UAM PQ7297 P2.85 Z7 .25 Introducción al mundo de Octavio Paz COLECCIÓN SOCIOLOGIA SERIE SABERES BmUOTECA DE CIENCIAS SOCIALES y HUMANIDADES Introducción al mundo de Octavio Paz Armando Cisneros Sosa 2896087 UNIVERSIDAD lA AUTÓNOMA METROPQUTfINA "" ""'" • """'" Azcapotzalco Universidad Autónoma Mettopolitana Rector Gmeral Dr. José Lema Labadie Stcman'o Gmeral Mtro. Luis Javier Mdgoza Valdivia Unidad Azcapotzalco Rector Dr. Adrián de Garay Sanchez Secraaria Dra. Sylvie Turpin Marion División de Ciencias Sociales y HumanidadeS- Director Dr. Roberto Gutiérrez López Stcmario Acadimica Mero. Gerardo González Ascencio Jq'r del /JqJarramento tU Sociología Dr. Mario González Rubí Coordinadora tU Difusión y Publicaciones Dra. Eisa Muñiz García Primera edición, 2008 Los derechos de reproducción de esta obra pertenecen al autor Cl Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco División de Ciencias Sociales y Humanidades Coordinación de Difusión y Publicaciones Av. San Pablo 180, Edificio E, Salón 004, Col. Reynesa Tamaulipas, Deleg. Azcapotzalco, c.P. 02200, México D,F. . Tel. 5318-9109 www.azc.uam.mx!socialesyhumanidades link publicadones Disefto de portada: Jazmin Morales Contreras ISBN: 978-970-31-1043-8 Se prohibe la reproducción por cualquier medio, sin el cOnsentimiento de los tirulares de los derechos de la obra Impreso en México! Pri"ud i" Muico Índice Introducción ........ .. . ............ .. .. ... .... ........ . .. ... 13 La Revolución en Mixcoac .......... .. .... .. ........... . 19 Los barandales . .. .... . .. . .. .. .. . .. . .................... ..... 27 El ABe del marxismo .. . . .... .. . .... ...... ... .... .. .... .. 37 Taller . .. . ... ............ ..... . .............................. . . 45 El amor loco ... ..... . ...... . ............ .. .. .. .. . .. . .. ...... 55 La amistad .. ...... . ...... . .. .. .... ... .... . ............. .... .. 65 Simpatía por el diablo . . .... ...... ......... . .. . ........... 75 El arco y la lira ........... .. ..... .. ........... . ............. 89 Sor Juana . .... . ............... . .. . .. ..... . ..... ...... ........ 99 Plural.. .. . .... ... .... .. . ....... ... .. . .. . ... ......... . ... .... 105 Vuelta .. •. .• •• ••• •• •• .. •.. •.. ....•.. •..... •. ...• ••••••..••.•. 119 Nobel .. .. .. .... . ...... . ..... ... .. .. .. . .. ... . .. ..... . ........ 125 Bibliografia . ... ... . .. ..... .. .. ..... .... .. .... .. ..... .. ... . 129 A Roberto Donoso y Alejandra Moreno Toscano Introducción Alberto Gironella, pintor mexicano "de violenta, autén- tica originalidad", según Breton, hizo en 1983 un retrato al óleo de Octavio Paz, su amigo, que sirvió poco des- pués de base para una serie de eollages a los que llamó ''Potlateh'', palabra de los indios de Norteamérica que Marcel Mauss interpretó como "don", de donar o rega- lar.' Uno de esos eollages es claramente alusivo a la rela- ción de Paz con el surrealismo. En el centro aparece Paz robusto, de traje oscuro y una corbata que apenas se adi- vina, sentado, mirando atentamente hacia fuera del cua- dro, ligeramente hacia su derecha. Parece escudriñar, fascinado, el mundo. Sus ojos azules se muestran atentos a lo que ven, coordinándose con el resto de la cara, con la frente que muestra arrugas y el pelo algunas canas, la boca, de labios delgados, serena, reflejan el interés del poeta, que mantiene la templanza de la inteligencia. Al- rededor de Paz están expuestos los objetos del collage. Varios libros y dos fotografías, una de ellas de Buñuel, 1 El juicio sobre Gironella aparece en: Octavio Paz. "Exposiáón surrealisla en México", En revista Plural núm. 17, febrero de 1973, México, p. 35. 13 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ irredento ateo, cargando una cruz junto con otro per- sonaje detrás, y otra de una mano introduciendo una carta a un "buzón de alarma", colocado sobre una pa- red ruinosa, ambos de evidente humor negro. El montaje incluye objetos que Gironella elegía en ese tiempo en sus obras: una botella de anís del Mono, una pierna estilizada de jamón serrano, tapaderas de caviar y una calavera. El marco de la "caja'\ como la llamaba Gironella, tiene una tira de pequeñas imáge- nes circulares de algún personaje aristocrático. Son las cosas cotidianas que imbaden el arte. Pero lo que más destaca el carácter surrealista del retrato y la relación con la literatura correspondiente son los libros-objeto: "Bajo el Volcán", la " terrible novela de Malcom Lowry ... (de) un paisaje alucinado" diría Paz, cuya por- tada es ilustrada por el mismo Gironella , con corcho latas de refresco o cerveza, una etiqueta de mezcal y un caballo; una selección de poesía de Pierre Reverdy, el maestro de los surrealistas que en 1917 pu- blicó la revista Nor-Sud, junto con Huidobro; más dos libros de André Breton, líder indiscutible del surrealis- mo. El primero es "Je vois, je imagine" ("Veo, imagi- no") selección de 1991 sobre la obra bretoniana, con un prefacio de Octavio Paz. Está colocado en la esqui- na derecha superior y es proporcionalmente tan grande que toca la cabeza de Paz en el centro. En la portada de ese libro se observa una pequeña caja abierta, con tres compartimentos. En el centro una mariposa y en los lados dos piedras negras sobre dos fondos claros, seme- jando un par de ojos. Es la cosa viviente. El segundo 14 INTRODUCCiÓN libro de Breton fue colocado a la altura de la mano iz- quierda, invisible, de Octavio Paz. Su título, "Signe ascendant" (1947), con el nombre del autor y una serie de cinco retratos de perfIl del mismo. Vale la pena re- cordar lo que Breton escribió en ese libro: "Reverdy (fue el) primero en asomarse a la fuente de la imagen, (y) se sintió arrastrado a formular esta ley capital. "Cuanto más lejanas y justas sean las relaciones de las dos realidades acercadas, más fuerte será la imagen - más po- der emotivo y más realiad poética tendrá ... ,,2 Si seguimos esa "ley" surrealista frente al cuadro-caja de Gironella, encontramos esa integración del arte, los ob- jetos simples y la representación gráfica que unidos pro- ducen un nuevo arte. Se trata de Paz y su complicidad intelectual con Breton y Buñuel, con la influencia de Reverdy, la analogía extrema. Además, colocado sobre el hombro derecho de Paz, como si cargara una cruz, el vocablo GRAMA, del griego, letra, escrito, el símbolo que une al hombre con el mundo. Giran así, alrededor del poeta, como satélites, los elementos del estilo del pin- tor, de un lenguaje pictórico que mezcla lo común, lo no-grandioso , (el jamón , el anís del Mono, las corcholatas) con todo aquello que era constante en el pensamiento del poeta: los lazos con el ideario surrealis- 2 André Bretón. "Antología (1913-1966)" Editorial Siglo XXI. México, 1983, p. 281. 15 INTODUCClÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ ta a través de los libros y las fotografias pegadas, que de- jan de ser objetos simples y se convierten, agrupados con el poeta, en representaciones literarias. Los libros no son meras sumas de conceptos, son cosas cotidianas que se unen a lo imaginario y, en este sentido, constituyen re- presentaciones, las de Paz, y parte de un arte irreverente, analógicamente postrnoderno. El propósito de este libro es mostrar el carácter ge- neral de la obra de Octavio Paz , reconocible en los Potlatch de Gironella . Para ello he revisado su obra y biografia, sin pretender agotarlas, y las muestro por te- mas relativamente independientes, tratando de seguir una cierta secuencia cronológica. El lector podrá en- contrar claros signos de la relación de la poesía y la prosa de Paz con la revolución surrealista. No fue esa, por supuesto, la única influencia que tuvo, pero puede en- contrarse la extraordinaria fidelidad que mantuvo Paz con el valor del sueño, con lo que está más allá de la lógica , con los mitos, los sueños y todo lo que hay de- trás del mundo objetivo y la estricta racionalidad, pero que también tiene el sustento de su propio realismo, según demostró Freud. Miembro sobresaliente del su- rrealismo, de acuerdo con Breton y su propia confesión, Paz no representó, rti podria representar un modelo tí- pico. Si algo tuvieron los surrealistas, en su anárquica y conflictiva militancia, fue la pluralidad de pensamien- to. Quizá lo único que unió a Duchamp, Dalí, Péret, Eluard, Moro y el propio Paz , entre muchos otros, fue la negación de la cultura y la política del siglo xx. To- dos hicieron su parte en la construcción de un nuevo 16 INTRODUCCIÓ N arte y de una critica humana que llega hasta nuestros días. Paz, sin ser el prototipo el poeta surrealista, fue sin duda un actor principal de esa historia. 3 Ciudad de México, 2 de septiembre de 2008 3 Agradezco a José Luis Castillo su ayuda en la recopilación de materiales hemerográficos y bibliográficos para la elaboración de este libro. Igualmente a la Casa del Poeta , que resguarda los acervos de Salvador Novo y Efraín Huerta, por su amable atención a mis recurrentes consultas y solicitudes, incluyendo copias de varios ori- ginales de la obra de Paz. Asimismo estoy en deuda con la critica alentadora de Roberto Donoso, Armando Sánchez Albarrán y Sal- vador Gallardo. 17 Esquema de Salvador G uadarrama sobre la imagen del Catálogo Potlatch (1998). Publi- cado por Universidad de G uadalajara , InstiMo Veracruzano de Culrura, SRE, CONACU1.- TA-INBA. Casa Lamm, Instituto Cultural Mexicano de Nueva York. Caja No. 4. Fotografia de Jo rge Pablo de Aquinaco y Marco A. Pacheco La Revolución en Mixcoac La madrugada del 24 de noviembre de 1914 un fuerte destacamento zapatista entró al pueblo de Mixcoac, en el sur de la ciudad de México. Al frente iban el coronel Isidro Torres y el abogado Octavio Ireneo Paz Solórzano. Este último cruzó el río Mixcoac, en esa temporada men- guado, se dirigió hacia a una de las elegantes casonas de la calle de Las Flores, en el centro del poblado, justo en la plaza de los fresnos, frente a la iglesia de San Juan Evangelista. Era la casa de don "Neo", Ireneo Paz, su padre, quien seguía admirando a Porfirio Díaz, pero que también detestaba a "los científicos" , los verdaderos cau- santes de la caída del viejo régimen. Ahí vivian su espo- sa, Josefina Lozano, y su hijo, de casi ocho meses, Octavio, como él. El niño había sacado su misma expre- sión facial, cara redonda y cejas pobladas, pero los ojos, azules y un poco miopes, que lo obligarían a leer de cer- ca, más el cabello quebrado, pertenecían sin equivoca- ción a la madre, la hermosa y gallarda "Pepita", españo- la de nacimiento. Después de dos noches en la casa de Mixcoac, el día 26 salió temprano para participar en la célebre entrada de los generales Zapata y Villa a la Ciudad de México. Ese día 19 lNTODUCCIÓN AL MUNDO DE O CATVIO PAZ desfilaron miles de revolucionarios por el Paseo de la Re- forma, la avenida Juárez y Plateros (Madero l, hasta llegar al Zócalo. Iban blandiendo la bandera de México y el es- tandarte de la virgen de Guadalupe, marchaba estruendosa una enorme banda de música y multitudes aclamaban y ovacionaban a los soldados-campesinos a lo largo de la ruta.' Era el momento triunfal de los "convencionistas" y, para muchos, de la misma Revolución Mexicana. Sin per- der tiempo, Octavio Paz Solórzano comenzó a realizar su principal actividad, la publicación del nuevo órgano del movimiento zapatista, el periódico "El Nacional". No le fue dificil. Antes ya había trabajado en el periódico de su padre, "La Patria" , que, después de 38 años de circula- ción, había sido confiscado por los carrancistas tres me- ses antes. Además, en aquel tiempo participaba en la elaboración de "El Clarin", que circulaba en Morelos y "La Revolución" , de la que era jefe de redacción. Podria encabezar, como su padre, el nuevo periódico del régimen. El obstáculo vino de las pugnas políticas de la misma Revo- lución. Los villistas incautaron la maquinaria para su pro- pia causa a los cinco días de aparición del periódico. Fue un duro golpe para Octavio Paz Solórzano. Quedó muy desalentado, pero aún así conrinuó en la campaña, ela- borando informes para el general Zapata. Uno de ellos, por ejemplo, el del 27 de septiembre de 1916, enviado desde Puebla, mencionaba el "sólido" "control militar de Carranza" , quien para entonces ya dominaba la Re- 1 Maria Eugenia Trigos, La Ocupadón de la Ciudad de México. 1914- /9/5, pp 33-34. 20 LA REVOLUCIÓN EN MIXCOAC volución2 Por aquella época Octavio Paz Solórzano fue enviado por Zapata a la ciudad de San Antonio, Texas, para tratar de ganar simpatías, informar de la política nor- teamericana y espiar a los "exiliados mexicanos". Allá lo visitarían, por temporadas, su esposa y su hijo Octavio. El abogado Paz Solórzano, educado en el periodismo, envia- ba a Zapata detallados informes y nombres de posibles aliados, como el de Emilio Vázquez, un exiliado que po- dria sumarse a la causa zapatista. Sin embargo, esos re- portes no eran frecuentes y el general Zapata, dudando, mandarla a su vez al joven Octavio Magaña "para com- probar el trabajo de Paz" . Según los datos de John Womack, Magaña informarla a Zapata que Octavio Paz "andaba muy mal, que se había vuelto alcohólíco y no tenia influencia en la política de los exiliados" y que el tal Vázquez no era de fiar.3 A pesar de ello, Zapata no cambió mucho su estrate- gia con Paz Solórzano, buscando de alguna forma sumar apoyos frente al creciente poder de Carranza. Pronto ven- dria la caída. Zapata fue asesinado ellO de abril de 1919. El ejército zapatista se desmoronó, pero la causa agrarista había quedado fija en la conciencia nacional. Antonio Díaz Soto y Gama, el ideólogo de la revolución del sur, em- prendió en 1920, de acuerdo a las nuevas condiciones his- tóricas, un partido político, el Partido Nacional Agrarista, (PNA) con la aceptación de Obregón, el nuevo presidente de la República. Octavio Paz Solórzano regresó a México ese mismo año, se sumó al PNA Y fue electo diputado por 2 John Womack, Zapata y la Revolua"ón Mexicana , p. 262. J John Womack, Op. Cit. 286-302. 