate. Actividades y publicaciones 7 Vladimiro riVas iturralde* Presentación Literatura rusa Este dosier es el resultado de la partici- dos ejemplos, es innegable la influencia de pación de sus autores en un coloquio Dostoyevski sobre José Revueltas o, en de lectura sobre literatura rusa organizado música, la de Stravinsky sobre el herma- en febrero de 2014 por el grupo de inves- no de aquel, Silvestre Revueltas. Por otra tigación Discursos Sociales y Comunica- parte, podemos advertir una coinciden- ción del Departamento de Humanidades. cia con nosotros, los latinoamericanos. La El propósito de estas exposiciones era y “intelligentsia” rusa del siglo xix discutió es invitar a los estudiantes a leer desinte- enconadamente el problema capital de resadamente, es decir, ofrecerles una opor- si convenía definirse culturalmente por la tunidad de convertirse en verdaderos lec- apropiación de la cultura europea o hacer- tores que, como señalaba Pedro Salinas, lo al margen de ella, a partir de sus propias son los que leen por el gusto de leer y, raíces nacionales. Se trata de un problema como en el amor sincero, sin esperar nada hasta cierto punto coincidente –con las a cambio. evidentes variables histórico-geográfico- Afirmaba Dostoyevski en el Diario de sociales– con las culturas latinoamericanas un escritor que Rusia era un país en mu- que, por su relativa marginación pero tam- chos sentidos extraño e incomprensible bién dependencia respecto de la cultura para Occidente. Pero su insularidad cultu- europea, han buscado también definirse ral se ha ido rompiendo con la paulatina con Europa como punto de referencia, dis- difusión, en los países occidentales, de sus cusión iniciada con el modernismo y que inmensas manifestaciones culturales, su li- no ha terminado. teratura en primer lugar, su música, sus Aun a riesgo de ser repetitivos, que- artes escénicas, su cine, su pensamiento, a remos aportar en este número un esfuer- tal punto que han influido poderosamente zo plural de comprensión de la literatura en otras culturas. En México, para poner rusa, tan brillante como extraña. Por ello, ofrecemos una serie de artículos que pre- tenden mostrar algunos hitos de esa lite- ratura indispensable. Todos los ensayos * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Az- capotzalco, Departamento de Humanidades. 8 Presentación Literatura rusa aquí presentes iluminan, en algún mo- judicial fue contemporáneo a la escritura mento, con luz nueva y original, fenóme- que el psicoanalista hizo de Dostoievski. nos literarios ya conocidos por algunos lectores. No mucho se conoce, en lengua española, El primer artículo, de mi autoría, pre- acerca de los cuentos rusos a partir de la senta los antecedentes de la conformación Revolución de 1917. Habiéndolos leído en de la literatura rusa y una visión panorá- español, inglés y alemán, Christine Hüttin- mica de la literatura clásica rusa –la nove- gher presenta, con ejemplos novedosos, la del siglo xix– hasta llegar y detenerse su objeto de estudio. En este breve reco- en sus dos figuras titánicas, Tolstoi y Dos- rrido por el cuento ruso/soviético del si- toyevski. Los pone en paralelo para esta- glo xx, la autora se guía por la tesis de la blecer sus semejanzas y diferencias. Ar- relación especular entre el género cuentís- tículo ambicioso, trata de conciliar la visión tico y la historia socialista de Rusia. Divi- panorámica con la intención analítica. de, en su exposición, la narrativa corta so- El artículo de Óscar Mata, más mono- viética y la de los emigrados, que no se gráfico, se detiene en otro de los grandes sometieron a los principios teóricos del del siglo xix ruso: Iván Turgueniev. Hace realismo socialista. un repaso de su vida y su obra, incluyen- Una prueba elocuente de lo costosa do el comentario, no sólo de sus novelas, que puede resultar la defensa de la voca- sino de sus novelas cortas. Es posible que ción poética –que supone también la de- algunos lectores conozcan Padres e hijos, fensa de todas las libertades individua- Nido de nobles o Primer amor, pero pocos les– es la de Osip Mandelstam, uno de habrán leído toda su narrativa corta que, los más grandes poetas de la lengua rusa, según el autor, contiene quizá lo mejor fallecido en 1938 en una purga estalinista. de su obra narrativa. Víctor Toledo estudia las relaciones entre Uno de los aspectos cruciales en la la poesía y la historia a partir del desafío vida novelesca y la personalidad de Fedor de Mandelstam a la historia con las ar- Dostoyevski fue la traumática relación mas de la poesía y, como colofón a su con su padre, estudiada por Sigmund artículo, nos ofrece una generosa mues- Freud en un apasionante ensayo, “Dosto- tra de esta poesía, traducida por él. yevski y el parricidio” (1928). En su traba- Muchos temas se nos quedaron en el jo, Rocío Romero camino: Chéjov, Pushkin, Gógol, el teatro del siglo xx, el realismo socialista, el for- [...] contextualiza la noción de parricidio malismo ruso. Pero confío en que la pre- con el fin de enfatizar el lugar que ocupa sente diversidad de visiones de la literatu- el texto sobre Dostoievski en la teoría ra rusa cumpla el propósito de difundirla freudiana de los afectos y de qué mane- y de invitar a la reflexión. ra el texto literario es considerado por Freud como un indicio similar a las for- maciones del inconsciente. Asimismo, bajo la línea conceptual del parricidio presenta brevemente el caso del fotó- grafo Philippe Halsman, cuyo desarrollo 9 Vladimiro riVas iturralde* Tolstoi y/o Dostoyevski Tolstoi and/o Dostoevski Resumen Abstract Este ensayo pone en paralelo las This essay compares the persona- personalidades y características li- lities and literary features of the two terarias de los dos más grandes es- greatest writers of Russian Litera- critores de la literatura rusa y, como ture and, as George Steiner points afirma George Steiner, los dos más out, the two greatest novelists in grandes novelistas del mundo. La history. The introduction refers to introducción trata de los orígenes the origins of Russian Literature, de la literatura rusa, desde sus fuen- from its popular ancient sources to tes populares anónimas hasta los the dawn of the xix Century, when, albores del siglo xix, cuando, con with Pushkin, Russian Literature ac- Pushkin, arranca propiamente la li- tually begins. teratura rusa. Palabras clave: Tolstoi, Dostoyevski, Key words: Tolstoi, Dostoevski, Pushkin, Bakhtin, Novela rusa, novela Pushkin, Bakhtin, Russian Novel, Dia- dialógica y polifónica logica and Polyphonic Novel Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 9-26 Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 10/12/14 * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades. 10 Tolstoi y/o Dostoyevski El Diario de un escritor (1861-1881) de las llamadas lenguas romances, y tuvieron Fedor Dostoyevski empieza con esta un nacimiento temprano, en la baja Edad aguda y visionaria observación: Media: así el italiano, el francés, el caste- llano, el catalán, el portugués, el rumano. Si hay en el mundo un país desconocido Las anglosajonas se formaron con inde- para los demás países lejanos o vecinos pendencia de la lengua latina, pero reci- suyos, ignoto, inexplorado, incompren- bieron, durante el Sacro Imperio Romano dido e incomprensible, es, sin duda, Rusia Germánico (Siglos viii-xiv) una considera- con respecto a los países occidentales. Ni ble influencia suya, debido a que el latín China ni Japón pueden encerrar tantos se usó en todos los documentos oficia- secretos para la curiosidad europea como les del imperio. El alemán, conservando el Rusia antaño, en el presente instante, y vocabulario germánico, adoptó, durante puede que hasta por mucho tiempo aún, este periodo, la rigurosa estructura gra- en lo futuro.1 matical del latín. El inglés, también con raíces germánicas, recibió aportaciones El siglo y medio transcurrido desde esta del latín vulgar, menos en su estructura afirmación no ha hecho sino darle la razón. que en su vocabulario. Rusia sigue siendo, en muchos sentidos, En consecuencia, durante la Edad para las miradas de Occidente, uno de Media aparecieron los primeros signos los países más enigmáticos de la tierra. de identidad literarios, romances y anglo- La historia escrita de sus abismales vaive- sajones: la Chanson de Roland, en Fran- nes históricos resulta muy insuficiente cia; el Cantar del Mío Cid, en España; el para la comprensión, y sólo los grandes Cantar de los Nibelungos; en Alemania; documentos literarios permiten entender el Beowulf, en Inglaterra; y, algo más tar- mejor la tan cacareada vocación mesiá- de, el más grande monumento literario de nica de Rusia, su insularidad cultural, y ese la Edad Media y el Renacimiento: la Divina intangible que se ha dado en llamar “el Comedia, en Italia, escrita en endecasíla- alma rusa”. Por eso, en este ensayo, con- bos perfectos en una lengua madura y ple- frontaré a los dos titanes de la literatura namente formada. Y en los años o siglos rusa: Tolstoi y Dostoyevski, desde una posteriores, el espíritu de cada lengua se perspectiva, no sólo ideológica sino, sobre consolidó y fueron apareciendo los gran- todo, artística. Sé que mi trabajo es muy des nombres: Chaucer, Shakespeare, Mil- ambicioso, porque debo conciliar la visión ton, Cervantes, Quevedo, Góngora, Bocca- panorámica, global, de conjunto, con una cio, Petrarca, Tasso, Ariosto, Camoens, intención analítica. Ronsard, Rabelais, Montaigne, Moliére, Uno de los rasgos más sorprendentes y Racine, y, ya en los albores del roman- llamativos de la literatura rusa es su tardía ticismo, los alemanes Goethe, Schiller, aparición y constitución como literatura, Hölderlin. En suma, casi toda la literatura como corpus literario. Muchas literaturas clásica europea. Hasta en las colonias his- europeas se han derivado del latín vulgar, panas de América contamos con una es- critora notable: sor Juana Inés de la Cruz. Nada de esto ocurrió en Rusia. La 1 Fedor Dostoyevski, Diario de un escritor, Obras completas, vol. III, p. 604. lengua escrita rusa nació con un alfabeto 11 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde fonético diverso al occidental, el alfabeto escribe historias que se dirigen a solita- cirílico, llamado así porque se atribuye su rios que habrán de leerlas. invención a los santos Cirilo y Metodio, En Rusia –un país todavía sumamen- quienes, desde Bulgaria (según una teoría te atrasado en el xix–, no existía propia- búlgara) o desde Grecia (desde Salónica mente una clase dominante burguesa, o Solún, donde hablaron un dialecto es- sino terrateniente, con millones de sier- lavo, solunio), lo introdujeron en Rusia vos a su servicio y, en las ciudades, una en el año 989. Este alfabeto eslavo es una clase burocrática y militar numerosa, de- combinación de caracteres latinos, griegos pendiente del enorme Estado estableci- y hebreos y con ellos escribieron el ruso, do y perfeccionado a lo largo del tiempo el serbo-croata, el búlgaro, el ucrania- por los zares –grandes fueron, en este no, el macedonio y algunas lenguas no es- sentido, las aportaciones de Pedro el lavas de las repúblicas ex soviéticas. Grande (1672-1725) y Catalina la Grande Pero no pensemos que las inmensas (1729-1796), quienes occidentalizaron el estepas rusas y siberianas (diecisiete mi- país hasta donde pudieron–. De ahí que llones de kilómetros cuadrados) eran una en las narraciones rusas del xix abun- tierra vacía y que el espíritu de Dios se den, como personajes, funcionarios del Es- mecía sin verbo sobre las aguas. Había tado. Es significativo el hecho de que, ya una riqueza extraordinaria de cuentos, desde el siglo xix, mientras la novela leyendas y poesía populares, que sólo a norteamericana está poblada de empre- partir del siglo xix, Afanásiev y otros es- sarios, fracasados o no, la rusa abunda critores e investigadores se encargarían en funcionarios, grandes o pequeños, del de recoger y estudiar. Vladimir Propp, a Estado. Escribe Dostoyevski: comienzos del xx, estudió científicamen- te los cuentos populares rusos y sus des- Debería pensarse que tenemos sufi- cubrimientos son válidos para todos los cientes funcionarios y más que suficien- cuentos populares de cualquier latitud. te número de personas al servicio del Ralph Ellison afirma que los héroes de Estado; sí, hasta podríamos sentir vértigo Memorias del subsuelo de Dostoyevski y ante su número incalculable, todos han de El capote de Gógol, aparecen mucho servido al Estado, todos están sirviéndo- antes, en sus formas rudimentarias, en el le y todos tienen la intención de entrar folklore ruso.2 a servirlo; ¿cómo, con tales elementos, El siglo xix es la edad de oro de la no- no se podría organizar una buena admi- vela occidental, porque es una creación nistración, aunque sólo fuese la de una burguesa, y nace bajo el ímpetu de esta Compañía de vapores? […] Cierto que clase social joven y pujante. Al contrario todos, aquí, sirven, están sirviendo o del teatro, que se dirige a una masa de han de servir al Estado, y así llevamos ya espectadores, la novela es un arte indivi- dos siglos, con arreglo al más perfecto dualista, porque un escritor, en su soledad, modelo germánico: de los bisabuelos a los bisnietos…3 2 “Ralph Ellison”, entrevista de Alfred Chester y Vil- ma Howard, en José Luis González (trad. y pre- 3 Fedor Dostoyevski, El idiota, tercera parte, Obras sentación), El oficio de escritor, p. 304. completas, vol. II, p. 745. 12 Tolstoi y/o Dostoyevski Y de este burocratismo de la vida rusa, Dostoyevski encabezó, de manera casi deriva en el novelista la inercia y la in- intransigente, a los eslavófilos, y Turgué- dolencia de la vida pública de su tiempo: nev a los europeizantes. Digo casi, porque el escritor fue flexible en muchos aspec- Por lo que a éstos [los burócratas] se tos, por ejemplo, en la aceptación de las refiere, nadie podrá negar que la indeci- reformas del zar Alejandro II. No puedo sión y la más absoluta carencia de ini- seguir sin mencionar la semejanza que ciativa propia se han estimado... y se si- encuentro entre los planteamientos de la guen estimando aquí como el más seguro intelligentsia rusa y de la latinoamerica- y mejor indicio del hombre práctico.4 na. Tanto ellos, como nosotros, son excén- tricos con respecto a la gran cultura euro- En cambio, en la literatura norteamerica- pea, y de esa excentricidad han dependido na, el capitán Ahab, por ejemplo, en Mo- los términos en que hemos intentado de- by Dick de Melville, es un empresario ba- finirnos culturalmente. El problema de la llenero que, en alta mar, da un golpe de cultura se ha planteado siempre en las lati- Estado para acometer una demencial em- tudes americanas con referencia a la cultu- presa personal y convertirse en dictador ra europea: hasta dónde somos europeos del barco. En Rusia, un país con grandes y hasta dónde no. Más coincidencias nos masas de analfabetos, había, sin embar- unen a la literatura rusa: el burocratismo go, una gran población de lectores, que social del que ya he hablado, tan carac- eran los aristócratas, las familias de mili- terístico de nuestras sociedades –heren- tares y los empleados del Estado. Hay una cia, en parte, de la Colonia española–, y línea de continuidad entre el estatismo que ha dado origen también a una plé- zarista y el burocratismo estalinista que yade de personajes burócratas en nues- le sucedió. Por otra parte, la fuerza de la tras letras. Y, en fin, la situación de pobre- narrativa rusa –en cantidad y calidad– za y hasta de miseria de nuestros pueblos se explica también por el gran clima de que, como la sociedad campesina rusa, en discusión ideológica que se suscitó a par- múltiples ocasiones ha clamado por la re- tir de la liberación de los siervos en volución. Nada más diverso de este punto 1861.5 Y, en fin, por el clima de discusión, de vista que el de la sociedad norteame- en el seno de la intelligentsia rusa (los ricana, conservadora y, a lo mucho, re- intelectuales), sobre el problema de si Ru- formista, pero jamás revolucionaria, con sia debía conservar sus raíces eslavas o su optimismo inquebrantable, y su fe en europeizarse.6 Así, los intelectuales se di- las instituciones, en la libre empresa y vidieron en eslavófilos y occidentalistas. en el porvenir. Además, con la invasión napoleónica, Rusia se convirtió en un país que tenía mucho que decir de sí mismo, 4 Ibid. tenía una historia que contar. Esa epope- 5 Isaiah Berlin, “La intelligentsia rusa”, Pensadores ya nacional daría su fruto literario con rusos, pp. 229-265. 6 Es notable, por ejemplo, la frecuencia, belicosidad Guerra y paz, la gran novela épica de León y profundidad con que Dostoyevski, en el Diario Tolstoi, de la misma manera como la Re- de un escritor, y Turguénev, en sus cartas y ar- volución Mexicana dio origen a la novela tículos, discuten este problema desde posiciones antagónicas. nacional moderna. 13 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde Antes de entrar en materia, haré un Escribió cuentos y novelas, como Relatos breve repaso de los grandes nombres de la de un cazador, Nido de nobles, Padres e literatura clásica rusa: hijos, donde por primera vez aparece en El fundador y renovador de la litera- la literatura un personaje nihilista, Bazá- tura rusa fue Alexander Pushkin (1799- rov, motivo por el cual la novela fue un 1837), poeta, dramaturgo, cuentista y acontecimiento estético y político. A par- novelista, autor de Eugene Oneguin, La tir de aquí, el nihilismo ocuparía un lugar dama de espadas, Boris Godunov, etcétera, central en las preocupaciones de Dosto- y poemas líricos de primer orden.7 yevski. Turguénev es el más fino y cuida- Mijaíl Lérmontov (1814-1841), sucesor doso de los escritores rusos, el más ad- de Pushkin, publicó Un heroé de nuestro mirado por los escritores occidentales tiempo, título fundamental para entender de su tiempo, como Gustave Flaubert o el paso del romanticismo al realismo ruso. Henry James.8 Novela en cinco relatos, rinde homenaje Fedor Dostoyevski (1821-1881) fue, al literario a un personaje que se rebeló en contrario de Turguénev, el más eslavófi- las montañas del Cáucaso contra la domi- lo de los escritores rusos. Podríamos de- nación rusa. cir que era un reaccionario, un hombre ex- Nikolai Gógol (1809-1852) fue el pri- tremadamente nacionalista: defendió el mer gran novelista ruso, reconocido por zarismo en política, la fe ortodoxa rusa en su novela humorística y satírica Almas religión, la eslavofilia en cultura. muertas. Escribió también cuentos nota- León Tolstoi (1828-1910) fue, junto bles, humorísticos y casi surrealistas co- con Dostoyevski, el otro gran titán de la mo “El capote” y “La nariz”, “El inspector” literatura rusa. Ya nos referiremos a él con o “Diario de un loco”. Por su libertad in- mayor detenimiento. telectual, “invención verbal” (Nabokov Antón Chéjov (1860-1904) es, sin du- dixit), humor satírico y escepticismo, es da, el más grande cuentista ruso. También uno de los escritores rusos más moder- renovó el teatro moderno con obras como nos y actuales. La gaviota, Tío Vania, Tres hermanas o El Iván Gonchárov (1812-1891) describió jardín de los cerezos. en Oblómov la decadencia de la nobleza Leonidas Andréiev (1871-1919), ya rusa. La acción de la novela gira en torno al en las postrimerías del realismo decimo- ocioso personaje con ese nombre, que se nónico, cultivó el simbolismo, tanto en la pasa acostado en un sofá o en la cama, sus narraciones como en su teatro. Lázaro y la tradición designó como oblomovshina y Los siete ahorcados son, probablemente, a ese estado de espíritu, de aburrimiento sus novelas más importantes. e inacción. Oblómov es la obra maestra de Y ahora entro en materia: ¿por qué la indolencia y la ociosidad. Tolstoi y/o Dostoyevski? La conjunción Iván Turguénev (1818-1883) fue el más copulativa designa aquello que une a los occidentalizado de los escritores rusos. dos escritores. La disyuntiva, aquello que los separa. 7 Es muy difícil encontrar en español una versión aceptable de la poesía de Pushkin. Recomiendo su 8 Cf. Henry James, “Iván Turgénieff” [1897], The Por- Antología lírica bilingüe, editada por Hiperión. table Henry James. 14 Tolstoi y/o Dostoyevski Para los fines de mi exposición, lo que imposible confrontarlos en un breve en- los une es, ante todo, un juicio cualitativo sayo. Steiner lo hizo en un libro precioso, que proclamó el gran crítico norteame- con el que, sin embargo, no siempre es- ricano George Steiner en su libro Tolstoi toy de acuerdo. o Dostoyevski: los dos son los mayores Tolstoi y Dostoyevski son dos pen- novelistas del mundo.9 No vacilo en se- sadores diferentes y dos escritores con cundar el juicio de Steiner. Tolstoi y Dos- estéticas diferentes. A ambos los revolu- toyevski son los más grandes novelistas cionarios les inspiraban una aversión in- que han existido. Cierto, está Cervantes. vencible. Coincidieron en una profunda Pero Cervantes es el autor de una sola religiosidad cristiana. Difirieron en que novela, que, al acabar con la épica, se mientras Dostoyevski abrigó, de manera convirtió en la primera novela moderna. casi fanática, la causa de la fe ortodoxa Decía la escritora inglesa Virginia Woolf rusa, Tolstoi profesó, sobre todo en los que leer a los novelistas ingleses o fran- últimos años, una fe personal basada en ceses sin haber leído a los dos grandes los principios básicos de los evangelios, lo rusos es perder el tiempo.10 Son dos fi- cual provocó su expulsión (excomunión) guras titánicas por la amplitud de su de la iglesia ortodoxa. Las novelas de am- visión y la profundidad de su penetración. bos están colmadas de ejemplos de cari- Los dos se plantearon –como nadie, y dad cristiana, como la redención de So- de distinta manera– los problemas más nia Marmeládov –la Magdalena rusa de hondos del ser humano: el sentido de su Crimen y castigo– o, en la misma nove- existencia en la tierra; las relaciones del la, la entrega de Raskólnikov a la justicia individuo consigo mismo, con la sociedad por amor a la humanidad pero también por y con Dios; el destino y el libre albedrío; autoflagelación. Está el amor compasivo el crimen y el suicidio; la pugna entre los (la piedad) experimentado por el príncipe derechos del instinto y las inexorables Mishkin hacia la también prostituta Nas- obligaciones que impone la ley moral; el tasia Filíppovna. O la pintura maravillosa amor en todas sus formas y, en particular, de ese santo que es Aliosha Karamázov. el amor evangélico; el destino de Rusia En el caso de Tolstoi, toda su última gran que, de algún modo, era el destino de la novela, Resurrección (1899) constituye humanidad. Y, en el caso particular de un alegato cristiano, al igual que mu- Dostoyevski, el tema del parricidio y de la chos de los cuentos de su vejez, como “El redención por el sufrimiento. Rusia no tu- padre Sergio”. Sin embargo, hay en Dos- vo filósofos: ¿dónde están sus Descartes, toyevski un masoquismo cristiano, un Kant o Hegel? Sus filósofos fueron sus sentido de autoflagelación que no se en- novelistas, particularmente Tolstoi y Dos- cuentra en el mucho más sano Tolstoi. toyevski. Por ello –a lo que se suma la La trágica experiencia del dolor, la lucha barrera del idioma– reconozco que mi ta- desesperada contra el mal, alcanzan en su rea es titánica: sé que es prácticamente obra un patetismo conmovedor. Su ansia de bondad y justicia absolutas se con- vierte en morbosa voluntad de sacrificio 9 George Steiner, Tolstoi o Dostoyevski, p. 12. y sufrimiento. 10 Virginia Woolf, “El punto de vista ruso”, La torre in- clinada y otros ensayos, pp. 133-146. 15 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde Tolstoi era un rico aristócrata ruso artículo aparte, puedo afirmar que con- que participó como soldado en la Guerra siste en dirigirse a todos los personajes de Crimea contra los turcos, donde com- con la misma mirada, en juzgarlos con el prendió a fondo, como nadie en la histo- mismo rasero. Agudo crítico, León Trots- ria de la literatura, el sentido –o sinsen- ki entendió así el realismo de Tolstoi: tido– de la guerra. Se casó con Ana Sofía Behrs y tuvo doce hijos. Grosso modo, po- Lo que más sorprende en este trabajo demos decir que mientras Tolstoi es un titánico de creación, es tal vez el hecho de novelista épico –con la carga de objetivi- que el artista no se permite, ni permite al dad que esto supone–, particularmente lector, reservar su simpatía para tal o cual en Guerra y paz –la monumental novela personaje suyo. Nunca nos muestra a sus de más de mil páginas sobre la invasión héroes, como hace Turguénev, héroes de Napoleón a Rusia–, Dostoyevski es un que, por otra parte, no ama, iluminados novelista dramático, de la introspección, por luces de bengala o por la luz del la intimidad y la subjetividad: es el hom- magnesio, jamás busca para ellos poses bre subterráneo, de la contradicción y la ventajosas […] Pero es precisamente es- paradoja. En Tolstoi vemos la tierra rusa, ta atención apasionada por todas las los grandes espacios, los trigales inmen- partes aisladas lo que crea el patetismo sos del verano o los inviernos inflexibles poderoso del conjunto. Se puede decir que se despliegan ante la mirada atónita que esta obra [Guerra y paz] está toda del lector. La acción completa de Guerra impregnada de panteísmo estético, que y paz dura muchos años: al final asisti- ignora la belleza, la fealdad, la grandeza mos incluso, sin piedad alguna, a la deca- o la pequeñez, ya que para él sólo la vi- dencia humana de personajes como la da, en general, es grande y bella en la preciosa muchacha que era Natasha Ros- eterna sucesión de sus manifestaciones tov o el idealista Pierre Bezúkov. Las ac- más diversas.12 ciones poseen un ritmo justo, vertiginoso o pausado, pero siempre musical, como el Lo cual no significa que en sus novelas no curso de las estaciones. Era una mente esté presente la subjetividad. Personajes embriagada de razón y de hechos, sen- como Pierre Bezúkov, de Guerra y paz, tencia Steiner.11 El realismo de Tolstoi es o Levin, de Ana Karenina, son reflejos o incomparable: parece que entre noso- proyecciones del mismo Tolstoi. En ambos tros los lectores y su narración (pienso en personajes hay una búsqueda intransi- Guerra y paz y en Ana Karenina) no existe gente de la verdad y una insatisfacción per- la mediación de la escritura: es tal la exac- manente, que son también búsqueda e titud de la observación de Tolstoi y el lujo insatisfacción suyas, como lo reflejan sus de detalles, tan grande su vitalidad y fres- cartas y diarios y su propia biografía. Todas cura, que parece que asistimos al espec- las verdades aceptadas se tambalean en táculo de la vida misma, desplegándose su obra. Influido por Rousseau, cuestionó ante nuestros ojos deslumbrados. Aunque la familia, la escolaridad y la educación el tema del realismo de Tolstoi merece un 12 León Trotski, “León Tolstoi”, Sobre arte y cultura, 11 George Steiner, op. cit., p. 295. p. 26. 16 Tolstoi y/o Dostoyevski de su tiempo y él, a su vez, influyó en peya de nuestros tiempos, una Ilíada Gandhi, con su teoría de la resistencia moderna”.15 Es una novela oceánica que, pacífica al poder. Apasionado de la histo- a pesar de su masividad casi monolítica, ria, descreía de ella y la negaba.13 Creía, posee toda la vitalidad y la gracia de la con una fe que lo aproximaba al panteís- juventud. El personaje es el pueblo ruso, mo puro, en la Madre Naturaleza, en el representado, no por tipos, sino por ejem- trabajo sencillo y primitivo. En sus últimos plos: aristócratas, militares de todo ran- años fue una suerte de profeta bíblico, go, campesinos. Las clases trabajadoras a quien grandes personalidades acudían a de la ciudad están ausentes de la obra. visitar, como en peregrinación, en su finca Es una novela llena de vitalidad, frescura de Yasnaya Poliana. Tolstoi era un aristó- y energía. En ella percibimos la vida y crata rico, sano, rebosante de salud y la Historia de manera casi palpable. El energía, pero acuciado por la pregunta artista derrota al pensador social nega- del porqué de la existencia humana y por dor de la Historia. Los personajes poseen la situación de pobreza y de ignorancia de una historicidad que es imposible encon- los campesinos rusos, para quienes fundó trar en Dostoyevski y, a tal grado, en nin- escuelas en sus tierras y personalmente gún otro novelista. No sólo porque apa- los educó en la sencillez de los preceptos recen personajes históricos llenos de vida fundamentales del evangelio, y a quienes como Napoleón, el zar Alejandro I o el ge- pretendió entregar todos sus bienes y neral Kutuzov (al que Tolstoi convierte en propiedades, obedeciendo los preceptos héroe nacional), sino porque todos los bíblicos. Moralista, rechazó la división del personajes, hasta los más insignificantes, trabajo, la civilización, el Estado, preco- son actores, activos o pasivos, de la His- nizó el trabajo agrícola, el regreso a la toria. Participan de ella, hacen historia, madre tierra, la sencillez y el principio de casi siempre de manera inconsciente. No la “no existencia del mal”. Al final de su sólo están en la Historia sino que son His- vida, acuciado por conflictos internos y toria. La vitalidad, detallismo, precisión de familiares, se fugó de la casa y murió en la las narraciones de batallas sólo encuen- estación de ferrocarril más cercana. Fue, tra parangón en la Ilíada homérica. Mu- ante todo, un artista consumado: según chos de sus personajes son memorables, Trotski y Nabokov, entre otros, el más con una fuerza de realidad que sólo los grande escritor ruso en prosa de ficción.14 grandes creadores como Cervantes, Sha- Sus cuentos y sus novelas cortas La sona- kespeare o Dostoyevski pueden infundir: ta a Kreutzer (1891) y La muerte de Iván Pierre Bezúkov, Andrei Bolkonsky, Nicolai Illich (1886) son obras maestras. Rostov, el general Kutuzov, Sonia, Petia Guerra y paz (1865-1869) es, para mu- o la encantadora y risueña Natasha Ros- chos, la más grande novela jamás escrita. tov. Aunque los aristócratas son los per- Para Romain Rolland, “la más vasta epo- sonajes mejor observados (obvio, si Tols- toi lo era), los militares y campesinos son 13 En los capítulos finales de Guerra y paz Tolstoi dis- contemplados con agudeza y con amor. cute, con pasión y escepticismo, la fe en la historia. También lo hace en sus cartas y diarios. 14 Vladimir Nabokov, Lectures on Russian Literature, 15 Romain Rolland, Vidas ejemplares (Beethoven, Mi- p. 137. guel Ángel, Tolstoi), p. 319. 17 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde Abundan los episodios inolvidables. Des- mujer casada, se enamora de Vronsky, taco, por su grandeza épica, el de Moscú un militar, y a medida que la historia se abandonado por sus habitantes –que la desarrolla ineluctablemente, la pasión incendian para evitar que caiga en manos corroe, pieza por pieza, el edificio moral de Napoleón–, como la colmena abando- de esta mujer, que va renunciando a todo nada por sus abejas. Hay en el conjunto menos a su amor, hasta sucumbir bajo las un sentido homérico de la fatalidad y una ruedas de un tren. iconoclastia según la cual sus propios per- Resurrección (1899) y Hadji Murat sonajes quedan al final corroídos en lo (1912, póstuma) son las últimas novelas de mejor que tienen, como en ese sombrío Tolstoi y poseen la misma vitalidad de sus y cínico estudio de la fisiología del ma- obras anteriores, a pesar de ser, la prime- trimonio en las páginas finales. Guerra y ra, una exposición ficcional de defensa de paz es una novela clásica, luminosa, de los valores cristianos. En la segunda crea una belleza apolínea como la Ilíada de otro personaje inolvidable, el guerrillero Homero. El aliento épico de esta novela checheno Hadji Murat, quien cambia de ha influido en las grandes novelas-río bando y se pone al servicio de la causa rusas como Doctor Zhivago de Pasternak, rusa. Los acontecimientos recientes de la Historia de un hombre de Sholojov, Los historia de Rusia y la causa independen- vivos y los muertos de Simonov o Vida y tista chechena le han dado mucha actua- destino de Vassili Grossman. En Occiden- lidad a esta estupenda novela. te, me parece perceptible su influencia en Dostoyevski era un pequeño burgués La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa. enfermizo, epiléptico, neurótico, poseí- Quizá el tema más tratado en la no- do por el vicio del juego y el dispendio, un vela universal es el adulterio. Deben ha- profesional de la escritura acuciado por berse escrito, no miles, sino millones de la pobreza y las deudas, obligado a escri- narraciones sobre este tema. Pues la obra bir para sobrevivir. La vida de Dostoyevski suprema acerca del adulterio es Ana Ka- fue un cúmulo de desgracias y es toda ella renina (1875-1877), el libro favorito de Na- una novela. Era hijo de un médico rural bokov. Madame Bovary de Flaubert podría dipsómano, a quien sus campesinos ase- ser su más ilustre competidora. Pero, fren- sinaron, hartos de sus crueldades. Al res- te a la gran vitalidad trágica de Ana Kare- pecto, Freud sostiene la teoría de que Dos- nina, la novela de Flaubert resulta fría, toyevski vivió toda su vida torturado por limitada, casi experimental. Aunque sin la el sentimiento de culpa de haber deseado frescura y juventud de Guerra y paz, Ana la muerte de su padre, tortura muy visible Karenina posee toda la fuerza de una en el personaje de Iván Karamázov, el tragedia griega, y un más profundo co- intelectual.16 Su primera novela, Pobres nocimiento de la conducta humana y gentes (1845), fue un gran éxito de crítica más seguridad en los procedimientos na- y público, pero sus siguientes libros de- rrativos. Ana y Vronsky, Levin y Kitty, cepcionaron al crítico Vessarion Bielinski, forman el cuadrilátero humano central quien lo había consagrado, y fueron, por de la historia. El tema es la pugna entre los derechos del instinto y las inexorables 16 obligaciones que impone la ley moral: Ana, Sigmund Freud, “Dostoyevski y el parricidio”, Obras completas, tomo iii, pp. 3004-3015. 18 Tolstoi y/o Dostoyevski ello, una suma de fracasos, injustos, cuentos y artículos periodísticos. Afirma porque El doble (1846), por ejemplo, su Walter Benjamin: segunda novela, es un estupendo estu- dio del “doppelgänger”, el otro yo. Des- El destino del mundo se presenta sin duda pechado, se metió a la política. Acusado a Dostoyevski por medio del destino de de participar en un grupo socialista que su pueblo. Es la manera de pensar de los criticaba al zarismo, fue condenado a grandes nacionalistas, de acuerdo con muerte y, ya frente al pelotón de fusila- la cual la humanidad tan sólo se puede miento, indultado y conmutada su pena desplegar en el pueblo.17 a la de cuatro años de trabajos forzados en Siberia. Esta terrible experiencia apa- Odió tanto al catolicismo como al socia- rece contada dos veces de manera alu- lismo. Si bien el ideario personal de Dos- cinante en su novela El idiota. En Siberia toyevski aparece expuesto en el Diario desarrolló su paneslavismo en política, de un escritor, encontraremos en la voz de religión y cultura. Dio testimonio de su algunos de sus personajes sus propias prisión en su desgarrador libro La casa ideas. El príncipe Mishkin, por ejemplo, de los muertos (1861). Se casó con Maria en El idiota, expone con gran vehemencia Dmitrievna Isáieva, con quien viajó por y elocuencia su odio a la iglesia católica Europa, en cuyos casinos adquirió el vicio romana (a la que califica de Anticristo) y del juego, lo cual recrea en su novela El al socialismo, así como su defensa del jugador (1866). Luego de enviudar, se credo ortodoxo ruso.18 También es nota- casó con su secretaria taquígrafa, Anna ble su ataque a la unanimidad de la Igle- Grigorievna Snítkina, con quien tuvo dos sia romana frente a la libertad cristiana hijas y perdió uno. Ella cuidó de él hasta primitiva, en ese visionario texto dentro el fin de sus días. Sus novelas Crimen y del texto que es “El gran inquisidor”, na- castigo (1866), El idiota (1869), Demonios rrado por Iván Karamázov a su hermano (1872) y, sobre todo, Los hermanos Ka- Aliosha.19 Sin embargo, Rafael Cansinos ramázov (1880), le dieron fama universal. Assens, ilustre traductor de Dostoyevski En El diario de un escritor (1861-1881) en- y gran conocedor de su obra, asegura contramos sus opiniones personales ver- que “tampoco fue un creyente en Dios, y tidas en artículos, reflexiones, narraciones menos en el Dios ortodoxo, en el que lla- cortas de gran factura como “La mansa”. ma su Dios ruso. Tal Dios le hace falta para En 1880, en el aniversario de Pushkin, cimentar su idea eterna de Rusia y darle pronunció un discurso famoso y, un año un núcleo de vitalidad perenne, pero nada más tarde, en 1881, murió de una hemo- más. Era demasiado sensual y anarquista rragia pulmonar asociada a un enfisema para elevarse a la idea pura de Dios”.20 y a un ataque epiléptico. Sus funerales fueron apoteósicos. Personalidad extraordinariamente 17 Walter Benjamin, “El idiota de Dostoyevski”, Obras, compleja, había en él un carácter nacio- libro ii, vol. 1, p. 241.18 El idiota, parte iv, cap. vii, pp. 905-906. nalista y mesiánico que no proyectaba 19 Los hermanos Karamázov, Obras completas, t. iii, en acciones, como en Tolstoi, sino en su parte ii, libro v, cap. v, pp. 204-218. 20 escritura inflamada, en sus novelas y Rafael Cansinos Assens, “Prólogo a Los hermanos Karamázov”, Obra completas, t. iii, p. 17. 19 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde Crimen y castigo es la novela más ame- dos están pendientes de todos. Sus no- na y mejor estructurada de Dostoyevski, velas abundan en diálogos de conciencias sin duda por su armazón policial. Raskól- que se interpenetran. Sobre todo El idiota nikov, el joven estudiante, comete un do- y Demonios producen la impresión, de ble crimen para demostrarse a sí mismo entrada, de una charlatanería sin término que, nietzscheanamente, puede situarse y sin objeto: los personajes se espían y más allá del bien y del mal. Pero no re- juzgan verbalmente. siste el peso de su conciencia culpable y, El idiota, novela, en muchos sentidos después de rescatar a Sonia, esa prostitu- genial, pero excesivamente extensa, está ta evangélica, se entrega voluntariamente estorbada por la presencia de demasiados al castigo. Aunque el personaje central es personajes e incidentes secundarios que complejo, Dostoyevski es capaz de sumer- nos desvían del conflicto central: la ade- girnos aún más en los abismos del mal: cuación o no del epiléptico príncipe Mish- está ese personaje alucinante que es Svi- kin a la vida social en San Petersburgo. Es drigáilov, pedófilo y suicida. Para Dosto- una especie de santo, una suerte de imi- yevski no parece haber misterio mayor tación de Cristo que acabará sucumbien- que el suicidio, por ser la negación ab- do en la cruz sin clavos de un sanatorio soluta de Dios. De aquí en adelante, los suizo. Permanentemente invadido por la grandes suicidas desfilarán en sus obras: presencia humana, angustia al lector Stavroguin, Kirillov, Smerdiakov. Desde la imposibilidad del príncipe de estar solo. Memorias del subsuelo hasta Los herma- Aquí echamos de menos el “silencio” o nos Karamázov, las novelas de Dostoyevs- el rumor de las ruedecillas de la concien- ki poseen una concentración extrema de cia de libros como Memorias del subsue- tiempo y lugar. El escenario, en el fondo, lo (1864) –que es un formidable alega- es la conciencia humana, entendida de las to contra el positivismo europeo y un dos formas, como instrumento cognosci- precursor del existencialismo– o Crimen y tivo y como instrumento moral. castigo, donde los personajes están más Tolstoi era un clásico luminoso; Dos- consigo mismos. Invade a Mishkin un ru- toyevski, un romántico sombrío. La pers- mor social constante, que, sumado al pectiva de Tolstoi es histórica y social; la crimen en que se ve envuelto, provoca de Dostoyevski, psicológica y metafísica. su nuevo internamiento, de donde había Los personajes de Tolstoi son históricos, venido. Walter Benjamin observa, con en el sentido de que hablan y actúan en agudeza, que: un tiempo determinado y en una sociedad determinada, con sus reglas de moral y de [...] todos los acontecimientos, por más conducta; los personajes de Dostoyevs- lejos que vayan transcurriendo, gravitan ki, en cambio, parecen extraviarse en sus hacia él, y solamente esta general gra- propias palabras, situarse fuera del tiem- vitación de todas las cosas y de todas po y el espacio. La historia externa ocurre las personas hacia una persona es el sólo como reflejo en sus conciencias. Se contenido verdadero del libro.21 sitúan en las puertas y vestíbulos, lugares donde ocurren las crisis y las rupturas, la catástrofe y el escándalo. En realidad, to- 21 Walter Benjamin, loc. cit., p. 243. 20 Tolstoi y/o Dostoyevski Sin habérselo propuesto, quizá (ya que retiene su identidad como línea hasta Dostoyevski trabajaba sus novelas como cierto grado, en contraste con la música un galeote, a toda prisa y sin detenerse monofónica, que consiste en una melodía mucho a pensar en las mejores posibi- o conjunto de melodías con una sola voz. lidades artísticas), guiado sólo por sus La monofonía es una sola voz que canta necesidades expresivas, hizo una innova- una línea u obra musical. Toda nuestra ción importante en el arte de la novela, música popular es monofónica: un solo eso que Bajtín llamó el dialogismo o no- cantante o un dúo o trío cantan las mismas vela polifónica.22 Mientras redactaba El líneas, sólo que una tercera arriba o deba- idiota, el hombre perdía ingentes canti- jo de la voz central. La polifonía en cambio, dades de dinero en los casinos de Alema- es el entrecruzamiento de voces diversas nia y se iba endeudando con sus editores, que forman el tejido musical conservando a quienes, en plena época de la novela por su individualidad. En el Renacimiento se entregas, vendía por pliegos sus textos. inventó la polifonía en la música coral: De este modo, El idiota se fue rellenando cuatro voces –la soprano, la contralto, el de mucho material acaso innecesario. Lo tenor y el bajo– entrecruzan sus voces mismo que en Demonios, la abundancia (conservando sus identidades) para for- de diálogos es apabullante (Mishkin nun- mar el tejido musical. Lo que, según Baj- ca puede estar solo), pero esta circuns- tín, Dostoyevski inventó, es la novela dia- tancia obligó a Dostoyevski a usarlos de lógica o polifónica. una manera inédita. En una novela dialó- En este nuevo tipo de novela, los gica no existe una conciencia central del diálogos se entrecruzan entre sí de mane- autor, sino que muchas voces rivalizan en- ra polifónica, de manera que un persona- tre sí, se superponen, se contraponen, se je es el resultado de las diferentes voces entrecruzan, conservando su indepen- que los demás emiten acerca de él. Es como dencia. Y la voz del autor es una más en el una red musical. Stavroguin, por ejemplo, conjunto: no es, como he dicho, una con- uno de los personajes más enigmáticos de ciencia central, como se ve en cualquier Demonios y de toda la novela rusa, es un otro novelista de la época, incluido Tolstoi, poco la suma de las visiones parciales que sino voces diversas que se interpenetran la sociedad tiene de él. De ahí su carácter conservando siempre su independencia. enigmático. Y lo mismo podemos decir De este modo, los diálogos son como de otros personajes determinados por la voces invasoras de la intimidad de los palabra ajena. otros. La novela polifónica habrá de influir La versión que los demás personajes en escritores tan disímiles como James tienen de cualquiera de ellos define su Joyce, Virginia Woolf, William Faulkner o identidad. En la ilustración siguiente, Alberto Moravia. aparece en el centro el personaje de La polifonía es un término prestado Stavroguin, “invadido” por las versiones de la música. Consiste en la combinación que de él tienen Varvara Petrovna, Kirillov, simultánea de varias líneas musicales de Schátov y Verjovenski. Pero también los diseño individual, cada una de las cuales otros están “invadidos” por las opiniones de Stavroguin: 22 Mijail Bajtín, Problemas de la poética de Dostoyevski. 21 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde manos Karamázov, la que más influencia ha ejercido. Es, de principio a fin, una con- Varvara dena a los terroristas, a los socialistas, Petrova anarquistas y nihilistas que empezaban a cundir entre la juventud letrada de Rusia bajo la influencia de filósofos europeos como Friedrich Nietzsche. Kirillov Stavroguin Verjovenski Los personajes son los “demonios”: estu- diantes ocupados en preparar, sobre la ortodoxa y tradicional santa madre Rusia, un imperio del terror que cuarenta años Schátov más tarde habría de cumplirse.23 Sacrifican, por razones políticas, a Schá- tov, su propio compañero de lucha, como en la guerra salvadoreña de los ochenta los Todos los personajes de Dostoyevski izquierdistas asesinaron a Roque Dalton. son la suma de las versiones que los “El mundo de Dostoyevski”, escribe Octa- demás poseen de él, incluidas la propia y vio Paz: la del autor, que es una voz más. De ahí, también, que nunca podemos decir la [...] es el de una sociedad enferma de esa última palabra acerca de la índole de los corrupción de la religión que llamamos personajes dostoyevskianos. ideología [...] amaba a los pobres y a los Esto es lo que Bajtín llama la polifo- simples, a los humillados y ofendidos pe- nía de voces como característica principal ro nunca ocultó su antipatía hacia los que de la obra de Dostoyevski: se decían sus salvadores.24 La pluralidad de voces y conciencias inde- Demonios es, acaso, la novela más trans- pendientes e inconfundibles, la auténtica gresora de Dostoyevski. Desfilan por es- polifonía de voces autónomas viene a ser tas páginas verdaderas encarnaciones del la característica principal de las novelas mal: Stavroguin, Verjovenski, el alucinan- de Dostoyevski. te Kirillov, quien luego de predicar el nihilismo a sus amigos, se pega un tiro co- Con independientes Bajtín quiere decir que mo argumento lógico final para demos- sus personajes (Raskólnikov, Svidrigáilov, trar sus principios ateos: un suicidio filo- el príncipe Mishkin, Stavroguin, los Kara- sófico. Este personaje ha inspirado dos mazov) no son títeres ni esclavos del excelentes libros de Albert Camus sobre autor, sino voces autónomas, capaces de enfrentarse al creador, de no estar de acuerdo con él y hasta de oponérsele. 23 Vladimiro Rivas Iturralde, “Dostoyevski: del chisme Demonios (1871) es la gran novela po- al carnaval”, Desciframiento y complicidades, p. 159. 24 lítica de Dostoyevski y, junto con Los her- Octavio Paz, “Dostoyevski: el diablo y el ideólogo”, p. 47. 22 Tolstoi y/o Dostoyevski el suicidio, la rebeldía y el absurdo: El mito de santos como Mishkin y Aliosha Kara- de Sísifo y El hombre rebelde. También en mázov, todos odian y aman a la vez. Demonios el escenario es una pequeña Abundan las escenas de histeria. Pero el ciudad rusa, un espacio reducido, con per- humanismo de Dostoyevski (que se tra- sonas localmente conocidas y localmente duce en amor a la humanidad), la profun- condicionadas. Como en El idiota, los per- didad de sus análisis psicológicos, su gran sonajes son, casi todos, ociosos rentistas sentido de la piedad, el dramatismo de sus que, mediante el chisme, pronostican y concepciones, lo sitúan más allá de cual- condicionan verbalmente a los demás. Por quier patología. Considero, por otra parte, ello, los héroes de Dostoyevski, seres pro- que las patologías dostoyevskianas son nosticados por la palabra ajena, aspiran metáforas de la condición humana y, con siempre a romper el marco verbal con- frecuencia, sus caricaturas. Y en esto úl- clusivo y asfixiante en que han sido apre- timo reside la esencia de su humorismo. sados, aspiración que se convierte en Son como reflejos ampliados del ser hu- lucha, y este combate, en el motivo im- mano en espejos deformantes o escena- portante y trágico de sus vidas, como rios que mucho tienen de teatrales, de en los casos de Nastasia Filíppovna en El teatro de cámara. Por eso los espacios son idiota o el de Stavroguin en Demonios. muy estrechos en sus novelas. Casi no Vladimir Nabokov, quien menospre- hay paisaje externo: el paisaje es interior. ciaba a Dostoyevski, afirmaba que era Vemos los pueblos y las ciudades (San un escritor sentimental y mediocre, pero Petersburgo, especialmente), pero como que le rescataba su humorismo.25 Con reflejos en la conciencia de los persona- todo el respeto que me merece el gran jes. Los tiempos son muy cortos. Muchas autor de Lolita, me parece absurda esa cosas ocurren en poco tiempo. La acción apreciación. Nabokov no tenía oído para de El idiota y de Demonios, por ejemplo, Dostoyevski. Ángel y demonio, Dosto- transcurre en menos de una semana. El yevski es el escritor más intenso de la entorno no existe para Dostoyevski, ni la literatura, a menudo de una intensidad naturaleza, ni las construcciones huma- casi insoportable. Los personajes de Dos- nas: sólo su reflejo en las conciencias que toyevski son complejísimos: viven, sien- se entrecruzan. Buscando un símil en la ten y piensan tan profundamente, que pintura, encontraría en los claroscuros de parecen tener una circunvolución más Rembrandt la mayor semejanza con el en el cerebro: parecen jugarse la vida en arte de Dostoyevski: en un retrato, más cada palabra que dicen, en cada acción de medio rostro está sumergido en la que acometen. Hablan siempre en esta- sombra, y la luz que ilumina la parte más do de exaltación. Es verdad que, como visible nos permite adivinar o reconstruir argumenta Nabokov, hay mucho de pato- la totalidad de la figura. lógico en sus naturalezas: hay epilépticos, Los hermanos Karamázov (1880) es la alcohólicos, psicópatas, neuróticos, histé- obra cumbre de Dostoyevski. Para Freud, ricos, dementes seniles, y siempre su am- la más acabada novela que se ha escrito.26 bigüedad es alarmante: con la excepción El tema es capital, y uno de los más pro- 25 Vladimir Nabokov, op. cit., p. 98. 26 Freud, loc. cit. 23 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde fundos, difíciles y polémicos de la literatu- de Fedor Karamázov, cuya muerte dará ra: el parricidio, que sólo los grandes trá- lugar a uno de los procesos más apasio- gicos griegos (Sófocles), los poetas de nantes que registra la historia literaria. la Biblia y John Milton, se han reservado Iván y Dmitri son intencionalmente pa- para sí. Es un problema que abarca todos rricidas y Smerdiákov, el ejecutor del cri- los extremos del bien y del mal y ofrece men. Notables son, también, el stárets grandes connotaciones biológicas, éticas, Zósima, ese monje ortodoxo, guía espi- teológicas y aun cósmicas. La de Luzbel, ritual de Aliosha. El suicidio y el asesinato por ejemplo, es la mayor rebeldía contra –la máxima violación al derecho de con- el padre que la mente humana ha conce- vivencia humana–, han obsesionado a bido, y aparece expuesta con grandeza Dostoyevski toda su vida. Y si se trata del en el Paraíso perdido de Milton. No sólo padre, entonces la novela aparece deter- existe la muerte del padre biológico. Está minada por un inmenso sentimiento de la muerte del padre político (el dictador, el culpa. Pero la novela es, también y sobre partido), del padre cultural (el pasado, la todo, el reclamo de una patria potestad tradición), el padre teológico (Dios). En justa y humana, y contiene la tesis de que Dostoyevski es todo uno. Real y simbó- lo único digno de crédito en las acciones licamente, todas las formas del padre es- humanas es la conciencia personal. Por tán contenidas en Fedor Karamázov. Dado ello es, también, y sobre todo, una novela el pasado biográfico del novelista ruso, acerca de la responsabilidad: a través de no vacilamos en sostener que se trata una declaración de Iván Karamázov, Dos- también (y muy principalmente) de un toyevski atribuye autoridad penal a la desahogo literario del complejo de Edipo. conciencia moral. Dostoyevski, en suma, descubrió el Todos –dice Iván, espumajeando como más importante principio de la psicolo- una Gorgona inspirada–, todos somos gía moderna: la ambivalencia de los sen- culpables de la muerte del padre, todos: timientos y la escisión de toda actitud Mitia, yo, Smerdiákov; todos, todos vo- anímica excesiva, expresada en formas sotros también, porque todos deseáis exageradas y demasiado demostrativas. la muerte de vuestro padre; todos sois Se enlazan amor y odio, orgullo y humil- parricidas.27 dad, crueldad y masoquismo, la nostal- gia de lo sublime y la nostalgia de la El novelista concibe un trébol fraternal inmundicia. Todo impulso, toda excitación, compuesto por Iván el intelectual, Dmitri todo pensamiento engendra su contrario. el apasionado amante de Grúschenka Su crítica al socialismo quizá resulta –otro personaje inolvidable– y Aliosha insostenible, porque el mundo que des- Karamázov el santo (un desarrollo y per- cribe clama por el socialismo y por la li- feccionamiento del príncipe Mishkin); só- bertad de la humanidad de sus miserias. lo que este trébol tiene cuatro hojas: hay Victoria, por tanto, como también en que incluir a Smerdiákov, el hijo bastardo Tolstoi, del artista de clara mirada y men- talidad realista sobre el político confuso y romántico. 27 Los hermanos Karamázov, Obras completas, t. iii, parte iv, libro xii, cap. v, p. 530. 24 Tolstoi y/o Dostoyevski Es interesante observar cómo trató estarán destinados, por su propia inhu- el marxismo soviético a los dos autores. manidad, a terminar en el caos y el sui- Escribe Steiner: cidio. Sin embargo, los formalistas rusos revaloraron a Dostoyevski. Su gran críti- La crítica literaria marxista ha tratado co, Bajtín, publicó en 1929, poco antes extensamente, aunque de manera selec- del estalinismo, su libro, ya canónico, tiva, el genio de Tolstoi. Ha condenado Problemas de la poética de Dostoyevski, en o ignorado la totalidad de Dostoyevski. el que reivindica la estética dostoyevskia- Georg Lukács es un caso a señalar: ha na. Durante el estalinismo, la obra del no- escrito extensamente sobre Tolstoi; al velista fue censurada y arrojada a una tratar de Guerra y Paz y de Ana Karenina especie de limbo, y sólo rescataron obras su poder crítico se halla vigorosamente como Humillados y ofendidos, en tanto que a sus anchas. Pero a través de sus volu- alegato contra la pobreza, o Memorias de minosas exposiciones, Dostoyevski sólo la casa muerta, en tanto que documento hace raras apariciones. El primer libro de de la situación de las cárceles durante el Lukács, Die Theorie des Romans, se re- zarismo, o, incluso, Crimen y castigo, en fiere a él en su párrafo final, donde nos tanto que análisis de un joven intelectual dice en un estallido de oscura retórica que extraviado en las filosofías individualis- la novela dostoyevskiana queda fuera tas y egoístas de Occidente. Pero sus de los complejos problemas del siglo xix obras cumbres –y las que mejor han pe- que Lukács ha tratado. En 1943 escribió netrado en el tejido del pensamiento por fin un ensayo sobre el autor de Los contemporáneo– como Memorias del sub- hermanos Karamázov; significativamen- suelo o sus tres últimas novelas fueron te, eligió como lema el verso de Browning: juzgadas como perniciosas (individualis- “¡Voy a probar mi alma!” Pero poco salió tas, visionarias, alucinadas) por el régi- de la aventura: el ensayo es indeciso y men soviético, y aun en la época post- superficial.28 estalinista fueron divulgadas y aceptadas a regañadientes. En Occidente, mientras Lo que ocurre es que la obra de Dostoyevs- tanto, se reconocía más y mejor su gran- ki, por el relieve y fuerza de su interiori- deza y profundidad porque su obra se dad, representa una negación total de la fundía de manera inextricable con los perspectiva marxista. Para el positivis- problemas del hombre contemporáneo y mo marxista, Memorias del subsuelo, por contribuía a replantearlos, entenderlos ejemplo, es una negación absoluta de sus y explicarlos bajo una luz diferente, ya que principios. Los conspiradores de Demonios no a resolverlos, porque la literatura no son una caricatura de los anarquistas y so- está para resolver nada. cialistas que prepararon la Revolución de En suma, Tolstoi y Dostoyevski son 1917 y un anuncio de su inevitable desas- dos escritores inmensos, distintos pero tre. El Shigálov de Demonios o el Gran In- complementarios. El primero, gran here- quisidor podrán dominar temporalmente dero de la épica homérica; el segundo, los reinos de la tierra, pero sus gobiernos el más poderoso talento dramático des- de Shakespeare. El primero, en busca de 28 Steiner, op. cit., p. 294. la objetividad de los hechos, de lo tan- 25 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde gible; el segundo, de la subjetividad, Benjamin, Walter. “El idiota de Dosto- de la paradoja y siempre al borde de lo yevski” [1921]. Obras. Libro II, vol. 1. alucinatorio. El primero, saludable en su Jorge Navarro Pérez (trad.). Madrid, visión; el segundo, mórbido. El primero, Abada, 2007. eminentemente rural, gran poeta del cam- Berlin, Isaiah. Pensadores rusos. Henry Har- po ruso, enamorado de sus inmensos dy y Aileen Kelly (comp.). Juan José campos de espigas y sus estaciones; el Utrilla (trad.). México, Fondo de Cul- segundo, el más urbano de todos los tura Económica, 1979. novelistas y con una visión de futuro cu- Camus, Albert. El hombre rebelde. Luis yos alcances él mismo ignoraba. El pri- Echávarri (trad.). Buenos Aires, Losa- mero, clásico y luminoso; el segundo, da, 1998. romántico y sombrío. Ambos reflejaron . El mito de Sísifo. Luis Echávarri profundamente el alma rusa y el alma (trad.). Buenos Aires, Losada, 1997. humana. ¿Quién es más artista y más Cansinos Asséns, Rafael. Introd., pról., no- universal? Los lectores deciden. tas y censo de personajes a Obras Vivimos en una época nefasta, la del completas de Dostoyevski. 3 vols. consumismo y el desecho. Nada se hace Madrid, Aguilar, 1964. para durar. El capitalismo ha engendra- Chéjov, Antón. Cuentos completos. 2 vols. do un nuevo monstruo: la caducidad pro- Vol. 1. E. Podgursky y A. Aguilar gramada, la obsolescencia programada, y (trad. del ruso). J. E. Zúñiga (pról.), con ella, el desperdicio. Esto ocurre hasta 1968. Vol. 2: Luis Abollado (trad. del en las relaciones humanas, las relaciones ruso), 1963. Madrid, Aguilar. kleenex. En el mundo de la cultura y, en Coetzee, J. M. El maestro de Petersburgo. particular, de la literatura, las librerías Miguel Martínez Lage (trad.). Barce- están pletóricas de literatura desechable. lona, Mondadori, 2001. Por eso conviene que volvamos a los . “Dostoyevski, Los años mila- clásicos, a esos autores y libros que cada grosos”. Costas extrañas. Ensayos, momento de la historia reclama como 1986-1999. México, Debolsillo, 2011. suyos, como es el caso de Tolstoi y Dos- Dostoyevski, Fedor. Obras completas. Ra- toyevski. Ellos escribieron para su tiempo fael Cansinos Assens (trad.). Madrid, pero también para todos los tiempos. Su Aguilar, 1964. verdad es también la nuestra. Leámoslos. Ellison, Ralph. Entrevista de Alfred Chester y Vilma Howard. El oficio de escritor. México, Era, 1970. Bibliografía Freud, Sigmund. “Dostoyevski y el pa- rricidio”. Obras completas. Tomo iii. Bajtín, Mijail. Problemas de la poética de Luis López-Ballesteros y de Torres Dostoyevski. Tatiana Bubnova (trad.). (trad.). Madrid, Biblioteca Nueva, México, Fondo de Cultura Económi- 1973. ca, 1986. Gógol, Nikolai. Almas muertas. José Laín . Problemas de literatura y es- Entralgo (trad.). Barcelona, Brugue- tética. La Habana, Arte y Literatura, ra, 1983. 1979. 26 Tolstoi y/o Dostoyevski Gonchárov, Iván. Oblómov. Lydia Kúper Torres Bodet, Jaime. Tres inventores de de Velasco (trad.). Barcelona, Alba, realidad: Stendhal-Dostoyevsky-Pérez 2012. Galdós. México, Imprenta Universi- González, José Luis (trad. y presentación). taria, 1955. El oficio de escritor. “Ralph Ellison”, Trotski, León. “León Tolstoi” [1908], Sobre entrevista con Alfred Chester y Vil- arte y cultura. Madrid, Alianza, 1971. ma Howard. México, Era, 1970. Troyat, Henri. Dostoyevski. 2 vols. Irene Gorki, Máximo. Obras. Vol. 18. Moscú, Pro- Andresco (trad.). Barcelona, Salvat greso, 1963. (Biblioteca Salvat de Grandes Bio- Hauser, Arnold. Historia social de la litera- grafías), 1985. tura y el arte. Vol. iii. Madrid, Guada- Turguénev, Iván. Nido de nobles. G. Portnof rrama. (trad.). Buenos Aires, Emecé, 1947. James, Henry. “Iván Turgénieff”. The Por- . Padres e hijos. Tatiana Pérez table Henry James. Morton Dawen Sacristán (trad.). Madrid, Alianza, Zabel (ed. e intro.). New York, Viking 1971. Press, 1974. . El primer amor. Isabel Vicente Lo Gatto, Ettore. La literatura rusa mo- (trad.). Madrid, El Mundo, 1998. derna. Miguel Mascialino (trad.). Bue- Woolf, Virginia. “Dostoyevski, el padre” y nos Aires, Losada, 1972. “Más Dostoyevski”. Vladimiro Rivas Pushkin, Alexandr. Antología lírica. Edición Iturralde (trad.). Artículos y reseñas. bilingüe ruso-español. Traducción, es- México, Universidad Autónoma Me- tudio preliminar y notas de Eduardo tropolitana-Azcapotzalco, 1985. Alonso Luengo. Epílogo de Roman . La torre inclinada y otros Jakobson. Madrid, Hiperión, 1999. ensayos. Barcelona, Lumen, 1980. Rivas Iturralde, Vladimiro. “Dostoyevski: . “El punto de vista ruso”. El del chisme al carnaval”. Descifra- viejo Bloomsbury y otros ensayos. Fe- mientos y complicidades. 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Turgueniev, the european russian Resumen Abstract Iván S. Turgueniev es el más euro- Iván S. Turgueniev is the most Euro- peo de los grandes novelistas rusos pean of the great Russian writers of del siglo xix. Pasó la mayor parte de the xix century. He spent most su vida lejos, fuera de su patria, y of his life outside his country and estaba convencido de que el mejor was convinced that the best path camino para Rusia consistía en abrir- for Russia was to follow West Euro- se a la Europa Occidental, por lo cual pe, so he was considered an occi- fue considerado un “occidentalis- dentalist by his fellow countrymen. ta” por sus compatriotas. Su obra His work deals with social issues but se ocupa de asuntos políticos y so- the main theme of his novels is love. ciales, pero el tema principal de su narrativa es el amor. Key words: Russia, west Europe, so- cial subjects, love Palabras clave: Rusia, europa occi- dental, asuntos políticos y sociales, amor Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 27-40 Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 12/01/15 * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades. 28 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta En la vida de las personas hay fue epistolar. La correspondencia entre grandes misterios y el amor es padre e hijo, al contrario de lo que se uno de los más inaccesibles. acostumbraba entre las clases altas de esa época, era en ruso, puesto que el co- I. T. ronel Turgueniev, de familia noble venida a menos, siempre animó a su hijo a ex- presarse en la lengua de su patria, “la Iván S. Turgueniev, el más europeísta de los santa Rusia”, y no en francés. Así el jo- narradores rusos, nació el 9 de noviembre ven estudiante ponía al tanto a su padre de 1818, en Orel, a poco menos de dos- –quien murió muy joven, cuando Iván cientos kilómetros de Moscú. Fue hijo de apenas tenía 16 años– de su vida y sus Varvara Petrovna Lutovínova, que encar- avances escolares en el idioma de Puchkin. na a la perfección a la abusiva y déspota La mayor parte de la vida de Turgueniev nobleza rusa: dueña de cinco mil siervos, transcurrió más allá de las fronteras rusas, repartidos en veinte aldeas, sobre quienes pero el autor de Humo y Anuchka siempre ejercía un tiránico mando. Se dice que al- encarnó el aserto de que la verdadera gunos años no se celebró la semana san- patria de un escritor es su lengua mater- ta en sus dominios, simple y sencillamente na, el idioma en que expresa sus expe- porque la barina no estaba de humor y era riencias vitales y su visión del mundo. Tras despiadada con sus siervos, a los que fre- la escuela elemental, el joven Turgueniev cuentemente golpeaba. Será el modelo de estudió historia y filosofía en las univer- una serie de mujeres poderosas, pero in- sidades de Moscú y San Petersburgo; sin sensibles, como la princesa R., de Padres embargo, las lecciones más importantes e hijos, cuya muerte nadie lamenta ni re- de su vida las recibió en Berlín, donde cuerda; o la tirana de “Mu Mu”, quien sólo conoció la doctrina de Hegel. Apenas con- busca oprimir a sus siervos. La infancia del taba con veinte años, pero desde enton- escritor estuvo marcada por la presencia ces se convenció de que el futuro de Rusia dictatorial de la madre, así como las fre- estaba siguiendo el derrotero de Europa. cuentes y prolongadas ausencias del pa- La enorme fortuna de su madre per- dre, un coronel de caballería que se había mitió a Iván Serguei llevar una vida sin pro- casado pensando en la fortuna de Varva- blemas económicos ni exigencias labora- ra Petrovna. En la amplia galería de per- les, salvo un breve periodo en que, debi- sonajes creados por su hijo, apenas si apa- do a un pleito con su progenitora, debió recen unos dos o tres militares, que tienen ganarse el pan trabajando en un ministe- actuaciones poco afortunadas, como Piotr rio. Hechas las pases, volvió a disponer de Kirsanov en Padres e hijos. Kirsanov, ge- su tiempo como le vino en gana, sin tener neral mayor, en apariencia una figura des- que rendir cuentas a nadie, con el bene- tacada en su provincia, en realidad fue un plácito de su progenitora, a quien le pare- inepto que se ve obligado a pedir el retiro cía bien que su hijo se dedicara a la caza por cometer una grave falla. Las discusio- en primavera y verano, y reservara oto- nes y los pleitos conyugales alejaron al ño e invierno para estudiar, ir al teatro, así padre del hogar y buena parte de las re- como para frecuentar los grandes salo- laciones del escritor con su progenitor nes de Moscú y Petersburgo. El incipiente 29 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata escritor disfrutaba de una vida regalada, (1850)2. Se trata de una “povesti”, novelita aunque no dejaba de advertir la injusta, o novela corta, consistente en el diario de inhumana situación de los siervos rusos. un joven de treinta años, próximo a mo- En más de una ocasión discutió con su rir. El narrador está muy enfermo y deci- madre al respecto, pero doña Varvara se de “escribir la historia de mi vida para mí mostraba inflexible. De ahí el sentimiento mismo”. El diario transcurre entre el fin de culpa que se percibe en la obra de del invierno y la aparición de la primave- Turgueniev, culpa por tener más, muchísi- ra; su tema principal es el amor. “El amor mo más que otros y sin haber realizado el es una enfermedad, y en caso de enfer- mínimo esfuerzo, una culpa muy seme- medad no hay ley”, asienta el narrador un jante a la que se advierte leyendo a otro 25 de marzo. Tal será el tema principal de célebre noble ruso, también barin de miles la obra de Turgueniev: la lucha o la entrega de siervos, León Tolstoi. Por lo demás, de los seres humanos a esta enfermedad, las novelas y los cuentos de Turgueniev que en no pocas ocasiones resulta mortal; están llenos de anécdotas acerca del com- así, el protagonista del Diario de un hom- portamiento, no siempre muy recomen- bre superfluo, Tchulkaturin, muere tras ex- dable, de los rusos ricos en el extranjero. presar su miedo a la vida, un tema que se La primera publicación de Iván Tur- advertirá en buena parte de las persona- gueniev, como solía firmar sus obras, fue jes del autor nacido en Orel. En este pri- un extenso poema intitulado Parasha, en mer libro aparece un relato intitulado “Un 1843; al año siguiente publicó su primer paseo en el bosque”, el mejor texto del relato, “Andrei Kolozov”1, que sucede en volumen, donde Turgueniev nos brinda sus Moscú. Un grupo de estudiantes discu- primeras descripciones de la naturaleza, ten sobre las cualidades que debe poseer esa madre que nos lleva a reflexionar, a un hombre excepcional y la manera en que pensar en nosotros; también nos muestra éste se diferencia de la gente común. El sus primeros acercamientos al campesi- joven narrador admira a Kolozov, quien se no ruso, que podrá no tener educación, convierte en el jefe del grupo, pero cuan- pero es un profundo conocedor de su me- do su admirador advierte que Kolozov se dio ambiente. siente superior a los demás, simplemente Quizá el hecho más significativo en se aleja del grupo. En su primera narra- la vida de Turgueniev aconteció el 11 de no- ción, el debutante Turgueniev mostró una viembre de 1843, pocos días después de constante que permeará toda su obra: cumplir veinticinco años: conoció a Pau- una gran efectividad para crear persona- lina García Sit, una célebre cantante de jes, a quienes traza a la perfección con ópera conocida como Paulina Viardot. El unas cuantas frases. Dio a la imprenta un joven escritor se enamoró de la diva, una par de relatos más, “Los humildes” (1846) señora casada y con hijos, y desde enton- y “Pyetushkov” (1847), antes de publicar su ces hasta el fin de sus días, primero la si- primer libro: Diario de un hombre superfluo guió y eventualmente la acompañó por toda Europa. Fue una relación que inspiró la inmensa mayoría de las páginas escritas 1 Se puede leer la versión inglesa de este primer libro de Turgueniev, y de otras de sus obras, en: http://ebooks.adelaide.edu.au/t/turgeniev/ivan/ 2 Ibid. 30 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta por Iván, una relación sobre la que Pauli- pueblo ruso. Se dice que la lectura de Me- na jamás habló, al menos en público. morias de un cazador influyó en la deci- Sin embargo, fue madre de un hijo del sión del zar Alejandro II de emitir el decreto novelista, Paul, y recibió como hija suya a de liberación de los siervos el 19 de febre- Paulinette, una niña que el escritor había ro de 1861. Lo cierto es que esa sola obra procreado en Rusia con una sierva. No hay bastaría para asegurarle a Turgueniev un duda de que se amaron durante cuaren- lugar destacado en la literatura rusa. El jo- ta años, pero en todo ese dilatado perio- ven barin que solía levantarse antes del do siempre estuvo presente el esposo de alba para salir en pos de alguna presa lo- Paulina, el francés Louis Viardot, veinte gra capturar los más variados matices del años mayor que su cónyuge, quien pri- alma rusa, de ese pueblo capaz de crear mero toleró al impertinente enamorado los sonidos musicales más sublimes y po- y después terminó estableciendo lazos co después hundirse en la embriaguez. La de amistad con él. Formaron un triángu- galería de mujiks y figuras del pueblo plas- lo conocido por todo mundo: viajaban y mada por Turgueniev no desmerece ante vivían juntos y aceptaban su condición los personajes populares de Gorki; el jo- adúltera. Turgueniev compró una casa en ven señor que recorría las aldeas de cam- Bougival, un pueblito cercano a París, a pesinos supo captar la esencia de aquellos pocos pasos de la de Paulina, quien asis- seres rústicos, analfabetos, temerosos de tió al escritor en su lecho de muerte, lo Dios y fieles seguidores de las leyes de la mismo que a su marido. Para la mayoría naturaleza. En la mayoría de los textos se de los protagonistas de las narraciones percibe una noble indignación, un senti- de Turgueniev, el amor resulta un enigma miento de protesta contra el inhumano irresoluble, por la intromisión de alguien orden social que prevalecía en Rusia, por más, un alguien cercano a ella, en las re- el cruel régimen feudal de abyecta servi- laciones de los enamorados. dumbre que condenaba a la mayoría de los La tour d´amour de Turgueniev en pos rusos a la ignorancia y a un estado de vida de Paulina lo condujo a Francia, donde es- casi animal. En Memorias de un cazador cribió las estampas y los relatos que even- Turgueniev también se muestra como un tualmente darían forma a Memorias de un admirador de la campiña rusa; se crio y cazador (1852)3. Cómodamente instalado pasó largas temporadas en el campo y se cerca de su amada, el escritor dedicaba llena de entusiasmo con las auroras y no las mañanas a la composición de las pie- deja de conmoverse con los atardeceres, zas literarias que aparecieron de 1847 a así como disfruta los buenos olores de 1852 en la revista El Contemporáneo, fun- álamos, nogales, helechos, pinares y abe- dada por Puchkin, en San Petersburgo. tos. Es el prosista que adornará sus nove- Turgueniev escribía en ruso evocando sus las no con simples árboles sino con aca- andanzas como cazador en los dominios cias, abedules (esos árboles “de leyenda”), familiares, su contacto con la madre na- fresnos y robles, también nos hablará de turaleza y con diversos personajes del los trinos de gorriones, mirlos, alondras y ruiseñores, sin olvidar las travesuras de las ardillas. En el texto final, “Bosque y este- 3 Iván Turgueniev, “Memorias de un cazador”, Obras escogidas, pp. 737-1149. 