tema Imperialismo, violencia, ideología fernando martínez ramírez | universidad autónoma metropolitana, azcapotzalco Resumen Tras argumentar que el origen de la actitud imperial nació en el antiguo Oriente Medio, invocando para ello la historia real y un par de mitos emblemáticos de la región, se ha- bla del nuevo imperialismo neoliberal como una forma de pensar normalizada y here- dera de aquella actitud. Este pensamiento único, logocéntrico, hegemónico, se gene- raliza como violencia simbólica, sistémica e ideológica. Invade todos los ámbitos de la vida humana. Profesa y defiende un individualismo extremo y un escepticismo burgués que con su arrogancia y ubicuidad prescinde de valedores divinos y silencia otras for- mas de ser y estar en el mundo. Abstract After arguing that the origin of the imperial attitude was born in the ancient Middle East, invoking real history and a couple of emblematic myths of the region, the new neoliberal imperialism is spoken of as a normalized way of thinking and heir to that attitude. This unique, logocentric, hegemonic thought is generalized as symbolic, systemic and ideological violence. It invades all areas of human life. It professes and defends an extreme individualism and a bourgeois skepticism that with its arrogance and ubiquity ignores the gods and silences other ways of being and being in the world. Pablaras clave: ecumenismo, actitud imperial, violencia simbólica, violencia sistémica, violencia subjetiva, ideología, actitud liberal. Key words: ecumenism, imperial attitude, symbolic violence, systemic violence, subjective violence, ideology, liberal attitude. 179 imperialismo, violencia, ideología Para citar este ensayo: Martínez Ramírez, Fernando, “Imperialismo, violencia, ideo- logía”, en Tema y Variaciones de Literatura, núm. 57, semestre II, julio-diciembre de 2021, UAM Azcapotzalco, pp. 179-191. El origen de la actitud imperial I Entre los pueblos del antiguo Oriente Medio se pueden confundir his- toria y fábula hasta borrar sus fronteras. Dos de las razones son, por un lado, que existió entre ellos un mar de guerras imperiales, que cada cultura narra y convierte en metáfora de su propia importancia, en símbolo y valor; por otro, participaron de un destino geográfico común, lo cual hizo posible que compartieran mitos y leyendas. Tal es el caso, por ejemplo, del relato de Utnapishtim (el Ziusudra sumerio y el Atrahasis acadio), a quien le fue concedido ser como los dioses porque salvó la creación de desaparecer cuando el dios Enlil, encolerizado porque los humanos se multiplicaban y no lo deja- ban dormir, decretó un diluvio devastador. La epopeya de Gilgamesh –rey de Uruk– cuenta que este soberano oprimía terriblemente a su pueblo y abusaba de las mujeres. Los súbditos, impoten- tes, piden ayuda a los dioses, quienes mandan a Enkidu a luchar contra el tirano y hacerle probar la derrota. Enkidu es un salvaje a quien una hieródula o prostituta sagrada lo humaniza mediante el acto amoroso. Ya como hombre, reta a Gilgamesh. La lucha se torna muy pareja y hace posible que los contrin- cantes se reconozcan como iguales y se vuelven amigos. Juntos emprenden aventuras sobrehumanas. Decapitan al gigante Humbaba, guardián del bos- que donde moraban los dioses. Mientras tanto, la diosa Ishtar, protectora de la ciudad de Uruk, le declara su amor a Gilgamesh. Cuando éste la rechaza, la deidad despechada monta en cólera y les envía a los amigos al Toro del Cie- lo, pero juntos lo matan. Por ello, los dioses enfurecen y le quitan la vida al aún joven Enkidu. Desconsolado y consciente de su propia condición finita, Gilgamesh busca la forma de alcanzar la inmortalidad y de recuperar a su ami- go. Su búsqueda lo lleva hasta Utnapishtim, a quien el Dios Enlil le concedió la vida eterna por haber salvado del diluvio a toda su creación. La esposa de es- te Noé asirio-babilónico le pide a su consorte que se apiade de él y le reve- le dónde puede hallar la flor de la eterna juventud. Ya en posesión de este secreto, Gilgamesh viaja al fondo del mar, al inframundo, y trae consigo el 180 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez preciado don. Feliz y ya de regreso a Uruk, Es la Nínive del ensueño y del resenti- decide bañarse. En ese momento, la Ser- miento porque ella es la ciudad donde se piente Primordial aprovecha la distracción asienta el ficticio reino de Nabucodonosor, del héroe para engullir la flor. Gilgamesh del Nabucodonosor épico del Libro de Ju- vuelve a su ciudad con las manos vacías. Sin dit del Antiguo Testamento. En la historia embargo, algo ha aprendido en su gesta verdadera este rey fue emperador de Babi- sobrehumana: que no debe abusar de los lonia cuando los asirios ya habían dejado de