21 INTODUCClÚN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ el distrito de Mixcoac para el periodo 1920-1922. Después de terminar su gestión legislativa, en 1923, apoyó la cam- paña de Plutarco Ellas Calles a la presidencia de la Repú- blica y poco más tarde se fue a San Luis Potosí, a colaborar con el gobierno "agrarista" de Aurelio Manrique.4 Todo parecía marchar para el abogado Paz, pero en noviembre de 1924 regresó súbitamente a Mixcoac. Había muerto su padre, don Neo. No alcanzó a llegar al sepelio, el día seís. Su hermana Arnalia, su esposa y su hijo, Octavio Paz Lo- zano, de diez años, estuvieroil al frente del funeral. Don Ireneo Paz fue sepultado en el panteón Civil de Dolores. Muchas coronas de flores fueron colocadas en su sepul- cro y más de cien personas, entre ellas don Antonio Díaz Soto y Gama llegaron a rendirle honores. El periódico El Universal, en reconocimiento al "esclarecido literato y pe- riodista", se había encargado de los gastos y el abogado Paz Solórzano publicó, al día siguiente, un articulo de ho- menaje a su padre y de agradecimiento al periódico.5 Para el pequeño Octavio la verdadera figura paterna había de- saparecido. El abuelo le contaba historias del México deirnonónico y, a veces, los rudimentos del esgrima y el cultivo de la tierra en la vieja casona de campo convertida en casa permanente, pero sobre todo, le transmitió la afi- ción a escribir y leer libros6 4 Felipe Gálvez , Hoguera quefoe, 93 . S Octavio Paz, "El viacrucis de un viejo periodista" en El Univer- sal, 8 de noviembre de 1924, la. Secc., p. 3. 6 Octavio Paz, Silueta de Ireneo paz. pp. 141-149. En Obras. Com- pletas, vol. 14. 22 LA REVOLUCIÓN EN MIXCOAC Al año siguiente Octavio Paz Solórzano regresó a la casa de Mixcoac, ya reducida y carcomida por las deu- das de don Neo. Ahí continuaría su activismo político y su trabajo periodístico, pues el gobierno de Manrique se había derrumbado a finales de 1925. Para Octavio hijo la llegada de su padre significó un cambio de escuela. Había iniciando el conflicto cristero y la educación libe- ral era dominante. Fue sacado de la escuela primaria Lasalle, relígiosa afrancesada, marista, con el pesar de su madre, tan católíca que iba todos los domingos a misa, y fue inscrito en el distinguido colegio Williams, líberal norteamericano. El Octavio niño y adolescente, "senci- llo, pero no humilde", como quería doña "Pepita", no reorientaría su educación solamente al estilo anglosajón. También leería parte de la biblioteca de su abuelo, con los clásicos españoles y franceses, además de grandes escritores del XIX: Galdós, en primer término, Ibsen, Schopenhauer e, incluso, Nietzsche, pero, sobre todo, leería a Francisco de Quevedo. Además, con su tía Ama- lia tendría otro acercamiento a las letras, pues ella había traducido "Las memorias de D 'Artagnan" . Asimismo, gracias a doña Ifigenia, la cocinera de la casa, conocería parte del mundo de la antigüedad indígena, tal como se- ría contado por Octavio Paz en un artículo evocatorio de 1989: "Ifigenia era ... arrugada, sentenciosa, vivaz, niña vieja con un saber de siglos, fuente manando siempre maravi- llas, más que una abuela era una leyenda andante, un personaje de uno de sus cuentos. Era bruja y curandera, me contaba historias, me regalaba amuletos y escapula- 23 INTODUCCIÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ rios, me hacía salmodiar conjuros contra los diablos, los fantasmas, las enfermedades, las malas ideas ... Me ini- ció en los misterios del temasca!.. . Pero el temascal no era sólo una práctica higiénica y un placer corporal: era un rito de comunión con el agua, el fuego y las ctiaturas incorpóreas que engendran los vapores. lfigenia me en- señó a frotarme con un zacate y con hierbas que ella cul- tivaba. Decía que el ternascal más que un baño era volver a nacer. Y era verdad, al salir del baño yo sentía que re- gresaba de un largo viaje al comienzo del tiempo" 7 Octavio Paz creció así en medio de la contradicción de grandes casas y escuelas privadas, junto a las escuelas públicas y las casitas del viejo poblado. Lo rodeaban aris- tócratas y gente del pueblo, ambos con sus creeencias y costumbres. Vivía entre su casa, la escuela, el mercado, la iglesia, los libros de su abuelo, un cine cercano, el rio y las cerranias que daban hasta Santa Fé. Nunca renegó de ello. "Soy de Mixcoac, (diria más tarde), tres silabas nocturnas" . 8 En aquella época Octavio Paz padre participó en la campaña reeleccionista de Obregón, que para su mala fortuna, terminó trágicamente en el mes de julio de aquel 1928, muy cerca de su casa, en el restaurante de "La Bom- billa", en San Angel. Al año siguiente publicaria en El Universal una serie de memorias de su experiencia zapa- 7 Paz, Octavio. Evocación de Mixcoac, pp 343-345. En Obras Completas, vol. 14. 8 Paz , Octavio. Memorias y palabras. Cartas aPere Girnferrer 1966-1997. Seu Barral. México, p. 141. 24 LA REVOLUClQN EN MIXCOAC tista que integrarían el libro "Hoguera que fue" y, luego, en 1932, escribiría "Historia del Periodismo en Méxi- co", retomando relatos de su padre, don Neo. En 1936, abogado de 53 años, Octavio Paz Solórzano había he- cho una cierta carrera. No tan exitosa como la de don "Neo" (combatiente liberal, regidor del ayuntamiento de México, senador, diputado, presidente de Prensa Aso- ciada y representante de la prensa nacional, en 1900, a la Exposición Universal de París) pero al fin y al cabo una carrera.9 Sin embargo, no lograría espacios en los gobier- nos de la época. Su militancia zapatista era "ninguneada" y sólo el periodismo le daba una cierta presencia públi- ca. Acostumbrado a vivir en el ojo del huracán, en cam- pañas militares o al frente de la prensa , Octavio Paz Solórzano, según su hijo Octavio, se dedicó a los "ami- gos, mujeres (y) fiestas", y quedó atrapado en "el potro del alcohol". Todo ello afectó todavía más su vida políti- ca, periodística, económica y familiar. Terminó mal. Al regreso de una fiesta en Santa Marta Acatitla, el 8 de marzo de ese año, caminando por la estación Los Reyes- La Paz, un tren arrancó súbitamente mientras trataba de pasar entre dos vagones y lo destrozó. La escena de la recepción de los restos fue descrita por el joven Octavio Paz Lozano en un poema: 9 Salvador Orriz. Prólogo a Algunas Campañas, p. IX, de Ireneo Paz .. 25 INTOOUCctÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ "El sombrero gris perla, el par de zapatos, el traje negro de abogado ... Lo que fue mi padre cabe en ese saco de lona que un obrero me tiende mientras mi madre se persigna". 10 Había terminado la Revolución Mexicana para Octavio Paz Solórzano. Doña "Pepita" y su hijo quedaron en total soledad, aunque la movediza actividad del esposo y pa- dre los había dejado realmente solos tiempo atrás. El se- pelio, sencillo, fue también en el panteón de Dolores. La vieja familia aristocrática, antigua dueña del periódico "La Patria" , había caído en desgracia. ¿Qué haria ahora Octavio Paz Lozano? Ya lo sabía . Acababa de terminar la carrera de leyes, como su padre y su abuelo, quienes habían dejado algunos amigos en la política. Lo espera- ba una carrera de abogado, casi seguramente una mili- tancia en el nuevo régimen. Pero a ese futuro, que éllla- maría Hhistórico", daría entonces un rotundo "¡No!". ¿Seguir la vida de su padre, llena de luchas políticas fra- casadas? Había que romper radicalmente con ese pasa- do. La Revolución había terminado también para el jo- ven Octavio Paz Lozano. Sólo le quedaba en la sangre el gen de las letras y la comunicación periodística. Se ini- ciaba el camino de la poiesis, la creación divina. JO Juan Gallardo. Octavio Paz, p. 86. 26 Los barandales Octavio Paz Lozano entró a los 17 años a la Escuela Nacional Preparatoria, en el antiguo editicio de San Udefonso, con la pintura aún fresca del muralismo revo- lucionario. Formó parte de la generación 1930-1932, una generación de ruptura. Ahí se encontró con Rafael López Malo, Salvador Toscano (hijo) y su hermana Carmen, Arnulfo Martinez Lavalle, Efrain Huerta (el gran "co- codrilo") y, un poco mayores, Manuel Moreno Sánchez (futuro dirigente del Senado) y Enrique Ramírez y Ramírez (futuro director del periódico "El Día"). Octavio, como sus amigos, buscaba algo más que los créditos académicos. Trataba de convertirse en parte de una nueva vanguardia de las letras. Así que una revista literaria era el instrumento idóneo. Octavio, por tradi- ción familiar, entendía muy bien el valor de los medios de comunicación. Los antecedentes del nuevo grupo estaban en la Re- vista Azul, (1894-1896), la de los románticos, como Gutiérrez Nájera; en la revista Moderna (1898-1911), censurada por Porfirio Díaz y, en la primera Revista de Occidente" , que en España elaboraba José Ortega y Gasset. Pero sobre todo, influyeron en el nuevo grupo la 27 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ revista "Ulises", (1927-1928) "revista de curiosidad y critica" y "Contemporáneos", (1928 y 1931) ambas es- critas por González Rojo, Torres Bodet, Pellicer, Gorostiza, Cuesta, Ortiz de Montellano, Villaurrutia, "un grupo sin grupo ... el grupo de soledades", el grupo inte- lectual más fuerte de la postrevolución.1 "Contemporá- neos" era producto, a su vez , de un espíritu renovador que incluía la poesía y la prosa postromántica mexicana y europea, (proust, Apollinaire, Pirandello) y los llama- dos superrealistas, (Eluard, Aragon). El grupo hizo criti- ca literaria e ilustró la revista con la nueva pintura mexicana. "Contemporáneos" fue, más que una revista, un movimiento cultural nacido con la Revolución. Un ensayo de Reyes de principios de 1929, revaloraba la re- beldía de la época utilizando las leyes naturales, la caída de los cuerpos graves y la volatilidad de los leves. Señala- ba en tono irreverente: "la Caída de los ángeles rebeldes no (es) más que una figuración sentimental de la caída de la materia" .z Xavier Villaurrutia publicó a su vez una traducción de "El regreso del hijo pródigo", de Gide, uno de los escritores más leídos de la época, a la vez que apa- recieron artículos sobre Sor Juana y la poesía de Eluard, (escrita "por necesidad de su soledad" señalaba Jorge Cuesta) así como fotografias de los frescos de Orozco en San Ildefonso, tomadas por Tina Modotti. "Contempo- ráneos" dejaría de publicarse en 1931 , justo cuando I JaimeTorres Bodet. Obras Escogidas, p. 332. 2 Nonso Reyes. (1929). La Caída en revista Contemporáneos, núm. 8, enero, pp. 8-12. 28 l os BARAN DAlES Octavio Paz y sus amigos comenzaron a editar sus pro- pios trabajos. La revista del nuevo grupo se llamó "Barandal", alu- diendo a las antiguas cercas metálicas que circundaban los pasillos de los pisos altos de San lldefonso. Apareció por primera vez en agosto de 1931, con el apoyo de Sal- vador Novo, en esa época funcionario de la Secretaria de Educación. La revista se convirtió pronto en un nuevo movimiento cultural-estudiantil. Sus autores fueron lla- mados "los barandales" . Octavio Paz Lozano publicó en el número uno: "Preludio viajero", un poema alegre, so- bre el juego ("patín - veloz desliz"), la carrera contra el tiempo ("atrás se queda el afio") y el delirio por la natura- leza ("el paisaje angustiado nos alarga los brazos"). Car- los Pellicer, poeta "contemporáneo" y para entonces el profesor de literatura hispanoamericana, alentó al nuevo poeta. "Al terminar la clase, contarla después Octavio Paz, nos paseábamos por los corredores del Colegio y a veces lo visitábamos en su casa de las Lomas de Chapultepec ... En los poemas de Pellicer oí hablar por primera vez al mar y su discurso ... todavia retumba en mi cráneo,,3 La energía desatada por los redactores de "Barandal" fue impresionante, aunque combinada con un poco de arrogancia adolescente: "Nosotros somos de la vanguar- dia. Los otros (son) de la retaguardia, como quien dice, los puros retaguardiados: académicos, gramáticos y de- más familia" 4 Sin embargo, el radicalismo de "los 1 Octavio Paz, Contemporáneos, p. 69. En Obras Completas vol. 4. 4 Notas de la Redacción en Barandal , núm. 7, p. 297. 29 INTODUCOÓN AL MUNDO DE OCATVIO PAZ barandales" era también integrador, con los "contempo- ráneos" críticos de los modernistas, conocieron a Gide, Eluard, Eliot, Mallarmé, Malraux y los poetas malditos, y además querían, según Salvador Toscano, recuperar la esencia del arte, ya fuera viejo o nuevo, más allá del sno- bismo, decía: "jamás construiremos sobre ruinas, respe- tamos la tradición, aún la más cercana -y aunque la creación no nos importe nacional, ya que la preparación de un verdadero arte debe ser universal-, anhelamos una obra afirmativa, con un sentido constructivo, en medio del escepticismo inteligente que nos precede"s La posi- ción de Octavio Paz coincidía con la de Toscano pero, especialmente, subrayaba el carácter militante de la lite- ratura: "El arte pone toda su vida y su potencia al servicio de mo- tivos extraartísticos. Motivos religiosos, políticos o simple- mente doctrinarios, como el surrealismo ... como están poseídos por (una) verdad, sus esfuerzos se dirigen a la des- trucción de toda la obra escéptica y corrosiva del hombre individualista, estrechamente hombre, sin sentido religio- so ... Como el mejor arte del pasado, su arte es de inten- ción, reformadora o simplemente humaoa ... Arte religioso es el primitivo. El egipcio mismo. El teatro griego es UD tea- tro politico y socia!. La Edad, Media, época en la que la misma Filosofia se hace sierva de la Teología, tiene un arte a! servicio de Dios y de la Iglesia militante. Más cerca de s Salvador Toscano, Fuga de valores, p. 278. En Barandal, núm. 7. 