31 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata pa”, asienta que ser cazador “es algo her- llamado grande.”5 Estas frases le costa- mosísimo de por sí… pues se ama la natu- ron a Turgueniev un mes en prisión, donde raleza y la libertad”.4 La naturaleza siem- fue visitado y agasajado por sus amigos pre será un espléndido escenario para sus y lectores, y una curiosa condena, con- narraciones y no pocas de las escenas cul- sistente en retirarse a sus dominios en minantes de sus novelas suceden no a la Spasskoie por más de año y medio. Aleja- intemperie sino al abrigo de madre natu- do de Paulina, Turgueniev dedicó la mayor ra, que en cualquier época del año brinda parte de esos esos meses a la escritura, refugio a todos aquellos que deambulan algo no muy frecuente en su vida, pues por la vida con el alma torturada. la mayor parte de su tiempo fue víctima Turgueniev, junto con Dostoyevski y de la desidia. Si se compara la obra del León Tolstoi, pertenece a la segunda ge- autor de Rudin con la de sus compañeros neración de grandes narradores rusos. La de generación, se observa que Turgue- primera, como bien se sabe, estuvo for- niev dio a la imprenta una cantidad de mada por Puchkin, Gogol y Lermotov. Tur- cuartillas muy inferior a las de Dostoyevski gueniev y Dostoyevski consideraban que o Tolstoi, la proporción bien podría ser de la gran narrativa rusa se inició con El ga- tres a uno respecto al primero y el segun- bán (otros la conocen como El capote o do publicó el doble. Turgueniev jamás es- El abrigo) de Gogol, la historia del buró- cribió novelas de la extensión de Los de- crata que con miles de sacrificios logra monios o Ana Karenina; Cuna de nobles, comprarse un gabán que le roban justo Humo y Tierras vírgenes, sus obras más lar- cuando lo está estrenando… El deceso de gas, apenas rebasan las doscientas cin- Nicolás Vasilievich Gogol (1809-1851) cuenta páginas. De su pluma únicamente fue un duro golpe para Turgueniev, quien salieron seis novelas y poco más de dos admiraba sobremanera al autor de Las docenas de “povesti” o novelas cortas, almas muertas. Sin embargo, Gogol no además de un par de piezas teatrales, así era bien visto por la censura zarista, en- como varios cuentos y algunas estampas6; carnada en la temible Tercera Sección, la poco en comparación a las casi treinta policía política que revisaba con lupa novelas del autor de Crimen y castigo, y a cada línea que se publicaba en Rusia. Tur- la también amplia bibliografía del conde gueniev, conmovido por la desaparición Tolstoi. A su favor se debe señalar que física de quien consideraba su maestro su prosa es mucho más cuidada que la en el arte de narrar, publicó un artículo a de Dostoyevsky, quien la mayor parte de manera de homenaje al autor de Taras Bul- su vida se vio obligado a trabajar a mar- ba y Las almas muertas: “¡Gogol ha muer- chas forzadas. Turgueniev se cuida de caer to! ¿Qué corazón ruso no se conmociona en los momentos de sensiblería que de por estas tres palabras? Se ha ido el hom- pronto se apoderan de Tolstoi, además sus bre que ahora tiene el derecho, el amar- novelas y novelitas están perfectamente go derecho que nos da la muerte de ser 5 Apareció en la Gazeta de San Petersburgo, en 1852. Disponible en http://books.google.com/books?=id 6 Iván Turgueniev, Senilia (realidades, alucinaciones y 4 Ibid., p. 1142. fantasías), 1985. 32 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta estructuradas y en sus tramas nunca que- solía pasar en Moscú o Petersburgo. Su da un cabo suelto. Era un artífice, que pu- título es Rudin7 y apareció en 1856. El re- lía al máximo todas y cada una de sus volucionario Bakunin le sirve de modelo composiciones. En vida disfrutó de más para su héroe. Rudin es un hombre cuyas prestigio literario que sus célebres com- ideas están orientadas al futuro, lo cual patriotas en Europa, lo cual rara vez su- le infundía un aire inquieto y juvenil, a cedió en Rusia, donde era considerado un pesar de sus 35 años. Tiene talento y go- expatriado. De hecho, residía en Francia, za de la admiración de cuantos lo cono- aunque periódicamente visitaba su tierra cen; sin embargo, sus palabras se quedan natal. Su occidentalismo podría expli- en eso: en palabras, nunca llegan a con- car este desinterés de sus connacionales, vertirse en hechos. Él mismo reconoce puesto que a Turgueniev le tocó vivir la su fatuidad cuando le confiesa a un anti- época del debate entre eslavófilos y oc- guo condiscípulo: “Nunca supe construir; cidentalistas. Durante el reinado de Ni- y construir, hermano, es preciso cuando colás I (zar de 1826 a 1855), se estimuló la tierra se nos escurre de debajo de los el nacionalismo ruso, lo cual provocó un pies, cuando tiene uno que crear su propia debate sobre el papel de Rusia en el mun- trama.”8 En efecto, la vida de Rudin no ha do. Por un lado, los occidentalistas pen- sido sino una sucesión de esbozos, que no saban que Rusia seguía anclada en el han fructificado en una obra. A pesar de pasado y sólo podía progresar entran- eso, logra merecer una muerte heroica, do en contacto más estrecho con Euro- no exenta de romanticismo, en junio de pa Occidental y con las ideas que allí 1848, cuando cae peleando en París. Es el dominaban: el racionalismo y el materia- momento en que deja de ser un Hamlet y lismo. Por otro lado, los eslavófilos esta- se convierte en un Don Quijote. Por cierto ban a favor del mantenimiento de la cul- que Turgueniev vivía en París justo cuan- tura y las costumbres eslavas, seguían do estalló la revolución de 1848 y no le la tradición rusa, fuertemente religiosa, prestó la mayor atención, tan sólo le sir- obedecían ciegamente al zar y veían con vió para darle un buen final a su novela; sospecha el entusiasmo occidental por la siempre observó los asuntos políticos ciencia aplicada y la tecnología. El autor de desde una prudente distancia y cuando de- Padres e hijos, como su célebre personaje, bió actuar, procedió con mucha cautela: Evgueni Vasilich Basarov, desde muy jo- en 1850 liberó a sus dvorovié (campesinos ven fue un occidentalista. que trabajaban a cuenta de otros) dán- La lectura de la narrativa de Turgue- doles tierras y rebajó a sus siervos, los niev muestra una constante: las obras mujiks, la quinta parte de la indemniza- que tratan de cuestiones sociales son no- ción que le debían, pero los mantuvo bajo velas, aquellas que se ocupan de asuntos su dominio. personales son povesti, novelitas. Turgue- En 1860, Turgueniev publicó un ensa- niev escribió su primera novela a la edad yo intitulado Hamlet y Don Quijote. Según de 38 años, durante su “exilio” o “prisión” el escritor ruso, la humanidad se divide en Spasskoie, tras su obituario a Gogol. Sólo le llevó seis semanas terminarla, du- 7 rante un invierno ruso, época del año que Rudin, en Obras escogidas, pp. 1-147.8 Ibid., p. 135. 33 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata en dos tipos, radicalmente opuestos: los tea el conflicto, pero se cuida de mostrar- hamlets y los quijotes. Los hamlets son se partidario de alguna causa. Panschin introspectivos, cerebrales, escépticos; se- progresa en su carrera y llega a ser un res a quienes la duda de sí mismos inca- alto funcionario, en tanto que Lavretskii pacita para la acción. Roídos por la incer- se convierte en un buen campesino, que tidumbre, nunca lograrán despertar en ve por el bienestar de sus siervos. Nido de sus congéneres la voluntad de acción que nobles tuvo muy buena acogida en Rusia. requieren las grandes hazañas. Los quijo- Gracias a esta novela Turgueniev fue acla- tes, por el contrario, viven para la acción, mado como un gran narrador, sin embar- a la que se entregan espontánea e irre- go este reconocimiento duró poco. flexivamente, con fe absoluta en los ob- A pesar de sus altos valores literarios, jetivos que persiguen y en su capacidad En vísperas (1860)11 fue prácticamente para alcanzarlos. Son aptos para encender ignorada en Rusia. La novela gira en torno en otros la llama del fervor; sin embar- de la figura de Dimitri Nikanorovich Insa- go, pueden tomar por grandes hazañas rov, un revolucionario búlgaro de veinti- hechos y accciones que no lo son y, algo séis años, el don quijote mejor trazado peor, conducir a sus seguidores al fraca- por Turgueniev. Los méritos personales so.9 Turgueniev se creía un hamlet, pero de Dimitri le ganan el respeto de sus com- simpatizaba con los quijotes y pensaba pañeros de lucha y el amor de Yelena Niko- que Rusia necesitaba un quijote. Los pro- layevna Stahova, una señorita burguesa tagonistas de sus novelas buscarán con- que abandona todo por seguir al revolucio- vertirse en quijotes dejando atrás sus fa- nario en su afán por liberar a su patria de cetas de hamlets. El primer hamlet de su los turcos. Sin embargo, Dimitri N. Insarov obra fue “El Hamlet del distrito de Schigry” no puede realizar sus ideales, ni siquiera (1847), que forma parte de las Memorias pelear por ellos, pues fallece víctima de de un cazador. una enfermedad contraída cierta ocasión En su segunda novela, Nido de nobles que acudió al encuentro de su amada. Su (1859),10 también traducida como Nido de muerte es una tragedia, por todas las ex- hidalgos, Turgueniev se ocupa de la polé- pectativas nacionalistas y las ilusiones mica entre occidentalistas y eslavófilos. amorosas que destruye. Desde el punto de Vladimir Nikolaich Panschin, joven funcio- vista narrativo, la maestría de Turgueniev nario de veintiocho años, se muestra par- logra una perfecta amalgama, un sabio tidario de la apertura de Rusia a Occiden- equilibrio, de los dos temas principales te, ya que la gran patria se encuentra muy de la trama: la revolución y el romance. El rezagada respecto de Europa. En cambio, triste fin de su héroe aumentó su bien ga- Fiodor I. Lavretskii, un propietario rural, nada reputación de pesimista. cree que Rusia debe permanecer fiel a sí Padres e hijos (1862)12 es la novela más misma, pues sus creencias y valores siem- conocida de Turgueniev. Se ocupa del con- pre la harán prevalecer. Turgueniev plan- 11 En vísperas, fue editado en español por Alianza Editorial, en 1987. 9 Iván Turgueniev, “Hamlet y Don Quijote”, Páginas 12 Padres de hijos, publicado en La Habana, por Edi- autobiográficas, pp. 289-316. ciones Huracány el Instituto Cubano del Libro en 10 Nido de nobles, en Obras escogidas, pp. 149-344. 1973. 34 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta flicto generacional, sin dejar de aludir a la El protagonista de Humo,13 novela polémica entre eslavófilos y occidentalis- publicada en 1867, es Grigori Mijáilovich tas. Su protagonista es Eugeni Vasilich Litvínov, un agrónomo de treinta años, Basarov, médico y profesor, pero sobre heredero por vía de su madre de grandes todo un nihilista: “Si me demuestran un extensiones de tierra, quien pasa un vera- hecho, lo acepto, eso es todo.” Tal es su no en Baden-Baden, el balneario alemán lema vital, no cree en nada que no sea donde la nobleza y la aristocracia rusa se comprobado por la ciencia, lo cual lo aburren. La novela se inicia en 1862, un vuelve un occidentalista. El nihilismo de año después de la liberación de los sier- Basarov y de Arkadi, su discípulo, choca vos, y el gran tema de discusión entre los con el viejo orden, defendido por los es- rusos es la enorme baja en el valor de lavófilos y encarnado por el padre y el tío las tierras, así como el camino que debe de Arkadi, aristócratas dueños de la ha- seguir Rusia, en cuyo pasado pesa sobre- cienda donde pasa una temporada el cien- manera la influencia de Oriente. Litvínov tífico y profesor, invitado por su alumno. no tiene ideales políticos y las conversa- Las discusiones entre la antigua y la nueva ciones de sus compatriotas le resultan generación se suceden durante la prime- insoportables. Para él, como para Turgue- ra parte de la novela, sin que la balanza niev, el cambio debe producirse de mane- se incline hacia un lado. El término “nihi- ra gradual; de regreso a su patria, en el lista”, acuñado por Turgueniev, fue acep- ferrocarril se da cuenta de que toda la tado de buen grado por los lectores y palabrería revolucionaria es humo, un hu- eventualmente llegó a ser usado en to- mo que se disuelve. En sus tierras, el joven do el mundo... Después la acción se centra agrónomo da empleo a siervos libres, ha en el tema amoroso, cuando Basarov co- contratado más trabajadores e intenta noce a una hermosa e interesante viuda, modernizar los métodos de producción. Anna S. Odintsova. Surge la atracción mu- Lejos está de pensar que medio siglo des- tua, pero Basarov se resiste a ser vícti- pués, un tiempo muy breve para la histo- ma de sus sentimientos, por lo que se ria, su patria se vería convulsionada por la aleja de la Odintsova, no sin antes decla- revolución más importante del siglo xx. rarle su amor, una constante en la narra- Por lo demás, como todo protagonista tiva del autor de Anuchka. Basarov, como de Turgueniev, Litvínov vive con la car- los donquijotes trazados por Turgueniev, ga de un gran amor no correspondido. muere joven, sin poder realizar sus idea- Tierras vírgenes (1877) cierra el ciclo les. Su deceso se debe a que se contagia novelístico de Turgueniev. Apareció por de tifus cuando ayudaba a un médico rural primera vez en le revista El Mensajero de a curar a un campesino, un mujik; todo Europa, editada en San Peterburgo. La ac- un señor profesor y científico que pierde ción se desarrolla después de la abolición la vida debido a que la única medicina de la servidumbre, que no mejoró la paté- disponible fue usada para curar al humil- tica situación de los campesinos y en cam- de mujik. Su consuelo es que muere en el bio causó serios problemas económicos a cumplimien-to de su deber como médico y su última alegría es la visita de Anna 13 Odintsova en su lecho de muerte. Humo, editado en Madrid por Espasa-Calpe en 1974. 35 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata los barines, pues sus tierras perdieron mu- la sufrida Malanya de Nido de nobles. El cho de su antiguo valor. Cuenta las histo- escritor era alto y robusto, además de cul- rias de dos revolucionarios; el primero to y rico; sin embargo, era tímido e in- es Alexis D. Nezhdánov, hijo natural de trovertido y siempre se las arregló para un gran personaje; el segundo se llama decepcionar a las damas que se intere- Sergei M. Markiélov. Ambos pretenden saban en él. La narrativa de Turgueniev inculcar en los pobres ideas revoluciona- refiere una lista interminable de amores rias que el pueblo, ignorante y temero- fallidos, de relaciones amorosas frustra- so, es incapaz de comprender. Entre los das, y vendría a ser una extensa muestra dos revolucionarios se encuentra Solimin, de todas las circunstancias que impiden el gerente de una fábrica, de ideas progre- florecimiento del amor, esa “enfermedad sistas, que aconseja prudencia a los jó- del alma”, según Stendhal. Por supuesto venes. Éstos no lo escuchan e intentan que en su obra también hay parejas feli- que los campesinos se subleven, pero sus ces, matrimonios bien avenidos, a los cua- planes fracasan, debido a que los mismos les apenas dedica unas cuantas líneas, campesinos denuncian y hacen detener quizá una página, acaso para matizar el a los agitadores. A fin de cuentas Alexis drama de sus personajes principales. D. Nezhdánov se suicida, Sergei M. Mar- Las mejores páginas de Turgueniev kiélov es deportado a Siberia, con eso la se encuentran en sus novelas cortas, en supuesta revolución no es sino un tre- las cuales se concentra en lo que podría- mendo fracaso. Años después Mariana, mos llamar la épica sentimental de sus una joven burguesa, quien fue novia de personajes, que viven y luchan no para Nezhdánov y lo siguió en sus actividades ganarse el sustento diario o ascender po- revolucionarias, y Solimin contraen ma- siciones sociales, sino para hacer realidad trimonio y se establecen en los Urales sus ilusiones amorosas, lo que muy rara donde dirigen una fábrica-falansterio. De vez ocurre. En Asia o Anuchka (1858)14, el nueva cuenta, como en Humo, se produce narrador logra el amor de la muchacha; un cambio leve, que mejora la vida de los pero la pierde para siempre, ya que no se trabajadores; igual sucedió con los sier- le declara en el momento preciso. Acto vos del novelista, quien ciertamente los seguido la muchachita de dieciséis años se ayudó pero, enemigo de las decisiones aleja de su enamorado en compañía de radicales, jamás los liberó. su medio hermano. Fausto (1856) es una Iván S. Turgeniev no tuvo la fortuna novelita epistolar en la cual Pablo Alexan- de disfrutar de una relación amorosa en drovich B... en nueve cartas le cuenta a la que hubiera igualdad entre las dos par- Simón Nikolayevich su amor correspon- tes, no pudo gozar de una relación de pa- dido y sin embargo frustrado. En Reman- reja pareja: aquella en la que una mujer y un so de paz, María Pavlovna, una hermosa hombre se aman de igual a igual. Paulina rubia de ojos oscuros, se enamora de un Viardot y él eran artistas, pero ella esta- calavera que no le corresponde, por lo ba casada y él era soltero. La madre de su que la muchacha se suicida. En Lluvia de hija fue una sierva, al parecer hermosísi- ma y llena de dulzura, pero un ser en in- 14 ferioridad de condiciones sociales, como Anuchka y Fausto publicado en 1963 por Espasa Calpe, Madrid. 36 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta primavera (1871)15 el protagonista, Dimitri se muestra inflexible, fiel a su lema de no Pablovich Sanín, se olvida de su novia, doblegarse jamás ante nada ni ante na- Gemma, quien espera que su prometido die… Sin embargo, poco antes de su re- venda una propiedad para poder casar- pentina muerte, el señor Piotr Voldemar se, y sucumbe ante los encantos de María empezó a escribir una carta que empeza- Nikolayevna Polósof, esposa de un com- ba así: “Hijo mío: Teme el amor femenino, pañero de estudios. María Nikolayev- teme esa dicha, ese veneno…”18 El padre na lo convierte en su esclavo y lo deshecha no pudo continuar, pues en ese momento cuando se aburre de él. Una caracterís- murió víctima de un derrame cerebral, a tica de las mujeres fuertes trazadas por los 42 años. Por su parte, Zinaida fallece Turgueniev es su libertad, sostenida años más tarde, ya casada con otro hom- por sus recursos monetarios, que les per- bre, durante un trabajo de parto. mite vivir como ellas desean, sin depen- Acaso la víctima más patética del der de nadie. amor en la narrativa de Turgueniev sea La que bien podría ser la obra maes- Susana Ivanovna, La desdichada (1870), tra de Iván S. Turgueniev es una povesti, una mujer sumamente atractiva y enig- una novela corta publicada en 1860: El mática, hija no reconocida de un rico te- primer amor16. Vladimir Petróvich Volde- rrateniente, Iván M. Koltovsky; ello la mar, de dieciséis años, se enamora de Zi- condena a una situación de servidumbre, naida Alexándrovna Zasekina, hija de una aunque con ciertos privilegios debido a princesa arruinada. En torno a Zinaida re- que es una excelente lectora y también to- volotea una corte de pretendientes que ca el piano. Susana se enamora de Mihail se esmera en cumplir hasta el último ca- Semiónich, hijo del amo, y es correspon- pricho de la rubia princesita. “Zina” muy dida, pero su amor se frustra por culpa bien pudo haberse casado con alguno de de su malévolo padrastro y la muerte de ellos, con lo cual hubiera hecho un buen Mihail en el cumplimiento de su deber co- matrimonio. Pero la princesita se enamo- mo militar. Esto condena a Susana a vivir ra de alguien más, que no es otro que el bajo la férula de su padrastro en condicio- padre de Vladimir. Cuando el muchacho se nes lamentables, hasta que el amor vuel- entera, lejos de enojarse con su progeni- ve a aparecer en su vida, en la figura de tor, siente que su figura crece, se agran- un joven aristócrata, llamado Fustov. De da; en cambio, no logra entender cómo Zi- nueva cuenta está a punto de contraer naida se enamoró de un hombre casado: matrimonio, pero el destino vuelve a in- “Sí, me decía yo, eso es el amor, eso es terponerse entre ella y la felicidad. Desde la pasión, eso es la fidelidad.”17 Semanas el punto de vista formal, La desdichada después, sin que la pareja lo advierta, presenta dos técnicas narrativas: al prin- ve cómo su padre golpea con su fusta a cipio y al final de la povesti, Iván Turguniev Zinaida; ella luce triste, desesperada; él refiere los acontecimientos con su pro- verbial orden, perfectamente apegado a la preceptiva, en breves capítulos, que 15 Lluvia de primavera y Remanso de paz pubicadas en van desarrollando la trama paso a paso; 1944. 16 El primer amor en Tres novelas, pp. 61-133. 17 Ibid., p. 124. 18 Ibid., p. 130. 37 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata la parte central de la novelita, el capítulo malagradecidas hijas y sus respectivos xvii, “Mi historia”, es la vida de Susana cónyuges, no duda en brindarle refugio y Ivanovna contada por ella misma, en un ayuda. El hijo de Natalia Nikoláevna fun- manuscrito que entrega al narrador. Aquí ge como narrador de la historia, en la que nos encontramos con una señora histo- Turgueniev posiblemente plasmó su figu- ria, referida desde el punto de vista feme- ra materna ideal. nino, de una sierva en cuyas venas corría Eventualmente Turgueniev se intere- sangre de un terrateniente, que retrata só en la literatura fantástica y de miste- magistralmente la vida de las haciendas rio, sin olvidarse del amor como elemento rusas. A manera de las matrioskas, las mu- primordial en la historia. En 1864 publicó, ñecas de madera rusas que guardan en en la revista Epoja, Los fantasmas (una su interior una o varias muñecas más pe- fantasía)20, su primera incursión en la lite- queñas, Turgueniev muestra su maestría ratura fantástica. Al narrador se le apare- insertando una intensísima povesti den- ce Ellis, “una mujer blanca… toda tejida tro de otra povesti. de una neblina lechosa, semitraslúcida”, También en 1870, Turgueniev publicó quien le confiesa su amor y le pide que se El rey Lear de la estepa19, su versión de la entregue a ella. Ellis es capaz de volar, a tragedia shakespeariana, en la cual vuelve gran velocidad, a cualquier lugar, siempre a mostrar su maestría para crear perso- y cuando sea de noche. Esto recuerda los najes. Uno de ellos es Martín Petróvich cuentos de navidad rusos, en los que en Járlov, un hombre del tamaño de un titán, la nochebuena el demonio se le aparece poseedor de una increíble fuerza física, al mujik, que quiere hacerle un regalo a su que se enorgullecía de su alcurnia, ya que amada, y en pocos minutos lo conduce al según él sus antepasados eran hijos de la palacio de invierno, en San Petersburgo, nieve. En realidad es un hombre rústico, donde el enamorado consigue el presen- dueño de grandes extensiones de tierra te para su novia; en cuestión de segundos que, como el rey Lear, decide repartir entre regresan a la aldea, donde el mujik se li- sus hijas, a quienes hereda en vida. Járlov bra del diablo, literalmente lo manda al es vecino de una poderosa señora, Natalia demonio… En Los fantasmas hay varias Nikoláevna, a quien una vez le salvó la vi- travesías nocturnas, a diversos países de da; sin embargo, es tan fuerte la persona- Europa, uno de ellos a la Roma imperial; lidad de doña Natalia que el gigantesco aunque Ellis se gana la confianza del na- Járlov siempre se inclina ante ella y la lla- rrador, no consigue ser amada por él, por ma “madresita”. La señora Natalia N. viene lo que, tras abrazarlo y besarlo –en sus a ser la excepción a las barinas déspotas labios hay olor a sangre–, la fantasmago- que aparecen por doquier en la obra de ría se desvanece abruptamente. ¿Ellis era Turgueniev, pues goza del aprecio de sus un alma errante, una sílfide, un espíritu siervos, debido a que los trata bien. Diri- maligno? El narrador lo ignora y no ahon- ge su hacienda con mano firme y cuando da en el asunto para que no lo crean un Járlov cae en desgracia, por culpa de sus loco, ya bastantes problemas tiene con la emancipación de los siervos. 19 Véase Iván Turgueniev, El rey Lear de la estepa, pp. 95-213. 20 Ivanturgueniev.blogspot.mx/2008-12-01 38 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta Canto de amor triunfal (mdxlii), publi- llevándose el supuesto cadáver de Muzzio. cada en 1881, es la más exótica narración Los esposos retornan a su rutina conyu- de Turguéniev. Dedicada a su gran amigo gal hasta que semanas después, de súbito Gustav Flaubert21, está inspirada en una vuelven a escuchar la “Canción del amor leyenda italiana y cuenta la historia de feliz, triunfante”, justo en el instante en dos amigos inseparables, Fabio y Muzzio, que Valeria siente una nueva vida dentro que se enamoran de la misma mujer. La de ella… dama se llama Valeria y escoge a Fabio, La última publicación de Iván Turgue- por lo que Muzzio vende todos sus bienes niev fue Clara Militch22, una povesti es- y se aleja de Ferrara. Valeria y Fabio viven crita en Paris en 1882 y publicada en la dichosos, con todo lo que pueden desear; revista El Mensajero de Europa, editada sin embargo, a pesar de todos sus esfuer- en San Petersburgo, en enero de 1883. zos, no consiguen tener un hijo, lo cual Clara Militch fue filmada en 1915 por el empaña su felicidad. De nueva cuenta, famoso director ruso Yevgeny Bauer con en la obra de Turgueniev un amor corres- el título, Después de la muerte, mismo que pondido, pero que no alcanza la plenitud. dio Turgueniev a la novelita mientras la Un día Muzzio regresa y Fabio lo invita a escribía. Clara es una joven actriz y can- vivir con ellos, en un pabellón anexo a su tante de “cabellera negra, cara exquisi- casa. Muzzio pasó muchos años en Orien- ta... ojos trágicos y voz de contralto suave te y viene acompañado de un sirviente ma- y resonante”, que se enamora de Yakov layo, a quien le cortaron la lengua; tras una Aratov, un joven moscovita de veinticinco cena generosamente acompañada por vi- años, quien la rechaza, por lo cual la her- no Shiraz, los hace escuchar una extraña mosa y talentosa joven semanas después melodía de una isla de Ceilán: “La canción se suicida en el escenario. La noticia de su del amor feliz, triunfante”, que emociona a trágica muerte conmociona a Yakov Ara- los jóvenes esposos, quienes le piden a su tov, quien decide averiguar sobre la vida amigo que la vuelva a interpretar. Muzzio de Clara, por lo cual viaja más de mil kiló- se niega, diciéndoles: “No, no se puede metros para entrevistarse con la madre y tocar de nuevo”, con lo cual concluye la la hermana de la difunta. Se entera que velada. Sin embargo, esa noche y las si- Clara, además de su belleza y su talento, guientes los jóvenes esposos vuelven a poseía una gran determinación; había re- escuchar la melodía, que ejerce un extra- chazado a muchos pretendientes, pero es- ño poder sobre Valeria, pues la conduce taba decidida a declarársele al hombre que a las habitaciones de Muzzio. Fabio se le gustara. Y ese hombre había resultado da cuenta y mata a su amigo, al menos eso ser Yakov Aratov, quien ha empezado a cree él; no obstante, el sirviente se hace enamorarse de ella. De regreso en Moscú, cargo del cuerpo de su señor, impide que una noche Yakov siente una presencia ex- alguien se le acerque y abandona la casa traña en su habitación. Otra noche la pre- sencia se hace real y lo besa; ese beso 21 Además de su amistad con Flaubert, Iván Turgue- causa la muerte de Yakov Aratov en cu- niev se relacionó con varios de sus colegas fran- ya mano aparece un mechón de cabello ceses, como Maupassant y George Sand; es digna de mención su afinidad con su par inglés Henry James. 22 Iván Turgueniev, Clara Mílich, El País. 39 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Óscar Mata negro; si no en vida, el amor los unió en nes ni disertaciones previas.”23 Un tanto la muerte. acallada durante la época comunista, su Iván Sergievich Turgueniev murió el obra, revalorada en las últimas décadas, 3 de septiembre de 1883 en Bougival, sien- nos ofrece una galería de personajes que do el escritor ruso más leído y apreciado abandonan su tierra natal, la madre Ru- en Europa occidental, merecedor del res- sia, en busca de nuevas ideas y experien- peto y la admiración de autores de la talla cias en la Europa occidental; ciertamente de Henry James, quien lo consideraba un las encuentran, pero estos novedosos con- genio. El barín, dueño de miles de almas, ceptos pasan a segundo plano, pues lejos bien pudo haber sido un diletante, o un de su patria estos rusos viven el suceso explotador de sus siervos, en el mejor de más importante, el más humano y univer- los casos un señor dedicado a “los place- sal, de su existencia: el encuentro con el res puros de los que la vida era tan rica”, amor femenino. como Yakov Pasinkov, el personaje que trazó cuando comenzaba su madurez co- mo escritor. Sin embargo, en él se impuso Bibliografía el artista, el creador que pudo vencer su apatía y logró uno de las obras narrativas Thoorens, León. Historia Universal de la li- más importantes del siglo xix, a pesar teratura. Rusia, Europa oriental y del de que no pocas veces decepcionó a sus norte. Madrid-Barcelona-México, Edi- compatriotas, sobre todo a los jóvenes. ciones Daimón, Manuel Tamayo, 1977. En el terreno social, Turgueniev fue un Turgueniev, Iván S. Obras escogidas. Rudín. escéptico en política, un esteta liberal que Nido de nobles. Padres e hijos. Aguas acostumbraba contemplar los aconteci- de primavera. Memorias de un cazador. mientos a distancia, tratando de encontrar Un mes en la aldea. Poemas en prosa. las buenas razones, las ideas valiosas, de Prólogo de R. Cansinos Assens. Ma- los bandos en pugna; en su vida personal, drid, Aguilar, 1951. su experiencia amorosa con Paulina Viar- . Tres novelas. Asia. El primer dot –tenerla y tener que compartirla– amor. Aguas primaverales. Moscú, significó el máximo júbilo y el mayor dolor Progreso, 1965. de su vida. A partir de estas experiencias . Anuchka y Fausto. Madrid, trabajó desde su juventud sin otra preo- Espasa-Calpe, 1963. (Colección Aus- cupación que escribir lo mejor posible. Se tral, 134) sabía un artista que página a página iba . Lluvia de primavera y Reman- realizando mejor su labor, sin tener que so de paz. Madrid, Espasa-Calpe, rendirle cuentas a nadie, fueran críticos 1944. (Colección Austral, 482) o lectores. En el prólogo a Los fantasmas . Padres e hijos. La Habana, asentó: “Cada obra de arte verdadera Instituto Cubano del Libro, 1973. debe hablar por sí misma, estar sobre sus pies, y por eso no necesita de explicacio- 23 Iván Turgueniev, Epoja, San Petersburgo, 1864, núms. 1-2. 40 Iván S. Turgueniev, el ruso europeísta . En vísperas. Introd. de Juan Hemerografía López-Morrillas. Madrid, Alianza Edi- torial, 1986. Turgueniev, Iván. Epoja, San Petersburgo, . Humo. Madrid, Espasa-Calpe, núms. 1-2, 1864. 1974. (Colección Austral, 1567) . “Hamlet y Don Quijote”. Pá- . Clara Mílich. Madrid, Diario ginas autobiográficas. Barcelona, Al- El País, 2007. (Relatos breves, 22) ba Editorial, 2000. . El rey Lear de la estepa, en Una Lady Macbeth de Mtsenks de N. S. Leskov y... Madrid, Akal, 2008. Cibergrafía . Senilia (realidades, alucinacio- nes y fantasías). México, Ed. Offset, ebooks.adelaide.edu.av/t/turgenev 1985. ivanivanturgueniev.blogspot.mx [Traduc- ciones de René Portas.] Gazeta de San Petersburgo, en 1852. http: / / b o ok s .g o o gl e.co m / b o ok s?= i d [consultado el 4 de febrero de 2015]. 41 rocío romero aguirre* Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud Dostoevsky killed his father: a Freud’s reading Resumen Abstract El carácter del escritor ruso Fiódor Russian writer Fyodor Dostoyevsky’s Dostoievski fue analizado a través de character was analyzed through his su obra y su biografía por Sigmund work and biography by Sigmund Freud en su artículo “Dostoievski y Freud in the article “Dostoyevsky el parricidio” (1928). En el presente and parricide” (1928). This paper gi- trabajo se contextualiza la noción ves context to the notion of parricide de parricidio con el fin de enfatizar as a way to highlight how the text el lugar que ocupa el texto sobre about Dostoyevsky embodies the Dostoievski en la teoría freudiana Freudian Theory of Affects and also de los afectos y de qué manera el how Freud considers the literary texto literario es considerado por work to be akin to the formation of Freud como un indicio similar a the unconscious. las formaciones del inconsciente. Also under the same concept of Asimismo, bajo la línea conceptual parricide, this paper briefly pre- del parricidio se presenta brevemen- sents the case of photographer te el caso del fotógrafo Philippe Philippe Halsman, whose judicial Halsman cuyo desarrollo judicial fue proceedings took place during the contemporáneo a la escritura que el same period when Freud was wri- psicoanalista hizo de Dostoievski. ting his article on Dostoyevsky. Palabras clave: parricidio, culpa, Fió- Key words: parricide, guilt, Fiódor dor Dostoievski, Sigmund Freud, Phi- Dostoevsky, Sigmund Freud, Philippe lippe Halsman Halsman Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 41-52 Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 17/11/14 * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades. 42 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud El título que aquí se propone con plena Gran parte de la culpa por nuestra mise- conciencia de su aura de provocación ria la tiene lo que se llama nuestra cultu- es más bien una invitación para pensar el ra; seríamos mucho más felices si la re- abordaje que Sigmund Freud hizo de Los signáramos y volviéramos a encontrarnos hermanos Karamazov a partir de la noción en condiciones primitivas.1 central del parricidio. Bajo la idea de que el deseo por algo aparece en el inconsciente Para el psicoanalista, la culpa colectiva como la ejecución efectiva de ese mismo tiene un origen imposible de rastrear his- deseo, el título del presente artículo pre- tóricamente, pues este origen es en sí tende mostrar el deseo inconsciente de mismo el origen de la cultura; es decir, se Dostoievski. Pero, además, en el contex- encuentra fuera de la historia; por ello, to del nacimiento de una nueva discipli- imagina ese nacimiento cultural bajo la na humanística, el acento en el parricidio forma de un mito. Inspirado en la teoría como deseo inconsciente, adquiere una darwiniana de las hordas de hombres pri- textura particular en la medida en que el mitivos donde un macho dominante aca- padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, pararía a las hembras reservándolas só- reconoce en él ese mismo deseo y sus lo para sí mismo, Freud imaginó a ese consecuencias psíquicas. padre como un ser violento y tiránico al El parricidio es, sin duda, parte fun- que los hijos temían y odiaban, y por ello se damental del destino de Sigmund Freud organizaron para asesinarlo. La deducción como se ha dicho y, por extensión, de su psicoanalítica parte de la propuesta dar- teoría. El psicoanálisis habría de modifi- winiana y luego pasa a la explicación del car radicalmente el modo de entender fundamento psíquico de los sentimientos al ser humano y sus determinaciones, y ambivalentes por el tótem, que incluyen uno de los elementos centrales de esa el asesinato del animal totémico y el amor revolución epistemológica fue el concep- por el mismo que se demuestra en la de- to de parricidio que nos permite com- voración, en el banquete sagrado. En la prender el origen de la cultura y de la psi- actitud del primitivo frente al tótem, que humana. Freud observa la misma ambivalencia del Para Freud, la cultura es esencial- niño frente al padre en el Complejo de mente la dominación de nuestros impul- Edipo. De tal suerte que el psiquismo in- sos más primitivos. Afirma que si no fuera dividual encuentra en los fundamentos porque una instancia psíquica, el superyó, de la organización social su origen. En controla y pone freno a nuestros deseos ese sentido, el origen del totemismo, sexuales y de violencia, la cultura no ha- que toma a un animal sagrado como “su bría sido posible. Esta misma afirmación antepasado y padre primordial”2, fue el equivale a decir que la cultura es el apa- asesinato del padre originario de una hor- rato represor por excelencia y su eficacia da; Freud elabora el mito: proviene de un sofisticado mecanismo: la culpa. En El malestar en la cultura se puede leer lo siguiente al respecto: 1 Sigmund Freud, El malestar en la cultura, p. 85. 2 Sigmund Freud, Totem y tabú, p. 134. 43 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Rocío Romero Aguirre Un día los hermanos expulsados se alia- humanos. Lo que antes él había impedi- ron, mataron y devoraron al padre y así do con su existencia, ellos mismos se lo pusieron fin a la horda paterna. Unidos prohibieron ahora en la situación psíqui- osaron hacer y llevaron a cabo lo que ca de la “obediencia de efecto retarda- individualmente les habría sido imposi- do” que tan familiar nos resulta por los ble. […] El violento padre primordial era psicoanalistas.4 por cierto el arquetipo envidiado y temi- do de cada uno de los miembros de la Podemos ver que el sitio que ocupa el pa- banda de hermanos. Y ahora, en el acto dre muerto en la teoría psicoanalítica es de de la devoración, consumaban la identi- primerísima importancia. Por otro lado, ficación con él, cada uno se apropiaba en lo que respecta a la organización psí- de una parte de su fuerza. El banquete quica del individuo, el Complejo de Edipo totémico, acaso la primera fiesta de la también resulta del deseo de asesinar al humanidad, sería la repetición y cele- padre; Freud desplaza el asesinato por el bración recordatoria de aquella hazaña deseo de muerte que todo hijo manifies- memorable y criminal con la que tuvie- ta por su padre como rival frente a su pri- ron comienzo tantas cosas: las organi- mer objeto de amor. Como es bien sabido, zaciones sociales, las limitaciones éticas Freud recupera el mito de Sófocles para y la religión.3 ilustrar cómo en la infancia las pasiones hacia los padres se organizan como am- El deseo de los hermanos por ser iguales bivalencia. La importancia que tiene la al padre no fue satisfecho luego del pa- obra de Sófocles para el psicoanálisis ra- rricidio y la culpa creó un sentimiento de dica en que Edipo asesinó a su padre y amor retroactivo hacia él. La culpa de los desposó a su madre sin saberlo, razón por hermanos parricidas hará posible el orden la cual el Complejo de Edipo reside en el social; los hermanos de manera retroac- inconsciente. Los sujetos no poseemos tiva reforzarán el autoritarismo paterno el saber de las pasiones ambivalentes y el orden cultural se garantizará. Conti- que sentimos por nuestros padres; o, pa- nuamos con Freud: ra decirlo de otra forma: no sabemos que sabemos. Si para los hermanos de la hor- Tras eliminarlo, tras satisfacer su odio e da primitiva la culpa se convierte en amor imponer su deseo de identificarse con y obediencia al padre muerto, la culpa él, forzosamente se abrieron paso las en Edipo es bastante más terrible: se mociones tiernas y avasalladas entre saca los ojos mientras camina rumbo al tanto. Aconteció en la forma de arrepen- ocaso, pues para él, el goce prohibido de timiento; así nació una conciencia de la madre sí fue consumado y aunque el culpa que en este caso coincidía con el incesto fuera en la ignorancia, el castigo arrepentimiento sentido en común. El es mortal. Observamos claramente que muerto se volvió más fuerte de lo que mientras la culpa para los hermanos de fuera en vida; todo esto, tal como se- la horda primitiva se interioriza, para Edi- guimos viéndolo hoy en los destinos po se inscribe en el cuerpo. 3 Ibid., p. 143. 4 Ibid., p. 145. 44 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud Ya Lacan advirtió de qué manera el su origen, que implica saber que ha mata- mito del padre originario y la tragedia de do a su padre y desposado a su madre.6 Edipo se contraponen, pues mientras en Del otro lado, se encuentra el parri- el parricidio primigenio los hijos asesi- cidio originario efectuado por los herma- nan al padre para acceder a la mujeres, en nos de la horda. Lacan dirá que es justa- “el mito de Edipo” el padre muere para mente ese acto el que los hermana y no que el hijo acceda al goce imposible de el lazo sanguíneo. Ese acto instituye la la madre: el incesto. De ahí que el precio función paternal por excelencia: si que Edipo paga sea, como proféticamen- te advierte el enigma de la esfinge, andar […] funda la prohibición en la culpabilidad en el ocaso de su vida con tres miem- de los hijos después de la muerte del padre bros: el tercero, su hija Yocasta. En el Se- […], es sin duda porque en el inconscien- minario 17, El reverso del psicoanálisis, en te de cada uno la ley está referida ante ocasión de la explicación de su teoría de todo a una instancia idealizada.7 los cuatro discursos, Lacan advierte que el mito de Edipo, tal como lo formula Freud, Es así que la culpabilidad tanto en el ase- pone de manifiesto que “Edipo [queda] sinato originario como en el mito de Edipo reducido no ya a sufrir la castración, sino hace funcionar el mecanismo que llama- más bien diría a ser la castración misma”.5 mos cultura. Esta acotación interesa en la medida Hasta ahora se ha establecido una en que el psicoanalista francés desme- definición de parricidio que incluye una di- nuza la importancia del padre asesinado mensión social y otra individual, aunque en la teoría freudiana. El acento que Lacan ambas claramente imbricadas; también pone al tratamiento freudiano del tex- se ha indicado que dicho concepto parte to de Sófocles es la castración como de la propuesta freudiana y llega a Lacan. medio de conocimiento de la verdad; es Este recorrido hace posible dimensionar decir, como el develamiento de una el lugar que el breve artículo sobre Dos- verdad: nuestra condición de seres mor- toievski ocupa en la teoría psicoanalítica. tales. El conocimiento de esa verdad cas- Si bien no se trata de un texto que ex- tra a Edipo. Dicho sea de paso esa verdad ponga el concepto de parricidio, sí lo pone de la que habla el psicoanálisis no es una a trabajar en la escritura literaria y en la verdad manifiesta, aparece como una biografía de Dostoievski. En ese sentido, latencia. ¿Qué se puede deducir de esto? la literatura, y diríamos que el arte en ge- El padre (Edipo) puede constituirse como neral, para el psicoanálisis puede conside- tal a condición de ser traspasado por la rarse en un nivel muy similar al de las for- castración; para decirlo de otro modo, no maciones del inconsciente, pues funciona hay padre más allá de la castración. En como un indicio que señala el camino al el caso de Edipo es castración por doble saber no sabido del sujeto. Como funcio- partida: real en tanto ha quedado cie- na con el sueño, el chiste, el síntoma go; simbólica en tanto que ha asumido su mortalidad gracias al conocimiento de 6 Ibid., pp. 126-130. 7 Roland Chemama y Bernard Vandermersch (dir.), 5 Jacques Lacan, El reverso del psicoanálisis, p. 128. Diccionario del psicoanálisis, p. 492. 45 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Rocío Romero Aguirre y el lapsus, la literatura ha servido en de una breve exposición sobre las secue- la teoría psicoanalítica para indicar la las de orden intelectual que provocan los verdad subjetiva que subyace en el sujeto episodios epilépticos de origen orgánico portador de esas formaciones. Nada del en algunos pacientes, Freud concluye que orden de la mostración o de la evidencia la epilepsia de Dostoievski no está rela- (en el sentido de la evidencia observable cionada con ningún problema intelectual positivista) queda expresado ni en el arte ni orgánico, su brillante obra lo demuestra ni en las formaciones del inconsciente. y por ello considera que se trata de una A cambio, tenemos una verdad que es manifestación de la vida anímica. velada por la represión. En su comentario, Freud emplea par- “Dostoievski y el parricidio” es un ticularmente los episodios juveniles en texto que fue encargado a Freud por los que Dostoievski tenía ataques de muer- editores Fülöp-Miller y Eckstein con la fi- te, y afirma que: nalidad de añadir a la edición alemana de las obras de Dostoievski textos de inte- [...] significan una identificación con un rés sobre el carácter del autor y su obra. muerto, una persona que efectivamente Los editores solicitaron a Freud que escri- falleció o que todavía vive y cuya muer- biese sobre Los hermanos Karamazov te se desea. […] El ataque tiene así el en 1926, pero hasta 1928 el texto se pu- valor de una punición. Uno ha deseado la blicaría. Resulta por demás interesante muerte de otro, y ahora uno mismo es ese que sólo un año después, en Austria, un otro y está muerto.8 joven judío fuera acusado de parricidio y que el tribunal arguyera el Complejo de Por regla general en psicoanálisis, ese a Edipo como una de las pruebas o razones quien se desea la muerte es el padre. del crimen. Se abordará este interesante Los ataques serían entonces una for- caso al final del artículo para mostrar el ma de castigo autoinfligido por el super- modo en que fue leído el discurso psico- yó al desear la muerte del padre. Los analítico sobre el odio al padre en un con- biógrafos han confirmado el sentimiento texto antisemita. de odio que Dostoievski profesaba por En la edición de Amorrortu de las su padre quien “padecía ataques de celos Obras completas de Freud aparece una reforzados por la bebida y luchaba por carta de Freud dirigida a Theodor Reik imponer una férrea y absurda disciplina”9. donde afirma que Dostoievski no le caía Juan Villoro define con precisión la nada bien, a pesar de ello, encumbra a experiencia de la muerte del padre de Los hermanos Karamazov como una obra Dostoievski: maestra universal. Su elección ya no debe asombrar porque para Freud el parricidio, El inventario de su vida en crisis co- el odio al padre, la culpa y la redención a mienza con la muerte de su padre, en través del castigo son de gran utilidad para su teoría. En su artículo “Dostoievski y el parricidio”, Freud toma la epilepsia 8 Sigmund Freud, “Dostoievski y el parricidio”, p. 180. del escritor ruso como hilo conductor pa- 9 Juan Villoro, “Dostoievski: el aprendizaje del ra la comprensión de su neurosis. Luego éxtasis”, Revista de la Universidad de México, nueva época, número 89, julio de 2011, p. 13. 46 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud condiciones que se mantuvieron en se- nal político era injusta, él tenía que sa- creto durante años (fue asesinado por berlo, pero aceptó el inmerecido castigo sus campesinos), pero que la familia por sus pecados hacia el padre real.11 conoció con amargura. Fiódor recibió la noticia en la escuela de Ingeniería. Lo Por otro lado, Villoro ubica un episodio más terrible fue que, en cierta forma, le probablemente más decisivo en Siberia significó un alivio. Agobiado por la culpa, que Freud no menciona: el 22 de diciem- sufrió su primer ataque de epilepsia. En bre de 1849 habría de suceder algo que el internado donde estudiaba contra cambiaría la vida de Dostoievski y que lo su voluntad solía preguntarse: “¿Quién colocaría en la ruta de la creación atada no ha deseado la muerte de su padre?” a la culpa y la pobreza: Después del asesinato, esta idea lo llenó de remordimiento: era un parricida La puerta de su celda se abrió a hora imaginario.10 imprevista y fue llevado a un patio, con otros veinte detenidos del Círculo de Pe- Justamente a esa dimensión imaginaria trashevski. La temperatura era de vein- es a la que Freud apunta en su análisis. En tiún grados bajo cero. Los presos fueron términos psicoanalíticos se trata de una conducidos a una plaza, donde serían fu- neurosis; neurosis quiere decir que el “yo” silados. […] El fusilamiento estaba pla- perdió su unidad a causa de los reclamos neado del siguiente modo: los prisione- violentos de “superyó” (instancia psíqui- ros morirían de tres en tres. Las primeras ca encargada del juicio moral). En conse- tres fosas ya habían sido cavadas y los cuencia la neurosis de Dostoievski se ma- condenados del primer turno tenían ca- nifiesta somáticamente como epilepsia. puchas en la cabeza. Dostoievski era el Es bien sabido que Dostoievski es- sexto de la lista; pertenecía al siguiente tuvo encarcelado en Siberia entre 1849- turno. En ese momento llegó un correo 1854 y para Freud una prueba irrefutable del Zar, con un indulto. Todo había sido de su teoría sobre el origen de la epilep- un simulacro para escarmentar a los se- sia del escritor habría sido el cese absoluto diciosos y propagar la benevolencia del de los ataques durante el internamien- monarca.12 to, pues, según la lógica psicoanalítica, el castigo experimentado efectivamente su- A partir de esa experiencia, que segura- ple el castigo psíquico; sin embargo, para mente Freud calificaría como de expia- Freud existe otra explicación para corro- ción, Dostoievski no dejará de producir. borar su teoría: Al salir de prisión se encontraba en la miseria, su adicción por el juego aumen- Mejor testimonio de esa necesidad de taba, su esposa y su hermano habían castigo en la economía anímica de Dos- muerto y él tenía bajo su cargo a sus dos toievski es el hecho de que no le quebran- sobrinos y a su hijastro. Sin duda la pro- tara esos años de miseria y humillaciones. ducción literaria que generó durante esos La condena de Dostoievski como crimi- 11 Freud, “Dostoievski y el parricidio”, p. 184. 10 Ibid., p. 14. 12 Juan Villoro, op. cit., p. 12. 47 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Rocío Romero Aguirre años de pobreza sería, al decir de Freud, inconscientes, se revelan en la novela no el descanso que su conciencia necesitaba sólo como conscientes sino hasta admi- para concentrarse en la escritura, pues tidos y se problematizan. Al respecto Alí es en ese aspecto tan importante de su Víquez Jiménez menciona lo siguiente: vida donde la verdadera expiación del pecado por el deseo parricida se realiza- El hombre es, pues, lo que le importa [a ba. Al mismo tiempo, se observa en sus Dostoievski]. Aquí debe agregarse que le personajes que sólo después de haber interesa como problema. Todas sus nove- llegado a lo más bajo de la moral humana, las tratan más que nada sobre episodios adquirían el aura de la bondad. Para de- de crisis humanas, lo cual no solamente cirlo con Villoro: “reconoce mejor el cielo las convierte en textos muy cargados de quien conoce el abismo”. De esta última acción, sino que nos hace ver que su no- idea puede desprenderse la conclusión de ción de ser humano es así, problemática, que la simpatía de Dostoievski por los en el sentido de que el hombre es un con- desvalidos, caídos en desgracia y misera- flicto, una dinámica no resuelta, un ani- bles fuera justamente que están más cer- mal crítico. Por eso parece haber elegido ca de la redención que aquellos que siem- siempre, para sus textos, esos momen- pre han vivido en la ingenua virtud. tos difíciles que tornan esta verdad más El padre terrible de Los hermanos Ka- evidente.14 ramazov, a quien más de una vez se ha relacionado con el padre de Dostoievski13, En ese sentido, la escritura en Dostoievski egoísta, que ha abandonado moral y eco- tiene la textura de su propio conflicto, nómicamente a su progenie y que prefie- no sólo al nivel de la relación entre su ca- re el dinero y la satisfacción de los placeres pacidad para producir y la necesaria di- por encima de cualquier sentimiento fra- ficultad económica como lo muestra su terno, es la encarnación del odiado padre biografía, sino también en el tratamiento freudiano. El libro primero de la novela de sus personajes y la crítica que en bo- deja ver los apuros de sus hijos y la indi- ca de ellos hace a su propia existencia y a ferencia que Fiodor Pavlovitch Karama- la humanidad. Bubnova advierte que no zov les manifestó siempre. Es claro que sólo los lectores contemporáneos del es- hay un odio justificado a ese padre más critor ruso lo calificaban de parricida, vio- que indiferente, el deseo de muerte reco- lador de menores y nihilista: “él mismo de rre las conciencias de los hermanos Ka- veras se sentía culpable y potencialmente ramazov en los momentos de confronta- capaz de todo aquello que podían perpe- ción. Y es ahí donde la novela adquiere trar sus personajes” 15. Por estas razones, una textura que se desprende de lo mera- y a la distancia, la lectura de su obra toda- mente estético y toca la reflexión sobre lo vía es vigente: ético. Los deseos de odio contra el padre, que gracias al psicoanálisis sabemos son 13 Margarita Alegría de la Colina, “Vidas paralelas. 14 Alí Víquez, “Los hombres de Dostoievski”, p. 89. Semblanza de infancia y juventud de Feodor M. 15 Tatiana Bubnova, “La culpa la tiene Dostoievski”, Dostoievski y José Revueltas”, p. 50. p. 139. 48 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud Dostoievski nos involucra y nos compe- Tal es el “dialogismo” del arte de Dos- te. Es alguien que formula preguntas in- toievski: nos da respuesta a alguna pre- cómodas dirigidas a nosotros en cuanto gunta muy íntima o, por el contrario, nos partícipes de su ambivalente acto crea- hace contestarle a él muy indignados o dor, y muestra posibilidades de conduc- complacidos, sin hacer ninguna conce- ta e incluso de pensamiento consciente sión al carácter ficcional del texto y a inadmisibles, con las cuales muchas veces toda la situación de lectura, una de cuyas nos identificamos, sin querer reconocerlo presuposiciones esenciales es su cuali- aunque, en otros casos, los rechazamos, dad lúdica.Dostoievski juega “en serio”, indignados u horrorizados, pero siem- nos compromete y nos saca de quicio: al pre con la duda de haberlos compartido. parecer, tal fue su apuesta. Dostoievski […] La conciencia atormentada y el sen- sigue teniendo sentido.17 timiento de culpa exacerbados son las características más impresionantes de su A propósito, probablemente cuando escritura, que se materializaron paradó- Freud calificó la obra de Dostoievski co- jicamente en las lecturas que se han he- mo genial, tenía que ver con su capacidad cho de su obra en el gran tiempo.16 para llevar las más esenciales pasiones humanas al nivel del arte. De esta forma, la capacidad que Bubno- Llegado este momento de la argu- va señala en la escritura de Dostoievski mentación es imposible eludir el proble- podría interpretarse como la puesta en ma de la siguiente contradicción: si para obra de algo de orden estructural: la cul- Freud la culpa por el deseo parricida que pa que deviene existencia reflexiva y que experimentó Dostoievski en su juventud proviene, como lo hemos visto con Freud, y que le provocó una epilepsia de orden de la ambivalencia hacia el padre. Dicho de neurótico, es básicamente el motor de su otra forma, la culpa experimentada por escritura (en esta línea también se inscri- todo sujeto, es decir, de orden universal, be el análisis de Villoro), entonces cómo y que responde al deseo parricida que se es posible que esa misma culpa, que se gesta durante el Complejo de Edipo. Esa experimenta como destino, dé como re- culpa que constituye al superyó aparece sultado una reflexión en su obra justa- bajo la forma de una voz incriminatoria e mente sobre la libertad del sujeto, sobre imperativa; por ello, siguiendo a Bubnova, la responsabilidad ética (Bubnova) de la la literatura de Dostoievski nos compete distinción entre el bien y el mal. Cómo y lo hace en el sentido de ese nivel ético en una disposición psíquica (la culpa) puede que todo sujeto se opone a sí mismo. En la provocar lo opuesto, una apuesta crítica dualidad propia de la culpa que, como se y ética (su obra) que se desmarca de la ha visto, encierra el amor y el odio hacia el sobredeterminación inconsciente. Pues, padre, podríamos situar otro comentario como se ha visto ya, esa misma disposición de Bubnova: psíquica lleva al autor ruso a producir sólo en momentos de dificultad económica, sólo bajo la marca del castigo se produce 16 Ibid. 17 Ibid. 49 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Rocío Romero Aguirre una obra que, paradójicamente, reflexio- análisis; es en la ambivalencia por la pa- na sobre la libertad inherente a la condi- reja paternal: amor y odio simultánea- ción humana. La respuesta a esta aparen- mente, donde podemos ubicar el origen te paradoja se encuentra en que en el de la cultura y de la psique individual. El campo del arte, el artista es capaz de to- parricidio inconsciente, o sea el deseo de mar distancia de su propio destino para muerte hacia el padre, fue sin duda una construir en el otro (su héroe) un camino importante experiencia personal para que bien podría ser independiente del Freud y ello le permitió observar en sus propio. Esa misma propuesta hace Baj- pacientes y en sus diversas lecturas que tín con el concepto de extraposición al ese deseo es estructural. La interpreta- decir que ción de la epilepsia de Dostoievski tiene como fundamento la teoría general de la vida del personaje es para el autor la cultura y de la organización psíquica una vivencia dentro de las categorías del individuo, de ahí su importancia en el valorativas muy diferentes a las de su conjunto de la obra de Freud. En la obra y propia vida, […] mientras que la vida en la vida de Dostoievski, Freud encuen- de su personaje se llena de sentido en tra los elementos más importantes de su un contexto de valores absolutamente teoría sobre la estructuración psíquica, y distinto.18 aunque no da cuenta de todos ellos en ese texto, sí es posible establecer relaciones Es así que la paradoja anudada a la escri- con el resto de la obra del psicoanalista. tura de Dostoievski, en la que la determi- De manera tangencial al tema del nación de la culpa por el deseo parricida parricidio en Dostoievski es posible abor- encuentra, en la discusión sobre la liber- dar una breve descripción de un caso, en tad inherente a lo humano y la responsa- el sentido judicial y no terapéutico del bilidad subjetiva, un punto de fuga crea- término, que fue de gran importancia para tivo con el que los lectores de hoy aún Freud cuando escribía sobre Dostoievski. nos enganchamos. La conclusión que se Se trata del juicio de Philippe Halsman, impone es que en ese engarce entre la conocido fotógrafo letón que se hizo fa- culpa y la responsabilidad subjetiva radi- moso en Estado Unidos, quien fue culpa- ca su capacidad de universalización. do por el asesinato de su padre en 1928, En ese sentido la literatura, ese es- el mismo año en que fue publicado el es- pacio de pérdida donde un sujeto escribe tudio de Freud sobre el Dostoievski. La sobre algo que es desconocido y profun- obra de Halsman ha trascendido por fo- damente conocido al mismo tiempo, es el tografiar a políticos como Richard Nixon lugar donde una otredad se bordea; para y artistas como Alfred Hitchcock, Marilyn Dostoievski, atado a la culpa, se bordea Monroe, Marlon Brando, Audrey Hepburn, la libertad. Frank Sinatra; también por haber colabo- Como se ha tratado de mostrar, el rado con Salvador Dalí. El “jumper” es parricidio es la piedra angular del psico- la imagen emblemática de Halsman; la fotografía capta el momento justo del salto y los modelos parecen volar o estar 18 Mijail Bajtín, “La actitud del autor hacia el héroe”, pp. 23-24. suspendidos. 50 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud El joven Philippe paseaba con su pa- tamente de su padre. Por eso es natural dre en los Alpes austríacos cuando éste que tras su asesinato y despojo lo acusen cayó en un río y murió. En la película Muer- a él, y lo condene a pesar de todos sus te y castigo (2007) dirigida por Joshua Sin- juramentos de inocencia. Y no obstante, clair se recalca la repulsión que Phillipe Dmitri es inocente; otro de los hermanos sentía hacia su padre, quien, como el de fue quien cometió el crimen. En la escena los personajes de Los hermanos Karama- del tribunal, de esta novela, se pronuncia zov, es repulsivo y lleno de vicios. la sentencia que se ha hecho célebre: la Phillipe fue acusado de parricidio sin psicología es “una vara de dos puntas”.19 que hubieran pruebas que lo incrimina- ran. El tribunal de Innsbruck que juzgaba La conclusión y defensa de Freud señala al joven pidió un peritaje sobre su salud que los argumentos de orden psicológico, mental cuya tendenciosa conclusión fue el Complejo de Edipo en el caso Halsman, que la propuesta teórica freudiana sobre el pueden apuntar a las verdades psíquicas, Complejo de Edipo era prueba suficiente pero aplicados de manera generalizada de que Philippe había deseado asesinar a suponen grandes injusticias. El carácter su padre y, por tanto, lo había matado. universal del Complejo del Edipo y del pa- La condena fue de cuatro años, pe- rricidio son incuestionables en la explica- ro gracias a que un grupo de intelectua- ción sobre la estructura social e individual les (entre ellos Freud, Einstein y Thomas de la personalidad, pero de ninguna forma Mann) presionó para apelar la primera justifica por sí mismo ningún crimen. decisión, Philippe pasó dos años en la Ya sea en la obra de Dostoievski o en cárcel. El interés en este caso radica en un proceso judicial guiado por el prejuicio que permite observar las reacciones que antisemita en los albores de la Segunda la teoría psicoanalítica provocó en secto- Guerra Mundial, el parricidio en la lectura res antisemitas de la sociedad occidental de Freud deja ver que el psiquismo re- y en que el propio Freud no sólo opinó quiere para su constitución el amor y el sino que incluso provocaron su interven- odio al padre. La literatura como forma ción en el caso. En 1931 publicó una carta artística de la subjetividad hace posible sobre el juicio de Halsman, en ella hace pensar no sólo el problema del deseo pa- una relación con Los hermanos Karamazov rricida sino sus consecuencias psíquicas advirtiendo que el mero deseo parricida puestas en obra, el resultado. Como se no hace al asesino y afirma: mostró en este texto, no es la represen- tación llana del conflicto universal del En la grandiosa novela de Dostoievski Complejo de Edipo, sino la elaboración Los hermanos Karamazov, la situación artística del problema que anuda el deseo edípica ocupa el centro del interés. El y la culpa. viejo Karamazov se ha hecho odiar por sus La teoría psicoanalítica tiene innu- hijos a causa de la desalmada opresión a merables puntos de engarce con la litera- que los somete; y además, es el poderoso tura. Tanto Freud como Lacan reconocie- rival de uno de ellos frente a la mujer que anhela. Este hijo, Dmitri, no ha ocultado 19 a nadie su propósito de vengarse violen- Sigmund Freud, “El dictamen de la Facultad en el proceso Halsman”, p. 250. 51 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Rocío Romero Aguirre ron repetidamente una “deuda” que el incluyen las circunstancias vitales necesa- psicoanálisis tiene con el arte literario, en rias para hacer posible la escritura. El au- la medida en que pone en palabra las tor de Los hermanos Karamasov insisten- pasiones humanas en su dimensión ple- temente se hacía un hueco para escribir, na, con sus complejidades y contradic- ese hueco era doloroso y mísero, como ciones. Bajo la premisa de que la literatu- si la escritura fuera un lugar habitable en ra es equivalente a las formaciones del medio del horror del mundo; por ello era inconsciente, pues proporciona un saber necesario acercar ese horror, hacerlo pre- sobre el sujeto que él mismo (el sujeto) sente mediante la culpa. ignora pero no puede evitar escribir o nombrar, se propuso la lectura de un tex- to más bien modesto en los escritos freu- Bibliografía dianos, no sólo por su brevedad, sino por su destino, “Dostoievski y el parricidio”. Chemama, Roland y Bernard Vander- Como se indicó ya, fue escrito por Freud mersch (dir.). Diccionario del psicoaná- para una edición especial de la obra com- lisis, Buenos Aires, Amorrortu, 2004. pleta del escritor ruso. Si bien la intención Bajtín, Mijail. “La actitud del autor hacia el de Freud no era clínica al redactar este héroe”, Estética de la creación ver-bal. trabajo, es posible observar un posiciona- México, Siglo XXI, 1999. miento de la obra de Dostoievski desde Freud, Sigmund. Totem y tabú. Obras com- la mirada psicoanalítica. Dicha posición pletas. Tomo xiii, 6a. reimp. Buenos de mirada revela, además de los meca- Aires, Amorrortu, 1998. nismos de la neurosis y su fuerte lazo con . El malestar en la cultura. la culpa, una manera de pensar la relación Obras completas. Tomo xxi, 6a reimp. entre autoría y escritura, una relación no Buenos Aires, Amorrortu, 1998. determinista, ni unilateral: no es que la . Dostoievski y el parricidio. vida de Dostoievski determinara su escri- Obras completas. Tomo xxi. Buenos tura o que su literatura fuera producto de Aires, Amorrortu, 1998. un autor atormentado. La lectura de Freud . “El dictamen de la Facultad y de la teoría literaria muestra un enfoque en el proceso Halsman”. Obras com- que entrelaza la vida y la obra, que no pletas. Tomo xxi. Buenos Aires, Amo- hace depender una de otra, que no es una rrortu, 1998. relación dialéctica completa con un tercer Lacan, Jacques. El seminario 17. El rever- momento enteramente terminado; más so del psicoanálisis. Buenos Aires, bien, y como afirma la fenomenología, Paidós, 2008. se trata de un “ni, ni”: ni completamente vida, ni completamente obra. El presen- te artículo intentó mostrar de qué ma- nera las circunstancias vitales del literato encontraron en la escritura un modo de puesta en escena, ni simple ni evidente, de un modo de existir. La escenificación de la neurosis de Dostoievski en su literatura 52 Dostoievski mató a su padre: una lectura de Freud Hemerografía Villoro, Juan. “Dostoievski: el aprendiza- je del éxtasis”. Revista de la Univer- Alegría de la Colina, Margarita. “Vidas pa- sidad de México. Nueva época, núm. ralelas. Semblanza de infancia y ju- 89, julio de 2011. ventud de Feodor M. Dostoievski y Víquez Jímenez, Alí. “Los nombres de Dos- José revueltas”. Revista Fuentes Hu- toievski”. Revista de filología y lin- manísticas. Año 3, núm. 5, II semes- güística de la Universidad de Costa tre, 1992. Rica. Vol. 35, núm. 1, enero-junio Bubnova, Tatiana. “La culpa la tiene Dos- de 2009. toievski”. Revista Acta Poética. Núm. 24-2, otoño 2003. 53 christine hüttinger* El cuento ruso desde 19171 The Russian short story since 1917 Resumen Abstract El género del cuento conjuga histo- The genre of the short story combi- ria y literatura y se presta para en- nes history and literature as a way trar a una cultura distinta. La Unión to enter a different culture. The So- Soviética ha sido prodigiosa en la viet Union had an unusually rich producción de cuentos. Los ideólo- production of short stories. Soviet gos soviéticos exhortaron a los es- ideologues called for writers to com- critores a componer novelas épicas pose epic novels, arguing that no- porque, según ellos, nada podría thing else could capture in a better captar mejor el espíritu épico de la way the epic spirit of the time. But época. Pero muchos de los mejores many of the best authors within and autores dentro y fuera de la Unión outside the Soviet Union chose to Soviética elegieron trabajar con for- work with shorter forms. The short mas más breves. El cuento a lo largo story during the twentieth century del siglo veinte refleja, de forma fiel, reflects closely the history of the la historia de la Unión Soviética. Soviet Union. Palabras clave: literatura rusa, Key words: Rusian literature, émigrés, skaz, Realismo Socialista, Gu- émigrés, skaz, Socialist Realism, Gu- lags, prosa aldeana, literatura de muje- lags, village prose, women literature, res, postmodernismo postmodernism Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 53-66 Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 12/01/15 * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades. 1 Este trabajo sigue en sus líneas generales el curso Russian Literature Since 1917: Short Story and Narrative Verse, impartido por el Dr. Jeremy Hicks en la Universidad Queen Mary University of London, otoño/invierno, 2012/2013. 54 El cuento ruso desde 1917 En el género del cuento se conjugan his- Russian literature probably includes more toria y literatura y se presta para la great short stories than the literature of entrada a una cultura distinta. La Unión any other European country. There is Soviética ha sido prodigiosa en la produc- no major Russian prose-writer who has ción de cuentos. Muchos de los mejores not written short stories, and many of autores dentro y fuera de la Unión Sovié- Russia´s finest prose-writers wrote chie- tica eligieron trabajar con formas breves, fly in this form.3 a pesar de que los ideólogos soviéticos exhortaron a los escritores a componer El cuento, cuyo rasgo principal es la fuer- novelas épicas porque, según ellos, nada te impresión que causa en el lector, se podría captar mejor el espíritu épico de define por las unidades clásicas, es decir, la época. una acción se lleva a cabo en un lugar y durante un día. El cuento muestra un solo The authorities called on writers to pro- carácter, un solo evento, una sola emo- duce works of epic proportions, arguing ción. Como dice Edgar Allan Poe, el cuen- that the heroic achievements of the to logra la totalidad que la novela no pue- Russian revolution could only properly de tener. El cuento presenta la narración be celebrated in long poems or long no- desde el punto de vista interno a la his- vels; writers themselves, however, evi- toria, es decir, desde la subjetividad de dently felt that this confused and frag- los caracteres; presenta sus impresiones mented era could be better represented porque usa la narración en primera per- in shorter forms.2 sona, o bien, el método de inteligencia central de Henry James. A menudo, se En las postrimerías inmediatas de la Re- separan la acción física y los pensamientos volución de 1917, esta circunstancia se y sentimientos de las personas. Eso da la debía a la necesidad de escribir rápido, de impresión de que esos últimos constitu- llegar rápidamente al lector, a menudo a yen “la verdadera trama”. El desarrollo del través de las entregas de los periódicos, cuento se precipita vertiginosamente ha- condición que también limitaba la exten- cia el final, que cae, generalmente, como sión de los trabajos. Otra razón fue de una bomba. Julio Cortázar dice en el índole material –no había papel, y un lenguaje del boxeo: el cuento gana por texto breve tenía mayor posibilidad de ser knock out, la novela por puntos. En otro publicado. Aparte, era la época del Futu- orden de ideas, el cuento corresponde a rismo, y dominaba la idea de velocidad en la fotografía, la novela a una película.4 la vida y la inmediatez en las reacciones, lo Sobre la novela se han escrito mu- cual exigía a los autores presentar pe- chas teorías, no así sobre el cuento (con queños flashazos que iluminaran ciertos excepción de los formalistas rusos Boris aspectos de la vida social. Eikhenbaum, Víctor Shlovsky, B. Toma- shevski). Esta circunstancia, quizá, tiene que ver con el mayor prestigio que goza 2 Robert Chandler, Russian Short Stories from Push- 3 Ibid., p. xi. kin to Buida, p. xiii. 4 Julio Cortázar, Algunos aspectos del cuento. 