que no son fuertes como él y, sobre todo, existir como nación, pero en la fabulación ha descubierto que la vida es valiosa y sin bíblica este rey ataca a todos los pueblos amigos carece de sentido.1 de Occidente que le habían negado ayuda Utnapishtim y Noé son héroes míticos cuando los medos intentaron someter su que cumplen una función similar, aunque imperio y sitiaron Nínive. Uno de esos pue- sus historias buscan explicar las motivacio- blos ingratos fue el de Israel, que en la his- nes de dioses diferentes: Enlil sólo quiere toria real fue varias veces sometido por los descansar de los humanos ruidosos, su im- asirios, pero que en la ficción derrotaron pulso no es moral; Yahveh castiga a la hu- –porque tenían de su lado al único dios ver- manidad por sus pecados y ordena a su dadero–, por obra de una sola mujer, al discípulo construir la barca. Obviamente ca- “poderosísimo” ejército de Nabucodonosor. da nación se sabe el centro del universo y Por eso es la Nínive del resentimiento y del la preferida del dios verdadero. ensueño, porque fue la fantasía de un escri- tor la que logró derrotarla literariamente... II2 Sin embargo, Nabucodonosor el real, el de los Jardines Colgantes de Babilonia, Una de las capitales políticas del imperio vivió en una época en que en otros confines asirio fue Nínive, situada al norte, en uno de los poetas griegos posteriores a Hesíodo los remansos del río Tigris. Sólo el emperador presagiaban el nacimiento del pensamien- Asurnasirpal –al que no debemos confun- to físico (siglo vi a. c.) de los primeros filó- dir con el casi mítico Asurbanipal del oca- sofos. Es el tiempo en que Asiria dejaba de so del imperio– quiso edificar una nueva existir para siempre y el imperio persa se capital, Kalakh, como sede del reino (884- erigía como su heredero en las grandes con- 858 a. c.), pero la mayoría de sus sucesores quistas en Oriente Medio, imperio que, no prefirieron a la Nínive del ensueño como olvidemos, intentaría conquistar a los he- centro imperial. lenos, lo cual, de haber sucedido, habría cambiado la historia de Occidente… 1 Vid. Gilgamesh o la angustia por la muerte, tr. di- recta del acadio, introd. y notas de Jorge Silva Cas- III tillo, México: El Colegio de México, 1994. 2 Vid. Fernando Martínez Ramírez, “El origen de la Para quienes hemos venido padeciendo de actitud imperial”, Casa del Tiempo, vol. v, época iii, núm. 52, mayo de 2003, pp. 9-11. eurocentrismo y localizamos el origen de la TEMA ¶ 181 imperialismo, violencia, ideología cultura occidental en la Grecia clásica, es una so. Así lo pensaron Babilonia, Asiria, Israel, lección muy importante saber que desde Persia, Grecia y Roma.3 3500 años a. c., fecha en que comienza a Cuando el casi mítico emperador asirio evolucionar la escritura en Babilonia, exis- del ocaso del imperio, Asurbanipal (669- tieron un mar de guerras imperiales en el 631 a. c.), “rey de todos los países”, empezó a Oriente Medio; es importante saber que Oc- formar su biblioteca personal, que llegó a 25 cidente nació aquí, en Mesopotamia, en mil tablillas, las cuales reunían el tesoro Asiria, en Palestina, en Media. También re- espiritual y científico de su tiempo, era cla- sulta importante saber que el tema bélico ro que el fondo implícito de esta recopila- en su arte es recurrente, incluso en el An- ción era una vocación historiográfica. Pero tiguo Testamento, y que llega inexorable y no buscaba contribuir a la causalidad de la pertinaz hasta el mismo Homero. historia ni tampoco detenerla o explicarla: Fueron los griegos de la época clásica y ella no existía aún. Se tenía la intención de los griegos y romanos del periodo helenís- preservar un mundo en el que los asirios tico (siglos iii-ii a. c.) los que elaboraron la eran el ombligo, el axis mundi, sin que sub- distinción entre cosmos (κόσμος) y ecume- yaciera alguna visión del devenir cultural ne (οÍκουμένη) para designar dos totalida- del hombre, de su historicidad, visión que des, una natural –cuyos confines eran los nacería con Heródoto y Tucídides. puntos cardinales y la bóveda celeste– y El ecumenismo marca a la antigüedad, otra geográfica. No sabían que con estas desde los babilonios hasta Roma. Es una dos categorías sintetizaban una actitud, forma de negar al otro el estatus que los actitud que echaba sus raíces en el Orien- dioses confieren a un solo pueblo como la te Medio, tres mil años antes de que ellos nación señalada. Por eso el emperador asirio llegaran a saberse el centro del mundo. Ésta se sabía “rey de todos los países”. La única es precisamente la actitud imperial. verticalidad para la historia, es decir, el úni- Ecumene era el mundo humano conce- co fluir posible, vivía con los dioses, cuando bido como totalidad. Esta