30 Los BARANDALES nosotros, el teatro clásico francés, tiene una intención mo- ral. Todas las obras clásicas están llenas de ~usiones parti- daristas. El Quijote es una novela crítica ... siempre de tesis".6 Paz marcaba de esa forma su linea divisoria con los "con- temporáneos". Mientras para ellos el arte era un distrute en sí mismo, para él era, al mismo tiempo, belleza y una poderosa arma lista para el debate. Eran tiempos de cam- bio radical en la la cultura, los primeros tiempos postrevolucionarios que buscaban una nueva revolución, "la Iliada próxima". Esa generación, diría Paz, se abria al mundo con un sentido cosmopolita y, al mismo tiem- po, asumia precozmente una responsabilidad cultural. En esta primera toma de partido surge un grupo nuevo de ilustrados, con un conocimiento histórico y del mo- mento. En las páginas de los barandales apareció, tenta- tiva y a veces, tímidamente, un conocimiento colectivo, un autodidactismo al día y con los clásicos: Se citaba a García Lorca, Góngora (con sus Soledades), López Velarde ("el jóven abuelo "), Ortiz de Montellano, Novalis, Kant, Antonio Caso, Mayakovsky ("víctima de su aislamiento"), Comte, Marx y Freud ("nos apasionan" decía Raúl Vega), 7 Marti, Einstein, Rafael Alberti, Valéry, Montaigne, Baudelaire y muchos otros. En el número de octubre de 1931 se publicaronvarios poemas de Pellicer, entre ellos, "Retórica del paisaje", ejemplo de admira- 6 Octavio Paz, Etiea del artista, pp 149-150. En Barandal, núm. 5. 7 Raún Vega, Notas sobre la juventud, p. 82. En Barandal, núm. 3. 31 INTODUCClÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ ción de la naturaleza, y en el número de noviembre un poema de Paz, "Nocturno de la ciudad abandonada": "Esta es la Ciudad del Silencio ... Esta es la Ciudad de la Desesperanza . . . El río cada vez más livido se vuelve .. . Oh salobre amargura"g Después de la alegría del "patín" habían llegado la "des- esperanza" y la "amargura". ¿Era sólo el producto de la ambivalencia adolescente? ¿Era la soledad y el silencio de la casona y el pueblo de Mixcoac, con su río comen- zando a morir? ¿Era ya parte de la críúca surrealista a la que aludía en su "Eúca del artista"? En todo caso ya es- taba presente un poeta que buscaba píntar el mundo con su propia mirada. Al termínar la preparatoria el grupo, en 1932, la re- vista Barandal dejó de publicarse. Octavio Paz inició, como su padre, la carrera de leyes, pero principalmente, una nueva revista: "Cuadernos del Valle de México. Al grupo inicial de "los barandales" se agregarían Enrique Ramirez y Ramirez y José Alvarado, radicalizando la posición del grupo. El primer número inició con una cita de Engels ("En cuanto la sociedad se haya posesionado de los medios de producción . . .la humanidad saldrá ... al fin, del reíno de la Fatalidad para entrar en el de la Liber- tad"). Eran los tiempos de la polémica entre Antonio 8 Octavio Paz, Nocturno de la dudad abandonada. P. 115. En Baran- dal núm. 4. 32 Los BARANDAlES Caso (Director de Filosofía y Letras) y Lombardo Tole- dano, (director de la Esc. Na!' Preparatoria), sobre si se deberia o no dar orientación socialista a la UNAM. A fi- nales de 1933 Lombardo propuso, en el (Congreso de Universitarios Mexicanos, que las universidades del país adoptaran la ideología socialista. Lombardo seria expul- sado de la Universidad. Uno de los jóvenes de "Cuader- nos del Valle de México", Salvador Toscano, escribirla en tono amargo, en el número de enero de 1934: "La Universidad . . . no necesitaba un dogma filosófico, (Caso) sino un dogma moral... no son hombres útiles profesio- nalmente hablando, técnicos, sino hombres de virtudes políticas los que también necesitamos" (Lombardo)9 La posición que habían asumido, evidentemente lombardista, había sido desplazada de los espacios uni- versitarios. En el mismo número, un poema de Alberti acusaba: "Cobardes en las mesas del café y del dinero ... Vine aquí y os escupo". 10 También Octavio Paz escribirla, con tono igua1mente füne- bre, "Desde el principio", un poema que incluía una cita de Poe: "¿Han de suceder estas cosas implacablemente?": 2896087 9 Salvador Toscano, La universidad desde dentro, p. 380-383. En Cuadernos del Valle de México, núm. 2. 10 Rafad pJberti , Al volver y empezar, p. 372. En Cuadernos del Valle de México, núm. 2. 33 INTODUCCIÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ "El duelo en los palacios ... Ante las puertas de oro, Ante las de hierro ... Bajo las estrellas adversas"ll "Cuadernos del Valle de México" sólo tendría dos nú- meros, septiembre de 1933 y enero de 1934. La derrota política del lombardismo en la universidad, que para Lombardo Toledano era sólo un episodio, para Paz y sus amigos era una debacle, a la que se sumaba la falta de recursos. Mientras "Barandal" pudo contar con anun- cios del Banco de México, la Universidad y la Librerla Robredo, los "cuadernos", sólo tenian un anuncio de la Loterla Nacional. "Cuadernos" terminarla, en enero de 1934, con una reseña de Rafael López Malo hecha a pro- pósito del libro premonitorio de Alberti, "Un fantasma recorre Europa" . Ahí Alberti retomaba a Marx, al inicio de la república española, con Mussolini y Hitler ya en el poder. Sus poemas, decía López Malo, estaban "recorri- dos todos por un estremecimiento de terror". 12 Pero el espíritu de Paz, a sus 19 años, no se sentía derrotado. En los años difíciles de "cuadernos" publicó su primer libro, "Luna silvestre", (30 ejemplares conte- niendo un pequeño poema que inicia con "Retorno" publicado en un "barandal" un año antes). Ellibro-poe- 11 Octavio Paz, Desde el principio, p. 329-331. En Cuadernos del Valle de México, núm. l . 12 Rafael López Malo, Un fantasma recorre el mundo, pp. 384-385. En Cuadernos del Valle de México, núm. 2. 34 LOS BARANDAlES ma mostraba la incertidumbre hogareña pero, al mismo tiempo, el placer poético, en este caso frente a la luna, convertida en musa capaz de acallar los recuerdos oscu- ros del poeta: "Devorado por lo que fue. Vagabundo entre retratos, cartas; Asediado de lágrimas" 13 y los signos de interrogación abundan: "¿Con qué nom- bre llamarte?", luna, o "¿Cómo decir, oh sueño, tu silen- cio en voces?" . Sin duda, fueron años de búsqueda para Paz, no de duda sobre su vocación poética. Lo que bus- caba era una forma de expresión. "¿Cómo decir?" era la pregunta. l. En 1936 Octavio Paz terminó la carrera de derecho, cuando ya pertenecía al mundo de la literatura. En ene- ro de 1937 publicó un segundo pequeño libro de poesía, "Raiz del Hombre". Jorge Cuesta, uno de los "contempo- ráneos", consideró que el poema era valioso y escribió una reseña en el número inicial de "Letras de México" . Jor- ge Cuesta decía: "Con gran seguridad, Paz hace uso de las voces de otros poetas como López Velarde, Pellicer y VilIaurrutia, mante- niendo su propia expresión y ayudando a perpetuar, a tra- 13 Octavio Paz, Luna Silvestre, p. 4347. En Obras Completas, vol. 13. 14 Octavio Paz, Insomnio y Espejo, p. 55. En Libertad bajo palabra. 35 INTODUCCIÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ vés de esa asimilación, las figuras de quienes toma ejem- plo".IS Había aparecido la primera resonancia del talento de Paz. y llegaba nada menos que de uno de los grandes. Poco después, el mismo Cuesta lo invitó, junto con Xavier Vi- llaurrutia, a una comida en el restaurante El Cisne, fren- te alIado oriente de Chapultepec. Ahí estaban, como en un culto templario al revés, en tono alegre, nada menos que Ortiz de Montellano, José y Celestino Gorostiza, Samuel Ramos, Octavio G. Barreda, Jaime Torres Bodet, Enrique González Rojo y el abate Mendoza. Sólo hubo dos ausentes, Pellicer y Novo. Paz describiria después: "se habló de Gide, el comunismo .. .la guerra civil en Es- paña. Todos ellos eran partidarios de la República ... to- dos aborrecían el realismo socialista ... Me interrogaron largamente sobre la contradicción que les parecía adver- tir entre mis opiniones políticas y mis gustos poéticos . . . (Al final) me invitaron a sus comidas mensuales" . 16 Paz había sido bautizado en la literatura nacional por los "contemporáneos", casi en pleno. Era, de la noche a la mañana, uno de ellos. Un nuevo miembro de la cúpula intelectual. 15 Jorge Cuesta, Raíz del hombre de Octavio Paz, p. 184. En Ma. de Lourdes Franco. lLtras de México. lndice y estudio. 16 Octavio Paz, Contemporáneos, p. 74. En Obras Completas, vol. 4. 36 El ABe del marxismo En los años treinta circulaban por la universidad los tex- tos de la teoría socialista. Era común oir hablar de la linea prostalinista de la Liga de Escritores y Artistas Re- volucionarios (la LEAR del pe), de los poemas de Neruda y Alberti (que había impartido varias conferencias prosoviéticas en México) y de la literatura marxista clá- sica: "El Estado y la Revolución" ("elogio de la libertad política", decía Paz!) o el "Manifiesto del Partido Co- munista" . En el primer número de Barandal (agosto de 1931), un artículo de Arnulfo Martinez Lavalle rezaba: "Mi compañero es un reaccionario. Aborrece el comunis- mo ... el amor libre . ... Yo creo que es un romántico estúpi- do .. . Le pregunto de América, del sonido trece, de Diego Rivera, etc . .. Verdaderamente mi compañero ... esbisbisnie- to de alguna congregación soñadora". 2 I Octavio Paz, Polvos de aquellos lodos, p. 186. En Obras Comple- tas, vol. 9. 2 Arnulfo Martínez, Anecdotan"o de un muerto, pp. 28-29. En Baran- dal núm. 1. 37 INTODUCCIÓN AL MUNDO DE O CATVIO PAZ En diciembre de ese mismo año, Octavio Paz y los de- más redactores de "Barandal", López Malo, Toscano, y Martínez Lavalle, no tuvieron el menor empacho en ci- tar a Stalin en un artículo que concluía: "La tarea es pre- parar, desde hoy, al proletariado para las luchas revolu- cionarias, sin esperar el momento de la creación de la "situación revolucionaria inmediata''''. 3 En ese ambien- te, al que habria que agregar la amistad temprana con el activista José Bosch, (expulsado de México en 1930) se desarrollaría el Paz marxista 4 La fórmula era el autodidactismo, que, en el caso de Paz, significaba un especial rigor en la lectura critica. El 17 de julio de 1936, el año axial de Paz , inició la guerra civil española. La radio y la prensa llevaron la noticia por todo el mundo. El general Franco, líder falangista , encabezaba una sublevación contra la Repú- blica española. El pueblo de Madrid y toda España resis- tieron. Las palabras de Dolores Ibáurri, "La Pasionaria", desde Madrid, resonaron poderosamente: "¡Todos en pie, a defender la República!. .. ¡No pasarán!". Junto con ellos, por miles llegaron a España las brigadas internacionales antifascistas. Octavio Paz, conmocionado, escribió: "¡No pasarán!" "Suben amargamente hasta la luz aguda de los ojos J José Stalin. Notas de una entrevista, p. 169. En Revista Baran- dal núm. 5. 4 Octavio Paz, Pasión critica , p. 147. 38 EL ABe DEL .MARXISMO y el desgarrado gesto de la boca, los latidos febriles de la sangre, petrificada ya, e irrevocable: No pasarán". 5 Con la vehemencia del poema aparece el· arte testimo- nial y marxista de Paz, pero también el hijo de una ma- dre española, cantadora de la música de Andalucía y, al mismo tiempo, el admirador de Alberti, Machado y García Larca, asesinado el 18 de agosto de ese año. La guerra siguió y los partidos comunistas organizaron, en 1937, en Valencia, la capital provisional de España, un encuentro de escritores antifascistas. La LEAR invitaría a Paz , a instancias de Neruda, junto con José Mancisidor, líder de la organización, y Carlos Pellicer, por los "con- temporáneos". El 25 de mayo emprendió el viaje, con Elena Garra, y con otros camaradas como Juan de la Cabada, Silvestre Revueltas y Fernando Gamboa. En España, los escritores locales, Manuel Altoaguirre, Juan Gil Albert y José Bergamin (el líder de la Alianza de In- telectuales Antifascistas), se empeñaron en la organiza- ción del evento, realizado en el Ateneo Popular de Va- lencia, en medio de la guerra y de las pugnas políticas internas. Malraux , por ejemplo, se lanzaba contra Mancisidor, que queria organizar una acusación pública contra Gide, por su "Retorno de la U.R.S.S." (1936) en donde criticaba que "la efigie de Stalin se (encontrara) s Octavio Paz , pp. 114-116. ¡No pasarán!, pp. 114-116. En Obras Completas, vol. 13. 39 INTODUCCIÓN AL MUNDO DE OCATVIO PAZ por todos lados, y su nombre en todas las bocas, lleno de loas ... Particularmente en todos los discursos .. . (Y) sus retratos en todas las casas". 6 Por lo demás, la experiencia del encuentro con los grandes maestros de la literatura fue trascendental para la delegación mexicana. Ahí llegaron Nicolás Guillén, Rafael A1berti, Luis Cernuda, León Felipe, César Vallejo, Antonio Machado, María Zambrano, Tolstoi, Miguel Hernández. Gctavio Paz leyó, junto con sus poemas, un breve escrito sobre la poesía mexicana. Entonces reco- nocería la grandeza de López Velarde, "el poeta de la Revolución mexicana", "nuestro origen", así como la capacidad de los "contemporáneos" que "valerosa y heterodoxamente huyeron de todo localismo y de toda postiza mexicanidad ... una fuente para nosotros". Pero anotaria también sus diferencias: "Si la generación anterior a la nuestra pretendió u obtuvo un hombre desdichada y cruelmente fragmentado, roto, nosotros anhelamos un hombre que, de su propia ceniza, revolucionariamente, de su propia angustia, renazca cada día más vivo, más iluminadamente angustiado ... Expresar la lucha del proletariado y de nuestro pueblo ... y, al propio tiempo, crear un mundo de poesía capaz de contener 10 que nace y lo que está muriendo". 