55 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger la novela.5 El cuento es una forma literaria la muerte y la brevedad de la dicha cons- con una visión fragmentada del mundo tituyen un aspecto crucial en la obra de que coincide con lo que Lyotard llama Búnin quien recibió el Premio Nobel en el fin de las grandes narrativas. Tiene 1933 (el primer Nobel ruso). Ya se había una asociación con el Modernismo. En la exiliado en París, y el premio fue conside- literatura rusa, Anton Chejov revolucio- rado por el exilio ruso como un reconoci- nó la forma del cuento al usar un liricismo miento a su literatura (émigré) y un recha- poético asociado con detalles específi- zo al Realismo Socialista, prevaleciente cos. En sus cuentos, la vida interior de los en la Unión Soviética. Sus historias de La personajes ensombrece la vida exterior. gramática del amor tratan, no el amor Sus cuentos han sido asociados con el eterno o con mayúscula, sino el de los en- Impresionismo. La sensación del artista cuentros fugaces y momentáneos. Los sobre el momento es más importante que héroes de Búnin tienen una experiencia una descripción objetiva, y prevalece un erótica o sexual muy intensa que les lle- sentido de misterio. ga por sorpresa y cuyo recuerdo nunca los La Revolución Rusa tuvo un efecto abandona. La prosa de Búnin desprende fragmentario sobre la sociedad. Originó una melancolía profunda, sentimientos una explosión de cuentos. La razón de ello de rebelión contra la momentaneidad de radica, entre otras, en restricciones eco- la felicidad, que, a menudo, termina mal, nómicas (falta de papel, tiempo para la y contra la falta de sentido de la vida, lectura...). Escribir una versión comunista “una vez terminada la felicidad”. Este sen- de La guerra y la paz era demasiado difí- timiento es expresado en una prosa lí- cil (quizá se podría comparar con la gran rica lenta que refleja de forma intensa novela de Lev Tolstoi, El Don apacible de el mundo de la sensualidad. Para Búnin, Mijail Sholojov, donde narra la vida y la influenciado por el pensamiento budista, búsqueda de autonomía de los cosacos en la verdad secreta y última de la vida es la la cuenca de río Don). muerte. En muchos de sus cuentos, los En lo sucesivo, se presentará la his- protagonistas no tienen nombre, sino toria de la Unión Soviética a través de representan un tipo.7 cuentos escogidos. En 1917, triunfa la revolución en Ru- El mundo pre-revolucionario estará sia. Se introducen cambios sociales, pero presente a través de El caballero de San entre las diferentes fracciones estalla la Francisco (1916) de Iván Búnin6. Un pu- guerra civil que dura hasta 1921. Una vez diente norteamericano muere durante un establecida la paz, se realizan reformas, crucero de lujo en Capri, y su cuerpo re- entre ellas la nep, la nueva política eco- gresa a los Estados Unidos. El tema de nómica. La nueva República Soviética se topa con muchos problemas, como el des- abastecimiento casi total de alimentos y 5 Ejemplo de ello es la entrega del Premio Nobel a de productos de consumo, carencia ca- Alice Munro que, antes de este momento, fuera de Canadá, no tuvo muchos lectores, precisamen- tastrófica de viviendas, agudizada por el te porque se dedica exclusivamente al género “menor”, el cuento. 6 Ivan Búnin, The Gentleman from San Francisco, en 7 Cf. Emmanuel Waegemans, Historia de la literatura Robert Chandler, op. cit., pp. 160-178. rusa desde el tiempo de Pedro el Grande, p. 531 ss. 56 El cuento ruso desde 1917 éxodo del campo a las ciudades que es je. Un efecto cómico produce el procedi- el resultado de la colectivización de la miento de skaz porque el narrador mez- agricultura. Las penurias económicas se cla distintas formas de hablar (coloquial, reflejaban también en la literatura; se creó jerga del partido mal digerido y pala- un nuevo género, el skaz, cuyo maestro es bras complicadas). La figura popular, algo Mikhail Zoshchenko. ingenua pero lista, cuando le conviene El skaz es una forma narrativa espe- salpica su discurso con eslóganes del par- cífica de la literatura rusa. El término vie- tido. Zoshchenko dijo en algún momento: ne de la palabra skazat que significa “ha- “Apenas cambio algo; escribo en el len- blar”. El género está constituido por breves guaje en que se piensa y se habla en la textos en prosa que imitan la forma oral y calle.” En el skaz se incorporan el lenguaje coloquial de hablar y presentan un solo hablado, fragmentos y citas de periódi- incidente desde una micro perspectiva. El cos para dar veracidad y autenticidad a protagonista es, generalmente, un hom- los cuentos. Este género se usa para de- bre común, ingenuo, que se dirige a un nunciar problemas en la incipiente socie- público y refiere episodios cotidianos que dad socialista. El carácter del narrador le han pasado. De esta forma, se critican domina el texto, y se dirige de forma di- muchos problemas sociales, por ejemplo, recta a su público. Generalmente, es un la escasez de viviendas, la falta de espa- trabajador común, una persona del me- cios privados, la insuficiencia en el sumi- dio. Presenta las debilidades humanas del nistro de mercancías, etc. A diferencia de ciudadano soviético, y, en particular, las lo que estipulan los ideólogos soviéticos, groserías del los nepmans (gente de la es decir, que la literatura debe educar, el nep) que dominaban por entonces. Su sá- propósito de Zoshschenko es el entrete- tira no ataca la base del sistema soviético, nimiento, lo que lo convirtió en uno de sólo ridiculiza algunas de sus manifesta- los escritores más populares de la Unión ciones (la burocracia, la corrupción, las Soviética. Él decía que muchos de sus pequeñas estafas, los robos de poca textos están basados en notas periodís- monta…). La crítica dogmática se irritaba, ticas de las que apenas cambiaba algo. sobre todo por la representación de la Los rasgos lexicales y gramaticales del meschane (pequeña burguesía) soviética.8 skaz pertenecen al lenguaje coloquial, En el cuento “El baño”9 se relatan, desde al lenguaje de la gente de la calle. Este la perspectiva del yo-narrador, las expe- lenguaje no es inocente, más bien es co- riencias de una persona que visita un rrupto, pero ya que no existe un narrador baño público para tomar una ducha, y las heterodiegético, el mensaje oscila entre adversidades que le suceden. Los emplea- la ironía y la veracidad. dos le dan un papel de contraseña para la Mikhail Zoshchenko (1895-1958) se ropa, pero no hay dónde ponerlo, así que dio a conocer con obras cortas y cómicas lo ata a la pierna; no encuentra cubetas (en general, dos o tres páginas), los skaz, para lavarse porque todas están ocupa- sobre la vida cotidiana en la Unión Sovié- tica. En los cuentos continúa la tradición de Leskov: habla del hombre común, en 8 Cf. Waegemans, op. cit., p. 363 ss. 9 primera persona y en su propio lengua- Mikhail Zoshchenko, The Bathhouse, Robert Chandler, op. cit., pp. 251- 253. 57 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger das por gente egoísta, y al final del cuento, gresa, encuentra ruinas, igual que el pro- no le quieren regresar su abrigo porque tagonista de la novela Cemento de Fiodor había perdido el papelito correspondiente, Gladkov12. El verano de 1921 (fin de la atado a su pierna. Todo ello se compara guerra civil), siendo una fecha simbólica, con la higiene y la eficiencia de los baños permite una lectura alegórica. El nombre en los Estados Unidos a fin de criticar la de Nikita es el de un santo, conocido por mala conducta de sus coetáneos; se re- su castidad. La experiencia de la guerra fiere al teatro como símbolo del viejo or- civil no puede integrarse en la experien- den. Se critican las deficiencias, pero el cia de la postguerra. Nikita es una víctima tema es la higiene, una metáfora para romántica, no puede reintegrarse a la vi- el progreso comunista, que avanza con da normal ya que la guerra civil destruyó mucha torpeza, y que, sin embargo, pue- algo en él: debido al traumatismo fue de mejorar. privado de su sexualidad. Nikita huye, se En los años treinta, el proyecto esta- encierra, pierde el habla, y sólo después linista enfatizaba el nacionalismo (en la de la intervención del padre es capaz de Unión Soviética existían más de cien et- regresar y pedir la mano de la mujer nias), sobre todo, el ruso, y el país se ais- amada. El cuento cuestiona el modelo del laba cada vez más del contexto interna- “hombre nuevo” y presenta el problema cional, y se llevaba a cabo, a marchas de la sexualidad en la Unión Soviética. forzadas, la industrialización del país y la El concepto de sexualidad que se te- colectivización de la agricultura, inicia- nía en la Unión Soviética en los años vein- das en los años veinte. El cuento de An- te y treinta exigía satisfacer las necesida- drei Platonov, “El río Potudan”10, da cuenta des sexuales. En la correspondencia de del regreso del héroe Nikita a su pueblo. 1911 entre Lénin y Trotski, afirman que la Fue escrito en 1937. Ubicado en 1921, al represión sexual es aún más importante final de la guerra civil, Nikita, el protago- que la económica, y que la familia, como nista, se enamora de Lyuba, pero es in- institución burguesa, es caduca. En el dis- capaz de mostrarle su amor. Es un cuento curso soviético se subrayaba la importan- excepcional y paradigmático porque no cia de la empresa militar y masculina, y muestra al hombre nuevo como vence- en consecuencia, las mujeres suprimie- dor y fuerte, sino con una tendencia a la ron su femineidad para adquirir un aire depresión, al escapismo y a la impotencia hombruno. Para impulsar la igualdad sexual. Los protagonistas de Platonov van entre los sexos y liberar a las mujeres del en busca de la felicidad (Platonov está trabajo doméstico, se instalaron cocinas influenciado por el filósofo ruso Fyodorov colectivas, comedores e instituciones para (“a través de la revolución científica po- el cuidado de los hijos. Pero los comedo- demos vencer la muerte, el hombre de- res no funcionaban bien, así que a las bería dejar de procrear”).11 El héroe re- mujeres les quedó la doble carga de tra- bajo. La homosexualidad fue legalizada 10 Andrei Platonov, The River Potudan, Andrey Pla- en los años veinte, pero deslegalizada en tonov, The Return and Other Stories, translated los años treinta. El amor romántico tuvo by Robert and Elizabeth Chandler and Angela Li- vingstone, pp. 98-134. 11 Waegemans, op. cit., p. 421. 12 Fiodor Gladkov, Cemento. 58 El cuento ruso desde 1917 un lugar marginal entre los años veinte y nazis, ya que su esposa era judía). El cincuenta, y fue sustituido por el amor a cuento “Primavera en Fialta”14 relata, en los tractores; el estalinismo reintroduce retrospectiva, los encuentros del prota- la ponderación de la vida familiar después gonista Víctor con una mujer rusa de la de 1928. Trotski afirma en The Revolution que está enamorado desde su primer en- Betrayed que en 1935 se abolieron las tar- cuentro, en 1917. Nina es símbolo de la jetas de comida y los trabajadores re- matria a la que los émigrés no pueden gresaron a la estufa familiar. Trotski lo volver, símbolo de la atracción y del amor adjudica a la falla de la burocracia, es de- por el país perdido cuyo devenir ven de cir, del estalinismo. forma sombría y catastrófica. El esfuerzo El estilo del cuento de Platonov es de memoria por parte del protagonista casi infantil, con repeticiones y una ma- está intrínsicamente relacionado con la nera simplista de escribir. Las frases en- imaginación, y permite una comprensión capsulan el proyecto bolchevista, a través emocional de los acontecimientos. Nabó- de frases sencillas se expresan ideas abs- kov juega con el concepto de vida verda- tractas. Implícitamente significa una críti- dera y falsa (cuyo símbolo es el circo). ca del cuerpo ideologizado, un cuerpo Lo sustancial y verdadero de la vida de sano, fuerte, entrenado en los deportes. Víctor es su encuentro con Nina, lo demás, En las sátiras soviéticas y postsoviéticas, su matrimonio, sus hijos, su trabajo, el cuerpo, a menudo, sufre una transfor- pertenecen al rango de lo falso. El signi- mación, y el cuerpo mutilado es un tema ficado del texto se encuentra en un nivel recurrente en la literatura rusa (un ejem- subyacente. Nabókov, escritor exiliado, plo reciente es la novela de Víctor Pelé- trabajó mucho el concepto de la memoria, vin, Omon Ra13). la cual juega un papel importante en la Después de la Revolución, una buena construcción del Yo. parte de la aristocracia, de los intelectua- En 1941, la Unión Soviética entró a les y de los Blancos emigraron de Rusia. la Segunda Guerra Mundial, la Gran Gue- La literatura, escrita por ellos en el ex- rra Patria. Era el país que más víctimas tranjero, se llama la de los émigré. Por mu- tenía (¡veintiséis millones de personas!, cho tiempo se pensó que solamente la veinticinco millones se quedaban sin ca- literatura rusa escrita en el extranjero era sa, treinta y siete millones apartadas de de calidad, en cambio la literatura escrita sus familias). El Ejército Rojo tiene el mé- en la Unión Soviética se consideraba de rito de haber vencido al fascismo. No desecho por las exigencias del Estado hubo ni una sola familia de la que esta sobre el canon literario. El émigré más contienda monstruosa no cobrara una famoso es, sin duda, Vladimir Nabókov víctima. La tarea del escritor se redefine por su novela Lolita (1955). Escribió has- como “ingenieros del alma del pueblo, ta 1940 en ruso, posteriormente, en in- curanderos de almas heridas”. Durante la glés. En 1919 salió de Rusia rumbo a guerra, se empezó a privilegiar al pueblo Cambridge, después a Berlín, y, en 1940, ruso por encima de las otras naciones a los Estados Unidos (huyendo de los 14 Vladimir Nabókov, “Primavera en Fialta”, Vladimir 13 Víctor Pelévin, Omon Ra. Nabókov, Cuentos completos, pp. 490-510. 59 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger que componían la Unión Soviética (razón por la guerra, no revela su identidad y parcial era que otras naciones estaban dice que es un amigo del hijo y novio. No ocupadas por los alemanes). El Día de la puede engañar a la madre, que reconoce Victoria, Stalin propuso un brindis: “A al hijo. Como consecuencia de la guerra, la nación rusa, la más grande entre las los individuos desfigurados se consideran soviéticas.” más heroicos. El cuerpo masculino mutila- Aleksei Tolstoi (1883-1945) era, antes do es contrastado con el cuerpo femenino de la Revolución, un escritor neorrealista. íntegro. La mujer representa la totalidad Durante la guerra civil trabajó en el de- y vale como compensación y proyección. partamento de propaganda de los Blan- El final del cuento es feliz porque el po- cos y, como emigrante en París, escribió der de la mujer cura a Iván. Los hombres panfletos contra el comunismo. En Berlín, mutilados se pueden interpretar como el autor se afilió a una corriente dentro de castrados, símbolos para una nación im- la emigración rusa, dispuesta a aceptar el potente. El sacrificio es para el Estado, Bolchevismo y la Revolución por motivos pero el Estado reconstruye al héroe. El nacionales.15 Tolstoi regresó a la Unión relato plantea, asimismo, el problema de Soviética en los años veinte, atraído por la identidad. Es una identidad relacional, el carácter ruso de la Revolución. A los el carácter ruso se define por los lazos que Soviets les convino mucho porque era mantiene con la sociedad circundante. Se nieto sobrino de Lev Tolstoi, hecho que se reconoce al héroe por sus nexos sociales, interpretaba como que los Soviets here- no está solo, su novia Katya es su espe- daron lo mejor de la cultura rusa. En los jo. La identidad social generalmente se años veinte, Tolstoi escribió ciencia ficción. representa por una figura masculina y, en La obra más conocida es Aélita (1923), un momento dado, se afirma que “en la inspirada en H. G. Wells, que narra la lle- guerra, la gente se vuelve mejor”, debido gada de una expedición científica soviética al contacto con la muerte. hasta Marte para desencadenar allí una En la sociedad soviética existe una revolución. Russian Character (1944)16 rela- gran dicotomía entre el campo y la ciudad. ta el regreso del soldado Iván, herido en Desde los años veinte, se ha promovido la Batalla de Kursk, la más grande jamás la colectivización de la vida rural y de la librada, en el río Volga. Tema central del agricultura de una manera brutal y a un cuento es el sacrificio. Katya, la novia de costo muy alto. La producción agrícola Iván, es una buena persona, pero pondera decayó a niveles dramáticos, lo que trajo más a los otros que a sí misma. La madre hambrunas17 y el éxodo a las ciudades, que, de Iván vive según el imperativo de hacer desde la perspectiva del campo, eran pri- el bien, de acuerdo con los propios de- vilegiadas (con la consecuencia de que seos y en concordancia con la sociedad. en las ciudades había escasez de vivien- El héroe regresa a su pueblo desfigurado das). Unos datos sobre los niveles de urba- nización: en 1917, el 18% de la población 15 Waegemans, op. cit., p. 410. 16 Aleksei Tolstoi, Russian Character, en http://ciml. 17 Ejemplo trágico es el Golodomor en Ucrania, 250x.com/archive/ literature/english/alexei _ de 1932/33, donde murieron siete millones de tolstoi_russian_character.pdf personas. 60 El cuento ruso desde 1917 vivía en ciudades; en 1959, 48%, y en entre caracteres positivos y negativos, los 1970, 56%. Durante la guerra (1941- personajes de Shukshin son mucho más 1945) hubo una creciente urbanización, ambiguos, lo que deriva en una mayor di- pero aún así, la mitad de la población vi- ficultad de comprensión para el lector. vía en aldeas. Generalmente, la prosa ur- Después de la muerte de Stalin en bana se consideraba superior a la aldea- 1953, durante la era de deshielo hubo una na; pero ésta presenta un valor en sí liberalización también en la censura. Por misma, o sea, restaura el eslabón roto en- lo tanto, se publicaban más textos. Un tre el hombre moderno y sus ancestros, tema peculiar de la literatura soviética un tema importante en los años sesenta es la experiencia de los Gulags, los cam- y setenta. La prosa aldeana enfatiza el pos de trabajo forzado en Siberia. Esta valor del campo y de lo local, y reivindica temática fue dada a conocer en Occidente el papel de la Iglesia Ortodoxa. En el por el premio Nobel y disidente soviético cuento “Cutting them down to size” de Aleksandr Solzhenitsyn con su obra Ar- Vasily Shukshin18, el protagonista Gleb chipiélago Gulag. Analizaré dos escritores es un trabajador de una sierra, no es un con perspectivas diferentes: Varlam Sha- campesino tradicional, y es una persona lamov, quien en sus cuentos breves, mu- que ha leído mucho. Su audiencia son los chas veces autobiográficos, describe el pobladores de la aldea, a los que presen- sufrimiento y las condiciones inhumanas ta, en forma de confrontación, a Konstan- de los campos y permite un acercamiento tin y a su esposa, candidatos a doctorado a la cotidianeidad de los mismos, y Sergei que regresan de la ciudad. Les hace una Dovlatov, que asume la postura del guar- serie de preguntas provocadoras que, dián de los campos. obviamente, no pueden contestar. Los El proyecto estalinista de colectivi- protagonistas de Shukshin son gente zación e industrialización masiva fue muy rara, extraña, que vive entre dos mundos, criticado, pero esta crítica fue suprimida como Gleb, y no se integran a ninguna ferozmente en las purgas.19 En este con- parte. Hay una noción de lo carnavalesco texto se construyeron los temidos cam- en su literatura: la jerarquía normal está pos de labor, los Gulags, a donde fueron vuelta de cabeza, todo está al revés. Es- enviados los prisioneros políticos y los ta idea se relaciona con el humor y con la criminales. De hecho, el exilio en Siberia comedia, o bien, con la igualdad absolu- tiene tradición desde el siglo xix, Dosto- ta, un estado utópico. Los protagonistas, yevski mismo purgó una pena en un campo Gleb y Konstantin, no son simpáticos, son siberiano. Varlam Shalamov (1907-1982), personajes en transición, que provocan famoso por sus Cuentos de Kolyma, fue una sensación de desarraigo, de crisis exis- arrestado en 1929 cuando estudiaba leyes tencial. Mientras que en la literatura del en la Universidad de Moscú y sentenciado Realismo Social había una clara distinción 19 En las purgas de los años treinta se suprimió una buena parte de la comandancia del Ejército Rojo y 18 Vasily Shukshin, Cutting them down to size, en también de los miembros fundadores del Partido Stories from a Siberian Village, translated by Lau- Comunista y de los antiguos compañeros de la ra Michael and John Givens, with a foreword by primera hora de la Revolución, acusados de trai- Kathleen Parthé, pp. 21-29. ción a la patria y de confabularse con el fascismo. 61 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger a tres años en un campo en los Urales por dentro. Nunca fueron publicados en la su intento de distribuir una carta supri- Unión Soviética.21 mida que Lénin había escrito antes de En su cuento “Berries” (Moras)22 re- su muerte en que recomendó remover a lata cómo un prisionero, para obtener Stalin de su puesto como Secretario Ge- un poco más de pan, recoge moras. Está neral del Partido. En 1932 regresó a Mos- acompañado por el narrador quien, el día cú, donde trabajó como periodista y anterior, había atraído sobre sí el enojo de escribió cuentos. En 1937 fue arrestado uno de los guardias porque, extenuado, nuevamente y enviado a Kolyma, el enor- dejó caer un leño y por debilitamiento me imperio de campos de trabajo en el ya no lo pudo alzar. Después del trabajo noreste de Siberia. En 1943 se agregaron extenuante, los prisioneros tenían que otros diez años a su pena por “propagan- recoger madera para la calefacción y la da anti-soviética”; su crimen consistía en cocina. El guardia lo perseguía, pero su haber afirmado que el émigré Iván Búnin compañero, ávido de la fruta, transgre- era un “clásico de la literatura rusa”. En dió el límite fijado por los vigilantes. 1953 se le permitió salir de Kolyma y Sonaron dos tiros y los vigilantes asesi- regresó a Moscú en 1956. Solshenitzyn naron al compañero por esta transgre- dijo que su experiencia de los campos de sión nimia, no sin decir al narrador que les trabajo forzado era más larga y amarga hubiera gustado ir por él. que la suya y que tocó el piso de la bru- Sergei Dovlatov (1941-1990), en sus talización y desesperación de la vida en los relatos, asume la postura del guardia, de campos.20 Al leer los Cuentos de Kolyma, su desesperación, de su vacío existencial, el lector puede tener la impresión de que de su hastío, y de su sadismo. Dovlatov no solo es una descripción de las vivencias pudo publicar prácticamente nada en la personales de Shalamov. Pero no es po- Unión Soviética. Se exilió en 1978 en los sible trazar y abarcar todo el mundo de Estados Unidos, donde su obra fue pu- un superviviente. El Gulag como sistema blicada, tanto en ruso como en traduc- significa una crítica de Stalin. Mientras ciones al inglés. Él veía este éxito con que Solshenitsyn en el Archipiélago Gu- ambivalencia porque sentía que había lle- lag, habla sobre todo de la vida interior gado muy tarde.23 Dovlatov es considerado y el pasado de los prisioneros, Shalamov cuenta minuciosamente el sufrimiento físico. En el cuento “Moras” relata la arbi- 21 trariedad de los vigilantes, el ansia por La literatura publicada en la Unión Soviética tenía que ceñirse a los códigos y cánones estrictos de la mejorar un poco la situación alimenticia Unión de Escritores Soviéticos que decidían si las y la brutalidad del trato. Precursor famo- obras se acoplaban a los criterios y lineamientos so de este género en el siglo xix es Dos- del Partido.22 Varlam Shalamov, “Berries”, Robert Chandler, op. toyevski con sus Memorias de una casa de cit., pp. 320-323. muertos; Shalamov en sus Kolyma Tales 23 Cf. una reseña en The New York Review of Books, describe la arbitrariedad, el hambre, las dedicada a este escritor: Masha Gessen, Pushkin Hills by Sergei Dovlatov, translated from the enfermedades, la desesperación desde Russian by Katherine Dovlatov, with an afterword by James Wood, en The New York Review of Books, May 22-June 4, 2014, volume LXI, number 9, pp. 20 Waegemans, op. cit., p. 529 ss. 16-17. 62 El cuento ruso desde 1917 disidente, aún cuando sus obras no contie- voca la ira del mayor, se le manda al tribu- nen ataques sistemáticos contra el sis- nal y, posteriormente, a la prisión. Sólo tema. Fue perseguido en la Unión Soviéti- el cinturón del oficial con que Dovlatov ca por poseer lecturas prohibidas y, en fue herido y que Churilin, hábilmente, ha- la jerga socialista, por “parasitismo”, es bía intercambiado en la enfermería, es el decir, alcoholismo y desempleo. Fue pu- único recuerdo que le queda a Dovlatov, blicado justo antes del capítulo final de la quien jamás ha vuelto a ver a Churilin ni Unión Soviética. Con un éxito tardío en los al prisionero supuestamente loco. Dovla- Estados Unidos, en los ochenta. Fue muy tov tiene un sentido de humor negro, no popular en la Unión Soviética en los años tiene nociones abstractas, ve el mundo noventa. Es el primero de los escritores fragmentado, por absurdo. La deshumani- rusos en usar la jerga urbana, y muchas zación a la que llevan los campos es otro alusiones literarias no identificadas, ahora tópico frecuente en la literatura de Dovla- parte del lenguaje cotidiano ruso, se de- tov. Solshenitsyn y Shalamov diferencian ben a su obra.24 Muchos de sus cuentos entre prisioneros políticos y criminales, y tienen un trasfondo autobiográfico, co- Shalamov sostiene que los guardias son mo es el caso de la antología The Suitcase agentes deshumanizantes, sin embargo, que, supuestamente, contiene los obje- Dovlatov dice que el infierno está dentro tos personales que el escritor lleva en su de nosotros. emigración. Uno de los relatos “The Offi- En 1985, Gorbachov, secretario ge- cer´s Belt”25 tematiza la reversibilidad en- neral del Partido Comunista, se abanderó tre el guardia y el prisionero. Un guardia para reformar el sistema, renovar la so- despierta, con la cabeza y el brazo ven- ciedad y criticar los errores de la produc- dados, después de un exceso alcohólico, ción. Una consecuencia de ello fue el en la enfermería del campo. Poco a po- debilitamiento del control ideológico co recuerda los acontecimientos del día sobre la literatura, es decir, de la censura. anterior. Junto con otro guardia tenía que Ahora sí se publica a Shalamov, a Solshe- llevar a un prisionero enloquecido, o nitsyn y a otros que anteriormente no se que fingía la locura, a la estación psiquiá- habían publicado. En el mercado, ahora trica para que se le practicaran los estu- regido por criterios comerciales, apare- dios pertinentes. En el camino, los guardias cían nuevos temas y obras de no-ficción se abastecen de alcohol, se emborra- y de periodismo. En este momento his- chan y Churilin, el otro guardia, bajo los tórico resultaba atractivo presentar, con efectos del alcohol, golpea a Dovlatov, el un naturalismo oscuro, el lado feo de la yo-narrador, con la hebilla de su cinturón vida, como la prostitución y la adicción a reforzada, un arma mortal. Dovlatov lo las drogas.26 En 1991 colapsó la Unión So- perdona para que Churilin pudiera salir vietica y se disolvió. Soviet devino en un absuelto. A la hora de presentarse ante el Consejo de los Camaradas, Churilin pro- 26 Antes se enfatizaba la función ennoblecedora de 24 Ibid., p. 16. la literatura, que debía presentar imágenes posi- 25 Sergei Dovlatov, “The Officer´s Belt”, Robert Chan- tivas y a la que se adjudicaba, sobre todo, una dler, op. cit., pp. 363-373. función educacional. 63 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger concepto ideológico, y se empezó a hablar no se descubre su presencia. Al llegar el de literatura rusa. invierno, el esposo le pide a la esposa en- Liudmila Petrushevskaya publicó en terrar el traje de aviador que habían 1990 Vivía una mujer que trató de matar al dejado en el bosque. Dice que no le puede hijo de su vecina.27 Es la primera escrito- ayudar porque se siente demasiado débil. ra que presentamos y me gustaría dar su La mujer trabaja tres horas cubriendo la contexto social y político. Petrushevskaya fosa con tierra, y cuando voltea, su esposo es una figura de transición. En la literatura ha desaparecido. Llegando a casa, en la rusa tenemos nombres destacados de noche, durante el sueño, le dice: “Gracias escritoras como las poetas Achmatova y por haberme enterrado al fin.” El esposo Tsvetaeva y la novelista Teffi. A diferencia era desertor y enterró el carnet del partido, de Europa occidental y de los Estados la mayor traición concebible. Vuelven a Unidos, las escritoras soviéticas no se aparecer las partes suprimidas que no identificaban con una perspectiva de gé- pueden ser silenciadas. Los muertos re- nero, porque, decían, aspiraban a la uni- gresan para terminar lo inconcluso. Los versalidad. Petrushevskaya, al principio, ochenta constituían en la literatura rusa no era la excepción. Con la perestroika un reto para las explicaciones racionales. llegaron ideas occidentales a la Unión So- Regresa lo que ha sido reprimido, en la viética, y Petrushevskaya empezó a asu- categoría de Sigmund Freud das Unheim- mirse como escritora feminista a finales liche (lo funesto), así como el doble, el de los ochenta. Con aspectos de suspense Doppelgänger, que indica una identidad o de terror evoca la vida doméstica de inestable. Por la represión política que- los suburbios de las grandes ciudades y daban sepultados los crímenes, pero aho- mete en sus cuentos elementos del fol- ra salen a la vista. El Estado, durante el clor urbano. En la dimensión supranatural periodo soviético, ha sido frágil, como reinan el horror, la violencia y lo criminal. muestran los acontecimientos de glas- Los cuentos tienen un setting realista con nost. Putin dice que el final de la era so- detalles específicos. En Petrushevskaya, viética era la mayor catástrofe geopolíti- lo sobrenatural es una metáfora para una ca de nuestro tiempo, no el holcausto, ni alteración psicológica, resultado, por la bomba atómica, frase que expresa la ejemplo, de la guerra, y a menudo tema- verdad para mucha gente en Rusia. tiza la interacción entre vivos y muer- Para finalizar este recorrido quiero tos. Incidente en Sokolniki relata cómo presentar a un escritor postmoderno, Víc- una mujer entierra a su esposo, pero al tor Pelévin, cuyos libros son un éxito de regresar del funeral, el esposo está en su ventas. Su obra es lúdica, y se disuelven los casa. La mujer se asusta porque piensa límites entre lo real y lo inventado, entre en los vecinos, pero ya que es guerra y el sujeto y el objeto. poca gente se quedó viviendo en Moscú, Su cuento “Nika” evoca un amor pa- sado en la descripción cariñosa de un ser amado que finalmente, para sorpresa del 27 Ludmilla Petrushevskaia, There Once Lived a Wo- lector, resulta ser un gato. ¿Por qué se man Who Tried to Kill Her Neighbour´s Baby: interesa Pelévin por la perspectiva del Scary Fairy Tales, selected and translated with an introduction by Keith Gessen and Anna Summers. gato? Características de un gato son la 64 El cuento ruso desde 1917 indiferencia, el desapego, la deslealtad y para los escritores porque, de repente, la relajación. La actitud del gato hacia la perdieron su peso político. La noción rusa propiedad es desinteresada. El narrador, del postmodernismo consiste en la crea- en cambio, acumula su experiencia vital en ción de imágenes de simulacro. Se usan la coleccción de objetos. El cuento de Pe- esas imágenes para mostrar que lo que lévin insinúa la cultura de los émigré vemos no es real. Se presenta el “juego” (Nabókov, Búnin...). El nombre del perro del texto, es decir, las ramificaciones que, finalmente, mata al gato y todo lo ontológicas del mundo creativo forman la que representa, es Patriot. El texto alude base del juego narrativo. a un libro de mamuts, publicado en Ale- mania Oriental. La civilización de los ca- zadores de mamuts ya no existe, igual Conclusión que la Unión Soviética.28 La inestabilidad del sentido en el postmodernismo se Este recorrido por la literatura rusa/so- asocia con la de las estructuras políticas viética del siglo veinte fue, simultánea- y filosóficas de los noventa. Pelévin des- mente, un esbozo de la historia de este cribe el final del periodo soviético, aún país y cómo ésta se refleja a través de la cuando no es consciente de ello. El na- literatura. Literatura e historia –dos ca- rrador del cuento es un intelectual anóni- tegorías que mantienen entre sí un nexo mo en tensión social y cultural con Nika. insoslayable y del cual una ilumina a la Animales como protagonistas de relatos otra. Hemos dado cuenta desde las efe- también aparecen, por ejemplo, en Kafka, mérides de la vida burguesa y su futili- Forschungen eines Hundes29 y Pelévin, La dad en la literatura de Iván Búnin, para vida de los insectos30. La identidad se cues- pasar a la agitación y celeridad que do- tiona, se observa una inestabilidad en el minaban la sociedad soviética en los años borde entre lo humano y lo animal, la di- veinte a través de los skaz veloces de Mi- mensión de género y la cultura como mar- khail Zoshchenko. La consolidación del cador de clase. La intertextualidad que proyecto socialista bajo Stalin y sus con- maneja Pelévin alude a Búnin, Gadzanov, tradicciones entre lo deseable y lo reali- Blok y Nabókov. zable se mostraron en el Río Potudan de En la Unión Soviética se persiguió a Andrei Platonov, a través de las heridas los escritores porque eran importantes que dejó una sociedad en guerra civil y como hacedores de la opinión pública. Al sus intentos de crear una nueva imagen final de la era soviética surgió otra clase ideal del ser humano. Simultáneamente, de gente, lo que significaba un choque la emigración tenía un peso importante y Nabókov da testimonio de ello; su re- construcción del pasado a través del tra- 28 Los British Fabians eran ingleses, quienes, en los bajo de la memoria y del recuerdo, ancla años treinta del siglo veinte, viajaron a la Unión la identidad del émigré en una delicado Soviética y la consideraban una nueva civilización. 29 Franz Kafka, Forschungen eines Hundes, en Franz equilibrio donde el regreso a la verdad, es Kafka, Sämtliche Erzählungen, pp. 323-354. decir, a la matria, está vedada. La Gran 30 Wiktor Pelewin, Das Leben der Insekten. Aus dem Guerra Patria dejó infinitas heridas abier- Russischen übertragen von Andreas Tretner. Leip- zig, Reclam, 1997. tas en la sociedad soviética, y Aleksei Tols- 65 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Christine Hüttinger toi cumple con la tarea asignada a los Pushkin to Buida. London, Penguin escritores de curar las almas heridas. Un Books, 2005. aspecto peculiar de la literatura soviética Gladkov, Fiodor. Cemento. Traducido del es la tematización de los campos de la- ruso por Luis Abollado y Arnaldo bor forzada, los Gulags, testimonio de Azzati. Moscú, Editorial Raduga, s.f. ello son los textos de Varlam Shalamov Kafka, Franz. Forschungen eines Hundes. y Sergei Dovlatov. El lenguaje rural y la Franz Kafka, Sämtliche Erzählungen, reivindicación del campo se presenta a Frankfurt/Main, Fischer, 1982. través del texto irónico de Vasily Shuk- Kelly, Catriona. Russian Literature. A Very shin. Finalmente, se incorporan escritores Short Introduction. Oxford, Universi- que tuvieron éxito después del desmoro- ty Press, 2001. namiento de la Unión Soviética, Liudmila Nabókov, Vladimir. Primavera en Fialta. Petrushevskaya con su incorporación de Vladimir Nabókov. Cuentos comple- lo funesto que irrumpe en la cotidianei- tos. María Lozano (trad.). Madrid, dad de la gente. Víctor Pelévin hace una Alfaguara, 2001. referencia intertextual a los escritores Pelewin, Wictor. Das Leben der Insekten. émigré, Búnin y Nabókov, y sus textos Aus dem Russischen übertragen von lúdicos juegan con diferentes niveles de Andreas Tretner. Leipzig, Reclam, percepción e interpretación. La literatura 1997. rusa, por mucho tiempo considerada co- Pelevin, Víctor. Omon Ra. Translated from mo de segunda por los postulados del the Russian by Andrew Bromfield. canon del Realismo Socialista, cuenta con New York, New Directions Book, voces portentosas que narran, también 1998. en contrasentido, la historia de su inmen- . The Blue Lantern. London, Fa- so país. ber, 2001. Petrushevskaia, Ludmilla. There Once Li- ved a Woman Who Tried to Kill Her Bibliografía Neighbour´s Baby: Scary Fairy Tales. Selected and translated with an in- Brown, Clarence (ed.). The Portable Twen- troduction by Keith Gessen and Anna tieth-Century Russian Reader. London, Summers. London, Penguin, 2009. Penguin Books, 1985. Platonov, Andrei. The River Potudan. An- Bunin, Ivan. “The Gentleman from San drey Platonov, The Return and Other Francisco”. Robert Chandler (ed.). Stories. Robert and Elizabeth Chan- Russian Short Stories from Pushkin to dler y Angela Livingstone (trad.). Buida. London, Penguin Books, 2005. London, Harvill, 1999. Chandler, Robert (ed.). Russian Short Sto- Shalamov, Varlam. “Berries”. Robert ries from Pushkin to Buida. London, Chandler (ed.). Russian Short Stories Penguin Books, 2005. from Pushkin to Buida. London, Pen- Dovlatov, Sergei. “The Officer´s Belt”. Trad. guin Books, 2005. por Joanne Turnbull. Robert Chan- Shukshin, Vasily. Cutting them down to dler (ed.). Russian Short Stories from siz. Stories from a Siberian Village. 66 El cuento ruso desde 1917 Translated by Laura Michael and John Hemerografía Givens, with a foreword by Kathleen Parthé, De Kalb. Northern Illinois Uni- Gessen, Masha. “Pushkin Hills”. Serguei versity Press, 1996. Dovlatov, translated from the Russian Waegemans, Emmanuel. Historia de la by Katherine Dovlatov, with an af- literatura rusa desde el tiempo de Pe- terword by James Wood. The New dro el Grande. Madrid, Ediciones In- York Review of Books. Mayo 22-Junio ternacionales Universitarias, 2003. 4, 2014, vol. lxi, núm. 9. Zoshchenko, Mikhail. The Bathhouse. Ro- bert Chandler (trad.). Robert Chan- dler (ed.). Russian Short Stories from Cibergrafía Pushkin to Buida. London, Penguin Books, 2005. Cortázar, Julio. Algunos aspectos del cuento. http://www.literatura.us/cortazar/as pectos.html (consultado 1 de mayo de 2014) Tolstoi, Aleksei. Russian Character. http:// ciml.250x.com/archive/literature/ english/alexei_tolstoi_russian_cha racter.pdf (consultado 11 de mayo de 2014) 67 Víctor toledo* Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Osip Mandelshtam: the stone in history Resumen Abstract Víctor Toledo, especialista en Filo- Victor Toledo, a specialist on Russian logía rusa con importantes recono- philology, with major recognition, cimientos, presenta un interesante presents an important and scholar- y erudito estudio analítico sobre la ly analytical study on the work of obra de Osip Mandeshtam. Acom- Ossip Mandeshtam. This text is fo- paña a este texto la traducción al llowed by the Spanish translation of español de una selección de poesía a selection of poetry by the Russian del escritor ruso, traducción con pro- writer with a deep knowledge on fundo conocimiento sobre la obra the poet’s work. del poeta. Key words: Osip Mandelshtam, Ru- Palabras clave: Osip Mandelshtam, ssian poetry, nineteenth-twentieth cen- poesía rusa, siglo xix-xx, Filología rusa tury, Russian philology Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 67-87 Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 28/01/15 * Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 68 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia La obra poética de Osip Mandelshtam1 de la poesía, de su teoría, un bardo de se despliega en tres libros principales: la poética. Piedra (1908-1915), Tristia (1916-1920), En nuestro escaldante scald –en es- y Poemas de los años 1921-1925. Además ta ardiente llaga de “ternura estigia”, de de los Cuadernos de Moscú (1930-1935), la plenitud vital, original, clásico, y recón- los Cuadernos de Voronezh (1935-1937), los dita, brillantemente romántico–, el sen- poemas para niños y poemas en broma. tido y la música van unidos: en los poetas Fue gran traductor (del alemán y de las más altos el significante y significado más lenguas del Cáucaso: armenio, grusino, fino y rotundo, más agudo y revelador, entre otras. Cuando se agotaba su veta se da a través de la música, armonía in- universal acudía a estas fuentes para re- troducida por el ritmo: música pura la de cuperarla), ensayista y crítico de poesía: Mandelshtam, música honda del Leteo y destaca su trabajo Conversaciones sobre del Renacimiento, música de las aónides, Dante.2 cósmica o terrible, imágenes pensantes, Más que poeta de la simple libertad prístina memoria colectiva, ritmo de lo (como cuando se habla de memoria y de sagrado, profunda esencia de la cultura Memoria3 –en el sentido platónico, verbi occidental y del iluminante mito: mi asom- gratia: “cuando leemos sólo recordamos”– bro y descubrimiento es aún mayor al esta Memoria mayor, “el hondo canto traducirlo: es de las poesías más bellas, de la tribu”, es la fundación de la época entrañables y profundas que he leído. Su fraternal: ya relacionada íntimamente con travesía poética es el gran viaje arquetípi- la musa que sopla al oído el viento divi- co al inframundo, el mismo de Deméter, no), es el poeta de la libertad absoluta: me Perséfone, Teseo y los gemelos de Xibalbá. refiero a su búsqueda de la trascendencia Mandelshtam es un verdadero gran poe- del hombre, al intento preciso de la rup- ta universal. Y por esto un pionero de la tura de los límites humanos, a la supera- búsqueda de la lengua original a través de ción de la historia y el tiempo, aunque la poesía. asumiendo cabalmente, poéticamente, el Mandelshtam nació en Varsovia, en contexto de su tiempo, dramático y he- 1891, pero en su infancia se trasladó con roico. Es de los primeros en poetizar sobre sus padres a San Peterburgo, para llegar las lenguas. Y alcanzando la cumbre de la a ser uno de los más colosales poetas ru- más alta tradición poética, la poesía pre- sos. Para algunos, como Joseph Brodsky, hispánica y la hölderliana, es un poeta es el más grande poeta de su tierra; para mí, junto con Barís Pasternak, lo es, en lo que corresponde –por lo menos– al siglo 1 Mantenemos las transliteraciones del autor, que que se ha ido con sigilo. no siempre corresponden a transcripciones de uso frecuente. [N. del editor] Perteneció a la escuela akmeísta de 2 Traducción del francés de Marilyn Contardi y Ce- San Peterburgo, junto con Ana Axmáto- cilia Becerro. va y Nicolaí Gumiliov, entre otros. El pe- 3 Ver referencias en el prólogo de Joseph Brodsky que citamos aquí casi completo (intercalado) por netrante reflejo de la poesía del Báltico parecernos imprescindible. Hay otro importante se forjó en los preceptos de esta escuela ensayo de Brodsky: “El poeta, la amada y la mu- formalista de Leningrado –hoy, otra vez sa”, sobre el tema de la memoria y la inspiración, Vuelta, núm. 206, pp. 13-17. Sankt Peterburgo (la más formalista del 69 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo universo creo yo)–, que exigía la mayor de transmitir en sus dos primeras reco- profundidad filosófica y el más alto rigor pilaciones era la sensación de una exis- conceptual unidos a la forma más trans- tencia sobresaturada, para lo cual esco- parente (los akmeístas o acmeístas, del gió como medio la representación de griego akmé: punta. En medicina es el pe- un tiempo sobrecargado. Sirviéndo- riodo de mayor intensidad de una en- se de todo el poder fonético y alusivo de fermedad). Los acmeístas reaccionaron las palabras, la poesía de Mandelstam contra el simbolismo “decadente” de So- expresa en este período la dilación, la loviov, Annesky, Ivanov, Briusov, Sologub, sensación viscosa del paso del tiempo. Y Bieli y Balmont, entre otros. Buscaban un puesto que lo consigue (como siempre), mayor compromiso con la historia y la el efecto es que el lector se da cuenta de sociedad, y pusieron más atención al esti- que las palabras, las letras incluso –y de lo y a la claridad de la expresión. manera especial las vocales–, son casi Como Mandelshtam era también el palpables vasijas de tiempo. más cosmopolita, “el poeta de la civiliza- Por otra parte, su actitud no es la ción”, definió a este movimiento funda- de búsqueda de los días pasados, con su mental como “la nostalgia de una cultu- escudriñamiento obsesivo para recupe- ra mundial” y Joseph Brodsky –que tuvo rar y reconsiderar el pasado. Mandelstam a éste como su principal maestro– como rara vez vuelve la vista atrás en un poe- “una versión rusa del helenismo”. ma; él está totalmente en el presente, en ese mismo momento, que hace continuo Escribir es literalmente un proceso exis- y que dilata más allá de su límite natural. El tencial […] La que dicta un poema es la pasado, ya sea personal o histórico, está lengua, y la voz de la lengua es lo que en la misma etimología de las palabras. conocemos con los apodos de Musa o de Pero, por muy antiproustiano que sea Inspiración. Mejor será, pues, que no su tratamiento del tiempo,4 la densidad hablemos del tema del tiempo en la poe- sía de Mandelstam, sino de la presencia 4 “Simplemente cuatro versos: del tiempo en sí, como entidad y como tema, aunque sólo sea porque el tiem- Y envaradas golondrinas de redondas cejas (a) po tiene su puesto dentro de un poema volaron (b) desde la tumba hasta mí para decirme que bastante han descansado en su (a) y es una cesura. [fría Porque sabemos perfectamente cama de Estocolmo (b) bien que Mandelstam, a diferencia de Imagínese un anfíbraco con rima alterna (a b a b). Goethe, en ningún momento exclama: La estrofa es una apoteosis de la reestructuración “¡Oh, momento, detente! ¡Eres tan her- del tiempo. Por algo la lengua es de por sí un pro- moso!”, sino que trata simplemente de ducto del pasado. El retorno de esas envaradas golondrinas implica tanto el carácter recurrente de ampliar su cesura, y lo que es más, no su presencia como el del propio símil, ya sea como lo hace tanto por la particular belleza pensamiento íntimo, ya como una frase hablada. o ausencia de belleza de ese momento; También, “volaron... hacia mí” sugiere la idea de primavera, del retorno de las estaciones. “Para de- su preocupación (y posteriormente su cirme que bastante han descansado” sugiere tam- técnica) es totalmente diferente. Lo que bién el pasado: el pasado imperfecto, puesto que el joven Mandelstam estaba tratando no va acompañado. Y después, el último verso hace un círculo completo, porque “de Estocolmo” 70 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia de su poesía tiene afinidades con la gran Pero la naturaleza una vez al año prosa del francés. En cierto modo, es la se baña en la amplitud como en los misma guerra total, el mismo ataque [metros homéricos, frontal pero, en este caso, un ataque al igual que una cesura, bostezo del día. presente y con recursos de diferente naturaleza. La importancia de esta resonancia griega Tiene una extrema importancia ob- es múltiple. Podría tratarse de un pro- servar, por ejemplo, que en casi todos blema puramente técnico, pero el hecho los casos, cuando Mandelstam trata este es que el verso alejandrino es extrema- tema del tiempo, recurre a un verso fuer- damente afín al hexámetro, la madre de temente cesurado, que tiene resonancias todas las Musas fue Mnemosina, la Musa del hexámetro tanto en su ritmo como de la Memoria, y para que un poema (ya en su contenido. Se trata generalmente se trate de una poesía breve o de un poe- de un pentámetro yámbico, que se des- ma épico) pueda sobrevivir, tiene que ser liza en el verso alejandrino, y siempre memorizado. El hexámetro constituía un hay una paráfrasis o una referencia di- excelente procedimiento mnemotécni- recta a alguna producción épica de Ho- co, aunque sólo fuera porque era tan mero. Este tipo de poema se desarrolla, pesado y tan diferente del habla coloquial por norma, en algún sitio próximo al mar, de cualquier público, incluida la de Ho- lo que directa o indirectamente evoca mero. Así es que, haciendo referencia a el ambiente de la Grecia antigua. Esto es este vehículo de la memoria dentro de así, en parte, por la consideración tradi- otro –es decir, dentro del verso alejan- cional de la poesía rusa de que Crimea y drino–, Mandelstam, al mismo tiempo el Mar Negro constituyen la única apro- que produce una sensación casi física de ximación a mano del mundo griego, del túnel del tiempo, crea el efecto de un que aquellos lugares –Táuride y Ponto movimiento dentro de otro, de una ce- Euxino– eran los arrabales. Tómense, por sura dentro de una cesura, de una pausa ejemplo, poemas como “El río de miel do- dentro de una pausa, lo que, después de rada fluía tan lento...”, “Insomnio”, “Ho- todo, es una forma de tiempo, por no mero”, “Velas hinchadas y tensas...” y decir su significado: si esto no consi- “Hay oropéndolas en bosques y durade- gue detener el tiempo, por lo menos lo ra longitud de vocales”, donde aparecen enfoca.5 estos versos: 5 “No es que Mandelstam haga esto de una manera consciente, deliberada, ni que éste sea su propó- sito básico al escribir un poema, sino que lo hace de una forma espontánea, en las oraciones subor- dinadas, mientras escribe (a menudo acerca de (en ruso es un adjetivo) presenta la alusión velada otra cosa), nunca escribiendo para sentar este a Hans Christian Andersen y a su cuento infantil principio. La suya no es una poesía tópica. La poe- sobre la golondrina herida que pasa el invierno en sía rusa no es, en conjunto, excesivamente tópica. la madriguera del topo y que, una vez curada, vuela Su técnica básica consiste en dar un rodeo, en a casa. Todos los niños de Rusia conocen el cuento. enfocar el tema partiendo de diferentes ángulos. Joseph Brodsky, “El hijo de la civilización”, prólogo El tratamiento escueto del tema, tan caracterís- a Tristia y otros poemas, traducción de Jesús García tico de la poesía en inglés, por lo general se ejer- Gabaldón. cita en uno u otro verso, después de lo cual el poeta 71 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo Grecia estuvo siempre presente, al igual que Roma, la Judea bíblica y la Cris- tiandad. Las piedras angulares de nues- Cristiandad– debían ceder el paso a la ‘cuestión’ tra civilización son vistas en la poesía del horror existencial desnudo y de una aterradora aceleración espiritual, la pauta de la interacción, de Mandelstam aproximadamente de la de la interdependencia de aquellos dos reinos misma manera que las ha tratado el tiem- todavía se hace más obvia y más densa. po: como una unidad y dentro de su uni- “No es que Mandelstam fuera un poeta ‘civilizado’, sino más bien que era un poeta de la civiliza- dad. Declarar a Mandelstam adepto de ción y para la civilización. En cierta ocasión, al serle cualquiera de estas ideologías (y de ma- preguntado que definiera el acmeísmo movimien- nera especial de la última) no sólo es to literario al que pertenecía–, respondió: ‘nostal-gia de una cultura mundial’. Ese concepto de una reducirlo a miniatura sino distorsionar su cultura mundial es marcadamente ruso. Debido a perspectiva histórica o, mejor, su paisaje su situación (ni Oriente ni Occidente) y a lo imper- histórico. Desde el punto de vista temá- fecto de su historia, Rusia ha padecido siempre una sensación de inferioridad cultural, por lo menos en tico, la poesía de Mandelstam repite el relación con Occidente. De esa inferioridad sur- desarrollo de nuestra civilización: fluye gió el ideal de una cierta unidad cultural y una hacia el norte, pero desde su mismo ini- posterior voracidad intelectual frente a todo lo que procediera de aquella dirección. En cierto sentido, cio hay en esta corriente ríos paralelos es una versión rusa del helenismo y, en este senti- que mezclan sus aguas.6 do, la observación de Mandelstam con respecto a la ‘palidez helenista’ de Pushkin no es ociosa. ”El mediastino de este helenismo ruso fue San Pe- tersburgo. Tal vez el mejor emblema de la actitud de pasa a ocuparse de otra cosa; rara vez persis- Mandelstam frente a esa llamada cultura mundial te en todo un poema. Los tópicos y conceptos, podría ser aquel pórtico estrictamente clásico del prescindiendo de la importancia que puedan te- Almirantazgo de San Petersburgo decorado con ner, no son sino material, como palabras, y están relieves de ángeles con sus trompetas y coronado siempre presentes. La lengua tiene nombres para por una aguja dorada con la silueta de un velero en todos ellos y el poeta, ya se sabe, domina la len- su extremo. gua.” Joseph Brodsky, loc. cit. “Para entender mejor su poesía, el lector extranjero 6 Ibid. “Hacia los años veinte, los temas romanos quizá debería tener presente que Mandelstam era van sustituyendo las referencias griegas y bíblicas, judío y que vivía en la capital de la Rusia Imperial, en gran medida como resultado de la creciente cuya religión dominante era la ortodoxa, cuya es- identificación del poeta con el predicamento ar- tructura política era esencialmente bizantina y cuyo quetípico de ‘un poeta contra un imperio’. Sin alfabeto fue concebido por dos monjes griegos. embargo, lo que dio origen a este tipo de actitud, Hablando desde el punto de vista histórico, donde dejando aparte los aspectos puramente políticos se dejaba sentir con más fuerza esta mezcla or- de la situación que reinaba en Rusia en aquella gánica era en San Petersburgo, que se convirtió época, fue la estimación que hizo Mandelstam en hornacina escatológica de Mandelstam, ‘tan de la relación entre su propia obra y el resto de familiar como las lágrimas’, para el resto de su no la literatura contemporánea, así como con el am- muy larga vida. biente moral y las preocupaciones intelectuales ”Pero lo suficientemente larga para inmortalizar del resto de la nación. La degradación moral y ese lugar y, si su poesía ha sido calificada a veces mental de esta última fue lo que dio pie a ese de ‘petersburguiana’, existe más de una razón para propósito imperial, y en cambio sólo fue una ma- considerar esa definición exacta y elogiosa. Exacta nera de dar alcance a algo, nunca una ocupación porque, aparte de ser la capital administrativa del del poder. Incluso en Tristia, el más romano de imperio, San Petersburgo era también el centro sus poemas, donde el autor bebe evidentemente espiritual del mismo y, a principios de siglo, allí del exiliado Ovidio, se puede descubrir una cierta confluían los ramales de aquella corriente, de la nota patriarcal hesiódica, dando a entender que misma manera que confluyen en los poemas de toda la empresa es vista a través de un prisma Mandelstam. Elogiosa porque tanto el poeta como griego. Más adelante, en los años treinta, durante la ciudad se aprovecharon, en cuanto a significado, el período conocido con el nombre de Voronezh, de esta confrontación. Si Occidente era Atenas, en cuando todas esas cuestiones –incluida Roma y la los años diez del presente siglo San Petersburgo 72 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Mandelshtam, por sus poemas satí- tad, un acto ético; en mi opinión, el poe- ricos contra Stalin –Acero– (la gota que ma fue consecuencia lógica de la vida y derramó la copa sangrienta del tirano obra de O.M.7 fue “El montañés del Kremlin”), fue con- denado a un campo de concentración en Barís Pasternak –decíamos– se aterraba la región de Kolimá (como el nombre de y reprendía al amigo cuando Mandelsh- nuestro Estado), donde murió en 1938 a tam (que además de haber sufrido ya la edad de 47 años. una deportación, recibía severas adver- Barís Pasternak se horrorizó cuando tencias del gobierno de las cuales, has- aquél leyó este poema ante el público ta entonces, había salido bien librado) moscovita (que posteriormente causó la leía en público sus poemas antiesta- muerte de muchos –aún oficiales del ejér- linistas. Osip se mostraba como arrojado cito soviético– al recitarlo de memoria). kamikaze. Es legendario el telefonazo de Parecía buscar un suicidio de alto simbo- Stalin a Pasternak, donde el dictador le lismo heroico: anteriormente había sufri- pregunta con insistencia al poeta mos- do prisión y destierro por otros poemas covita si el piter (de peterburgués) era ofensivos contra el dictador, pero el ose- un gran poeta. En la ley del Caúcaso te, el infame oso de Osetia, su región –Stalin era hijo de madre grusina y padre natal, temía ejecutar al poeta, no olvida- asetino– pesaba la maldición sobre el que ba que asesinar a un escaldo, según la se atreviera atentar contra un poeta, por tradición del Cáucaso –donde un poe- eso Stalin, quien era muy supersticioso, ta era un profeta, por lo tanto un ser sa- le daba vueltas y vueltas, desesperado, a grado, un vate– le acarrearía el peor de su venganza.8 los destinos. No obstante, como regla, los poetas disidentes eran desterrados hacia esta lejanía recóndita del tiempo, des- de Pushkin y Lermontov, dominada por excelsas montañas y las más intensas 7 Tatiana Bubnova, Contrapunto a cuatro voces en cañadas. El poeta recibía en cambio el más los caminos del aire. Pequeña antología de cuatro alto de los premios: regresaba cargado poetas rusos. 8 con todo el oro del firmamento, brillan- No obstante, dice Brodsky que, “al igual que [el jilguero], se convirtió en blanco de toda clase de do en sus versos que se habían hecho piedras, arrojadas contra él a manos llenas por su más profundos. Según su viuda, Nadezhda madre patria. No es que Mandelstam se opusiera Mandelshtam: a los cambios políticos que se estaban operando en Rusia, pero su sentido de la mesura y su ironía bastaban para reconocer la calidad épica de toda La muerte de una artista no es una ca- la empresa. Por otra parte, era una persona paga- sualidad, sino un último acto de creación namente animada y, por otra parte, los tonos que-jumbrosos habían sido completamente usurpados que ilumina, como un haz luminoso, to- por el movimiento simbolista. Desde principios de do el camino de su vida... su poema sobre siglo, además, el aire se había llenado de rumores Stalin de 1934 fue un ejercicio de volun- acerca de una redistribución del mundo, por lo que cuando se produjo la Revolución, casi todo el mun- do tomó lo ocurrido por lo deseado. Quizá la de Mandelstam fue la única respuesta sobria a los era Alejandría.” Brodsky, “El hijo de la civilización”, acontecimientos que estremecieron al mundo e loc. cit. hicieron bailar la cabeza a más de uno: 73 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo Bien, intentemos el incómodo, el inconveniente, ma de esa era no tan nueva. En lo tocante a ese el chirriante giro del timón... punto, había un verso mucho más desolador en el (“El crepúsculo de la libertad”) poema titulado ‘Ariosto’ escrito en un momento anterior de aquel mismo año (1933): ‘El poder es ”Pero las piedras ya volaban y también el pájaro. repulsivo como los dedos del barbero...”. Y había Sus trayectorias mutuas están totalmente regis- muchos más, pese a lo cual pienso que, por sí so- tradas en las memorias de la viuda del poeta y los, aquellos comentarios negativos no invitarían a ocupan dos volúmenes […]. Las memorias de la poner en marcha la ley de la aniquilación. viuda de Osip Mandelstam se ocupan precisamen- ”La escoba de hierro que estaba moviéndose so- te de esto: de las nueve décimas partes [de la bre Rusia no podía haberlo descuidado de haber obra]. Iluminan la oscuridad, llenan los vacíos, sido simplemente un poeta político o un poeta eliminan la distorsión. El resultado neto está pró- lírico que, de manera esporádica, deja oír su voz ximo a una resurrección, salvo que todo lo que en política. Al fin y al cabo, fue amonestado y, al mató al hombre, le sobrevivió y sigue existiendo igual que otros muchos, habría podido hacer caso y ganando popularidad y es también reencarna- de la advertencia. Pese a ello, no lo hizo, porque su do y revalidado en estas páginas. Debido al poder instinto de conservación hacía mucho tiempo que letal del material, la viuda del poeta recrea estos había cedido ante su estética. Fue la intensidad elementos con la misma precaución que se em- inmensa de lirismo en la poesía de Mandelstam plea para poner una bomba. Debido a esta pre- lo que hizo que se situara al margen de sus con- cisión y debido al hecho de que a través de sus temporáneos e hizo de él un huérfano de su época, versos, de los actos de su vida y de la calidad de ‘sin casa a escala pansoviética’, puesto que el su muerte alguien generó una gran prosa, habría lirismo es la ética del lenguaje y la superioridad de que comprender al momento –incluso sin conocer este lirismo sobre cualquier otra cosa que pueda un solo verso de Mandelstam– que ése al que ser alcanzada dentro de la interacción humana, se recuerda en estas páginas es, efectivamente, cualquiera que sea su denominación, es lo que un gran poeta, dada la cantidad y la energía de los hace la obra de arte y lo que permite que sobrevi- males dirigidos contra él. va. Esta es la razón de que la escoba de hierro, cuyo ”Con todo, es importante observar que la actitud propósito era la castración espiritual de toda la de Mandelstam frente a una nueva situación his- población, no pudiera pasarlo por alto. tórica no era de franca hostilidad. En conjunto la ”Se trataba de un caso de pura polarización. Des- consideraba una forma más acerba de realidad pués de todo, la canción es tiempo reestructura- existencial, un reto cualitativamente nuevo. A par- do, hacia el cual el espacio mudo es inherente- tir de entonces, los románticos hemos tenido mente hostil. El primero ha sido representado por este concepto del poeta que arroja el guante al Mandelstam, el segundo escogió al estado co- tirano. Ahora bien, suponiendo que este momen- mo arma. Hay una cierta lógica aterradora en la to haya existido alguna vez, se trata de un acto ubicación de aquel campo de concentración don- que hoy está totalmente desprovisto de sentido: de murió Osip Mandelstam en 1938: cerca de Vla- los tiranos ya no se ponen a tiro para este género divostok, en las mismas entrañas del espacio de de enfrentamientos. La distancia existente entre propiedad estatal. Es, más o menos, el punto más nosotros y nuestros amos sólo puede ser reducida lejano al que se puede llegar desde Petersburgo por estos últimos y éste es un hecho que ocurre en dirección hacia el interior de Rusia. Y ésta es raras veces. también la altura a la que se puede llegar en poesía ”El poeta se mete en líos como resultado de su en materia de lirismo (el poema es en memoria de superioridad lingüística y por inferencia psicoló- una mujer, Olga Vaksel, que según se dice murió gica más que por su actitud política. Una canción en Suecia, y fue escrito mientras Mandelstam vi- es una forma de desobediencia política y el son de vía en Voronezh, lugar al que había sido trasladado la misma proyecta dudas sobre más gente que desde su anterior residencia de exilio, cerca de los un sistema político concreto, porque pone en en- Montes Urales, después de una crisis nerviosa) […]. tredicho todo el orden existencial. Y, además, el ”El proceso consciente de recordar resulta estar número de sus adversarios crece proporcional- profundamente arraigado en la memoria sub- mente. Supondría una simplificación pensar que consciente y crea una sensación de tristeza tan fue el poema contra Stalin lo que precipitó la rui- penetrante que es como si quien lo escucháramos na de Mandelstam. Aquel poema, pese a su poder no fuera un hombre que sufre la voz misma de destructivo, no fue sino un producto secundario su psique herida. Es evidente que este género del tratamiento que hace Mandelstam del te- de voz choca con todo, incluso con la vida del 74 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Robert Graves en La diosa blanca, refiere esta tradición antigua –el Cáucaso instrumento, es decir, del poeta. Es como Ulises aún es la Edad Media– que prohibía tocar atándose al mástil para resistirse a la llamada de su propia alma; ésta –y no sólo el hecho de a los rapsodas pues aún tenían el signo, que Mandelstam estuviera casado– es la razón el estigma de lo divino. De hecho, nun- se que se muestre aquí tan elíptico. ca se supo a ciencia cierta cómo murió ”Trabajó en poesía rusa durante treinta años y lo que realizó pervivirá mientras exista la lengua Mandelshtam, si de un infarto –por las rusa. No cabe duda de que sobrevivirá al régimen terribles condiciones del lugar– o ahogado actual de aquel país y cualquiera que le pueda por un verdugo en la taza del baño. Stalin seguir, tanto por su lirismo como por su profun- didad. Hablando con toda franqueza, yo no co- tenía un libro negro, de magia negra (re- nozco nada en la poesía mundial que pueda cién descubierto con la perestroika, en compararse a la calidad reveladora de esos cuatro los sótanos del Kremlin). En sus márgenes versos de su poema ‘Verso del soldado des- conocido’, escrito un año antes de su muerte: estaban anotados con la letra del ogro asesino, del oso asetino, en azul, los nom- Mezcla arábiga, picadillo, bres de los que debían ser silenciados a luz pulverizada por la velocidad del rayo. Con sus suelas oblicuas corto plazo y, en rojo, los que debían ser permanece el rayo en mi retina. ejecutados, borrados inmediatamente. Pero el bardo-druida9 Osip Mandel- Aquí apenas hay gramática, pero no se trata de un modelo modernista, sino que es el fruto de una shtam, en cada poema se jugaba la vida increíble aceleración psíquica que en otros tiem- –y no sólo por sus celebradas rimas con- pos fue la responsable de las brechas abiertas por tra el sátrapa y la dictadura–, pues cada Job y Jeremías. Ese afilar las velocidades es tanto un autorretrato como una increíble penetración en viaje poético suyo es un viaje al infra- la astrofísica. Lo que él oyó a sus espaldas ‘apre- mundo, es el viaje del chamán al reino de surándose cerca’ no era ningún ‘carro con alas’ los descarnados, el viaje de Orfeo para sino su ‘siglo perro-lobo’ y él corrió mientras hubo espacio. rescatar a Eurídice (el amor, la vida, el ”Cuando el espacio acabó, se lanzó al tiempo. Lo sentido de la existencia) de la muerte. que también significa contra nosotros. Y este pro- El triunfo de la vida sobre la muerte es la nombre no sólo representa a los lectores de habla 10 rusa. Casi con seguridad, más que ningún otro esencia de la poesía. poeta de este siglo, fue poeta de la civilización y contribuyó a aquello que había sido motivo de su inspiración. Cabría incluso decir que pasó a formar cia que establece esta realidad entre ella misma y parte de esto antes de ir al encuentro de la muerte. la civilización”. Brodsky, “El hijo de la civilización”, Por supuesto que era ruso, pero tampoco era loc. cit. más ruso que Giotto italiano. La civilización es la 9 Los druidas, además de ser los guías, chamanes y suma total de diferentes culturas, animadas por sanadores de sus pueblos (otra característica de un común denominador espiritual, y su vehículo la poesía original –que a su vez tiene su origen en principal –hablando tanto desde un punto de vis- el ritual chamánico–: el poder curativo), fueron ta metafórico como literal– es la traducción. El los músicos, poetas y profetas. En esta tradición extravío de un pórtico griego en la latitud de la inicial (de original y de iniciados) poética-proféti- tundra es la traducción. ca, musical y mistérica, Mandelshtam se asume ”Su vida, al igual que su muerte, fue resultado de consciente y disciplinadamente, recurriendo, ade- esa civilización. En un poeta, la postura ética, y más de a la cultura greco-latina y universal, a las hasta el mismo temperamento, están determi- profundas raíces rusas vikingas (nórdicas y escan- nados y conformados por la estética. Esto es lo dinavas) y a la antiquísima y legendaria tradi- que explica que los poetas se encuentren invaria- ción caucásica. blemente enfrentados con la realidad social y 10 Como los dioses, conmovidos por el canto de que su índice de mortalidad indique la distan- Orfeo, hacen un concesión inaudita (permitir a un cadáver regresar del reino de los muertos), el 75 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo El sonido de la ternura estigia, el tos que se repetirán posteriormente, y tesoro del hielo, el oro “oxidado”, vuelto con tanta ostentación, por otros, tan a renacer, su lira, es difícil de leer (no da sólo porque se originaban en medio de concesiones al lector), establece con éste un errar sin dar con el objetivo, acom- el diálogo de la eternidad, al ser uno de los pañados de naufragios en los mares de más cultos y encumbrados aedos del si- los sargazos...11 glo anterior. Del primer libro de Mandelshtam, Mandelshtam explora, en sus poemas, Kamen’ (Piedra), Pasternak escribió: todas las posibilidades rítmicas del verso de métrica silabo-tónica combinándolo, En mi vida hubiese podido lograr un libro a veces, con los versos pareados de la semejante... Hace tanto tiempo que ya se lírica popular. Los símbolos de la cultu- había escrito, pero cuántos descubri- ra europea se entrecruzan en su poesía. mientos contiene, todos ellos realizados Intensa síntesis de resonancias y asocia- en silencio y sin escándalo. Descubrimien- ciones culturales que se despliegan en complejos sentimientos y sensaciones estableciendo un diálogo infinito con la castigo-sacrificio de Orfeo, por no cumplir riguro- cultura, sobre todo, musical, poética y ar- samente con las reglas impuestas como condi- ción para este viaje maravilloso (de revelación del quitectónica europea. La cultura moder- mayor y más hermético de los misterios: el de la na destaca en los temas del cine, el te- vida-muerte, el renacimiento, la reencarnación), nis, los automóviles, las grandes ciudades, es el desmembramiento del vate por la furia de las Erinias, por las Ménades, lo cual remite al mito etcétera. Su escritura, desde el inicio hasta del sacrificio dionisíaco, el dios griego destro- el final, presenta una asombrosa me- zado por los gigantes (Coatlicue, la Luna, des- tamorfosis de imágenes, motivos y téc- membrada por su hermano Huitzilopochtli), y al sacrificio del propio Mandelshtam. Todo esto nicas musicales. El esteticismo inicial dio también se relaciona con el ritual de los hongos lugar a una poesía cívica de madurez en sagrados, maravillosos, al ser devorados, devoran Tristia, “donde el poeta contrapone el a su consumidor, el cazador es cazado, casado con lo sagrado. mundo de la antigüedad grecorromana a En la misma analogía, está el mito de Dionisio la revolución rusa, que reinterpreta a la luz destrozado que da lugar al rito cristiano de la de Homero y de la mitología clásica”. Así eucaristía (la Comunión), la hostia es el cuerpo del dios (Cristo crucificado por la humanidad), despliega una profunda meditación so- símbolo lunar, y su sangre derramada en los ríos: el bre la historia de la cultura rusa: quería vino que bebe el sacerdote. Los hombres, después fundar una Rusia helénica.12 Mandelshtam, del magnicidio, buscaron rescatar y adquirir la inmortalidad del dios del vino y la embriaguez (hijo preferido de Zeus, el Rayo) al comer y be- ber sus fragmentos, después de ser despedazado 11 Bubnova, op. cit. por sus hermanos gigantes. El acto de las Erinias, 12 “El clasicismo no tuvo nunca mucho espacio en de las Furias, destrozando a Orfeo, se repite en las [Sankt Peterburgo] y los arquitectos italianos que Ménades, las bacantes, destrozando hombres en fueron invitados a la ciudad por los sucesivos mo- su furor poseído, tomadas por el dios: es el trance narcas rusos lo entendieron demasiado bien. La epiléptico o rítmico provocado por el Hongo –el multitud de columnas gigantes, infinitas, verti- Rayo– en el chamán o por la inspiración en el poe- cales, blancas, de las fachadas de aquellos pa- ta o el artista, la embriaguez del verbo, el verso, lacios que bordean el río y que pertenecían al zar, la poesía es la carne de Dionisio, la sangre dio- a su familia, a la aristocracia, a las embajadas y a nisíaca, es la carne de la inmortalidad. El poeta es los nouveaux riches, quedaban reflejadas en las un Poseído. aguas hasta el Báltico. 