Departamento de Humanidades
Permanent URI for this communityhttps://hdl.handle.net/11191/14
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- Cosmogonía indígena de América y encuentro de dos mundos(Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Humanidades, Área de Historia de México, 1990) Baudot, GeorgesSe muestra hasta qué punto aquella modernidad que enorgullecía a los europeos, se convertía en cataclismo para los pueblos mesoamericanos. Ajenos al complejo de creencias y actitudes que la cristiandad europea llamaba humanismo, los indios americanos se debatían entre el desconcierto y la desesperación, porque no podían comprender qué clase de humanidad extraña era la de aquellos hombres feroces antes quienes sufrían irreparables derrotas con las armas y la creciente confusión cuando se entablaba un trato pacifico. Creían los mexicas, como los restantes pueblos de Mesoamérica, que la humanidad se enriquece mediante las virtudes y que la cultura no tenía por qué ser privilegio de unos pocos sino tarea conjunta de toda la comunidad, pero, al igual que los conquistadores, adjudicaban distinta categoría a los individuos según las circunstancias de su nacimiento, y proporcionaban educación en distintos niveles a quienes estaban destinados a mandar y a quienes tan solo deberían obedecer. Parece que en América la conciencia de otredad se expresaba mejor dentro de una escala de matices de humanidad, o de graduaciones dentro de un catalogo de conductas y prácticas. Tomusduos
- De los prejuicios, o cómo el observador que sabe todo, se queda ciego(Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Humanidades, Área de Historia de México, 1991) Pappe Willenegger, SilviaEl escrito se refiere al encuentro entre los hombres del viejo y del nuevo mundo, quienes se enfrentan a una realidad no solo distinta a la acostumbrada, sino que en su visión del mundo ni siquiera había sido conceptualizada, no encuentran como iniciar una valoración cognoscitiva y mucho menos una histórica. El espacio del encuentro fue el de la mutua recelosa observación, a la vez que el del contacto de culturas; pero nadie es capaz de conocer algo completamente nuevo, si no puede situarlo en función de algo ya previsto y sabido. Esta fue la situación vivida por ambos protagonistas de aquel primer encuentro entre dos civilizaciones y dos mundos. La relación que se estableció entre la inseguridad y el miedo se fortaleció a lo largo del tiempo por la fuerza creciente de los dominadores y la sorda pero inalterable resistencia de los dominados. Tomustres
- El encuentro con América y la imagen del monstruo(Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Humanidades, Área de Historia de México, 1991) Baudot, GeorgesEs este un ensayo acerca de la incomprensión original entre los hombres del viejo y del nuevo mundo, el autor emplea, en el título de su trabajo, la palabra monstruo y aclara que convendría encontrar un verbo, activo y transitivo, que significara; el modo de transformar al otro en monstruo, es decir, en alguien no reconocible, insospechable e inefable y que lo mejor sería entonces decir que unos y otros, en el principio de América “hicieron monstruos”, o se achacaron generosamente la cualidad de lo monstruoso. Pues, efectivamente, existe una categoría de rechazo absoluto dentro de estas líneas del pavor al otro que es la estructura misma de la mirada amerindia al ver llegar a los europeos. Por una parte, estos consideraban elementos cruciales del Otro como su organización social, su ritual religioso, su código de conducta, sus procesos jurídicos, incluso sus rituales sociales como totalmente monstruosos. Y, Sin embargo, pese a lo espontaneo del asombro sentido por ambas partes y a la inaudita sorpresa que fue la marca de ambas reacciones, estas imágenes no fueron completamente inocentes. El proceso de “monstruificacion”, es decir, el ir transformando al otro en un monstruo de difícil reconocimiento, presupone la instalación previa de una relación de dependencia y, por decirlo claramente, de explotación, que bien puede justificar cualquier violencia de la acción. Tomustres