7 6 André Gide, Retourde [' UR. S. S, p. 71. 7 Octavio Paz, Noticia de la poesía mexicana contemporónea, pp. 261- 263. En Obras Completas, vol. 13. 40 El ABe DEL MARXISMO Octavio Paz irradiaba sin duda un ánimo revoluciona- rio. Era un escritor a favor del proletariado que sentía una responsabilidad histórica. Por esas ideas estaba ahi, pero por otra parte despuntaba con mayor contundencia su vocación poética. La tesis y el arte iban juntos pero, a diferencia de Neruda, estos dos torrentes tenían cauces diferentes. "No pasarán" había sido una especie de ex- cepción surgida de la critica situación del momento. A partir de ahi, cada vez más, la prosa y la poesía de Paz estarian separadas. Después de la guerra de España los ensayos de Paz, como "El Laberinto" y Postdata", mos- trarian al Paz militante, mientras "Ladera Este" o "Vuel- ta" , al Paz poeta, cara y cruz, águila y sol A su regreso a México, en 1938, Paz colaboraria, como era natural, en el diario "El Popular", órgano inequívo- camente oficial de la Central de Trabajadores de Méxi- co, dirigido por Vicente Lombardo Toledano. En esa época ya se presentía la Segunda Guerra Mundial y Lombardo escribirla una consigna práctica, que el mis- mo Paz seguiria, pero que en el fondo iba contra los pro- cesos democráticos: "atacar a Rusia es servir al fascismo,,8 Sin embargo, Paz abandonaria paulatinamente esa posi- ción pragmática-marxista y, de hecho, el marxismo. Pri- mero desencantado de la Revolución Rusa, en parte, tal vez, por la lectura del "Retorno de la U.R.S.S" de Gide9 o las noticias sobre Eisenstein, quien había iníciado la 8 Vicente Lombardo Toledano, Atacar a Rusia es servir o/fascismo, p. 5. En periódico El Popular. Noviembre 10 de 1938. 9 André Gide, Retourde [' URS.S, p. 71. 41 INTODUCClÓN AL MUNDO DE O CATVIO PAZ nunca terminada película "¡Viva México! " (1930-1931), y estaba "en desgracia con el gobierno stalinista" por ha- bertrabajado en los Estados Unidos. 10 También en 1938, apareció el libro de Serge, "De Lenin a Stalin", en el que la URSS se veía como "una realidad dramática" y ese mismo año, llegó la noticia del " Juicio de los 21", en el que, de un tiro en la nuca fue ejecutado Nikolai Bujarin, líder de la revolución. "El teórico más valioso del Parti- do Comunista de la Unión Soviética", según Lenin, acusado de traición, era asesinado por el estado. La de- cepción de la izquierda humanista se extendió por todos lados. Octavio Paz, de acuerdo con lo dicho por Elena Garra, exclamaría al saber la noticia, con lágrimas: "¡Bujarin ... ! ¡No!" .. . (Era) el ideólogo del partido, el au- tor del "ABe del comunismo"".1I Por si fuera apoco, en 1939 se produciría el pacto nazi-soviético para invadir Polonia. A pesar de todo, el marxismo de Paz no se apa- gó tan rápidamente. Todavia en 1964, cuando Paz escri- bió "Los signos en rotación", afirmaba sin rodeos: "El marxismo es la última tentativa del pensamiento occi- dental por reconciliar razón e historia" . 12 Sin duda eran estelas de aquel radicalismo juvenil, pero era claro que se trataba de un marxismo no stalinista, si acaso, ligera- 10 José Núñez, Entrevista a Gide, p. 15. En Revista de Revistas núm. 1417. 11 dejlllio de 1937. Reyes también escribió un artículo por la cancelación de la película mexicana de Eisenstein. Véase Alfonso Reyes, A. Obras Completas, vol. VIII, pp. 266-268. 11 Elena Garro, Memorias de España, p. 16. 12 Octavio Paz, El Arco y la Lira, p. 259. 42 El ABe ' DEL MARXISMO mente trotskysta. En todo caso, el marxismo de Paz ha- bía comenzado a diluirse alrededor de 1940, en parte por la frescura de la ínmigración española, que trajo a Méxi- co a León Felipe (agregado cultural de la República es- pañola en el exilio), José Gaos (exrectorde la Universidad de Madrid, fenomenólogo traductor de "El ser y el tiem- po"), Maria Zambrano (considerada la mejor alumna de Ortega y Gasset), José Bergamin (cristiano-socialista dedicado básicamente a la edición), Eduardo Nicol (au- tor de "Historicismo y existencialismo"), Joaquín Xirau ("La filosofía de Husserl) y Ramón Xirau, su hijo ("Poe- sía hispanoamericana y española"), Emilio Prados (Pre- mio Nacional de Literatura, 1938, en España), y muchos íntelectuales más que fueron "transterrados" en México. 43 Taller Una mañana de ardiente calor húmedo de junio de 1939, el día 13 cabalístico, llegó al puerto de Veracruz el enor- me barco "Sinaia", derivación del bíblico monte Sinai. En él venia una parte del éxodo español de la guerra ci- vil. Cerca de 1,600 refugiados bajaron empuñando el sig- no republicano y fueron trasladados al parque del ayun- tamiento, donde los esperaban dos notables españoles ya inmigrados, León Felipe y José Bergamin, además de representantes del gobierno mexicano y miles de ferro- carriIeros y trabajadores de los astilleros. Acto seguido aclamaron el discurso de bienvenida de Vicente Lom- bardo Toledano, entonces lider indiscutible de la crM. Entre los inmigrantes de ese día venian Juan Gil Albert, Antonio Sánchez Barbudo, Ramón Gaya, Lorenzo Varela y Adolfo Sánchez V ázquez. Ese grupo, como ha- bía sucedido con José Gaos, ex-rector de la Universidad de Madrid, se incorporaria de inmediato a la actividad intelectual de México. La revista literaria más importante del momento era "Taller" , resultado de la fusión de "Taller poético" y "Poesía", y nacida después de una comida de reacomodo de fuerzas, de "contacto" y "simpatías", según contó el 45 INTODUCClÓN AL MUNDO DE O CATVIO PAZ propio Rafael Solana en el "El Popular", el 13 de enero de 1939. La revista era financiada en buena medida por Solana, pero el liderazgo correspondió, desde el primer número, (diciembre de 1938) a Octavio Paz, si bien eran responsables, además de Paz y Solana, Alberto Quinte- ro (fallecido a los 30 años) y Efraín Huerta. Desde su primer número, diciembre de 1938, la revis- ta tuvo una fuerte presencia de la España transterrada. Un Paz recién llegado del congreso antifacista y los inte- lectuales españoles marcaron la linea literaria. Pero tam- bién se podía notar ya un Paz ligado a la literatura francesa, especialmente a la de los precursores del su- rrealismo, Nerval, Novalis, Rimbaud . Octavio Paz pu- blicó entonces "Vigilias" en donde combinó verso y prosa: "La mujer es la forma visible del mundo. Ella nos lo hace transparente, agudo, ferozmente lúcido. Lo reconocemos en su dulce avidez, en la ceguera terrible de sus entra- ñas". ' También en ese número Paz escribió un pequeño artículo de apoyo a la Casa de España y sus actividades, principalmente cursos. Uno de esos cursos fue ofrecido precisamente por José Gaos, dedicado a las relaciones entre metafísica y poesía. Estuvieron ahí Octavio Paz, Samuel Ramos, Federico Gamboa, León Felipe, Carmen Toscano, entonces ya casada con Manuel Moreno Sánchez, Xavier Villaurrutia y Enrique González Martí- nez. 2 Para nosotros, decía Paz, era una forma de "descu- 1 Paz, Octavio. Vigilias. En revista Taller núm. 1, diciembre de 1938, p. 33, México. 2 Clara Lida, La Casa de España en México, p. 80. 46 TALLER brir España otra vez , y al descubrirla, encontrarnos a nosotros mismos". Los españoles "debían vivir .. . como en su casa" . Al tiempo que, para el gobierno de Cárde- nas, era "un honor y una responsabilidad", en especial para los que intervinieron en la organización de ese nue- vo centro de estudios, como Daniel Cosío Villegas, que dejó la embajada en Portugal para encargarse de la se- cretada de La Casa de España, y Alfonso Reyes, que había sido separado a plincipos de 1939 de la de Argen- tina, para ser nombrado, el 13 de abril, presidente de La Casa de España en México y al año siguiente de su insti- tución sucesora, El Colegio de México.3 A lo largo de los doce los números de "Taller" fueron publicados notables trabajos de la literatura española y mexicana. Los dos grandes poetas españoles, víctimass del fascismo, fueron recordados a travé:; de su poesía. El "Pequeño vals víenes" y la "suite del agua" de García Lorca aparecieron en el primer número (diciembre de 1938); y "Del camino", de Antonio Machado, en el nú- mero diez, (marzo-abril de 1940). También recibieron homenajes A1arcón, San Juan de la Cruz y Sor Juana, mientras Quevedo fue citado por José Bergamin en "Sie- te sonetos impuntuales" (Julio de 1939). Quevedo decía: "Aquí para morir me falta vida.! Allá para vivír sobró cuidado:/Fantasma soy en penas detenido" 4 3 Alberto Enriquez, A. (compilador) Alfonso Reyes en La Casa de España en México, p. 70. 4 José Bergamín, Siete sonetos impuntuales, p. 276, En Taller núm. 1. 47 INTODUCOÓN Al MUNDO DE OCATVlO PAZ En las páginas de Taller aparecieron igualmente poe- mas de los consagrados del momento, como Alberti, ("Del pensamiento en un jardín") y León Felipe ("El gran responsable"); así como los destacados de la nueva gene- ración: Luis Cernuda, Juan Gil-Albert, Ramón Gaya y otros. Entre los americanos, no mexicanos, sólo apare- cieron Pablo Neruda, ("Liras"), Luis Cardoza y Aragón ("Soledad de la fisiología") y Eliot (Tierra baldía", "Los hombres huecos"). Mientras entre los presurrealistas fran- ceses destacaron Baudelaire ("Diarios íntimos") y Rimbaud (Temporana en el infierno"). En filosofia fueron publicados dos escritos de Maria Zambrano. Uno sobre la contraposición entre pensamien- to y poesía, identificando el primero con la filosofia, con ellogos, método, historia, mientras la poesía representa al hombre concreto, individual, encuentro, "hallazgo por la gracia". El segundo escrito fue una reseña del libro de Francisco Romero, "Descartes y Husserl"5 (Argentina, 1938). Ahí destaca la escritora la importancia de la duda creativa en ambos pensadores y, en Husserl, su separa- ción del solipsismo para "justificar" la "universalidad" del conocimiento, sin separarse de "lo en sí". Entre los poetas mexicanos que publicaron estuvo EfraÍn Huerta ("Verdaderamente", "La poesía enemiga", "Problema del alma"), quien además hizo una reseña del libro de Luis Cardoza y Aragón, "La nube y el reloj" (UNAM, 1940) de critica pictórica. La reseña , totalmente 5 Maria Zambrano, Poesía y Filoscfta pp. 263 Y Descartes y H~/. p. 517, En Taller, núms. IV y VI. 48 T ALLER elogiosa, afirmaba en tono personal: "Desde hace tiem- po he tenido deseos de enviarle a Cardoza y Aragón una nota con esta frase de don Miguel de Unamuno: "Te ata- can por lo que piensas; pero les hieres por lo que haces" .6 También aparecieron poemas de Villaurrutia, Pellicer y Jorge Cuesta, así como ensayos de Toscano, Quintero y José Luis Martinez. Tan sólo por los nombres que aparecían "Taller" era una revista imprescindible para cualquier in- telectual mexicano de la época. Desarrollando su teOlía lírica Octavio Paz publicó en el número dos, abril de 1939, "Razón de ser", sobre el carácter de las vanguardias literarias, en especia! sobre su relación con los "contemporáneos"7 Entonces apuntó: "Las épocas de juventud son revolucionarias ... (pues) la vida . .. se pone a! servicio de las ideas. El romanticismo ... es otra de las caracteristicas del temperamento revolucio~ nario (y) la soledad del romántico es un árbol que crece siempre en la angustia del espíritu ... por utópico y por su racionalismo intransigente, no quiere destruir Ollas abusos, sino los usos" . N o trata de reformar . .. sino de volver a crear. Las épocas de vejez, por el contrario, son tradicionalistas .. . El sentido común simboliza lo razonable, en contraposi~ ción a lo racional. En toda época de vejez, de tradicionalis~ mo ... hay una cierta dosis de irracionalismo y desmayado II11IIIIII 6 Efrain Huerta, La nube exoctay el í?IJ_ª80, p. 512, En Taller, núm. XTI . 1 Octavio Paz, El Arroyla Lira, pp. 151-153, En Obras Completas, vol. 1. 