76 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia hijo de judíos, sintetiza y superpone en pia experiencia, ahora mariposa, leve, pe- la imagen del cristianismo, las religiones ro poderosa. judía, ortodoxa, católica y protestante. La obra de este gran bardo de bos- Este componente espiritual se eleva a lo que sagrado –como señalamos– está aún trascendente, “tanto del logos, converti- sin traducir en su totalidad, por las difi- do en palabra poética por excelencia, cultades que entraña la bellísima lengua como de la propia vida”. Una abisal mi- rusa y por la complejidad poética y cultu- rada interior aflora así, en un constante ral de los poemas, además por la con- desprendimiento del tiempo: superación secuencia obvia de la marginación de la de límites espaciales, también de la pro- dictadura: hasta hace poco, con la Peres- troika, se comenzaron a publicar y difundir sus obras completas en su país. Con su traducción, “se llenaría unos de los huecos ”En la principal avenida del imperio –la Perspec- más penosos de la poesía universal”. Es tiva Nevski– había iglesias de todos los credos. la obra de un enorme poeta clásico –y Las calles, amplias e interminables, estaban lle- nas de cabriolés, de automóviles recién introdu- paradójicamente, por lo mismo, profun- cidos, de multitudes ociosas y bien vestidas, de do contemporáneo–, desconocido fuera tiendas de gran categoría, de pastelerías, etc. Ha- de Rusia. bía plazas inmensas, con estatuas ecuestres que representaban a antiguos gobernantes y con co- lumnas triunfales más altas que la de Nelson. Una obra de arte está destinada siempre Eran innumerables las editoriales, las revistas, a sobrevivir a su creador. Parafrasean- los periódicos, los partidos políticos (en mayor número que en la América actual), los teatros, los do al filósofo, se podría decir que escribir restaurantes, gentes de raza gitana. Todo aque- poesía es también ejercitarse en morir. llo estaba rodeado por el ladrillo Birnam Wood Pero dejando aparte la pura necesidad de las chimeneas de las fábricas y cubierto por la diseminada capa húmeda y gris del cielo del lingüística, lo que le hace escribir a uno hemisferio norte. Se había perdido una guerra, no es tanto una preocupación por la con- otra –una guerra mundial– estaba al caer y tú eras dición perecedera de la propia carne un niño judío con un corazón lleno de pentáme- tros yámbicos rusos. como la urgencia imperiosa de preser- ”En esta encarnación a escala gigantesca del var ciertas cosas del mundo de uno, de perfecto orden, el latido yámbico es tan natural la civilización personal de uno, de la como los cantos rodados. San Petersburgo es la cuna de la poesía rusa y, lo que es más, de propia continuidad no semántica de uno. su prosodia. La idea de una estructura noble, El arte no es una existencia mejor, sino prescindiendo de la calidad de su contenido (a alternativa; no es un intento de escapar veces precisamente contra su calidad, que crea una aterradora sensación de disparidad, que no a la realidad, sino lo contrario, un inten- indica tanto la evaluación del fenómeno descri- to de animarla. Es un espíritu que busca to por parte del autor, sino la de su propio verso), carne, pero que encuentra palabras. En el es francamente local. Todo empezó hace un siglo y el uso que hace Mandelstam de los metros es- caso de Mandelstam, resulta ser que las trictos en su primer libro, Piedra, recuerda clara- palabras pertenecen a la lengua rusa. mente a Pushkin y a su pléyade, y una vez más, no Posiblemente, para un espíritu, la es el resultado de una elección consciente, como tampoco es un signo indicador de que el estilo de solución no podía ser mejor: el ruso es una Mandelstam se encuentre predeterminado por lengua sujeta a múltiples inflexiones, lo los procesos precedentes o contemporáneos de la que quiere decir que puede ocurrir muy poesía rusa.” Brodsky, “El hijo de la civilización”, loc. cit. bien que el nombre vaya al final de la 77 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo frase y que la terminación de ese nombre La crítica literaria es sensata únicamen- (o adjetivo o verbo) varíe según el géne- te cuando el crítico opera en el mismo ro, el número y el caso. Todo esto aporta plano tanto de la referencia lingüísti- a una verbalización dada la calidad es- ca como psicológica. Dada su actual si- tereoscópica de la percepción en sí y (a tuación, Mandelstam está destinado a veces) agudiza y desarrolla esta última. una crítica que venga estrictamente “de Lo que mejor ilustra este aspecto es el abajo” en cualquiera de las dos lenguas manejo que hace Mandelstam de uno […]. La presencia de un eco constituye el de los temas principales de su poesía: el rasgo básico de cualquier acústica que tema del tiempo. se precie de buena y Mandelstam se li- Nada hay más extraño que aplicar mitó a hacer de gran cúpula para sus pre- un dispositivo analítico a un fenómeno decesores. Las voces más distinguidas sintético: por ejemplo, escribir en inglés que se escucharon en ella pertenecen a sobre un poeta ruso. Sin embargo, en Deryavin, a Baratinski y a Batiushkov, el caso de Mandelstam, tampoco sería pero él actuaba en gran medida por mucho más fácil aplicar el dispositivo cuenta propia, pese a cualquier tipo de mencionado en ruso. La poesía es el re- expresión existente, de manera especial sultado supremo de toda la lengua y la contemporánea. Tenía demasiadas co- analizarlo no es otra cosa que hacer di- sas que decir para preocuparse por un fuso el foco. Esto es tanto más verdad exclusivismo estilístico. Sin embargo, en el caso de Mandelstam, figura extre- era esa calidad sobrecargada de su verso, madamente solitaria en el contexto de la por otra parte regular, lo que hacía que poesía rusa, y lo que explica su aislamien- fuera único.13 to es precisamente la densidad de su foco. En seguida, una selección de su poesía. 13 Brodsky, “El hijo de la civilización”, loc. cit. 78 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia *No escuché los cuentos... No escuché los cuentos de Ossián14, Ni probé el antiguo vino: ¿Por qué se me aparece el claro del bosque Y la sangrante luna de Escocia? Y el contrapunto del arpa y el cuervo Me suena en el silencio maldito. Con el viento agitando las bufandas ¡Pendones de guerreros fulguran con la luna! He recibido una bendita herencia: Los sueños errantes de extraños cantores. El parentesco y la aburrida vecindad Nosotros despreciamos libremente. Y puede suceder: más de un tesoro Saltando a los nietos, pase a los bisnietos * Poesías a las cuales se les ha asignado título (N. del editor) 14 Ossian, hijo de Fingal (Fionn mac Cumhail), fue un poeta guerrero del ciclo de Fenian en la mitología irlandesa. Narrador de gran parte del ciclo. La escritura Ossian está particularmente asociada al ciclo de poemas de James Macpher- son que afirma haber traducido de fuentes antiguas en gaélico escocés. En 1760 Macpherson, un poeta que escribía en escocés, publicó Fragments of Ancient Poe- try collected in the Highlands of Scotland (Fragmentos de antigua poesía recogida en las Tierras Altas de Escocia) traducido del gaélico. Ese año obtuvo más ma- nuscritos. En 1761 afirmó haber encontrado un poema épico sobre Fingal escrito por Ossian. Publicó traducciones durante los siguientes años, culminándolas con la edición completa, The Works of Ossian, en 1765. El poema más famoso de entre ellos fue “Fingal” escrito en 1762. Los poemas alcanzaron gran éxito internacio- nal y se los proclamó el equivalente celta de Homero. La obra influenció a muchos autores, incluyendo a un joven Walter Scott y a J.W. von Goethe, cuya traducción de una parte de las obras de Macpherson aparece en una escena de Las penas del joven Werther. Después de la publicación hubo acusaciones sobre que las afirmaciones de Macpherson eran mentiras y de que los poemas eran falsos. Los escritos de Mac- pherson –interpretados bajo una luz política– fueron contestados vehemente- mente por historiadores irlandeses, que sentían que se estaban apropiando de su herencia cultural, a pesar de que las culturas de Escocia e Irlanda estuvieran tan relacionadas en la época en la que se sitúan los textos. La polémica continuó hasta el siglo xix, con discusiones sobre si los poemas se basaban en fuentes irlande- sas o del inglés o en fragmentos gaélicos fundidos en el texto de Macpherson o en tradiciones orales en gaélico escocés como afirmó Macpherson. A pesar de que la verdad se desconoce, los estudiosos coetáneos tienden a creer que Mac- pherson había recogido realmente baladas gaélicas de Ossian, pero que las adap- tó a la sensibilidad contemporánea, alterando el carácter y las ideas originales e introduciendo bastante material propio. Muchos opinan que la pregunta so- bre la autenticidad no debe afectar el mérito artístico y el significado cultural de los poemas. 79 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo Y de nuevo el escaldo componga esa canción extraña Y la interprete como si fuera propia. Meganom15 Todavía están lejos los asfódelos16 De la primavera transparente y gris. Aún por el momento, en realidad Murmura la arena y hierve la ola. Pero aquí penetra mi alma Como Perséfone en ligero círculo, Y no existen en el reino de los muertos Bellos y bronceados brazos. ¿Por qué confiamos a la barca El peso de la fúnebre urna Y la fiesta de las rosas negras celebramos Sobre aguas amatistas? Mi alma ahí se precipita Tras el túmulo de niebla de Meganom Y regresará la negra vela17 De allá, después del funeral. 15 Meganom es el nombre helenizado del monte de Crimea, donde lo es- cribió. Alude al reino de los muertos, representado por Homero en La Odisea como un campo de asfódelos. La imagen de la vela ne- gra evoca el mito de Teseo, quien, al olvidarse de alzar la vela blanca para anunciar que regresaba victorioso, provocó involuntariamente el suicidio de su padre Egeo. www.poeticas.com.ar/biblioteca/Tristia/ Poemario/Notas.html 16 Los Campos de Asfódelos son una parte del Hades (anuncian la en- trada hacia éste) como los Campos Elíseos. En los primeros vivían las almas de los seres grises que no habían destacado en la vida, casi todos los mortales. A los Campos Elíseos solo llegaban los que habían descollado de forma especial. Aquiles en los Campos Eliseos se unió con Helena, con Ifigenia, con Políxena e incluso con Medea. El asfódelo es una flor sagrada, estrella blanca de cera y seda, la vara mágica de Perséfone. 17 De velero. 80 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Qué raudos cabalgan nubarrones Sobre arriates en penumbra Y los copos de las rosas negras vuelan Bajo borrascosa luna. Y el ave de la muerte y el lamento Con su orla fúnebre arrastra, Tras la popa de cipreses, El inmenso estandarte del recuerdo. Y con el susurro se abre El triste abanico de pasados años Hacia donde con sombrío estremecimiento Se entierra en la arena el amuleto, Mi alma ahí se precipita, Tras el túmulo de niebla de Meganom, Y la negra vela vuelve De allá, después del funeral. Tristia18 Yo aprendí la ciencia de la despedida En las quejas nocturnas de los cabellos sueltos. Rumian los bueyes, y se demora la espera La última hora de las vigilias de la ciudad. Y honro el rito de aquella noche de gallo, Cuando alzando el peso del pesar del camino, Veían a lo lejos los ojos llorando, Y el llanto femenino se mezclaba al canto de las musas. ¿Quién puede saber con la palabra despedida La separación que nos espera? 18 Con título de Ovidio, está inspirado en la tercera elegía de Tibulo, en la que el poeta, enfermo, se dirige a su protector Mesala, a quien ha acompañado en el viaje y a quien debió abandonar. Recuerda tristemente su separación de Delia y de los augurios del destino y de los sacrificios que su esposa hizo a Isis para conjurar su mala suerte. Termina el poema con el regreso del poeta en la ma- drugada. Mandelshtam reescribe la elegía de Tibulo a partir de una traducción al ruso de Constantín Batiushkov, poeta romántico, con quien comparte el gusto por el mundo clásico. 81 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo ¿Qué nos presagia la exclamación del gallo? Cuando el fuego arde en la Acrópolis, Y en la alborada de una nueva vida Cuando en el pajar con flojera el buey mastica ¿Por qué el gallo, pregonero de la nueva vida, Golpea con sus alas los muros citadinos? Yo amo la simpleza del tejido: La lanzadera corre, el huso zumba. Mira: a tu encuentro, como plumón de cisne ¡Descalza Delia vuela! ¡Oh, el escaso fundamento de nuestra vida La pobre de alegría, la lengua! Todo fue antaño, todo se repetirá otra vez Y apenas nos endulza el conocimiento del instante. Pues, así sea: la transparente figurilla En el limpio platillo está de barro –Como piel desprendida de una ardilla–: Inclinada encima de la cera, la muchacha ve. No se dio a nosotros adivinar sobre el Erebo19 griego, A las mujeres la cera, para los hombres el cobre. Sólo en la lucha a nosotros la suerte nos designa Y a ellas ya les fue otorgado morir adivinando. 19 Del griego antiguo Eρεбος, Érebos, ‘oscuridad’, ‘negrura’ o ‘sombra’ (en latín Erebus), dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. Descendiente de Caos, hermano de Nix y pa- dre con ésta de Éter. La tradición órfica afirmaba que Érebo era hijo de Chronos y Ananké. Autores latinos atribuyeron una gran descendencia a Érebo y Nix: Moros, Caronte, Eros, Eleos, Ptono, Geras y las Keres. Érebo era parte del Hades, el inframundo, e incluso a veces se usaba como sinónimo. Era el lugar por donde los muertos tenían que pasar inmediatamente después de fallecer. Después Ca- ronte los transportaba hasta cruzar el río Aqueronte, y entraban al Tártaro, el ver- dadero inframundo. 82 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia *Toma... Toma, para el goce, de mis manos, Un poco de sol y algo de miel Como nos ordenaron las abejas de Perséfone. No se puede soltar una barca a la deriva Ni sentir en la piel la sombra de una bota Ni vencer al temor en la dormida vida. Sólo nos quedan los besos Felpudos como pequeñas abejas Que mueren al salir de la colmena. Ellos murmuran en la transparente espesura de la noche, Su patria: el profundo bosque de Taiget20 Su alimento: el tiempo, la menta y pulmonaria. Toma, pues, para tu goce, mi regalo salvaje Este seco y burdo collar De abejas muertas: la miel que se convierte en sol. *Iguales son las señas... Iguales son las señas de la hermana: ternura y gravedad. Avispas y pulmonarias liban de la rosa. El hombre muere. Se enfría la arena caliente Y en negras camillas se llevan al sol de ayer. Ah, pesados panales, tiernas redes ¡Más fácil levantar la piedra, que tu nombre repetir! En el mundo me queda sólo una inquietud: Un dorado cuidado: cómo el fardo del tiempo descargar. 20 O Taigeto: monte y cordillera montañosa del sur del Peloponeso, limita al oeste con Esparta. Los espartanos abandonaban o despeñaban en uno de sus barrancos (el Monte de Taigeto) a los niños que nacían con cualquier deformación y a los que no nacían sanos y hermosos. 83 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo El aire turbio bebo: agua oscura. Arado el tiempo donde la rosa era la tierra. Tiernas y pesadas rosas se mezclan lentamente en el arado Que anudó en doble corona, el peso y el cariño de la rosa. *Porque tu mano... Porque tu mano no supe sostener21 Por traicionar tus labios dulces y salados He de esperar la madrugada en la frondosa acrópolis. ¡Cómo odio las antiguas y olorosas cortes! En la oscuridad, los varones aqueos aparejan el caballo Con las sierras dentadas muerden vigorosos la estacada. No aplaca aún el ruido seco de la sangre Y no hay para ti ni molde, ni nombre, ni sonido. ¿Cómo me atreví a pensar que volverías? ¿Por qué me desprendí de ti antes de tiempo? Aún las sombras no se desvanecen, aún no canta el gallo, El hacha ardiente no clava los maderos. La resina resuma en las paredes como una lágrima pura. Y siente la ciudad sus costillas de madera. Pero la sangre ya brotó en las escaleras, y se lanzó al asalto Y tres veces soñaron los varones la seductora imagen. ¿Dónde la querida Troya? ¿Dónde la casa del rey, dónde las de [las doncellas? Ella será destruida, pajarera alta de Príamo. Y lluvia seca de madera caen las flechas Y otras crecen en la tierra como el avellano. De la última estrella, sin dolor, se apaga una punzada. Y con la gris golondrina el alba toca a la ventana. Y lento el día, como buey que despierta entre la paja, Avanza, en los almiares hirsutos del largo sueño. 21 Los poemas “Me duele que ahora sea invierno”, “Toma para el goce, de mis manos”, “Porque tu mano no supe sostener” y “Al igual que otros quiero servirte”: fueron dedicados a la musa Olga Arbénina. 84 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia *Cuando Psique la Vida... Cuando Psique la Vida a las sombras desciende Y hacia el traslúcido bosque a Perséfone sigue, Una ciega golondrina se echa a sus pies Con la ternura Estigia22 y con la rama. Hacia la fugitiva corre miríada de sombras A recibir la nueva compañera con lamentos. Y sus débiles brazos rompen ante ella Con desconcierto y tímida esperanza. Quien un espejo ofrece, y quien un perfume: Como el alma es mujer, gusta de naderías Y el bosque sin hojas de diáfanas voces Secas quejas rocía como pequeña llovizna. Y en el vaivén cariñoso sin saber qué hacer, No reconoce el alma el transparente robledal. 22 Estigia o Éstige (en griego antiguo Στύξ Stýx, del verbo στυγέω stugéô, ‘odiar’, ‘detestar’) era una oceánide, hija de Océano y Tetis o, según Higinio, una diosa primordial, hija de Érebo y Nix. Personificación de un río del Hades, el inframundo griego. Estigia presidía sobre una fuente de Arcadia cuyo curso terminaba en el infierno. La mayor y más respetada de las oceánides, según Hesiodo. Tuvo cuatro hijos con Palas: Niké, Cratos, Bía y Zelo. Higinio añade al monstruo Escila. Apo- lodoro considera a Perséfone hija de Estigia con Zeus, en lugar de hija de Deméter, afirmando que siempre fue la diosa del inframundo. Durante la Titanomaquia (guerra de los olímpicos con los titanes) Estigia siguió el consejo de su padre y fue la primera entre los inmortales en ofrecer ayuda a Zeus. Éste la colmó de honores, recibió a sus hijos en su séquito e hizo que su nombre fuera sagrado, prestando los dioses sus más solemnes juramentos. Cuando un dios prestaba juramento en su nombre, Iris llenaba una copa de oro con su agua. Quien abjurase bebía esta agua, perdiendo la voz y la respiración durante un Gran Año, es decir, nueve años, y era excluido otros nueve de las reuniones y banquetes divinos. El Estigia volvía invulnerable cualquier parte del cuerpo que se sumergía en él. Así, Tetis bañó a su hijo Aquiles en el río y éste logró la invulnerabilidad, a excepción del talón por el que su madre lo sujetó al sumergirlo y que se convirtió así en su punto vulnerable. El río Estigia constituía el límite entre la tierra y el mundo de los muertos, el Hades, al que circundaba nueve veces. El Estigia, el Flegetonte, el Aqueronte y el Cocito convergían en su centro formando una gran ciénaga. Popularmente se cree que el Estigia podía cruzarse en una barca guiada a veces por Caronte y a veces por Flegias, pero la mayoría de las fuentes afirman que el primero porteaba el Aqueronte y el segundo el Flegetonte. Antiguamente se decía que el Estigia era el río que marcaba la frontera entre Ucrania y Rusia, cerca de la ciudad ucraniana de Kerche. Ucrania estaría en el lado de los vivos y Rusia del lado de los muertos. En la Divina comedia, Dante atribuyó a Flegias la guardia del Estigia e hizo de éste el quinto círculo del Infierno: aquí coléricos y hoscos reciben el castigo de ser perpetuamente ahoga- dos en sus fangosas aguas. En ruso stij (Στύξ) es verso y se relaciona también con viento y tormenta. 85 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo Su aliento empaña al espejo y se demora en dar La moneda de cobre al nebuloso cruce.23 1920 23 Las monedas que se les pone en los ojos a los muertos, para pagar el cruce del Leteo a Caronte, el barquero. El Leteo es el río del Olvido. Ya hemos señalado que la verdadera poesía –la de los iniciados– atraviesa este río pero regresa con Mnemósine, La Memoria, el río de la Memoria. De aquí que vence a la muerte (con las armas del ritmo, del can- to, del acento, de la pausa, la duración, la cesura, de la abertura –forma femenina–, de la mnemotécnica rima, y de la estructura circular del mito y de la estrofa). La poesía es la Vida, el Recuerdo Vivo, la Memoria (memorias de memorias), el mayor de los misterios de la antigüedad se relaciona esencialmente con ella (y ella lo contiene): el de la Vidamuerte, el de la Resurrección, el de la reencarnación y la transustanciación de las almas. En Eleusis, después de cruzar sus pantanos, sólo unos cuantos elegidos –bajo estricto juramento de guardar herméticamente el secreto– podrían presenciar la reencarnación de Deméter, la Diosa Madre. Por eso se prohíbe a Orfeo ver a su amada muerta, descarnada, mientras la recobra del Hades, de ahí su castigo. No se puede interrumpir un viaje sagrado, sólo a ex- pensas de quedarse loco o muerto. La expresión (esto también lo ocasiona el mal escanciamiento del vino, y de los versos, un vino de la hidra –la serpien- te– mal preparado podría causar locura, enfermedad o muerte) “se quedó en el viaje” viene de esta experiencia enteogénica. Este mito tiene una correlación con el mito bíblico de la expulsión del Paraíso, puesto que lo que revela Eva a Adán, a través de la serpiente (Deméter, el Dragón, La Diosa Madre, La Memoria) y de la manzana, el hongo rojiblanco, la amanita muscaria probablemente, es este misterio: el de la Vidamuerte, al reconocer que hay una vida y una muerte, y están las puertas de esto en el Edén, se ha perdido la inocencia por medio de la concien- cia. Esta inocencia primigenia también es esencia de la poesía y del entusiasmo poético de los poetas. En los dos casos: Eurídice insistiéndole a Orfeo en voltear a verla, y Eva insistiendo a Adán en probar la manzana, la culpable de las desgra- cias es la figura femenina. Parecería una visión misógina, más es todo lo contrario, a través de lo femenino, la Poesía, se nos ha abierto la Revelación. En lo que respecta “al nebuloso cruce” Lete o Leteo (Λήθη Lếthê, “olvido, ocul- tación”) es uno de los ríos del Hades. Beber sus aguas provoca olvido completo. Griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reen- carnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas. Lete era también una náyade, hija de Eris (“Discordia” en la Teogonía de Hesíodo), si bien probablemen- te sea personificación separada del olvido más que referencia al río que lleva su nombre. Ciertas religiones mistéricas privadas enseñaban la existencia de otro río, el Mnemósine, cuyas aguas al ser bebidas hacían recordar todo y alcanzar la om- nisciencia. A los iniciados se les daría a elegir qué río beber tras la muerte y que debían beber del Mnemósine en lugar del Lete. Estos dos ríos aparecen en varios versos inscritos en placas de oro del siglo IV a. C en adelante, halladas en Turios al sur de Italia y por todo el mundo griego. El mito de Er al final de la República de Platón cuenta que los muertos llegan a la llanura de Lete, que es cruzada por el río Ameles (descuidado). Había dos ríos llamados Lete y Mnemósine en el altar de Trofonio en Beocia, de los que los adoradores bebían antes de consultar el oráculo con el dios. Esto también es una metáfora, símbolo y arquetipo, de los entéogenos. En la Divina comedia, la corriente del Lete fluye al centro de la Tierra desde su superficie, mas su nacimiento está situado en el Paraíso Terrenal localizado en la cima de la mon- taña del Purgatorio. 86 Osip Mandelshtam: la piedra en la historia Golondrina Olvidé la palabra que quería decir. Regresará en el aposento, al esplendor de la sombra, [la golondrina ciega En alas recortadas para jugar con transparencias. En el olvido se canta la canción nocturna. No se oyen las aves. La siempreviva no florece. Traslucen las crines de la caballada nocturna. Por el río seco flota una barca vacía. Entre los grillos la palabra desvaría. Y crece lentamente, cual pabellón o templo. O de pronto finge ser Antífona24 demente, O golondrina muerta, a los pies se lanza Con la ternura Estigia y con la rama verde. Oh, si se pudiera volver al pudor de los dedos videntes Y al júbilo sinuoso del reconocimiento. ¡Yo que tanto temo el llanto de las Aónides25, De la niebla, del hiato, la abertura y el sonido! A los mortales fue otorgado el poder de amar y de reconocer, Para ellos el sonido fluye de los dedos, Pero ya olvidé lo que quería decir, Y la idea incorpórea al aposento de las sombras volverá. 24 Forma musical propia de todas las tradiciones litúrgicas cristianas, que consiste en un verso u oración corta y con melodía propia que se canta antes y después de un versículo de un cántico, himno o salmo. Estructura básica: A-B-A. Originalmente el verso antifonal se repetía probablemente tras cada versículo de un salmo, himno o cántico. Pero sus usos litúrgicos modificaron, cantándose en el estribillo antifonal sólo antes y al terminar el canto. Actualmente sólo la entonación o frase inicial de la antífona se oye antes del salmo, quedando el resto de este estribi- llo para el final. La mayor parte de las antífonas conservadas en las liturgias cris- tianas, sobre todo las del rito romano e hispánico, guardan un estilo melismático bastante sencillo, reflejo de su origen en los cantos responsoriales. Ciertas piezas más elaboradas, originariamente antífonas, se desarrollaron para convertirse en cantos independientes de un salmo o cántico –las antífonas del Introito, el Ofer- torio, la Comunión...– que conservan un solo verso o nada. Melismático viene de melisma que es la modulación de la voz. Al contrario del canto gregoriano (griego) que es una nota por sílaba, el melismático es la modulación (de cada sílaba por cada nota) de duración indeterminada por sílaba. Esto también tiene relación con la entonación y acentuación de los pies del griego y el latín-español. 25 Había prestado a relatos tales la Tritonia oídos, y las canciones de las Aónides y su justa ira había aprobado. Entonces, entre sí: “Alabar poco es: seamos alabadas [también nosotras mismas]. y los númenes nuestros que sean despreciados sin castigo no permitamos.” (Metamorfosis, libro VI, Ovidio) 87 Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Víctor Toledo La palabra transparente siempre desatina Siempre golondrina, Antífona, amiguita... Y en los labios arde como hielo negro El estigio recuerdo del sonido. Bibliografía Bubnova, Tatiana. Contrapunto a cuatro voces en los caminos del aire. Pequeña antología de cuatro poetas rusos. Tatiana Bubnova (trad.). México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1994. Brodsky, Joseph. “Prólogo”, Tristia y otros poemas. Jesús García Ga- baldón (trad.). Tarragona, Igitur, 1998. Mandelstam, Osip. Conversaciones sobre Dante. Marilyn Contardi y Cecilia Becerro (trad. del francés). México, Universidad Ibe- roamericana, 1994. (Colección Poesía y Poética) Bibliografía en ruso Mandelshtam, Osip. Ecos del cielo. Alma-Ata, URSS, Zhazushj, 1989. . Osip Mandelshtam. Obras. II tomos. Moscú, Literatua de Artes, 1990. Hemerografía Brodsky, Joseph. “El poeta, la amada y la musa, sobre el tema de la memoria y la inspiración”. Vuelta, núm. 206. México, enero de 1994. Cibergrafía www.poeticas.com.ar/biblioteca/Tristia/Poemario/Notas.html 89 meryem için* Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras Self-fashioning in Ercilla’s epic poem: The discourse on arms and letters Resumen Abstract El presente artículo trata de la This article deals with the function función del discurso renacentista of the Renaissance discourse on sobre las armas y las letras en el arms and letters in the epic poem poema épico La Araucana de Alonso La Araucana by Alonso de Ercilla y de Ercilla y Zúñiga. Este análisis Zuñiga. The aim of this analysis is tiene como fin mostrar el hecho de to show the fact that Ercilla depicts que Ercilla hace una apología de himself in his work by using the topic sí mismo en su obra, utilizando el of the ideal knight who is a poet and tópico del caballero ideal que carga a soldier by trade. con el oficio del soldado y del poeta. Key words: Renaissance, epic, arms Palabras clave: Renacimiento, épi- and letters, Self-fashioning ca, armas y letras, autoestilización Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 89-98 Fecha de recepción 07/11/13 > Fecha de aceptación 21/06/14 * Ruhr Universidad de Bochum, Alemania. 90 Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras El autor y su obra sobre los acontecimientos de Chile. En este contexto se suele citar la intención La epopeya renacentista La Araucana formulada en el proemio, por Ercilla, la (1569-89) de Alonso de Ercilla y Zúñiga de contar exclusivamente la realidad his- (1533-1594) relata la expedición militar en tórica, es decir, los sucesos de guerra, con Chile contra los mapuches (araucanos) la intención de diferenciarse así de sus bajo la dirección de Diego de Almagro, Pe- contemporáneos italianos que daban en dro de Valdivia y García Hurtado de Men- sus epopeyas de caballerías prioridad a doza (1536-1561). El narrador, Ercilla, historias amorosas y fantásticas.2 Es evi- relata los sucesos, desde el principio has- dente que no se puede constatar esta ta el canto xii, desde una perspectiva he- formulación proemial como indicio de la terodiegética, pues obtenía la información veracidad histórica pura de la obra, no de segunda mano. El autor de la obra, que sólo porque el proyecto articulado, que era paje de Felipe II, participó un año en distingue la epopeya de Ercilla de las epo- esta expedición (1555-1556). Como se peyas de Italia, pertenece a la tradición puede leer en la biografía sobre Ercilla de de género de esta época, de manera que Toribio Medina, Ercilla decidió espontá- esto pueda identificarse no sólo como una neamente participar en la conquista de característica de género, sino también Chile, cuando, durante un viaje con su rey porque existe el hecho indiscutible de por Inglaterra, supo sobre la ejecución de que el narrador Ercilla no puede cumplir Valdivia por los Araucanos.1 En cuanto al su “promesa” de reportar solamente so- carácter literario del poema épico, des- bre la guerra. Especialmente a partir de la tacan las referencias intertextuales a las segunda parte de la epopeya aumentan obras de Virgilio, Lucano o Ariosto. Una las digresiones, así que Ercilla no puede de las cuestiones más discutidas sobre el evitar intercalar una serie de historias poema en los estudios literarios y cultura- amorosas de los araucanos y otras diva- les gira en torno a la pregunta: ¿debería gaciones que no tienen nada que ver clasificarse el texto solamente como una con los acontecimientos en Chile, como construcción literaria o considerarlo más el sueño de Ercilla en el campamento, bien como un documento histórico? La donde encuentra primero a la reina bé- forma en que el autor narra los sucesos lica Belona, que le muestra la Batalla de históricos, de una manera testimonial, Saint-Quentin encima de un parnaso, y induce al lector a identificar La Araucana después la personificación de la Razón como una autobiografía. El hecho de que como una dama muy honorable, que pro- Ercilla enfoque en su obra su interés en la fetiza acontecimientos acerca del imperio redefinición de sí mismo, como un pro- de España en general y de Ercilla en par- totípico armado-letrado, muestra la natu- ticular; la visita a la cueva del mago Fitón, raleza literaria de esta obra. donde Ercilla puede ver en una mila- De hecho, la epopeya de Ercilla grosa bola la batalla naval de Lepanto y fue para sus contemporáneos, durante largo tiempo, la única fuente histórica 2 Roger Friedlein, “Wahrheit und Fiktion als Problem der Programmatik in der spanischen Renaissance- 1 José Toribio Medina, Vida de Ercilla, p. 27. Epik”, p. 151. 91 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Meryem Için tiene después una vista cosmográfica del human identity as a manipulable, artful mundo entero.3 process.5 Apoyándose en las teorías postestructu- El discurso sobre las armas y ralistas de Michel Foucault, Greenblatt ex- las letras durante el Renacimiento plica el fenómeno del self-fashioning por el contexto histórico. Para diferenciarse Se puede constatar el ideal del buen ca- de la clase media que obtenía cada vez ballero, que es gran guerrero y erudito más poder, los nobles del siglo xvi tienen en todas partes de la literatura europea que mostrar que su hegemonía seguía renacentista, sobre todo en Italia y Espa- siendo insuperable. Para mostrar esto se ña. En este contexto, Ernst Robert Curtius necesitaba –entre otras cosas– la litera- enumera nombres como Boiardo, Ariosto tura, porque el noble no solamente mos- o Castiglione para Italia. Lope, Cervantes, traba su sabiduría y superioridad por Garcilaso o Calderón son algunos ejem- medio de la literatura, sino se perpetuaba plos para España.4 a sí mismo. En la Araucana, este ideal sirve para Ercilla puede llegar a estar en el cen- que Ercilla pueda realzar su propia perso- tro del poema épico por medio del elogio. na, mostrando que es un hombre califica- En la Araucana se pueden encontrar dos do para las armas y las letras; prueba su formas del mismo: el autoelogio, o sea valentía en la lucha y su erudición en la autoestilización, y el elogio que otras per- literatura, así que en la encarnación del sonas hacen de él. El término de la auto- caballero ideal, quien carga con el oficio estilización es bien evidente: es Ercilla del soldado y del poeta está incluido en el quien habla de sus habilidades y mereci- concepto característico del Renacimiento mientos en primera persona sin necesitar que es acuñado bajo el término inglés de un “portavoz”. El elogio ajeno es articula- self-fashioning y que denominamos aquí do desde otras figuras, generalmente en simplemente como “autoestilización”. El estilo directo. Lo que es importante en es- trabajo del neohistoricista Stephen Green- te contexto, es el hecho de que las figuras blatt hace ver la importancia del self-fa- que loan a Ercilla no es gente común, por shioning para la aristocracia durante el el contrario, es gente que destaca por su Renacimiento en Europa: valentía o sabiduría, por lo tanto el elogio detenta un alto valor. Estas cuatro autori- Perhaps the simplest observation we can dades que elogian a Ercilla son la reina make is that in the sixteenth century bélica Belona, la personificación de la Ra- there appears to be an increased self- zón como una vidente que profetiza el consciousness about the fashioning of futuro; el indio Guaticolo, quien fue un guerrero destacado hasta que sufrió una derrota fatal en un duelo, y el indio 3 Ibid., p. 172. 4 Ernst Robert Curtius, Europäische Literatur und la- 5 Stephen Greenblatt, Renaissance Self-Fashioning, teinisches Mittelalter, p. 185. p. 2. 92 Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras Fitón, mago y erudito. Como no es difí- ción, ante todo, sobre sus experiencias cil percatarse, se trata de figuras que re- durante la expedición: presentan la autoridad de las armas (Belo- na y Guaticolo) y las letras (Razón y Fitón). ¡Cuántas tierras corrí, cuántas naciones Sin embargo, para este trabajo no llevé hacia al helado norte atravesando, a cabo un análisis detallado de los elogios y en las bajas antárticas regiones que recibe Ercilla por parte de los perso- el antípoda ignoto conquistando! najes precitados, preferí concentrarme en Climas pasé, mudé constelaciones los episodios de autoestilización. golfos innavegables navegando, estendiendo, Señor, vuestra corona hasta casi la austral frígida zona.7 La autoestilización mediante el discurso Por otro lado, en el episodio que refiere a sobre las armas y las letras Dido, donde Ercilla se estiliza como hom- bre letrado, éste recibe elogios de parte Con la intención de mostrar la función de sus compañeros de armas, al afirmar autoelogiadora del discurso de las armas que cuenta la versión “correcta” de la y las letras en la epopeya de Ercilla, nos historia de Dido: concentramos en algunos episodios, en los cuales esto es evidente. Lo que destaca Quedaron admirados en oírme, en la epopeya es el hecho de que Ercilla que así Virgilio a Dido disfamase, subraya su función como hombre de le- haciendo instancia todos en pedirme tras y de armas al mismo tiempo. Aún en que su vida y discurso les contase.8 episodios donde el eje temático es la poe- sía, Ercilla realza su cargo como soldado. Como letrado, Ercilla siente la obligación El abrupto fin de los cantos, debido a su de restablecer la honra de Dido, remi- oficio militar, sirve, en este contexto, co- tiéndose a la difamación y la calumnia que mo buen ejemplo. Incluso el episodio del había sufrido Dido, la virtuosa persona, a sueño, en la segunda parte de la epope- causa de falsas tradiciones: ya, completamente ficcional, termina de la misma manera: [...] les dije que, queriendo el Mantuano hermosear su Eneas floreciente [...] me despertó del dulce sueño, oyendo: porque César Augusto Octaviano “¡Arma, arma!”; “¡presto, presto!”, se preciaba de ser su decendiente, y parecía romper el alto cielo los acentos con Dido usó de término inhumano de las diversas voces e instrumentos.6 infamándola injusta y falsamente, pues vemos por los tiempos haber sido De igual modo, en el canto final Ercilla Eneas cien años antes que fue Dido.9 realiza la autoestilización mediante la enumeración de sus reconocimientos co- mo hombre de armas, llamando la aten- 7 Ibid., xxxvii, p. 970. 8 Ibid., xxxii, p. 854. 6 Alonso de Ercilla y Zúñiga, Araucana xviii, p. 970. 9 Ibid., xxxii, p. 853. 93 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Meryem Için Con la corrección de la historia de Dido y en la historia. Durante una pequeña se demuestra que el poder de las letras expedición deja a su grupo, con el pretex- es superior al de los actos bélicos, como to de marcar el distrito, pero en realidad aun la elogiable conducta de una persona escoge el árbol indicado para grabar en virtuosa puede ser disminuida de valor por la corteza de éste su nombre y la fecha de las letras. Esto remite a un interlocutor de su llegada: Pérez de Oliva, en el diálogo renacentista, Aurelio, quien menciona la independen- Pero yo por cumplir el apetito cia del relato ante la historia. Además re- que era poner el pie más adelante, fiere en un nivel intratextual a la exigen- fingiendo que marcaba aquel distrito, cia de la reina bélica Belona, quien pidió cosa al descubridor siempre importante, del poeta Ercilla, al mostrar el campo de corrí una media milla do un escrito batalla de Saint-Quentin, una narración quise dejar para señal bastante, justa de la batalla.10 Aparte de eso, se y en el tronco que vi de más grandeza hace una diferenciación entre una narra- escribí con un cuchillo en la corteza: ción verídica y una narración falsa, o sea, entre un narrador íntegro y un narrador Aquí llegó, donde otro no ha llegado, impostor mediante la versión corregida don Alonso de Ercilla, que el primero de la historia de Dido. Ercilla se estiliza en un pequeño barco deslastrado, como un letrado honrado por la salvación con solos diez pasó el desaguadero del honor de Dido. El episodio sobre Dido el año de cincuenta y ocho entrado sirve, en este contexto, como un buen sobre mil y quinientos, por hebrero ejemplo para mostrar la pertinencia de la a las dos de la tarde, el postrer día, teoría de Greenblatt: contando su “ver- volviendo a la dejada compañía.11 sión” de la historia, Ercilla expresa explí- citamente la intención de superar a su No existe ninguna otra escena compa- predecesor Virgilio, que ha desacredita- rable en la epopeya, donde la función do “injustamente” el nombre de Dido. No elogiadora de las armas y las letras es re- es casualidad que un autor renacentista presentada tan explícitamente. En esta quiera mostrar su habilidad literaria a tra- escena Ercilla funge como guerrero y le- vés de la emulación, así que se puede trado al mismo tiempo. Por un lado, es probar la teoría de self-fashioning como el descubridor de la corona española. Por concepto renacentista con la teoría de otro lado, Ercilla puede satisfacer como la intertextualidad. letrado su curiosidad, midiendo y descu- El canto xxxvi contiene un episodio briendo nuevas tierras. Lo destacado del que muestra el hecho de que la autoes- hecho de perpetuar su nombre como pre- tilización de Ercilla se realiza mediante cursor es que Ercilla no estima su acto la conexión de su cargo como armado y de la autoestilización exclusivamente po- letrado. Ercilla perpetúa, en este muy des- sitivo. Sobre todo la expresión “cumplir el tacado episodio, su nombre en el tronco apetito“ hace ver que el concepto de self- de un árbol y por consiguiente en la obra fashioning, que según Greenblatt marcó 10 Ibid., xvii, p. 515. 11 Ibid., xxxvi, pp. 942-943. 94 Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras el Renacimiento, tiene que ver con una riesgos, peligros, trances y fortunas limitación definitoria en el caso de Ercilla, que aún son para contadas importunas.12 como en la Araucana; no se ve la auto- estilización completamente independien- Lo que llama la atención es el hecho de te de nociones cristianas de humildad y que tematice, sobre todo, la falta de reco- modestia. nocimiento a sus hechos como hombre de armas. Por otro lado, se puede constatar –sobre todo en la segunda parte de la El canto final: autoestilización epopeya– que Ercilla tiene una profun- y humilidad. El fracaso da conciencia de sí mismo, en cuanto a su de Ercilla como armado papel como poeta. El inexistente recono- cimiento de sus actos en su cargo como Un episodio de gran relevancia, con res- armado le hace difamar el proyecto es- pecto a self-fashioning es el canto, donde pañol en Chile. Pero, como paje real, su Ercilla recapitula sus experiencias en Chile, crítica no se refiere a la corona española enumerando sobre todo sus merecimien- que inicia el proyecto en el Nuevo Mundo, tos que pasan –según él– inadvertidos. sino solamente a una persona que ejecu- Empieza por contar las dificultades y acu- ta el proyecto de una manera brutal: se saciones con las que debió enfrentarse trata de García Hurtado de Mendoza, del en Chile, dando una ilusión de humildad gobernador de Chile: por medio de las frases introductorias, que se pueden leer en el contexto de cap- Ni digo cómo al fin por accidente tatio benevolantiae. La autoestilización de del mozo capitán acelerado, Ercilla se realiza, en este canto final, por fui sacado a la plaza injustamente vía indirecta, por la fingida humildad. a ser públicamente degollado; Este argumento se basa en el hecho de ni la larga prisión impertinente que, en el canto final, Ercilla se dirija di- do estuve tan sin culpa molestado rectamente al Rey. El narrador dice que ni mil otras miserias de otra suerte, no quiere fastidiar a su majestad, el rey, de comportar más graves que la muerte.13 mencionando las dificultades e injusticias que debió experimentar en Chile, no obs- Este pasaje, supuestamente autobiográ- tante, acaba por enumerarlas, expresan- fico, donde Ercilla habla del supuesto tra- do en qué tipo de circunstancias piensa: to injusto por parte de García Hurtado de Mendoza –gobernador de Chile y virrey Dejo por no cansaros y ser míos, de Perú– frecuentemente se analiza con los inmensos trabajos padecidos, el fin de mostrar la tensión entre los dos la sed, hambre, calores y los fríos, hombres. Mediante esta argumentación la falta irremediable de vestidos; se quiere explicar la distancia de Ercilla los montes que pasé, los grandes ríos, con el proyecto imperial y la ambivalen- los yermos despoblados no rompidos, cia en la descripción de los españoles, 12 Ibid., xxxvii, p. 971. 13 Ibid., xxxvii, p. 971. 95 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Meryem Için quienes deben compartir el papel de hé- prenderse en este caso el lamento de roes con los araucanos. Así que los es- Ercilla sobre su fracaso como poeta en el pañoles aparecen en la epopeya a veces canto final? como grandes héroes y a veces como Y yo que tan sin rienda al mundo he dado atroces criminales. el tiempo de mi vida más florido, Lo importante es que la autoesti- y, siempre por camino despeñado lización aparece siempre acompañada de mis vanas esperanzas he seguido, una “falsa” humildad, porque solamente visto ya el poco fruto que he sacado así la representación de sí mismo, co- y lo mucho que a Dios tengo ofendido, mo caballero ideal, funciona, pues un buen conociendo mi error, de aquí adelante caballero no debe elogiarse a sí mismo. será razón que llore y que no cante.14 No sin razón puede calificarse de falsa la humildad de Ercilla, porque al fin y al Sería demasiado fácil identificar los co- cabo dedica las últimas once estrofas ex- mentarios finales del narrador acerca de clusivamente a sus méritos, de los que la esterilidad de su obra, como fórmulas nadie se ha percatado, y tematiza todos de cortesía en el contexto de captatio be- los peligros, dificultades y falsas acusacio- nevolentiae. Pero hay que negar la posibi- nes de las que fue víctima. El castigo in- lidad de que un autor como Ercilla, seguro justo (“larga prisión impertinente”) por de sí mismo y de su producto literario, orden de García Hurtado de Mendoza, quiera dudar seriamente de su obra. Se de- después de un desafío entre Ercilla y otro ben ver sus comentarios finales, más bien soldado español, despierta además aso- en relación con su cargo de soldado en ciaciones con la narración bíblica sobre Chile. La carencia de habilidades poéticas José, hijo de Jacob, el paradigma de la no conduce a la imperfección de la obra, persona injustamente detenida. sino el argumento que Ercilla debe cantar en la epopeya: el proyecto moralmente dudoso contra los araucanos, va en con- Sobre la autosuficiencia tra del género de la epopeya, que tema- de las letras: el fracaso tiza la heroicidad, así que podemos com- de Ercilla como letrado prender el exordio del canto xxxvii de una manera irónica: Como hilo conductor en el texto, aparece la idea de la autosuficiencia de las letras Canto el furor del pueblo castellano en la epopeya, mientras que las hazañas con ira justa y pretensión movido, de los hombres armados están sujetas a y el derecho del reino lusitano la narraciones de quienes manejan las le- a las sangrientas armas remitido. tras. Parece irónico que en el canto final, La paz, la unión, el vínculo christiano Ercilla exprese dudas de sí mismo como en rabiosa discordia convertido, letrado y exige reconocimiento en contra las lanzas de una parte y otra airadas de su idea defendida sobre la autosufi- a los parientes pechos arrojadas.15 ciencia de las letras. Es sabido que en toda España y en la corte real celebraron la 14 epopeya de Ercilla. Pero, ¿cómo debe com- Ibid., xxxvii, p. 973. 15 Ibid., xxxvii, p. 951. 96 Self-fashioning en la epopeya de Ercilla: el discurso sobre las armas y las letras En consecuencia, el objeto de su obra se gunta como lector si Ercilla duda, como parece a la descripción de la batalla de humanista, del proyecto de la coloniza- Saint-Quentin, es decir, al género de fu- ción, aunque haya sido el paje leal de ror y brutalidad, y no a su narración de la Felipe ii. Esta suposición llega hasta el perfecta batalla de Lepanto. Crearía una extremo de que, algunos –como Voltaire, obra perfecta, si el tema de su obra hu- que la reprochó, por considerarla como biese sido otro: si hubiese existido un lí- carente de epicidad16– afirman que no se der intacto e íntegro, una guerra justa, con debe considerar a La Araucana una epo- intenciones honorables, así que, digamos, peya, ya que, debido a la ambivalencia, es no fracasa como poeta por culpa propia. necesario enaltercer a una nación concre- ta, ignorando que la ausencia de la glorifi- cación de la propia nación en La Arauca- Conclusión: la pertinencia na, confirma que el autor renacentista es del concepto de self-fashioning en general egocéntrico17: ¿contradice la en una obra renacentista autoestilización del poeta a las reglas constituyentes del género de la epopeya, No es casualidad que en la epopeya de la cual reclama la heroicidad de un pueblo Ercilla el discurso sobre el ideal equilibrio y no de un sólo individuo? Creo, más bien, de las armas y las letras, y la legitima- que la contradicción es sólo aparente, ción de la busquéda de gloria y poder ilusoria, y que se puede clarificar median- mediante la autoestilización, coincidan, te una vista neohistoricista de que los ele- porque son tópicos que han sido tratados mentos constituyentes del género den- exhaustivamente en esta época, en la tro de la epopeya de Ercilla no contrasta- que la visión acerca del papel del ser hu- ban con los elementos constituyentes de mano en el universo se transformó. Esto la época de ninguna manera, si no ante- tuvo como consecuencia que la relación ponemos el género a la época. Pienso del poeta con su obra, de igual modo, que debe ser al contrario. Es un hecho que cambiara. De este periodo deriva, entre también un subgénero apodíctico y ho- otras cosas, un nuevo modo de percepción mogeneizado, como la epopeya, no puede poética que se diferencia del anónimo llegar a ser estable y definitivo, pues autor medieval, quien solía alabar la obra siempre estará –al igual que todos los sin realzar la identidad suya como creador géneros– sometido a las circunstancias de la misma. Para el autor renacentista, políticas, sociales y culturales del mo- la obra no era lo principal que los lectores mento. En otras palabras: si identifica- debían admirar, sino al poeta mismo que mos la autoestilización como un elemeto la creó, así que la obra devino el medio constituyente de la época, podemos jus- para la autoestilización literaria del poeta. tificar la autoestilización de Ercilla y la fal- Hay que añadir que muchos trabajos ta de heroicidad colectiva de los españo- analizan la ambivalencia del narrador- les –por un héroe o un grupo–, con el soldado Ercilla en la epopeya en cuanto a la guerra contra los araucanos: como Ercilla describe sus enemigos de una ma- 16 Voltaire, “L’essai sur la poésie épique”, p. 268. 17 nera empática y respetuosa, uno se pre- En las epopeyas griegos tenemos, por ejemplo, un héroe principal que representa un colectivo. 97 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Meryem Için deseo e impulso del poeta renacentista Pérez de Oliva, Fernán. Diálogo de la dig- quien, en todo momento quiere insistir en nidad del hombre. Editora María Luisa sí mismo, sin compartir la gloria con otras Cerrón Puga. Madrid, Cátedra, 1995. personas. Pierce, Frank. Alonso de Ercilla y Zúñiga. Amsterdam, Rodopi, 1984. Pierce, Frank. La poesía épica del Siglo de Bibliografía Oro. Madrid, Gredos, 1968. Quint, David. Epic and empire. Princeton, Álvarez Vilela, Ángel. “Histoire et fiction Princeton University Press, 1993. dans La Araucana”. Études de Lettres. Simson, Ingrid. Amerika in der spanischen Núm. 2, Lausanne, 1986. Literatur des Siglo de Oro. Frankfurt Chevalier, Maxime. L’Arioste en Espagne am Main, Vervuert, 2003. (1530-1650), Bordeaux, Université de Strosetzki, Christoph. Literatur als Beruf. Bordeaux, 1966. Düsseldorf, Droste, 1987. Curtius, Ernst Robert. Europäische Lite- Toribio Medina, José. Vida de Ercilla. Méxi- ratur und lateinisches Mittelalter, Tü- co, Fondo de Cultura Económica, 1949. bingen, Francke, 1993. Vilà i Tomás, Lara. Épica e Imperio. Imita- Davis, Elizabeth. 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Núm 29, Berlin, 2010. xico D.F, 1981. 99 cynthia araceli ramírez Peñaloza* Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres Gilberto Owen, writer and publisher focused on women Resumen Abstract Owen es bien conocido por su inte- Owen is well known for his roma- rés romántico en las mujeres, mas ntic interest in women, but this este artículo se enfoca en el respeto article focuses on the respect and y la admiración que mostró hacia la admiration that he showed for em- mujer empoderada, aun desde sus powered women from his first wri- primeros escritos de adolescente. tings as a teenager. Palabras clave: Gilberto Owen, mu- Key words: Gilberto Owen, empo- jeres empoderadas, escritores católi- wered women, catholic writers, local cos, revistas locales Magazines Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 99-110 Fecha de recepción 14/06/13 > Fecha de aceptación 08/06/14 * Universidad Autónoma del Estado de México. 100 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres Introducción sumarse a las filas intelectuales desde sus primeros escritos. Las “cartas de amor” que Gilberto Owen escribió a Clementina Otero en 1928 son, probablemente, lo más popular de Las figuras femeninas este contemporáneo. Además de las edi- desde la óptica cristiana ciones de Bellas Artes (1982) y de la Univer- sidad Autónoma Metropolitana (1988), la Que los seres humanos no somos iguales, edición facsimilar bellamente preparada sino variadísimos, independientemente por Vicente Quirarte y Marinela Barrios, del género, no era desconocido para Owen. publicada en 2004 por Jaime Labastida ba- Para estructurar la tipología femenina des- jo el sello de Siglo xxi, ha sido muy bien de la mirada del rosarino, es útil el proce- aceptada por lectores de diversos ámbi- dimiento de clasificación que caracteriza tos, además de que es la más completa, Northrop Frye, quien dicotómicamente pues, como se sabe, a lo largo de los años divide las figuras femeninas en los gru- Otero dosificó las cartas que vieron la luz pos: maternal y marital2. Al primero per- pública durante su vida; en parte por aten- tenecen las mujeres que son madres (en ción a la voluntad de su esposo, en parte el imaginario católico de Owen, los dos por decisión propia. La comprensible fasci- claros ejemplos son la Virgen María y su nación de los lectores se debe a la majes- propia madre); en tanto que en el segun- tuosa y cáustica escritura del rosarino do encontramos a aquellas a las que se les desdeñado, que muda de la súplica a la “conoce”, en el sentido bíblico del térmi- amenaza, que no escatima argumentos, no3 (todas las demás, en el caso de Owen). que apela a la razón, al amor, al odio, e Mas la lógica binaria de Frye debe ceder incluso a los amigos. Sin embargo, Cle- ante la contundencia del clásico acertijo: mentina Otero supo leer entre líneas, “Hay dos madres, dos hijas y tres manza- comprendió que era la musa ante la cual nas; a cada una le toca una manzana”, de Owen estaba ejercitando su poesía: “Ama- modo que agrega la categoría de “figu- ba al poeta, mas no al hombre.”1 La joven ras maternas intermediarias” (intermediate hermosa y sabia Clementina no mordió el maternal figures), cuyos prototipos son anzuelo, y eso fue lo que la consagró co- Eva y Raquel. El ideal, o madre apocalípti- mo musa oweniana. ca, está representada por figuras tipo Vir- A lo largo y ancho de la obra de gen María. Su opuesto, la madre demonía- Owen, la mujer es tema central. Mas este ca, está presente en el imaginario occi- consagrado poeta entendió desde joven dental en la figura de la famosa Lilith4, que no es posible encasillar ni controlar a las mujeres; vislumbró el poder que de una 2 Northrup Frye, The great code. The Bible and lite- mujer puede emanar, y entonces anheló rature, pp. 139-168. su compañía como colegas, como pares. 3 “Y conoció Adam á su mujer Eva, la cual conci- Así pues, se dirigió a ellas increpándolas a bió y parió á Caín, y dijo: Adquirido he varón por Jehová”. (Génesis, 4:1) 4 Algunas traducciones católicas de la Biblia inclu- yen la palabra Lilit en la enumeración de cala- 1 Gilberto Owen, Me muero de sin usted. Cartas de midades que Dios traerá sobre Edom: “Perros y Amor a Clementina Otero, p. 44. gatos salvajes se reunirán allí, y se juntarán allí 101 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza Cuadro de Frye: tipología de las figuras femeninas Zonas Figuras Demoniaca Intermedia Apocalíptica Madre [Lilith] Eva Virgen María Amada La gran Prostituta María Magdalena Iglesia arcaico mito judío que pretende explicar Owen, imaginó el protagonista de Novela la doble creación femenina presentada como nube, y que finalmente se resumió en en la Biblia (Génesis, 1:27 y 2:15-25). En- la figura de Eva, para desgracia del abru- tre los extremos del ideal y la perdición, mado, derrotado y domesticado Ernesto. indudablemente, existe la zona interme- Tradicionalmente se relaciona con los dia, que resulta más interesante. Es el es- personajes anteriores un pasaje narrado pacio donde se localiza María Magdale- en Lucas (10:38-42), donde se da cuenta na, debido a la larga lista de relaciones de la visita de Jesús a una mujer llamada de pareja por la que es conocida, o la mu- Marta. Transcribo los cinco versículos por- jer adúltera presentada a Jesús para ser que en su brevedad muestran el contraste lapidada (Juan, 8:1-11). Es el lugar de Eva, entre las hermanas, tema central para es- por quien la humanidad cayó en peca- ta lectura: do. Para exponer gráficamente lo anterior, presento una variación sintética del cua- Y aconteció que yendo, entró Él en una dro de Frye.5 aldea: y una mujer llamada Marta le reci- El cuadro es útil para apreciar las po- bió en su casa. / Y ésta tenía una herma- sibilidades, desde la perspectiva de los es- na que se llamaba María, la cual, sentán- tereotipos, mas no debe dejarse de lado dose á los pies de Jesús, oía su palabra. que las combinatorias y las sutilezas, pe- / Empero Marta se distraía en muchos san: a veces las cosas no son lo que pare- servicios; y, sobreviniendo, dice: Señor, cen, como la falsa oposición entre Eva y ¿no tienes cuidado que mi hermana me Lilith que, como veremos en el maduro deja servir sola? Dile pues, que me ayu- de. / Pero respondiendo Jesús le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las los sátiros. También allí Lilit descansará y hallará su lugar de reposo” (Isaías, 34:14, versión Nácar- muchas cosas estás turbada: / Empero Colunga). En las versiones protestantes, como la una cosa es necesaria; y María escogió la Reina-Valera o la King James, en lugar de Lilith buena parte, la cual no le será quitada. aparece lamia (“figura terrorífica de la mitología, con rostro de mujer hermosa y cuerpo de dragón”, drae), lechuza o screech owl. Lo que no aparece La tradición oral tiene claras tipificacio- en ninguna de las fuentes consultadas es el refe- nes para los personajes en cuestión: Mar- rido arcaico mito judío: la historia de la primera mujer rebelada contra Adán, Lilith, que es reem- ta es la mujer dinámica, activa, que pro- plazada por Eva; de ahí que Frye la incluya en su cura cumplir su función de atender a los cuadro entre corchetes, como corresponde a un invitados de la mejor manera, al extre- agregado apócrifo. 5 Northrup Frye, op. cit., p. 142. mo de salir al encuentro del huésped 102 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres −como sucedió durante la lamentación sus primeros escritos, como mostraré a por la muerte de Lázaro–, pero su frenesí continuación. obnubila su juicio ante las cuestiones ver- daderamente importantes: la mujer de- be estar sujeta al varón, en lugar de tomar La figura femenina en Owen: la iniciativa. complejo mosaico con claros En contraste, María es la mujer sabia extremos y prudente, la que sabe que no le toca to- mar la iniciativa, sino esperar a ser llama- Cuando el joven Gilberto Owen radicaba da; la que comprende que más le apro- en Toluca, Estado de México, editó revis- vecha sentarse a los pies del maestro y tas locales como Manchas de Tinta (mayo y aprender de él que cumplir con sus debe- junio de 1920), Raza Nueva (junio de 1922) res hospitalarios (prioritariamente feme- y Esfuerzo (septiembre y octubre de 1922).6 ninos, en el contexto bíblico y en la tradi- Estas publicaciones son fundamentales, ción cristiana). Así, el nombre de María se no sólo por dar cuenta de la juvenilia de asocia a figuras femeninas positivas −entre este connotado contemporáneo, sino por- las que destaca la Virgen, pero se inclu- que en ellas aparecieron textos de otros ye también a las pecadoras arrepentidas, jóvenes que después serían conocidos in- como María Magdalena–; corresponde a telectuales; además, es sorprendente que, Martha el papel de la fémina que rompe a diferencia de las revistas de su época estereotipos, que se equivoca porque to- −que adoctrinaban a las mujeres para ser ma la iniciativa sin esperar las indicaciones perfectas amas de casa, responsables de de las autoridades masculinas. criar niños perfectos, tener el hogar en Con base en las referidas figuras fe- prístinas condiciones y garantizar la feli- meninas y determinado por la filiación cidad del marido–, Owen no sólo invita a connatural al común de los mexicanos, las mujeres a leer textos sobre noticias y más aún durante la primera mitad del si- cultura en general, sino que incluye a una glo xx, en la escritura del rosarino, María compañera como colaboradora fija para y Marta son las hermanas antitéticas; las redactar artículos de interés académico. Marías son “buenas”, el nombre tiende a En esta valoración de la mujer como una lectura positiva, a diferencia de las colega, como par intelectual, es posible Martas, rebeldes herederas de Lilit. Gil- apreciar una evolución. A Owen siempre berto Owen tiene muy claro que todas le encantaron las mujeres; a lo largo de su las mujeres son diferentes y que pueden obra las admira y se declara derrotado por decidir libremente cómo han de reaccionar muchas de ellas, como puede verse en el o qué decisiones quieren tomar a lo largo “Día cinco, Virgin Islands”, de su Sindbad de las distintas disyuntivas que la vida el varado, o en toda su Novela como nube. presenta. No obstante, hay patrones cul- Pero, como ya he indicado, en el rosarino turales que exigen determinadas conduc- tas de acuerdo con el género; presión que algunas acatan, pero ante la cual otras 6 Esfuerzo es la más lograda. Al respecto véase Javier se rebelan. Owen es el editor y escritor Beltrán y Cynthia Ramírez, “La revista Esfuer- que apeló a la rebelión femenina desde zo: inicios periodísticos de Gilberto Owen”, Ciencia Ergo Sum, vol. 14-2, 2007, pp. 223-232. 103 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza se percibe una compleja concepción de la ca conoció pero que alivia el frío que lo mujer, en cuyos extremos las hay sumisas corroe, Fausto y Margarita, Lolita, Nas- y recatadas –ésas son las que no le apa- tassja Kinski y Roman Polanski… Pero sionan–, así como también las hay frías Owen no se estanca en el estereotipo: dos y calculadoras; las que lo derrotan, an- años después encontramos ya la confron- te las cuales se declara fascinantemente tación entre diferentes tipos de figuras vencido. En la presentación de Manchas femeninas, en uno de los puntos tratados de Tinta, escrita cuando el joven poeta en la columna “Efemérides Triviales” de contaba con 16 años, Owen se dirige sólo Raza Nueva: a las primeras, como si no conociera la existencia de las segundas: Feminismo Como en el poema de Nervo, “murieron Y, en estas líneas, al saludar por vez pri- los quién sabe, / callaron los quizá”; como mera a la sociedad de Toluca, vayan espe- en la máquina de escribir de Carniado, las cialmente nuestra admiración y nuestros interrogaciones se han quebrado, como saludos también a esas bellezas de la lo- esfinges de granito que se pulverizaran calidad, a esas damitas hermosas, que para formar el arenal inmóvil de la sere- hacen de esta joven ciudad jardín de en- nidad. Ya no más, la inquietud parlanchi- cantamiento y delicioso edén. na –y sólo por ello femenil– de las femi- nistas, epigramatizará con un risueño El adolescente se enfoca aquí en la mujer gesto de bondad e ironía las páginas aus- como un bien social cuyo principal valor teras de los periódicos trascendentales; radica en su apariencia. La presencia de sus problemas están resueltos casi, y, ca- mujeres bellas hace de la tan sin gracia si también, el grito gárrulo de su rebeldía ciudad de Toluca un “delicioso edén”7: la ha sido acallado por el hosanna agresivo mujer es ocasión al varón para “pecar”, de su victoria, en San Luis Potosí halla- lo que en Owen es más bien gozar: el pa- ron el primer potosí de triunfos: una mu- raíso en la Tierra. El diminutivo “damitas” jer, Dolores Arriaga, ha sido nombrada indica, además, que se refiere a las jó- magistrado. venes, lógica preferencia dada la edad Dos amiguitas mías, muchísimo más del redactor, pero también machista ten- guapas que inteligentes, arrebatándose dencia presente a lo largo de la historia de la palabra, me daban hoy la noticia estu- la cultura occidental: Booz y Ruth, el an- pefactiva con un entusiasmo escandalo- ciano David que duerme con Abisag, la so que imaginaba, al principio, obra de moza virgen sunamita a quien el rey nun- alguna revolución en la moda; y cuan- do más metidas estaban en sus comen- 7 Como orgullosa oriunda y habitante de esta ciu- tarios jubilosos y agresivos, he ahí que dad, puedo afirmar sin ofender a mis coterráneos interrumpe mi excelente amiga la Filo- que, fuera de las pocas zonas ecológicas que se sofía de la Historia: —Paz, niñas, paz; mantienen en los alrededores o las bellas iglesias de los siglos xvi a xvii, Toluca carece de atractivo ¿acaso no he sido yo, una mujer, Juez turístico o cultural, incluso en la actualidad, casi de la humanidad desde “antes que Dios un siglo después del paso de Owen por este lugar, fuese Dios”? de ahí la fuerza de su hipérbole al llamarla “de- licioso edén”. 104 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres Y enseguida, a guisa de epílogo, les teriza, el rosarino reconoce la figura de repitió aquel donoso razonamiento de Dolores Arriaga, acontecimiento que apro- la heroína de Martínez Sierra en El amor vecha para burlarse de ciertos extremos, catedrático, según el cual el género mascu- visto que las jubilosas amiguitas anuncian lino queda reducido a cero ante la indis- agresivamente el nombramiento como cutible diferenciación única de la Mujer. mérito propio; de ahí la insistencia que hay en el primer párrafo respecto al gá- Ambos extremos del continuum referido rrulo y éxito del movimiento feminista tienen en este breve texto dignas repre- tras este único hecho. Owen no minimiza sentantes. Por una parte están las dos ni la problemática de género ni el mérito jóvenes que celebran una noticia sobre el de Arriaga; ridiculiza a quien no pasa del empoderamiento femenino, irónicamen- dicho al hecho. te presentadas como “muchísimo más Meses más tarde, en la presentación guapas que inteligentes”; por la otra, des- de Esfuerzo, Owen hace explícita su in- tacan tres figuras femeninas: la primera tención de que la revista sea leída por magistrada en México, la Filosofía de la las mujeres: Historia, y la heroína de Gregorio Martínez Sierra. En los dos últimos casos, el rosarino Nuestro más grande afán es hacer que enarbola el principio de autoridad para esta revista sea leída por la mujer, y que conminar a sumarse a las filas de quienes encuentre su puñado de ideas un lugar transforman las estructuras (“hechos, no bajo la paz tibia de los hogares, llevando palabras”); de manera hiperbólica, el na- a ellos nuestro mensaje de alegría y es- rrador es rescatado del discurso unilate- peranza, y que las secciones que con- ral de las emocionadas amigas, de “sus sagramos al Arte y a la Belleza, divinos comentarios jubilosos y agresivos”, por la y eternos, pongan su paréntesis amable Filosofía de la Historia, a quien se atreve en la monotonía hacendosa y fecunda a presentar como preexistente a la divini- de todos los días; con esto sentiríamos dad y cuya breve arenga concluye con una logrado el éxito humano y posible que cita de Martínez Sierra que el narrador ambicionamos, y correspondido con cre- no registra, sólo resume. Sin embargo, ces el esfuerzo nuestro, que agrupó em- este dramaturgo español es notable por peñosamente los granos de oro y arena la inclusión de propuestas feministas en (que todo hay, como en la vida), para sus escritos, incluida la novela citada, formar la mínima montaña que es este publicada en Madrid en 1910. número inicial. La tercera figura femenina empo- derada que aparece en este texto sí está Como se señaló en otro espacio,8 debe te- registrada en los anales de la Historia. nerse en cuenta que en esas fechas Owen Dolores Arriaga (1893-1971) fue la prime- trabajaba en una biblioteca pública cuyo ra abogada titulada en San Luis Potosí acervo incluye la colección de la revista y la primera magistrada del Supremo Tri- Hogar, con tiraje de seis mil ejemplares, bunal de Justicia, además de que desem- en la cual se instruía a las mujeres para peñó altos puestos en la Judicatura del Estado. Con el irónico estilo que lo carac- 8 Javier Beltrán y Cythia Ramírez, loc. cit. 105 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza ser buenas esposas: atención al marido, literaria, satiriza los convencionalismos conducta mesurada en sociedad, manua- sociales y cuestiona el conservadurismo lidades, recetas de cocina, vestimenta local, pese a haber pasado su corta vida adecuada, etcétera. Por el contrario, este en la provincia; temas diametralmente contemporáneo decide dirigirse a la mu- opuestos a las recetas de cocina o reco- jer no como subordinada al marido, sino mendaciones de conducta y vestuario de como ente pensante, como su par inte- las revistas “femeninas”. lectual. A la inversa de su época en que se Owen no se dirige a las mujeres como insiste a la mujer que trabaje todo el día si fueran menos conocedoras que él de en casa, reciba al marido sin problemas la literatura y la historia, sino que las −bien vestida y arreglada–, lo haga sen- asume como pares y les habla de la mis- tirse cómodo para que descanse, presen- ma manera en que se dirige a sus colegas te niños limpios y bien portados, etcétera, varones. En él no hay condescendencia, el rosarino pide a la mujer que interrum- sino reconocimiento. En este caso, tras pa su monotonía (“hacendosa y fecunda”) leer la noticia de que un muerto se había y lea. No las sanciona por sus actividades casado en Calimaya,9 Owen decidió visi- cotidianas, pero sí busca seducirlas in- tar el lugar, acontecimiento que describe telectualmente, llevarlas al lugar donde irónica y cómicamente citando a Nervo el pensamiento es el principal bien de un y a “don Enrique Carniado, cuya mano ser humano. no beso, estrecho”. Los contrastes son En la columna “Perspectivas Inge- geniales: cuando se dirige a la “lectora nuas”, al abordar el jocoso tema del muerto mía”, así, en singular, para que cada una que se casó, Owen cierra su satírico tex- se sienta personalmente aludida, Owen to nuevamente dirigiéndose a las lecto- aprovecha para besar la mano y los pies. ras, reiterando su intención de proporcio- Carniado no merece tal distinción. El narles esparcimiento. rosarino deja clara su admiración por la inteligencia. La respeta, la reconoce, la si- Post scriptum. Lectora mía: como lo man- túa en el ámbito intelectual. Pero si esa da la señora Retórica, a quien por seño- inteligencia radica en una mujer, entonces ra respeto como el más seco y sabio y Owen se entrega. A lo largo de su obra hay rectilíneo académico, son estas líneas rápidas alusiones a las mujeres deseables finales las que aprovecho para besar la por jóvenes o por hermosas; no cabe duda mano y los pies de usted, hoy que rea- de que le parecen motivo de gozo, pero nudo la charla que hace tiempo, en otro son las mujeres empoderadas las que lo periódico, pretendía divertirla. Y, con el trastornan, las que lo descarrilan, son ellas permiso de usted, voyme a otras dili- a las que se refiere con la expresión refe- gencias en las que el caballero prensista rencial La Mujer. me reclama. 9 Como puede apreciarse, se dirige a las Calimaya es un municipio del Estado de México cuya cabecera municipal es Calimaya de Díaz Gon- mujeres como lectoras de textos críticos, zález, localizada 14 kilómetros al sur de Toluca. en los que el genial escritor, de entonces Evidentemente, por las descripciones, Owen se dieciocho años, desde una perspectiva refiere a esta última localidad, a la que en 1894 se le otorgó pasar de pueblo a la categoría de villa. 