concepción no in illo tempore decidieron crear el cosmos era histórica, es decir, vertical, sino geográ- y al pueblo que habría de rendirles tributo. fica, esto es, horizontal. Aunque era una No es una historia impulsada por hombres visión universal de las sociedades, tenía un sino por dioses, la teocracia humana. núcleo particular. Esto significa que cada El imperialismo, por tanto, no es un cultura, aunque supiera que existían otros mero confín bélico-geográfico en el que pueblos con idioma, costumbres y dioses se mueven los pueblos del antiguo Oriente diferentes, se concebía a sí misma como el Medio y que llega hasta las conquistas pueblo elegido, como el centro del univer- de Alejandro Magno y del imperio romano. El imperialismo es un horizonte ético, que 3 Y así lo pensaron y lo piensan, también, las naciones europeas que conquistaron Asia, África y América. 182 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez define la idea del mundo y que se refleja en un nuevo espacio bélico, comandado por el todos los estadios de la vida, en la casa y burgués neoliberal que vence sin ser visto, en la plaza pública, desde el comercio hasta pues está por todas partes, que asume un la producción artística, desde las ciuda- pragmatismo sin ilusiones y sin compromi- des hasta el honor que reviste morir como sos y afirma, muy convencido: “Lucha es lo héroe guerrero. que uno hace por sí mismo...” Se cree tanto en que se tiene la razón IV que no se nota cómo se ha interiorizado una actitud imperial sin ser imperialistas, una En nuestra época, el imperialismo neoliberal ideología donde el individuo y sólo el indi- es también un horizonte ético: ha converti- viduo es el que cuenta: un individuo ejem- do la antigua evasión escéptica, el relativis- plar, modélico, que únicamente desea ser mo y la tolerancia en meras racionalizacio- mejor, conquistar su propia vida eterna, su nes funcionales de ese supuesto derecho propia singularidad. Y ser mejor no quiere divino que todos tenemos a la libertad, decir otra cosa más que velar por sus pro- pero que se apropian unas cuantas nacio- pios intereses, hacerse admirar por su for- nes poderosas. Por eso debemos pregun- taleza para hacer dinero, para acumular tarnos si profesar tal libertad no resulta una bienes de todo tipo –materiales, políticos, verdad de Perogrullo, pues es claro que la simbólicos–, cuando antes nada tenía: la conciencia, en los límites de su inmanen- ideología le dio sus razones y no necesitó cia, siempre va a quererse o sentirse libre: más para emprender la aventura hacia su nadie puede controlar los deseos ni el ima- propia modelización. Al final, lo único con ginario. Aunque la libertad también es un lo que cuenta –en el mejor de los casos– es sentimiento ideológico. con un pequeño departamento, un auto, Hoy el individualismo se halla exacer- un sistema de cable y una indistinción muy bado porque resulta muy conveniente. Hoy grande y muy heredable. Tal vez hable va- cualquiera puede decir, con todo orgullo: rios idiomas y luzca algunos títulos nobi- “Mi esfuerzo me ha costado tener lo que liarios y universitarios que le permitan con- tengo, por qué he de compartirlo con un vertir su duda en un don inalienable y sin patán.” Y seguir argumentado contra la género. Ahora, cada uno es el centro ecu- frustración de los que no tienen, contra ménico y el mundo ha alcanzado el máxi- la envidia soterrada que los mueve a ser mo de indiferencia. revolucionarios o resentidos sociales, por ejemplo, o contra la obsolescencia de sus Violencia e ideología esperanzas. Presas en un sistema ideológico donde la avaricia, el egoísmo y la falta Hago aquí un apunte sobre el concepto de de filantropía se premian, en cambio se ideología. Cuando hablamos de ella, sole- castiga cualquier intento solidario con el mos pensar que cada ser humano tiene o otro, este nuevo imperialismo ha erigido posee la suya, que es distinta a la de los TEMA ¶ 183 imperialismo, violencia, ideología demás. Pero las ideologías no se ofrecen de criticar esa forma de conciencia y de en- como antifaces en carnaval. En realidad, re- contrar sus virtudes y defectos. presentan un modo de conciencia, o como Así como para Marx la ideología es esa dirían los antropólogos, una cosmovisión forma de falsa conciencia que no permite o mito, es decir, una visión del mundo, un ver las cosas tal y como son realmente, es horizonte moral. La pregunta que debemos decir, representa un mecanismo de poder hacernos es la siguiente: ¿son las ideologías de una clase sobre otra, para Engels, este imposiciones sociales o son formas cultura- mecanismo de poder oculta sus fuerzas im- les que nos permiten adaptarnos a nuestro pulsoras cuya misión es alienar al ser