----Dm CUENlOS DE JOSÉ REVUHIAS y ALEJANDRA SÁNCHEZ VALENCIA · "Si yo no supiera que en algún lugar del universo el homhrl! ya se reali zó. me moriría de pena" I reador de novela. cuento, poesía, periodí smo y cine, José Revueltas se caracteri za por su praxis socíal en la literatura. Hijo de padre mínero, na- c ió en Durango en 19 14, se piensa que tal si tuación influenció su interés por recrear un retrato psicológico de los personajes que en su literatura muestran la angustia de la existencia humana. A temprana edad Revueltas pal1icipó en las doctrinas de iz- quierd a para a liarse a l Partido Comuni sta años más tarde. Su conducta subversiva fue causa de encarcelamiento en por lo menos tres ocasiones: la primera cuando contaba con tan solo quince allos y ille mandado a l Reronnatori o, la segu nda en que se le deportó a las is las Marías y finalmente la prisión tras su participación en el Movimiento Estudiantil de 1968. El contacto con otros pri sioneros da al autor materia l para la recreación de soledad, pesimismo y amargura que acompañan a sus personajes. A ello se auna su propia experiencia de vida con los vecinos y la gente que le rodea. las personas que encuentra en la calle e incluso las noticias periodísticas que selecciona y su primera esposa le clasi tica. • Profesora-investi gadora de la Coordinación de Lenguas Extranjeras, UAM- AzcapotzaJco. I Frase que Jose Revueltas solia decir a su primera esposa. Paalta. Olivia. Mi vida mil José Rcvllf!lloS. UII 1f:.~IÍIIIOJ/io recogid() por ¡flldrea Revuelws y ?hifippe C/wrcJII. Plaza y Va ldes Editores. Instituto Veracruzano de Cultura. México. 1997. p. 64 . 415 Revueltas, como autor social, considera que el hom bre lejos de ejercer su derecho a la prax is, la ej erce de manera enajenada, s in toca r lo revoluci onari o que dev iene en la co nc ienc ia de l sí mismo: "Al icer El mandarín de Eca de Queiroz le conmovió mucho la frase 'mala obra de mala masa. mi compañero. mi hennano. aunque inmediatamente reaccionó diciendo: ·Si. porque vivimos en un sistema de exp lotación e injusticia. pero algún día el hombre ya se habrá liberado, todos tendrán casa y comida. habrá justicia y paz', En muchas ocasiones solía repet ir dolido: 'Nuestra miserable. triste y pobre condición. porque el hombre no ha encontrado aún su realizac ión. Por eso luchamos con toda la pasión de nuestro ser. porque un día dejemos de ser unos pitecántropos [sicJ"'.2 Una de las grandes paradojas en el discurso de Revueltas es que en la lectura de sus textos se descubre a un auto r marxista que en su cosmovisión parece necesitar del Dios católico mi se- ricordioso y no del severo cuya doctrina impregna sus lineas de manera constante. A continuación, en el análi sis de dos cuentos donde median 18 años entre la publicación de uno y otro, se observa una cons- tante en la atmósfera de asfi xia que imprime Revuel tas a su na- rrativa. ¿Por medio de qué recursos literarios se vale el autor para impri mir tal sello en su prosa a lo largo del tiempo? " La hermana enemiga"3 fue publi cado en 1947 en la Revista Mexicana de Cllltura, suplemento del periódico El Nacional. He aquí la primera de las muertes que encontramos en los cuentos de José Revueltas, como si quisiera decimos que la sola presencia 2 Anécdota sobre Revueltas narrada por su primera esposa. Peraha. Olivia. Mi \'ida con José Remelras. Vil testimonio recogido por Andrea Revueltas y Philippe Chemll. Plaza y Valdés Edi tores. Instituto Veracruzano de Cultura. Méx ico. 1997. p. 64. 3 "La hennana enemiga" en Revueltas. José. Dormirel1 tierra. Obras comple- tas 9. Ediciones Era. México. 1997. pp. 67-80. Fue publicado en la Revista Mexi- cana de Cullllrtl. suplemento de El Nacional. núm. 3 (20/abr/ 1947), pp. 8-9. 416 Tema y variaCiones 22 femenina trae aparejada la desgracia y lo peor que puede ocurrir es la convivencia del mismo género. La anécdota resul ta simple: una hermanastra que siente celos de la otra por ser hija ilegítima. El autor no abunda en la des- cripción de los personajes ni da mayores antecedentes de la dinámica ahí acontecida. El inicio es dado in medias res, justo desde un pueblerino ambiente de constreñida praxis católica, donde el autor, por medio de una acumulación de adjetivos oximorónicos logra un estrangulamiento de atmósfera: "Dispuesta al trance inaudito de esa subterránea e inesperada religión a la que iba a ofrendar su sacrificio - primero con angustia y más tarde, por un misterioso milagro del rencor, amorosa y devotamente-, despacio, ciega, sin sent idos, con muda y frenética ansiedad, había reunido todas sus débi- les fuerzas para este minuto de la Elevación del Cál iz. Era una elevación del Cá liz, no algo menos terrible. Un Ofertorio negro ... 