49 INTODUCCIÓN AL MUNDO DE OCATV10 PAZ cazurro escepticismo. En Ortega y Gasset hablaba una "ju- ventud (como) ... razón de la vida ("desilusionada, de post- guerra") y no la vida de la razón". Esa juventud tenía las características más opuestas del espíritu revolucionario, para el que le faltaban gravedad y angustia y le sobraba intrepi- dez, y del espíritu tradicional, al que la acercaba su escepti- cismo y del que la alejaba su rebeldía, su irrespetuosa novedad". Paz criticaba así el escepticismo rebelde de Ortega y Gasset, frente a la posibilidad de una acción más razo- nablemente revolucionaria, buscando el justo medio. Culminaba entonces con una critica de recuperación y renovada ambición: (Ellos, los contemporáneos) "cambiaron el arte .. . (lo) purificaron ... a riesgo de convertirlo en un juguete extra- ño ... La inteligencia .. . su mejor instrumento (no fue usa- do) para penetrar lo real o construir lo ideal, sino para, ligeramente, fugarse de lo cotidiano ... Pintura pura, arte puro, poesía pura, juventud joven, filosofía de la filoso- fía, para emplear el concepto que José Gaos ha introdu- cido entre nosotros .. . Crearon hermosos poemas, que raras veces habitó la poesía. Cuadros desiertos, novelas en las que transitaban nieblas puras, obras que terminan como nubes. (Ellos) heredan las herramientas (fin de la tramoya romántica) y de esa herencia los más jóvenes también participan. Todo lo que conquistaron, está en trance de incorporarse a la savia de nuestro espíritu. El arte sólo se ejercita con ciencia y paciencia ... Si hereda- mos algo, queremos con nuestra herencia conquistar algo 50 TAllER más importante: el hombre ... La tarea . .. es profundizar la renovación iniciada por los anteriores ... Tenemos que conquistar, con nuestra angustia una tierra viva y un hom- bre vivo. Taller ... no quiere ser el sitio en donde se as- fixia una generación, sino el lugar en donde se construye el mexicano, y se le rescata de la injusticia, la incultura, la frivolidad y la muerte".8 La postura literaria de Paz no era todavia suficiente- mente explicita, a pesar de sus grandes declaraciones, (conquista del hombre, construcción y rescate del mexi- cano) pero sí tenía claro de dónde partia, lo que acepta- da de ese pasado y lo que rechazaba. Sabía que en los "contemporáneos" se anidó el "arte puro", alejado de todo interés educativo, y una férrea disciplina literaria, tomó lo segundo pero se inclinó por una posición critica. Paz tenía en mente una literatura revolucionaria en el sentido de trascender la Revolución Mexicana y rescatar al sujeto, propuesta que seguirán los colaboradores loca- les y transterrados de "Taller". Estaba naciendo una nue- va vanguardia. Las caracteristicas del vanguardismo de Paz son aún difusas pero, considerando como eje a la revista "Taller", puede verse como la relación entre la experiencia de la guerra civil española, de combate, coraje e ira, con un desencanto por la Revolución Mexicana, de la que los fuegos del muralismo se iban apagando, y a la que se veía anclada en un arte esteticista. Obviamente debe con- 8 Octavio Paz Paz, El Arco y la Lira, pp. 150-154, En Obras Com- pletas, vol. 1. 51 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ siderarse una dosis de marxismo trotskysta, un poco de fenomenología, principalmente gracias a José Gaos y María Zambrano, rematando ya con una buena inyec- ción de surrealismo, con Cardoza y Aragón (Luna Park, 1923), pero también con los nuevos pintores (Frida, Tamayo) y escultores (Ortiz Monasterio). El resultado era una literatura ecléctica, que podría sintetizarse como parte de un programa humanista y antiestatista. En octubre de 1938, a solo cuatro meses del desem- barco del "Sinaia" y gracias principalmente a la genero- sidad de Paz , quien defendía la incorporación de los españoles por "fidelidad ... a la causa viva de la cultura hispánica" ,9 aparecieron en las filas de "Taller"; Juan Gil Albert, secretario, Antonio Sánchez Barbudo, Ramón Gaya (ilustrador casi siempre), Lorenzo Varela y José Herrera Petere. Octavio Paz quedó como director. Tal cambio sería, para Rafael Solana, quien perdió capaci- dad de decisión, un verdadero exceso. Tiempo después reclamaría que Eaz había entregado "Taller" a persona- jes transitorios. El resultado fue que, al principiar 1941 , "Taller" agonizaba. Solana había dejado de escribir des- de los primeros números de 1940, (sólo había incluido en el número 10 de marzo-abril, una pequeña reseña de dos libros de poesía de Molinari) y resentia cada vez más el papel de Paz como director. El número II salió hasta julio-agosto, seguro por problemas económicos, pues ya no incluyó la publicidad del Banco Nacional Hipoteca- rio, Urbano y de Obras Públicas, pero seguro también 9 Redacción. Introducción al núm. V de Taller, p. 365. 52 TAllER por los problemas de dirección. Solana daba inicios de renunciar, a pesar de que Paz había hecho una reseña más o menos amable de su novela "El envenenado" en el número de noviembre de 1939. "Solana, en su primera novela, se ha mostrado como verdadero escritor", había dicho Paz lO Pero Solana diría sobre las razones de su rompimiento: "Taller dejó de ser lo que había sido y lo que había deseado ser, y se convirtió, o muy poco le faltó para ello, en una revista española editada en México". II El último número de Taller, el 12, salió con un restraso de 6 meses, en enero-febrero de 1941. "Estábamos, des- ilusionados y divididos (por) discusiones politicas", di- ría Paz años después.12 Nada , sin embargo, se dijo públicamente en el momento del rompimiento. Segura- mente Paz esperaba que la revista continuara, pero sin publicidad gubernamental y sin el apoyo de Solana, que había costeado él sólo el primer número, fue imposible. 10 Octavio Paz, Invitación a la novela , p. 526, En Taller núm. VI . 11 Rafael Solana, La revistas fittran·as en México, p. 15. 12 Octavio Paz, Antevíspera Tal"'", p. 109, En Obras completas, vol. 4. 53 El amor loco Elll de marzo de 1937 Octavio Paz llegó a Mérida, a más de mil kilómetros de la ciudad de México, "para sumarse al proyecto de educación para hijos de obreros y campesinos". Paz explicó esa extraña mudanza en tono angustioso: "me ahogaba en la ciudad de México". Gui- llermo Sheridan considera que ese sentimiento se debía al éxito que habían tenido sus poemas " Raíz del hombre y "No pasarán".! Sin embargo, y considerando que esas ediciones fueron realmente pequeñas, valdria la pena preguntarse si aquel sentimiento de ahogo en Octavio Paz no tenía que ver también con Elena Garro. La había conocido dos años antes, en una fiesta. Era una joven muy seria, delgada, chatita y de tez clara; estudiaba co- reografia en la UNAM y le eran familiares la danza y el teatro. Octavio la sacó a bailar y, provocadoramente, le dijo : 'Usted es una puritana, ¿vino con el pastor?' ( ... ) Yo me enfadé, recuerda Elena: 'Haga el favor de sentarme'. 'No, ¿por qué?' Entonces ella se fue a sentar y le dijo a su amigo Pedro (Miller): 'Vámonos, vámonos de aquí' ( ... ) 1 Guillermo Sheridan, Octavio paz en Yucarán . En Letras Libres No. 25, enero de 2001. 55 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ Nos salimos. Octavio, desde la ventana, le gritaba: 'Oye, presbítero, no te la lleves .. 2 Octavio Paz quedó seducido. Comezó a buscar a Ele- na y a enviarle cartas a su casa, en Campeche 130, en la Condesa, donde ella vivia con sus padres; José Antonio Garra, español, y Esperanza Navarro, originaria de Chi- huahua. En una de esas cartas, de julio-octubre de 1935, Octavio le escribió: "Te amo coléricamente cuando re- cuerdo mi antiguo yo, el yo que ya no soy y que no reco- nozco".3 Eran los síntomas claros del amor loco, de esos "desgarramientos del corazón . .. ( en los que) siempre y mucho tiempo, (son) las dos grandes palabras enemigas .... Octavio Paz había perdido la serenidad, vivía para Ele- na pero, al mismo tiempo, se perdía. Aún así continuó solicitando su amor y, en algún momento, hardió de gus- to al saber que los padres de ella le permitian entrar a su casa. Todo parecía marchar felizmente hasta que, a princi- pios del 37, repentinamente Paz decidió irse a Yucatán. Su padre había muerto en 1936, pero es dificil pensar que trataba de emularlo, lanzándose a la acción social. La forma de su despedida indicaba otra cosa. Había un dolor que quedó registrado en su poema "Adiós a la casa": "Madre, quisiera decirte adios/ y que soplaran en mi es- píritu tus labios" . Al tiempo sentía nostalgia por su casa: 2 Confabulario. Suplemento del periódico El Universal. 24 de abril de 2004. 3 Idem. 4 André Bretón, Ant%gio (19/3-/966), p. 132. 56 "Adios a la silla, donde colgué mi traje cada noche, ahorcado cotidiano; y al sillón, roca en mi insomnio ... Adios al espejo verídico, donde dejé mi máscara .. . El AMOR l OCO Adios al poco cielo de la ventana, donde a veces las rosas asomaban ... Al vestido de copos, al ciruelo, decirle adiós, y a ese pájaro que es un poco de brisa en una rama. Con palabras pequeñas y puras decirle adiós al río; tus aguas siempre fueron para mi las mismas aguas".s Era una salida que le pesaba. Octavio Paz dejaba con pena a su madre, con sus cantos andaluces, y a su casa, pero estaba también separándose de Elena. Tal vez el amor que le profesaba, "coléricamente" y por el que ya no se reconocía a sí mismo, se convirtió en un desamor repentino que le había provocado la necesidad de huir. Paz, como los amorosos de Sabines, se alejaba. Una noticia, en un pequeño cuadro del periódico, cam- biarla la historia. No sabemos la fecha exacta de la noti- cia, pero puede estimarse que fue hacia mediados de 1937. Ahi se decía que Octavio Paz había sido invitado a s Octavio Paz, Libertad bajopa/abra, Tezontle, México. 1949. pp. 103-104. 57 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ la reunión de escritores en España. Elena Garra leyó el periódico y de inmediato le mandó un telegrama urgen- te a Mérida. Octavio Paz recordaría el momento de la siguiente manera: !CUna mañana, mientras caminaba por el juego de pelota (en Chichén ltzá) ... se me acercó un presuroso mensajero del hotel y me teodió un telegrama que acababa de llegar de Mérida, con la súplica de que se me entregara inmedia- tamente. El telegrama decía que tomase el primer avión dis- ponible pues se me había invitado a participar en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas que se celebrarla en Valencia y otras ciudades de España en unos días más. Apenas si había tiempo para arreglar el viaje. Lo firmaba uoa amiga (Bleoa Garra). El muodo dio un vuelco"· El mundo dio un vuelco para Octavio Paz y Elena Garra. Se había referido a ella tan sólo como "una amiga" pero, después del aviso de la gran invitación, regresó presuro- so a la ciudad de México, se casaron y partieron juntos a España. El viaje en barco, en el "Empress of Britain", fue como una luna de miel, si bien en España se enfren- taron a las dificultades de un congreso de literatura en plena guerra civil. Una fotografia, posiblemente tomada en Valencia, muestra una especie de recepción a los es- critores.7 Ahí se ven, junto con Alberti, Chávez Morado, 6 Octavio Paz, Intinerario, p. 22-23 . En Obras Completas, vol. 9. 7 La fotografia aparece en la primera página del libro de Elena Garre, Memorias de España. 1937. 58 EL AMOR lOCO Silvestre Revueltas y José Mancisidor, a los novios Octavio Paz y Elena Garro. También aparecen en otra fotografia, caminando tranquilamente por el centro de Barcelona. Paz lleva del brazo a Elena y va, para ese en- tonces, inusualmente sonriente. Ella mira a la cámara con una candorosa expresión, con el pelo recogido hacia atrás, dejándose llevar8 La pareja regresó a México, una mañana de media- dos de 1938, via Veracruz, por tren, como era típico. "Iba- mos muy sucios, contaría Elena, calculamos la entrada a México y nos pusimos lo más limpios y elegantes que pudimos ... El tren se detuvo. Ya habíamos llegado. Pero el tren era muy largo y desde la ventanilla no vimos a nadie. -¡Bájate! ¡A1cánzalos, se van a ir! - me ordenó Paz, que luchaba por una salida entre las jaulas de pollos, las verduras, los guajolotes y los campesinos ... Me bajé y, en efecto, la enorme familia ya iba de salida, pues al no vemos bajar de primera clase, creyeron que no llegába- mos en ese tren. ¡No los vimos! -exclamaron sorprendidos mis padres, mis hermanos, mi suegra, mis tías, mis primos. Paz .. . venía entre todos los campesinos, cargando las maletas .. . -¡Ya lo sabía ... que iban a llegar en tercera. ¡Cuántas ton- terías hace este hijo mio! ... -suspiró Pepita, la madre de Octavio" .9 8 La fotografia de Barcelona aparece en Rosas Lopátegui , P. (2000: 30). Yo s610 soy memoria. Biografía visual de Elena Garro. 9 Elena Garro, Memodas de España 1937, p. 159. 59 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ Todo había sucedido en forma huracanada. En un solo año Paz regresó de Yucatán, se casó con Elena, se fue- ron al congreso de España, pasaron una temporanda en Francia y volvieron a México. Octavio Paz y Elena Garro estaban ahora recién casados, con el alborozo de la fami- lia Garro y con el evidente disgusto de doña "Pepita". Dos años después nació su hija, Laura Elena. Para en- tonces todavia se hacía sentir la autoridad de doña "Pe- pita". La niña "vivió con su abuela Pepa, cuenta Elena Garro, porque la señora afirmaba que ni yo ni Octavio estábamos capacitados para darle una buena crianza ... y, como él, adoraba a su madre, no me quedó más reme- dio que doblegarme, hasta que años después logré resca- tar a la Chatita"lO No sabemos exactamente cuando comenzaron a vivir los Paz-Garro con su hija Laura Ele- na, lo cierto es que Octavio mostraba un cariño intenso hacia la "Chatita". En aquella época le escribió el poe- ma "Niña", entrañable demostración de paternidad. La pequeña comenzaba a hablar y Octavio estaba fascina- do. "Nombras el árbol, niña.! Y el árbol crece, lento y pleno"ll Algo maravilloso también sucedía cuando la niña nombraba "el cielo" o Hel agua". Octavio Paz sen- tía que lo levantaba y resucitaba. Incluso en el mismo poema habla de un "nosotros". La niña "nos vuelve a ser nosotros, extraviados". Laura Elena sería indudable- mente un motivo de unión de la pareja. 10 Elena Garro. Yo, Elena Gorro, p. 39. 11 Octavio Paz, Libertad bajo palabra, pp. 63-64. 60 ·El AMOR l OCO La relación entre Octavio Paz y Elena Garra, sin em- bargo, parece haber sido más bien tormentosa. Primero un amor absoluto: "Amor, dame tu voz,!tu dulce, fiera voz, quemante y fresca ./Voces nacidas de tu nombre di- gan/ del renovado imperio de las flautas/ y del talón do- rado de la danza", publicó en 1941. 