ORCID 0000-0002-5004-0495 “El arte de retener y recrear el pasado en la obra de Bela Gold” por Jorge Ortiz Leroux, publicado en: Gold, Bela (2019) De arte y memoria. Relato de una propuesta visual desde los archivos desclasificados de Auschwitz. México, Universidad Autónoma Metropolitana. PRÓLOGO El arte de retener y recrear el pasado en la obra de Bela Gold Jorge Ortiz Leroux La memoria no es un asunto del pasado. Es, como la ve Paul Ricoeur,2 un problema del presente que mira el pasado. La memoria, la rememoración, la conmemoración, la añoranza, el recuerdo, siempre son un vértice temporal del presente, porque es “nombrándose, como estrategia de acer- camiento a los acontecimientos, lo que caracteriza dicha aproximación aquí y ahora” donde nos permitimos evocar cada vez algo que ya aconteció. Lo mismo ocurre con la espera o esperanza como vértice presente del futuro, o de la atención como vértice temporal de un presente puntual que a cada momento tiende a desvanecerse. Bela Gold aborda la memoria como un acto presente desde las huellas del pasado inscritas en registros fotográficos, recuperando y resignificando los episodios del exterminio judío bajo la Alemania nazi a través del rostro personificado de sus víctimas. Los pasajes que reconstruye Bela no representan en sí una reconstrucción histórica, sino un ejercicio intenso, íntimo y relampa- gueante de evocación de las identidades personales y familiares de sujetos concretos, exhumados simbólicamente desde sus cartillas de identidad, postales y otros registros que dan cuenta de su existencia y travesía en el corazón de una Europa inscrita en guerras mundiales, y de una Alema- nia enfrascada en la barbarie fundamentalista del fascismo, hoy más presente que nunca a nivel global desde otras dimensiones y niveles de horror. Walter Benjamin, al reflexionar sobre la historia, enuncia el drama que ésta envuelve. “Hay una cita secreta —dice— entre las generaciones pasadas y la nuestra” (306). Al enunciar esta cita histórica como algo confidencial e íntimo, Benjamin se aproxima justamente al acto del re- cuerdo y la memoria, al mismo tiempo que individualiza dicha aproximación al posicionarla en la afección de quien recuerda. En el mismo sentido, Bela Gold acude a esta cita histórica articu- lando un acto retrospectivo en muchos sentidos: por un lado, recurriendo al viaje y a la travesía como estrategia de acercamiento a los acontecimientos; por otra parte, recuperando e indagan- do en forma empática los signos textuales y visuales del holocausto y su entorno; por último, 2 Vgr. Ricoeur, Paul. Tiempo y Narración. Siglo XXI editores, México, 1996. 2. DE LA SERIE RETRATOS SIN NOMBRE. DIBUJO QUEMADO SOBRE PAPEL 57 X 60 CM. 2014 D 17 EL LIBRO Guiborim Venoashim 3a. DE LA SERIE RETRATOS DE FAMILIA SIN NOMBRE. DIBUJO QUEMADO SOBRE MADERA RECICLADA. 90 X 180 X 7 CM. 2014 FOTO TOMADA DEL MUSEO JUDÍO DE BERLIN 3b. DE LA SERIE RETRATOS DE FAMILIA SIN NOMBRE. DIBUJO QUEMADO SOBRE PAPEL. 60 X 90 CM. 2014 FOTO TOMADA DEL MUSEO JUDÍO DE BERLÍN 19 DE ARTE Y MEMORIA renombrando y rostrificando3 a los personajes de este drama histórico, entendiendo esta perso- nificación como una liturgia creativa y como una revelación de rasgos emergentes. “Nada de lo que haya acontecido —prosigue Benjamin— se ha de dar para la historia por perdi- do” (306). Los archivos desclasificados de Auschwitz a los que, entre otras cosas, recurre Bela Gold, han sobrevivido a la secrecía del terror del fascismo, reinstalándose en la secrecía exhumatoria y me- morística del historiador, pero también de la artista, constituyéndose en materia de trabajo para ser reapropiada. Articular el pasado históricamente “no significa reconocerlo tal y como propiamente ha sido (Leopold von Ranke). Significa apoderarse de un recuerdo que relampaguea en el instante de un peligro” (307). La reapropiación de las huellas circunstanciales del terror a través de la rostrificación de las víc- timas, tal como Bela lo ejercita, representa un acto formal y deconstructivo, a la vez que un acto ético y de justicia histórica. La interacción entre ambas dimensiones pone a la orden del día la rela- ción entre práctica artística y política, así como la forma compleja en que opera la creación artística desde su fisicalidad, tanto como desde su potencial metafórico. Los rostros calcinados y devastados de Bela, a través de incisiones y estampaciones plásticas, permiten la aparición inadvertida de tra- zos singulares y rasgos significantes diminutos y particularizados en forma múltiple, que atomizan su momento y manera de presentación y percepción desde la producción y recepción de las piezas artísticas. Este proceso maravilloso y cuasi mágico del