4 El negro resulta un leitmotiv anticipatorio del cuento: un luto que se pronostica desde el mismo "ofertorio negro" y va deve- lándose de a poco cual es: ausencia de luz, como el tipo psicoló- gico encarnado por la hermanastra, de quien no se observa el más mínimo rasgo de simpatía o bondad. Su vestimenta es negra, como lo son los toros que presume sueña la hermana menor, como una mera proyección del erotismo que ella repri- me. Negro como las aves que aparecen: buitres y golondrinas, como el trapo con el que se cometerá un suicidio. En 10 que se observa como una fa,nilia disfuncional, la pare- ja está distanciada, la hermana mayor es legítima y duerme con la madre (sutil llamado al lector para sospechar de la relación malsana al interior del núcleo), y la menor nacida fuera de matrimonio. De los personajes nunca se sabe el nombre, únicamente la fU!lción que desempeñan y el retrato psicológico y bien logrado 4 Revue ltas, José, Dormir en tierra. Obras completas 9, Ediciones Era. México, 1997, p. 67. Alejandro Sónchez Valencia 417 de las protagonistas. La una como reptil vigilante, astuta y malig- na, apegada a la religión en la medida en que ejerce control sobre la menor; la otra como golondrina, víctima de la crueldad. La primera con voz propia, la segunda por mera focalización del narrador. Mediante el manejo de un lenguaje de regodeo sensual, Re- vueltas en el narrador extradiegético, guía la trama hacia un crescendo: "Si no la traicionaban. Si hoy sus fuerzas no la traicionaban y sucedía lo de siempre: las pupilas aterradoramente fe lices de la hermanastra y su gozosa, odiosa voz llena de victorioso placer interno, de eyaculaciones secretas y, por fuera de cálido amor frío hacia Dios, hacia el impune y santo sexo de Dios , (Golpea a la hermana pequeña). Entonces la hermanastra temblaba de dicha - inaudiblemente, si acaso con un ligero rictus, ccn una suave e interna contracción de vísceras después de haber mezclado el agua y el vino, después del propio ayuntarse la saliva en agua dentro del lúbrico cáliz de la boca. "5 La hermana mayor ha visto a la menor bañarse en el río y ha observado que su cuerpo de niña ha empezado a cambiar, sus senos empiezan a crecer y ello es motivo de pecado por lo que la coacciona a confesarse. Una vez en la iglesia, la sensación de opresión que vierte Revueltas se da en dos vías, la primera me- diante la selección del vocabulario provocador y oximorónico, irreverente y metonímico: "El Santísimo estaba expuesto en mitad de sus viejos rayos, en lo alto, con su omnipresente ojo único y sacramental dentro de la custodia, como desde el fondo de un sarcófago. En el muro cercano una umbrosa pintura, de gigan. tesca y ondu lada superficie, ofrecía sus monstruos arcangélicos rodeados del fragor de la católica guerra, el tórax puro y las espa ldas sacrílegas, horrible· mente fisiológicas de algún arcángel, entre santos y demonios y vírgenes y nubes y tinieb las y nalgas y vientres y pecados y torsos y Dios,"6 s lbidem. Las cursivas son mías, 6 ¡bid., p. 70. 418 Temo y variaciones 22 La segunda vía de la que se va le el autor es la temática , el momento de encuentro de la niña y el sacerdote, donde se achaca a la inocencia toda la culpabilidad: "El cura parecía estar dormido dentro de su negro palanquín, las manos cruzadas sobre el bajo vientre. -Cíñete cua lquier cosa encima, un pedazo de manta, para que no empieces a ser motivo de tentación, y camina por la calle con humildad , con vergüenza de los hombres y temor de Nuestro Señor - parecía dormir. Ade lantó su mano temblorosa-. Todavía no los lienes tan grandes, hija mía. Apenitas - la niña lo dejó hacer, con terror, y se fue luego hasta un reclinatorio, para cumplir su pen itencia".1 Tal encuentro resulta importante en la medida que la niña asume cual depositario, la maldad que le atribuyen la hermanastra y la madrastra, que la considera "perversa y mala como debió haber sido la maldita madre". Un acontecimiento más que elige Revueltas para dramatizar la idea de que si hay conexión con la vida real se muere, es la escena donde la niña sin querer