106 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres En otra columna de la misma revis- cir. Pero no lo conseguirás, descuida, a ta, “Meditaciones de un Romántico: Inte- ellas nunca podrás hablarlas de lo que resante a la Mujer”, encontramos ya ex- las interesa. plícita la percepción oweniana sobre las Y, sin embargo, a todas ellas les in- diversas figuras femeninas: teresan muchas cosas y ésas las sabes tú. Podrías decirlas de aquel noviazgo Pero a qué mujer; entendámonos. No que va a principiar, porque en el entreac- pretenderás tú, que quieres asomar tu to del cine sorprendiste la ingenuidad cabeza inexpresiva y un tanto bovina por de las miradas; o bien de aquel otro que ese desgarrón de la página, que tu gesto termina con bostezos de aburrimiento difícil y rebuscado sea interesante para que son sus boqueadas de agonía. Las La Mujer. Tú sabes bien que esa entidad al dirías de la serenata fracasada, del baile mismo tiempo compleja y vacía que osan lucido; desenvainarías las tijeras para llamar el Alma Femenina no se tomará el emprenderla con la reunión cursi, con la trabajo de descifrar tus palabras ni mal dama inconveniente, con el marido su- leerá siquiera tus renglones. Si alguna miso, con la niña mal educada. mujer hubiese que comprendiera en sí Pero ¡Dios te libre de hacerlo! Tu len- todos los atributos, buenos y malos, del gua se volvería de estopa y tu paladar de Alma Femenina, ésa no habría llegado cartón si osaras pronunciar una palabra. siquiera a este renglón sin haber arroja- Sigue buscando en esa entidad do la página. compleja y vacía que osan llamar Alma ¿Para quién escribes pues? ¿Es para Femenina y hallarás lo que la interesa, la marisabidilla que ha metido la ávida y lo dirás aquí para que las cabecitas punta rosada de la naricita en el beren- rubias y morenas se agrupen para oírte jenal de los clásicos y ha ornado su con- y puedas exprimir para ti de las uvas versación con citas doctas y enriquecido maduras –claras o negras– de los ojos, la su erudición con los nombres extranjeros miel de las miradas. que mal pronuncia? ¿O es para la román- tica a quien “encantan los versos” y sabe De entrada encontramos la contrapo- ya enhebrar palabras sonoras en el dor- sición entre las vanas intenciones de so de las amistosas postales, o sobre la quienes adoptan falsas poses para ser “falsa” que transparenta en el fino pa- aceptadas (la “feminista” que protesta pel de las amorosas misivas? ¿O para airadamente, para luego correr a casa a la que es maestra en los pasos del fox atender al varón) y “La Mujer”: el ya re- trot, o tiene manos ágiles para herir las visado contraste entre María y Martha, teclas del piano, o garganta de plata “opuestos sinsabores”. Y no hay una, sino para alcanzar las notas de la canción; o muchas formas de ser la sumisa y com- simplemente donosura en la charla, gar- placiente María: la “marisabidilla” que se bo en el andar o distinguida soltura en ha esforzado por repetir sin comprender los afectados ademanes? Puedes querer el canon literario, la “romántica” que se escribir para todas. Tu deseo se colmaría deshace por mostrar su pasión por la poe- si las cabecitas femeninas se apiñaran sía, la “esteta” que baila, canta o toca el en rededor de tu página para oírte de- 107 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza piano o al menos se mueve como deben misma tijera ni limitadas a los papeles de hacerlo las damas. adorno o compañía que tradicionalmente Tras exhibir cuáles son las poses fe- se les imponían. Y es tarea del escritor, in- meninas, Owen pasa a exponer qué es lo dependientemente de su género, abonar que en realidad les concierne: quién se para esta transición. interesa por quién (“aquel noviazgo que Finalmente, el interés de Owen por va a principiar, porque en el entreacto que las mujeres sean percibidas desde una del cine sorprendiste la ingenuidad de perspectiva más equitativa, como seres las miradas”), o todo lo contrario (“aquel humanos, no como comparsas masculi- otro que termina con bostezos de aburri- nas, se aprecia en la importancia que da miento que son sus boqueadas de ago- a la presencia de la única colaboradora nía”), los rumores sobre la vida cotidiana: de las revistas de la época dirigidas por “desenvainarías las tijeras para empren- él hasta ahora conocida, Amelia Sámano derla con la reunión cursi, con la dama Bishop, quien firma la columna “Tópicos inconveniente, con el marido sumiso, con Estudiantiles” incluida en los dos números la niña mal educada”. El adolescente que se han encontrado de esta publica- Owen tiene muy claro lo que en realidad la ción periódica. gran mayoría de las personas, incluidas En el primer número de la revista, las jóvenes, quieren saber. la columna aborda el tema “En el Ins- Sin embargo, ésa es la salida fácil: tituto”, desde la perspectiva de la autora, “Pero ¡Dios te libre de hacerlo! Tu lengua una alumna. Tal y como seguimos escu- se volvería de estopa y tu paladar de chando hasta ahora, y seguiremos, su cartón si osaras pronunciar una palabra.” preocupación se funda en la “catalepsia El rosarino conmina al escritor a no caer estudiantil, cosa rara entre las masas ju- en tal tentación. Su deber es despertar veniles, porque siempre arde en su espí- conciencias, asaltar intelectos, provocar ritu ese fuego sagrado que caracteriza la debates entre la estética, la razón y la vida de los que principian a caminar por vida; debates que son principio y fin de la difícil senda de la existencia”. la literatura, llamado primordial de la es- En su opinión, la indiferencia y la pe- critura artística: reza se han apoderado del alumnado ins- titutense, que prefiere soñar “a lo largo de Sigue buscando en esa entidad compleja esas decrépitas banquillas que cargan los y vacía que osan llamar Alma Femenina y duros años de no sé qué siglo, que el triun- hallarás lo que la interesa, y lo dirás aquí fo llegará como llegan al cerebro los jue- para que las cabecitas rubias y morenas gos de la imaginación”.10 Ante la inercia, se agrupen para oírte y puedas exprimir propone el ímpetu de la voluntad, resu- para ti de las uvas maduras –claras o mida en la gastada máxima “querer es negras– de los ojos, la miel de las miradas. poder”, con lo cual conmina a sus compa- ñeros a hacer un “esfuerzo supremo” para En esta columna, es clara la crítica del “la realización de las grandes y loables rosarino al tipo de publicaciones dirigidas a la mujer, así como su insistencia en que las mujeres no están ni cortadas por la 10 Loc. cit. 108 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres acciones, que nos conducirán a la cúspi- Por eso sufrimos todos los sinsabores de del ideal forjado”. En la siguiente y fracasos y reveses de la vida de estu- entrega se encuentra uno con cuál es el diante. Bien caudales de ciencia, que na- ideal forjado. ció del espíritu humano, en cuyo regazo Tres semanas después aparece la con- infinito aventurados los que continúan tinuación de la columna, ahora dedicada esa sagrada obra de tantos hombres a los próximos exámenes, después de ha- atormentados en tantas centurias, la fe ber disfrutado de las vacaciones: de tantos fuertes, la esperanza de tantos miserables, el amor de tantos espíritus Al terminar este período estacionario, generosos que se consumieron, como aparece el que pudiéramos llamar de cri- lámpara que se agota por alumbrar, para sis: el de los exámenes. Por los corredo- proporcionarnos inefables caudales de res de la escuela se pasean casi todos; en ciencia, que nació del espíritu humano, algunos se imprimen en las palideces del en cuyo regazo infinito se explican y ar- rostro, las de los conocimientos, mientras monizan todas las múltiples aspiracio- que dos o tres están casi congestionados nes de la humanidad. (han aprendido el texto de memoria). Es esta la época en que el estudiante se Fe, esperanza y amor (o caridad, en al- vuelve madrugador, temperante, retraí- gunas traducciones de la Biblia) son las do, alejado por completo del mundanal virtudes teologales destacadas en 1 Co- ruido, porque cree, asimilando de prisa, rintios 13, renombradas por ser parte salvar el compromiso. de la liturgia católica y principio de la fe Yo me complazco en observar a cristiana, a diferencia de la ley del Talión, los compañeros. Se preguntan: ¿Tienes virtudes teologales que Amelia Sámano miedo a los exámenes –el más anémi- Bishop adecua sin ningún tropiezo a la co contesta invariablemente: —qué va! vida de la juventud institutense. La lec- Aún hay tiempo para machetearle, si tura de la juvenilia de Owen permite com- no, para algo son los panzazos glorio- probar la coincidencia de pensamiento, sos. —¿Y entonces por qué tiemblas? posible razón por la cual el rosarino invitó a —Hombre, no es miedo, es precaución. esta institutense a colaborar en su revista. Este escenario le permite exponer su opinión sobre el sentido de la vida, al Conclusión menos de la vida del estudiante: “¿Pero qué interés guía a tantas y tantas juven- Pese a los numerosos errores en la escri- tudes que se suceden en el aula? Es uno, tura de Amelia Sámano Bishop (morfoló- el mismo de hace muchos siglos y el gicos, sintácticos, léxicos y ortográficos), eternamente nuevo, el afán de ‘ser’.” La comprensibles por la juventud de la auto- columna termina con la exaltación de la ra, y la flaqueza de sus planteamientos, ciencia “que nació del espíritu humano”, así como de la estructura argumental, pero desde una curiosa sincretización hay en la joven colaboradora otros pun- católica cuyos ejes me permito resaltar tos de coincidencia con Owen: la deca- con cursivas: dencia del Instituto y la esperanza en el 109 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza vigor de la juventud, capaz de llevar al protege. Se entrega gozoso, aun sabien- triunfo los ideales de la humanidad. En do lo que le espera. Owen el primer aspecto es ampliamente conocido desde la edición de 1979 de sus Obras por el Fondo de Cultura Económi- Bibliografía ca; el segundo no lo es tanto, por la di- ficultad de encontrar las revistas que pu- Frye, Northrop. The Great Code. The Bible blicó o en las que colaboró durante las and Literature. Nueva York, Harcourt, primeras décadas del siglo pasado. Harvest, 1983. Que la mujer es ocasión al varón para King, James. The Holy Bible. S/l, National la perdición no es un elemento ajeno a Publishing Company, 1983. Owen. La antítesis entre María y Marta, Nácar, Eloíno y Alberto Colunga (trad.). opuestos sinsabores, permite al poeta re- Sagrada Biblia. 57ª ed., Madrid, Bi- presentar los contrastes en el ideario oc- blioteca de Autores Cristianos, 2007. cidental: María es la mujer sumisa, la que Owen, Gilberto. Cartas a Clementina Ote- nunca toma la iniciativa, sino que espera ro. México, Ediciones de Bellas Artes, –prudente– la señal del varón; frente a su 1982. arrebatada hermana Marta, la que pien- . Cartas a Clementina Otero. sa por cuenta propia, contra la idealista México, Universidad Autónoma Me- tipología bíblica: la mujer sea sujeta al tropolitana, 1988. varón. En la ortodoxia, la función feme- . Me muero de sin usted. Cartas nina es obedecer al esposo y dar luz a sus de amor a Clementina Otero. México, hijos. Desde su juventud, Owen rechazó Siglo XXI, 2004. ese patrón. Lo representa, mas para ata- . Obras. Edición de Josefina carlo. Prefiere a las duras y veleidosas fé- Procopio, prólogo de Alí Chumacero, minas que rechazan al amado, a Clemen- recopilación de textos de Josefina tina, a Ruth, a las Evas de Novela como Procopio, Miguel Capistrán, Luis Ma- nube. Owen sabe que las mujeres no son rio Schneider e Inés Arredondo. Méxi- comparsas en la historia escrita por los co, Fondo de Cultura Económica, hombres. Son tan capaces y tan conscien- 1979. Hay reimpresión de 1996. tes como para decidir cuándo, cómo y Sociedades Bíblicas en América Latina. dónde aceptar o rechazar a un supuesto Santa Biblia. Miami, Editorial Vida, enamorado. No todas son las débiles fé- antigua versión de Casiodoro de Rei- minas que abrazan el matrimonio como na (1569) revisada por Cipriano de vocación, sino que también hay mujeres Valera (1602) y posteriormente cote- capaces de tomar decisiones sobre su jada con diversas traducciones de los vida y obra. Desafortunadamente, para textos hebreo y griego, 1909. él, esas brillantes mujeres son las que ciegan y atrapan; seducen como la luz al insecto nocturno; destruyen al hombre que gravita a su alrededor. Ante estas seductoras sirenas, el marinero Owen se resiste a ser Ulises: él no se ata, él no se 110 Gilberto Owen, escritor y editor enfocado en las mujeres Hemerografía . Manchas de Tinta. Tomo I, núms. 1 y 2, Toluca, 1920. Beltrán, Javier y Cynthia Ramírez. “La re- . Raza Nueva. Tomo I, núms. vista Esfuerzo: inicios periodísticos 1 y 3, Toluca, 1922. de Gilberto Owen”. Ciencia Ergo Sum. Sámano Bishop, Amelia. “Tópicos estu- Vol. 14-2, 2007. diantiles”. Esfuerzo. Núms. 1 y 2, To- Owen, Gilberto. Esfuerzo. Tomo I, núms. 1 luca, 1922. y 2, Toluca, 1922. 111 Francisco JaVier Beltrán caBrera* Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro Margarita Mendoza López and Gilberto Owen in the theater art Resumen Abstract A partir de una nota periodística This paper highlights some facts escrita por la dramaturga Margarita from a newspaper story about the Mendoza López en El Sol de Toluca great poet Gilberto Owen written en el año de 1954, cuyo título es “Re- by playwright Margarita Mendoza cuerdos de Gilberto Owen Estrada. López in 1954 and puts them El gran poeta que fue hijo del Ins- into context according to the last tituto de Toluca”, el autor de este letter written by Owen. It also artículo resalta los datos proporcio- gathers information about Owen’s nados en dicha nota y los contex- work in the Ulises Theater in 1928 tualiza a partir de la última carta que and assesses the importance of se conoce escrita por Owen dirigida Margarita Mendoza as a historian a los Garcidueñas; también reúne of Mexican theater art. información y documentos acerca de la participación de Owen en el tea- tro Ulises en 1928. A la vez se trata Key words: newspaper story, con- de redimensionar la importancia de textualize, Margarita Mendoza López, Margarita Mendoza López al escribir Gilberto Owen, Ulises Theater, Historian la historia del teatro en México y de of Mexican theater art Owen durante su última estancia en Norteamérica. Palabras clave: periodismo, contex- tualizar, Margarita Mendoza López, Gilberto Owen, Teatro Ulises, historia del teatro en México Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 111-121 Fecha de recepción 16/07/13 > Fecha de aceptación 12/11/13 * Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Humanidades. 112 Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro Los dos autores asociados en este ar- Hotel Regis, donde vivía, en la ciudad de tículo tienen en común su escasa men- México. Nació en Guadalajara, Jalisco, en ción –una menos que el otro– en la his- 1914. Entre sus obras publicadas están: Una toria de la cultura en México y, por tanto, voz alada y de un país inexistente (1955), se pretende llamar la atención de los in- También crecen espigas (1959), José Rojas teresados en el teatro y en la poesía de Garcidueñas, el hombre (1964), Rosas blan- nuestro país; que se sorprendan de lo es- cas con tus recuerdos (1966). casas que son las noticias que de ellos Accedemos a ella a través de un ar- tenemos en la actualidad. El propósito de tículo periodístico sobre Gilberto Owen este trabajo es articular los datos sobre que presentamos en estas líneas.3 Es de- la obra de Margarita Mendoza López y cir, también fue periodista. El artículo se su conocimiento de Gilberto Owen. Esta intitula, “Recuerdos de Gilberto Owen. El escritora jalisciense es una personalidad gran poeta que fue hijo del Instituto de de la cual sabemos poco en el terreno de Toluca”, publicado en la página 4 del su- las letras, su mayor aporte lo encontra- plemento cultural Páginas de Provincia de mos en el conocimiento del teatro mexi- El Sol de Toluca en el año de 1954. Tal ar- cano durante la primera mitad del siglo tículo apareció publicado un año antes xx, una vez concluida la Revolución Me- en México en la Cultura, suplemento de xicana.1 En esta labor y en la nota perio- Novedades, México, 1 de marzo de 1953, dística que presentamos se encuentran página 7, es decir, un año después del fa- algunos datos que revelan el trato que llecimiento del poeta universal nacido en estableció con el poeta sinaloense. Rosario, Sinaloa. Margarita Mendoza López, esposa de Margarita Mendoza López es una in- José Rojas Garcidueñas2, es una escritora telectual cuya pasión mayor fue el teatro con tendencia hacia la lírica e historiado- en México. Gilberto Owen la menciona sin ra del teatro en México. Su trabajo se pu- sus apellidos en la última carta publicada blicó en 1985 a través de la Coordinación en la edición de las Obras del sinaloense. de Teatros de la Subdirección General de La carta va dirigida a “Margarita y José Ro- Prestaciones Sociales del Instituto Mexi- jas Garcidueñas” y está fechada en Filadel- cano del Seguro Social. Murió el 19 de sep- fia, febrero de 1951 (Owen muere el 9 de tiembre de 1985 bajo los escombros del marzo de 1952) en respuesta a la misiva donde Garcidueñas le informa de la muer- te de Xavier Villaurrutia.4 En ella, Owen 1 Margarita Mendoza López, Primeros renovadores del teatro en México ,1928-1941, 1985. responde, de paso y a su modo, a la inquie- 2 José Rojas Garcidueñas (1912-1981), guanajua- tud, muy probablemente formulada por tense, miembro de la Academia Mexicana de la el propio Garcidueñas y la curiosidad de Lengua, fue un estudioso destacado de la litera- tura colonial de nuestro país: El teatro de la Nueva España, en el siglo xvi (1935), Autos y coloquios del siglo xvi (1939), Don Carlos de Sigüenza y Góngo- 3 Luis Mario Schneider lo incluye en la bibliografía ra. Erudito barroco (1945). Además de profesor de sobre Gilberto Owen que se anexa a la edición la Facultad de Filosofía y Letras de la Uiversidad de las Obras publicadas por el Fondo de Cultura Nacional Autónoma de México, fue investigador Económica en 1979, artículo realmente muy del Instituto de Investigaciones Estéticas de la desapercibido. misma Institución y abogado consultor de la Se- 4 José Rojas Garcidueñas, Gilberto Owen y su obra, cretaría de Relaciones Exteriores. 1954, p. 18. 113 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Francisco Javier Beltrán Cabrera Margarita, por saber y divulgar la vida y más que ese poema viejo que con tan obra del muy entonces poeta descono- inteligente cariño ha presentado José.”8 cido. Pero también en respuesta a su sen- El “algo más” se va a llamar “La danza de timiento por la muerte de Villaurrutia. la muerte”. En el lenguaje críptico típica- Owen, en plan creativo, recrea su mítico mente oweniano nos lleva a suponer la pasado aludiendo al John que recitaba existencia de un último poema que Owen versos en un casi latín que todavía no era no entregó a Josefina Procopio, como lo inglés; al Richard muerto el 2 de diciem- dice en su última carta publicada, pero bre de 1804 en una plaza de Dublín, etcé- también invita a suponer que tal poema tera, hasta el que se fue a Sinaloa y que nunca lo escribió; en cambio, nos inclina- “mataron un día 13 de febrero, en las mos a pensar en la debilidad de Owen por calles de Rosario”5. Nombres de supues- la amistad de Villaurrutia y el sentimien- tos antepasados, muy visibles a sus con- to de su muerte y la cercanía de la pro- temporáneos. La muerte de Villaurrutia pia al saber de los diagnósticos y adver- le afecta de tal modo que anota: “En fin, tencias de los médicos que entonces lo hemos hecho muchas cosas en público, auscultaron. La carta provoca inquietud menos llorar.”6 La carta también incluye puesto que la respuesta de Owen oscila de el agradecimiento a José Rojas Garcidue- los sentimientos privados a los públicos; ñas por la presentación que escribiera a concretamente, recriminándole a Xavier propósito de Perseo vencido para la revis- Villaurrutia que puesto que era mortal ta América, Revista Antológica, en 1950,7 no le recordará “en público jamás”9. ¿Una pues la carta dice: “Acaso les lleve algo probable negativa de Owen a escribir el retrato de Villaurrutia y de sí mismo y por ello en la carta presupone un supuesto 5 Gilberto Owen, Obras, 1979, p. 294. Existió un John Owen (1564-1622), humanista y poeta lati- poema, “La danza de la muerte”, que nista galés; también existió un Richard Owen provoca la suposición de tratarse sobre (1804-1892) naturalista y anatomista inglés. Sin la muerte de su amigo, pero que “no es, embargo, esta genealogía que se atribuye podría no serla, debido a que el poeta sinaloense obtuvo de ninguna manera, un retrato de Xavier el apellido Owen a la edad de 15 años. Cfr. Fran- Villaurrutia”?10 cisco Javier Beltrán Cabrera, Gilberto Owen Estra- Como puede observarse por el con- da: cien años de poesía. 6 Ibid. tenido, esta carta fue escrita pensando 7 José Rojas Garcidueñas, “Poemas de Gilberto más en José Rojas Garcidueñas que en Owen, selección e introducción de José Rojas Gar- Margarita; y, sin embargo, es ella quien lo cidueñas”, América, Revista Antológica, núm. 64, México, D.F., diciembre de 1950, pp. 89-100. En recuerda un año después de la muerte de dicha presentación el autor alude al obsequio de Owen ocurrida en Filadelfia el 9 de mar- Owen de un ejemplar de Perseo vencido editado zo de 1952. No menciona los planes de su en Lima, Perú, en 1948. El dato importa por el sar- casmo de Owen, quien consideraba al Perseo… esposo por difundir la vida y obra del como un poema viejo pues efectivamente el libro sinaloense. En el artículo son ella y Owen, tardó más de diez y ocho años en escribirse y el poeta que aparece observado por la publicarse como hoy lo conocemos. Véase Vicente Quirarte, Invitación a Owen, p. 138. La “cariñosa presentación” tiene también su importancia por la serie de datos que nos da a 8 Gilberto Owen, Obras, p. 294. propósito del libro Desvelo que se publica en 1953 9 Ibid. en Poesía y prosa por la Imprenta Universitaria. 10 Ibid. 114 Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro mirada de una mujer atenta que nos pre- nación racial reduce su participación a senta la imagen de un Owen fantasmal, declamar los versos del popular poeta macerado y lacrado por sus vicios, ner- venezolano Andrés Eloy Blanco “Píntame vioso y esquivo, en lugares distantes a la angelitos negros”. La autora del artículo patria, sintetizando el vagabundeo que interpreta en esta poesía como la coin- al respecto lo distinguió en vida. Su dis- cidencia ideológica a propósito del racis- creción y tendencia hacia el anonimato mo en Norteamérica. también está presente al grado de que Los encuentros descritos confirman Margarita Mendoza, en la reunión que des- acontecimientos de tipo biográfico mien- cribe en casa de la doctora italiana, tiene tras vivió sus últimos años en Estados que preguntarle su nombre. Y esa especie Unidos. La neurastenia que se le atribuye de visión fantasmal escurridiza que pre- corresponde a una apreciación completa- senta coincide con la visión también fan- mente subjetiva, pero el deambular soli- tasmal de Valeria Luiselli en su novela tario de Owen coincide con la separación Los ingrávidos11. que en esas fechas ya era más que obvia El artículo inicia describiendo el pri- respecto de su familia, los amigos mexi- mer encuentro, charlan sobre artistas canos y sudamericanos y su patria. El se- amigos muy cercanos a Owen, quien ma- gundo encuentro, cuando bebe sherry, nifiesta conocerlos para sorpresa de su confirma la bonhomía típica en Owen y interlocutora, quien no logra reconocer la prevención que hicieron los médicos al poeta errante que pasara un tercio de respecto de su salud. Pero lo último, su su vida en Sudamérica. Finalmente le vocación por la poesía, se manifiesta al pregunta a bocajarro: “¿Quién es usted?”, declamar los versos del venezolano Andrés pregunta a la cual Owen estaría muy Eloy Blanco, lo cual cae más en el ám- acostumbrado por la forma en que descri- bito de la literatura que en lo biográfico: be su respuesta. Los encuentros que des- cribe Margarita Mendoza se circunscri- Píntame angelitos negros ben a diciembre de 1948 en Filadelfia, una Andrés Eloy Blanco saliendo del consulado de México y otra en el Club Panamericano. En el primero, ¡Ah mundo! La Negra Juana, deambulando por rumbos distintos, se ¡la mano que le pasó! encuentran, se reconocen, pero disimu- Se le murió su negrito, lan. Margarita Mendoza imagina a Owen sí señor. queriendo estar solo con su neurastenia. —Ay, compadrito del alma, En el segundo, se divide en un antes de ¡tan sano que estaba el negro! entrar al club, que consiste en visitar una Yo no le acataba el pliegue, “taberna” en la cual nos enteramos que, yo no le acataba el hueso; por cortesía, Owen bebe “sherry” (jerez); como yo me enflaquecía, y después, ya dentro del Club, a invita- lo medía con mi cuerpo, ción previa, Owen en lugar de un espe- se me iba poniendo flaco rado discurso a propósito de la discrimi- como yo me iba poniendo. Se me murió mi negrito; 11 Valeria Luiselli, Los ingrávidos. Dios lo tendrá dispuesto; 115 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Francisco Javier Beltrán Cabrera ya lo tendrá colocao con su sol que tuesta blancos, como angelito del Cielo. con su sol que suda negros, —Desengáñese, comadre, porque para eso lo tienes que no hay angelitos negros. calientito y de los buenos. Pintor de santos de alcoba, Aunque la Virgen sea blanca, pintor sin tierra en el pecho, píntame angelitos negros. que cuando pintas tus santos No hay una iglesia de rumbo, no te acuerdas de tu pueblo, no hay una iglesia de pueblo, que cuando pintas tus Vírgenes donde hayan dejado entrar pintas angelitos bellos, al cuadro angelitos negros. pero nunca te acordaste Y entonces, ¿adónde van, de pintar un ángel negro. angelitos de mi pueblo, Pintor nacido en mi tierra, zamuritos de Guaribe, con el pincel extranjero, torditos de Barlovento? pintor que sigues el rumbo Pintor que pintas tu tierra, de tantos pintores viejos, si quieres pintar tu cielo, aunque la Virgen sea blanca, cuando pintas angelitos píntame angelitos negros. acuérdate de tu pueblo No hay pintor que pintara y al lado del ángel rubio angelitos de mi pueblo. y junto al ángel trigueño, Yo quiero angelitos blancos aunque la Virgen sea blanca, con angelitos morenos. píntame angelitos negros. Ángel de buena familia no basta para mi cielo. De este modo, con ese acto en el Club Si queda un pintor de santos, Panamericano, el retrato que de Owen se si queda un pintor de cielos, descubre da cuenta de la capacidad de que haga el cielo de mi tierra, su memoria y de su entrega total y gusto con los tonos de mi pueblo, por la poesía, de sus viajes por el mundo con su ángel de perla fina, y del sentimiento racial contrario al pre- con su ángel de medio pelo, dominante en Norteamérica. Elementos con sus ángeles catires, imprescindibles en su poética y no sólo con sus ángeles morenos, en su actitud. Owen nunca dijo o escribió con sus angelitos blancos, un verso sin que éste se relacionara con con sus angelitos indios, la situación que como poeta tenía con el con sus angelitos negros, mundo, con su vivencia y con su conoci- que vayan comiendo mango miento de la poesía. Es una forma desco- por las barriadas del cielo. nocida del Owen que escribiera respec- Si al cielo voy algún día, to a la poesía: “que eres tú, que no yo, tengo que hallarte en el cielo, tuya y no mía, / la voz que se desangra por angelitico del diablo, mis llagas”12. Si pensamos en la temática serafín cucurusero. Si sabes pintar tu tierra, 12 así has de pintar tu cielo, Gilberto Owen, Sindbad el varado, “Día veintidós, Tu nombre, poesía”, Obras, p. 84. 116 Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro del poema que Owen recita, la lección de y desenlace. En el segundo acto se crea el Owen en el Club Panamericano es doble conflicto a través de los hilos que mueve la y efectiva puesto que es posible señalar la mujer despechada; para entonces Euge- inconveniencia del racismo a través de nia ha dado a luz; el padre de ésta, que la verdad que despliega la poesía. había caído en desgracia, es sacado de la Pero continuando con el artículo de cárcel como parte del plan tramado por Margarita Mendoza, ésta inicia su con- Carmen y aquél busca a Antonia para versación con Owen a partir de la lectura agradecerle la ayuda recibida, creyendo de una obra de teatro: La culta dama, que ella era su benefactora. Para enton- citándola sin dar el nombre de Salvador ces el conflicto se desata y con ello el tan Novo, su autor. Este hecho la ubica como temido escándalo social. Quien embara- la dramaturga que fue en el terreno de la zó a Eugenia es Ernesto. El elemento aris- cultura. El texto de Salvador Novo se re- totélico más importante de la tragedia fiere a la dramatización de hechos socia- griega es traído aquí para fundamentar les ubicados a mitad del siglo pasado, este pequeño drama social mexicano: la acontecidos en el seno de una familia bur- anagnórisis, es decir, el reconocimiento guesa en México, cuya protagonista, An- entre los personajes; cada uno en su lugar tonia, se percibe y presenta como la mujer expone su situación en el drama frente al de sociedad que acude a todo evento de otro, todos se conocen y participan del tipo cultural, escritora y autora de libros nudo dramático. El desenlace empieza a propósito de los problemas humanos, a tramarse desde el momento en que la particularmente femeninos. La “Culta Da- “Culta Dama” se da cuenta de su situación ma” tiene un hijo –Ernesto– cuyas aventu- frente al escándalo social promovido por ras amorosas la pondrán en entredicho. la antagonista y al que involuntariamente Pero también tiene una organización que el hijo ha dado motivo, así que el tercer protege a mujeres solteras embarazadas. acto está dedicado a resolver el conflicto; La obra inicia con la llegada de Eugenia la “Culta Dama” trata de comprar a quien a la casa de Antonia con un embarazo de tiene que comprar y convencer a quien tie- cuatro meses para recibir ayuda de la ma- ne que convencer. Antonia pretende aca- dre de Ernesto. No falta la mujer despe- llar esta verdad y ofrece dinero al padre chada –Carmen–, quien en calidad de an- de Eugenia. La dignidad del padre, como tagonista mueve a otros personajes para valor humano, se contrasta con los fríos provocar el escándalo (y con ello su ven- cálculos de la “Culta Dama” por hacer del ganza) entre la alcurnia social y demeritar hecho vergonzoso una aventura juvenil a Antonia, una vez que el medio se entere del hijo. Finalmente todo se le escapa de del triple conflicto que se dramatiza. En las manos y los personajes resuelven por esta primera parte de la obra, Novo se sí solos: el hijo se rebela, reconoce el amor sirve del retrato social para combinarlo en Eugenia y su hijo; el padre de ella re- con la fina ironía que también le impri- chaza el dinero con que pretende com- me a los acontecimientos. Los elementos prar su silencio; Carmen consuma su ven- dramáticos de la obra van entretejiéndo- ganza, y la prometida de Ernesto, Gloria, se durante los tres actos clásicos de la roto el compromiso de boda (la “Culta dramaturgia aristotélica: principio, nudo Dama” tramó la boda con Gloria que a 117 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Francisco Javier Beltrán Cabrera su parecer sería lo mejor para su hijo), lieve y su dirección postal: Apartado Pos- envidia a Ernesto por el impulso amoroso tal No. 4030, México D.F.: que en ellos no existía. Resuelto el dra- ma, la “Culta Dama” no pierde el porte ni Gilberto Owen. Exp. 14-185, Arch. Gral. su impulso autoritario. Para Novo esta De la S.R.E. congruencia de su protagonista es la me- Nombre: Gilberto Owen Estrada. jor expresión de su visión costumbrista de Nacimiento: Rosario, Sin. 4 febrero 1904. la obra dramática y de la coherencia de sus Padres: Guillermo Owen y Margarita personajes. Fino trazo de una típica ironía. Estrada. En “Recuerdos de Gilberto Owen Es- Ingreso a la carrera consular: 1 de julio trada”, Margarita Mendoza tiene presen- 1928. te esta obra de Salvador Novo como Empleo con que ingresó: Escribano de 1ª. motivo del diálogo con el desconocido Oficina a la que se le comisionó: Consu- Owen; a la vez se entiende que se encuen- lado de Nueva York. tra informada de los compañeros de ge- neración de Owen mencionados en su Tomó posesión en N.Y. el 7 de julio. artículo. Margarita Mendoza, con las si- tuaciones que describe, manifiesta el in- Empleo anterior, de 1º. de agosto 1923 terés que Owen despertó en ella y su a 1º jul. 1928 empleado de la Secretaría esposo. En aquel año, José Rojas Garci- Particular de la Presidencia. dueñas ejercía la abogacía en el Consu- 1931 –enero– Comisionado a Cincinnati, lado Mexicano en Filadelfia como parte Ohio, a recoger archivos, etc. que el de la Sección Mexicana de la Comisión anterior cónsul se negaba a entregar. Internacional de Límites y Aguas entre 27 jul. Encargado del Consulado General México y los Estados Unidos, situación de Lima. que explica el contacto de esta pareja y el ----------------------------------------- poeta olvidado. Pero la preocupación por (Acta de matrimonio, en exp. cit.) la cultura mexicana que también tenían Gilberto Owen, bautizado en la Parroquia y ejercían los obligó a mirar más de cerca del Rosario del Mineral, Sinaloa… en a este escritor cuya presencia en México 1907. pasaba inadvertida. Los Garcidueñas se (matrimonio con ) Srta. Cecilia Salazar propusieron difundir la vida y la obra de Roldán, hija del Gral. Víctor Manuel Owen en México. Comenzaron por ex- Salazar y Cecilia Roldán, bautizada en traer los datos biográficos que de Owen (Bogotá) el 13 de julio de 1913. Fueron se tenían en los archivos de la Secretaría testigos: Gral. Víctor Manuel Salazar, Dr. de Relaciones Exteriores. Aunque hoy es Eduardo Santos, Palma Guillén, María mejor conocida la participación de Owen Luisa Roldán y Jorge Zalamea. (Con letra en las letras mexicanas y su biografía, aún manuscrita: falta fecha) incompleta, es también mejor conocida. Me permito transcribir el contenido de una Hijos: Victoria Cecilia, n. Bogotá 4 hoja membretada con el nombre de Lic. septiembre 1936. José Rojas Garcidueñas con letras en re- Guillermo, n. Bogotá 4 de mayo 1938. 118 Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro Fallecimiento: “Filadelfia, Pa. Mar 12 de sin poder averiguarlo, lo que hizo que me 1952.- C. Secretario de Relaciones Ex- decidiera por el camino en mí habitual, teriores. México, D.F.- Ref. su atto. men- aparte por completo de las buenas ma- saje 40147 de 10 actual.- Para informa- neras, pues en forma tajante le dije: ción de esa Superioridad me permito —Bueno ¿y usted quién es? hacer de su conocimiento que el Canci- —Pues, Gilberto Owen –me respondió ller Gilberto Owen fue sepultado ayer en con la mayor tranquilidad. el cementerio Holy Cross de esta ciudad.- —¡Acabáramos! Ya podía haberlo dicho Como ya se había informado a usted antes y así evitarme un esfuerzo mental con anterioridad, dicho canciller falleció inútil. a primeras horas de la mañana del día 9 Desde ese momento sentí que Gil- de este propio mes. La causa de su muer- berto y yo podíamos ser amigos. te fue, según los médicos, el endureci- Desde esa noche no lo volví a ver miento del hígado, que causa derrames sino un par de veces en diciembre de ese interiores de sangre.- Muy atentamen- mismo año, el de 1948, y en una de ellas, te. Sufragio Efectivo. No Reelección. El al salir del Consulado (de México en Fila- Cónsul Raúl Baca. delfia) nos despedimos y Gilberto mar- chó por un rumbo opuesto al nuestro, El artículo de Margarita Mendoza termi- pero al cambiar nosotros de dirección, na explicando su deseo de dirigirle unas pues no llevábamos ninguna fija, nos en- palabras al Owen que conoció y admiró contramos y entonces adiviné que había como escritor para seguir conversando. seguido un camino diferente, sólo por- Como no fue posible, al año de haber que estaba en un momento de neuraste- fallecido, lo observa y lo describe en sus nia y quería estar solo. Nos vimos per- recuerdos. Será motivo en conversacio- fectamente, nos hicimos disimulados y nes con Rojas Garcidueñas, “quien tan nunca mencionamos el encuentro. Otro bien lo quiso y lo entendió”. día nos preparábamos a asistir a una reu- Finalmente, el artículo es el siguiente: nión en el Club Panamericano y, para hacer tiempo, fuimos con Gilberto a una Recuerdos de gilberto owen. El gran acogedora taberna de su predilección en poeta que fue hijo del Instituto de Toluca. la que nosotros bebimos whisky y él un “sherry” que apuró sin la menor eufo- Empecé a mencionar nombres de escri- ria, sino más bien sintiendo que era deber tores y artistas de México, pues seguía del anfitrión acompañar a sus invitados. fresco en mi memoria el dato de La culta Luego supe que hacía poco había estado dama y resultó que teníamos amigos co- a punto de quedar ciego a consecuencia munes. De Lola Álvarez Bravo y de Elías del alcohol, por eso lo único que se per- Nandino hizo los más cálidos elogios; mitía era una copa de “sherry”. Ya en hablamos de Lupe Marín y de Jorge Cues- el Club pidieron a Gilberto que hablara ta, de Celestino Gorostiza y Carlos Pelli- y en vez de un discurso circunstancial, cer y de casi todos los que integraron el dijo intencionalmente aquellos versos: grupo de “contemporáneos”, pero él se- “Píntame angelitos negros”. guía sin mencionar su propio nombre y yo 119 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Francisco Javier Beltrán Cabrera Tal vez nadie pueda comprender lo de aportar datos fehacientes de la acti- que para mí significaron esas palabras y vidad teatral durante los primeros años sobre todo que Gilberto las pronunciara posteriores a la Revolución Mexicana, la en ese momento porque hacía poco se estudiosa Margarita Mendoza en su libro, me había presentado la realidad indiscuti- Primeros renovadores del teatro en Méxi- ble y brutal de la discriminación racial que co, da cuenta de la renovación que signi- existe en Norteamérica. No recuerdo si ficó el proyecto dramático de la genera- algo de esto comenté con Gilberto, pero ción de Contemporáneos y su continuidad cuando lo oí decir esos versos sentí como en el Teatro Orientación; se agregan da- si él se uniera a mi propia protesta. Esa tos de la participación que tienen en tal fue la última vez que lo vi. propósito. Por relacionarse con Owen me Muchas veces quise escribirle, pero permito transcribir algunos de los docu- siempre se me quedó la carta en la ima- mentos que dan cuenta de él en el teatro, ginación. Ahora es más fácil, porque esa a sabiendas de que hay información co- barrera que es siempre la pluma y el pa- nocida, aunque no del todo precisada pel ya no existe, ni la lejanía tampoco. como pretende este artículo.14 Lo prime- Ahora podrán llegar a él mis palabras ro es una nota que Margarita Mendoza simplemente al través del pensamiento, atribuye a Gilberto Owen, Celestino Go- y cuando de él hable con quien tan bien rostiza y Bernardo Ortiz de Montellano y lo quiso y lo entendió, continuaremos la publicada en la revista Ulises en febrero conversación que dejamos pendiente de 1928: aquella noche en casa de la doctora ita- liana, en Filadelfia. Aquella vieja idea de los escritores jóve- nes de México –idea que nos daba opor- Ese deseo de relacionarse con Gilberto tunidad de oír uno de los discos mejor Owen también es explicable por la acti- grabados de José Gorostiza– empieza a vidad teatral que ambos desplegaron. cristalizar: el pequeño teatro experimen- Margarita Mendoza, como estudiosa del tal adonde se representan obras nuevas teatro en México, recogió una serie de da- por nuevos actores no profesionales. tos y documentos que ilustran la partici- Sólo de este modo se empieza a crear pación de Owen en el Teatro Ulises en un gusto, un repertorio y un público los siete meses que duró su importante y actuales. En la calle de Mesones número precursora actividad del teatro moderno 42 se improvisa el escenario y la sala. en México durante el año de 1928. Para Rodríguez Lozano y Julio Castella- Mendoza López la importancia del Tea- nos se encargan de las decoraciones. Y, tro Ulises y la participación destacada de por primera vez en México, los escrito- Gilberto Owen no es asociada con la su- res se prestan a hacer el trabajo del puesta y famosa historia amorosa que se actor, con las ventajas de su cultura y sin ha tejido en torno de la figura del poeta y Clementina Otero.13 Frívola en su deber contenido principal son las cartas escritas por Owen dirigidas a Clementina Otero. 13 Al respecto, el lector puede remitirse al libro Me 14 Cfr. Luis Mario Schneider, “Gilberto Owen; el muero de sin usted, de Vicente Quirarte, cuyo teatro como acechanza”. 120 Margarita Mendoza López y Gilberto Owen en el teatro las desventajas del hábito. Xavier Villau- de Eugene O’Neill; El peregrino, de Charles rrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen Vildrac, y El tiempo es sueño, de Henri R. cubren los primeros papeles. Con ellos, Lenormand. De esta última, en la sección y en primer término, Antonieta Rivas. Y testimonios gráficos, la autora de esta Matilde Urdaneta, Judith Ortega, Carlos cronología del teatro en México incluye Luquín y Rafael Nieto. el programa de la obra que dice así: Las primeras obras, representadas los días 4 y 5 de enero, fueron: Simili, de El tiempo es sueño Claude Roger-Marx, traducida por Owen 6 escenas y La puerta reluciente, de Lord Dunsany, Remée Cremers Clementina Otero traducida por Enrique Jiménez Domín- Riemke Van Eyden Isabella Corona guez. Julio Jiménez Rueda dirigió las La señora Beunke Lupe M. De Ortega obras. Nico Van Eyden Gilberto Owen Que el lector curioso de cuestiones Saidyah Delfín Ramírez Tovar teatrales vaya fijando nombres y fechas.15 Margarita Mendoza precisa más refi- riéndose al equipo completo que formó Dirección de X. Villaurrutia y C. Gorostiza. este grupo: Decorado de Roberto Montenegro La dirección de escena estaba en manos Sr. Lic. Don Alfonso Reyes y Sra.17 de Julio Jiménez Rueda, Xavier Villaurru- Cortesía de Antonieta Rivas18 tia y Celestino Gorostiza. Los actores eran intelectuales y El 6 y 7 de julio a la 8 45 jóvenes amigas de ellos. Sus nombres: M e s o n e s 42.19 Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gil- berto Owen, Antonieta Rivas Mercado, Margarita Mendoza López y Gilberto Owen Matilde Urdaneta, Judith Martínez Or- parecen encontrarse en el quehacer inte- tega, Carlos Luquín, Rafael Nieto, Lupe lectual, en los recuerdos de su conviven- Medina de Ortega, Clementina Otero, cia con él y su esposo y en la afectividad Delfino Ramírez Tovar, Isabella Corona, nacida en el trato personal y en los do- nombre este último que el pintor Gerar- cumentos que en este artículo se han pre- do Murillo, el Dr. Atl, diera a la joven de- sentado. Personalidades del pasado, aquí clamadora Refugio Pérez Frías. se reúnen para hablar de sus lazos afecti- Los escenógrafos eran los pintores vos y propósitos culturales explícitos en Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez los documentos y obra de ellos conocidos. Lozano y Julio Castellanos.16 El encuentro del artículo tantas veces referido provocó la asociación de datos Además de Simili, en donde participó como traductor, Owen actúa en Ligados, 17 Letra manuscrita de Antonieta Rivas Mercado (arm). 15 “Trabajos de Ulises”, Ulises. Sin autor en el original. 18 Letra manuscrita de arm. 16 Margarita Mendoza López, op. cit., pp. 30-31. 19 Margarita Mendoza López, op. cit., p. 145. 121 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Francisco Javier Beltrán Cabrera dispersos que ha sido posible articular a Schneider, Luis Mario. “Bibliografía”. Gil- partir de los escritos que nos han legado. berto Owen. Obras. México, Fondo Ambos autores, Owen y Margarita Men- de Cultura Económica, 1979. doza, merecen ser tratados como las per- sonas cercanas que fueron y no como ilustres desconocidos. En estos renglo- Hemerografía nes se ha puesto énfasis en la importan- cia que cada uno tiene en sus respectivas Mendoza López, Margarita. “Recuerdos ramas de la cultura, aunque hoy día nos de Gilberto Owen, el gran poeta que sigan pareciendo los fantasmas que he- fue hijo del Instituto de Toluca”. El Sol mos olvidado. de Toluca, Toluca, Méx., 14 de marzo de 1954, sección dominical “Páginas de Provincia”. Bibliografía Ulises, núm. 6, México, D.F., febrero de 1928, Revistas Literarias Mexicanas Luiselli, Valeria. Los ingrávidos. 2ª. ed. Mé- Modernas. México, Fondo de Cultura xico, Editorial Sextopiso, 2011. Económica. Mendoza López, Margarita. Primeros re- Rojas Garcidueñas, José. “Introducción”, novadores del teatro en México, 1928- América, Revista Antológica. Núm. 1941. México, Intituto Mexicano del 64, México, diciembre de 1950. Seguro Social, 1985. Schneider, Luis Mario. “Gilberto Owen: el Novo, Salvador. La culta dama. México, teatro como acechanza”. Castálida. Fondo de Cultura Económica- Revista del Instituto Mexiquense de Secretaría de Educación Pública, Cultura. Año IV, núm. 13, Toluca, Edo. 1984. (Col. Lecturas Mexicanas, núm. de México, invierno 1998. 51) Owen, Gilberto. Poesía y prosa. México, Imprenta Universitaria, 1953. Cibergrafía . Obras. México, Fondo de Cul- tura Económica, 1979. Eloy Blanco, Andrés. “Angelitos negros”. . Me muero de sin usted, Cartas http://www.analitica.com/bitblio de amor a Clementina Otero. Edición teca/aeb/angelitos_negros.asp (con- y notas de Marinela Barrios Otero y sultado 7 de octubre de 2013) Vicente Quirarte. México, El Colegio Díaz y de Ovando, Clementina. “José Rojas de Sinaloa-Siglo XXI, 2004. Garcidueñas (1912-1981)”. www.ana Quirarte, Vicente. Invitación a Owen. Mé- lesiie.unam.mx/pdf/51_191-193.pdf xico, Universidad Nacional Autóno- (consultado 29 de mayo de 2013) ma de México, Ediciones El Equili- brista, 2007. Rojas Garcidueñas, José. Gilberto Owen y su obra. San Luis Potosí, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 1954. 123 Beatriz gonzález ortuño* / Paola gonzález lázaro* Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje Historic perspective of the brain-language relationship Resumen Abstract La afasia es una alteración del len- Aphasia is a language impairment guaje que ocurre como consecuen- resulting from cerebral damage in cia de daño cerebral en personas persons who have been competent que han sido hablantes competen- users of their own language. Doctors tes de su lengua. Los primeros en caring for aphasic patients were interesarse en el estudio de la rela- among the first who were interes- ción cerebro-lenguaje fueron los mé- ted in studying the relationship dicos al cuidado de los pacientes con between brain and language. Al- afasia, quienes hicieron descripcio- though they made detailed clini- nes detalladas tanto clínicas como cal and anatomical descriptions, it anatómicas; sin embargo, hasta que wasn’t until the investigations were las investigaciones se hicieron des- made from a linguistic framework de los marcos formales de la lingüís- that it was possible to explain the tica, fue posible explicar el habla de language deficits of the patients. los pacientes. Hoy día la perspec- Nowadays the linguistic perspecti- tiva lingüística se complementa ve complements the cognitive point con el punto de vista de la ciencia of view. cognoscitiva. Key words: aphasia, history, Palabras clave: afasia, historia, neurolinguistics neurolingüística Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 123-135 Fecha de recepción 14/03/14 > Fecha de aceptación 28/08/14 * Colegio Superior de Neurolingúística y Psicopedagogía. 124 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje El lenguaje es una facultad humana por describieron la pérdida del lenguaje. Los demás relevante y significativa. De ahí samhitas se basaban en tradiciones ances- que cuando dicha facultad se pierde co- trales, algunas del segundo milenio antes mo consecuencia de una lesión, ha sido de Cristo. Aunque no tan antiguos como muy intrigante a lo largo de la historia. El los papiros quirúrgicos de Edwin Smith, los objetivo del presente artículo es hacer una samhitas dejaron en claro que “las alte- revisión cronológica del papel que ha te- raciones del lenguaje habían sido siempre nido el estudio de las afasias en el enten- de gran interés para los médicos”.4 dimiento de la relación cerebro-lenguaje. En el siglo v a.C. Hipócrates, el padre de la medicina, mencionó que el cerebro es el órgano del raciocinio o director del es- Primeras descripciones píritu en franca oposición a la idea impe- rante en la época, que atribuía las enfer- Entre los primeros documentos que rela- medades a los dioses y colocaba al corazón cionan la pérdida del lenguaje con una como el centro de la actividad corporal. lesión en la cabeza se encuentran los pa- Sin duda, los médicos de la escuela de Hi- piros quirúrgicos egipcios que datan de los pócrates observaron alteraciones adqui- años 3000 y 2500 a.C. Los encontró Edwin ridas del lenguaje; empero, debido a que Smith y posteriormente los descifró Ja- no existen traducciones exactas, no es mes Henry Breasted en 1930.1 Los papiros posible tener la certeza de si conocían el contienen la referencia más antigua del origen de tales alteraciones.5 cerebro en todos los registros escritos: “En Trescientos años más tarde, Plinio el ellos se describen los síntomas, el diagnós- Viejo, Celso, Sorano de Éfeso y Galeno tico y el pronóstico de dos pacientes con fueron los principales representantes de daño en la cabeza y fracturas en el crá- la medicina romana. En sus escritos des- neo”.2 Los escritos aseveran que “la pér- cribieron alteraciones del habla y del len- dida del habla era resultado de algo que guaje. Aunque las descripciones de Plinio entraba desde afuera” como el “aliento en su Historia natural fueron aisladas, es- de un dios o de la muerte” y que el pacien- cribió: “Se supo de un hombre que recibió te “quedaba mudo en su tristeza”.3 Se su- una pedrada en la cabeza y solamente giere que la pérdida del lenguaje se podía olvidó como leer y escribir”.6 Celso, como tratar con diversos medicamentos y ritua- la mayoría de sus predecesores griegos y les; sin embargo, no existe registro del re- romanos, creía que la lengua y no el ce- sultado de dichos tratamientos. rebro era la fuente de la mayoría de las Por otra parte, se sabe que los auto- alteraciones del lenguaje; por tanto, pro- res de los samhitas, un texto clásico de ponía masajes y gárgaras para relajar la medicina hindú del siglo I d.C., también lengua de su parálisis. En contraste, So- rano de Éfeso señaló que mientras la pa- 1 Stanley Finger, Origins of neuroscience. A history of the explorations into brain function, p. 371. 2 Erik Kandel y James Schwartz, Principles of neural 4 Stanley Finger, op. cit., p. 371. science, contraportada. 5 Ibid. 3 Hildred Schuell, Afasia en adultos según Schuell. 6 Arthur Benton y Robert Joynt, Primeras descrip- Diagnóstico, pronóstico y tratamiento, p. 19. ciones de la afasia, p. 4. 125 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González rálisis de la lengua provoca alteraciones en describen con claridad las parafasias;8 la articulación, se podía distinguir de los además, establece una diferencia entre casos de pérdida del lenguaje resultantes las palabras incorrectas por omisión, sus- de alguna otra enfermedad, la cual no se titución o alteración del orden de los especificaba. Por su parte, Galeno seña- fonemas, de la dificultad motora para ló que existía una relación entre la vida producirlas. espiritual y el cerebro. Esto se puede con- A su vez, Peter Rommel (1683) des- siderar uno de los primeros intentos por cribió a un paciente que perdió el habla localizar las funciones psíquicas en dis- y no era capaz de repetir siquiera frases tintas regiones cerebrales. sencillas; sin embargo, podía recitar con claridad versos bíblicos y varios rezos. Designó este caso como una “extraña De la Edad Media al siglo xviii afonía”,9 pero hoy se sabe que el lengua- je automático (series que se han repetido Los historiadores están de acuerdo en de manera continua) puede preservarse que durante la Edad Media se aportó muy aun cuando el lenguaje espontáneo esté poco conocimiento acerca de la relación severamente alterado. que existe entre el cerebro y el lenguaje. Posteriormente en 1742, Carl Linné A pesar de ello, las doctrinas clásicas no estudió la relación que existe entre los fueron cuestionadas. Existen nuevas des- defectos de la escritura y los del habla. cripciones a partir del Renacimiento. Fue el primero en notar la coincidencia En el siglo xv, Antonio Guaneiro pre- entre alteraciones del lenguaje oral y del sentó dos casos de pacientes con pérdi- lenguaje escrito.10 da del habla: Giovanni Batista Morgagni publicó en 1762 una monografía con numerosas Tengo bajo mi cuidado a dos ancianos, descripciones de casos de alteraciones en uno de los cuales no sabe más de tres el lenguaje, las cuales tienen tres carac- palabras... el otro raramente o nunca terísticas dignas de mencionarse:11 la pri- menciona el nombre correcto de alguien. mera es la observación de que aun cuando Cuando llama a alguien, no lo llama por los pacientes no podían hablar, conser- su nombre.7 vaban la capacidad para comprender el lenguaje; la segunda es la coincidencia Guaneiro interpretó los problemas como entre los trastornos motores del lenguaje una afección del órgano de la memoria, el y la hemiplejia derecha; y la tercera es el cual podía retener muy poco o nada. énfasis de que la pérdida del lenguaje se En 1673, Johan Schmidt estudió a asociaba frecuentemente con un infarto un paciente, quien tras sufrir un infarto cerebral. Al realizar autopsias de varios cerebral era incapaz de expresar sus sen- timientos ya que sustituía una palabra por otra. Se trata del primer caso en que se 8 Stanley Finger, op. cit., p. 372. 9 Arthur Benton y Robert Joynt, op. cit., p. 9. 10 Stanley Finger, op. cit., p. 373. 7 Arthur Benton y Robert Joynt, op. cit., p. 6. 11 Arthur Benton y Robert Joynt, op. cit., p. 14. 126 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje de sus pacientes, encontró lesiones en el con ventosas y cortar el frenillo para dar hemisferio cerebral izquierdo. mayor movilidad a la lengua.”14 Johan Gesner (1738-1801) publicó en 1770 una monografía titulada “Amnesia del lenguaje”. Con base en seis casos, atri- Frenología: Franz Joseph Gall buyó los trastornos en el lenguaje de sus y Jean-Baptiste Bouillaud pacientes a un deterioro específico en la memoria verbal. Este deterioro consistía En la primera mitad del siglo xix, a en la incapacidad para asociar las imáge- consecuencia de la fusión de la anatomía, nes y las ideas abstractas con símbolos la biología del desarrollo, la fisiología y el verbales. Gesner pensaba que el uso ina- estudio del comportamiento, surgió la propiado de palabras y términos e inclu- frenología. El término procede del griego so la formulación de palabras nuevas phrenos: mente y logos: conocimiento o (neologismos) eran resultado de asocia- ciencia. Se trataba, pues, de la ciencia de ciones inadecuadas entre pensamientos la mente. La corriente planteaba que era y palabras.12 posible ubicar las facultades morales, in- Años después, Alexander Crichton telectuales y espirituales del hombre me- retomó la propuesta de Gesner y concluyó diante la palpación de las protuberancias que las alteraciones del lenguaje se debían del cráneo (craneoscopia). Además de lo- a un defecto en la asociación entre las calizar funciones como la memoria visual ideas y su expresión: “A pesar de que la y auditiva o la orientación en el espacio, persona tiene una noción clara de lo que figuraban también otras funciones men- quiere decir, no puede pronunciar las tales más elaboradas y abstractas, como palabras que deberían caracterizar sus la sociabilidad, el instinto de perpetuación pensamientos”.13 de la especie, la generosidad o el amor Hasta ese momento se contaba sólo materno. Los frenologistas, encabezados con descripciones de casos aislados y se por el médico y neuroanatomista Franz habían observado las principales manifes- Joseph Gall, creían que el grado de pro- taciones de alteraciones lingüísticas tan- minencia de una región del cerebro in- to en el lenguaje oral como en el escrito. dicaba qué tan desarrollada estaba la Sin embargo, no se había planteado un función que desempeña. Pensaban que así modelo teórico que cobijara todos los como el tamaño de un músculo aumen- términos; además, debido a que la base ta con el ejercicio, al desarrollar una facul- de los problemas del lenguaje no se ha- tad específica incrementaba el tamaño del bía comprendido, los médicos de la época cerebro, el cual se reflejaba en la forma no sabían cómo tratar a sus pacientes. externa del cráneo como protuberancias. “Algunos de los tratamientos usuales eran Gall describió dos órganos del len- la sangría (con o sin sanguijuelas), succión guaje: uno para la articulación y el otro para la memoria de las palabras, ambos en el lóbulo frontal. Presuntamente notó una relación entre las personas con habili- 12Stanley Finger, op. cit., p. 373. 13 Arthur Benton y Robert Joynt, op. cit., p. 7. 14 Stanley Finger, op. cit., p. 373. 127 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González dades verbales muy desarrolladas y la pro- La frenología cayó en desprestigio minencia de sus ojos e intuyó que tal debido a las personas que hacían demos- prominencia era causada por la hipertrofia traciones populares y lucraban con ella. de las regiones supraorbitales (porciones Incluso Bouillaud, quien fuera miembro anterior e inferior de los lóbulos frontales). fundador de la Sociedad Frenológica, se Las observaciones y las cuidadosas alejó de esta corriente ya que no podía disecciones llevadas a cabo por Gall le aceptar que la craneoscopia fuera un sirvieron de base para realizar el mapa método viable para estudiar la función más elaborado de la superficie cerebral cerebral. propuesto hasta entonces, el cual pasó a ser una topografía diferenciada de las actividades del espíritu y la mente. Localizacionismo: Jean-Baptiste Bouillaud, discípulo Pierre Paul Broca de Gall, apoyó fuertemente la idea de la localización cortical del lenguaje. Conti- En 1861, Ernest Aubertin, yerno de Boui- nuando con los intentos por hallar una llaud, organizó un debate acerca de las correlación anatómica con las distintas teorías frenológicas en la Sociedad An- funciones, en 1825 dividió la actividad del tropológica de París. A su vez, Pierre lenguaje hablado en dos momentos: crear Paul Broca, cirujano y antropólogo afama- palabras para transmitir ideas y articular do, presentó al paciente Leborgne, quien estas palabras. Se hace así la distinción a pesar de no tener parálisis de la lengua, entre lenguaje interno y lenguaje externo. presentaba una expresión oral limitada a la sílaba “tan” (por esta razón, en el hos- Hay que distinguir dos causas que pro- pital donde trabajaba como conserje se vocan la pérdida del lenguaje, cada una referían a él como monsieur Tan). Leborgne a su manera: una destruyendo el órgano tenía buena comprensión de lo que se de la memoria para las palabras, la otra le decía, podía comunicarse por medios no impidiendo la transmisión nerviosa que lingüísticos y conservaba su inteligencia; dirige la articulación.15 padecía también parálisis en el brazo y la pierna derecha. En la autopsia, Broca Una vez que revisó alrededor de 500 encontró una lesión extensa producida casos y acumuló evidencia contundente por un quiste en el pie de la tercera circun- acerca de la localización del lenguaje en volución frontal, zona que actualmente los lóbulos frontales, Bouillaud se atrevió se denomina área de Broca. A la pérdi- a hacer una de las más famosas apuestas da de la facultad del lenguaje articulado, en la historia de las ciencias cerebrales: Broca le dio el nombre de afemia (el tér- “Aquí ofrezco 500 francos a cualquiera que mino afasia lo ideó Armand Trousseau en traiga un ejemplo de una lesión profun- 1865). Ésta es la primera relación clíni- da en los lóbulos anteriores del cerebro co-patológica, con la cual se fundó la co- sin una alteración del lenguaje”.16 rriente localizacionista y empezó el perío- do de investigación sistemática de las 15 Arthur Benton y Robert Joynt, op. cit., pág. 25. 16 Stanley Finger, op. cit., p. 377. 128 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje alteraciones del lenguaje. Por ello, el in- Conexionismo: Carl Wernicke forme clínico de Broca ha sido considera- do “el más importante del siglo xix”.17 A partir de Broca se describieron mu- Broca estudió a ocho pacientes con chos casos de pacientes afásicos; sin em- características similares que presentaban bargo, no había ninguna teoría capaz de lesiones en esta región. En cada uno de explicarlos. Carl Wernicke, físico y neuro- ellos, la lesión se localizaba en el hemisfe- psiquiatra alemán de 28 años, formuló rio cerebral izquierdo. Tal descubrimiento el primer marco teórico para explicar la permitió a Broca anunciar en 1864 uno sintomatología de los pacientes. Su pro- de los principios más famosos del funcio- puesta fue especialmente relevante en el namiento cerebral: “Nous parlons avec desarrollo de la investigación de las áreas l´hemisphere gauche!” (“¡Hablamos con cerebrales en las que se basa el lengua- el hemisferio izquierdo!”). Esto contrade- je. En 1876 publicó un trabajo, hoy clá- cía la muy general ley biológica de que sico, con el título “The symptom complex los órganos simétricos tienen funciones of aphasia: A psychological study on ana- idénticas. tomical basis” (“El conjunto de síntomas La divulgación de los hallazgos de en la afasia: un estudio psicológico con Broca fue un éxito para la frenología; bases anatómicas”). además, permitió diferenciar dos tipos En dicho documento delineó un nue- de comunicación: la lingüística y la no vo tipo de afasia. Mientras los pacientes lingüística. Entre la comunicación lingüís- de Broca podían entender pero no hablar, tica se distinguió la comprensión y la ex- los de Wernicke podían hablar pero no presión y se localizó esta última capaci- entender. Tenían lenguaje fluido, buena dad en el área de Broca. Hizo también entonación y articulación; sin embargo, su observaciones referentes a las asimetrías lenguaje no tenía sentido y los pacientes cerebrales, que se confirmaron algunos mostraban un trastorno considerable en decenios después; asimismo: la comprensión verbal (la no verbal esta- ba intacta). Broca instauró la afasia, es decir, el es- Wernicke encontró una lesión dife- tado patológico en que se trastorna el rente de la descrita por Broca: en el ter- lenguaje por causa de una lesión cerebral, cio medio de la primera circunvolución como objeto de estudio privilegiado para temporal izquierda. La zona se yuxtapo- la investigación de las relaciones entre ne directamente con la corteza auditiva el cerebro y el lenguaje.18 primaria, por lo cual era razonable pensar que se tratara de un depósito de las formas auditivas (formas fónicas) de las palabras. Los trabajos realizados por Broca y Wernicke establecieron dos centros cere- brales del lenguaje: uno motor y otro sensorial. Si estos centros se lesionan provocan dos tipos de afasia distintos: 17 Julio González Álvarez, Breve historia del cerebro, afasia de Broca (o motora) y afasia de p. 78. 18 José Marcos-Ortega, Cerebro y lenguaje, p. 259. Wernicke (o sensorial). 129 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González Con base en dichos antecedentes, Modelo conexionista clásico: Wernicke ideó la noción de flujo de infor- Ludwig Lichtheim mación y con ella tuvo la genialidad de predecir un tercer tipo de afasia. En el acto Lichtheim elaboró en 1885 una propuesta de hablar, la forma fónica de las palabras formal del modelo conexionista, en la cual fluye del área de Wernicke a la de Broca, los diversos tipos de afasia eran resultado donde se articulan (del polo auditivo al de una lesión en los centros cerebrales del polo motor). Si una lesión afectara la vía lenguaje o en las vías que los conectan. que conecta ambos polos, los pacientes Las áreas cerebrales vinculadas con el tendrían alteraciones en la expresión si- lenguaje son: milares a los de la afasia sensorial, pero sin trastornos en la comprensión. Este • Área de Broca relacionada con tipo de alteración se denominó afasia de la expresión. conducción. Finalmente, un cuarto tipo • Área de Wernicke encargada de de afasia, la afasia total, resultaba de una la comprensión. lesión extensa que afectara tanto el área • Área conceptual. de Broca como el área de Wernicke. Los • Musculatura oral. pacientes presentarían alteraciones en la • Audición periférica. comprensión y en la expres ión. En relación con el lenguaje escrito, Wernicke pensaba que és te se afectaba Área conceptual en la misma medida que en el len guaje oral. Es decir, consideraba que la lectura y la escritura no eran habilidades indepen- dientes del lenguaje hablado; por tanto, 4 “no proponía un centro específico para la 6 lectoescritura en el cerebro”.19 De esta manera, Wernicke hizo una 1 2 primera clasificación de los síndromes Área de Área de afásicos y un modelo teórico de las rela- Broca Wernicke ciones cerebro-lenguaje desde el cual era 3 posible predecir nuevos síndromes. Su pro- 5 7 puesta se conoce como conexionista, pues las funciones cerebrales son resultado de la actividad de diferentes centros cerebrales interconectados. Musculatura oral Audición periférica Figura 1. Modelo de Wernicke-Lichtheim. Las líneas punteadas indican la localización de las lesiones, mientras que las flechas 19 Stanley Finger, op. cit., p. 380. señalan la dirección en que fluye la información. 130 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje El modelo predice siete síndromes cho intacto al centro del lenguaje escrito afásicos: en el hemisferio izquierdo.20 • Afasia motora con trastornos en la Hoy día, la explicación de Dejerine sigue expresión por lesión en el área de vigente. Broca. • Afasia sensorial con trastornos en la comprensión por lesión en el área Modelo jerárquico: de Wernicke. John Hughlings Jackson • Afasia de conducción con trastornos en la repetición por lesión en las vías Jackson (1835-1911) fue el primero en que conectan el área de Broca y el oponerse al localizacionismo estrecho y área de Wernicke. propuso una concepción radicalmente dis- • Afasia motora transcortical con tras- tinta acerca de la relación cerebro-len- tornos en la expresión y repetición guaje. Consideraba que las actividades intacta, por lesión en las vías entre el mentales superiores, incluido el lengua- área de Broca y el área conceptual. je, eran resultado de la superposición de • Afasia motora subcortical con tras- funciones cada vez más complejas acerca tornos exclusivos en la articulación de capacidades básicas. Propuso al res- por lesión en las vías que unen el área pecto que las áreas cerebrales estaban de Broca con la musculatura oral. organizadas de manera jerárquica en tres • Afasia sensorial transcortical con niveles: trastornos en la comprensión y repe- tición intacta, por lesión en las vías • Nivel inferior: espinal o del tallo ce- que conectan el área de Wernicke y el rebral. Funciones básicas, automá- área conceptual. ticas, involuntarias y dependientes • Afasia sensorial subcortical o sorde- de los estímulos (por ejemplo, res- ra verbal por lesión en las vías en- piración, ritmo cardiaco, ciclos de tre el área de Wernicke y la audición sueño y vigilia). periférica. • Nivel intermedio: corteza motora o sensorial. Existe cierta independen- En el marco del conexionismo, Jules cia de los estímulos externos, así Dejerine describió de manera detallada como ejecución estereotipada (por la alexia sin agrafia. En esta alteración, ejemplo, marcha, reflejos y posturas). los pacientes conservan la habilidad para • Nivel superior: lóbulos frontales. escribir, pero no son capaces de leer, ni Funciones voluntarias, las cuales se siquiera lo que ellos han escrito. inhiben y modifican las partes más primitivas (por ejemplo, razonamien- Dejerine explicó el trastorno en términos to, lenguaje, memoria y atención). de una desconexión entre los hemisfe- rios cerebrales que impide transmitir la información visual del hemisferio dere- 20 José Marcos-Ortega, op. cit., p. 261. 131 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González Cada función se representa en los tres ferencia en el lenguaje expresivo de los niveles. De esta forma, rompe con el lo- pacientes se debía a una perturbación en calizacionismo, ya que una misma fun- el aparato motor. Su postura fue tan ra- ción se realiza con la participación de va- dical que afirmó: “Sólo existe una afasia: rias estructuras cerebrales. En relación con la afasia de Broca es la de Wernicke más el lenguaje, para Jackson, los pacientes una anartria”. La contribución más impor- afásicos tenían una alteración en el nivel tante de Marie fue la insistencia en que superior (lenguaje proposicional), por lo se examinara de manera sistemática a cual su habla reflejaba el carácter res- los pacientes con pruebas de dificultad tringido, estereotipado y automático del progresiva, para no pasar por alto los nivel inferior (palabras aisladas, frases síntomas leves. hechas, canciones y plegarias). En 1929, entre la escuela holista, Karl Lashley formuló el principio de acción ma- siva, con el cual sostiene que el cerebro Modelos globales: Pierre Marie, funciona como un todo y que las áreas sa- Karl Lashley y Kurt Goldstein nas toman la función de las dañadas. Tam- bién enunció la ley de la equipotenciali- Con apego a las nuevas teorías antiloca- dad, la cual postula que cuando una zona lizacionistas, surgen los modelos holistas del cerebro está lesionada, las restantes o globales. Su característica principal es tienen la misma capacidad para realizar la considerar que la alteración de una ca- actividad que desempeñaba. Actualmen- pacidad funcional única es la causa pre- te estos dos principios siguen vigentes en dominante de todos los síntomas y tipos el estudio de la plasticidad cerebral. de afasias. Otro de los psicofisiólogos totalis- En 1906, Pierre Marie volvió a exa- tas es Kurt Goldstein, psiquiatra alemán minar los cerebros que Broca estudió y que emigró a Estados Unidos durante el observó que las lesiones de los pacientes nazismo. Tuvo la oportunidad de estudiar se localizaban no sólo en el área de Broca, a un grupo de heridos en la cabeza por sino también había otras zonas dañadas. efectos de metralla y concluyó que la re- Negó así la existencia de la afasia motora gión de la herida era irrelevante pues to- por lesión exclusiva en el área de Broca. das las lesiones, en especial las del lóbulo Esto originó la necesidad de revisar y frontal, daban lugar al mismo efecto: la adecuar todos los postulados hechos has- pérdida de la conducta abstracta. Para él, ta esa época. la conducta abstracta requería que la per- Para sostener sus afirmaciones, Marie sona considerara la situación, percibiera elaboró una prueba sencilla con el fin de sus potencialidades y se ajustara a éstas explorar la comprensión lingüística, en la o las modificara; en cambio, la conducta que todos los pacientes afásicos fracasa- concreta se caracteriza por ser inflexible ban. Con esta base, argumentó que exis- y rígida, sin necesidad de ajustes. En la tía una forma única de afasia: la afasia de vida cotidiana se alternan ambos tipos de Wernicke, en la cual la comprensión esta- conductas, lo cual depende de la situa- ba afectada como parte de una alteración ción y la tarea por realizar. Debido a que en lo que llamó inteligencia general. La di- el lenguaje es abstracto, en la afasia se 132 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje pierde tanto la capacidad de producirlo serán sistemáticos si se les estudia desde como de procesarlo. Las variedades de la una perspectiva lingüística”.23 afasia son diversas manifestaciones de En cuanto a las afasias, Jakobson pro- la incapacidad patológica de los pacientes puso que “los pacientes pueden presentar para conseguir dicha actitud abstracta. trastornos en la selección de las unidades lingüísticas o en su combinación”.24 Estos procesos pueden perturbarse de manera Perspectiva lingüística independiente y dar origen a manifes- de las afasias: Roman Jakobson taciones clínicas distintas. Tal suposición fue uno de los pilares que dio origen a la En ese momento, el estudio de la relación clasificación de las afasias de Luria. De entre el cerebro y el lenguaje contaba con acuerdo con esta taxonomía, los dife- muchos datos clínicos pero pocas pers- rentes tipos de afasia son resultado de pectivas teóricas sustentables. Las inves- alteraciones en la selección o combinación tigaciones las habían realizado médicos, de unidades en cada nivel de descrip- quienes eran expertos anatomistas y ción lingüística, desde el fonético hasta observadores cuidadosos, pero no conta- el discursivo. ban con conocimientos en lingüística. El Según Luria Alexander Romanovich: estudio de la afasia se basaba en concep- tos básicos, como expresión/compren- [...] las lesiones de las regiones anteriores sión, lenguaje/habla (articulación) y len- del cerebro provocan alteraciones en la guaje oral/lenguaje escrito. Por tanto, los combinación de las unidades lingüísti- nuevos hallazgos resultaban contradicto- cas, mientras que las lesiones de las re- rios o difíciles de comprender. “Al enfocar giones posteriores alteran los procesos las investigaciones desde los marcos for- de selección tanto en la expresión como males de la lingüística fue posible plan- en la comprensión.25 tear explicaciones más precisas.”21 Roman Jakobson fue uno de los pri- Como se ve, meros lingüistas en estudiar la patología del lenguaje. En 1940 sugirió que el orden [...] la división del cerebro aceptada hasta en que los niños adquieren los fonemas es entonces en zonas anteriores y posterio- susceptible de recibir una caracterización res se relaciona no con la expresión y la universalmente válida si se les estudia en comprensión del lenguaje, sino con los términos de adquisición de oposiciones. procesos lingüísticos sintagmáticos y pa- En contrapartida, “afirmó que el orden en radigmáticos, respectivamente.26 que tales oposiciones se pierden en la afa- sia es inverso al orden de adquisición”.22 Esto constituye la primera evidencia a favor de que “los trastornos del lenguaje 23 David Benson y Alfredo Ardila, op. cit., p. 21. 