hu- tiempo, a nuestra circunstancia histórica, mano. Por su parte, Louis Althusser le da al como lo podemos colegir de los relatos de concepto una connotación no tan negati- Utnapishtim y de Noé, cuyos confines éti- va, al afirmar que la ideología es inherente cos explican por qué hicieron lo que hicie- al sujeto y tiene una existencia material, que ron y resultaron héroes? se impone a través de dos mecanismos: el Según Carlos Marx, una ideología es Aparato Represivo del Estado (gobierno, una forma de conciencia falsa, porque se Derecho, prisiones, policía, ejército, etc.) y el nos impone desde el poder, porque nos in- Aparato Ideológico del Estado, que ejerce vade por medio de mecanismos de control la hegemonía (concepto gramsciano) por que manipulan, por lo regular, las clases medio de la religión, la escuela, la familia, dominantes. Cuando somos conscientes de los espacios políticos, los medios de comu- ello, nos desenajenamos y somos capaces nicación, etc. Sólo con estos segundos, la de mirar críticamente estos dispositivos de clase dominante se asegura sus privilegios. control, que de manera inadvertida se nos No obstante, siempre habrá en el seno de imponen. Por ejemplo, las necesidades este segundo Aparato, una lucha contra- materiales y los gustos por cierto tipo de ideológica que tiene que ver con la lucha mercancías, las modas, los programas tele- de clases. Por tanto, la ideología, a decir de visivos, nuestra concepción del éxito o del Althusser, ha existido y existirá siempre, y fracaso, la idea del amor, todo ello se nos ha variará según las relaciones de producción.4 impuesto socialmente. Paul Ricoeur y Teum Van Dijk definen No nacemos con una concepción del ideología como un conjunto de ideas, que mundo, sino que la adquirimos. El mundo no sólo tiene que ver con la clase social, ya estaba hecho cuando llegamos a él y fue- sino con grupos específicos, sometidos a ron nuestros padres, la familia, los amigos, alguna forma de dominación. Estas ideas los núcleos sociales cercanos, los que nos otorgan identidad y proyectos comunes de dijeron en qué creer, cómo pensar, qué de- oposición contra cierto statu quo. Esto im- sear, a qué aspirar, qué debemos entender por lo bueno y lo malo... Esto quiere decir 4 que aprendimos a mirar el mundo de de- Louis Althusser, Ideología y aparatos ideológicos del Estado (notas para una investigación), Colombia: La terminada manera y debemos ser capaces Oveja Negra, 1974. 184 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez plica variantes de género, raza o cualquier tos testimonios para engañarnos por otras defensa de algún valor determinado. El con- vías. De lo que se trata es de entender cepto de ideología sigue teniendo que ver qué causa la violencia y por qué estamos con relaciones de poder, pero ya no hay alienados ideológicamente. un sujeto alienado y pasivo, sino uno que Con respecto a las formas de la violencia defiende una posición en el mundo y de- y su relación con la ideología, dice Slavoj sea transformarlo.5 Žižek que la violencia sistémica tiene la ca- En la introducción de su libro Sobre la pacidad de volvernos insensibles a ella, tan violencia. Seis reflexiones marginales, dice concentrados como estamos en nuestro Slavoj Žižek que existen tres clases de vio- propio confort y en la violencia subjetiva, lencia: la simbólica, que yace en el lenguaje la más evidente pero no la más ominosa. y sus imposiciones de sentido; la sistémi- Hoy, la actitud liberal de moda impone un ca, relacionada con el funcionamiento de la desplazamiento hacia lo “humanitario”, pero economía y la política; la subjetiva, la cual con este desplazamiento dejamos de ver se experimenta, es directamente visible, la las otras dos formas de violencia: la objeti- atribuimos a un agente identificable y al- va (sistémica) y la simbólica. Desde hace tera la supuesta normalidad de nivel cero mucho, Carlos Marx había delatado el mons- a partir de la cual percibimos y evaluamos truo real del capitalismo, que se nutre co- todo en la vida cotidiana.6 Nuestras ideas mo un parásito gigantesco e imparable de de lo urgente o lo relevante están mediadas todo lo que toca. Esta danza del capital pro- siempre por consideraciones políticas. El porciona la clave –oculta, soterrada, nor- problema radica en que todo es un enga- malizada– de las catástrofes visibles de la vi- ño, “el horror sobrecogedor de los actos da cotidiana. Sistema y símbolo: estamos ante violentos y la empatía con las víctimas fun- una violencia no atribuible a individuos con- cionan sin excepción como señuelo que cretos, porque es anónima, impersonal: nos impide pensar las causas profundas. Un análisis conceptual de la tipología de la Roland Barthes sostiene también que el mito violencia debe por definición ignorar su social interiorizado de hoy lo juega la ideolo- impacto traumático”7. Sin embargo, no de- gía burguesa. Las razones son varias. En tanto bemos dejarnos impresionar por el testimo- hecho económico, se le señala sin dificultad: nio de las víctimas ni, sobre todo, dejarnos el capitalismo se profesa, está destinado a engañar por el discurso humanitario liberal- enriquecer al obrero –si éste lo desea– pues, co- progresista que usa el dramatismo de es- mo dice Aldous Huxley, “sin seguridad econó- mica no puede existir amor a la servidumbre”8. 