derriba un nido de golondrinas. La acumulación de "pecados" es mayor, así como las recri- minaciones de las dos mujeres con quienes vive. El padre es apenas una figura que ahí habita, que golpea a la hermana ma- yor para darle su merecido. La niña comienza, por desmayarse, padecer fiebre y tener pesadillas donde el erotismo, la religión y la censura se mezclan. Finalmente cae en la cuenta de la exis- tencia de un trapo negro que cuelga de una varilla y adquiere resonancias simbólicas: es el cura, ,-s la media hermana mayor. El suicidio es el fin. El cuento deriva en una ironía dramática en tanto la madras- tra, convencida por su hija, especula que lo hecho por la peque- ña es consecuencia del remordimiento de sus terribles pecados: "Como un ciego que no acertara a orientarse, la madre pasó la mano por encima de los cabellos de su hija: Intentó luego decir algunas palabras de cariño, pero un sollozo la entorpeció. 7 Ibidem . Alejandro Sónchez ValenCia 419 - Ruégale a Dios - pudo apenas balbucir- que te conserve inocente y pura como hasta ahora lo has sido, hija mía." g Mediante una densidad atemperada y de económicos recur- sos literarios, apenas un leitmotiv y dos analogías, una exube- rante adjetivación y el profundo retrato psicológico del perso- naje principal , Revueltas plantea su posición crítica ante las mentes absolutistas. Existe, curiosamente, una anécdota sobre una dama que solía vestir de negro y convivía en modo más o menos cercano al autor y su primera esposa (Olivia Peralta): "La 'Seño' (diminutivo que le dábamos por respeto a la amiga de mi tía) siempre vestía de negro, llevaba un devocionario negro en la mano y reza· ba en todo momento. Nos llenaba de consejos, se convertía en nuestra guía esp iritual , pero no pudo menos que querer y aceptar a José: 'Dios lo esco· gió y lo tiene iluminado. Aunque él se diga revolucionario, en el fondo sigue el camino de nuestro Señor'. La Seño y mi tía comentaban: 'Si sólo fuera a la iglesia, pese a sus ideas, yo diría que es mejor que cualquier católico'. José, por su parte, se refería mucho a Dios, pero llamándole el 'compañero Jesús '." 9 Si en "La henmana enemiga" Revueltas consigue una atmós- fera de opresión por medio de un lenguaje de regodeo sensual, en "La sinfonía pastoral" de 1965 logra el mismo efecto por medio de un discurso que privilegia lo escatológico y el silencio. "La sinfonía ... " es a la vez cuento policiaco en el que hay cadáver y suspenso, pero también lo es psicológico y social res- pecto al matrimonio. La imaginería con la que inicia, in medias res , dentro del cine, hace que la imagen de la luz del cinemató- grafo sea un parangón con el ojo omnisciente de Dios, el que ve todo desde la triangulación de la Santísima Trinidad. A partir de 8 ¡bid., p. 80. 9 Frase que José Revueltas solía decir a su primera esposa. Peralta, Qlivia. Mi vida con José Revueltas. VII testimonio recogido por Andrea Revueltas y P¡'ilippe C¡'eroll , Plaza y Valdés Editores, Instituto Veracruzano de Cultura, México, 1997, p. 42. 420 Tema y variaciones 22 ese momento, la vigilancia que siente el personaje principal es representación de su estado anímico pleno de zozobra: "La pirámide horizontal de luz opaca cuyo vértice se disparaba desde la caseta de proyección, atrás, a un lado y por encima de sus cabezas, era como la mirada de un ciclope cuyo único ojo , de rápidos párpados innu- merables, aleteara en la oscuridad y la descompusiera en un haz de cam- biantes bandas gri ses que sobre la pantalla se convertían en espacio, en movimiento, en formas y cuerpos trascendentales",IO Un matrimonio, del cual no se mencionan los nombres, acu- de a ver una película. Llena de preocupación se encuentra la dama porque escondió a su amante en el refrigerador para que el marido no los tomara in fraganti. La pregunta es: ¿cuánto tiempo puede sobrevivir un ser humano en el refrigerador? ¿Aguantará la duración de una película? Revueltas pone en tela de juicio lo que es la fidelidad: el amante de la mujer lo fue desde un principio, en realidad la traición radica en que ella se casó con otro. Han transcurrido los años y se ha caído en una total indiferencia. Durante la estancia en el cine se vive la primera ironía del cuento: ven el filme "La sinfonía pastoral" que vieron cuando novios, sin embargo la tra- ma que ahí se presenta se da en paralelismo a lo que ellos viven en ese preciso momento: la nieve como