12 En cambio, ocho años después, en la primera edición de "Libertad bajo palabra", (1949) el libro que Paz reconoce como formal- mente el primero, no hay alusión directa a Elena Garra. El poeta expresa soledad, un mundo fascinante, sueños. En ¡¡Más allá del amor" dice: "nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,! murallas de vacio que ningu- na trompeta derrumba". I3 Sin duda había grandes des- encuentros en la pareja. Paz nunca hablaría públicamente de su primer matrimonio, pero Elena, desde su particu- lar punto de vista, diría que durante mucho tiempo la relación, simplemente, funcionó. Organizaban reunio- nes con amigos, tanto en el departamento de París, (Avenue Victor Hugo 199) como a su regreso a México, en 1953, en el departamento de Nuevo León 230, en la esquina sureste de la Condesa. Emmanuel Carballo platicaría sus impresiones al visitar a la pareja: "Vivían en el quinto piso ... era el año de 1953 ... Esa noche me acuerdo que estaban Carlos Fuentes, Jorge Portilla, Ra- món Xirau, los amigos de Paz en ese momento. Yo no sa- 12 Octavio Paz, Bajo tu clara sombra, p. L 13 Octavio Paz, Libertad bajo palabra, p. 92. 61 INTODUCClÓN AL MUNDO DE OCA1V10 PAZ bía de la existencia de Elena Garra más que rrúticamente: lo que se decía, los pleitos épicos entre ella y su marido". 14 Y, avalando la tesis de los "pleitos épicos" , Elena confe- saría después: "Octavio y yo comenzamos a practicar un juego muy peli- groso, que nos falló y que hizo que nuestro matrimonio ter- minara hecho girones. Durante varios años, el nuestro fue un matrimonio abierto. Déjame explicarte: Octavio tuvo muchas amantes, yo algunos" . 15 El resultado fue que Octavio Paz y Elena Garro, en 1959, después de seis años de haber regresado a la ciudad de México, con una hija de 20 años, aliada incondicional de su madre, se divorciaron. Justamente un año antes, Elena, que también se había hecho escritora, publicó una recopilación de obras teatrales, irónicamente llamada: "Un hogar sólido". Paz, en cambio terminaba de publi- car (1957) el que muchos consideran su mejor poema, "Piedra de sol", colmado de imágenes surrealistas, de evocaciones de 1937, de amor y desamor desgarrados: "piernas de luz, vientre de luz, bahías, roca solar, cuerpo color de nube ... el mundo ya es visible por tu cuerpo .. . 14 Elena Garro, Yo, Elena Garro, pp. 172-173 . 15 Ibidem , 42 . 62 ·El AMOR l OCO busco el agua y en tus ojos no hay agua, son de piedra, y tus pechos, tu vientre, tus caderas, son de piedra, tu boca sabe a polvo, tu boca sabe a tiempo emponzoñado." Más allá de la perfecta estructura del poema, 584 versos, e! mismo número que los días que duran las revolucio- nes de Venus, reminiscencias de la astronomia azteca, lo que dice Paz es terriblemente surrealista, sobre todo por sus analogías descarnadas. "Piernas de luz" primero, "ojos de piedra" después. La mujer, Elena en 1957, era ya para Paz una piedra de sol. El divorcio fue una caída vertical para Elena, si bien publicó después algunos libros, tuvo dos premios nacio- nales y se envolvió en varios escándalos. Octavio le otor- garía una pensión, considerada por ella siempre muy insuficiente, y comenzaron una terrible relación de car- tas amargas y dírnes y diretes. Todavia en 1975 Octavio Paz le contaría a un amigo de "las persecuciones" que sentía de Elena y Laura Elena: "Están en Madrid y des- de allá, como siempre, oigo el zumbar furioso de las dos abejas coléricas. Cada vez que pueden, me clavan sus aguijones envenenados y no cesan de urdir tretas y ca- lumnias para extorsionarme, sacarme dinero, arruinar- me y deshomarme . .. Es horrible sentirse odiado" . 16 Con el tiempo se fue apagando la "luz" desollante de Elena, quien regresó a México en 1991 con Laura Elena, para 16 Pere Girnferrer, Octavio Paz. Memorias y palabras, p. 81. &3 INTODUCClÓN AL MUNDO DE OCATVIO PAZ vivir en Cuernavaca , en donde murió el 23 de agosto de 1998, cuatro meses desp\lés que Octavio Paz. Separado de Elena Garro, la vida de Octavio Paz cam- bió de manera radical. Especialmente después de que, en Paris y la India, desde 1962, se encontrara con Marie- José Tramini, Mari-Jo, originaria de Córcega, entonces casada con un diplomático francés . Fue, diría Paz al esti- lo Breton, una especie de "azar electivo" . Ella se divor- ció, enamorada del poeta, y se casaron en enero de 1966, en los jardines de la embajada mexicana, bajo un corpu- lento árbol de nim, siempre verde. La nueva pareja seria inseparable. A menudo se les vio abrazados y sonrientes. 64 La amistad ¿Cuántos amigos y enemigos tuvo Paz? Muchos de am- bos lados. Entre sus amigos hubo miembros destacados de la intelectualidad mexicana, y muchos de la españo- la, latinoamericana, europea y más allá. Entre sus ene- migos, dicho estos en términos relativos, pues nunca mantuvo odios eternos, tendría que señalarse a Jaime Torres Bodet, uno de los "contemporáneos" más brillan- tes. El conflicto entre ellos parece haber iniciado con un artículo que publicó Octavio Paz en el número de VI de Taller, noviembre de 1939. Insatisfecho con las novelas mexicanas hasta entonces producidas, excepto el "Vlises Criollo", Paz lanzó ahí una crítica ácida a Torres Bodet, quien para entonces había publicado su novela "Som- bra" (1937) y era todo un personaje literario y político: "Hemos creado la novela deshabitada, la novela hueca y fria como una máquina de refrigeración, en donde nada cabe ni existe. Aquí, el ensayo se substituye por la divagación, el análisis psicológico por una especie de relamida conven- ción, que se piensa sutil y sólo es afectada y falsa. Un ejem- plo de esta clase de novelas la tenemos los mexicanos en las que frecuentemente publica Torres Bodet", (y al instante 65 INTODUCClÓN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ trata de corregir) el más asiduo e inteligente cultivador de este género" . 1 La flecha , con todo y el matiz, hirió. Poco después, en 1941 , Torres Bodet sería nombrado Subsecretario de Relaciones Exteriores y Octavio Paz fue a pedirle traba- jo, a decirle que lo enviara "a Buenos Aires con un pe- queño puesto de canciller de tercera, el más bajo del es- calafón. Torres Bodet vio su momento y se lo negó."2 Al año siguiente se celebró en México, con el auspicio del gobierno, la reunión del PEN Club Internacional. Torres Bodet brilló en todo su esplendor. Dio la bienvenida a los escritores de todo el mundo en el palacio de Bellas Artes y hubo una sesión comida en la que estuvieron Enrique Díez Canedo, por parte de los "contemporá- neos", así como Joaquín Xirau , por los transterrados, Enrique González Martínez, por los jóvenes escritores, Carlos Chávez, el mejor músico del momento, Margari- ta Nellcen, reconocida periodista cultural, Alfonso Re- yes, por El Colegio de México, y Mariano Azuela, uno de los novelistas no recordados por Paz en su articulo, el autor de "Los de abajo" , una de las novelas más leídas de la Revolución Mexicana. En su discurso, "interrum- pido repetidas veces por aplausos calurosos", según la nota de El Universal, Torres Bodet diría, en tono surrea- lista: 1 Octavio Paz, Invitaa"ón a la novela, p. 524. En revista. Taller núm. VI. 2 Perre Girnferrer, Octavio Paz. Memorias y palabras, pp. 282·283. 66 LA AMISTAD .. ¿Qué somos como escritores? Y, durante los tiempos de guerra, ¿en qué consiste nuestra misión? .. Nada existe en sí mismo, efectivamente, sino por relación al espectador. Es- trellas, árboles, silencios, campos y mares, crepúsculos y países, todo vive en nosotros, para nosotros, y el único tes- timonio de su existencia depende de nuestro ser ... Todos .. . somos sujeto y objeto a la vez .. . Para el artista, no existe sino el presente. De ahí la perennidad de sus creaciones, concebidas fuera del tiempo, en un mundo abstracto ... Una pera de Cézanne y una Virgen de Rafael. . . lo mismo suce- de . .. con las mujeres de Shakespeare, con los reyes de Homero y con los personajes de Pérez Galdós o de Jean Racine .. . EI artista, que no persigue sino casos únicos y ex- clusivos" da de repente con la cantera misma del Universo. Al apresar el instante, toca lo eterno". 3 Octavio Paz, naturalmente, no estaria entre los invita- dos, lo que, después de "No pasarán" y la experiencia de España, de organizar los "barandales", los "cuadernos del valle de México" y "Taller", representaba para él una verdadera ofensa. Poco después, en la conferencia que Paz impartió sobre San Juan de la Cruz, organizada por Bergamin en 1942, diría saliéndose un poco del tema y en tono bastante áspero: "Ni discursos académicos, ni vómitos sentimentales; el mismo asco nos producen las monótonas demostra- ciones en verso, tristes refrigeradoras de la palabra, que ) El Universal, 6 de noviembre de 1942. Y Jaime Torres Bodet, Obras Escogidas, pp. 920·922. 67 I NTODUCClÓN Al MUNDO DE O CA TVIO PAZ las revueltas aguas negras del inconciente. ¿Y qué decir de los discursos políticos, de las arengas, de los editoria- les de periódico, que se enmascaran con el rostro de la poesía? ¿Y cómo hablar sin vergüenza de toda esa litera- tura de erotómanos, que confunden sus manías o sus des- dichas con el amor? Imposible enumerarlos a todos: a los que se fingen niños y lloriquean porque la tierra es redon- da; a los fúnebres y resecos, enterradores de la alegria; a los juguetones, novilleros, cirqueros y equilibristas; a los jorobados de la pedanteria; a los virtuosos de la palabra, pianolas del verso, y a los organílleros de la moral; a los nústicos onanistas; a los neocatólicos que saquean los ar- marios de los curas, para ataviar sus desnudas estrofas con cinguios y estolas; a los papagayos y culebras nacionalis- tas, que cantando expolian a la triste revolución mexica- na; a los vates de ministerio y a los de falansterio ... a los perros de la poesía, con alma de reporter. .. panamerica- nos e intercontinentales; a los búhos y buitres solitarios; a los contrabandistas de la Hispanídad ... ". 4 ¡Quiénes eran todos esos personajes abominables? paz lo dejaba entrever, eran los que estaban al frente de la actividad cultural oficial, "los vates de ministerio", entre los cuales se encontraba el subsecretario de Relaciones Exteriores, Jaime Torres Bodet. Puede entonces decirse que nunca hubo química entre ambos escritores. Es más, rescoldos de esa vieja disputa subsistirian 50 años des- pués, cuando Torres Bodet ya había muerto (se había 4 Octavio Paz. Poesía de so/edad y poesía de comunión, pp. 379-386. En revista El Hijo Pródigo. núm. 5. 15 de agosto de 1943. 68 LA AMISTAD suicidado en 1974). Paz fue invitado al homenaje que rendía El Colegio de México a Torres Bodet en 1992. Octavio Paz, conferencista inaugural, confesaría: "Cuando la profesora Rebeca Barriga Y mi amigo Anthony Stanton me pidieron que inaugurase estas Jornadas con una semblanza de Jaime Torres Bode!, mi primera y espontánea reacción fue negarme ... No fui realmente su amigo - nos sepa- raban muchas cosas- y, además, debo coofesarlo, en dos o tres ocasiones algunos equívocos empañaron nuestra relación ... (pero) Torres Bode! sirvió al Estado mexicano par- que creyó que desde el estado podia servir a su patria. Y la sirvió como pocos ... autor de complejos y secretos poemas, es asimismo uno de los pilares que sostienen a un México que muchos ignoran y desdeñan: el México que piensa y crea". 5 Fue una declaración sincera, sin detalles que los asisten- tes no enterados pudieran adivinar, pero que expresaban la distancia que los separó. Sin embargo, las últimas pa- labras de su discurso fueron de reconciliación, incluso de admiración. Octavio Paz, al final de su carrera, admi- tía una ambivalencia en la relación con Torres Bodet, en la que hubo admiración y confrontación. ¿Cuáles fueron sus amigos verdaderos? Muchos for- malmente, pocos muy cercanos: Ramón Xirau, quien escribió uno de los primeros ensayos sobre la poesía de Paz, "La dialéctica de la soledad",6 quien participó en s Octavio Paz, Jaime ToffeS Bodet: poeta secreto y hombre público, pp. 130-140. En Obras Completas, vol. 14. 6 Xirau, R. Tres poetas de la soledad. 69 INTODUCClÓN Al MUNDO DE D CATVIO PAZ las revistas Plural y Vuelta y en los comentarios televisa- dos a la poesía de Paz. Carlos Fuentes, que colaboró en Plural y escribió un ensayo sobre Paz. Elena Poniatows- ka, quien lo entrevistó varias veces y escribió: "Octavio Paz, las palabras del árbol". Sin duda también Jorge Cuesta, el poeta mexicano "maldito", quien fue el pri- mero en reseñarlo, siendo "tan riguroso", 7 Y lo introdu- jo a los "contemporáneos" y a la poesía de Sor Juana y que, drásticamente, envuelto en la locura, se suididó el 13 de agosto de 1942. Octavio Paz lo consideraba "uno de los hombres más inteligentes y desdichados" y le de- dicaria los siguientes versos: "Pierde el alma su sal, su levadura, en concentricos ecos sumergida, en sus cenizas anegada, obscura".8 Ese soneto forma parte de la producción de 1942, un año especialmente dificil para el mismo Paz, después del cie- rre de Taller y sin expectativas claras. Entonces apareció la amistad de Alfonso Reyes, un verdadero recurso de sal- vación. Además de amigo, don Alfonso fue su mecenas, maestro y promotor. En el libro "Correspondencia Alfon- so Reyes/ Octavio Paz (1939-1959)" hay 84 cartas con el diálogo literario enmarcado en una estrecha amistad. Re- yes había regresado a México de la embajada en Argenti- 7 Octavio Paz, Soy otro, soy muchos ... , p. 373. En obras Comple- tas, vol. 15. Entrevista a Silvia Cherem. 8 Octavio Paz, La caída, p. 75 . En Obras Completas, vol. 14. 