5 Vid. Fernando Estenssoro S., “El concepto de Como hecho político se le desconoce (no hay ideología”, Revista de Filosofía, núm. 15, 2006, pp. partidos burgueses). Como hecho ideológico 97-111. 6 Slavoj Žižek, Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Buenos Aires: Paidós, 2009, pp. 9-10. 8 Citado por Joseph Campbell, Las máscaras de dios. 7 Ibid., p. 12. Mitología creativa, México: Alianza, 1992, p. 364. TEMA ¶ 185 imperialismo, violencia, ideología representa un orden mental, algo que no se mo –y mucho, mucho dinero, capital eco- nombra y con su anonimia llena todos los es- nómico–, no se les enajenen y sus esfuerzos pacios, la prensa, el cine, la literatura más ven- por imponerse a las adversidades les sean dida, las ceremonias, la justicia, la diplomacia, reconocidos: son sujetos resilientes que las conversaciones, el clima, el crimen que se “triunfaron” a pesar de las adversidades. juzga y está de moda, el casamiento televisa- ¡Qué melodramáticamente convincente re- do que conmueve, la cocina ideal, la ropa, sulta este discurso! y en general la vida cotidiana, tributaria “de Muy parecido es el argumento de Max la representación que la burguesía se hace Horkeheimer en Historia, metafísica y escep- y nos hace de las relaciones del hombre y ticismo, en específico en el ensayo que del mundo”9.10 habla sobre Montaigne. Tras hacer una ala- banza del escepticismo antiguo, critica la ¿Qué o quién es el responsable de las era burguesa, a la que pertenece el propio tragedias, desde la Conquista del siglo xvi Montaigne con todo y su “revolucionario” hasta el holocausto del Congo Belga? El pensamiento ensayístico. Del siglo xvi pre- sistema, la ideología. Sí, pero ¿cómo perpe- cisamente proviene nuestro modelo de tran su poder y siguen intactos, haciendo hombre cultivado: espíritu abierto al mundo, de las suyas? No se notan pero están, aun- tolerante en asuntos religiosos, poseedor que los “comunistas liberales” prefieren no de perspicacia política y agudeza en el verlos pues viven protegidos por un su- juicio psicológico. Disfruta de los bienes puesto humanitarismo lleno de causas anti- intelectuales y materiales de la cultura, “su capitalistas y ecológicas.11 Bill Gates y Geor- estilo de vida consiste en satisfacer tran- ge Soros, por ejemplo, son indistinguibles quilamente sus necesidades individuales de la nueva generación de izquierdistas glo- dentro del orden establecido…”12 Rechaza balifóbicos radicales. Aquéllos y éstos ha- cualquier obligación pues sus dotes son blan de dinamismo, diálogo, cooperación inalienables, no groseras, sui generis. El y flexibilidad contra la autoridad jerárquica, escéptico moderno es alguien para el cual postulan la cultura frente a la producción la acción es cuestión de gusto o de pru- industrial y están llenos de encantos peque- dencia. Tiene el humanismo como ornato y ñoburgueses, siempre y cuando sus pro- su concepto de hombre se agota en el in- piedades, que son la duda y el humanis- dividuo aislado. Busca la tranquilidad inte- rior y no admite menoscabo de su yo. La religión y la ideología las deja para las 9 Vid. Roland Barthes, Mitologías, “El mito hoy”, Mé- masas. Para él es la filosofía, el psicoanálisis xico: Siglo XXI. 10 Fernando Martínez Ramírez, “La lógica del pensa- y el liberalismo como instrumento de edu- miento y sus formas de expresión oral y escrita”, Casa del Tiempo, vol. vi, época iii, núms. 8-9, julio- agosto de 2005, p. 72. 11 Slavoj Žižek, Sobre la violencia. Seis reflexiones 12 Max Horkheimer, Historia, metafísica y escepticismo, marginales, op. cit., pp. 19-25. Barcelona: Altaya, 1998, p. 161. 