grabado sobre superficies maleables como la madera, el unicel, el papel albanene y el papel algodón, descubren al mismo tiempo la fragilidad de los cuerpos ante la corrosión del tiempo, así como la impronta discontinua y azarosa de sus causas y efectos. Así que detrás de la devastación o exterminio de los cuerpos, podemos advertir luces y sombras que revelan los secretos que encandilan a Benjamin para hablar de la historia más allá de las claves estructurales que el propio materialismo histórico del siglo XIX ha permitido vislumbrar. La transfiguración resultante del trabajo de Bela ha sido preparada, además, en forma serial, como un recuento temporal y secuencial de los distintos momentos de afectación en la interven- ción sobre las superficies de trabajo. En este sentido, el tiempo obra sobre las piezas en la misma medida que el tiempo histórico del holocausto afectó a cuerpos y sujetos, entablando así un diá- logo intertextual articulado en clave estética entre circunstancias históricas e intersticios plásticos. El ángel de la historia que le da la espalda al huracán del progreso, tal como lo reconstruye Benjamin al hablar sobre el Angelus Novus de Paul Klee4, despliega sus alas como un gesto de 3 La rostrificación alude a aquello que Gilles Deleuze ubica como un proceso en el que el significante del rostro entabla una tensión con los sig- nificados específicos a los que remiten, algo que en la historia del arte tiene un extenso campo de estudio en el género del retrato. Cfr. “Año cero-Rostridad” pp. 173-196, en Deleuze, Gilles y Felix Guattari. Mil mesetas. Pretextos, Valencia, 1998. 4 Sobre el Angelus Novus de Paul Klee, Walter Benjamin, quien adquiere la pieza a un año de haber sido realizada, dice: “Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso”. Benjamin, 2008. 20 PRÓLOGO fuga vital hacia un futuro posible que se niega a conformarse en el presente. A la manera del giro nietzscheano que recupera para la historia una ética de afirmación de la vida, en la que cabe una “recuperación del mundo instintual y pulsional del individuo”,5 el serial plástico de Bela Gold se propone una afirmación vital que se coloca del lado del acto de voluntad de los sujetos: “¿Qué es esta vida que todo lo rige? Es la fuerza plástica de un hombre, de un pueblo, de una cultura… Me refiero a esa fuerza para crecer peculiarmente desde sí mismo, para transformar lo pasado y lo extraño, e incorporarlo a uno mismo, para curar heridas, remplazar lo perdido, para recrear formas rotas (Nietszche, Consideraciones intempestivas)”.6 El acto voluntario de liberación es el de un rostro ramificado, con las cuencas desgastadas de los ojos, con luz en la mirada, con la son- risa inocente, con un vendaval recorriendo su torso, con improntas melódicas puntillistas, con rasgaduras violentas y electrizantes. El acto de retener el tiempo e inscribirlo inmediatamente después en la vorágine de los cambios, ocurre en el lugar intensivo de las microhistorias que re- cupera Bela Gold, con la misma fuerza que en el sitio convulso de la materialidad desgastada y fragmentada por el tiempo en los soportes y pigmentaciones con que trabaja la artista. Este libre juego de formas y figuraciones estallan violenta y a la vez sutilmente con los acontecimientos del pasado, con el fin de traerlos aquí y ahora para reinterpretarlos nuevamente. Bela Gold nos invita a realizar una lectura actualizada del holocausto. Su modo de ver el arte contribuye no solo a sensibilizarnos de manera peculiar sobre los acontecimientos de un pasa- do no tan remoto, sino también a pensar el mundo actual de manera diferente. La obra que ha preparado para este libro es el resultado de un trabajo arduo y meticuloso, no exento de ex- perimentación y guiado también por el lirismo y el instinto creativo, un rasgo que siempre ha caracterizado a Bela como formadora de vastas generaciones de diseñadores y artistas en la Uni- versidad Autónoma Metropolitana. Para la Unidad Azcapotzalco de la UAM, y en particular para la División de Ciencias y Artes para el Diseño, es un privilegio que una publicación de este tipo pueda ser compartida con la comunidad universitaria, en el afán de reconocer cómo el arte es una herramienta plausible para comprender de mejor manera el mundo que nos ha tocado vivir. Bibliografía: Deleuze, Gilles y Felix Guattari. Mil mesetas. Pretextos, Valencia, 1998. Ricoeur, Paul. Tiempo y Narración. 3 Tomos, Siglo XXI editores, México, 1996. Benjamin, Walter. “Sobre el concepto de historia,” en Obras, Libro I, Vol. 2. pp. 305-318, Abada editores, Madrid, 2008. 5 Vgr: “La historia de Nietszche”, por Rosa María Arenas, en A Parte Rei. Revista de Filosofía, núm. 21. 6 Op cit., p.2. 21