70 LA AMISTAD na en enero de 1939, rodeado de fama, en especial por su "Visión de Anáhuac". La amistad entre ellos comenzó en esa época y terminó hasta el año de la muerte de Reyes, en 1959. Don Alfonso se referia a Paz en sus cartas como "mi querido Octavio", y éste también, respetuosamente, se despedía a menudo con: "un abrazo de su amigo, que lo quiere y lo admira" . Reyes había publicado un ensayo en Taller,9 en donde se anunciaron las primeras publica- ciones de La Casa de España (entre ellas "Capítulos de la Literatura Española"), aportó recursos para la revista y le ayudó a gestionar la beca Guggenheim con la que se iria a Estados Unidos a finales de 1943.10 Más tarde, en 1949, apoyó la publicación de su "primer" libro, "Libertad bajo palabra" y, en 1950, "El Laberinto de la Soledad", la con- sagración de Paz, cuyos dos primeros capítulos, algunas reseñas y noticias de la edición aparecieron en la revista Cuadernos Americanos. Todo ello debido a la generocidad de Reyes como presidente de la Junta de Gobierno de El Colegio de México y a pesar de la resistencia de Cosía Villegas. 1I Incluso, según las cartas citadas, Alfonso Re- 9 Alfonso Reyes, Urna de Alarcón, p. 7- 11 . En revista Taller núm. v. Octubre de 1939. 10 Anthony Stanton, Co"espondencia Alfonso Reyes/Octavio Paz (1939-1959), p. 53. Taller también recibirla apoyo, según confesarla Octavio Paz, (En Obras Completas. Vol. 4, p. 97) de la Subsecretaria de Hacienda durante el gobierno de Cárdenas. Es sintomático tam- bién que el último número de Taller fuera el xn, de enero/ febrero de 1941, al inicio del gobierno de Avila Camacho. 11 En el número de mayo-junio de 1950 de Cuadernos America- nos aparece una reseñ.a de Tomás Córdoba sobre "El Laberinto", en 71 INTOOUCClÓN AL MUNDO DE O CATVIO PAZ yes gestionó una beca para estudios literarios a Octavio Paz en "El Colegio", cuando regresó a México, entre 1953 y 1957, la cual se extendió hasta 1959, puesto que Paz, en la Secretaria de Relaciones, no ganaba, según su maestro, "ni tres mil pesos". Incluso, a propuesta del propio Paz, Reyes otorgó una beca de 450 pesos mensuales al poeta surrealista Luis Cernuda, que había regresado a México en 1951 y vivia en la pobreza. Ese generoso mecenazgo de Reyes se extenderia a personajes como Juan Rulfo, Juan José Arreola, Luis Cardoza y Aragón y AJí Chumacero. La combinación entre literatura y diplomacia fue otro rasgo que unió a Paz y Reyes. Octavio Paz reconoció haber sido sugerencia de Reyes recorrer el mundo en car- gos diplomáticos y escribiendo. Así, primero fue a Esta- dos Unidos, a estudiar la poesía inglesa; luego, gracias a un exarnigo de su padre, entró al servicio exterior en 1945, (obviamente después de que Torres Bodet cambiara de Relaciones Exteriores a Educación Pública) para dirigir- se a su nueva y más fecunda etapa formativa en Francia, junto a los surrealistas parisinos. Más tarde, hacia 1952, Octavio Paz tuvo una breve estancia en la India y Japón y regresó a México entre 1953 , para, finalmente, entre 1962 y la renuncia del 68, convertirse en embajador en la India . Alfonso Reyes, por su parte, había tenido una larga carrera diplomática (Francia, Argentina, Brasil, España) la que afirma, Paz regresa sublimado como "un nuevo hijo pródigo" (p. 132) . Y en el número de junio y agosto de 1951 un trabajo de Ramón Xirau sobre "Libertad bajo palabra", obra, dice "original y hondamente mexicana". (p. 298). 72 LA AMISTAD y había realizado una valiosísima obra literaria, con la "mejor prosa en español", según Borges. Ambos tuvieron así una experiencia cosmopolita y literaria muy cercana, con el ensayo y la poesía como tarea conjunta. Claro está que Alfonso Reyes, 22 años mayor, dentro de la poesía simbolista, deudora en buena parte de Mallarrné, y Octavio Paz, navegando en el mundo surrealista. Habría que recordar también que Reyes y Paz practica- ron un culto mesiánico al lenguaje. Las palabras tenían que expresaJSe en su justo sentido. Incluso el nobel estuvo a punto de ser algo compartido. Hacia 1949, cuando lo ganó Faulk- ner, se habló mucho de la posibilidad de Reyes. Octavio Paz hizo campaña a su favor con un articulo que fue publica- do el 15 de agosto de ese año en El Nacional. El articulo se referia a Reyes como un "hombre para quien el lenguaje ha sido y es todo lo que puede ser el lenguaje: sonido, signo, trazo inanimado y magia, organismo de relojería yservivo" . 12 A mediados de 1959, antes de regresar a Europa , Octavio Paz visitó a Alfonso Reyes en su casa de la colo- nia Condesa. El maestro había enfermado del corazÓn. Poco después de llegar a Paris, el 27 de diciembre de ese año, recibió la noticia de su muerte. A los pocos días, el 4 de enero de 1960, Paz terminó un articulo en su memoria, "El jinete del aire" (publicado en "Puertas del Campo"). Alú reconoció el valor de la obra de don Alfonso. "En tiempos de carestía de las formas, decía Paz, su amor. .. al lenguaje fue ... másqueunejemplo ... un milagro". 13 Tam- 12 Stanton, Op. cit., p. 104. 13 Octavio paz, Puertas del campo, p. 49. 73 INTODUCClÓN AL MUNDO DE OCATVIO PAZ bién reconoció la personalidad de Reyes, una especie de Aristóteles, siempre en la búsqueda del justo medio. La forma era esencial, más que una "envoltura", una manera de trascender las contradicciones, una "armonía" que se reflejó en su vida, su poesía y en su delicada prosa. Algu- nos le reprocharon ese método y lo vieron como una espe- cie de frialdad". José Joaquín Blanco, siguiendo a Zaid, lanzaría después un "moderado elogio" a la poesía y pro- sa de Reyes, apareciendo como "Escritor Puro y Riguro- so" . 14 Paz, quien conocía a fondo su obra y su vida, destacaba que su epicureísmo nacía de su enamoramien- to "de la mesura y la proporción .. . del equilibrio . .. Pero (que) nunca intentó aherrojar al instinto ... Ni en la esfera de ética ni en la de la estética. (Sabía darle) .. . a cada parte ya cada uno ... lo suyo"15 Paz destacó también el interés de Reyes por lo prehispánico ("Visión de Anáhuac") y su erudición helenistica, similar a la de otros grandes pensa- dores del siglo xx. Reyes había traducido "La lliada" y había retomado la tragedia griega magistralmente con su "Ifigenia cruel", muy diferente a la de Goethe, en donde además puso entre lineas un homenaje a Góngora y a Mallarmé. "Ifigenia", decía Paz, reflejó el drama perso- nal de Reyes, el de un pasado familiar violento que él decí- de, libremente, no seguir. Y además, Paz reconocía, más allá de sus grandes deudas con Reyes, la nitidez de su pro- sa, inolvidable en: "Viajero: has llegado a la región más transparente del aire". 14 José Joaquín Blanco, Crónica de la poesía mexicana, pp. 139-140. 15 Octavio Paz, Puertas del campo, p. SO. 74 Simpatía por el diablo La mañana del 20 de abril de 1938, después de pasar el cerco policiaco que estaba 50 metros atrás, André Breton entró a la casa de la esquina de Londres y Allende, en el antiguo barrio de Coyoacán. Era la "casa azul" de Frida Kahlo y Diego Rivera, los dos más grandes pintores mexi- canos del siglo xx. El objetivo de la visita del líder del surrealismo era ver a León Trostky, Lev Davidovich Bronstein. Breton había roto con el Partido Comunista Francés en 1934, después de que se le impidió hablar en el congreso organizado contra el fascismo. "La ruptura" se había profundizado dos años después con las noticias del primer proceso de Moscú y la persecución de Trotsky, quien se había refugiado en México gracias al presidente Cárdenas y al mismo Diego Rivera. El interés fundamen- ta! de Breton era dar al surrealismo una perspectiva polí- tica e internacional, cancelada por el stalinismo, pero que no podía entregarse a los intereses burgueses tradiciona- les. La alternativa más viable, la única a la vista, era unir el surrealismo con "la revolución permanente" de Trotsky. Ese día de abril Bretón cruzó junto con Diego Rivera el hermoso jardín de la "casa azul", adornado con figuras prehispánicas, bugambilias violáceas y una 75 INTODUCCIÓN AL MUNDO DE O CATV10 PAZ yuca. Saludó a Frida y se acercó, electrizado, a Trotsky. Encontró, platicaria después, "los ojos de un azul pro- fundo .. . la frescura de una tez", componiendo Huna máscara en la que se (sentía) que la paz interior (había) triunfado" l El genio de Trotsky, sin embargo, quedó en minoria durante esa primavera en la casa de Coyoacán, mientras los otros tres levantaban las banderas del arte a todo vue- lo. Pasearon por Pátzcuaro, fueron a Xochica1co y Frida le organizó un banquete a Breton, pero la actividad prin- cipal del grupo era discutir sobre arte y revolución. Trotsky, muy alejado del sentido artistico, no fácilmente aceptó los presupuestos libertarios de Frida, Diego y Breton. "Una noche" , platica Breton, "cuando dijimos ante él que una vez instaurada la sociedad sin clases no deja- rian de surgir nuevas causas de conflictos sangrientos, o sea, causas distintas a las económicas", Trotsky "explo- tó", sacando a flote toda su teleología economicista2 A pesar de esas distancias, el encuentro fructificó en un do- cumento oficial que se convirtió en el más importante del surrealismo, después de los dos manifiestos: "Por un Arte Revolucionario Independiente". En ese documen- to, elaborado por Trostley y Bretón, pero sin duda, con el influjo de las ideas de Frida y Diego, se estableció la crea- ción de una Federación Internacional de Arte Revolu- cionario Independiente, bajo la doble consigna: I André Breton , Ant%gio (/9/3-/966), p. 145. 2 André Breton, A. El surrealismo. Puntos de vista y manifestaciones, pp. 19Q-191. 76 $IMPATfA POR El DIABLO "La independencia del arte - para la revolución. La revolución- para la liberación definitiva del arte". (Méxi- co, 25 de julio de 1938). El grupo había logrado en un documento la fusión del arte y la revolución, bajo la condición de una "licen- cia" absoluta al arte. Fiel a sus principios, Breton asenta- ba con claridad el carácter básico de la libertad de creación, una libertad que tendria que ir más allá de los fundamentos clásicos de la razón y que, a partir del arte, había descubierto ese otro mundo del hombre que ani- daba en la inspiración profunda y en los sueños, con ta- ta! abstracción de la realidad. Por otra parte, Trotsky hacia valer la autoridad de la revolución, al servicio de la cual estaría el arte, aunque lo contrario, la revolución para la libertad artística, era su complemento. En todo caso Breton, Frida y Diego habían logrado con Trotsky lo que mil concesiones al socialismo real no habían permitido, reconocer la validez de los sueños, como parte de una subjetividad que, sin desconocer el valor de la razón , exi- gía, en tanto humana, una aceptación general. Había que establecer una nueva declaración de los derechos huma- nos, capaz de integrar razón y sin razón, sueño y vigilia. El arte sería el principal instrumento de esa revolución ahora asociada al trotskysmo, incluso después del asesi- nato de Trotsky, en 1940. Si bien la misión política de Breton se había cumpli- do, tal vez el fruto más notable de su visita a México fue el impulso del surrealismo. No se trataba de ideas nue- vas en México; las revistas literarias ya habían publicado poesías de Eluard y de algunos de los poetas iluminados 77 INTODUCCIÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ más leídos en Francia y, para los interesados, eran segu- ramente conocidos los manifiestos surrealistas y otras de sus publicaciones. Pero la visita-revuelta provocó con- cretamente la publicación de un suplemento entero del tercer número de "Poesía" (mayo-diciembre de 1938) y el número de mayo de ese mismo año de "Letras de México", dedicados al surrealismo. El más activo pro- motor de esa difusión, que incluyó una exposición de pintura, en 1940, en la Galería de Arte Mexicano, y artí- culos y traducciones posteriores, sería César Moro (real- mente el peruano César Quistes Asín), que había colaborado con Breton en París. Entre los trabajos publi- cados en aquella oleada surrealista estuvieron: a) "Lo maravilloso contra el misterio", de Breton. Artí- culo. "El hombre se encuentra ante dos caminos: de- jarse llevar por el torrente del lenguaje, y pretender dominarlo" .3 b) "El Universo-Soledad", de Eluard. Poema. Inmóvil/ habito esta espina y mi garra se posa/ sobre los senos deliciosos de la miseria y el crimen" 4 c) "Háblame" , de Péret. Poema. "de la espuela brotará un manantial de petróleo ardiente/ si tú lo quieres/ como una golondrina/ quiere la hora de verano para tocar la música de las tormentas" 5 3 Letras de México. Pág. 150. 4 Ibidem. 197. s Revista Poesía. p. 385. 78 $IMPATfA POR El DIABLO d) "Una Noche" de Giorgio de Chirico. Poema. "Súbi- tamente me encontraba en una ciudad grande y cua- drada / Todas las ventanas estaban cerradas, doquier silencio" . 6 Octavio Paz, a la sazón redactor en "El Popular", no parece haberse interesado demasiado en Breton. Se sen- tía más alejado del trotskysmo que de las tesis pro-Unión Soviética del periódico, pues aparentemente Stalin apo- yaba a la República Española. Sin embargo, admitiria después, "había leído, con fascinación, algunos de sus libros" .7 Seguramente, entre ellos, "Los vasos comuni- cantes" (1932) en donde Breton afirmaba que: "El surrealismo ... (debe) ser considerado por no haber in- tentado nada mejor que tender un hilo conduaor entre los mundos excesivaente disociados de la vigilia y el sueño ... ambos se reparten la vida . . . Comparar dos objetos lo más alejados posible uno del otro o ponerlos en presencia de una manera brusca y sorprendente, es la tarea más alta a la que pueda aspirar la poesía". 8 A partir de la visita de Breton la obra de Paz comenzó a profundizar en el surrealismo, si bien ya estaba en la lí- nea de Rimbaud y Baudelaire, lo mismo que en la de 6 Ibidem. 380. 7 Octavio Paz, André Breton: la niebla y el relámpago, p.35. En Obras Completas, vol. 14. 