186 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez cación. Después de todo, el hombre sólo ra nuestro yo, definirnos como individuos cuenta consigo mismo y con el futuro.13 adaptados. Trabajamos para lograr acer- Tal es la ideología como conciencia falsa, carnos lo más posible a estos atributos, a perfectamente arraigada y desconocida. Por estos ideales de humanidad. Tal es la ma- eso resulta tan peligrosa, porque ejerce su nera como la ideología conforma, inexora- poder en silencio, como algo natural. Impide ble pero también veladamente, una perso- ver el fondo enajenante de sus estrategias. nalidad o un yo que, amén de resultar útiles, pueden incluso defendernos y recon- De la misma manera que el individuo bur- fortarnos en el ocaso de nuestra compe- gués reserva su propia filosofía para las horas titividad, cuando ya sólo nos quede con- de ocio, convirtiéndola así en un pensar ocio- tarnos como los sujetos valiosos que fuimos so, también el conocimiento y la crítica se aíslan y dramatizar lo terriblemente dura que fue dentro de la sociedad y se convierten en una para nosotros la vida. Confiamos, desde rama particular de la actividad productiva cuya luego, que en el pequeño círculo de nues- función consiste en proporcionar una cultu- tras influencias alguien lo haya notado y lo ra que, en semejantes condiciones de produc- guarde en la memoria, hasta que él mismo ción, se asimila a entretenimiento. La distinción desaparezca, ahíto de similares aspiracio- entre verdad y mera diversión se difumina a nes. La individualidad como producto so- nivel social.14 cial y las improntas ideológicas que están detrás de ella, no se ven. Sin embargo, en Žižek y Horkheimer hablan de violencia la medida en que podamos reconocer estas sistémica y simbólica, ésa que penetra de huellas, aprenderemos que el individualis- manera sutil y se convierte en narrativa mo exacerbado es el triunfo de la ideología ideológica. La individualidad es, sin duda (burguesa), de la actitud liberal, la derrota –digo siguiendo a ambos filósofos–, un de una parte de nosotros y el deslizamien- producto social. Claro, herederos de repre- to de una violencia sistémica que no se ad- sentaciones colectivas donde conviven for- vierte, pero somete y apacigua, le da sen- mas de pensar no muy opuestas entre sí tido a nuestra vida. –metafísica y escepticismo–, hemos apren- Desde esta perspectiva, ominosa por dido a reconocer lo “útil” que resulta ser, donde se le vea, Bill Gates es un hooligan por ejemplo, osado, temperamental, em- subversivo –frase de Žižek–15 y Steve Jobs prendedor, respetuoso, asertivo, y toda una es un héroe que comenzó su conquista del serie de atributos que gozan de prestigio mundo desde un garaje desvencijado. Am- social porque “funcionan”, porque resultan bos aprovecharon las bondades del siste- operativos, porque responden a la inercia ma y conquistaron su singularidad, a pesar productiva y pueden rendir dividendos pa- de las adversidades. La mano invisible del 13 Vid. ibid., pp. 162-169. 14 Ibid., pp. 171-172. 15 Slavoj Žižek, op. cit., p. 30. TEMA ¶ 187 imperialismo, violencia, ideología mercado y la responsabilidad social coinci- mera personificación del capital y de su circu- dieron en ellos y los convirtieron en gurús lación reproductiva: su vida adquiere sentido.16 que, por si fuera poco, respetan el medio ambiente y donan dinero a las buenas cau- Mientras tanto, el capital circula y la cri- sas. ¡Uf! Ellos y los comunistas liberales –¡qué sis se pospone de manera indefinida me- contradicción!– se postulan como espíritus diante la caridad y la tiranía de la demo- pragmáticos, sin adoctrinamientos, que re- cracia. Ellos, los dueños del dinero, ya han suelven problemas concretos, como la ham- cumplido con su dosis de humanitarismo, bruna en África, o critican la condición de por tanto pueden irse a sus comunidades la mujer musulmana, estampan su firma en cerradas y electrificadas a gozar de su bue- Change.org y luego se retiran a sus chalets na conciencia mientras la mano invisible del o sus quintas a pasarla bien. Ven la “causas mercado circula y se auto regula sin nece- profundas”: todo se debe a la pobreza –di- sidad de ser vigilada porque ella misma es- cen–. Sí, hay que atacarla con emolientes. tablece sus contrapesos... Una pobreza que ellos mismos contribuyeron La posmodernidad o era del relativismo a crear y que los enriquece obscenamente. extremo, donde todos somos el centro ecu- Žižek llama comunista liberal al mismo ménico y bárbaros son siempre los otros que Horkheimer llamo escéptico burgués. –l’enfer c’est les autres, dice Sartre–, ha La nomenclatura ha cambiado, desde lue- llegado a ser una esperanza falsa y el glo- go. “Escéptico” y “burgués” ya no están de balismo una falacia impositiva en tanto ho- moda: murieron cuando fracasaron los so- rizonte moral: la modernidad y la moder- cialismos reales. Esta nueva izquierda libe- nización continúan siendo un sueño, en ral también está contra la religión, pero a específico para los países subordinados favor de la espiritualidad. Si han de confe- –en vías de desarrollo, dice el eufemismo–, sarse, será con el psicoanalista, no con el antes llamados del tercer mundo, entre ellos sacerdote. Su ética consiste en regresar un los de América Latina, dice Pablo Tasso en poquito de lo que han tomado en demasía, su ensayo “Occidente: paradigma de ci- mostrarse caritativos, ofrecer una máscara vilización brutal”17. Hemos sido víctimas de humanitaria. Mientras tanto, todos los de- más, los subdesarrollados –dice Žižek– contribuimos con nuestra deuda a su 16 Ibid., p. 35. bienestar. 