un motivo anticipatorio. No cabe duda que José Revueltas retoma La synphonie pastorale de Gide (1919), como gran hipotexto donde el autor demuestra que la caridad evangélic. presenta algunos extravíos, pero las doctrinas expuestas por los personajes: padre protes- tante e hijo católico, vienen a demostrar que en el devenir de los seres humanos las tentaciones son parte de la misma naturaleza y están ahí, al acecho. En la novela original , escrita en forma de diario, la anécdota es que un pastor protestante recoge a una 10 Revueltas, José. Material de {os suelios. Obras completas 10, Ediciones Era, México, 1988, p. 51. Alejandro Sónchez Valencio 421 jovencita ciega (Gertrudis) a quien da asilo, educación y encau- za en el camino del bien. Tanto él, como su hijo (católico), se enamoran de ella y sometida a una operación recupera la vista, dándose cuenta que ha amado al padre pero le ha adjudicado el fisico del hijo. Desesperada comete suicidio. En Revueltas, la adúltera llena de desesperación es incapaz de articular palabra alguna, así el autor toma partido en la voz del narrador focalizada en ella, donde hay acumulación adjetival: "La bestia inmunda, repulsiva, infame, ruin, innoble, estúpida de su marido . No, estúpida no; una simple bestia sádica más bien".l] Una vez más José Revueltas alude a la temática de la mujer "condenada" a consecuencia de sus propias acciones, donde el remordimiento asfixia y no puede ser compartido, donde las apariencias reclaman ser mantenidas: "Lo cierto era que - sin seguridad alguna respecto a las suposiciones reales de su mari- do- ella estaba condenada - sí, condenada era la palabra- a manejarse en el vacío más absurdo, rodeada de un espacio cie- go, sin dimensiones ni referencias, como dentro de una negra celda cósmica desprovista de muros". 12 Crisanto, preso en el refrigerador, tendrá que esperar. .. el tiem- po transcurre sin que su amante se arriesgue a descubrir su falta pudiéndole salvar la vida. Una vez más se da la opresión de atmósfera por medio de la descripción de lo que se ve en panta- lla y así se habla del: "Vía Crucis de hielo", "Helarse, morir de frío" , "rítmicas tinieblas", "ojo de la cámara" .. . para finalmente hacer un parangón entre la película y la vida de los personajes como una tontería inconmensurable, vil , donde hay un crimen: "[ ... ] Pero todo , fuera y dentro de la pantalla era estúpido, vil , repugnante y de una tontería inconmensurable, grand iosa. No podía conducirse con su marido como si 10 considerara inocente, ajeno al crimen aterrador, diabóli- co de haber encerrado a Crisanto de manera deliberada, y sin temb larle un 11 ¡bid., p. 51. 11 ¡bid., p. 52. 422 Tema y variaciones 22 músculo en la camara del refrigerador. Aun en el caso de que su marido fuese inocente en realidad , ella estaba sentenciada a no mirarlo si no como a un criminal ( .. .] a no ser ella misma, la única cómplice y testigo". 13 La adúltera guarda silencio, pero también el público atento de la película, donde en la trama surge la gran paradoja: ser ciego para poder ver (como ocurrió a San Pablo) , yen esa negritud, en esas tinieblas de la sala de cinematografia, hay com- plicidad entre los espectadores respecto de la trama que ven ... Por medio de una aliteración el narrador manifiesta: "Nadie puede mirar nada si no es en las tinieblas" y así se humaniza a un Dios con deseos de hombre, se presenta un soliloquio ator- mentado desde adentro, repleto de angustia: "El sufrimiento de Dios era su autodevoración sin límites, más allá del tiempo y del espacio, su solitaria y desesperada autofagia que le impedía recrearse fuera de sí mismo, al este del Edén, como eran sus más secretos, misteriosos e inconfes:Jdos deseos, y su rotunda impotencia para encon- trarse, mirarse, establecerse en el reino del Dios-Otro cuyo advenimiento aguardaba con el mismo ardor impaciente y la misma falta de sosiego del esclavo que espera, ya sin esperanza, cualquier inesperada libertad. Dábase cuenta , atribulado y sombrío, de que su omnisciencia era también el impe- dimento para poder hacer nada, pues sus creaturas, para existir. an te todo debían negarlo, no sent ir lo mismo que Él. no compartir en modo alguno ni en mínima parte la inquietud inmortal, monótona y sin propósitos de su esencia. Llevado de esta.atormentadora nosta lgia del ser, Dios volv ió a las tinieblas para penetrar en ellas con sus ojos nictálopes, que lodo 10 veían. Pero las tinieblas ya estaban habitadas desde antes: ya todas las cosas esta- ban hechas antes de su mirada. Así. en el principio fue la inexistencia de Dios y Dios dejó de flotar sobre las aguas".14 La presencia de la temática de Dios en la medida que es hu- mani zado, muestra una concepción distinta de la creación del Universo en seis días, para el autor la creación de éste significa- ría la desaparición de Dios, y mediante esta exposición se traza 13 ¡bid., p. 59. 