24 Roman Jakobson, op. cit., p. 199. 21 José Marcos-Ortega, op. cit., p. 268. 25 Luria Alexander Romanovich, op. cit., p. 45. 22 Roman Jakobson y Halle Morris, op. cit., p. 102. 26 José Marcos-Ortega, op. cit., p. 276. 133 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González Modelo de procesos: desintegración del lenguaje varía de un Alexander Romanovich Luria paciente a otro. De esas observaciones surgió en Luria analizó en la Clínica de Trastornos 1958 la primera clasificación de las afa- Nerviosos del Instituto de Medicina Ex- sias según Luria. En ella y en sus ulteriores perimental de la Unión Soviética más de modificaciones tiene en cuenta aspectos 800 casos de pacientes con lesiones ce- lingüísticos y neurológicos. Igualmente, rebrales a consecuencia de la guerra. Sus sus métodos y teorías son una síntesis de estudios dieron origen a la neuropsicolo- las tendencias opuestas de localizacionis- gía, disciplina científica cuyo objetivo mo y totalismo y permiten explicar mu- básico es el análisis cualitativo de los chos fenómenos conductuales relaciona- trastornos de las facultades mentales su- dos con lesiones en el cerebro. periores, con lo cual se considera un Fuera de la desaparecida Unión So- complemento importante de la neurolo- viética, la obra de Luria se ha difundido gía clásica. en varios idiomas y aún es una referencia En la neuropsicología se encuentra la imprescindible para los interesados en neurolingüística, que tiene como objeti- la neuropsicología. A partir de entonces, la vo principal establecer una relación entre investigación de la relación entre el ce- las habilidades lingüísticas y las áreas ce- rebro y el lenguaje se ha estudiado desde rebrales encargadas de llevarlas a cabo. diversos puntos de vista. La perspectiva Para Luria, las facultades mentales lingüística ha prevalecido; no obstante, superiores, como la atención, la memoria aún hoy día se encuentran múltiples tra- y el lenguaje, están organizadas en siste- bajos realizados únicamente desde el mas funcionales. Una función se define campo de la neurología. como una actividad con un fin específico; a su vez, cada sistema funcional es re- sultado de la coordinación de procesos, Panorama actual además de ser dinámico y se modifica a lo largo del desarrollo. Igualmente, se dis- Uno de los desarrollos intelectuales más tribuye en una constelación de zonas de importantes de 1970 a la fecha ha sido la corteza cerebral y de estructuras sub- el nacimiento de un nuevo campo inter- corticales que cooperan en su acción. disciplinario llamado ciencia cognosciti- Respecto al lenguaje, cada una de va, el cual se enfoca en el estudio de la sus áreas (expresión, comprensión, de- mente.27 nominación y repetición) es un sistema funcional complejo formado por diversos En la ciencia cognoscitiva se integran los subcomponentes, con una localización investigadores en las áreas de lingüísti- cerebral específica. La totalidad de una ca, psicología, computación, filosofía y conducta es el resultado de la interacción neurociencia, quienes plantean pregun- entre distintas regiones cerebrales. Una tas acerca de la naturaleza de la mente lesión afecta de forma selectiva los sub- componentes del sistema, con lo cual la 27 Neil Stillings, et al., Cognitive science. An introduc- tion, p. 1. 134 Perspectiva histórica de la relación cerebro-lenguaje humana y han diseñado métodos de in- [...] el cual implica procesar fonemas y vestigación similares y potencialmente combinarlos para formar palabras, com- complementarios. Los científicos cogni- binar palabras para formar oraciones, tivos tienen como objetivo entender extraer los significados de las palabras el lenguaje, la percepción, la atención, el individuales y los mensajes de las ora- pensamiento, la memoria, el aprendizaje ciones, y entender el sentido retórico y otros fenómenos mentales. o metafórico de las frases, entre otras El enfoque cognoscitivo interpreta habilidades.28 los trastornos afásicos con base en los modelos de procesamiento del lenguaje: Para ello, analiza el desempeño de las cada trastorno se explica como con- personas en condiciones de normalidad secuencia de la alteración de alguno de y de patología tanto adquirida como los componentes que integran el sistema del desarrollo, a la vez que usa diseños de procesamiento lingüístico. Esto se co- experimentales, así como métodos de noce como modularidad, al entender neuroimagen para monitorear en vivo la que el sistema cognoscitivo consta de un actividad cerebral y localizar las áreas que conjunto de procesos o módulos, cada se encargan de realizar diversas tareas uno de los cuales se encarga de reali- lingüísticas. zar una tarea específica. De esta forma, El estudio de los pacientes que han es posible explicar no sólo los síndromes, sufrido una lesión cerebral constituye una sino también los síntomas mediante valiosa fuente de información respecto análisis más depurados. Ello se traduce, al funcionamiento de la mente humana. tanto en la práctica clínica como en la En el caso de los pacientes afásicos, per- investigación, en describir el nivel de mite un abordaje comprensivo de su al- procesamiento lingüístico afectado, en teración lingüística, que facilita diseñar vez de limitarse a dar una etiqueta diag- pruebas diagnósticas y establecer pro- nóstica. Las técnicas de neuroimagen gramas de rehabilitación adecuados. funcional apoyan también el concepto de modularidad, pues cuando una persona Existe un intercambio entre la teoría y la realiza una tarea no se produce una práctica, de tal suerte que la neurociencia activación general del cerebro, sino que, cognoscitiva utiliza los datos del lengua- según el tipo de tarea que realice, se ac- je de los pacientes para poner a prueba tivan zonas cerebrales distintas. sus teorías, mientras que la clínica utiliza La neurolingüística, que forma par- las teorías acerca del funcionamiento del te de la ciencia cognoscitiva, se encarga sistema cognoscitivo para interpretar la de estudiar a profundidad la relación que conducta de los pacientes y diseñar ac- existe entre el cerebro y el lenguaje. Asi- tividades terapéuticas exitosas para su mismo, se ocupa de investigar los sustra- rehabilitación.29 tos neurológicos a los que se atribuyen la comprensión y la producción del lengua- je humano: 28 Fernando Cuetos, Neurociencia del lenguaje. Bases neurológicas e implicaciones clínicas, p. 2. 29 Paola González Lázaro y Beatriz González Ortuño, Afasia. De la teoría a la práctica, p. 23. 135 Fuentes Humanísticas 50 > Literatura y Lingüística > Beatriz González / Paola González Bibliografía Luria, Alexander Romanovich. Fundamen- tos de neurolingüística. Barcelona, Benson, David y Alfredo Ardila. Aphasia. A Toray-Masson, 1980. clinical perspective. eua, Oxford Uni- Marcos-Ortega, José. “Cerebro y lengua- versity Press, 1996. je”. De la Fuente, Ramón y Álvarez Cuetos, Fernando. Neurociencia del len- Leefmans, Francisco (eds.). Biología guaje. Bases neurológicas e implica- de la mente. México, El Colegio Na- ciones clínicas. España, Editorial Mé- cional/Fondo de Cultura Económica, dica Panamericana, 2012. 1998. Finger, Stanley. Origins of neuroscience. A Schuell, Hildred. Afasia en adultos según history of the explorations into brain Schuell. Diagnóstico, pronóstico y tra- function. eua, Oxford University tamiento. Buenos Aires, Editorial Mé- Press, 1994. dica Panamericana, 1976. González Álvarez, Julio. Breve historia del Stillings, Neil et al. Cognitive science. cerebro. Barcelona, Editorial Crítica, An introduction. Massachusetts, mit 2010. Press, 1995. González Lázaro, Paola y Beatriz Gonzá- lez Ortuño. Afasia. De la teoría a la práctica. México, Editorial Médica Hemerografía Panamericana, 2012. Jakobson, Roman y Halle Moris. Funda- Benton, Arthur y Robert Joynt. “Primeras mentos del lenguaje. Madrid, Ciencia descripciones de la afasia”, Separa- Nueva, 1956. ta del acta audiológica y foniátrica . Lenguaje infantil y afasia. hispanoamericana, vol. x, 1973. España, Ayuso, 1971. Kandel, Eric y James Schwartz. Principles of neural science. Nueva York, Raven Press, 1985. 137 Jorge alBerto riVero mora* El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles fílmicos de Tin Tan Humor may be very Chango. Ernesto García Cabral’s work in Tin Tan film posters Resumen Abstract En el presente ensayo exploraré los In this essay I will explore the diffe- diferentes sentidos e intencionali- rent meanings and purposes that dades que ofrecen algunos carteles some representative posters show representativos de la época de oro of the golden age of Mexican ci- del cine mexicano. Específicamente, nema. Specifically I delve into film ahondaré en los carteles fílmicos posters that the remarkable artist, que el notable dibujante, Ernesto Ernesto García Cabral, El Chan- García Cabral, elaboró para algunas go, created for some of the most de las películas más exitosas de Ger- successful films of German Valdés, mán Valdés Tin Tan. De esta manera, Tin Tan. Although the posters chan- si bien los carteles modificaron el ged the urban environment and entorno urbano y las representa- the representations of reality, I’m ciones de la realidad, me interesa interested in examining how their examinar cómo su universo repre- representational universe – hilarious sentacional –basado en el sentido sense of humor– influenced the crea- del humor y en el relajo– influyó tion of collective imageries. en la construcción de interesantes imaginarios. Key words: image, historiography, film, performance, speech Palabras clave: imagen, historio- grafía, cinematografía, representación, discurso Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 137-155 Fecha de recepción 16/07/13 > Fecha de aceptación 10/10/13 * Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Acatlán. 1 Este artículo forma parte de la investigación: Wachando a Tin Tan. Análisis historiográfico de un personaje fílmico (1944-1958). Véase agradecimiento y nota aclaratoria p. 155. 138 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... I. Imagen, representación que éstas no funcionan meramente como y realidad histórica instrumentos de apoyo que den paso a juicios valorativos (de verdad o falsedad) de los testimonios construidos, también La historia no debe ser reconstruida la imagen es en sí misma una manera de únicamente en papel, puede existir otro representación de la realidad histórica. modo de concebir el pasado… el sonido, En esta dirección, la imagen obliga la imagen, la emoción, el montaje. a reflexionar en el quién, el cómo, de qué manera, en qué tiempo y desde qué espa- Robert Rosenstone cio se materializa; implica pensar en los aspectos subjetivos y objetivos adheri- En la reconstrucción de un problema dos en la historicidad misma que confor-histórico o historiográfico es una tarea ma el fundamento de la interpretación ya común la revisión de textos escritos, ar- que, como puntualiza Gabrielle Spiegel, chivos y registros tradicionales. Sin em- el poder de toda representación deriva de bargo, la conveniencia de contar con gra- su contexto social y del vínculo que man- fías alternas a dichos discursos (imágenes, tiene con el conjunto de redes sociales y mapas, construcciones arquitectónicas, políticas en las que se mueve.2 monumentos, películas o carteles) radica De esta manera, la correlación entre en que estas huellas permiten al ser hu- la representación y la realidad histórica mano extraer información importante so- está posibilitada por la historicidad, ya bre la manera de vivir y representar la que ésta condiciona su existencia a partir realidad y cómo concibe su visión de mun- de que en ella se enlazan ambos conceptos do, su cotidianidad y sus expectativas. (representación y realidad histórica) en La importancia de retomar estas otras una tensión temporal entre el presente y maneras de aprehender y representar la el pasado. Por lo antes citado, la repre- realidad es mayúscula, porque permite sentación de la historia (en cualquiera de profundizar en el análisis reflexivo y críti- sus modalidades o de sus grafías) y la co de la escritura de la historia. Sin em- realidad histórica juegan una vinculación bargo, en el ámbito de la historiografía dialéctica que las complementa: sin rea- crítica,1 las imágenes sobrepasan, por lidad no puede haber representación y vi- mucho, la limitada función de simples ceversa, sin representación no puede ha- “evidencias” que puede otorgárseles, por- ber alguna señal tangible que dé sustento a la realidad histórica misma.3 1 La historiografía crítica propone analizar, proble- matizar e historizar los objetos de estudio y su recepción, pero también los dos tipos de discur- 2 Gabrielle Spiegel, “Historia, historicismo y lógica sos que en las ciencias sociales, humanas y de la social del texto en la Edad Media”, Françoise Perus conducta sirven para explicar y apoyar la com- (comp.), Historia y literatura, pp. 123-161. prensión de estos objetos: los discursos teóricos 3 La historicidad se refiere a la posibilidad, la condi- y los paradigmas que los sostienen, así como los ción y la necesidad para la constitución de lo his- modelos que se utilizan para privilegiar ciertos tórico (Historia, historias e historiografía) con discursos y erigirlos en contextos históricos. Silvia base en una tensión entre por lo menos dos tiem- Pappe et al, Historiografía crítica. Una reflexión pos: el presente y cualquier modalidad del pasado. teórica, p. 161. Véase Silvia Pappe et al, Metodología I. Discursos, 139 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora Habitualmente, el análisis del discur- En este sentido, generalmente cuan- so se ocupa de examinar textos verba- do uno habla de un poeta o de algún no- les, es decir, de grafías escriturísticas que velista ponemos a prueba la memoria de modo recurrente son exploradas por al preguntar a nuestro interlocutor qué historiadores o historiógrafos para llevar versos o qué pasajes de una novela podría a cabo su quehacer. En este sentido, la repetir textualmente, lo mismo podría de- grafía escrita en tanto representación cirse respecto de una película. ¿Qué ima- material asume una peculiar narrativa pa- gen o imágenes se recuerdan? La pregun- ra reconstruir el pasado o hacer una des- ta se complejiza si, como decía Jean Luc cripción puntual de la realidad. Sobre el Godard, la fotografía es verdad y el cine tema Silvia Pappe señala: es una verdad que corre veinticuatro veces por segundo. ¿Qué pasa cuando quere- ¿Qué hacemos cuando escribimos histo- mos detener tal celeridad de las secuencias ria?: darle presencia física a algo –la y congelamos o sintetizamos todos los historia– que existe, pero que aun no dis- recuerdos de un filme en una imagen? pone de esta presencia. Lo que nos debe Así, por ejemplo, al recuperar escenas de preocupar no es, entonces, la historia de la época de oro del cine mexicano, se sin escribir frente a la historia escrita: pueden evocar imágenes que permanecen lo que nos obsesiona es la escritura de la intactas en la memoria: la bravía presen- historia como posibilidad y como cons- cia de Jorge Negrete o Pedro Armendáriz; titución de la misma, entendiendo consti- la belleza serena y elegante de Dolores tución como proceso de estructuración, del Río; los bellos ojos de María Félix en de significación.4 close up en Enamorada; la desesperación de Blanca Estela Pavón y Pedro Infante al Este proceso de estructuración y signifi- ver a su hijo carbonizado en Ustedes los cación al que alude Pappe, me lleva a re- ricos; la picardía de Cantinflas y la energía flexionar que en ocasiones no se cavila de Joaquín Pardavé en Ahí está el detalle; con detenimiento en las posibilidades que la seguridad triunfante de Roberto Cobo ofrecen otros discursos alternos a los tex- en Los olvidados; el encuentro musical de tos escritos, como las imágenes, las cua- Tin Tan y Vitola en El rey del barrio, etcéte- les tienen una determinada intencio- ra, escenas memorables en que los artis- nalidad al momento de su emisión; son tas citados apuestan su fuerza expresiva al concebidas en un periodo histórico espe- poder receptivo de sus imágenes. cífico, son fuentes relevantes para construir En este punto, quiero hacer un breve y entender la historia de la cual formamos paréntesis para señalar que la palabra parte y pueden ser interpretadas desde imagen se usa con mucha libertad porque diferentes horizontes de enunciación. en torno de ella existe una conceptualiza- ción extremadamente amplia, flexible y aun vaga; como una especie de palabra temporalidad, y espacio en la historiografía crítica, comodín que explica, pero no del todo, las p. 68. enormes posibilidades que estos discur- 4 Silvia Pappe, “¿La historia se puede escribir? (itine- sos encierran; por ejemplo, se puede exa- rario y trayecto de una pregunta)”, Formatos, gé- neros y discursos, p. 404. minar la imagen como un discurso aislado 140 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... y autónomo, pero también como parte tido, la historiografía examina esa urdim- de una cadena que da sentido a una bre compuesta de una multiplicidad de trama o como atmósfera de un mensaje discursos e invita a reflexionar en torno determinado. de las significaciones existentes en rela- En efecto, no se debe olvidar que las ción con las redes culturales en que se imágenes aluden a construcciones selec- emitan, todo desde una perspectiva tivas que son, al mismo tiempo, referen- transdisciplinaria.6 tes, construcciones conceptuales, ideas En esta directriz, este trabajo preten- y formas de pensamiento, pero también de examinar un discurso visual poco apre- incorporan fenómenos más amplios y ciado en la gestación de la resonancia complejos como los imaginarios y las de varias de las estrellas míticas del cine “visiones de mundo”. En este orden de nacional: los carteles publicitarios de sus ideas, un enorme abanico de posibilida- cintas, es decir, examinaré historiográ- des se despliega y se puede debatir en ficamente cómo los protagonistas de la torno de los diferentes significados que época de oro de nuestra cinematogra- estos discursos proyectan en el periodo fía, en específico Germán Valdés Tin Tan, histórico en que cobran auge, aunque se nutrieron de los afiches fílmicos en después puedan caer en desuso y ser tanto formas de expresión cultural, via- intercambiados por nuevas imágenes del bles de ser historizadas. mundo. Por lo anterior, las imágenes son un importante insumo que ahonda en la representación del pasado histórico y son un eficaz medio de expresión y difusión de la cotidianidad de un tiempo y espacio específicos, pero también son discursos que estimulan la reflexión en torno a las fuentes visuales en las que se puede res- paldar el historiador o el historiógrafo para realizar su trabajo. Al respecto Max Weber subrayaba que el hombre es un animal suspendido en redes o tramas de significación que él mismo ha tejido y Clifford Geertz añadi- en las que se ensartan los hechos, y por tanto, debería constituirse en la base de la descripción ría: “la cultura es esa urdimbre, y que el etnográfica. Clifford Geertz, La Interpretación de análisis de la cultura ha de ser por lo tan- las culturas, pp. 20-22. 6 to, no una ciencia experimental en busca Los discursos pueden variar dependiendo del es- pacio, tradición, ideología y horizonte de enun- de leyes, sino una ciencia interpretativa ciación (historia, sociología, semiótica, filosofía, en busca de significaciones”5. En este sen- etcétera) en que se emitan. Lo meritorio de la his- toriografía radica en el uso de la transdiscipli- nariedad, en este continuo fluir de conocimientos extraídos de otros saberes, metodologías y pers- 5 Geertz recurre a un concepto acuñado por Gilbert pectivas de análisis de otras disciplinas. Cf. Silvia Ryle: la descripción densa que recoge “la jerar- Pappe et al, “Teoría y análisis del discurso”, Cua- quía estratificada de estructuras significativas” derno de Posgrado (nivel doctorado). 141 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora II. El cartel cinematográfico: receptor hace a este discurso visual (que nutriente de imaginarios alberga en su interior distintas imágenes: dibujo, fotografía o caricatura) le permite obtener pistas de lo que el autor del afi- Un cartel publicitario es como che logró sintetizar de la trama y evaluar un grito pegado a la pared. si vale la pena o no consumir dicha pro- puesta cinematográfica. José Renau Como subraya la diseñadora de arte Donis A. Dondis, resulta necesario hacer El investigador José Ronzón advierte que una adecuada lectura gramatical de las en los últimos años diversos analistas del imágenes para la comprensión de la rea- acontecer humano se han preocupado por lidad social. Sobre todo en esta época extraer información del pasado a través en que la cultura está constituida cada de las imágenes y, por ello, cada vez son vez más por una multitud de elementos más abundantes los proyectos que exa- visuales, procedentes de campos tan pró- minan, tanto las representaciones está- ximos y tan diversos al mismo tiempo: la ticas (fotografía, cartel, caricatura), co- fotografía, el cine, la televisión, el video, mo las imágenes en movimiento (cine, el cartel, el diseño gráfico, las historie- televisión, documental o video), debido tas, etcétera. Es decir, para un análisis a que estas grafías inciden de manera más completo se debe reparar en torno al directa en el conocimiento de la sociedad diálogo existente entre los numerosos de una época y también en la gestación de medios de comunicación masivos.8 imaginarios.7 Para el caso que me ocupa, la cine- Precisamente, los carteles cinemato- matografía desde sus inicios ha sido una gráficos creados ex profeso para la difu- actividad lúdica con una íntima cerca- sión de dicho espectáculo, son una de las nía con el cartel publicitario, porque más primeras y más tradicionales formas de allá de sus amplias posibilidades de co- acercarse al llamado séptimo arte. Y es municación el afiche fílmico, que se carac- que no obstante el extraordinario alcan- teriza por ser el portador de todo un ce que ofrecen las nuevas tecnologías (es- discurso sintetizado visualmente en unas pecialmente internet o los programas de cuantas imágenes, tiene una intención co- animación electrónica), los carteles im- mercial y utilitaria: atraer a la gente a los presos se mantienen como un eficaz me- cines y estimular a los espectadores a dio para cautivar al público. gastar en un producto cultural como son En esta dirección, en numerosas oca- las películas. siones la primera aproximación que el Ahondando en lo anterior, la tem- espectador tiene a una obra fílmica la ob- poralidad y espacialidad juegan un papel tiene del cartel pegado fuera de la sala. muy relevante en la lectura que el recep- Y esta breve o detallada lectura que el tor hace de un cartel fílmico, puesto que entre mejor disposición espacial tenga éste en las salas, así como el tiempo adecuado 7 José Ronzón, “La imagen como fuente para la historiografía. Construcción de sus significados”, Formatos, géneros y discursos, pp. 133-144. 8 Doris Dondis, La sintaxis de la Imagen. 142 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... para su lectura, el espectador apreciará si célebre película Santa, basada en la no- las expectativas que tiene en torno de la vela de Federico Gamboa, dirigida por An- cinta se cumplen o no. Pero más aún, con tonio Moreno y estelarizada por Lupita el paso del tiempo el cartel que es exhi- Tovar y Carlos Orellana. En este panora- bido de manera efímera, dependiendo del ma, el pionero de la publicidad fílmica or- éxito o fracaso de la película, se convier- ganizada es Juan Antonio Vargas y dicha te en un documento histórico u objeto campaña incluyó exhibiciones especiales de culto que cobra nuevas significaciones para la prensa, publicidad pagada en los o lecturas del periodo histórico en que diarios más importantes, así como foto- fue elaborado.9 grafías y carteles de la cinta.10 A partir de la década de los treinta, Para los años cuarenta, es tan fuerte los carteles fueron uno de los recursos de el poder comercial y de mercado que co- promoción para las masas de aficionados bra este tipo de grafías, que diversos ilus- que acudían gozosas a los festejos tauri- tradores, encabezados por Juan Antonio nos, a la lucha libre y al box, y paralela- Vargas, Ángel Alcántara y Luis Cruz, a mente se desarrolló una amplia icono- través del Sindicato de Trabajadores de grafía a través de calendarios o cromos la Industria Cinematográfica (stic), inte- publicitarios que no solamente ilustra- gran la sección 46, con artistas plásticos ron los contenidos textuales de cada gra- dedicados a la realización de anuncios para fía, sino que estimularon ampliamente la los periódicos, fotomontajes y carteles.11 generación de estereotipos. En este tipo Con el paso de los años, la sección de producción, durante la segunda mi- cobra una notable fuerza y para 1955 tad del siglo pasado destacó el notable cuenta con un centenar de miembros, en- pintor Jesús Helguera con sus famosas pin- tre ellos los críticos de cine Efraín Huerta turas coloristas que eran distribuidas en y Francisco Pina; los caricaturistas Ernes- almanaques y calendarios anuales por la to García Cabral, Andrés Audiffred y Abel empresa Compañía Cigarrera La Moder- Quezada; y los cartelistas españoles Josep na, s.a. de c.v. Renau y Francisco Rivero Gil. Sin embar- Sin embargo, en 1931 se gestaría la go, el monopolio del estadounidense Wi- primera, ambiciosa y costosa campaña lliam Jenkins, que acaparaba casi 80% publicitaria realizada ex profeso para la de las salas cinematográficas del país a través de Operadora de Teatros y Cadena de Oro, se extendió y controló a las dos 9 Desde sus inicios, en 1896, la exhibición cinema- tográfica en nuestro país se valió de las técnicas principales agencias de publicidad: Caisa de difusión prevalecientes en la época. En 1906, y Ars-Una, empresas encargadas de pro- por ejemplo, el grabador José Guadalupe Posada elaboró un anuncio para la película La gallina de los huevos de oro. Más adelante, en pleno movimiento armado revolucionario, las compañía estadouni- dense Mutual Films Corp., con Francisco Villa como 10 Armando Bartra, Sueños de papel: el cartel cine- su figura protagónica, se valió del cartel publici- matográfico mexicano de la época de oro, p. 96. tario para redimensionar su obra y para dotar de Véase también Álvaro Vázquez Mantecón, Oríge- mayor autenticidad los dramas nacionales que el nes literarios de un arquetipo fílmico. Adaptacio- espectador vería en la pantalla. Véase Jorge Alber- nes cinematográficas a Santa de Federico Gamboa, to Lozoya, “El mensaje fugaz del cartel cinema- pp. 96-101. tográfico”, México en el Tiempo. 11 Armando Bartra, op. cit., pp. 96-97. 143 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora ducir los carteles cinematográficos y anun- este escenario, para propósito de este cios periodísticos.12 ensayo quiero destacar cómo diversos Como evoca el investigador Armando y notables artistas de la primera mitad Bartra, en 1950 el costo por la creación del siglo veinte (caricaturistas, pintores y de un afiche fluctuaba entre 100 y 150 pe- grabadores), como Andrés Audiffred, An- sos, que incluían entre 15 y 30% de comi- tonio Arias, Miguel Covarrubias, Josep sión que cobraba la agencia. El problema Renau o Leopoldo Méndez, trasladaron estaba en que el productor debía trabajar sus trazos y dominio de los colores a los con las empresas publicitarias del mono- carteles cinematográficos, lo que brindó polio si no quería que su película fuera mayor fuerza iconográfica a las figuras del bloqueada por los exhibidores. Sobre este cine nacional. tema cito al director y productor Miguel En este panorama, quiero enfocar mi Contreras Torres, quien junto al gran escri- análisis en la inspección de la obra del ar- tor José Revueltas impugnaron, sin éxito, tista veracruzano Ernesto García Cabral, y el monopolio de Jenkins: de varios afiches de su autoría quien, con sus trazos y dominio de los colores, brin- Si [Jenkins] ha de exhibir una película, la dó mayor fuerza iconográfica a las estre- propaganda ha de ser por cuenta del pro- llas cinematográficas de la época. Para lo ductor. Pero la propaganda debe hacerla anterior, examinaré cómo los carteles fíl- la empresa de publicidad de Jenkins, Pu- micos de García Cabral adicionaron de blicidad Caisa. Esta empresa cobra un mo- sentido algunos de los filmes más taqui- desto 30% de comisiones sobre la publi- lleros del actor Germán Valdés Tin Tan y, cidad, al productor. ¿Qué el productor por lo tanto, el cartel fílmico, en tanto for- quiere que sea otra empresa publicitaria ma de expresión cultural, puede ser eva- la que le trabaje? pues tiene que pagar luado histórica e historiográficamente de todas maneras 30% de comisiones como se explicará a continuación. a la Caisa, como si hubiera hecho el trabajo...13 Empero, más allá del poderío de Jenkins, que ilustra las prácticas monopólicas in- sertas en el cine mexicano, los carteles publicitarios de las películas fueron un éxito notable para la comercialización de los filmes de aquella época y en la difu- México, pero en 1947 la cifra subió a 1 726 y en sión de las estrellas de los mismos.14 En 1952, cuando el cine mexicano había alcanzado su apogeo comercial, existían 2 449. Por lo tan- to, el tiraje de los carteles publicitarios aumentó con la misma celeridad que las salas cinema- 12 La empresa Ars-Una era propiedad del productor tográficas. Posteriormente, con la crisis misma del de cine Salvador Elizondo, fundador en 1935 de la cine nacional en los años sesenta, la trayectoria empresa Cinematográfica Latinoamericana, s. a. del cartel ha tenido una serie de altibajos muy (clasa). marcados que a últimas fechas ha buscado recti- 13 Armando Bartra, op. cit., p. 97. ficar el camino con las propuestas de nuevos dise- 14 Poco a poco las necesidades de exhibición nacio- ñadores que han sabido adaptarse a la renovación nal cambiaron ya que en 1934 había 282 cines en temática del cine mexicano. Vid. ibid. 144 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... III. El cartel fílmico. Un discurso multidimensional Decencia y el Departamento de Censura Cinematográfica)15. Así, en la mitificada época de oro del El cine nacional es el surtidor de la popularidad cine mexicano (1936-1955) el cartel cine- y los cárteles de las películas son fábulas matográfico cobra un auge hasta enton- de la comunidad. ces desconocido debido a que las produc- toras de cine competían –con las reglas Carlos Monsiváis de Jenkins– por la preferencia del público. En este escenario, los carteles estaban Más allá de lo cuestionable de la acepción, estructurados por tres elementos princi- la llamada época de oro del cine nacional pales: 1) tipografía de gran tamaño que fue la etapa más fecunda, tanto por el nú- anuncia el título de la película y el elenco mero de obras cinematográficas de dis- de la misma; 2) ilustración a colores en el tintos formatos y géneros, como por la que se magnifican los gestos, figuras y gestación de relevantes figuras protagó- ambientes; 3) fotografía de alguna escena nicas que encabezaron los filmes, así como en la que aparezcan los protagonistas.16 la consolidación de importantes direc- (Ver figura 1) tores: Fernando de Fuentes, Emilio Fer- Así, el diseño de los carteles cinema- nández, Julio Bracho, Luis Buñuel, Rober- tográficos de la época de oro (1936-1955) to Gavaldón, Alejandro Galindo, Ismael se apegó a las formas visuales de la esté- Rodríguez o Gilberto Martínez Solares. tica popular “colorista” –las películas eran Basado en una emulación del mode- en blanco y negro– con tentadores llama- lo estadounidense, con diferentes este- dos al público. Es decir, los grados de abs- reotipos y producciones fastuosas, Mé- tracción eran mínimos o estaban prácti- xico se convirtió en “La Meca” del cine camente ausentes, como se advierte en latinoamericano de 1936 a 1955, e hizo la imagen anterior. Hoy en día los afiches de una incipiente actividad, una industria de la época de oro del cine mexicano po- muy rentable en términos económicos, seen una enorme valía cultural puesto que debido principalmente a la contracción del son revalorados como verdaderas obras cine internacional por conflictos bélicos de arte o documentos históricos, como como la Segunda Guerra Mundial y la los carteles cinematográficos de José Guerra Civil Española. Clemente Orozco y Leopoldo Méndez en El cine mexicano entonces imitó el las películas de Emilio El Indio Fernández modelo estadounidense con técnicas, es- (La perla y Río escondido, respectivamen- trategias de mercado, casas productoras, distribuidoras e incluso premiaciones (por ejemplo la presea Ariel de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, 15 fundada en 1946, fue creada muy a la Jorge Alberto Rivero Mora, “El cine mexicano al servicio del poder o la otra cara de la época de oro”, usanza del premio Oscar estadouniden- revista electrónica Mainstream. se); u órganos de censura (La Liga de la 16 Fernando Vizcarra, “De ‘Historia de un gran amor’ a ‘Amores perros’. El cartel en el cine mexicano”, Culturales, pp. 146-151. 145 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora IV. García Cabral: un dibujante muy “chango” ¿Cómo hablarás, Ernesto de humorismo? ¿Cómo de bromas, leves o pesadas? ¿Cómo de risas ni de carcajadas? Sin hablar, como es justo de ti mismo. Prueba viviente tú del darwinismo, tú demuestras que el hombre en sus pasadas épocas de mono fue, y a las andadas suele volver –simiesco mimetismo… Salvador Novo El caricaturista y curador de arte Rafael Barajas El Fisgón, relata que al escritor Juan José Arreola le gustaba evocar la Figura 1. Cartel cinematográfico de El vagabundo, Ernesto García Cabral, 1953. ocasión en que Diego Rivera y José Cle- (D. R. Taller Ernesto García Cabral, A. C.) mente Orozco súbitamente fueron abor- dados por un periodista que, en tono confrontador, les preguntó quién era el te) o el español Josep Renau, en varias de mejor dibujante. Se dice que los muralis- las cintas de Pedro Infante.17 tas hicieron un breve conciliábulo antes Así, hoy en día los carteles de la de responder que el mejor dibujante de época de oro del cine mexicano poseen México era Ernesto García Cabral, El una enorme valía cultural puesto que son Chango. Sea verdad o parte del mito que revalorados como verdaderas obras de se ha creado en torno de este excelso arte o documentos históricos, tanto por la dibujante, lo cierto es que García Cabral estética de los trazos como por el presti- fue un extraordinario artista.18 gio de sus autores, como a continuación Ernesto García Cabral nació en Hua- ilustraré con la obra de Ernesto García Ca- tusco, Veracruz, en 1890, y muy joven fue bral en los carteles publicitarios de las pe- un crítico mordaz del presidente Francis- lículas cómicas de Germán Valdés Tin Tan. co I. Madero, quien lejos de reprimirlo decidió cooptarlo y alejarlo del país a través de una beca a Francia que García Cabral aceptó gustoso. Tras el asesinato de Madero, el joven dibujante se trasladó a Argentina, hasta su regreso a México 18 Rafael Barajas, et al., Homenaje a Ernesto El Chango 17 Jorge Alberto Rivero, op. cit., pp. 217- 218. García Cabral, maestro de la línea, p. 33. 146 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... Figura 2. Caricatura “D. Francisco I. Madero”, Figura 3. Portada de Revista de Revistas, Ernesto Ernesto García Cabral, 1912. García Cabral, s/f. (D. R. Taller Ernesto García Cabral, A. C.) en 1918. De inmediato consiguió traba- Isaac y Rafael Freyre. Murió el 8 de agosto jo en los suplementos culturales de Revis- de 1968.19 ta de Revistas y Jueves de Excélsior del dia- Por su parte y sucintamente Germán rio del mismo nombre, e ilustró cerca de Valdés Tin Tan, durante su etapa de mayor ochocientas portadas. (Ver figuras 2 y 3) éxito y creatividad (1946-1952), a través Asimismo, García Cabral fue actor de del doblaje, interpretaciones musicales y cine mudo en los años veinte y un impor- películas, supo insertar un punto de vista tante artista gráfico que gestó medio cen- humorístico novedoso que pudo convivir tenar de carteles publicitarios de pelícu- con los diferentes tipos de cinematografía las para la imprenta Ars-Una (destacan los reinantes de la época de oro –que tenían elaborados para las cintas más populares fuertes visos nacionalistas, melodramáti- de Germán Valdés Tin Tan). Además, fue cos y sentimentaloides–, como se expresó colaborador en distintos programas de televisión como “Duelo de Dibujantes” con 19 Sobre la obra y legado de Ernesto García Cabral, caricaturistas consagrados como Alberto revísese el artículo de Carlos Monsiváis, “El nuevo darwinismo: ‘el hombre desciende de la carica- tura’”, Confabulario, suplemento cultural de El Universal. 147 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora en la obra de directores como Juan Bus- obvias o predecibles; por el contrario, Has- tillo Oro, Emilio El Indio Fernández o Is- kell opina que si bien deben construirse mael Rodríguez.20 teorías, se debe discrepar de las mismas Ya fuera como pachuco o como pícaro puesto que no existen leyes absolutas que urbano, Tin Tan y su equipo gestaron un sean válidas en todas las circunstancias.22 discurso cinematográfico diferente a los Si atendemos a Haskell, más allá de que se generaban en aquellos años y, la gestación de teorías, hoy en día el car- de inmediato, el actor cómico fincó su hu- tel publicitario estimula a mantener la mor en el sincretismo, en la americani- memoria del pasado artístico de México zación, en el erotismo y en el relajo, que y reconoce estéticamente el extraordi- difiere de otros discursos paralelos como nario trabajo de dibujantes como Ernesto los generados por estrellas como Pedro García Cabral, cuyos trazos caricatures- Armendáriz, María Félix, Mario More- cos se nutren del notable colorido que no Cantinflas o Pedro Infante. este gran artista había anticipado en sus Sobre este particular quiero retomar trabajos previos en publicaciones como a Jean Starobinski, quien en su texto 1789, Frivolidades o Revista de Revistas. los emblemas de la razón, explicó la rela- Carlos Monsiváis aludió así a la obra ción existente entre los acontecimientos de este singular artista: históricos y las expresiones artísticas y argumentó que las huellas del pasado En los posters, Cabral toma figuras y pro- (pintura, música o arquitectura) no se li- totipos de la industria fílmica, y los de- mitan a “descifrar” el ambiente político vuelve gozosamente irreales, a la altura de la época, sino que dichos discursos, de la galería donde se alojan a los “tarza- no textuales, encierran diversas posibili- nes” (cinturitas o padrotes) a los que visi- dades de comprensión que el historiador biliza Lucha Reyes con una sola canción; aprehende para sus particulares análisis.21 las criadas respondonas de la actriz Delia En la misma dirección, el historiador Magaña eleva a el rango del exorcismo de arte Francis Haskell, ha evaluado los pro- doméstico; los policías que el actor Mi- blemas y las posibilidades de la inter- guel Inclán encumbra en Salón México; las pretación y asegura que las grafías no tex- borrachitas de pulquería magnificadas tuales no se cierran a interpretaciones por Amelia Wilhelmy y Delia Magaña en Nosotros los pobres y Ustedes los ricos. Si alguien entiende las funciones enalte- 20 Respecto de la trayectoria y obra fílmica de Tin Tan revísense los trabajos de Emilio García Riera, cedoras del arte gráfico, ese es García Las películas de Tin Tan, y Rafael Aviña, Ya llegó Cabral.23 su pachucote... ¡Noooo! Una biografía de Germán Valdés. 21 En su ensayo explora las posibilidades de com- Con lo antes citado, los carteles publicita- prensión que encerraban las manifestaciones ar- rios de El Chango García Cabral ayudaron tísticas en territorio europeo, en el mítico año de a fortalecer la imagen cómica de varios 1789, con sus coyunturas revolucionarias, y cómo muchas de ellas no necesariamente fueron pro- ducto de aquel acontecimiento sino que fueron concebidas en periodos de tiempo antecedentes 22 Véase Francis Haskell, History and its images, pp. o subsecuentes. Starobinski, 1789, los emblemas 131-158. de la razón. 23 Monsiváis, “El nuevo darwinismo”, loc. cit. 148 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... íconos del cine nacional, entre ellos Ger- mán Valdés Tin Tan. Por ello, a la par de sus películas, los carteles ilustraron la evolución de su personaje, que en un ini- cio se basó en el arquetipo-estereotipo que lo proyectaría y daría fama, el pa- chuco, para mutarse en nuevas formas de representación de la realidad basadas en la “parodización”; es decir, Tin Tan apostó por el relajo y la picardía como una actitud de vida y los carteles de García Cabral lo sustentan.24 De esta manera, podemos apreciar que la riqueza expresiva y discursiva de los carteles de García Cabral estriba en su estructura visual, ya que al disminuir (o en ocasiones eliminar) la reproducción fotográfica, no sólo el artista participa en la construcción del personaje fílmico de Tin Tan sino que lo redimensiona. Por ello resulta oportuno destacar cómo el oficio de los ilustradores o caricaturistas rele- vantes de aquellos años (Miguel Covarru- Figura 4. Cartel cinematográfico de El rey del barrio, bias, Josep Renau, Antonio Arias Bernal) se Ernesto García Cabral, 1949. convierte en un innegable factor creativo (D. R. Taller Ernesto García Cabral, A. C.) para la representación de los personajes. En el caso específico de Germán Val- comercializar sus películas. (Véanse figu- dés Tin Tan, quien siempre se caracterizó ras 4 y 5) en sus películas por la autocrítica a sus Así, por ejemplo, uno de los afiches rasgos físicos ―boca prominente, grandes cinematográficos más emblemáticos de la dientes, baja estatura y gestos exagera- carrera artística de Valdés, fue el elabo- dos―, la actitud relajienta, gozosa y sin rado por García Cabral para su filme más preocupaciones exhibidas por su per- celebrado, El Rey del barrio (1949). En esta sonaje, se adicionó de un mayor impacto grafía de detalles coloridos (ver figura 4) con los carteles de García Cabral para destaca en primer plano el personaje de gánster que, en la cinta, se desdobla en un 24 Conviene aclarar que por arquetipo aludo al mo- cúmulo de caracterizaciones para fracasar delo original y primario y por estereotipo a un “tipo en cada intento de fechoría. En este sen- ideal” o modelo, pero que es asimilado y acepta- tido, Cabral atiende fielmente el discurso do por un grupo social. Respecto de la figura del pachuco revísese el texto de Octavio Paz, El labe- gestual que caracterizó al cómico duran- rinto de la soledad. Asimismo, resulta muy útil te su trayectoria fílmica y con notables revisar la concepción de relajo que desarrolló el detalles humorísticos resalta sus ojos ex- filósofo mexicano Jorge Portilla, La fenomenolo- gía del relajo. presivos y su prominente boca para evi- 149 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora imágenes fijas (carteles de García Cabral) o en movimiento (los filmes de Tin Tan).25 Sobre el relajo, el Diccionario de la Real Academia Española lo define como “desorden, falta de seriedad, barullo; hol- ganza y laxitud en el cumplimiento de las normas”. En las sociedades muy rígidas, el relajo es visto como un desfogue nece- sario y hay culturas que establecen tiem- pos y lugares para el relajamiento de las normas. La cultura mexicana del relajo tiene una larga tradición ya que desde mediados de los años cuarenta, el grupo Hiperión se preocupó por esclarecer la propia realidad y se propuso dilucidar racionalmente la identidad del mexicano y lo mexicano. Uno de los representantes más céle- bres de este grupo fue Jorge Portilla, quien con su obra Fenomenología del relajo plan- teó que la importancia de este desorden, de esta forma de burla colectiva, reiterada Figura 5. Cartel cinematográfico de El bello y estruendosa, que surge esporádicamen- durmiente, Ernesto García Cabral, 1952. te en la vida diaria de nuestro país, puede (D. R. Taller Ernesto García Cabral, A. C.) servir como clave para comprender los rasgos esenciales de la condición humana denciar cómo la actitud de un gesto pro- o para penetrar en la estructura espiritual yecta el pleno dominio del personaje en de un pueblo, y en este derrotero, el uni- un espacio citadino nocturno ante el azo- verso representacional de la cinematogra- ro y temor de sus observadores. fía tintanesca se enriqueció notablemente En este horizonte, el humor, el relajo con los loables carteles de García Cabral.26 y la irreverencia, tan característicos en Con base en lo anterior, revalorar el las obras fílmicas y caricaturescas de Tin arte del cartel del cine mexicano y a los Tan y El Chango Cabral, respectivamente, notables dibujantes que lo hicieron po- pueden apreciarse más allá de su condi- sible, como Ernesto García Cabral, per- ción lúdica o de entretenimiento, tam- mite mirar este tipo de representaciones bién permiten vislumbrar su particular desde un enfoque artístico (color, trazo, representación chusca de la realidad de la época en distintos horizontes (político, 25 económico, social o cultural), ya fuera en Sobre los temas del humor y el relajo en el dis- curso tintanesco véase Jorge Alberto Rivero Mo- ra, “¿Tons qué con el humor político de Tin Tan?”, suplemento cultural Confabulario de El Universal, pp. 8-10. 26 Portilla, op. cit., 1997. 150 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... perspectiva, técnica y relieve), pero tam- En resumen, Ernesto García Cabral bién simbólico (sentido, discurso, emisión supo imprimir la actitud festiva, de gozo o recepción), lo que permite vincular es- e irreverencia que Tin Tan inyectó a su tos referentes con los temas de la memo- discurso cinematográfico. En este sentido, ria, el olvido y la identidad inherentes en El Chango García Cabral, quien elaboró ellos. (Ver mapa conceptual 1) carteles publicitarios a quince de las más En este panorama, la construcción exitosas películas de Tin Tan, ayudó a con- y elaboración de los carteles cinemato- cebir una importante iconografía para gráficos está relacionado con el mensaje varios de los seguidores del cómico y con que la casa productora proyecta sobre ello la repercusión de su personaje. Cito a la trama de una cinta y para ahondar el Carlos Monsiváis: peso que una determinada estrella cine- matográfica otorga a la obra, y obvia- El cine nacional es el surtidor de la popu- mente los diseñadores juegan un rol im- laridad y de la mayoría de los criterios portante para que dichos carteles luzcan inapelables de lo popular. Y los carteles atractivos al público. Por ejemplo: el car- de películas son fábulas de la comunidad tel puede acentuar los rasgos físicos y la en las que se especializa Cabral, que sensualidad de las protagonistas (Ninón aprovecha la intención publicitaria y la Sevilla o Lilia Prado) o poner énfasis en la trasciende: da oportunidad a las estre- virilidad de “los machos y férreos” inter- llas de cine de reencarnarse de pósters pretes (Pedro Armendáriz, Jorge Negre- y convierte los anuncios de estreno en te o David Silva). ofrecimientos de proezas. Véase la se- Sin embargo, el género de la comedia, rie de carteles de los filmes de Tin Tan, que tradicionalmente se ha visto como un donde el cómico es el fauno victorioso estilo narrativo menor, más que la acen- y el póster hace las veces de escudo he- tuación de virtudes físicas o sensuales de ráldico. Si Cabral carece de ideología los personajes principales, en los carteles precisa, abundan en admiraciones y su de García Cabral se ridiculizaron dichos pósters de El Rey del Barrio, para citar rasgos y se recalcaron los defectos físi- un ejemplo clásico, proclama el triunfo cos de los protagonistas para provocar, irremediable del relajo.27 en el receptor, la primera de las varias risas que la cinta promete si el espectador compra su boleto. Reflexiones abiertas De esta manera, el legado de García o ventanas que no se cierran Cabral, además de enunciarse como una expresión artística de calidad, también se Por lo antes señalado, resulta erróneo manifestó como un medio gráfico impor- concebir que un artista fílmico de la época tante en sí mismo, por ser una forma de de oro del cine nacional como Tin Tan cons- arte popular con una honda incidencia en truye su discurso por sí mismo, ya que la construcción de imaginarios en la so- su personaje y sus cintas fueron forjadas ciedad de la época, ya que los carteles también por un conjunto de personas a adicionaron de sentido a las cintas tinta- nescas que ilustró. (Ver mapa conceptual 2) 27 Carlos Monsiváis, “El nuevo darwinismo”, loc. cit. 151 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora Mapa conceptual 1 Color Grados de Trazos Emisión abstracción Imagen (autor) Perspectiva Sentido ERNESTO Técnica GARCÍA CABRAL Recepción Similitudes (lector) Discurso Dibujo Cine gráfico-visual gráfico (carteles de cine) Discurso Mapa conceptual 2 El cartel cinematrográfico y la adición del sentido Gesta imaginario visual que determinan Apertura/ al personaje Chango ruptura del cine Cabral melodramático Significantes distintos a la palabra escrita Enfoque Películas de No novedoso Tin Tan moralizan, Modernidad destacan el “Estética del lado lúdico relajo” Carteles Aceptación Tin publicitarios del público Tan Mundo urbano Representación Éxito Gesta imaginario Representan a visual que influye la socidad de Carteles: en sus carteles su tiempo adicionan Postura coherente sentidos a las (antidolemnidad) películas 152 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... su alrededor: el productor que financia los De esta manera, los carteles publici- filmes, el director que plantea su visión tarios de García Cabral para promocionar cinematográfica, el grupo de actores que los filmes de Tin Tan, alientan a examinar lo acompañan, el fotógrafo que ilustra es- la imagen como texto y como representa- téticamente las tramas, los compositores ción del pasado, a observar la represen- que elaboran un discurso musical comple- tación de dicho pretérito a través del arte mentario, el guionista que dotará de gráfico; a evaluar cómo la imagen, en tanto fluidez a la trama como referente de la discurso, no tiene una jerarquía inferior a realidad o de la ficción a representar, o el otro tipo de grafías; por lo tanto, el cartel dibujante que ilustra la cinta en afiches publicitario no solamente ilustra o com- publicitarios para interesar al espectador plementa lo que el texto escrito emite, a consumir la obra. también debe ser visto como un discur- En este sentido, la ponderación de so independiente. discursos como los carteles cinemato- Lo anterior me ayudó a orientar la gráficos de las películas de Tin Tan, elabo- emisión, recepción y legado del discurso rados por El Chango García Cabral, me de Tin Tan y a la vez acercarme a la reali- llevó a abordar otros discursos adicionales dad de un contexto particular, en el en- a los filmes en sí. En este trabajo, entonces, tendido de que su personaje puede exa- puse énfasis en cómo en las imágenes de minarse y evaluarse como parte de una los carteles fílmicos de Ernesto García Ca- narratividad peculiar que trasciende el bral, específicamente de algunas cintas tiempo, que vence al olvido y que recu- de Tin Tan, se puede extraer el imagina- pera la memoria. Y es en el ámbito de la rio de toda una época, los vínculos con la recepción que puede extraer posibilida- política cultural de la misma, así como las des de análisis y significación cultural para prácticas de exhibición y comercialización una determinada época histórica. de las películas de aquellos años, etcétera. En otras palabras, los carteles cinema- La imagen, entonces, proyecta y es- tográficos, en tanto discursos o testimo- parce significados en espera de ser leídos, nios visuales, son importantes indicado- interpretados y representados como dis- res de referencia para ubicar un particular cursos. Por lo tanto, la ponderación de di- espacio y tiempo históricos y adentrarme ferentes discursos visuales me ayudó a ex- en el examen y el conocimiento del pasa- plorar cómo los carteles cinematográficos do que dio forma al discurso cinematográ- de Ernesto García Cabral, no solamente fico de Germán Valdés Tin Tan, pero ahora pueden describir el contenido y la trama adicionado con los carteles publicitarios de las películas de Tin Tan, en términos de García Cabral, quien no solamente lo- comerciales, sino también puede reflejar gró comercializar con éxito sus películas, la realidad histórica de un periodo deter- sino también potenciar la figura irreveren- minado, en este caso, el sexenio alema- te del actor. nista (1946-1952).28 Con base en lo anterior, el presente escrito me ayudó a reflexionar en la pues- ta en forma de las representaciones sim- 28 Sobre el periodo alemanista revísese Tzvi Medin, bólicas, en la formalización de las mis- El sexenio alemanista: ideología y praxis política de Miguel Alemán. mas. Es decir, más allá de las palabras 153 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora o del discurso escrito, procuré trasladar Geertz, Clifford. La Interpretación de las mis reflexiones hacia discursos hechos culturas. Barcelona, Gedisa, 1992. imágenes iconográficas, como los carte- Haskell, Francis. History and its images. les de García Cabral, por ello ahondé en la “Problems of Interpretation”. Yale “gramática” o “sintaxis visual” del discur- University Press, 1995, pp. 131-158. so de Tin Tan en unidades formales de re- Medin, Tzvi. El sexenio alemanista: ideo- presentación de la realidad, como los ci- logía y praxis política de Miguel Ale- tados carteles. mán. México, era, 1990. En otras palabras, en el presente es- Pappe, Silvia. “¿La historia se puede escri- crito examiné los procesos de producción bir? (itinerario y trayecto de una pre- de sentido y las estructuras simbólicas que gunta)”. José Ronzón et al (coords.). suscitan los carteles publicitarios de pe- Formatos, géneros y discursos. Mé- lículas representativas de la época de oro xico, Universidad Autónoma Metro- del cine nacional, como los filmes de Tin politana, Unidad Azcapotzalco, 2000. Tan, carteles de la autoría de Ernesto Gar- y María Luna. Metodología cía Cabral, importantes unidades en las I. Discursos, temporalidad, y espa- que una vez aisladas y decantadas se cio en la historiografía crítica. Méxi- puede apreciar el universo representa- co, Universidad Autónoma Metropo- cional que estos discursos irradian, así co- litana, Unidad Azcapotzalco, 2000. mo los imaginarios de todo un periodo y Saúl Jerónimo. “Teoría y aná- histórico digno de recuperarse. lisis del discurso”. Cuaderno de Pos- grado (nivel doctorado). México, Uni- versidad Autónoma Metropolitana, Bibliografía Unidad Azcapotzalco, 2008. Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. Aviña, Rafael. Ya llegó su pachucote... México, Fondo de Cultura Económi- ¡Noooo! Una biografía de Germán ca, 1992. (Colección Popular) Valdés. México, Conaculta, 2009. Portilla, Jorge. La fenomenología del rela- Barajas, Rafael, et al. Homenaje a Ernesto jo. México, Fondo de Cultura Econó- El Chango García Cabral, maestro de la mica, 1997. línea. México, Intituto Nacional de Be- Rivero Mora, Jorge Alberto. Wachando a llas Artes-Museo Mural Diego Rivera- Tin Tan. Análisis historiográfico de un Editorial RM, 2008. personaje fílmico (1944-1958). Tesis Bartra, Armando. Sueños de papel: el car- de Doctorado en Historiografía. Mé- tel cinematográfico mexicano de la xico, 2012. época de oro. México, Universidad Au- Ronzón, José. “La imagen como fuente tónoma Metropolitana, Unidad Xo- para la historiografía. Construcción chimilco, 2010. de sus significados”. José Ronzón y Dondis, Donis A. La sintaxis de la Imagen. Saúl Jerónimo. Reflexiones en torno a España, Gustavo Gili, 2008. la historiografía contemporánea. Mé- García Riera, Emilio. Las películas de Tin Tan. xico, Universidad Autónoma Metro- México, Universidad de Guadalajara/ politana, Unidad Azcapotzalco, pp. Cineteca Nacional, 2008. 133-144, 2003. 154 El humor puede ser muy chango. La obra de Ernesto García Cabral en los carteles... Spiegel, Gabrielle. “Historia, historicismo Cibergrafía y lógica social del texto en la Edad Media”. Françoise Perus, Historia y Rivero Mora, Jorge Alberto. “El cine me- literatura. México, Instituto Mora, xicano al servicio del poder o la otra 1994. cara de la época de oro”. Revista elec- Starobinski, Jean. 1789 , los emblemas de la trónica Mainstream. México, 27 de oc- razón. Madrid, Taurus, 1988. tubre de 2013, http://mainstream. Vázquez, Álvaro. Orígenes literarios de un c o m . m x / 2 0 1 3 / 1 0 / 2 7 / e l - c i n e - arquetipo fílmico. Adaptaciones cine- mexicano-al-servicio-del-poder-o- matográficas a Santa de Federico Gam- la-otra-cara-de-la-epoca-de-oro/ boa. México, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzal- co, 2005. Imágenes Figura 1. Hemerografía Cartel cinematográfico de El Vagabundo, Ernesto García Cabral, Lozoya, Jorge Alberto. “El mensaje fugaz 1953 (D. R. Taller Ernesto García del cartel cinematográfico”. México Cabral, A. C.). en el Tiempo. México, núm. 8, agosto- Figura 2. septiembre, 1995. Caricatura “D. Francisco I. Madero”, Monsiváis, Carlos. “El nuevo darwinis- Ernesto García Cabral, 1912 (D. R. mo: ‘El hombre desciende de la ca- Taller Ernesto García Cabral, A. C.). ricatura’”. Confabulario, suplemento Figura 3. cultural de El Universal. México, 28 de Portada de Revista de Revistas, enero de 2006. Ernesto García Cabral, s/f (D. R. Taller Pérez Vega, Jorge. “El cartel, mensaje y ErnestoGarcía Cabral, A. C.). respuesta”. México en el Tiempo. Mé- Figura 4. xico, núm. 32, septiembre-octubre, Cartel cinematográfico de El rey del 1999. barrio, Ernesto García Cabral, 1949 Rivero Mora, Jorge Alberto. ¿Tons qué con (D. R.Taller Ernesto García Cabral, A. el humor político de Tin Tan?” Suple- C.). mento cultural Confabulario de El Figura 5. Universal. México, época II, número Cartel cinematográfico de El bello 6, 30 de junio de 2013. durmiente, Ernesto García Cabral, Vizcarra, Fernando. “De ‘Historia de un 1952 (D. R. Taller Ernesto García gran amor’ a ‘Amores perros’. El car- Cabral, A. C.). tel en el cine mexicano”. Culturales, Universidad Autónoma de Baja Cali- fornia, vol. I, núm. 2, julio-diciembre, 2005. 155 Fuentes Humanísticas 50 >Historia e Historiografía > Jorge Alberto Rivero Mora Agradecimiento y de la obra material de este notable artista, se Nota aclaratoria mantuvo atento y agradecido por mi labor desde la elaboración de mi tesis doctoral (Wachando a El uso de las imágenes de Ernesto García Cabral Tin Tan. Análisis historiográfico de un personaje fíl- El chango, en el presente artículo, difunde sin mico. 1944-1958. México, Posgrado de Historio- afán de lucro y de muy buena fe, la extraordina- grafía, 2012) ya que en dicha investigación exa- ria obra y legado de este extraordinario artista. miné relevantes aspectos de emisión y recepción Quiero puntualizar que Ernesto García Cabral de los carteles de El Chango García Cabral para Sans, primogénito del gran dibujante y director las películas de Tin Tan y me autorizó, en lo del Taller Ernesto García Cabral A. C., institución sucesivo, utilizar imágenes de la obra de su padre que resguarda y posee los derechos reservados (obviamente con las citas y créditos correspon- dientes), como consta en el presente escrito. 157 omar aleJandro ángel cortés* La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de Oliverio Girondo1 The description as a constituent element of the image: on the first poetry book of Oliverio Girondo. Resumen Abstract La vanguardia latinoamericana, co- The Latin American avant garde, as a mo eco del europeo, manifiesta una European echo, shows a reinvention reinvención de los preceptos de di- of the precepts of such literary mo- cho movimiento literario al grado vement to the point of sometimes de, en ocasiones, contradecirlo. El contradicting it. The central theme caso de Oliverio Girondo, específi- of this paper is Oliverio Girondo’s camente el uso de la descripción case and the use of description in dentro de su poesía, en contraste his poetry, in contrast to the doc- con la doctrina propuesta en el ma- trine of André Breton’s Surrealistic nifiesto surrealista de André Breton, Manifesto. representa el eje temático del pre- sente comentario. Key words: avant-garde art, Latin America, Girondo, poetry, image, Palabras clave: vanguardias, Lati- metaphor noamérica, Girondo, poesía, imagen, metáfora Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 157-171 Fecha de recepción 23/04/13 > Fecha de aceptación 10/09/13 * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. 1 Debido a la extensión señalada para este análisis, he elegido los poemas “Paisaje Bretón”, “Café-concierto”, “Nocturno”, “Apunte callejero”, “Exvoto”, “Biarritz”, “Otro nocturno”, “Chioggia”, “Sevillano” y “Verona” por ser, a mi parecer, elementos suficientes para la comprobación de la hipótesis propuesta. 158 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... A mis padres to al caso de Oliverio Girondo, específi- camente el uso de la descripción dentro Yo no quiero optar porque optar es osificarse. de su poesía –en contraste con la doctrina Yo no quiero tener una actitud porque propuesta en el manifiesto surrealista de todas las actitudes son estúpidas… André Breton–, representa el eje temáti- hasta aquella de no tener ninguna… co del presente análisis; además, manifes- taré de soslayo la cualidad del poemario Oliverio Girondo como libro de viaje. En primer lugar, considero necesario resaltar la postura bretoniana, como mater Buenos Aires, Argentina, 1920. Luego (una de tantas) de las vanguardias latino-de la efervescencia de los festejos del americanas, respecto de la descripción: centenario, la ex gran aldea y ahora urbe cosmopolita, tiene que enfrentar el recru- ¡Y las descripciones! En cuanto a vaciedad, decimiento de los conflictos sociales y nada hay que se les pueda comparar; las protestas obreras que culminan en la no son más que superposiciones de Semana Trágica de 1919;1 aunado a es- imágenes de catálogo, de las que el to, la influencia de la modernidad incre- autor se sirve sin limitación alguna, y menta la vorágine cultural, social y hu- aprovecha la ocasión para poner bajo mi mana en el más amplio sentido: vista sus tarjetas postales, buscando que juntamente con él fije mi atención en los Buenos Aires, como París, Londres y lugares comunes que me ofrece.3 Nueva York, se ha convertido en una ciu- dad en la que el encuentro de una mira- A pesar de tal crítica, con las primeras da no supone comunicación con el otro; manifestaciones de su obra, Oliverio Gir- esta mirada indiferente es una de las con- ondo, como lo manifesta Raúl Bueno en diciones de la ciudad moderna que se fija “Apuntes sobre el lenguaje de la vanguar- en la poesía de Girondo.2 dia poética hispanoamericana”, en opo- sición al vanguardismo europeo, no rompe Por otro lado, debemos considerar que, con el canon preestablecido, lo redefine. junto a lo anterior, el vanguardismo lite- Para aclarar su tesis, en primer lugar, Bue- rario latinoamericano, como eco del euro- no desliga a España de la tradición euro- peo, manifiesta una reinvención de los pea, con la finalidad de acercarla a Lati- preceptos de dicho movimiento al grado noamérica, creando así una dualidad;4 de, en ocasiones, contradecirlo. Respec- 3 André Breton, “Primer manifiesto surrealista” 1 Nombre con el que se conocen los incidentes ocu- [1924], Mario De Micheli, Las vanguardias artís- rridos en Buenos Aires en la semana del 7 al 14 de ticas del siglo xx. Las cursivas son mías; la razón enero de 1919, entre manifestantes obreros de ten- de éstas radica en la mención “tarjetas postales”, dencia anarquista y sectores nacionalistas (tanto lo que en Girondo (específicamente en su primer civiles como militares) durante el gobierno de Hi- poemario) corresponderá al eje genérico. pólito Yrigoyen. 4 Raúl Bueno, “Apuntes sobre el lenguaje de la van- 2 Francesca Camurati, “Veinte poemas. Veinte pos- guardia poética hispanoamericana”, Hispamérica, tales. Sobre el primer libro de poemas de Oliverio p. 35. En nota al pie, Raúl Bueno expresa: “Se ha- Girondo”, Caravelle, p. 210. Las cursivas son mías. bla acá devanguardia europea para referir, bási- 159 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés posteriormente, concretamente en rela- cuestiona, ilustra y comprende, y hasta la ción con el movimiento vanguardista en incluye en su sistema compositivo.6 Hispanoamérica, afirma: “su vanguardia literaria no debía ni podía ser meramente Esto a propósito del uso del lenguaje (ya imitativa, sino el resultado de los propios mencionado) a través de la metáfora. condicionamientos históricos y estéticos Lo anterior, planteado en el contex- (léase ideológicos) de la región”.5 Raúl Bue- to bonaerense, encuentra fundamento en no plantea la crisis (el deslinde, por parte la breve descripción del crecimiento cos- de Hispanoamérica con respecto del mo- mopolita en dicha región, soslayada al vimiento vanguardista europeo para el re- inicio de este comentario. Retomando surgimiento de una identidad), delimita el vanguardismo en Girondo: al poseer las posturas contrastantes y, a partir de tal acercamiento –la mirada hispanoame- un elemento en común –el lenguaje– exa- ricana–, la descripción se retoma como mina lo que cada vanguardia hizo de éste; elemento retórico cuya importancia den- lo que reafirma su postura en relación tro de Veinte poemas para ser leídos en el con la búsqueda de identidad nacional tranvía radica en que ésta posibilita la mediante la relevancia de la alteridad en imagen poética. Si bien el poemario co- la literatura hispanoamericana. mo unidad presenta al lector, a manera Otro de los puntos retomados para de diario de viaje, una serie de tarjetas justificar la independización vanguardista postales con gran valor estético y descrip- hispanoamericana resulta en el referen- tivo, cada poema por sí solo transmite la te. Por un lado, el movimiento europeo misma cualidad pictórica. Para muestra remite siempre a un no-lugar, ideal y/o de esto, a continuación mi interpreta- abstracción; por el otro, en Hispano- ción y glosa de los textos líricos que con- américa suelen emplearse lugares concre- forman el presente corpus. tos. Evidentemente, la importancia del diálogo literatura-sociedad dictamina la manifestación literaria; por tal razón, y aunado a lo hasta el momento establecido, [...] la poesía hispanoamericana de van- guardia, como sabemos, no se desen- tiende de la realidad, sino que, por el contrario, la refiere y revela, la destaca, camente, a la de las ciudades que iniciaron, con- dujeron y dominaron el movimiento, como Ro- ma, Zurich o París. El caso español constituye algo aparte, pues aunque Madrid estuvo por mo- mentos cerca de los afanes centrales de la van- guardia, lugares como Granada, y autores como García Lorca, estuvieron, como veremos luego, más cerca de los fenómenos de vanguardia latinoamericanos.” 5 Ibid. Las cursivas son mías. 6 Ibid., p. 47. 160 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... Respecto de los veinte poemas Animando lo inanimado y viceversa. En el poema en cuestión, casas como dados, La búsqueda de impersonalidad barcas con las alas plegadas, tabernas con y objetividad responde en Girondo voz de orangután ¡y que cantan!, junto a a una reflexión articulada que procede muelles mercurizados por la pesca, ma- de un clima determinado y que apunta al rineros ebrios que se estrellan, como olas, rechazo de estéticas consagradas –sobre en las paredes, y viejecitas que se embo- todo la modernista– para poder instalar rrachan de oraciones, entre otros, Giron- su propia poética.7 do manifiesta su poética. A la imagen, de un dinamismo lúdico, del pueblo que juega a los dados con sus “Paisaje Bretón” casas, responde instantáneamente la ne- gación del mar convertido en pantano, Con la ciudad como motivo del canto, el degradado de su pureza y su inmensidad. yo lírico presenta al lector la cotidianei- Ese mismo tema de la exuberancia que se dad en Douarnenez. Resulta claro que corrompe, como si la intensidad misma para ser considerada como una obra, si no de la vida fermentara en un proceso de canónica, trascendental en la poesía lati- eterna descomposición, es una nota in- noamericana, la innovación debe ser el sistente en todo el libro.9 rasgo más sobresaliente, además de una evidente estética, misma que se impone Resulta evidente que, gracias al lenguaje ya desde el epígrafe del poemario: poético, el lector se hace partícipe del paisaje descrito. Tal participación se po- El poeta comienza definiéndose, involun- sibilita, entre otros elementos, debido al tariamente acaso, en el epígrafe con el tono cómico-sexual que será una cons- cual ampara la naturaleza de sus compo- tante en los Veinte poemas para ser leídos siciones. “Ningún prejuicio más ridículo en el tranvía, poemario donde se “inter- que el prejuicio de lo Sublime” afirma, al cala[n] los toques del timbre tranviario y iniciar el libro y resume así su concepto las ilustraciones de un humor primero y ru- estético, mientras prepara el ánimo del borizado de colores desnatados que les lector a librarle batalla, si todavía no ha puesto el autor”.10 Esto, en “Paisaje ha sacudido como cualquier ropavejero Bretón” se disfruta a través de “un pedazo del arte tales polvos en sus anaqueles de mar, / con un olor a sexo que desma- espirituales.8 ya”.11 Como mencioné respecto de la ten- dencia a lo absurdo, destaco las figuras Ante esto, el poeta argentino plantea la tendencia al absurdo. ¿Cómo lo logra? 9 Enrique Molina, “Hacia el fuego central o la poesía de Oliverio Girondo”, Oliverio Girondo, Obras. Poesía, p. 16. 7 Francesca Camurati, op. cit., p. 211. 10 Ramón Gómez de la Serna, “La vida en el tranvía”, 8 Vicente Martínez Cuitiño, “Oliverio Girondo y sus Jorge Schwartz, op. cit., p. 462. veinte poemas”, Jorge Schwartz, Oliverio. Nuevo 11 Oliverio Girondo, Veinte poemas para ser leídos en homenaje a Girondo, p. 464. el tranvía, p. 31. 