17 Pablo Tasso, “Occidente: paradigma de civilización brutal”, en Raquel Sosa Elízaga (coord.), Sujetos, víc- Cuando dona su riqueza acumulada [sólo una timas y territorios de la violencia en América Latina, México: ucm, 2004, p. 18. Néstor García Canclini parte pequeña pero rimbombante] al bien pú- propone el concepto de “hibridez” para designar la blico, el capitalista se niega a sí mismo como convivencia multitemporal de una cultura popular, una cultura de masas y la alta cultura. En Améri- ca Latina la modernidad es el tránsito natural entre una y otra forma de expresión sin que ello represen- te problema de identidad alguno. Vid. Culturas 188 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez un discurso ideológico colonialista que crecer: en eso consiste la trampa ideoló- llegó con la Conquista y se extiende hasta gica. El paradigma civilizatorio es en reali- nuestra condición de Tercer Mundo. Prime- dad un discurso de poder, una estrategia ro se nos negó que tuviéramos alma; des- política de sometimiento. Las ciencias so- pués se desconfió de nuestras capacidades ciales están obligadas a proponer otras for- intelectuales. Paralelamente se impuso la mas de comprensión para así transformar evangelización y una arenga jurídica en tanto esta condición subordinada, aparentemen- modelo de racionalidad en La Ciudad Letra- te inexorable –el Destino Manifiesto– en da, como lo expone Ángel Rama18 para de- que están las sociedades que no forman latar la manera cómo los españoles les parte de el pequeño núcleo de países ricos.19 arrebataron, mediante la letra y las armas, La ideología es, pues, violencia simbóli- todas sus tierras a los pueblos prehispáni- ca y sistémica. Lo que nos caracteriza hoy es cos. Se trata de la batalla inventada entre un egoísmo a ultranza, un solipsismo donde barbarie y civilización, batalla que dio pie todo está permitido mientras, en apariencia a la conquista y explotación económica de y por consigna, no dañes a los demás con que hemos sido objeto. No es cierto que la la violencia subjetiva, la más visible. Indivi- democracia sea posible cuando se basa en dualismo exacerbado que cancela cualquier un principio de acumulación rampante, fe- otredad. Ahora somos mónadas leibnizia- roz. El desarrollo que promete el capitalis- nas, sin ventanas, pero abiertos al universo mo sólo se da para unos cuantos. Hoy el entero. Confusa multiplicidad que, en tér- ecumenismo es ideológico, se propaga y se minos de Alain Badiou, no es sino atonía profesa como imperialismo neoliberal, pe- generalizada. No más lógica binaria, ni si- ro también en las formas de colonialismo quiera en el sexo. Este mundo ya no tolera interno que imponen una visión del mun- divisiones, dualidades, valores fuertes en do a las culturas originarias, en resisten- sentido nietzscheano. En esto descansa, cia desde hace quinientos años. precisamente, la violencia estructural, en Las ciencias sociales y la filosofía deben la normalización de un modo de pensar ca- ver en toda esta violencia una herramienta suístico, espasmódico, donde el enemigo de domesticación. La globalización es real, es todo aquel que se opone al progreso y lo mismo que la internacionalización del sus luchas contra lo “disfuncional”.20 capital. Y también es real que los países po- Quienes combaten la violencia subjetiva bres, con sus excedentes, solventan el es- son los mismos que hacen uso de la vio- tado de bienestar de los países ricos a tra- lencia sistémica. Punto. Todo descansa en el vés del pago de la deuda. Endeudarse para miedo al prójimo, al otro. Tres son las con- clusiones que saca Slavoj Žižek de todo esto. En primer lugar, condenar la violencia híbridas. Estrategias para entrar y salir de la mo- dernidad, México: Grijalbo-Conaculta, 1990. 18 Ángel Rama, La ciudad letrada, Montevideo: Arca, 19 Cfr. Pablo Tasso, loc. cit., pp. 19-31. 1998. 