14 ¡bid., p. 62. Alejandra Sánchez Valencia 423 un desarrollo de la moral , de la ética ... Tras la comentada digre- sión, se regresa a la trama de la película para mantener el sus- penso del cuento. Se emplea la ironía respecto de la piedad como una forma de chantaje . El pastor protestante es equiparado al hombre Neanderthal yen tono de burla se le dibuja como: "El sacerdote de Neanderthal permaneció largos años sin moverse, atónito y atemorizado ( .. . ). La piedad avanzaba dentro de su corazón como una ola voraz e implacable y tarde o temprano acabaría por vomitar" ,I5 Revueltas se vale de un tono irónico, una vez más poniendo distancia entre la propia trama del cuento y la película basada en la novela, pero también haciendo un rejuego tridimensional donde el mensaje es el del Dios atribulado y sombrío que desea sus crea tu ras sean la negación de él : "El cuerpo desnudo y esquelético del cadáver no era sino una combinación quirúrgica de prótesis descarnadas, encima del rostro un brazo genuflexo con el que trataba de cubrirse, un brazo sin piel , un brazo de sílex. Hab ía muerto de hambre y de frío sin ayuda de nadie, sin socorros, en la más desamparada soledad. A estas alturas ya resultaba inútil y absurdo admi- nistrarle los sacramentos. La tierra entera no había sido desde el princ ipio sino una inmensa cámara helada, un refrigerador de Dios, donde todos morirían de asfixia y de frío," 16 Revueltas logra asestar un nuevo estrangulamiento en la atmósfera valiéndose, una vez más del lenguaje que en este pun- to es un hervidero escatológico reafirmante de la soledad, pesi- mismo y amargura que acompaña a los personajes: devolver el estómago, antropofagia, mi sericordioso vómito del ser huma- no, reproducción y defecación, momia de monasterio, hierros subcutáneos, intestinales, viscerales que sollozaban con el viento, cielo sordo y mutilado ... 15 ¡bid., p. 63. 16¡bidem. 424 Tema y variaciones 22 Nos encontramos así ante un texto de corte filosófico, donde se cumple la apreciación de Thomas Mann respecto de que la narrativa debe ser una mezcla de narración con ensayo para que la literatura alcance elevadas alturas. Después de la película el marido invita a su mujer a celebrar y no hace más que aparearse en un lugar de la carretera para dormir. El hecho de que la esté alejando cada vez más, hace que ésta sospeche que él ya sabe sobre la existencia de Crisanto y en este suspenso ella sufre. Una vez en casa , la adúltera pide a su marido las llaves del refrigerador para helar unas botellas de champaña que puedan utilizar en alguna celebración, convencida de que finalmente su esposo no es el monstruo que ella ha querido imaginar, el ser de malicia fina y especializada, viniendo entonces e l sorprendente desenlace cuando ella introduce la llave. Él supo en todo mo- mento que en el refrigerador se hallaba el amante y a ella nunca le recriminó, de hecho da por asentado que vivirán juntos y serán cómplices de la mentira: "-¿Sabes qué horas son? [ ... ] han transcurrido ocho horas cabales [ .. ] El tiempo suficiente, es decir, mucho más del tiempo suficiente para que el tipo de ahí adentro, tu amiguito ése, ya esté convertido en cadáver, un cadáver perfectamente preservado por el hielo contra toda clase de conta- minaciones [ ... ] Cometerías un error en abrir esta puerta ahora. ¿Qué ex- plicación podríamos dar a nadie si los únicos testigos íbamos a ser tú y yo so los? Eso hay que dejarlo para que alguien de la servidumbre 10 haga, dentro de unas cuantas horas [ ... J Nos apegaremos a la versión más simple de los hechos [ ... } un ladrón que entra en la casa, se ocu lta en el refrigera· dor para poder salir a robar".17 Finalmente parece que José Revueltas nos dice que el ser humano está hecho de complej ida des, que Dios mismo es el primer ser complejo ... o la nada, pero que en la vida conviven 17 {bid., p. 79. 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