161 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés de los marineros y las viejecitas pues és- y describe lo intangible: las notas musi- tas sufren o experimentan la embriaguez cales, cuya relación con los cohetes radica de aquellos a través de la clara burla a posiblemente en la viveza del fuego y la religión: “las viejecitas, […] / entran a la la rapidez del elemento pirotécnico. El nave / para emborracharse de oraciones”;12 cuerpo que protagoniza el concierto se re- versos de los cuales cabe destacar la ter- presenta sólo a través de sus constituyen- nura de las ancianas embriagándose co- tes: “unos ojos pantanosos, […] unos dien- mo elemento estilístico. Al respecto, Mo- tes podridos […] unas piernas que hacen lina afirma: humear el escenario”,16 con lo cual, la obje- tivación de lo humano y con ello la ten- Otro elemento siempre en suspensión dencia al absurdo, encuentran cabida. en la atmósfera poética de Girondo es la La connotación sexual estriba en el ternura. el mundo convulsivo donde se ofrecimiento, por parte de la camarera, instala, está impregnado de una tersura de “senos semidesnudos […] unos senos muy especial. No esa forma más tibia del que me llevaría para calentarme los pies amor, sino la sublimación de éste, más cuando me acueste”,17 para con el yo lírico. allá de su contenido posesivo y egoísta. El Cabe destacar que, al concluir el concier- trato de Girondo con los seres y las cosas, to y por tanto el poema, el telón mismo su percepción grotesca de las mismas, “simula un telón entreabierto”,18 lo que no se resuelve en crueldad sino en una reitera la tendencia a lo contradictorio; ternura última por ellas, una inmensa además de, como ocurre en “Paisaje Bre- piedad hacia lo irrisorio, lo desechado, las tón”, retirar sutilmente la vista del lector formas de frustración.13 ante la postal descrita. Finalmente, el carácter estático y foto- gráfico del texto cierra y despega la vista “Nocturno” del lector “para que el silencio / deje de roer por un instante / las narices de piedra Con artificio destacable, Girondo mani- de los santos”.14 fiesta lo apacible y las sensaciones inhe- rentes al paisaje nocturno bonaerense.19 La inversión, como he señalado, represen- “Café-concierto” ta una constante en el poemario, y en este texto se manifiesta desde el inicio: “Las notas del pistón describen trayecto- “Frescor de los vidrios al apoyar la frente rias de cohete, vacilan en el aire, se apagan en la ventana”20 describe el descenso de antes de darse contra el suelo”15 repre- senta, por antonomasia, la animación de lo inanimado pues, en este caso, se canta 16 Ibid. 17 Ibid. 18 Ibid. 12 Ibid., p. 32. 19 La diversidad geográfica de los poemas no es gra- 13 Enrique Molina, op. cit., pp. 18-19. tuita. En esto ahondaré en el siguiente apartado 14 Oliverio Girondo, op. cit., p. 16. del presente análisis. 15 Ibid. p. 33. 20 Girondo, op. cit., p. 37. 162 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... temperatura experimentado por el yo cio de dicho tema, constante en el poe- lírico, desde el objeto que, en la realidad mario donde: cotidiana, afecta la percepción humana. Ahora, la innovación respecto de la ani- [...] la muerte es todavía apenas un pre- mación de los objetos radica en la compa- sentimiento, como si se volviera la ca- ración zoológica: “Telaraña que los alam- beza ante su sombra para mirar a otro bres tejen sobre las azoteas. Trote hueco lado. Sólo se insinúa por un vago miedo, de los jamelgos que pasan […] ¿A qué por cierta sensación de desamparo y so- nos hace recordar el aullido de los gatos ledad que invade los “Nocturnos”. […] en celo…?”,21 proporcionando al lector (y no hay muerte aún, sino sólo una apren- haciéndolo partícipe) el cuadro nocturno. sión confusa.25 Las cañerías gritan, las sombras se espantan de la luz eléctrica, a lo que el yo lírico manifiesta una preocupación: “qui- “Apunte callejero” siéramos avisarles para que tuvieran tiem- po de acurrucarse en los rincones”.22 En Junto a “Fiesta en Dakar”, este poema es relación con la comparación zoológica, el el único de los Veinte poemas para ser sujeto lírico se metamorfosea y compar- leídos en el tranvía que carece de fecha y te el miedo antes descrito al grado de lugar de escritura. Con base en el título, querer “rozarse a las paredes, como un ga- el poema remite al bombardeo de imáge- to o como un ladrón”.23 Como he señalado nes experimentado por el yo lírico en una en los poemas hasta ahora comentados, ciudad moderna, muy probablemente el texto lírico manifiesta, acorde con la Buenos Aires, debido a la fecha de crea- tradición, una estructura lógica básica: ción del poemario, paralela al crecimiento introducción, desarrollo y desenlace. Res- cosmopolita de dicha urbe. pecto del cierre del poema y como cons- “Apunte callejero” se constituye de tante en la obra sujeta a este análisis, la imágenes sueltas en orden descendente: imagen decrece, o más bien, como en el comienza en la terraza, con una familia arte cinematográfico, experimenta un ale- gris, continúa con los “senos bizcos bus- jamiento ante la inmersión previa, con el cando una sonrisa sobre las mesas”,26 de- silencio sugerido por el grillo y, he aquí tiene la mirada en “los quioscos, los faro- la inmersión, los grifos mal cerrados y el les, los transeúntes, que se me entran [al cantar de su goteo, cierran la noche, yo lírico] por las pupilas”,27 y concluye en siendo el “único grillo que le conviene a la las ruedas de un tranvía. ciudad”.24 Ante la diversidad temática en Cabe destacar la presencia del tono los poemas, una vertiente más respecto irónico-burlesco hacia los aspectos reli- de “Nocturno” estriba en la muerte, el ini- giosos: “En un quinto piso, alguien se cru- cifica al abrir de par en par una ventana”,28 21 Ibid. 25 Enrique Molina, op. cit., p. 18. 22 Ibid. 26 Oliverio Girondo, op. cit., p. 41. 23 Ibid. Las cursivas son mías. 27 Ibid. 24 Ibid., p. 38. 28 Ibid. 163 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés la imagen resulta ingeniosa al describir ojos dulces, como las almendras azuca- algo tan simple como una apertura de radas”31— parece podría apuntar a ser la ventana. En estrecha relación con las van- menos vanguardista en todo el poemario; guardias europeas, como comentario al empero, la continuación de verso “de la paso, resulta prudente relacionar la sen- Confitería del Molino”32 retoma la ten- sación de estallamiento: “Me siento tan dencia de cosificación y la estrecha rela- lleno [de las imágenes vistas] que tengo ción con la modernidad urbana argentina. miedo de estallar… Necesitaría dejar al- He manifestado que el tono posee gún lastre sobre la vereda”29 con el filme gran connotación sexual; esto por lo si- de Luis Buñuel y Salvador Dalí, Un chien guiente: la preocupación de las chicas “de andalou, en el cual, a partir del corte del que las nalgas se les pudran, como manza- ojo, se posibilita el trastocamiento de la nas que se han dejado pasar”,33 junto a los percepción: el órgano ocular cumple aún hombres eyaculándoles palabras al oído con su función humana; empero, la inci- para que así “sus pezones fosforescentes sión permite al cerebro –al inconsciente se enciendan y apaguen como luciérna- mismo– su mirada; una imagen, sin lugar gas”,34 resalta tal sentencia en el canto del a dudas, ampliamente surrealista. yo lírico. Además, debe tomarse en cuen- Respecto de la súbita evolución cos- ta que quien canta es una voz masculina, mop0lita experimentada en Buenos Aires razón de sobra para tal tono. y por sus habitantes en dicha época, el Finalmente, la constante tendencia a poema canta al respecto: “Al llegar a una la desanimación de lo animado, encuen- esquina, mi sombra se separa de mí, y de tra su mayor expresión en: pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía”,30 con lo cual, el lector se contagia Al atardecer, todas ellas cuelgan sus del sentimiento de desesperación y de- pechos sin madurar del ramaje de hierro crece con la imagen. de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás –em- “Exvoto” pavesadas como fragatas– van a pasearse por la plaza.35 La tarjeta postal presenta ahora al lector uno de los barrios, para la época de con- La inclinación a lo absurdo también se cepción del poemario, más representati- manifiesta. Al igual que los poemas has- vos de Buenos Aires: Flores. Mediante un ta ahora glosados, el cierre de “Exvoto” sutil y constante tono sensual-erótico, Gi- tiene lugar a través del desapego de la rondo –el yo lírico– canta, con base en el mirada del lector, quien contempla el título del poema, su ofrenda a la divinidad cuadro o postal; en esta ocasión, Girondo (las chicas de dicho barrio) en señal de lo logra mediante una desfragmentación: agradecimiento por un beneficio recibi- do. La comparación inicial –“tienen los 31 Ibid., p. 47. 32 Ibid. 33 Ibid. 29 Ibid. 34 Ibid. 30 Ibid. 35 Ibid. Las cursivas son mías. 164 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... “ya que no tienen el coraje de cortarse el liar de la época: foxtrot, mismo que, por cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos su traducción, junto a la tendencia sexual los que les pasen la vereda”.36 del poemario, podría relacionarse con el denotativo femenino “paso de zorra”. Sin embargo, lo anterior no es más que “Biarritz” una posible interpretación subjetiva. En este poema, la descripción se gradúa de afuera hacia adentro. El paisaje noc- “Otro nocturno” turno hace aparición mediante los auto- móviles, evidentemente personificados, La descripción, como constituyente prin- los escaparates constelados por el reflejo cipal, manifiesta un carácter estático ca- que dan a las estrellas y por las últimas paz de remitir a una fotografía, pintura, o gotas del crepúsculo. En el punto medio de bien a una postal, en donde las primeras la observación, el casino; la presentación tres estrofas representan, por antono- de los personajes dentro de éste tiene masia, la cualidad estática y pictórica del lugar gracias a la fragmentación, prueba poema; mediante ese conjunto de versos de ello son “los ojos bizcos de tanto ver el yo lírico ofrece al lector un ambiente pasar dinero. / ¡Pupilas que se licúan al dar –evidenciado desde el título– nocturno: vuelta las cartas! / ¡Collares de perlas que luna, faroles, mingitorios, estrellas y as- hunden un tarascón en las gargantas!”37 falto humedecido, fungen como protago- entre otros. nistas de estas imágenes. Además, dicha La sexualidad también se hace pre- estática pictórica, a través de la descrip- sente. Como pequeña alusión a la prosti- ción, permite un desplazamiento visual tución homosexual, el yo lírico presenta descendente: en primer lugar la luna, lue- al lector “efebos barbilampiños que usan go los faroles y finalmente los mingitorios una bragueta en el trasero”,38 aunada a junto con el asfalto. Excluyo las estrellas la constante temática física femenina: ya que éstas ambientan el cuadro de ma- “Unas tetas que saltarán de un momento nera secundaria, es decir, no aparecen, por a otro de un escote, y lo arrollarán todo, llamarle así, en primer plano y, aunado a como dos enormes bolas de billar”.39 Sin esto, se encuentran supeditadas al silen- lugar a dudas, “Biarritz” es el poema en el cio (“silencio de las estrellas”). cual la desfragmentación funge como La descripción resulta aquí un ele- el único medio para presentar la imagen; mento vital y lleno de propósito; sin lu- carece de personajes o sujetos líricos gar a dudas, vivifica el texto. Por tal razón, humanos, concretos. justifico el calificativo de tarjetas postales Con el desenlace, el lector puede pues, en oposición a Breton, el texto, en observar, desfragmentado, el baile pecu- efecto, manifiesta una imagen estática; sin embargo, la función de ésta dentro del poema es primordial: en ella radica la 36 Ibid., p. 48. esencia y artificio; carecen de esa “vacie- 37 Ibid., p. 53. dad” criticada por el francés. A través del 38 Ibid., p. 54. 39 Ibid. elemento descriptivo, la metáfora, junto 165 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés a tropos como la prosopopeya y la com- “Chioggia” paración, tan propios de las vanguar- dias, se descubren en el texto y aumentan La mirada del yo lírico, y por tanto del lec- su belleza. tor, se posa ahora en una ciudad italiana. Luego de la descripción pura antes De los Veinte poemas para ser leídos en referida, el yo lírico plantea la volta40 del el tranvía, “Chioggia” resulta una postal poema a través de dos interrogantes: que presenta una imagen de todo un día: comprende crepúsculo-amanecer (estro- ¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza fa 1), atardecer (estrofa 4) y noche (es- parecida a la de un par de medias tiradas trofa 5). La desfragmentación –la repre- en un rincón?, y ¿por qué, a veces, nos in- sentación de los objetos por una de sus teresará tanto el partido de pelota que el partes– no representa aquí un rasgo es- eco de nuestros pasos juega en la pared?41 tilístico. Como balance de dicha carencia, son los objetos quienes tenderán a lo Con lo cual, la inclusión del lector o la in- absurdo a través de la relación mediante trospección del sujeto lírico prima sobre el tropos con la naturaleza, animales y elemento descriptivo; sin embargo, éste humanos. no se erradica del texto pues, gracias a las Chioggia, como urbe, se encuentra su- figuras retóricas (subrayado), la imagen, peditada a sus habitantes y a todo aque- como función principal de la descripción, llo que ésta contiene; sirva el siguiente aún se manifiesta. fragmento inicial para ejemplificar tal afir- Finalmente, la exaltación planteada mación: “Entre un bosque de mástiles, / desde el inicio del poema e incentiva- y con sus muelles empavesados de cami- da con la volta, decrece en la última es- sas, Chioggia / fondea en la laguna, en- trofa. Cabe destacar en ésta la prosopo- sangrentada de crepúsculo / y de velas peya: “las casas se despierten de pron- latinas”.43 Luego de tal introducción, los to y nos vean pasar”, utilizada como medio sujetos del poema serán las redes, los ma- de ruptura –pero de reinvención– entre rineros, el aire de la ciudad, el olor de las vanguardias, aunada a la prosopo- ésta, etcétera, quienes evidentemente peya “nuestra cama nos espera”, y la ana- se encontrarán descritos a través de la logía, “con las velas tendidas hacia un país tendencia a lo absurdo, rasgo estilístico mejor”.42 del poemario. Respecto de esto último, considero prudente destacar los rasgos estilísticos que, a manera de relación intra e inter- textual, se manifiestan en el poemario. En 40 Si bien el término ha sido utilizado, primordial- cuanto a la primera relación, “…y con sus mente, en el estudio del soneto, considero pru- muelles empavesados de camisas […] Al dente emplearlo en este caso debido a que la atardecer, un olor a frituras agranda…”44 retórica se nutre con la evolución de su objeto de estudio y, por tanto, resulta inválido restringir los Estos versos de “Chioggia”, se encuentran términos a ciertos periodos, así como permisible utilizarlos para otras formas. 41 Girondo, op. cit., p. 55. Las cursivas son mías. 43 Girondo, op. cit. p. 58. Las cursivas son mías. 42 Ibid. 44 Ibid. Las cursivas son mías. 166 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... estrechamente ligados con “Exvoto”, en perra”.48 Posteriormente, la mirada se donde el yo lírico canta “Al atardecer, to- adentra en la iglesia, donde la descripción das ellas cuelgan sus pechos sin madurar presenta vírgenes exageradas y grotescas […] y de noche, a remolque de sus mamás en cuanto a su divinidad debido, eviden- –empavesadas como fragatas– van a pa- temente, al tono del poema. Resulta searse por la plaza”.45 En el segundo caso, destacable el tropo mediante el cual se la relación intertextual se manifestará en conoce el olor del recinto a través del relación con una obra del mismo autor sonido de las llaves: “Un cencerro de lla- que, para la fecha de publicación de los ves impregna la penumbra de un pesado Veinte poemas, es aún inexistente: me re- olor a sacristía”.49 fiero a Espantapájaros. Al alcance de todos Probablemente, debido a la brevedad y de manera específica a los versos, “Me del poema, el insulto o burla se percibe importa un pito que las mujeres tengan saturado pues, en sólo cinco estrofas, el yo los senos como magnolias o como pasas lírico llama “ciegos auténticos”, “orangu- de higo”, mismos que en comparación con tán” y manifiesta que “se les licua el sexo “Chioggia”, “¡Marineros con cutis de pasa contemplando un crucifijo” a los fieles de higo…”46 representan, en la medida de creyentes, además de rebajar la “sagrada” su capacidad como léxico, el estilo de Gi- labor del cura al comentar que éste “mas- rondo. Si bien los subrayados previos tica una plegaria como un pedazo de corresponden a simples palabras sueltas, chewing gum”.50 dentro de la obra del poeta argentino Si bien la mirada ha entrado por el poseen gran relevancia pues representan atrio y ahora contempla lo que acontece el estilo, prueba de la maestría del autor. dentro de la iglesia, al finalizar el poema, el He manifestado la burla hacia la re- yo lírico desvía la mirada del lector frente ligión como elemento en las descripcio- al altar mayor, mediante la partícula “Y nes poéticas. Respecto de esto y para fi- mientras”, versos en donde, como señalé nalizar la glosa del corpus en cuestión, me en el párrafo anterior, la burla encuentra refiero ahora a “Sevillano” y “Verona”. su mayor expresión. “Sevillano” “Verona” La mirada se posa inicialmente en el atrio, ¡Qué Dios se apiade del alma de Giron- donde “una reunión de ciegos auténticos, do!, exclamará el amable y religioso lector. hasta con placa”47 –evidente burla a los de- “Emoción y burla se yuxtaponen en las votos– tiene lugar. El trastocamiento y la frases breves, armoniosas, libres de toda tendencia a lo irracional se manifiestan solemnidad, generalmente inesperadas y ya desde el comienzo, con la inversión de definitivas de los Veinte poemas. Emoción la “jauría de chicuelos, que ladra por una límpida y burla legítima que amortigua la noble melancolía o aligera la sobriedad de 45 Ibid., p. 47. Las cursivas son mías. 48 Ibid. 46Ibid., p. 58. Las cursivas son mías. 49 Ibid. 47 Ibid., p. 65. 50 Ibid. 167 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés las estampas”.51 Resulta imposible conce- instantánea con las cosas, la experiencia bir manera más insolente para iniciar el de los sentidos y el mundo exterior”;56 texto lírico que “¡Se celebra el adulterio además, debe hacerse hincapié en la pos- de María con la Paloma Sacra!”;52 luego de tura del autor respecto de la cultura de esto, la descripción y presentación de la mezcla experimentada en la sociedad tarjeta postal se limita a presentar el fes- de la época y la capacidad latinoamerica- tejo que acontece en “La Plaza de las Ver- na de redefinir y apropiarse de elemen- duras”. Como todos los poemas compren- tos extranjeros. didos en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, la personificación, cosificación, trastocamiento e inversión manifiestan El libro de viaje las constantes estilísticas. Incluso la Vir- gen se desacraliza y participa en el mis- …es imprescindible tener fé, como tú tienes mo plano del festejo, se humaniza y se le fé, en nuestra fonética, desde que fuimos observa “sentada en una fuente, como nosotros, los americanos, quienes hemos sobre un “bidé”, [derramando] un agua oxigenado el castellano, haciéndolo un enrojecida…”,53 donde “agua enrojecida” idioma respirable, un idioma que puede alude claramente a la menstruación y con usarse cotidianamente y escribirse de lo cual la humanización del personaje ‘americana’, con la ‘americana’ nuestra sacro se reafirma. de todos los días…57 La penúltima estrofa ofrece la com- posición de un todo a través de imágenes El epígrafe, tomado de la “Carta a la ‘Púa’” sueltas que van desde guitarras, mando- escrita por Oliverio Girondo a manera de linas y balcones, hasta capiteles. Si en prólogo a sus Veinte poemas, manifiesta este poema la mirada inicia al nivel del la preocupación e iniciativa del autor para suelo, inmersa en el festejo, para finali- hacer valer y destacar el español latino- zar se eleva como los “globitos que nave- americano, a Latinoamérica misma. Con gan por la vereda”54 para perderse en base en esto, considero necesario hacer “El cielo simple, verdoso, un poco sucio, hincapié en la diversidad geográfica pre- […] del mismo color del uniforme de los sente en el poemario que, junto al apar- soldados”.55 tado anterior, hará evidente la aprecia- Como señalé al inicio de este análisis, ción latina en la mirada implícita en las el poemario en cuestión posee elemen- tarjetas postales de Girondo. La concep- tos suficientes para relacionarlo con el gé- ción del poemario como libro de viaje nero libro de viaje e incluso considerarlo encuentra sustento a través de lo esta- como tal, por ser un “[…] recorrido de las blecido por Enrique Molina, conocedor formas más concretas y donde se instaura nimio de la obra de Girondo. el diálogo con lo inmediato, la relación Los dos primeros libros de Girondo [Vein- 51 Vicente Martínez, op. cit., p. 466. te poemas para ser leídos en el tranvía y 52 Oliverio Girondo, op. cit., p. 66. 53 Ibid. 54 Ibid. 56 Enrique Molina, op. cit., p. 14. 55 Ibid. 57 Oliverio Girondo, op. cit., pp. 28-29. 168 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... Calcomanías], en efecto, son dos libros ca Camurati, “la modernización altera las de viaje, en un sentido literal: el poeta relaciones sociales y los modos de comu- recorre el mundo, toca el nervio de los nicar, de relacionarse con los demás y con lugares, anota vivencias. En cierto sen- el mundo. La literatura y el arte son afecta- tido son realistas. Pero hay en ellos una das por ello”.60 En este primer poemario, manera particular de sacar a la realidad como señala Raúl Antelo: de sus moldes, de sorprenderla en gestos imprevistos, a tal punto que lo cotidia- Nace pues un escritor […] [quien] duda no adquiere una sorprendente novedad, “que aun en esta ciudad de sensualismo una exaltación.58 existan falos más llamativos, y de una erección mas [sic] precipitada, que la de En el corpus de este análisis, los poemas, los badajos del «campanille» de San Mar- según su aparición en el poemario, apun- cos” […] En su discurso las formas tornan tan a los siguientes lugares y fechas in- y retornan y es en esa torsión que al fi- dicados en el cuadro 1. nal se forman. […] La cúpula de Oliverio Al ordenarlos de manera cronológica, es señal de una modernidad en proceso, queda como se indica en el cuadro 2. índice emergente de la originalidad posi- Con esto, se cae en la cuenta de que ble para un rioplatense antes de la gue- el yo lírico experimenta un vaivén geográ- rra, su soporte rastacuero frente al cual fico que comprende: (No lugar) España- Borges confiesa: “Me he sentido provin- Francia-Francia-Argentina-Francia-Fran- ciano junto a él”.61 cia-Italia-Italia-Argentina. Para concluir, no huelga recapitular en lo Girondo es el poeta de un tranvía feérico siguiente: A través de estas líneas, se ha que cambia de itinerario todos los días, hecho hincapié en la importancia de la sin hacerle caso a las vías, y se pierde en descripción como elemento constituti- pleno cielo. Sus impresiones, de viajero, vo de la imagen poética en la obra de revistas y disociadas por una inteligen- Oliverio Girondo, específicamente en el cia muy sensible, forman con gran fre- primer poemario Veinte poemas para ser cuencia síntesis hormigueantes como leídos en el tranvía. No debe obviarse la encrucijadas.59 estrecha relación de la propuesta del autor porteño respecto tanto de las vanguardias La importancia de esto radica en, además europeas (léase, principalmente, Surrea- del enriquecimiento cultural y pictórico, la lismo bretoniano) como de las america- homogeneidad de la visión latinoameri- nas (Ultraísmo borgiano), pues Girondo cana, propiciada por el fenómeno moder- parte de ellas para reinventarlas y así nista, manifestada a través de la pluma manifestar la evolución que, como señala de Girondo; pues, como sostiene Frances- Beatriz de Nóbile en El acto experimen- 58 Enrique Molina, op. cit., p. 15. 60 Francesca Camurati, op. cit., p. 209. Las cursivas 59 Jules Supervierlle, “Veinte poemas para ser leídos en son mías. el tranvía, por Oliverio Girondo”, Jorge Schwartz, 61 Raúl Antelo, Oliverio Girondo. Obra completa, p. Oliverio. Nuevo homenaje a Girondo, p. 471. xxxix. 169 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés Cuadro 1 Poema Lugar Fecha “Paisaje Bretón” Douarnenez Julio, 1920 “Café-concierto” Brest Agosto, 1920 “Nocturno” Buenos Aires Noviembre, 1921 “Apunte callejero” - - “Exvoto” Buenos Aires Octubre, 1920 “Biarritz” Biarritz Octubre, 1920 “Otro nocturno” París Julio, 1921 “Chioggia” Venecia Julio, 1921 “Sevillano” Sevilla Abril, 1920 “Verona” Verona Julio, 1921 Cuadro 2 Poema Lugar Fecha “Apunte callejero” - - “Sevillano” Sevilla Abril, 1920 “Paisaje Bretón” Douarnenez Julio, 1920 “Café-concierto” Brest Agosto, 1920 “Exvoto” Buenos Aires Octubre, 1920 “Biarritz” Biarritz Octubre, 1920 “Otro nocturno” París Julio, 1921 “Chioggia” Venecia Julio, 1921 “Verona” Verona Julio, 1921 “Nocturno” Buenos Aires Noviembre, 1921 170 La descripción como elemento constitutivo de la imagen: sobre el primer poemario de... tal, posee tintes cubistas, además de la tal, experimenta un desplazamiento visual mirada latinoamericana ya abordada en incentivado por la primacía de los obje- acápites previos. tos en distintos planos: inicia en el cielo, En este primer poemario se manifies- en los atrios, en las calles, dentro de di- ta sólidamente el inicio de una nueva y versos recintos; desciende al asfalto, las original propuesta para la poesía cos- plazas, los balcones; para finalmente, ale- mopolita y vanguardista. El viaje, como jarse poco a poco del cuadro y así conti- macrotema, resultará una constante en la nuar su inolvidable viaje de lectura. obra girondiana. Acorde a la clasificación por parte de Aldo Pellegrini y Gaspar del Pío Corro, entre otros estudiosos del tema, Bibliografía general en los primeros tres poemarios (Veinte poemas…, Calcomanías y Espantapájaros) Antelo, Raúl. Oliverio Girondo. Obra com- el viaje resulta geográfico y, específica- pleta. Raúl Antelo (ed. crítica, coord. mente en la tercera obra, un tanto inter- de la 1a edición). Madrid-Barcelona- no u onírico. El segundo bloque se consti- Lisboa-París-México-BuenosAires- tuye por Interlunio y Persuasión de los días, São Paulo-Lima-Guatemala-San Jo- obras que representan el viaje onírico sé-Santiago de Chile, allca xx, 1999. por antonomasia. Como peculiar excep- Breton, André. “Primer manifiesto surrea- ción, Campo nuestro representaría la rei- lista” [1924]. Mario De Micheli. Las vindicación –tardía– por parte del yo lírico vanguardias artísticas del siglo xx. hacia el campo argentino pampeano.62 Madrid, Alianza, 2002. Finalmente, el viaje conocerá sus más Girondo, Oliverio. Veinte poemas para ser experimentales consecuencias a través de leídos en el travía. Buenos Aires, Lo- En la masmédula, en donde dicho ma- sada, 2007. crotema se expresa mediante lo onírico Gómez de la Serna, Ramón. “La vida en y el fenómeno metalingüístico, princi- el tranvía”. Jorge Schwartz. Oliverio. palmente. Sin lugar a dudas, Oliverio Gi- Nuevo homenaje a Girondo. Rosario, rondo –poeta y persona– resulta el viaje- Beatriz Viterbo Editora, 2007. ro de la época. Martínez Cuitiño, Vicente. “Oliverio Gi- Por tanto, en Veinte poemas para ser rondo y sus Veinte Poemas”. Jorge leídos en el tranvía, gracias a la descrip- Schwartz. Oliverio. Nuevo homenaje ción y las imágenes posiblitadas por ésta, a Girondo. Rosario, Beatriz Viterbo junto a los tropos mencionados, y referen- Editora, 2007. te al carácter pictórico del texto, así como Molina, Enrique. “Hacia el fuego central a la homegenidad de la visión latinoame- o la poesía de Oliverio Girondo”. ricana respecto de la modernización, el Oliverio Girondo. Obras. Poesía. Bue- lector, como espectador de la tarjeta pos- nos Aires, Losada, 2002. Supervierlle, Jules. “20 poemas para ser 62 La mención soslayada encuentra justificación de- leídos en el tranvía, por Oliverio Gi- bido a la amplia riqueza del tema pampeano y rondo”. Jorge Schwartz. Oliverio. su repercusión, así como su tratamiento, en la Nuevo homenaje a Girondo. Rosario, obra de Oliverio Girondo. No obstante, no puede pasarse por alto. Beatriz Viterbo Editora, 2007. 171 Fuentes Humanísticas 50 > Estudios culturales > Omar Alejandro Ángel Cortés Hemerografía Camurati, Francesca. “Veinte poemas. Veinte postales. Sobre el primer libro Bueno, Raúl. “Apuntes sobre el lenguaje de poemas de Oliverio Girondo”. Ca- de la vanguardia poética hispanoame- ravelle. Núm. 85, diciembre de 2005. ricana”. Hispamérica. Año 24, núm. 72, agosto de 1995. 173 Beatriz ramírez Grajeda* Para una mirada crítica de los estudios de recepción masiva El texto que compilan Villa, Infantino y Castro da cuenta del funcio- namiento de instancias que contribuyen a la consolidación de re- Villa, Alejandro J. Infantino y Graciela presentaciones y significaciones sociales sobre los jóvenes. Acercan Castro (comps.). al investigador a concepciones sobre el sujeto, paradojas sobre la Culturas juveniles. modernidad y perspectivas teóricas desde el reconocimiento ético Disputas entre representaciones de su implicación como trabajadores sociales. Resulta significativo el hegemónicas y compromiso ético-político que reconocen, pues no sólo es un esfuer- prácticas. zo colectivo por reunir trabajos de diversos interventores sociales Buenos Aires, Noveduc-reija, sino un intento de articulación teórica que fundamenta su proceder 2011. (Ensayos y metodológico que los acerca a la investigación social. Experiencias) Veintitrés autores dan testimonio de sus reflexiones teóricas, sus hallazgos y su interpretación del contexto que viven jóvenes de Córdoba, Argentina. Presentan trabajos de investigación empíri- cos que muestran que la construcción identitaria está condicionada por dispositivos de socialización que lo mismo convocan que fra- guan modos de ser y estar en el mundo, reconociendo que no hay pasividad en el intercambio con los medios. Aluden a las represen- taciones del joven construidas desde tres instancias comunicativas: el periódico, la televisión y las tecnologías de información, realizan- do un recorrido congruente y justificado donde reconocen su impli- cación en el campo, las perspectivas teóricas que los acompañan y la discusión sobre la condición juvenil la cual, paradójicamente, se ha construido como ideal y a su vez como experiencia segregada: por un lado se le espera peligrosa, apolítica, individualista y vícti- ma; por otro lado se establece como la edad ideal que atesora la juventud, la belleza, la energía. Se alientan así modos de consumo, mercantilización del cuerpo, de afectos y de vínculos. * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Departamento de Educación y Comunicación. Coordinadora de la Red de investigaciones y estudios sobre adolescencia y juventud. Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 173-179 > Fecha de recepción 13/01/14 > Fecha de aceptación 22/01/14 174 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda Los trabajos empíricos comienzan con el texto de Marcaleti “Los jóvenes ‘sanos’ y ‘enfermos’ de la televisión. ‘Pelito’ y ‘Clave de sol’”. Muestra las representaciones que circulan sobre los jóvenes en dos programas de televisión que son retransmitidos en Buenos Aires y que han fortalecido paradigmas y estereotipos juveniles de los que pronto se apropia la población, clausurando en una perspec- tiva homogénea la diversidad de subjetividades juveniles. La autora sostiene que los medios de comunicación, particu- larmente la televisión, ilustran y alientan representaciones hegemó- nicas sobre el deber ser de las familias, los jóvenes y la vida social, hecho que produce una “falsa homogeneización” de las experien- cias juveniles. Advierte sobre la violencia simbólica que se ejerce en las poblaciones juveniles al afectar los procesos de socialización de las generaciones que han crecido como “hijos de la televisión”; esta última escenifica sus propios modos de evaluar la normalidad y la disidencia de los integrantes de una sociedad. Llaman la atención los programas televisivos analizados por la autora, pues se transmiten en una época de transición a la de- mocracia. Para ella, las series televisivas fungen como educadores al privilegiar y mostrar modelos de joven y al sancionar u omitir expresiones juveniles diversas, y cuando los personajes se presen- tan como contramodelos son tratados para justificar su malestar en la vida. Así, [...] la juventud, como futuro de un proyecto político global, está ausente. También se omite a la juventud como sujeto independiente. Por oposición, se privilegia a un joven no rebelde, tampoco productor de su propia existencia, sino subordinado a los demás tanto para man- tenerse económicamente como para adquirir una postura sobre el mundo social. El tratamiento maniqueo de las historias ensalza un ideal y denun- cia de manera pueril lo que debe ser rechazado. El joven bueno, estudioso, sano, aplicado, divertido, bello, se enfrenta así a jóvenes sin rostro, problemáticos, resentidos, peligrosos, hijos de familias desintegradas que no los cuidaron y cuya herencia parece perse- guirlos. De todos modos, pertenezcan a unos o a otros, aparecen pasivos, influenciables, sin capacidad de voz y siendo víctimas de agentes externos que no tienen historia ni rostro definido. La autora sostiene que la tendencia de “Pelito” y “Clave de Sol”, los dos programas televisivos analizados por ella, fundamentan a la familia como base del orden social deseado y perpetúan así los estereotipos de familias perfectas y otras anormales, lo mismo 175 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda que paradigmas de género en la que se insiste en la domesticidad, afectividad y sacrificio femenino y en el rol protector y proveedor del hombre. La autora sostiene que los discursos que se producen en torno a las telenovelas cumplen una función de socialización en los espectadores, pues en general tratan de proponer, estimular o generar conversaciones, de tal suerte que se convierten en tema de intercambio de ideas en el trabajo, la escuela y el hogar. Así, se afianza una complicidad entre las historias, situaciones y elementos sobre los que hay que comentar.1 En “Jóvenes noticiables y jóvenes velados”, Cilimbini, Remon- dino, Grzincich y Petit, comparten el estudio realizado a población juvenil de la Universidad de Córdoba a partir de un Observatorio de Jóvenes, Medios y tic implementado en la Facultad de Psicología; en su investigación muestran cómo son representados los jóvenes, como actores sociales, en los mmc. Afirman que ser joven es una cons- trucción social creada por el despliegue mediático, periodístico y publicitario que pone de relieve de forma coexistente la moda, “el culto al cuerpo, las tradiciones y una multiplicidad de discursos y formaciones discursivas circulantes en cada sociedad” (p. 90), de tal suerte que la propia sociedad instituye esos mecanismos y los dispositivos desde los cuales se consolida o se califica a los jóvenes aptos para la sociedad. Los medios, argumentan las autoras, cumplen el rol de nombrar, hacer visibles a los actores y cómo deben ser éstos en la actuali- dad. Realizan un trabajo analítico del periódico La Voz Interior, de 1 Nuestra investigación: Convocatorias de identidad en los mass media y sus expre- siones en la formación de niños y adolescentes, llevada a cabo en la uam-Xochimil- co, nos ha hecho advertir que en este juego de ausencias y presencias, de buenos y malos, de jóvenes ideales o amenazantes, se ocultan las esferas económicas, políticas, administrativas, educativas y de gobierno. Su escondite se asegura en el meta-discurso, en programas de entrevistas a “estrellas” que dan vida a perso- najes en telenovelas y series televisivas y se habla de ellos como acontecimien- tos reales, de tal suerte que se difuminan los límites entre la realidad y la ficción televisiva. Se invita al comentario, la censura, la narración, la identificación de esce- nas con la vida social. En esa conversación, aparece el sujeto, se asoma, se constru- yen posiciones subjetivas, estéticas y políticas. Si a eso le aunamos una tendencia generalizada de noticieros que exaltan la noticia, el escándalo, la criminalización de sectores sociales o de gremios que se manifiestan demandando mejoras en su vida, podemos advertir que más que hablar de estudios de recepción es necesario advertir cómo se gesta una estética de la mirada social, de tal suerte que no sólo se orientan opiniones, sino se crea la ilusión de diálogo y vínculo con gente famosa con la que jóvenes y adultos se identifican a partir de los contenidos de esos programas; sea por los contextos que viven o por la explotación de emociones, frecuentemente se convierten en cómplices de la ignorancia, el individualismo, la indolencia y la falta de conciencia social. 176 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda Córdoba, por considerar que es el de mayor consumo. Con un diseño exploratorio-descriptivo, buscan un corpus conformado por titulares que lleven la palabra joven o hagan alusión al desarrollo humano. Basándose en hallazgos anteriores, parten del sujeto como objeto de violencia. En principio observan las “modalidades discursivas… (construcción verosímil, formas de relato, estilos, géneros, adjetiva- ción, comparaciones, metáforas, deixis, construcción de estereoti- pos y sensacionalismo)”; incorporan después al análisis periodístico modalidades vinculadas al diseño general del diario, tales como: lugar de la noticia, espacios dedicados, etcétera. De la mano de Foucault, conciben que los objetos y los sujetos se construyen en las prácticas discursivas mismas que los presen- tan y transforman permanentemente. Por ello afirman: “cada época social crea las condiciones históricas que posibilitan formular ciertos enunciados y no otros”. Los discursos crean los objetos jóvenes o adolescentes, los visibilizan por sus rarezas o por su lugar de vícti- mas de las circunstancias. Para estas autoras, las noticias son una representación de la realidad, no su reflejo; son una reconstrucción que implica por lo menos tres procesos: 1) selección, 2) condiciones de producción, y 3) formato de los medios. Para organizar la información de la pren- sa gráfica catalogaron los dispositivos de enunciación como: sec- ciones, títulos, recuadros destacados, fotografías, infografías, entre otros. Afirman que el uso de estos dispositivos responde a una com- plicidad con la opinión pública y que de hecho la selección de esas categorías constituye la base de la configuración temática del espacio público construido por los medios. De tal modo, el diario La Voz Interior, ejemplo de las autoras, cambió el título de sus seccio- nes logrando, así, un mayor acercamiento a la población. Igualmente, aseguran que los jóvenes se tornan noticiables des- de dos lugares: por su relación con el conflicto y por su vínculo con la vida ejemplar. Dos son las operaciones discursivas que los colocan como seres vulnerables frente a los influjos ideológicos: las drogas y otros consumos o seres engarzados a las instituciones educati- vas, deportivas o judiciales que revelan su “statu quo”.2 2 El texto indudablemente es un texto clave para mostrar al lector los modos de operación de la prensa gráfica, las representaciones que elige visibilizar y el mun- do que posibilita o impide, la perspectiva del adulto poderoso, estable, con una función importante en el gran juego de los medios, que aparece invisible como sujeto, pero que habla desde un lugar de poder, desde donde enjuicia, enfatiza, excluye, omite, etcétera. 177 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda El texto de Benítez, Aguerre, Calamari, Fontecoba, Gaztañaga, Moguillansky, Orchuela y Ponce, “Debates teóricos en torno al vínculo de los jóvenes en las Tecnologías de la Información y la Co- municación (tic)”, que promete un debate teórico, inicia descri- biendo investigaciones que se han preguntado por la relación de los jóvenes con las tic. Sostiene que, al igual que la televisión, la red es un medio privilegiado para formar parte de la sociedad del conocimiento, tener acceso a información y representa un medio de desarrollo social e individual. No sólo se requiere identificar quién tiene acceso o no, sino responder cuál es su aprovechamien- to efectivo y su elección de uso. Presentan una investigación de campo realizada con jóvenes ar- gentinos en situación de pobreza y marginación que asisten a cen- tros de acceso público a internet, donde identifican que los centros públicos que ofrecen servicios de red cumplen con funciones de socialización, educación, empleo y participación ciudadana. Con el pretexto de nociones como: brechas de uso, nativos digitales, apro- piación y pobreza digital, ponen de relieve algunos datos signifi- cativos de jóvenes de la Matanza cuya condición es de desocupa- ción, pobreza e indigencia. A partir de entrevistas se recuperaron relatos y narraciones significativas respecto al uso e importancia de la tecnología en sus vidas. Señalan que existen dos tendencias de los académicos res- pecto a la relación de los jóvenes y las tic. Por una parte, es con- siderada negativa porque es asociada con adicción, aislamiento, accesibilidad inmediata a contenidos perversos e incitación a la violencia; por la otra, el acceso a las redes ha modificado el vínculo de los más jóvenes con los adultos, quienes se preocupan más por el control. Se advierte en este texto el tránsito de los jóvenes ciber- nautas de ser víctimas pasivos de un sistema a constituirse, en su individualidad y contexto socioeconómico, como agentes estrate- gas que emplean eficientemente los dispositivos tecnológicos. Las tic impactan en el desarrollo de las competencias y la socializa- ción, afirman los autores. Los jóvenes de bajos recursos las privi- legian como entrenamiento, el juego y el chat, mientras otros, con mayores recursos, las ocupan como fuente de información. Una alusión al juego del mercado en esta sección resulta intere- sante, pues difícilmente se menciona su impacto en los procesos de socialización. Se indica que, aun cuando exista una necesidad apremiante en la población, si no hay dinero que pueda movilizar flujo económico, para el mercado no es una demanda digna de ser 178 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda atendida. Es decir, se privilegiará la disponibilidad de pago para que pueda ofertarse un bien o un servicio.3 El texto de Boito, Espoz y Michelazzo, “Amores... ¿de novela? Jóvenes en espacios de socio-segregación urbana y prácticas intersticiales”, pregunta, desde la sociología de los cuerpos y las emociones y la crítica ideológica, por las prácticas amorosas que se instituyen en la vida cotidiana. Las historias narradas por los jóvenes permiten advertir una red compleja y una tensión continua entre prácticas de dominación e intersticiales. Es en la dimensión de los sentimientos, aseguran, donde existe una dialéctica entre las sensaciones del actor y las dinámicas de la estructura. Median- te la figura de un taller de radio se convoca a los jóvenes a escribir historias de amor, en ellas se identifican condiciones de anclaje para la mercantilización afectiva. Existe una retórica que acompaña al amor, sea con tragedia, dolor o traición. Desde ahí se construyen los propios duelos parentales.4 Se asegura aquí que la fantasía es un rostro del régimen de regulación de las sensaciones que alientan homogeneidad, una visión etnocentrista y adultocéntrica. Verónica Plaza en su texto “tic, escuelas y jóvenes. La produc- ción de medios de comunicación en los procesos educativos”, re- seña las modalidades ensayadas para dar cabida a las tic: unas en- fatizan la capacitación y el uso de la herramienta, otras pretenden potenciar la enseñanza a través de ellas, y hay quienes enfatizan la incorporación de los medios en la educación con miras críticas. En su trabajo reconocen que la identidad no se construye desde un so- lo referente sino que es una construcción permanente de distintos elementos que interpelan social y culturalmente a los sujetos. Así, las tic son sistemas simbólicos complejos que intervienen en la 3 Advertimos en esta sutileza la lógica propia del mercado: la creación de necesida- des, la educación de la mirada con base en difusión, repetición, idealización, naturalización y legitimación, gestación de ilusiones de satisfacción, que en falso conato pretende dotar de sentido la vida del consumidor. A pesar de que previa- mente se le ha educado para mirar unas cosas y no otras, enaltecer unos valores y no otros, procurar unos vínculos y no otros, la conexión entre deseo y objeto de consumo es fallida; gesta vacío y sinsentido que diseñadores, consumidores, productores, contratados por empresarios, aprovecharán una y otra vez para ofrecer, ensayar, probar, proponer, impulsar la creación de objetos que tendrán el mismo destino: el consumo de la vida en un juego perverso donde la experiencia ha encallado en el mercado. Testimonio de ese desencuentro es la sensación de vacío y sinsentido que muchos niños, púberes y jóvenes reconocen en sí mis- mos y que podría resumirse en la frase: “Tengo todo para ser feliz, pero aún me siento vacio.” 4 El texto nos hace pensar que acaso se trate de alentar el conflicto para que la vida tenga sentido, de ahí que la incertidumbre y el fantasma de la traición sean moto- res de las historias. 179 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Beatriz Ramírez Grajeda producción, circulación y recepción de saberes que intervienen e inciden en los procesos de socialización. No obstante, desde una perspectiva cultural puede alentarse el desarrollo de habilidades analíticas, creativas y comunicativas. De tal suerte apuntan más a la escritura que a la lectura de sus productos, a diferencia de los que sostienen una reproducción irreflexiva de los formatos de los me- dios dominantes. La autora nos permite advertir que el docente deberá estar preparado para que emerjan problemáticas que los avasallan y que el pensamiento hegemónico ha tratado de omitir. Los textos compilados dejan pendientes discusiones sobre el debate prometido. Sin embargo, son una muestra de investigación interesante para quien se interrogue por estudios de recepción, pues ofrecen una panorámica de análisis desde distintos medios, los cuales resultan ser fundamentales en el proceso de socialización de adolescentes y jóvenes. Los trabajos representan también una muestra de metodologías y técnicas de investigación. 181 antonio marquet* Simplemente Adèle La juventud… es un momento decisivo de la vida. Experimento una Kechiche, gran admiración por la juventud actual, en comparación con la mía Abdellatif que era más cerrada, bloqueada. Y aquí observo a una juventud libre, (director). abierta, escuchando al mundo, comprometida, lo observo ahora… lo La vida de Adèle, Francia, 2013, que trato de mostrar es la emoción que me procura, cuando ríe, cuando 180 min. pelea… Hay una energía que se desprende de la juventud de nuestros días y esto me da una especie de esperanza sobre el futuro. Abdellatif Kechiche1 A pesar de que dura tres horas, no es raro el espectador que reincide en La vie d’Adèle (2013) de Abdellatif Kechiche. Y esto no sólo por la belleza de la protagonista, Adèle Exarchopoulos, una joven que raya en los dieciocho años (en la cinta, sus padres organizan una fiesta sorpresa de cumpleaños con sus compañeros del liceo: Adèle ha llegado a la mayoría de edad). La cinta claramente señala que se trata de los primeros dos capítulos de La vida de Adèle. Por lo tanto, habría un tercero y cuarto capítulos... La cinta va desde el despertar de Adèle a la vida sexual, sus primeras fantasías lésbicas, su primer beso, su primer devaneo, su pri- mer ligue, su primera vez que va a un bar lésbico, su primera vez que es acechada, su primera vez dentro de la comunidad lésbica… También su primera vez con un chico, con un colega, la primera vez que la toman como modelo. La primera vez que la dibujan, la prime- ra vez que la pintan, la primera Marcha del Orgullo lgbttti a la que * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades. 1 “Palm D’or: Abdellatif Kechiche – La Vie D’adèle @Fdc_Officiel #Cannes2013” en Fred. Channel 7 French, del 8 de agosto de 2012. Se puede escuchar la entrevista de los medios al director en http://fr.fred.fm/palm-dor-abdellatif-kechiche-la-vie- dadele-fdc_officiel-cannes2013-2/ Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 181-189 > Fecha de recepción 13/03/14 > Fecha de aceptación 24/03/14 182 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet asiste, la primera manifestación con sus compañeros en deman- da de fondos para la educación, el primer departamento, la primera relación, el primer trabajo, el primer grupo de niños a su cargo, la primera exposición de arte, la primera artista que conoce, la prime- ra ruptura. El universo es nuevo. Como para todo elegebetero, todo se hace por primera vez (eso está en todas nuestras biografías: lo sue- len llamar salida del clóset. De hecho no es sino la invención del mundo). Todo dejará huella. Cada acto abre a una serie prometedo- ra, fecunda, honda, pero también triste, desquiciadora, desarticu- ladora con la misma profundidad. Hay que tener determinación para lo primero y entereza para lo segundo. Ella lo atravesará sola, como todo gay que va de la(s) cima(s) a la(s) sima(s). La intensidad marca el mundo de Adèle. Intensidad en la cama, en la mesa, en los libros, en su entrega a los otros, en su vocación, en su soledad, en su ruptura, en su duelo. Entrega inmediata y ruptura en un instante: nada tiene vuelta de hoja. Adèle se va a medio día, bajo un cielo azul, tras los pasos de Emma (Léa Seydoux), que ha venido por ella a la puerta del liceo, a la vista de todo mundo (¿quién no sueña con una Emma con esa voluntad, con ese compromiso, con esa seguridad?). De la misma manera, Adèle se va en medio de la noche del departamento de Emma, sin testigos ni dirección adónde ir. Si todo transita velozmente, tampoco hay retorno. Es una velocidad que no admite errores, dubitaciones o volantazos. Un atajo puede costar demasiado. Comprometer la carrera hasta salir de la pista y caer en la lentitud cenagosa de la que es imposible sa- lir, despeñarse al vacío. La película es descubrimiento permanente. De la felicidad y de la infelicidad. De la excitación y el placer; del dolor y el duelo, igualmente profundos. Es una película optimista y pesimista al mis- mo tiempo. Optimismo que se basa en relaciones que pueden esta- blecerse de manera inmediata. Emma parece que tiene esa gran capacidad de formar relaciones. Primero con una lesbiana, luego iniciando a una menor, por último formando una familia. Emma tie- ne un potencial artístico, erótico, social y familiar notables: su pin- tura plasma su mundo íntimo. Sus amantes están en sus telas. Se exhiben en una exposición en la mejor galería de Lille. Adèle en cambio tiene una belleza impresionante, esa belleza en flor de las jóvenes y una gran capacidad tanto para el erotismo como para el llanto, para atraer la mirada de amantes como de los grupos. Su cuerpo es imán de los ojos, del deseo. En la película rige la lógica del todo o nada... al mismo tiempo fascinante y aterradora; devas- tadora y enriquecedora, injusta, fecundante y empobrecedora. De la riqueza a la inopia, de la dicha a la infelicidad, del erotismo hasta 183 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet la soledad, del amor al duelo.... los diversos caminos que mues- tra la cinta de Kechiche se anudan en la protagonista de una belleza impactante. Emma está guiada por tesis sartreanas, por el existencialismo, como nuestra generación. Adèle pasa por La vida de Marianne; por clásicos de la literatura francesa, se cita a La princesa de Cleves, Las relaciones peligrosas, los estremecimientos lésbicos están enmar- cados dentro del mundo cultural francés, modifican y enriquecen esas coordenadas.2 Se ubican en una sociedad dinámica en la que el supremachismo no está ausente. Actúa con la fiereza de lobos hambrientos, feroces. Hay que ver el linchamiento que en unos mi- nutos arma la jauría de bugas contra Adèle, es en un abrir y cerrar de ojos: es espontáneo; en esa furia heterosexista han sido adiestra- das. El ataque relámpago tiene todas las marcas del procedimiento heterosexista: en primer lugar son montoneros. Actúan como hienas hambrientas que lanzan una tarascada tras otra, en conjunto. Se excitan por la sangre. Aunque no es para nada una novedad, resulta terrible ver la tierna edad de esas hienas heterosexistas. El futuro, y el catolicismo, sólo las hará más violentas, más montoneras, más salvajes. Luchan por la preeminencia de su Heterolandia de ficción que se desgaja por todos lados y eso los vuelve más desesperados, más irracionales, más animales y grotescos. Histéricas le gritan la- mevaginas en coro. Histéricas expresan, escupen su odio, sus celos, la rabia ante su derrota. El centro de su admiración que era Adèle, se ha ido con otra, una lesbiana bien plantada, sólida, segura de que no necesita de la grupalidad para ligar y para decir esta es mi opción. Les da rabia el lesbianismo implícito que había detrás de la líder sexual de ese grupo que la había convertido en un emblema. Una chica se lo dice a Adèle claramente, eres una de las chicas más guapas de la escuela. En realidad, lo dice de manera mezquina. Es la chica más guapa de la escuela. Su belleza proviene de su lesbian- dad, es decir, de la diferencia. Adèle no pertenece a la masa hete- rosexista. Es única. Es l-e-s-b-i-a-n-a. 2 Al citar las fuentes de la película, Carlos Bonfil señala dos, la novela gráfica de Julie Maroh y “otra, de corte galante, La vida de Marianne (1731-42), de Pierre Carlet de Marivaux. En una relectura moderna de la novela dieciochesca…” Cf. la bibliografía. 184 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet La mirada, ventana del amor Mirar a dos mujeres lesbianas que caminan por la calle sin esconder su lesbianismo, despierta la ensoñación. Adèle se masturba convo- cando la imagen de esa mujer que se le quedó viendo, que la privile- gió. En un instante, la intensidad de la mirada cambia radicalmente la vida de dos mujeres. Emma dejará de frecuentar los bares gays; abandonará a la mujer con la que caminaba (ligue o pareja). La atracción se establece por esta condición. Por el momento, Adèle es la preferida que logra desplazar inmediatamente a otra (aún ignora Adèle que ella padecerá la misma suerte). Emma pasa de ser ensoñación erótica a realidad; de primera incursión, a cambio radical de vida. Amor y homoerotismo van de la mano: ¿hay mejor comienzo de la vida sexual y amorosa? Adèle encenderá el deseo de sus compañeros de colegio, de su entorno. Adèle es la mujer a la que se acecha, la mujer que puebla las fantasías hetero y homosexuales. Adèle fascina por su esponta- neidad, por el despertar, por el inicio, por su condición. Está en el alba; despunta el sol para ella: predomina en todos los tonos de azul... Educación y lesbianismo Adèle es una flor que se abre. Nada más bello, nada más espectacu- lar y silencioso en el camino a la perfección. Adèle aparece como la actualización de que se puede dejar atrás a esa sociedad de la vigi- lancia que tiene múltiples formas como las amigas en el liceo y luego los colegas de trabajo de Adèle. A plena luz del sol, Adèle deja a sus compañeras a la salida del liceo cuando llega por ella Emma destellando lesbiandad. En pos del deseo, en pos de la amada, Adèle deja todo sin dudarlo un instante y a la luz cenital del sol. Por otro lado, Adèle pasa a vivir una pasión, después de haberse entregado a la lectura de las grandes novelas francesas señala- das… Adèle cumplió con su educación sentimental y desde esa historia, desde esa cultura clásica francesa, de leer sobre el amor, es como emprende el camino del amar. Sin embargo, tal cultura no ofrece una garantía del desenlace de la pasión. La primera vez que Emma entra en la cama con Adèle, es con- vocada por la fantasía masturbatoria: imaginariamente su cabe- llera azul recorre el cuerpo espectacular de la adolescente onanis- ta. Adèle la convoca al lugar en donde la quiere: en su vientre, en sus senos, en toda su piel. Adèle invoca a ese volcán lésbico que es Emma: clara, abierta, empoderada, segura, con mirada fuerte y 185 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet penetrante, mirada acerada, bien plantada, que no parpadea. Emma, Emma, Emma. ¿Quien puede verla y borrar la honda impresión que deja? Nadie. Verla en la calle y desearla bien pudieron ser dos cosas, pero ninguna primero, diría Sor Juana. Adèle se abre como flor. Se abre como mujer, se abre al mun- do, se abre al lesbianismo, al existencialismo, a la pintura, al mundo de las bellas artes, a las manifestaciones políticas, a la marcha del Orgullo... La apertura resuena como ondas con consecuencias en todos los ámbitos. Sin embargo, la floración, rápida y portentosa, contundente y milagrosa, se termina abruptamente. Adèle pasa de la pasión, de dar el gran paso, al quiebre. A un duelo intenso, a la melancolía, al abandono, a los laberintos interminables de la nostalgia y de la herida sangrante, del arrepentimiento y del ma- lestar. Una vez probada, la deseada Adèle, es ahora rechazada. Pronto el rostro fresco se marchita; se aja con sal de las lágrimas. Con el peso de la soledad, con el aislamiento de una Adèle que no brilla sino para sus alumnos. Los enseñará a leer, a concentrarse, a mantener la atención. A ellos les dará las coordenadas necesarias para iniciar una gran aventura, la de la escuela, la de la escritura, la de la lectura... Ella, Adèle, la maestra lesbiana es adorada por los chiquitines de su grupo. Este es otro gran logro de la Adèle de Abdelatif Kechi- che: lleva la lesbiandad a las aulas con éxito. Por su entrega, los niños la siguen. Ella afirma que prefiere a los alumnos problema con los que trabaja en el verano. Cada avance que éstos realizan, se tradu- ce en satisfacción para ella. Sin duda, esta exploración es uno de los mayores logros de la película, de los más provocadores e intolerables para el conservadurismo simplista de la actualidad. La homosexualidad es llevada a un terreno en donde la derecha recal- citrante no quiere verla, a las aulas. La honda vacación lesbiana de Adèle en la escuela desmiente la estigmatización que mundialmente propagandiza un Vaticano que ha extraviado los principios cristia- nos. Sin polemizar con Emma, Adèle demuestra que no es necesario ser la artista abiertamente lesbiana para hacer militancia. Tampoco es la pintura, el discurso artístico, el espacio privilegiado de activis- mo. La cinta Adèle deja una honda huella en una sociedad francesa, cada vez menos universal, y mezquina, que con Frigide Bargeot histéricamente pretende excluir a los no católicos de la sociedad. De las grandes lecturas de la adolescente, Adèle pasa a dictar frases sencillas a sus pequeños alumnos. Si bien podría parecer la- mentable que no se haya decidido a explorar el campo de la escri- tura, como le propone en más de una ocasión Emma, tampoco se puede desestimar el hondo significado de su labor didáctica. Por 186 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet otro lado, cinematográficamente resulta más verosímil Adèle en su salón de clases que la pintura de Emma en la gran sala de exposi- ción. Simplemente su voluntad figurativa aparece caduca, insoste- nible, ramplona, a los ojos del espectador. Su abierta oposición a las tendencias de la pintura contemporánea no logra articularse en una propuesta original y trascendente. Tampoco convence Emma por la calidad de su trazo, cuando hace el retrato de Adèle. La impetuosa Emma es arrolladora. La lesbiana de mechas azules ha nacido para triunfar, para imponerse. En efecto, su frialdad, espíritu calculador y sadismo dejan frío al espectador en más de una ocasión. Emma es mujer que sabe perfectamente lo que quiere; sabe cómo conse- guirlo y lo logra en cada una de sus empresas, sean afectivas, sexua- les o artísticas. Emma quiere llevarse todo. Se ligó sin vacilar, de manera directa, a Adèle cuando ésta era la adolescente que lla- maba la atención de lesbianas y bugas. Una vez que la incorpora a su ámbito y la domestica, haciendo de ella una buena cocine- ra y camarera, una vez que la ha convertido en sirvienta y Adèle ha terminado de lavar los platos, después de atender a sus invitados, la corre de su casa a media noche: tiene otras ambiciones. Emma saca todo el provecho posible de la infidelidad de Adèle. Ahora le atrae el vientre cargado de una mujer que le ofrece una estructura familiar. Emma entonces se transforma en algo muy cercano a la fi- gura de patriarca satisfecho. El machismo lésbico hace más de una aparición en la cinta: Emma, a fin de cuentas, es quien triunfa, lo que se celebra. Adèle resultó poca cosa para las altas pretensiones clasemedieras de Emma. La división clasista deja una honda bre- cha que no se cierra en la película. Quizá se pueda combatir el su- premachismo, pero nada se puede contra el clasismo francés. Sin duda, en este momento, Emma huiría de la Francia de Hollande. Adèle, objeto de deseo, violencia y engaño El primer escarceo lésbico de Adèle sucede en las escaleras del cole- gio. Una compañera hace comentarios sobre el trasero de otra que atraviesa el patio y sobre la belleza de Adèle. Sigue un beso: al día siguiente, la desilusión. Adèle no debía entusiasmarse por el beso, se trataba de un incidente sin trascendencia, le dice la adolescente allumeuse. Adèle cayó en una trampa… la compañera quería jugar con ella, moverle el tapete, darse el lujo de despreciarla, de tener la sa- tisfacción de manejarla, conduciéndola por un sendero prohibido y una vez que Adèle se hubiera adentrado, dejarla a medio camino, 187 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet señalándola como anormal. Esa misma compañera no será suave con ella cuando sus compañeras la señalan acremente como lameva- ginas en el colegio en un linchamiento verbal. Sometiéndola a estre- cha vigilancia, sembrando trampas al sospechoso, significándole su desprecio, espetándoles injurias, estigmatización, creándole un cal- vario, así muestra la sociedad su ansiedad, angustia y rechazo a la homosexualidad. Seguramente alguna huella de esta primera trampa en la que cae Adèle queda en las relaciones siguientes. Las relaciones que establece Adèle tienen esta impronta de engaño y burla. Con Emma, a la postre, Adèle cayó en un engaño: Emma la utilizó para exhibirse con la chica más guapa y deseada. Posteriormente, cuando Adèle le ha preparado la fiesta, servido la comida, levantado la cocina (es decir cuando la sumisión ya no puede ser mayor), le niega besos y caricias y la deja por Elise, quien estando preñada le ofrece un status diferente ante los ojos no solo de la comunidad lésbica, sino de la sociedad: con Elise, Emma puede presumir de que ha fundado una familia diversa. Tiene ya una familia. La brutal escena en que Emma echa de su departamento a Adèle, puede ser entendida también como teatro montado cuyo sentido no entiende la cándida Adèle: Emma no es dechado de fidelidad, ya había hecho avances con Elise (mientras Adèle atendía a sus invi- tados), ya la tenía segura: era necesario deshacerse inmediatamen- te de Adèle y qué mejor oportunidad que montar una comedia de despecho. Adicionalmente, presentarse como objeto de infidelidad, sin duda fue utilizado por Emma para afianzar su relación con Elise. Adèle no debió haber admitido que había sostenido relaciones con su colega (de cualquier forma la relación ya no tenía sentido para Emma: una vez sometida y exhibida, ya no le servía para nada Adèle; por el contrario, para Emma era un lastre en su imagen social seguir con una educadora, sin ambiciones artísticas). Las lágrimas de Adèle no sirvieron de nada para mitigar la ferocidad de las palabras de la artista: sus planes estaban definidos y éstos no tenían nada que ver con el amor. Las lágrimas sólo la hundían más, sólo apelaban a una mayor humillación. La belleza de Adèle es observada, vigilada, utilizada. Adèle no puede hacer frente a la intensidad afectiva que provoca y que va de la envidia, al odio y el deseo. Adèle abre apetencias de todo tipo. La fuerte depresión en la que cae, la imposibilidad de salir de ella también es una forma de protección ante el mundo: ha caído en todas las trampas que se le han tendido, ha satisfecho todos los acosos... A lo largo de la cinta se transforma en un objeto que se puede utilizar, 188 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet saquear, desechar. Detrás de toda la admiración que despierta, de las caricias de la cámara, la historia de Adèle también es una historia de explotación. Más allá del ghetto; más allá de la etiqueta Hay quien dice que la sexualidad no debe etiquetarse rígidamen- te: debe matizarse la lesbiandad de la protagonista de la cinta de Kechiche. Es preciso reconocer que Adèle tiene episodios heterose- xuales con un compañero en el colegio (la primera relación de Adèle en la cinta), con un colega del kínder (utilizado como causa para el rompimiento con Emma), con el actor transformado en corredor de bienes raíces que al menos en dos ocasiones la aborda (un flirteo que no pasa a mayores). La historia de Adele muestra algunos as- pectos de la riqueza de la sexualidad más allá de plantarse en una rigidez dicotómica. Más allá de que sea lesbiana o bisexual, impor- tan los significados que se construyen ya sea en la fantasía mas- turbatoria; ya sea en las largas escenas eróticas (a las funciones a las que asistí, muchas mujeres se salieron de la sala); ya sea en el acoso masculino del que es objeto Adèle. En concordancia con esto, Carlos Bonfil señala que: Aunque aparentemente el tema de la cinta es el amor homosexual, sus goces y sus infortunios, el cineasta magrebí no adopta la narrativa convencional, políticamente correcta, de una minoría acosada por la homofobia que paulatinamente transita del infierno de la homofobia al limbo de la culpa, para acceder luego al paraíso matrimonial. Lo suyo es un cuestionamiento más áspero de las relaciones de poder en una relación sentimental cualquiera, que en este caso incluye el amor homosexual. 189 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Antonio Marquet Cinematografía La vida de Adèle (La vie d’ Adèle, Francia, 2013), de Abdellatif Kechiche, con Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Aurélien Recoing, Catherine, Salée, Salim Kechiouche, Alma Jodorowsky, Mona Walravens, Francia, 180 min. Cibergrafía “Palm D’or: Abdellatif Kechiche – La Vie D’adèle @Fdc_Officiel #Cannes2013” en Fred. Channel 7 French, del 8 de agosto de 2012. Entrevista de los medios al director, http://fr.fred. fm/palm-dor-abdellatif-kechiche-la-vie-dadele-fdc_officiel- cannes2013-2/ (cosultado 3 de abril de 2013) Bonfil, Carlos, “La muestra”, La Jornada, 21 nov 2013. Se consulta en http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/11/21/la-muestra- carlos-bonfil-2780.html (cosultado 3 de abril de 2014) “I follow rivers”, uno de los temas musicales de La historia de Adèle se puede escuchar en http://www.last.fm/music/I+Follow+Rivers /_/La+vie+d%27Ad%C3%A8le+%28Blue+is+the+warmest+col or%29+Soundtrack 191 Laura Stephany rocha Sánchez* Diatriba contra la oratoria. Consideraciones sobre la oratoria en la obra de Julio Torri El orador que no tiene éxito dice siempre menos cosas de las que pensaba decir; el orador que tiene éxito dice siempre infinidad de cosas que no pensó decir nunca. Enrique Jardiel Poncela, Máximas mínimas. Este comentario tiene como finalidad estudiar la opinión de Julio Torri sobre la oratoria. Para tal fin, me valdré de algunos textos de su obra, principalmente “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artístico” y “De funerales”, ambos de Ensayos y poemas (1917); “Un tipo”, fragmento del “Almanaque de las horas” perteneciente a De fusilamientos (1940), y “Diálogo de murmura- dores” de Textos no coleccionados. Todos estos se encuentran en sus Obras completas editadas por el Fondo de Cultura Económica; asimismo, se toman en cuenta las cartas dirigidas a Alfonso Reyes y a Pedro Henríquez Ureña. El contenido se dividirá en cinco partes: la primera consta de apuntes biográficos de Julio Torri con respecto a sus habilidades oratorias y docentes, en la segunda se revisará su polémica contra Antonio Caso, en la tercera se observará su crítica a la construcción del discurso oratorio, la cuarta se enfoca en los pensamientos que le suscita el público que escucha al orador y, finalmente, se mostrará su oposición al materialismo intelectual. La oratoria es una disciplina que requiere contacto con el pú- blico y su propósito es persuadir al espectador de que la palabra de su locutor es incuestionable, sincera y verdadera, según la práctica de los tiempos modernos. Esto tenía un matiz diferente para los antiguos. Para Aristóteles, por ejemplo, la oratoria era la práctica de la elocuencia de la verdad, contraria a los entimemas cuyo punto * Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto sobre la Universidad y la Educación Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 191-205 > Fecha de recepción 13/01/14 > Fecha de aceptación 04/04/14 192 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez de partida era la verosimilitud.1 Por su parte, Quintiliano la conside- raba el arte del saber y una base sólida para la educación liberal.2 A pesar de los altos principios de la oratoria, en el ejercicio estas lí- neas se diluyen y se inclinan más hacia los entimemas mencionados, así como a la búsqueda de la persuasión y no de la verdad.3 El acercamiento a esta última no preocupa a los oradores que apa- recen en los textos de Torri y, a pesar de eso, quieren hacerla pasar como tal. Para un escritor como Torri, que gusta de la sugerencia antes que de la afirmación categórica y de la sustancia antes que de la banalidad, la afinidad con la oratoria usual en su tiempo es ínfima. No obstante, el tema le causaba cierta curiosidad intelectual, prueba de ello es que dejó huellas alusivas que ilustran su interés, ya fuera para vilipendiarla como actividad o para criticar a sus practicantes. Torri y la oratoria El saltillense ciertamente no destacó en la vida pública. Concedió pocas entrevistas en su vida y el discurso más relevante que dictó fue el de su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua el 21 de noviembre de 1953. Sus habilidades para presentarse en público tampoco resultaban sobresalientes. De entre sus compañeros ate- neístas, Torri fue uno de los más silenciosos;4 se mantuvo al mar- gen, no expresaba sus opiniones políticas y careció de cargos públicos de envergadura. Ejerció la docencia y ésta se asemeja a la oratoria en la necesi- dad de hablar frente a un grupo de personas. Existen testimonios que lo muestran como un profesor difícil, con tono de voz bajo y sin mucho interés por atraer a los alumnos; estos elementos son 1 Francisco Cortés Gabaudán, “La retórica aristotélica y la oratoria de su tiempo”, p. 342. 2 María del Carmen García Tejera y José Antonio Hernández Guerrero, “Retórica y poética. Quintiliano (ca. 35 ca. 96 d. C.)”. 3 En Gorgias, Sócrates discute el mismo punto con el orador, que da título al diálogo, el cual se congratula de haber convencido al paciente de su hermano médico de tomar sus medicinas, lo cual no logró el especialista. Se llega al resultado desea- do por el camino de la persuasión, es decir, de los entimemas. Pero la reflexión se centra en el cuestionamiento del uso de este talento en lugar del verdadero conocimiento. 4 Alfonso Reyes, por mencionar algunos ejemplos, a partir de 1924 tuvo una intensa vida diplomática. El dominicano Pedro Henríquez Ureña viajó a Cuba, Estados Unidos y a México como catedrático. Antonio Caso tuvo una gran actividad pedagógica. 