20 Cf. Slavoj Žižek, op. cit., pp. 36-53 TEMA ¶ 189 imperialismo, violencia, ideología como algo malo ha llegado a ser una ope- relativismo y la tolerancia, de ser formas ración ideológica que hace invisible las for- de dudar, se han convertido en racionali- mas más profundas de violencia social. En zaciones funcionales que neutralizan ope- segundo lugar, nadie acepta ni quiere ser raciones del entendimiento brillantes, co- violento: lo es y no lo ve, o no lo cree, mo ésta, para convertirlas en refugios de como Hitler o Stalin, con la diferencia de aquel que no desea hacer nada, porque te- que la mayoría sólo somos reactivos e im- me que el capitalismo, que todo lo trans- potentes, pero estos personajes marcados forma en mercancía, trasmute también en convierten la violencia en un gesto político mercancía la lucidez. Resulta por lo menos de consecuencias catastróficas, aunque en paradójico que al asumir nuestra propia ne- su fuero interno hacían un bien, como el gatividad seamos reducidos al silencio co- padre que se esforzó por sus hijos para mo la más grande de las imposturas. Vuelvo que “triunfaran”, aunque en eso le fueran a citar a Horkheimer: su propia salud y agonía, así como la can- celación de la libertad de su heredero. Ni la burguesía, ni sus miembros tomados uno Finalmente, por la relación intrincada entre a uno considera al sistema autoritario como su lo subjetivo y lo sistémico, la violencia se verdadero adversario; eso es el fruto de la ima- distribuye entre actos y contextos, es acti- ginación calenturienta de ciertos individuos va e inactiva, visible e invisible, ominosa y aislados en quienes, por algún motivo, ha hecho gratificante, aplastante. presa el infortunio y que pretenden imbuír- Si queremos provocar un cambio en el selo a los demás. […] El escepticismo, que en sistema –resuelve Žižek–, lo que se debe un tiempo representó la negación de las ilusio- hacer es reducir la actividad, “no hacer nes vigentes, hoy día sólo se opone a la aspira- nada”, porque al hacer nos implicamos en ción de un futuro mejor [para todos].22 aquello que le permite funcionar al sistema. Esta necesidad de ser activo, de participar, El pragmatismo sin ilusiones campea por enmascara lo que realmente ocurre. Con todas partes, y ya no hay dioses a quienes ello se quiebra nuestra pasividad amena- acogerse, valedores divinos que nos re- zadora. “A veces no hacer nada es lo más cuerden que nos escogieron precisamente a violento que puede hacerse.”21 nosotros. Hasta las utopías se pueden ven- Y, sin embargo, Žižek ha escrito un libro der. Hoy la emancipación del espíritu no es Sobre la violencia, ha salido de su amena- otra cosa que la conquista de la individua- zador silencio. Ya debe sentirse mejor. El lidad –sea lo que esto signifique–, como si mundo sigue su minúscula marcha. Esta en algún momento metafísico de la histo- ideología delatada transita también a través ria nos la hubiesen enajenado. No, la razón él. Lo favorece en su evasión escéptica. El no pude conformarse con ver, oír y callar, 21 Vid. ibid., pp. 243-256. 22 Max Horkheimer, op. cit., p. 178. 190 ¶ TEMA Y VARIACIONES DE LITERATURA 57 fernando martínez ramírez como parece sugerirlo Žižek. Su papel es Bibliografía tomar posición desde la negatividad hork- heimeriana, que admite la truculencia de Althusser, Louis, Ideología y aparatos ideológicos esta ideología, a la que hay que señalar y del Estado (notas para una investigación), combatir, por lo pronto, desde las reivin- Colombia: La Oveja Negra, 1974. dicaciones, por ejemplo, de los pueblos Barthes, Roland, Mitologías, “El mito hoy”, Mé- originarios y, desde luego, desde la peda- xico: Siglo XXI, 1999. gogía, no para curarse en salud ni para Campbell, Joseph, Las máscaras de dios. Mito- resultar héroes paradigmáticos, sino como logía creativa, México: Alianza, 1992. una búsqueda ontológica de más ser, co- Estenssoro S., Fernando, “El concepto de ideo- mo decía Paulo Freire23, un ser más hori- logía”, Revista de Filosofía, núm. 15, 2006, zontal, aplastado para muchos hace qui- pp. 97-111. nientos años… Freire, Paulo, Pedagogía del oprimido, México: Siglo XXI, 2005. García Canclini, Néstor, Culturas híbridas. Estra- tegias para entrar y salir de la modernidad, México: Grijalbo-Conaculta, 1990. Gilgamesh o la angustia por la muerte, tr. direc- ta del acadio, introd. y notas de Jorge Silva Castillo, México: El Colegio de México, 1994. Horkheimer, Max, Historia, metafísica y escep- ticismo. Barcelona: Altaya, 1998. Martínez Ramírez, Fernando, “El origen de la actitud imperial”, Casa del Tiempo, vol. v, época iii, núm. 52, mayo de 2003, pp. 9-11. , “La lógica del pensamiento y sus for- mas de expresión oral y escrita”, Casa del Tiempo, vol. vi, época iii, núms. 8-9, julio- agosto de 2005, pp. 63-74. Rama, Ángel, La ciudad letrada, Montevideo: Arca, 1998. Tasso, Pablo, “Occidente: paradigma de civiliza- ción brutal”, en Raquel Sosa Elízaga (coord.), Sujetos, víctimas y territorios de la violencia en América Latina, México: ucm, 2004. Žižek, Slavoj, Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Buenos Aires: Paidós, 2009. 23 Paulo Freire, Pedagogía del oprimido, México: Siglo XXI, 2005. TEMA ¶ 191