8 André Breton, Les vasos comunicantes, pp. 88-113. 79 I NTOOUCClÓN Al MUNDO DE OCA TVIO PAZ Cuesta y Villaurrutia. En mayo de 1939, Paz publicó, en el número 3 de Taller, "El Mar", en el que comienza citando a Rimbaud (el creador del grito de guerra su- rrealista: "cambiar la vida"), y más que eso, asumiéndo- lo plenamente. "El poeta, dice Paz, es un vidente, debe ser un vidente ha dicho Rimbaud, en una carta célebre ya. El gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito y el supremo sabio. La concepción de Rimbaud, que es la de toda la poesía moderna digna del nombre más que del adjetivo, no hace sino redescubrir el profundo ma- nantial lírico, profético del hombre. .. El poeta, al des- cender a su infierno, descubre su origen, el origen del hombre y -aun más- las fuerzas anteriores a la misma existencia humana ... (Así) el poeta logra una especie de "presente eterno", para emplear la expresión de Rolland de Renéville (L'expérience poétique). A este estado alu- de Novalis cuando dice: " Existe un presente espíritual que identifica el pasado y el porvenir disolviéndolos, y esa mezcla es el elemento esencial del poeta"", 9 Evidentemente aquí no aparece Paz como un lector casual de Rimbaud, Novalis o Reneville. Todo lo contra- rio. Se muestra como un experto. Se nota que ha bebido de la literatura de los "poetas malditos", especialmente de Rimbaud. Podriamos decir incluso que en ese mo- mento Paz ya ha sido hechizado, como en los conjuros de la vieja Ifigenia, por los demonios del sueño, Un ejem- plo es la primera versión de "Bajo tu clara sombra". (re- vista Tierra Nueva. Mayo-agosto de 1941). Ahi aparece 9 Octavio Paz, El Mar, p. 229. En Taller núm. m . Mayo de 1939. 80 SIMPATfA POR El DIABLO por primera vez el epígrafe de Quevedo con el que Paz une el barroco español con el surrealismo: "Nada me desengaña, el mundo me ha hechízado".lO Un epígrafe de elogio a lo maravilloso más la poesía del texto (Las palabras, por ejemplo: "Dales la vuelta,! cógelas del rabo (chillen, putas),! azótalas") muestran que Paz, aún an- tes de llegar a la Francia de la segunda postguerra, era ya palpablemente un iniciado. El principal aluvión surrealista llegarla a México con la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndolo, como su- gerla el mapa de la revista Varietes (1929) en uno de los mayores dominios del sueño. México era el país surrea- lista por excelencia, con un "pasado mítico todavía acti- vo" dirla Breton.'! El 18 de abril de 1942 llegarlan al puerto de Veracruz dos personajes de 12 primera trinche- ra bretoniana: Remedios Varo y su esposo el poeta Ben- jamín Péret. Tendrían su domicilio en la ciudad de México, en el número 18 de Gabino Barreda, en la colo- nia San Rafael, lugar que se convirtió en el centro del movimiento surrealista mexicano. Ahí se reunirian Cé- sar Moro, Leonora Carrington, Esteban Francés, Katy y José Horna, Gerardo Lizárraga y, más tarde, Guntber Gerzso. Octavio Paz se relacionó directamente con el grupo y más tarde pedirla aLeonara Carrington la esce- nografía de su única obra teatral, "La hija de Rappaccini". 10 Octavio Paz, Bajo tu clara sombra, p. 1. Suplemento de Tierra Nueva núm. 9·10. 1I Lourdes Andrade, Para la deson·entacióngeneral, p. 103. 81 INTODUCClÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ BenjaIIÚn Péret, quien traduciría después "Piedra de Sol", publicaría en El Hijo Pródigo, en mayo de 1944, "Los IIÚtOS", artículo en el que afirmaba: "No se trata de hacer. .. una apología de la poesía a expensas del pensa- IIÚento racíonalista, sino de protestar contra el desprecio de la poesía que manifiestan los paladines de la lógíca y de la razón descubiertas, partiendo del inconciente".12 Ya devoto del surrealismo, Paz sería un entusiasta trasno- chador durante su estancia en Francia, (1945-1953). Allá, gracias a Péret, que regresó a París a principios de 1948, entraría en contacto directo con el todavía llameante André Breton. Este consideraría muy pronto a Paz como "el poeta en lengua española" más conmovedor. La cercanía paz-Breton fue incuestionable. No sólo fre- cuentaría el café de la plaza Blanche y visitaría la casa de Breton, en Rue Fontaine 42, llena de máscaras, pinturas surrealistas y objetos extraños. En Cannes, en 1951, haría gala del activismo surrealista en defensa de Buñuel. Repar- tiría a la entrada del cine un articulo dedicado a defender la proyección de "Los Olvidados", que había tenido poco eco en México por carecer de apología nacionalista. El filme ganaría el premio al mejor director. Buñuel, escribió Paz, "construye una película en la que la acción es . .. alucinante como un sueño". I3 Además, como parte de los rituales su- rrealistas, Octavio Paz practicaría la "escritura automáti- ca" , que debería conectar una especie de sueño en vigilia 12 Benjanún Péret, Los mitos, p. 111. En revista El Hijo Pródigo, núm. XIV. 13 Octavio Paz, El Poeta Buñuel. En !.asperas del olmo, p. 184. 82 SIMPATfA POR El DIABLO con una creatividad instantánea. Poco después, en su mejor trabajo sobre el surrealismo, producto de la conferencia de 1954 en el edificio de "Mascarones", recién de regreso en México, Paz subrayarla la importancia de la tradición que va de Novalis a Baudelaire, pasando por Nerval y Rimbaud, que busca "la verdadera vida .. .lo maravilloso cotidiano ... (frente a) la degradación moderna (en la que) todos somos instrumentos . .. EI surrealismo, afirmó Paz, se niega a ver la realidad como un conglomerado de cosas útiles . .. de ahí su anticapitalismo ... tampoco considera el mundo a manera del hombre de ciencia puro, es decir, como un objeto o grupo de objetos desnudos de todo va- lor, desprendidos del espectador". 14 "Vasos comunicantes" , como diría Breton, se encuen- tran en el surrealismo y la fenomenología, ambos en la búsqueda de una trascendencia del materialismo puro. El significado y el significante son parte de las dos ten- dencias como una unidad trascendente. Sin embargo, en el caso del surrealismo, el acento está puesto en la vali- dez de los sueños y el inconciente, mientras en la feno- menología se reconoce un "mundo vital", concreto y subjetivo, más allá de las esferas cientificistas de lo mera- mente concreto. Como los surrealistas, Merleau-Ponty pondría énfasis en el sujeto y en "La fenomenología de la percepción". No obstante, si bien Paz mostraba inte- rés por Merleau-Ponty, era claro que la fenomenología y el surrealismo nunca coincidieron plenamente. La feno- menología francesa se orientó hacia el existencialismo. 14 Octavio Paz, El su~alismo. En Las peras del olmo, p. 139. 83 INTODUCCJÓN AL MUNOO DE O CATVIO PAZ Tanto en la versión de Sartre, fiel a la URSS incluso des- pués de la Segunda Guerra Mundial, como en la de Merleau-Ponty, quien escribió "Humanismo y terror", (1948) para descalificar "El cero y el infinito" de KoestIer (1947), libro contestario de los procesos de Moscú. paz criticaría a Merleau-Ponty por apoyar a la URSS sólo por "principio". Merleau-Ponty corregiría pronto su postura e incluso rompería con Sartre ("Las aventuras de la dialé- ctica" , 1955). Pese a todo, Octavio Paz, reconociendo la capacidad analítica de Merleau-Ponty, se interesaría por la visita que éste hizo a México, a principios 1949, cuando impartió en la UNAM varias conferencias sobre existencia- lismo, tituladas: La percepción y el mundo natural, la ex- presión y el mundo cultural, el cogito y la pluralidad de conciencias, la anrinomia de la moralidad y la religión, la antinomia del espíritu y la política, y, por último, la es- pontaneidad, filosofia como un arte de percepción.15 El surrealismo no estaba alejado de esas preocupaciones, pero en términos políticos se adelantó a Merleau-Ponty, cues- tionando desde un principio el totalitarismo e impulsan- do una revolución artística de largo alcance. En 1973, a propósito de una exposición de pintura su- rrealista en el Museo de Arte Moderno en México, Paz diría: "El surrealismo ha sido las botas de siete leguas de los escapados de la razón dialéctica y el hacha de Pulgarcito que corta los nudos de la enredadera venenosa que cubre 15 Anthony Stanton, Correspondenda Alfonso Reyes/ Octavio Paz, pp. 81-82n. Sobre el activismo de Merleau-Ponry: Cisneros, A. El sentido del espado. 84 SIMPATfA POR El DIABLO los muros de las revoluciones petrificadas del siglo XX". 16 Es claro que el surrealismo, a pesar de sus aventuras den- tro del comunismo y el trotskysmo, grandes esfuerzos por entrar por la puerta grande a la historia, no pudo trascen- der los limites del arte (poesía, pintura, escultura, cine) lo que, por otro lado, no es poca cosa. Octavio Paz fue conciente de las limitaciones del surrealismo y de su tem- poralidad, pero nunca negó un especial valor a la imagi- nación y los sueños. Esas dos alas nunca encarnaron plenamente en el socialismo real. Tampoco, después de la Segunda Guerra Mundial, el surrealismo contó con sufi- cientes recursos y espacios culturales para mantener la batalla. Pero seguía siendo un movimiento: Octavio Paz describió con "Noche en claro", esa época: "A las diez de la noche en el Café de Inglaterra Salvo nosotros tres (Bretón, Péret y Paz) N o había nadie . .. Los muertos están vivos oh huesos todavía con fiebre ... Nadie tenía sangre nadie tenía nombre no teníamos cuerpo ní espíritu no teníamos cara ... Hemos perdido todas las batallas Todos los días ganamos una Poesía.,,17 16 Paz, o. Esto y esto y esto. En revista Artes de México núm. 64. Abril de 2003, p. 8. 17 Paz, o. Noche en claro. En Péret, B. (1994) Pulqueria quiere un auto. Ed. Vuelta . 85 INTODUCCIÓN Al MUNDO DE OCATVIO PAZ Había en esa elegía un toque de humor negro. Se sabían solos, pero no aSUllÚan ni el solipsismo ni el nihilismo Hcomo algunos pretenden", diría Paz . Era en cambio, como el título del poema un aclarar, un renacer. A final de aquella velada, quizá realizada a principios de los se- senta, Paz escribió: "desde entonces la noche universal y mi noche personal se han vuelto más claras" . 18 Y en efec- to, como Breton y Péret, nunca se rindió, siempre man- tuvo un activismo literario y político. Liberal a ultranza, critico inflexible, afirmó siempre el valor del surrealis- mo, incluso cuando tomaba distancia de Breton. Fue en realidad uno de los poetas iluminados, por más que, como en cualquier corriente, sus puntos de vista no concorda- ran plenamente con los de sus maestros. En 1965 escri- bía a Tomás Segovia: "No renegaré nunca de un movi- miento que se propuso instalar de nuevo la poesía en la vida y animar la vida con la poesía" 19 Así, en "Libertad bajo palabra", florece el sueño de Paz: Tanto Sor Juana como Sigüenza y Góngora se interesaban, dice Paz, en la astrononúa, la filosofia cartesiana y la fisica , al mismo tiempo que nave- gaban en la religión. "Primero sueño" ("El sueño todo, en fin,lo poseía"),3 era el poema de Sor Juana que más refle- jaba esa lucha. Citando a Reyes, Paz decía que ese poema era "pura emoción intelectual" 4 Además, subrayaba, las inclinaciones científicas y, sobre todo, poéticas de Sor Jua- na, que la hacían un personaje de "soledad". Distinguia así Paz entre la libertad poética y las ataduras de un mo- 1 Sor Juana Inés de la Cruz, Liras, p. 537. En revista Taller núm. VI y VTI. 2 Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad, p. 112. 3 Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Completas, p. 126. Primero sueño. 4 Ibidem, 114. 100 SOR JUANA mento de naciente cientificismo en Nueva España, cientificismo que, por otro lado, no consideraba todavía moderno, sino como parte de un "mundo cerrado". En "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la Fe" Paz se ocupó con detalle en describir el contexto, el carác- ter singular de la Nueva España, el patrirnonialismo, el sincretismo religioso y la literatura barroca, todo ello con gran erudición, si bien manteniendo la perspectiva de un siglo XVDI como siglo de la modernidad, apegándose, se- ñaló, a Weber y a Elias. Por esa razón la Nueva España seria atipica o "excéntrica,,5 En esa parte, las primeras 86 páginas, Paz hace gala de una análisis no economicista, centrado más en el carácter de la literatura. Sin embargo, no evíta citar, para definir a la Nueva España, a Carlos Marx. El modelo económico del país podria ubicarse, a falta de una propuesta mejor, dentro del "modo asiático de producción". Esa definición, menor dentro del conjun- to de la obra, respondia a una necesidad de Paz por expli- car las formas de propiedad y apropiación coloniales. La raíz fundamental del análisis de Sor Juana está en el surrealismo. N o son sólo relevantes las citas que hace de Breton (3) y de sus predecesores o correligionarios, (Baudelaire, 5, Mallarmé, 5, Nerval, 2, Huidobro, 1). En el análisis del renacimiento y de los siglos XVII y XVDI, Octavío Paz habla de dos corrientes que nacen del her- metismo renacentista, que recuperaba a un Platón más complejo que el dela "caverna" . Una de ellas era la de la Compañía de Jesús, que era una mezcla de "piedad y s Octavio Paz, Sor Juana Inés de /0 Cruz o las Trompas de la Fe, p. 30. 101 INTODUCClÚN Al MUNDO DE O CATVIO PAZ cálculo, de fe y maquiavelismo ... (lo que) desembocaba en . Laedi· ción consta de 1 000 ejemplares. UNIVERSIDAD llA\ AUTONOMA METROPOliTANA C=""' ..... _ Azcapotzalco <+) 009::1 COORDINACIóN DE SERV1C1OS DE INFORMACIóN Formato de Papeleta de Vencimiento El usuario se obliga a deVolver este lIbro en la fecha señalada en el sello riente Código de barras. :2 " Md7 FECHA DE DEVOLUClON UAM PQ7297 P2.85 Z7.25 IRIIIIIII 2896087 2896087 Cisneros Sosa, Armando, Introducción al mundo de