193 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez faltas imperdonables para la ejecución de un discurso. Entre dichas valoraciones destaca la de José Luis Martínez quien expresó: “Aca- so nunca fue un maestro con grandes recursos pedagógicos.”5 Qui- zá la más mordaz es la de Henrique González Casanova quien es- cribe: “Lo rememoro como un maestro terrible y deliberadamente aburrido, que hablaba en voz baja como para espantar a quienes tuvieron la pretensión de entrar a su clase y estudiar literatura […].”6 De la misma tesitura que los de Martínez son los comentarios de Héctor Azar,7 José Luis González8 y Francisco Monterde, quien agre- ga que a Torri “el público le motivaba pánico”.9 Contrario a las pasadas referencias, Huberto Batis y Guadalupe Dueñas lo encontraban sim- pático, pero estos comentarios se acotaban al ámbito privado. Todas estas opiniones se recogen del libro El voyerista desencantado de Beatriz Espejo. Según las observaciones anteriores, para Torri la oratoria debió representar un verdadero reto. Esto se evidencia en una carta diri- gida a Pedro Henríquez Ureña fechada el 4 de enero de 1917, du- rante el tiempo en que tenía el cargo de empleado en la Dirección General de las Bellas Artes, Departamento de Conferencias y Propa- ganda: “Preparamos series de conferencias, conciertos, juegos flo- rales, etc. […] A todo el mundo hacemos dar conferencias; lo más difícil es hallar público. Sólo Caso, Urueta y otros dioses mayores atraen auditorio.”10 En la última declaración, el autor denota cierto dejo de amargura por la fama que los otros poseían, quizá por con- siderarla inmerecida. O quizá se trataba de cierta dosis de ironía al considerarse a sí mismo un verdadero artista. Asimismo, demuestra la dificultad de hallar público para temas que no le interesaban a una población casi analfabeta y lo complicado que era encontrar al pú- blico indicado. Estas breves anotaciones biográficas revelan que Julio Torri no era buen orador y también que el público le causaba recelo in- telectual y emocional, y a pesar de ser un excelente conversador no logró trasladar esa virtud a la vida pública. Lo anterior debió tener impacto en su percepción de la vida, no en balde la oratoria fue un tema recurrente en su obra. 5 Beatriz Espejo, El voyerista desencantado, p. 90. 6 Ibid., p. 93 7 Ibid., p. 92 8 Ibid., p. 96 9 Ibid., p. 85 10 Serge I. Zaïtzeff, El arte de Julio Torri [Epistolario con Henríquez Ureña], p. 139. 194 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez El orador Las observaciones que Julio Torri realizaba sobre la oratoria y los oradores distaban de ser halagüeñas. Antonio Caso y Jesús Urueta fueron motivo de algunas líneas mordaces. En la década de 1910, e incluso antes, la actividad oratoria de estos dos hombres es am- pliamente conocida: de formación filosófica el primero y legalista el segundo, ambos estaban en la efervescencia de la vida pública. Antonio Caso es mencionado múltiples veces en la obra de Julio Torri por lo cual me parece pertinente dedicarle este apartado. Además de las actividades mencionadas, tenía un cenáculo en su casa en donde se juntaban jóvenes con aspiraciones intelectuales a estudiar diversas materias, entre las que destacaba la filosofía. El propio Torri asistió a estas veladas pero su relación no parecía óptima. En una entrevista hecha por Emmanuel Carballo que forma parte del libro Protagonistas de la literatura mexicana, Torri comentó sobre Caso: “De tiempo atrás tenía una mala impresión mía. Juzga- ba que era, junto con Jesús T. Acevedo, un juerguista. Tomábamos, decía, un poco de filosofía en su casa y nos íbamos a divertir en malos barrios.”11 Esta situación revela que no compaginaban los intereses privados ni estéticos de Torri con los de Caso, a diferencia de lo sucedido entre él y Alfonso Reyes, con quien compartía intereses estéticos alrededor de los cuales tejieron las ideas del Ateneo de la Juventud. Dibujaron una línea diferenciada entre su grupo y las reuniones de Caso, que consideraban emblemas del positivismo. Ejemplos de esta separación se encuentran en “Diálogo de murmuradores”, publicado el 19 de febrero de 1911 en El Mundo Ilustrado, y la misiva de Alfonso Reyes a Torri fechada el 18 de abril del mismo año. Si se miran de manera paralela, se pueden observar similitudes entre el diálogo y la carta que apuntan las diferencias de propósitos y recursos entre el cenáculo y el Ateneo de la Juventud. En el diálogo se muestra una crítica al positivismo entendido como el eje del cenáculo de Caso cuando aparece el Diablo, quien dice que Dios y él no tienen nada de qué hablar porque “acerca de todas las cosas tenemos siempre la misma opinión, pues él y yo somos la verdad y la verdad es una”12. Dos caracteres aparente- mente antitéticos reúnen en sí el mismo sentido unívoco porque se elimina cualquier posibilidad de disentimiento, tal como ocurre sen el positivismo. 11 Emmanuel Carballo, Protagonistas de la literatura mexicana, “Julio Torri”, p. 187. 12 Julio Torri, “Diálogo de murmuradores”, p. 256. 195 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez Por la misma vereda va la carta de Reyes: “Los minúsculos-de- la-sombra se encuentran a media noche, […] se juntan sin decirlo a nadie y se dicen que quieren cantar como los pajaritos debajo de los arbolitos en el jardín de la casa de los papaítos.”13 Lo que parece más significativo de estas líneas es el símil del canto estéril de los pájaros –probablemente relacionados con los jilgueros14– bajo la protección del poder hegemónico del momento. Este canto, al con- trario del trabajo de los ateneístas, carece de trascendencia. Aunado a la oposición entre las ideas estéticas de ambas conductas y tendencias, Torri también difiere con Caso en su imagen del artista-político, porque considera que esta combinación es poco afortunada. Ejemplo de ello son “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artístico” y “Diálogo de murmurado- res”, dirigidos contra Caso. La primera está dedicada de manera im- plícita y, la segunda, explícita. La polémica que Torri sostuvo con Caso fue conocida. Después de publicar “La oposición del temperamento oratorio y el tempe- ramento artístico”, donde exalta la imagen del verdadero artista sobre la del orador, Caso responde en El Universal Ilustrado con el artículo “De la marmita al cuentagotas”, cuya defensa se sustenta en que los escritores prolíficos a los que compara con las marmitas, utensilios de cocina en los que cabe gran cantidad de alimento, son los que mayor tradición tienen en México, a pesar de que sus cantos versen sobre temas triviales y grandilocuentes; el cuentagotas, en cambio, produce poco pero de gran calidad y se permite el desdén desde la superioridad de su talento. A pesar de la sospechosa condescendencia con la que Caso dice “seamos amigos del cuentagotas”15, se revela su intento por menospreciar en Torri el reconocimiento a su talento y, a la vez, el deseo de justificar la propia presencia en la intelectualidad del momento. Torri, por el contrario, se reconoce como artista y señala las faltas que el orador tiene en su quehacer como pensador. De tal suerte, la defensa de Caso se yergue sobre motivos emotivos y el ataque de Torri sobre intelectivos. 13 Julio Torri, “Epistolario Julio Torri-Alfonso Reyes”, carta para Alfonso Reyes del 21 de octubre de 1916, Obra completa, p. 410. Elena Madrigal revisó esta carta desde la intertextualidad con Zaratustra y la coloca como muestra de la diferen- cia de aproximaciones hacia asuntos del arte, ya que Antonio Caso y compañía representan la tradición sin innovación y los ateneístas, por el contrario, la reno- vación de la tradición. Elena Madrigal, El licántropo que aúlla con gran perfección: la poética de Julio Torri, p. 117. 14 Así se les decía entonces a los oradores de palabras hermosas y contenido nulo. 15 Antonio Caso, “De la marmita al cuentagotas”, s/p. 196 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez Éste es el meollo de la crítica de Torri hacia Caso, debido a que éste sacrificó la calidad de su obra en favor de la complacencia con la hegemonía del momento y Torri iba por el camino contrario. En consecuencia, el diálogo entre ambos parece irreconciliable, puesto que uno apela a la venia del público y el otro a la del artista verdadero. El discurso Las razones que impulsaban al autor a desdeñar el ejercicio de la ora- toria como arte se hallan implícitas en los siguientes puntos: la falta de maduración en las ideas, la preeminencia de la forma sobre el fondo, así como la creación de un discurso en función de un públi- co grande. La importancia del reposo del pensamiento para la creación artística se remonta al Arte poética de Horacio, quien afirma que: “Ésta la fuerza del orden será, o yo me engaño, / que ya ahora diga las cosas que ya ahora deban decirse, / muchas difiera y reserve para tiempo oportuno; / esto ame, esto desprecie el autor de prometido poema”.16 Torri, como conocedor de la literatura grecolatina, reto- ma el pensamiento horaciano y lo revitaliza en dos textos en los que usa el humor con el objetivo de vilipendiar la característica del orador de abalanzarse con prontitud a externar lo que piensa sin conducción óptima ni previo desarrollo intelectual. En “La oposición del temperamento oratorio y el temperamen- to artístico”, por medio de la comparación entre lo correcto y lo incorrecto, se contrapone la oratoria al arte verdadero. La estruc- tura mantiene el tono de arenga durante todo el desarrollo y se figu- ra al género epidíctico,17 el cual es adecuado para asegurarse de que el lector crea en las aseveraciones del narrador. Por consiguiente, la manera como se construye el texto revela conocimiento de los métodos de la oratoria en la forma, y a su vez, contradice la postura de ésta como arte en el fondo. Entre las particularidades del orador está el embriagarse “de entusiasmo demasiado pronto y pierde así toda buena disposición espiritual para salir de sí mismo, la casi femenina pasividad que 16 Horacio Flaco, Arte poética, p. 3. 17 Los dos escritos tienen reminiscencias en los diálogos de Platón. Elena Madrigal anota que “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artístico” tiene como tema de origen la disertación relatada en Gorgias, la cual se dedica a dilucidar cuáles deben ser las características de un orador, los beneficios de la oratoria así como sus peligros. Elena Madrigal, op. cit., p. 188. 197 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez necesita el acto de la comprensión”.18 El hecho de llevar a cabo su tarea con frenesí, resulta en detrimento de la obra artística. Ma- drigal ya había notado este asunto cuando afirma que Torri y sus compañeros de estudios helenísticos pensaban que el arte debe ser producto de su cultivo, y tierra fértil para la apreciación y el discernimiento y no para la impresión de los sentidos.19 Así, aquéllos que poseen un temperamento oratorio carecen de la disposición de crear una obra de arte cuya motivación y cosecha no sean éxi- tos efímeros. En “Diálogo de los murmuradores” se muestra el mismo tipo de reproche. Eusebio, Anselmo, Eulalio, Antonio y Crisóstomo sos- tienen una conversación. Conviene mencionar que la onomástica es sugestiva por su minuciosa elección, pues como guiño el autor parece murmurar al lector el sentido de su texto: Eulalio significa “el que habla bien” y Crisóstomo “el de la lengua de oro”. Eusebio y Anselmo, por su parte, tienen significados parecidos: “el protector y el de buenos sentimientos”. En este diálogo, los cinco personajes muestran sus expectati- vas de que el rumor retorne entre la gente. Para lograr su objetivo, y sólo después de unírseles el Diablo, el grupo decide que una serie de conferencias es la solución. Anselmo– Yo propongo que Crisóstomo escriba un diálogo de mur- muradores; pero que ponga luego en ello las manos, porque las ideas deben expresarse en caliente, es decir, al tiempo de ser concebi- das, que de traerlas mucho rato con nosotros, nos acostumbramos a ellas, y cuando viene la ocasión de decirlas, no palpita nuestro corazón del gozo de crearlas, y trasnochadas así las expresamos fría y retóricamente.20 A pesar del cambio de tono, el objetivo es el mismo: demostrar la falta de comprensión de los conceptos utilizados para la edificación del discurso y que una arquitectura formada rápidamente no posee la calidad necesaria para formar una verdadera obra de arte. En esencia, si en el primer pasaje que se vio en “La oposición del tem- peramento…” se apunta hacia una crítica explícita, en este último se muestra una crítica irónica. 18 Julio Torri, “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artísti- co”, p. 104. 19 Elena Madrigal, op. cit., p. 124. 20 Julio Torri, “Diálogo de murmuradores”, p. 251. 198 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez Asimismo, Torri creía en la necesidad de alejamiento para rea- lizar cabalmente la creación artística. Como el resto de sus com- pañeros ateneístas, su trabajo era producto de una disciplina ardua. En su caso, el rigor crítico aumentaba de nivel, por lo tanto es comprensible que una obra, fruto de una emotividad palpitante, le pareciera inaceptable. En “De funerales” se repite el concepto de distancia crítica cuando el narrador explica la razón por la que le pareció aburrida su estancia en el funeral: “El orador es casi siempre el mejor amigo del muerto, es decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos mueve a risa con sus expresiones sinceras y sus afectos incomprensibles.”21 En este fragmento es posible anotar dos cuestiones: la primera, que la emotividad del orador le resta significado a su discurso, y la segunda, que la falta de pericia en la ejecución tergiversa el significado esperado. El concepto de la reflexión decantada de la idea antes que la expresión apresurada se conjuga con la percepción de un arte depurado. Esta práctica era altamente apreciada entre los ate- neístas, especialmente por Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes quienes, como expresa Madrigal, “optaron por un modelo del artis- ta concienzudo y disciplinado antes que por el creador que halla en el exceso sus motivaciones”.22 De esta forma, para Torri la construcción del discurso debe estar dominada por un proceso de experimentación dirigido por una conciencia de la tradición y de la innovación, independiente de los sentimientos que le suscite cualquier situación. La preeminencia del trabajo antes que de la emoción es el resultado de la desconfianza que le inspira a Torri el discurso oratorio. Exaltación de la forma sobre el fondo La modulación de la voz, el control sobre los ademanes, la concien- cia de la ubicación del cuerpo con respecto al público y su respuesta inmediata, son algunos de los elementos de capital importancia pa- ra ejecutar un discurso, según los preceptos de la oratoria. Para Torri, estas características fueron su inspiración para la reprobación del es- critor porque obligan al público a prestar más atención a la persona 21 Julio Torri, “De funerales”, p. 110. 22 Elena Madrigal, op. cit., p. 117. 199 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez que emite las palabras, que al discurso mismo. Un buen ejemplo es su fantasía “Un tipo”: Lo que solía afirmar era falso las más de las veces, cuando no trivial. Su dialéctica, espaciosa; su énfasis, innecesario; patente su ignorancia de todo. Pero… ¡qué tono de voz estupendo!, ¡qué porte tan científico! Nunca se vio en sabio auténtico mejor estilo, mayor aplomo, superior actitud, más noble seguridad.23 El tono con el que desvirtúa las palabras de su personaje es con- tundente e irónico. Retrata a un orador que contradice las normas clásicas en la construcción de su discurso: no persigue la verdad, además la secuencia de sus ideas y la enunciación son deficientes. Pese a todas las faltas en la estructura, escénicamente la actuación resulta atractiva. Otro matiz tiene la referencia a Jesús Urueta,24 a quien aparentemente trata con deferencia pero se transluce un elemento ajeno a esa supuesta buena disposición: Jesús Urueta ha sido nuestro más brillante orador. Su elegancia nativa, su voz de modulaciones variadas y armoniosas, su gran frecuentación de Shakespeare y lo más exquisito de la literatura francesa, de Home- ro y la tragedia griega en la resplandeciente versión de Leconte de I’Isle hicieron su elocuente verbo de calidad singular en nuestra historia. Si no escuchasteis a Urueta no podréis por el texto de sus oraciones formaros una idea de su elocuencia en que se confabulaban a producir un espectáculo inolvidable […]. Fuera del gran estilo de sus discursos, melodiosos como el canto de la ninfa Calipso en la espaciosa caver- na, produjo prosas menores.25 En ambos ejemplos hay una antítesis entre halago y vituperio que condiciona la inflexión de la denostación. En “Un tipo” es categóri- ca, al ir de negativo a positivo expone los defectos intelectuales del orador para luego ensalzar su desempeño, juego que tiene como resultado el incremento de la fuerza irónica y punzante. En cambio, 23 Julio Torri, “Un tipo”, p. 166. 24 Jesús Urueta (1869-1920) era un compañero del Ateneo de la Juventud. Destacó, igual que Caso, por sus habilidades oratorias. Torri, contrario a lo que se pensaría, no dejó testimonio en el que lo desdeñara abiertamente. Por consiguiente, en una carta dirigida a Alfonso Reyes el 28 de diciembre de 1917 no es de extrañar que mencionara que se tuteaba con él. Julio Torri, Obra completa, p. 481. 25 Julio Torri, “La Revista Moderna de México” [Discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua], pp. 342-343. Las cursivas son mías. 200 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez en el discurso de ingreso el ataque está matizado por la gran cantidad de halagos mientras se introduce la detracción disfrazada; llena de palabras dulces a Jesús Urueta para luego afirmar que las prosas que produjo eran menores e, implícitamente, sugiere que la calidad del contenido de su obra está por debajo de su talento como orador. En efecto, más que un intelectual con capacidades para articu- lar un texto y presentarlo ante un público lector, Torri dibuja a un actor que no rebasa su alcances intelectuales pero sí sus habilida- des histriónicas. La oratoria, según estos ejemplos, se concibe más como divertimento que como celebración del entendimiento, por- que el orador es un actor capaz de montar un espectáculo inolvidable. El orador como actor fallido guarda estrecha relación con su pa- pel en la escena nacional. La figura del orador era sinónimo de poder en ese momento tan sensible, cercano al término de la Revolución Mexicana. Se intentaba construir un discurso que contribuyera a la confianza nacional ante la inestabilidad que se padecía económica y socialmente. Para ello, resultaba una pieza clave, una piedra angu- lar la elaboración de un plan que llevara al país al siguiente capítulo de su historia. La oratoria ayudaba a encauzar la voluntad de las masas, para que éstas fueran dirigidas según la dirección que apuntaba la brúju- la de los dirigentes. Los oradores no siempre eran intelectuales de primera línea, a veces, como se mencionó en la carta de Reyes, eran sólo jilguerillos cuyo discurso trataba de asuntos triviales pero te- nían como característica su belleza. Independientemente de la ocupación política del orador, Torri cuestiona su función como intelectual. Para él, la falta de contenido y reflexión en el discurso lo hacen digno de denostación por su carencia de profundidad. De manera que en repetidas ocasiones dirige al jilguero su vituperio, ya sea encarnado en una persona real, como ocurre con Antonio Caso o Jesús Urueta, o sólo en la abstracción de su imagen. El público Para Torri, el público es una entidad con gran relevancia en su ale- gato contra la oratoria. Por un lado, funciona como agente cataliza- dor para la creación del discurso y, por otro, forma parte de la masa que no comprende realmente lo que escucha. Entonces se convierte en espejo y contrapunto del vulgo intelectual al que pertenece el propio orador. 201 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez Como escritor, cuyo arte era pasado por el tamiz de la más dura autocrítica, era de esperarse que careciera de éxito entre un pue- blo poco habituado a sostener un libro entre las manos. Aunado a la costumbre de anteponer el arte a la fama, Torri obtuvo un lugar en la historia de la literatura nacional, paradójicamente acompaña- do del anonimato. Así lo relata Carballo: Enterrado en vida a partir más o menos de 1960, don Julio supo en carne propia lo que significa en México la falta de memoria de un pú- blico lector veleidoso y de una crítica que sólo se ocupa de la estrella o las estrellas a la moda. Enemigo personal de las relaciones públicas y la autopublicidad, no conoció los halagos justicieros con que se pre- mia en otros países, menos tenebrosos y más cultos, a los escritores que han modificado las letras nacionales.26 No gozó del favor de la masa y quizá nunca lo quiso. Un año antes de la publicación de Ensayos y poemas le escribió a Reyes, el 21 de octubre de 1916: “P.D. Pronto te llegará un pequeño libro mío. Por exigencias de Pedro Henríquez, y de dinero, me resolví a salir a la plaza del vulgo. Perdonadme vosotros.”27 Su afán de perfección le exigía que sus lectores fueran dignos de recibir el esfuerzo que ponía en cada una de sus creaciones. En “Diálogo de murmuradores” este pensamiento se ejempli- fica así: “Si al escribir necesitamos pensar en nuestro público, que éste sea el más sabio y el más discreto que podamos imaginar, a fin de que nuestros libros no salgan deliberadamente frívolos como los que para el vulgo se aderezan.”28 Para el autor, complacer al público no debía representar una prioridad durante el proceso creativo, y si se pensaba en él se obligaba a que éste fuera un público ideal con el mismo grado de cultura que el propio escritor. La aclaración de este atributo de Torri ayuda a comprender el desdén que le inspira el público. Necesariamente, el redactor del discurso tiene en mente a su auditorio. Sin embargo, este último no posee las virtudes para inspirar un discurso apropiado. Esta falta la expresa Torri en voz de Eulalio, personaje de “Diálogo de los murmuradores”: “Los autores pedestres y vulgares tienen, ante su mesa de trabajo, la cara torpe de algún necio para el que escriben 26 Emmanuel Carballo, op. cit., p. 195. 27 Julio Torri, “Epistolario Julio Torri-Alfonso Reyes”, carta para Alfonso Reyes del 21 de octubre de 1916, loc. cit., p. 452. 28 Julio Torri, “Diálogo de murmuradores”, p. 254. 202 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez sus libros.”29 De tal suerte que, en la búsqueda de su favor, el artis- ta pierde su objetivo verdadero: el intento de lograr la perfec- ción artística. En “La oposición del temperamento...” se repite el mismo concepto: “[Los oradores] se hallan de este modo demasiado sujetos al público, el cual nunca puede ser un útil colaborador del artista. Las más exquisitas formas de arte requieren para su producción e inteligencia algún alejamiento del vulgo.”30 Se manifiesta entonces que el público es un distractor en la labor del artista y que cualquie- ra que se precie de ser uno verdadero debe crear para la complacen- cia del arte y no del público. El orador toma sus motivaciones de las fuentes incorrectas, según el pensamiento de Torri, las cuales deberían ser el conocimiento de la tradición paralelo con la innova- ción y no la búsqueda de la fama sin mérito. El materialismo intelectual El orador tiene la función social de ser un escultor de ideologías con la palabra para que se conviertan en modelos para el pueblo. En consecuencia, la literatura se torna en materia prima para hacer dichos modelos. El orador usa el arte para apuntalar sus opiniones según la ocasión y el recibimiento del público. Torri manifiesta su desacuerdo con este aspecto de la oratoria en “La oposición del temperamento…”: “El orador no lee desinteresadamente: su único afán es hallar buenas frases que citar después. Carece, aunque os diga lo contrario, de preferencias en libros, de devociones.”31 Este fragmento se comprende mejor bajo la creencia compartida por Torri y otros intelectuales de la época de que el materialismo esta- ba invadiendo los terrenos del arte. Gutiérrez Nájera en su ensayo “El arte y el materialismo” propone:32 Lo que nosotros queremos, lo que siempre hemos defendido, es que no se sujete al poeta a cantar solamente ciertos y determinados asuntos, porque esa sujeción, tiránica y absurda, ahoga su genio y, so- 29 Torri, loc. cit. 30 Julio Torri, “La oposición del temperamento...”, p. 104. 31 Ibid. 32 Elena Madrigal apuntó que el materialismo en el arte radica en la asimilación de la mímesis con la realidad y lo cotidiano que tiene como consecuencia la producción de cartabones ya condenados por Gutiérrez Nájera. Madrigal, op. cit., pp. 123-124. 203 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez focando tal vez sus más sublimes inspiraciones, le arrebata ese prin- cipio eterno que es la vida del arte [...].33 En Torri se manifiesta un materialismo implícito en la oratoria por- que el orador usará la literatura para adecuarse al estrado en el que se presente. El goce estético queda marginado para dar lugar a una ejemplificación. Por otro lado, en lo escrito por Gutiérrez Nájera se observa una queja por la restricción a ciertos temas según un binarismo del tipo “bueno-malo” que produce un detrimento en la libertad poética. Es posible relacionar esta limitación de temas en la oratoria, pues suelen ser de carácter social o político. Para un autor más inte- resado en la ficción y en la innovación literaria, habituarse a la cons- tricción de la oratoria debió parecerle poco deseable. Asimismo, Torri cuestiona el cambio de convicciones según la situación y, de manera implícita, la falta del goce estético en el proceso de cons- trucción, la temática y el uso de la literatura en el discurso oratorio. Consideraciones finales Ya antes Elena Madrigal había señalado las motivaciones estéticas del desdén de Julio Torri por la oratoria presentes en “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artístico”, sin embar- go, considero que la aportación de estas consideraciones es la re- visión del tema en otros textos del autor. Queda claro que la oratoria no figuraba en lo que el escritor reconocía como arte. Como especulación, es probable que los hechos biográficos tuvieran alguna importancia en la poca deferencia que tenía por la oratoria o, incluso, que existieran motivos personales como es el asunto de Antonio Caso y la polémica entre la marmita y el cuentagotas. Pero destacan más los motivos estéticos que impulsaban al autor a hacer tales críticas a la actividad oratoria. Éstos obedecen a una convicción artística en la cual el creador debe aspirar a exigir lo mejor de sí mismo y no someterse a los criterios públicos. Desdeña- ba, en primer lugar, que estuviera dirigida al vulgo, porque lo consi- deraba incapaz de juzgar ideas que no comprendía debido a su falta 33 Manuel Gutiérrez Nájera, “El arte y el materialismo”, http://www.cervantesvirtual. com/obra-visor/el-arte-y-el-materialismo/html/2df38d22-7a45-11e1-b1fb-001 63ebf5e63_2.html 204 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez de preparación. En segundo lugar, subestimaba al propio orador por intentar alcanzar el agrado de unas masas sin ninguna preparación estética. Y en tercer lugar, juzgaba el uso del arte para ejercer la oratoria, pues consideraba que se apartaba del goce estético para someterlo a fines utilitarios ajenos a su verdadero objetivo: elevar el espíritu humano e incrementar su sabiduría. A esto se une el sen- tido de la oratoria como espectáculo porque está hecho para ser visto y juzgado con bajos criterios de calidad. Es una actividad en donde la apariencia tiene un peso equitativo con el sentido y quizá la balanza se incline más hacia la primera. Finalmente, Julio Torri encontraba indigno el prestigio que os- tentaban los oradores que pretendían mostrarse como grandes inte- lectuales, pero carecían de rigor, reflexión y convicciones propias; puesto que en su afán de persuadir a un público, mudaban de opi- nión con veleidad perniciosa, se apresuraban a formular un argu- mento para inclinar hacia sus intereses la voluntad del público y no se preocupaban por realizar uno que sostuviera la verdad. Como consecuencia, su actividad derivaba en una laxitud del pensamiento. Bibliografía Carballo, Emmanuel. “Julio Torri”, Protagonistas de la literatura mexi- cana. México, Alfaguara, 2005, pp. 183 - 197. Cortés Gabaudan, Francisco. “La retórica aristotélica y la oratoria de su tiempo”. Emérita, LXVI 2, 1998, pp. 339-359. Espejo, Beatriz. Julio Torri. Voyerista desencantado. México, Univer- sidad Nacional Autónoma de México, 1986. Flaco, Horacio. Arte poética. México, Universidad Nacional Autó- noma de México-Coordinación de Humanidades-Centro de Tra- ductores de Lenguas Clásicas, 1970. Madrigal, Elena. Del licántropo que aúlla con gran perfección: la poética de Julio Torri. México, Universidad Autónoma Metropo- litana Unidad Azcapotzalco-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2011. Platón. Gorgias. México, Universidad Nacional Autónoma de Méxi- co-Instituto de Investigaciones Filológicas-Centro de Estudios Clásicos, 1980. Torri, Julio. Obra completa. México, Fondo de Cultura Económica, 2011. Incluye las siguientes obras: “La oposición del temperamento oratorio y el temperamento artístico. 205 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Laura Stephany Rocha Sánchez “De funerales”. “Un tipo”. “Diálogo de murmuradores”. “La Revista Moderna de México [Discurso de ingreso en la Academia Mexicana de la Lengua]”. “Epistolario Julio Torri-Alfonso Reyes”. Zaïtzeff, Serge I. El arte de Julio Torri, [Epistolario con Pedro Henrí- quez Ureña]. México, Oasis, 1983. Hemerografía Caso, Antonio. “De la marmita al cuentagotas”. El Universal Ilustra- do. Núm. 29, 23 de noviembre de 1917, s/p. Cibergrafía García Tejera, María del Carmen y José Antonio Hernández Guerrero. “Retórica y poética. Quintiliano (ca. 35 ca. 96 d. C)”. http://www. cervantesvirtual.com/bib/portal/retorica/include/p_autores 8b86.html?pagina=quintiliano.jsp&origen=roma [consultado 1 de diciembre de 2013] Gutiérrez Nájera, Manuel, “El arte y el materialismo”. http://www. cervantesvirtual.com/obra-visor/el-arte-y-el-materialismo/ html/2df38d22-7a45-11e1-b1fb-00163ebf5e63_2.html consul- tado 1 de diciembre de 2013] 207 SiLveStre manueL hernández* La imbricación discursiva: tres miradas de lo otro La segunda mitad del siglo xx nos legó un corpus teórico-literario cuyas raíces se encuentran en el Cours de linguistique générale (1915) de Ferdinand de Saussure, en la fenomenología husserliana, el formalismo ruso, el estructuralismo de corte antropológico de Claude Lévi-Strauss y en la develación de “la muerte del autor” hecha por Roland Barthes. Las tesis de cada instancia dieron la pauta para analizar el fenómeno literario desde distintos enfoques: 1) lo puramente verbal, es decir, la búsqueda del significado de las prácticas lingüísticas; 2) lo que no aparece de forma expresa en el lenguaje-discurso, pero se presupone su sentido o ser; 3) los elemen- tos formales del lenguaje literario, lo poético; 4) las relaciones de parentesco en tanto elementos significativos pertenecientes a un sistema social y cultural; 5) la sustentación de que no hay un autor- sujeto como tal, ostentado en las obras literarias, sino lo que carac- teriza a la novela, a partir de Honoré de Balzac con Sarrasine, es que: […] la escritura es la destrucción de toda voz, de todo origen: la escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que van a parar nuestro sujeto, el blanco y negro en donde acaba por perderse toda identidad del cuerpo que escribe1. En términos concretos, el lenguaje y los discursos remiten a otros lenguajes y otros discursos. La polisemia se instaura y el teórico e investigador forja nuevos modelos interpretativos de la obra literaria, de su contexto y de su valía estética. A partir de estos referentes, y de otros muy puntuales y justi- ficados, Ivonne Flores Caballero realizó una investigación que da por resultado el libro El cruce de las fronteras en la escritura de Óscar * Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. 1 Roland Barthes, “La muerte del autor”, p. 65. Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 207-215 > Fecha de recepción 26/02/14 > Fecha de aceptación 05/03/14 208 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández Acosta, Mario Bencastro y Esmeralda Santiago.2 El texto se inscribe en los estudios latinoamericanos, en esa conjunción de pensamiento, literatura, historia y política que denota cierta forma de ser y hacer del hombre latinoamericano, que dialoga con Europa o Estados Unidos de Norte América, con un lenguaje y una cultura que se re- apropia a través de la producción literaria, artística e intelectual, por medio de la cual expresa “su mundo”, su interioridad, su idio- sincrasia, su afianzamiento ante el otro y su axiología que lo dife- rencia y reconoce ante-sí. A esto, la autora agrega una perspectiva social y un trasfondo antropológico-literario, para complementar las teorías posestructuralistas y poscoloniales que están en la base formal de su análisis. Flores Caballero deconstruye y re-crea las cuestiones primarias de las obras de tres escritores binacionales y biculturales: Óscar Acosta, La autobiografía de un búfalo prieto; Mario Bencastro, Odi- sea del norte y Viaje a la tierra del abuelo; Esmeralda Santiago, Cuan- do era puertorriqueña y Casi una mujer. La estructura del trabajo se apega a tres conceptos nodales: la cultura, la ideología y la revali- dación que ocupa el sujeto en el mundo, en tanto subalterno: el otro y el desplazado. La autora divide su libro en tres capítulos: “Identidad versus otredad”, “El desplazamiento… ¿al norte o al sur?” y “Espacios de representación”. Intelecciones que entiende como una denotación literaria-social-antropológica donde se establecen los nexos y dife- rencias entre lo real, lo imaginario y lo simbólico. Con esta formula- ción, aborda los problemas de identidad-otredad de los personajes- autores, las variaciones socio-culturales y del imaginario, los viajes internos y externos, las fronteras físicas y abstractas, la hibridación y/o asimilación de la cultura-escritura, la intraterritorialidad y la extraterritorialidad novelada y concreta.3 2 Publicado por Plaza y Valdés, México, 2012, 261 p. isbn: 978-607-402-47-7. En lo sucesivo, cuando me refiera a esta obra, sólo anotaré el número de la página, entre paréntesis. 3 El lector encuentra un plus gracias a las ilustraciones y poemas de Wolfgang Ball, quien plasma un mundo en constante diálogo con los referentes del texto de Flo- res Caballero, con el neofigurativismo y con las sorpresas de la palabra vuelta imagen, pero que en su forma y en su fondo, muestran un valor dialógico, para sí y para el otro. 209 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández I. La identidad El proceso identitario está sustentado en la interrelación discur- siva de dos “visiones del mundo”, o dos formas comportamentales con respecto a una realidad que puede actuar de tal o cual manera en situaciones y espacios de acción, públicos y privados, establecidos. De acuerdo con lo anterior, y con los objetivos y capitulación de El cruce de las fronteras, encuentro tres líneas de investigación para hablar de la identidad en las obras de Acosta, Bencastro y Santiago: a) El enfrentamiento de dos lenguas en un sujeto narrativo que aprehende a nominar las cosas y los hechos de acuerdo con el lugar donde se encuentra, lo cual genera una delimitación espa- cial del uso del lenguaje en situaciones concretas: vínculos en- tre los personajes centrales y los otros: chicanos y estado- unidenses, puertorriqueños y estadounidenses, salvadoreños y estadounidenses. b) Direccionalidades identitarias con base en lo que se es y en lo que se quiere o impulsa a ser. Los protagonistas aparecen como seres en proceso que descubren al otro, las costumbres y el “va- lor” de incorporarse a una cultura a partir de la contraposición de dos “capitales simbólicos” (el propio y el gringo), donde, aclara nuestra autora: “El Otro es percibido como un actor irreal estereotipado o asociado a un principio metasocial: el mal, la decadencia, el diablo; en el proceso de aceptación, la otredad puede ser también asimilada, neutralizada o disfrazada.” (p. 43) c) De forma velada, hay un infradiscurso que exalta las bondades del sistema norteamericano e “invita” a afirmarse en él, a iden- tificarse con él. Estas perspectivas permiten decantar la identidad en tanto cons- trucción de sentido de pertenencia a una denotación física y concep- tual nombrada chicanidad, puertorriqueñidad y salvadoreñidad, las cuales pueden tomarse como referencias discursivas con una impli- cación artística y social.4 Son “referencias enunciativas” sin sujeto 4 Al analizar la obra de Esmeralda Santiago, Cuando era puertorriqueña, la identidad puede engarzarse en dos esferas: una, la que opera en lo individual de la existen- cia de Negi con su familia y con el trato con los norteamericanos; otra, el discurso interno que retrata la “forma de ser” de los consanguíneos de la protagonista y de ella misma. Ambas, contrapuestas a los estándares de vida refractados en 210 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández de la enunciación, pues no se define ni trasluce el “ser chicano”, “ser puertorriqueño” y “ser salvadoreño”, es decir, en las novelas no se plantea de forma directa (en términos ontológicos) esta cues- tión. Pero se puede “construir”, discursivamente, a través de la contraposición de los espacios de acción de los sujetos. Por ejem- plo, los modos de hablar y las referencias lingüísticas, cuando se alude a familiares, a miembros de la comunidad o a estadouniden- ses. En cada uno de estos espacios, se aprecia que el uso de la lengua no es un simple acto de habla, sino un cuerpo discursivo con un peso semántico-social muy importante, debido al “mundo” o problemática que en uno u otro aspecto se refleja. Ahora bien, tanto la identidad colectiva como la individual, se definen a lo largo de las interacciones dialógicas operadas en los espacios sociales. Lo mismo ocurre con el sentido de pertenencia. Y, ésta, puede darse como una identificación con cierto estilo de vida, que no sólo es económica, sino mental y ética; es decir, la “identificación” implica una toma de posición y convencimiento sobre preceptos e ideas que guían a la comunidad. No es algo nuevo decir que a través del intercambio discursivo se establece un corpus simbólico entre los miembros de una co- munidad, el cual está integrado por imágenes, ideas, valores, que ayudan a la construcción de las representaciones del individuo como persona y como miembro de un grupo, comunidad o nación. Y, gracias a los usos de la lengua, la constitución de la cultura5, necesaria para la afirmación identitaria, se condensa y estetiza en obras literarias. En las autobiografías que indaga Ivonne Flores Caballero, se puede hablar de una dimensión locativa de la identidad, debido a que las familias de los protagonistas pueden ser ubicadas en un campo de acción (y simbólico) distinto al determinante de la co- munidad anglosajona. Esto, como consecuencia de que en las sociedades modernas no hay un universo simbólico unitario que de sentido a todos los ámbitos de acción del ser humano; por ende, los diálogos o descripciones de “lo norteamericano”, pero, al final, asimilados al “mundo” anglosajón. 5 De acuerdo con los planteamientos de Flores Caballero y de Edward Said, lo que denota la interdiscursividad literaria, así como los contextos a partir de los cuales cada autor escribe, es la hibridación de la cultura; pues, a decir de Said: “Todas las culturas son híbridas; ninguna es pura; ninguna es idéntica a un pueblo racialmente puro; ninguna conforma un tejido homogéneo. Más aún, todas las culturas inclu- yen en su constitución una parte significativa de invención y fantasía –mitos, si se prefiere– que participan de la formación y la renovación de las imágenes que una cultura tiene de sí misma.” “Cultura, identidad e historia”, p. 50. 211 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández no hay identidades que agrupen a todos los sujetos, y sí individuos forjadores de su identidad. Al respecto, la autora deconstruye la identidad a través de: el sujeto como el otro, el cuerpo, el vestido, el nombre, la comida, la religión, la música, el hogar, la familia, la patria y la escritura. Sobre lo último, hace suya una formulación de Graciela Montalvo: La escritura, como operación territorializadora, manifiesta su naturaleza esencialmente política y se constituye en una maquina- ria generadora de metarrelatos de legitimación de los procesos de apropiación del espacio, ordenando sus proyecciones desde cate- gorías unificadas que se definen políticamente en centros y perife- rias, metrópolis y colonias, naturaleza productiva y desiertos, civi- lización y barbarie. (p. 94) La identidad puede apreciarse como la dimensión subjetiva de los actores sociales, es decir, el punto de vista que se tiene sobre sí mismo, lo cual es distinto a la personalidad o al carácter, también creados subjetivamente. En términos generales, puede definirse co- mo un reconocerse en ciertos valores, actitudes e imágenes que for- man rasgos operacionales y codificables que marcan las fronteras simbólicas de interacción social. Así, una identidad se afirma en la medida de su interacción con otras identidades: México-Estados Unidos, Puerto Rico-Estados Unidos, El Salvador-Estados Unidos.6 Es un proceso social donde el individuo se reconoce como parte de una identidad, en cuanto se reconoce/contrapone en otra identidad. Asimismo, la estructura identitaria parte de un principio de di- ferenciación donde los sujetos se autoidentifican gracias a la diferen- cia que tienen con otros sujetos o grupos sociales. Estas diferencias parten del reconocimiento de saberse hombre/mujer, blanco/negro, latino/anglo, etcétera. Hasta las tomas de conciencia del uso y función del lenguaje propio, así como el capital simbólico-cultural que le ha dado un lugar en un grupo social. El otro componente de la estructura identitaria es el principio de integración, aquí, las dife- rencias se subsumen en aras de la unidad-identidad del grupo. 6 Por ejemplo, en la novela de Mario Bencastro, Viaje a la tierra del abuelo, la identidad se expresa a partir de tres instancias: el abuelo, el nieto y la escuela Belmont High; que a su vez se refractan en tres realidades: El Salvador, los Estados Unidos y la familia de inmigrantes. Y, con base en ello, se establece un desplazamiento discursivo de coexistencia a origen, para patentizar cómo se forja un tipo espe- cial de identidad en el protagonista, Sergio. 212 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández II. La autobiografía y la frontera A partir de la interrelación de las tesis expuestas en el libro de Flores Caballero, y de las citas de los autores en estudio, puedo argüir que uno de los rasgos semánticos de la escritura autobiográfica es su condición de “documento objetivo”, producto de la subjetividad, mediante el que se testimonia la existencia real de una persona y del grupo al que se pertenece. En este género, se tiene la inten- ción de que lo presenciado no desaparezca con el relator; para lo cual, el discurso se sustenta en cierto valor de verdad o principio de verosimilitud, así como en la referencia a hechos concretos, lugares y fechas que, en el fondo, avalan la veracidad de la narración. Piénsese en que la memoria va dejando rastros, directos o indirec- tos, del quehacer humano vertido en la escritura. Y, ya en el interior, la “ficción autobiográfica” se hunde en la realidad humana vuelta experiencia estética. En esta vertiente, por medio de “la mirada en el espejo”, de la contemplación de la imagen de uno mismo y de la devuelta por los demás, el individuo aprende, de este modo, a valorarse no sólo en función de los otros, sino como un otro, un cuerpo que le pertenece aunque no siempre se identifica con él, una imagen que proyecta voluntaria e involuntariamente a los demás, creando entre el yo consciente, que se siente, y el yo social, que los otros ven, ese espacio autobiográfico en el que se podrá rectificar mediante la narración, “la imagen que los demás tienen de uno y que va conformando el autoconcepto que crea el sujeto. Por comparación con los otros, en comparación con ellos, también se va construyendo la personalidad del individuo”.7 En estos menesteres se adentra el aparato crítico de la autora, para esclarecer los peldaños de la interiorización del sujeto, refrac- tarlo en los espacios, reales y simbólicos, por donde los protagonistas de las novelas transitan. Hasta llegar a la dilucidación de los gen- tilicios chicanidad, puertorriqueñidad y salvadoreñidad; desde el desplazamiento geográfico, hasta el recorrido interno de los escri- tores a través de sus personajes. Dejando entrever que la escritura de Acosta, Bencastro y Santiago, no es ajena al contexto social clasista-benefactor, a las relaciones de poder, de propiedad o de gé- nero, que impregnan el modus vivendi norteamericano. Así, tanto la estructura de las obras en estudio, como la estructura de El cruce 7 Francisco Ernesto Puertas Moya, Aproximación semiótica a los rasgos generales de la escritura autobiográfica, p. 102. 213 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández de las fronteras, plasman la otredad a partir del reconocimiento de la mismidad, de esa confluencia discursiva que aprehende subjeti- vidades cuando reconoce y crea universalidades literarias: lo univer- sal a través de lo particular, algo sobre lo que ya había reflexionado Wolfgang von Goethe.8 La cuestión de la frontera, del espacio, de la representación de un adentro / afuera, de un norteamericano / ilegal, de una nación / extranjeros, de un americano / latino, de un primer mundo / tercer mundo, lo aborda la autora con formalidad, apoyada en las fuentes biográficas de los escritores y en un aparato crítico pertinente. Pues, “al tratar las fronteras invisibles y simbólicas, dentro del estructu- ralismo, posestructuralismo y la deconstrucción, el sujeto se cons- tituye a través de su práctica textual, con el lenguaje y la palabra, con los conceptos de fragmentación-unidad, abierto-cerrado, identidades-otredades” (p. 219). Pero, de forma llana, sin que esto represente una simplificación; la frontera, interna o externa, geo- gráfica o simbólica, nos coloca ante lo otro, ante la posibilidad de un reconocimiento que es de ida y vuelta, para sí mismo y para lo que nos confronta. De igual forma, implica dos narratividades: lo que decimos y lo que nos dice, dos sentidos, dos referentes. En suma, el libro de Ivonne Flores Caballero, El cruce de las fronteras en la escritura de Óscar Acosta, Mario Bencastro y Esmeral- da Santiago, puede analizarse a partir de los siguientes trinomios: Autor - escritura - personajes Realidad - obra - cultura Frontera externa - lenguaje - frontera interna Discursos - espacio simbólico - identidad Lo político - lo otro - lo social Dentro de los cuales pervive “el origen de todo”, el lenguaje, el verbo; además, sirven de instrumento metodológico para decan- tar los niveles de investigación de la autora, quien resemantiza la 8 La primera concepción de la universalidad gracias a lo particular, sin perder lo par- ticular, es de Goethe, quien, el 31 de enero de 1827, conversando con Eckermann acerca de una novela china que leía, le hace saber de las afinidades que encontró en su epopeya en verso Hermann y Dorotea y con las novelas de Richardson, para luego deducir que la expresión “literatura nacional” no significa gran cosa, debido a que nos encaminamos hacia una época de literatura universal, y cada quien debe empeñarse en acelerar el advenimiento de esa época. Es decir, mientras más particular se es, en tanto que se conoce mejor el uso del lenguaje, más universal se es, porque hay vínculos y esencias lingüísticas comunes a las naciones. Véase Eckermann, Conversaciones con Goethe, pp. 145-151. 214 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández producción literaria del trío de escritores. Durante su exégesis, im- brica discursos, voces y temas, para presentar tres miradas de lo otro: lo escritural, lo cultural y lo identitario. Todo ello, en pondera da armonía con un cuerpo teórico que invita a la discusión y a la confrontación de las obras literarias binacionales y biculturales, pero humanas y estéticas en la plenitud de los términos. Concluye Flo- res Caballero: Óscar, Negi y Calixto cruzaron sus límites, que los ubicó no sólo como escritores hispanoamericanos en Estados Unidos de la migración y la diáspora de 1972 a 1999; sino como voces de sujetos, que represen- tados en personajes, alcanzaron el nivel de maestros de la reintegra- ción y recuperación de sí mismos, a través de la obra literaria. (p. 222) 215 Fuentes Humanísticas 50 > Mirada crítica > Silvestre Manuel Hernández Bibliografía Barthes, Roland. “La muerte del autor”. El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y de la escritura. C. Fernández Medrano (trad.). Barcelona, Paidós, 1987. Bencastro, Mario. Viaje a la tierra del abuelo. Houston, Texas, Piñata Books, Arte Público Press, 2004. Eckermann. Conversaciones con Goethe. J. Pérez Bances (trad.). Bue- nos Aires, Espasa-Calpe, 1950. Puertas Moya, Francisco Ernesto. Aproximación semiótica a los ras- gos generales de la escritura autobiográfica. José Romera Casti- llo (pról.). Madrid, Universidad de la Rioja, 2004. Said, Edward W. “Cultura, identidad e historia”. Gherhart Schroder y Helga Breuninger (compls.). Teoría de la Cultura. Un mapa de la cuestión. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2005. Santiago, Esmeralda. Cuando era puertorriqueña. New York, Vintage Books, 1994. 217 Colaboradores Vladimiro Rivas Iturralde Nació en Ecuador y reside en México, con nacionalidad mexicana. Ha publicado doce libros de cuento, novela y ensayo literario. Su libro más reciente de relatos, Visita íntima (2011) tuvo en México gran éxito de crítica y público. Acaba de presentar Repertorio literario (2014), su más reciente libro de ensayos. Sus cuentos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, portugués y búlgaro y constan en varias antologías del cuento latinoamericano. Obtuvo su maestría en Letras Iberoamericanas en la Universidad Nacional Autónoma de México, y es profesor titular en la Universidad Autónoma Me- tropolitana de la Ciudad de México desde su fundación, en 1974. vladimiro@prodigy.net.mx Óscar Mata Doctor en Literatura Mexicana por la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor e investigador del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Becario del Centro Mexicano de Escritores en 1970, ganador del Premio Internacional de Ensayo Literario Malcom Lowry en 1987 y del Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas en 1991. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Palabras (1974), San Malcom en las cantinas (1988,1998,2007), Un océano de narraciones (1991), La novela corta mexicana del siglo xix (1999 y 2003), Juan José Arreola, maestro editor (2002). omj@correo.azc.uam.mx Rocío Romero Aguirre Profesora-investigadora del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Es docente del Posgrado en Literatura mexicana contemporánea. Doc- torante en Literatura, es maestra en Humanidades y licenciada en 218 Fuentes Humanísticas 50 > Colaboradores Psicología. Pertenece al grupo de investigación Discursos sociales y comunicación. Sus líneas de investigación incluyen a la teoría y crítica literaria, la teoría de la autobiografía, el psicoanálisis y la literatura mexicana contemporánea. roci.aguirre@gmail.com Christine Hüttinger Nació en Salzburgo, Austria. Estudió Letras Alemanas e Historia en la Universidad de Salzburgo. Doctorado en Historia por la misma universidad. Actualmente trabaja de profesora-investigadora de tiempo completo en el Departamento de Humanidades de la Uni- versidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Numerosas publi- caciones de crítica y traducción literarias. chuettinger@gmx.at Víctor Manuel Contreras Toledo (Víctor Toledo) Doctor de Filología rusa, Universidad Estatal de Moscú Lomonosov (1992). Premio Nacional de Poesía Joven (1983). Medalla Presiden- cial de la República de Chile, Pablo Neruda (2004). Becario del Conaculta para traducir poesía rusa, y escribir poesía, en distintas ocasiones. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt e investigador del posgrado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. vtoleto22@yahoo.com.mx Meryem İçin 1987: nacida en Mülheim an der Ruhr (Alemania); 2011: Licenciatu- ra en Filología Romanística (Literatura española y francés) y Histo- ria en la Universidad de Bochum (Ruhr-Universität-Bochum). 2013: Maestría en Filología Romanística en la Universidad de Bochum (RUB) y en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Des- de 2014: Tesis doctoral sobre la epopeya del Romanticismo espa- ñol; investigadora en el proyecto de la Fundación Alemana de In- vestigación Científica (DFG) sobre el Romanticismo Iberorrománico bajo la coordinación de Prof. Roger Friedlein (RUB). meryem.icin@rub.de 219 Fuentes Humanísticas 50 > Colaboradores Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza Doctora en estudios literarios, Cynthia Araceli Ramírez Peñaloza es autora de capítulos para libros y artículos especializados, así como del libro Ortografía: problemas y soluciones y coautora de Ecdótica de la UAEM, además de que ha coordinado los libros Sintaxis del español e interfase sintaxis-semántica, Gilberto Owen: cien años de poesía, Edgar Allan Poe en Malinalco e Intertextualidad. una2020@hotmail.com Francisco Javier Beltrán Cabrera Autor de Poesía, tiempo y sacralidad: la poesía de Gilberto Owen y coordinador de los libros Gilberto Owen: cien años de poesía, e Intertextualidad y lírica: muestra de autores mexicanos y Edgar Allan Poe en Malinalco. Es profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México. franjbec@hotmail.com Beatriz González Ortuño Licenciatura en Neurolingüística, maestría en Psicobiología, Uni- versidad Nacional Autónoma de México. Coautora del libro: Afasia. De la teoría a la práctica, Ed. Médica Panamericana. Catedrática en el Colegio Superior de Neurolingüística y Psicopedagogía. Miembro de la amcaof, de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicolo- gía, del Colegio Mexicano de Neuropsicología, y del Consejo Mexi- cano de Terapistas en Comunicación Humana A.C. beagonort@gmail.com Paola González Lázaro Licenciatura en Neurolingüística, maestría en Lingüística Hispánica, Universidad Nacional Autónoma de México. Coautora del libro: Afasia. De la teoría a la práctica. Colaboradora de la National Aphasia Association. Miembro de la Miembro de la Asociación Mexicana de Comunicación Audiología Otoneurología y Foniatría, de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología, y del Consejo Mexicano de Terapistas en Comunicación Humana A.C. paolagl@gmail.com 220 Fuentes Humanísticas 50 > Colaboradores Jorge Alberto Rivero Mora Doctor en Historiografía, Maestro en Historiografía de México y licenciado en Sociología (todos los grados cursados en la Universi- dad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco); Medalla al Mérito Uni- versitario y Mención Académica (Ambas distinciones en Doctorado y Maestría); Diploma a la Investigación por la UAM. Coautor del libro Representaciones políticas. Cuatro análisis historiográficos (2004). Ha sido académico de la Universidad Autónoma del Estado de México y la Universidad del Valle de México y becario Conacyt. Actualmen- te, imparte cátedra en la Universidad Nacional Autónoma de México (fes/Acatlán) y es integrante del Seminario de Cultura Política de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. riveromor@yahoo.com Omar Alejandro Ángel Cortés Estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana, licenciatura en Letras Hispánicas. Intercambista en la Universidad Nacional de Villa María. Córdoba, Argentina. Ponente en diversos congresos a lo largo del territorio nacional mexicano, con las líneas temáticas zoología y simbolismo, reverberaciones del bestiario medieval, narra- tiva y lírica latinoamericanas contemporáneas; así como en el cam- po internacional respecto a temas inherentes a la poesía de Olive- rio Girondo y la crítica literaria feminista. Publicación del artículo “¿Hacia dónde van los animales?: la ruptura de la tradición artística y simbólica en el diálogo plástico-literario”. Revista Destiempos (2013). angelcortes.omaralejandro@gmail.com 221 ¿Quiénes somos? La revista Fuentes Humanísticas es desde 1990 un espacio editorial del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma Me- tropolitana, Unidad Azcapotzalco. Su objetivo es difundir los resultados de su colectivo académico y establecer un diálogo con investigadores nacionales y del extranjero, del ámbito de las humanidades. Las temáticas y líneas de investigación que orientan su actividad son, esencialmente: historia, historiografía, literatura, lingüística, estudios culturales, educa- ción y comunicación. En el año 1993 la Universidad de Guadalajara, en el marco de la Feria Internacional del Libro, otorgó la Mención Honorífica Premio Arnaldo Orfila Reyna a Fuentes Humanísticas como Revista de Difusión Cultural. Fuentes Humanísticas incluye monografías, artículos, ensayos, reseñas y crónicas breves. Mismos que son dictaminados por tres evaluadores. El contenido inicia, generalmente con un dosier temático al que siguen diver- sas secciones. La revista se edita en idioma español, con una periodici- dad semestral; el público al que se dirige está formado por investigado- res, docentes y estudiantes de nivel superior y posgrado. Formamos parte del índice de Revistas Latindex (Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal), EBSCO y del Repositorio Zaloamati. El primer número apareció en 1990 con su nombre original: Fuentes, el cual hacía referencia a los materiales base que dan sustento a una inves- tigación; sin embargo, éste fue modificado debido a que ya existía otra publicación periódica registrada con ese nombre, por lo cual se acordó llamarla Fuentes Humanísticas, a partir del número 4, en el año 1992. Esta revista representa cinco lustros de resultados de investigación y vincula- ción entre especialistas de las humanidades; a la fecha se han publicado 49 números, de los cuales solamente tres han sido dobles (15/16, 21/22, 25/26). 222 Fuentes Humanísticas 50 A lo largo de su historia Fuentes Humanísticas ha tenido cambios funda- mentales, que han dado lugar a cuatro periodos claramente diferenciables: Periodo Del número Coordinadores Marcela Suárez Sandro Cohen 1° 1990-1994 1 al 9 Silvia Pappe Alejandra Herrera 2° 1994-2004 10 al 29 Antonio Marquet 30 al 34 José Ronzón 3° 2004-2010 35 al 41 Margarita Alegría 4° 2011 A partir del 42 Teresita Quiroz Ávila • 1º En un principio, la revista Fuentes Humanísticas se formó como una miscelánea, sin secciones definidas, en la que predominaban artículos de tema literario. Tenía un formato carta (21x28 cm) e incluía ilustraciones. • 2º A partir de 1994, en el número 17, la revista agrega a la miscelánea un dosier temático dedicado a Quebec. En este perio- do se incrementa también la presencia de artículos sobre historia e historiografía, cambio que se hace evidente en el número 20. • 3º Para 2004, con el número 30 cambia su formato a medio oficio y elimina las ilustraciones. Al mismo tiempo, el dosier temático se consolida como la parte fundamental de la publicación y se sepa- ran las secciones por líneas de investigación. Para esta tercera etapa, 25% de los artículos corresponden a análisis históricos. • 4º En 2011, la revista llegó a su número 42, en el cual hubo cambios tanto en el diseño de la portada como en el de los interiores, se celebraron 20 años de trabajo ininterrumpido y arrancó la versión electrónica de la misma. 223 Reglas de funcionamiento Fuentes Humanísticas Objetivos La revista Fuentes Humanísticas es un espacio editorial del Departamento de Humanidades, perteneciente a la División de Ciencias Sociales y Hu- manidades, que permite el diálogo entre los investigadores nacionales y del extranjero de las distintas disciplinas que integran el campo humanís- tico. Sus objetivos son los siguientes: • Enriquecer el ámbito de las humanidades a través de la publicación de resultados de investigación, que aporten elementos a la discusión académica en las diversas disciplinas humanísticas. • Estimular, en este contexto, la expresión e intercambio de ideas en- tre pares. Características: contenido y estructura • Como vehículo de comunicación del Departamento de Humanidades, la revista Fuentes Humanísticas abre un espacio de discusión y valo- ración con base en el quehacer académico, para lo cual se apoya en la estructura y estrategias de funcionamiento de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. • En este contexto, el dominio temático de la revista se relaciona con las disciplinas y líneas de investigación propias del trabajo académico departamental: historia, historiografía, literatura lingüística, educa- ción, comunicación, cultura y estudios culturales. • La revista se conforma con textos especializados: monografías, artícu- los y ensayos, que son dictaminados por especialistas. Incluye tam- bién un apartado en el que se publican reseñas y crónicas breves. • La publicación se edita en español, cada seis meses. • Está dirigida a investigadores, docentes y estudiantes de instituciones de educación superior, nacionales y extranjeras, y a todos los interesa- dos en los temas que trata. • La publicación pertenece al ámbito de la educación superior y de posgrado. 224 Fuentes Humanísticas 50 Proceso de dictaminación • El material que se envíe para ser publicado en la Revista será sometido a un predictamen editorial, mismo que llevarán a cabo los miembros del Consejo Editorial. El objetivo de esta primera parte del proceso es proponer a los autores algunas correcciones necesarias, antes de enviar los textos a dos dictamenes externos. El material se asignará para su predictamen a aquellos miembros del Consejo cuya especia- lidad se relacione con la temática de los textos que deberán predic- taminar. En caso de que las correcciones sean menores, el texto se enviará directamente a los dictaminadores externos. (Proceso que conserva el anonimato) • Luego que los autores hayan realizado las correcciones sugeridas en el predictamen (una semana), los textos se enviarán a dictamenes ex- ternos (tres semanas). Criterios editoriales Generalidades • Los textos deberán ser versiones definitivas e inéditas con una exten- sión entre 12 y 25 cuartillas a doble espacio, en el caso de artículos y ensayos; 8 a 10 en el de crónicas o comentarios, y de tres a cinco en el de reseñas (tipo Arial de 12 puntos, aproximadamente 25 renglones y 78 caracteres por línea). • El título del trabajo se escribirá en mayúsculas y minúsculas, sin punto final, sin subrayar y no deberá ser mayor a 15 palabras. El nombre del autor y el de la institución a la que pertenezca aparecerán al final del tex- to, y se anexará nota curricular no mayor a cinco líneas (aproximada- mente 50 palabras). • Se requiere que los temas de los artículos se apeguen a las líneas de in- vestigación propias de las Áreas del Departamento de Humanidades (historia, historiografía, lingüística, literatura, cultura, estudios cultura- les, educación y comunicación). • Los trabajos de investigación incluirán tanto en español como en inglés: título, el resumen con una extensión no mayor de cinco líneas, así como al menos cuatro palabras clave. • Las citas textuales que excedan las cuatro líneas irán a renglón seguido y con margen izquierdo de cinco golpes (un tabulador) respecto del resto del cuerpo del texto. • Las colaboraciones pueden ser individuales o colectivas. • Todas las páginas que integren el texto deberán estar foliadas con nú- meros arábigos consecutivos, en la parte media inferior. Los originales deberán seguir, para las citas y la bibliografía, hemerografía y cibergrafía, el modelo apa. 225 Fuentes Humanísticas 50 Citación en el texto principal Para la citación de las fuentes se utilizará, dentro del texto del trabajo y a con- tinuación de la cita, el apellido del autor, la fecha de publicación y la página citada entre paréntesis, siguiendo este esquema: Las autoras sostienen que “en un texto no todo está dicho, siempre es necesario inferir e interpretar” (Hernández y González, 2009, p. 47). O también: Rosaura Hernández y María Emilia González (2009, p. 47) sostienen que “en un texto no todo está dicho, siempre es necesario inferir e interpretar”. Las citas en las que se alude a una idea pero no a su autor (indirectas), debe- Bibliografía, hemerografía y cibergrafía (en apartados independientes) rán ser señaladas de la siguiente manera: • Las fichas deberán respetar los siguientes modelos con sangría francesa: Almendros, Néstor. Cinemanía: ensayo sobre cine, 2ª edición. Barcelona, La teoría del prototipo (Hudson, 1981) permite la clase de flexibilidad crea- Seix Barral, 1992. tiva en la aplicación de conceptos. • Si hay dos autores: Hernández Monroy, Rosaura y María Emilia González Díaz. Prácticas de Bibliografía, hemerografía y cibergrafía la lectura en el ámbito universitario. México, Universidad Autónoma Las fichas deberán seguir los siguientes modelos: Metropolitana-Azcapotzalco, 2009. Bibliografía Las referencias bibliográficas se presentarán de la siguiente manera: Apellido (s), iniciales (año). Título del libro. Lugar de la publicación: Editor. • Ficha hemerográfica de revista: Almendros, N. (1992). Cinemanía: ensayo sobre cine. Barcelona: Seix Granados Chapa, Miguel Ángel. “El esfuerzo improductivo de la nación”. Barral. Proceso, núm. 286. México, 27 de julio de 1982, pp. 14, 15. Eco, U., (2009). Apocalípticos e integrados (2a ed.). México: Fábula en Juliano, Dolores. “Cultura popular”. Cuadernos de Antropología, núm. 16. Tusquets. Barcelona, 1985. • Dos autores o más autores: • Ficha hemerográfica de periódico: Hernández Monroy, R., González Díaz, M. E. (2009). Prácticas de la lectura García Soler, León. “A mitad del foro. Convocatoria y llamados a misa”. en el ámbito universitario. México: Universidad Autónoma Metropoli- La Jornada. México, 18 de enero de 2009. Secc. Política, p. 16, 1ª, tana-Azcapotzalco. 2ª y 3ª cols. • Capítulo en un libro: • Cibergrafía (material electrónico) González Echevarría, R. (1984). Humanismo, retórica y las crónicas de la Millán, José Antonio. “La lectura y la sociedad del conocimiento”. http:// Conquista. En Roberto González Echevarría (comp.), Historia y ficción jamillan.com/lecsoco.htm. (consulta 9 de marzo de 2008) en la narrativa hispanoamericana. Coloquio de Yale (pp. 149-166). Ca- racas: Monte Ávila Editores. • Modelos de fichas para casos especiales. Cualquier aspecto no previsto en estos lineamientos será resuelto en el seno del Comité Editorial. 226 Fuentes Humanísticas 50 • Tesis (de doctado o de maestría): Rey Pereira, C. (2000). Discurso histórico y discurso literario. El caso de El Car- nero (Tesis de Doctorado). Madrid: Universidad Autónoma de Madrid. Ficha hemerográfica Las fichas hemerográficas de revista se presentarán de la siguiente manera: Apellido (s), iniciales (año). Título del artículo. Nombre de la revista, vol., (no.), pp. Granados Chapa, Miguel Ángel. El esfuerzo improductivo de la nación. Proceso, (286), pp. 14-15. Juliano, D. Cultura popular. Cuadernos de Antropología, (16), pp. 25-38. • Ficha hemerográfica de periódico: Se presentarán de la siguiente manera: Apellido (s), iniciales. Fecha de pu- blicación (día, mes, año). Título del artículo. Nombre del periódico, páginas en que aparece el artículo. García Soler, L. A mitad del foro. Convocatoria y llamados a misa. La Jorna- da. (18 de enero de 2009), p. 16. Cibergrafía (material electrónico) • Libro electrónico: Las referencias bibliográficas se presentarán de la siguiente manera: Apellido (s), iniciales (año). Título del libro. Recuperado de http:// - URL o [versión electrónica]. Lotman, I. M. (1996). La semiosfera I. Semiótica de la cultura y del texto. Recuperado de http://culturaspopulares.org/populares/documentos diplomado/I.%20Lotman%20-%20Semiosfera%20I.pdf • Modelos de fichas para casos especiales. Cualquier aspecto no previsto en estos lineamientos será resuelto en el seno del Comité Editorial. 227 Debate. Actividades y publicaciones > Fuentes Humanísticas 50 La mirada urbana en Mariano Azuela (1920.1940) Teresita Quiroz Ávila Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Coedición Ciencias Sociales y Humanidades/Ciencias y Artes para el Diseño La mirada urbana en Mariano Azuela es un estudio interdisciplinario de cartografía, literatura e historia sobre los resultados de la revolución mexicana en la capital de la posrevolución, en el cual se analizan las novelas del escritor jalisciense. Incluye el prólogo de Víctor Díaz Arciniega, un índice onomástico, además un expediente de mapas desplegables a color que hacen referencia a cada novela, mapas que tienen como base el Plano del catastro de la ciudad de México de 1929. 228 Fuentes Humanísticas 50 > Debate. Actividades y publicaciones Los sueños de la modernidad. Un viaje sin fin Guadalupe Ríos de la Torre (coord.) Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco El presente trabajo es un viaje panorámico a través del tiempo y el pensamiento, del contenido y la forma, que ha tomado el cuerpo humano, como material de ex- presión de la Modernidad en un sentido pleno de significados y búsquedas que el mismo cuerpo ha tenido en su concepción como objeto en el tiempo y el espacio. 229 Debate. Actividades y publicaciones > Fuentes Humanísticas 50 Tiempo en ruptura Jörn Rüsen, traducción de Christian Sperling Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco ¿Cuál es el sentido de la historia? Esta pregunta otorga unidad a las reflexiones teóricas de Tiempo en ruptura que giran en torno al papel que desempeña el relato historiográfico en la formación del sentido sobre acontecimientos históricos que sacuden las certidumbres de comunidades de sentido concretas. ¿Cómo integrar un episodio de extrema violencia o un genocidio a una historia que conforma identidades colectivas? ¿Cuáles son los escollos que resultan para la escritura del relato historiográfico? Partiendo de preguntas de investigación conformadas en el campo de investigación de la historiografía del Holocausto, Jörn Rüsen revisa la conformación disciplinaria de la historia y su didáctica. Sus reflexiones sobre la formación de la conciencia y la memoria históricas representan una aportación importante para la revisión crítica del pasado y presente violentos en y desde América Latina. 230 Fuentes Humanísticas 50 > Debate. Actividades y publicaciones Anuario de espacios urbanos Vínculos de Historia Consuelo Córdoba Flores, Francisco Santos Revista del Departamento de Historia Zertuche (coord.) Universidad de Castilla-La Mancha Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco Espacio abierto. Moravia Cuaderno venezolano de Sociología Marcelo Luján Adrián de Garay et al. Universidad Autónoma del Estado de México, Universidad de Zulia Univeritá del Salento 231 Debate. Actividades y publicaciones > Fuentes Humanísticas 50 Siete miradas de Juárez Dime abuelita por qué. El comic Eduardo Lerma Rodríguez et al. Alejandro de la Mora Cuarta de forros Servicio de consultoria de valor agregado, S. C. Paisaje, caminos y huellas del pasado. Quince códices en la memoria de un convento. Cartografía Histórica de Morelos Los códices de Tlaquiltenango. Siglos xi-xviii Laura Hinojosa Hinojosa Laura E. Hinojosa H. Instituto Nacional de Antropología e Historia Instituto Nacional de Antropología e Historia